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La actuación investigativa como índice de competencia comunicativa del estudiante

Resumen: El presente artículo está dirigido a reflexionar acerca del papel que desempeña la actuación investigativa del estudiante como índice de desarrollo de la competencia comunicativa en lengua extranjera.

Publicación enviada por Orlando Alberteris Galván y Viviana Cañizares Hinojosa


 

ÍNDICE
Introducción
Desarrollo
Conclusión
Bibliografía

RESUMEN
El presente artículo está dirigido a reflexionar acerca del papel que desempeña la actuación investigativa del estudiante como índice de desarrollo de la competencia comunicativa en lengua extranjera. Se aborda la relación competencia comunicativa e investigativa, imbricando en una totalidad a procesos de búsqueda e indagación, de síntesis, de solución de problemas, comunicación y otros con los cuales se reconoce una fuerte vinculación entre competencia comunicativa y competencia investigativa.

La competencia investigativa se vislumbra como un elemento integrador que regula el modo de actuación comunicativo del estudiante. El quehacer investigativo se constituye en un aspecto de máxima generalidad en la competencia comunicativa en tanto el estudiante no solo denomina la realidad y predica sobre ella haciendo uso de la lengua extranjera, sino también problematiza, fundamenta y comprueba la realidad educativa.

INTRODUCCIÓN
El aprendizaje de lenguas está estrechamente vinculado con la actividad del estudiante que condiciona sus posibilidades de conocer y, consecuentemente, poder comprender y transformar la realidad objetiva. En el curso de ese aprendizaje, el estudiante debe ser capaz de desarrollar diversos tipos de competencias que confluyen en la llamada competencia comunicativa, en cuyo desarrollo se revelan estrategias para interpretar, expresar y negociar significados.

La competencia comunicativa se concibe como una competencia que requiere, según palabras de Santiago Correa y otros, “el dominio de la búsqueda de información, procesamiento adecuado y pertinente para los fines que se persiguen, interpretación acertada de dicha información, la realización de actos comunicativos, la comprensión y el establecimiento de la significación, con la cual la comunicación tendrá éxito”.(1)

Generalmente, se toma como índice de competencia comunicativa, el uso de operaciones básicas del idioma de carácter instrumental por parte del estudiante. Pero es importante añadir a esto el desempeño, realizaciones y actuaciones del alumno en diferentes situaciones o problemas que la vida le impone. Debe ser objeto de consideración no sólo el poseer un volumen alto de conocimiento de la lengua, sino saberlo utilizar de manera adecuada y flexible en diferentes contextos o situaciones, de carácter docente, laboral o investigativo.

Las actividades que se utilizan en la clase de idiomas descansan aún en ciertas situaciones problémicas simples que constituyen el corpus del que se obtiene la generalización del grado de competencia comunicativa alcanzada por el estudiante. Aún es insuficiente la utilización de situaciones más complejas que tienen que ver, por ejemplo, con la consulta de diferentes fuentes bibliográficas, con el estudio de aspectos que ayuden a comprender y entender un problema del ámbito escolar con diversas implicaciones pedagógicas. Solo mediante la investigación es posible lograr el conocimiento necesario para enfrentar el trabajo pedagógico. Ese quehacer científico-investigativo en la actuación del estudiante es el mayor reflejo, a nuestro modo de ver, del desarrollo de su competencia comunicativa.

El presente artículo está dirigido a reflexionar acerca del papel que desempeña la actuación investigativa del estudiante como índice de desarrollo de la competencia comunicativa en lengua extranjera.

DESARROLLO
La actuación comunicativa del estudiante no debe identificarse sólo con la realización de trabajos extraclases en la lengua extranjera, sino analizarla en su concepción más amplia, lo que significa el desarrollo de una mentalidad científica que propicie una actuación comunicativo-profesional consecuente con los retos de la escuela actual.

El estudiante tiene que enfrentar desde el inicio de su carrera, con un fin predeterminado, la solución de tareas de carácter investigativo, presentar los resultados en la escuela y participar activamente en diferentes actividades de carácter científico. Ello evidencia, por ende, la participación del estudiante en todo un complejo proceso, para el cual necesita hacer uso, lo más eficiente posible, de la lengua extranjera como medio para la indagación y la comunicación de resultados de su quehacer científico-investigativo.

Al abordar, entonces, la relación competencia comunicativa e investigativa es necesario imbricar en una totalidad a procesos de lectura, escritura, oralidad, comunicación no verbal, solución de problemas y razonamiento, como posibilitadores del desarrollo de estructuras de pensamiento, con lo cual se reconoce una fuerte vinculación entre competencia comunicativa y cognitivas, las cuales se evidencian de manera marcada en la competencia investigativa.(2)

Ahora bien, sería oportuno destacar que no debe identificarse competencia comunicativa y competencia investigativa. Sin embargo, aún cuando no exista un paralelismo estricto entre ambas, es lícito también señalar que mientras que el estudiante no logre problematizar su realidad a través de métodos de la investigación científica, no construya por sí mismo generalizaciones a modo de hipótesis, pertinentes a los problemas formulados, y no confirme o impugne dichas hipótesis mediante la demostración científica, no podrá hablarse de formación de conocimientos y, por ende, de una competencia investigativa, la cual permite trascender la realidad concreta o abstracta, penetrando en su esencia.

Ese ascenso a la esencia de la realidad objetiva solo podrá hacerlo aquel estudiante que logre integrar en su actuación comunicativa su quehacer científico-investigativo.

Con tal propósito y dada la diversidad de vías de acceso al conocimiento (la clase, el software, el libro de texto, etc.), es de vital importancia priorizar el trabajo independiente de los estudiantes, a partir del cual se propicia el debate como punto de partida para la realización de trabajos científicos. Luego este elemento en ningún momento puede considerarse ajeno a la actuación comunicativa e investigativa del estudiante. Al contrario, es un elemento subyacente y coadyuvante del aprendizaje que deviene en concreción del proceso y del resultado de la actividad científica.

Resulta esencial atender al desarrollo y evaluación de la actuación investigativa como índice de competencia comunicativa del estudiante en dos planos: oral y escrito. ”Desde el punto de vista escrito es necesario analizar y evaluar cómo el estudiante es capaz de sintetizar las ideas que va a defender, cómo realiza la valoración crítica de la literatura, con atención a los diferentes enfoques teóricos y a la toma de partido científico. En la comunicación oral valorar cómo es capaz de expresar sus ideas con claridad, fluidez y argumentos sólidos.” f En esta evaluación deben conjugarse los aspectos comunes, dimensiones e indicadores tanto de la competencia comunicativa y competencia investigativa.

Esta conjugación de competencias requerirá entonces de:
- Estar en posesión del pensamiento abstracto como mediación o descubrimiento de cualidades cada vez más esenciales de las cosas y fenómenos por medio de sus nexos y sus relaciones.
- Superar el uso de ideas dominantes a través de demostraciones diversas
- Eludir la falsa explicación.
- Poseer pensamiento moderno, pero sin dejarse arrastrar por movimientos bibliográficos contemporáneos que adolecen de fundamentación científica, por el solo hecho de seguir el péndulo de la moda.
- Reconocer y usar los significados, las reglas y el léxico de manera pertinente, según las exigencias del contexto de comunicación.
- Garantizar la indispensable coherencia y cohesión a los escritos a partir del uso de un lenguaje impersonal, concreto, formal.
- Garantizar la coherencia interna de las diferentes partes del escrito científico, especialmente, la objetividad, la claridad, sencillez, precisión y concisión.
- Referirse con la corrección necesaria a las reglas sintácticas, morfológicas, fonológicas y fonéticas que rigen la producción de los enunciados en la lengua extranjera.
· Utilizar el pensamiento de forma eficaz y constructiva al emitir mensajes, así como para operar con los procesos de comprensión, razonamiento, abstracción, resolución de problemas, aprendizaje de la experiencia y adaptación al entorno.
· Poseer la capacidad de alternatividad interpretativa: redefinición de nuevas categorías que permitan dar un sentido más adecuado al objeto de análisis según los propósitos que se persiguen.

La conjugación de la actuación investigativa del estudiante y el desarrollo de su competencia comunicativa requiere de un proceso gradual y sistemático. La competencia comunicativa destaca la capacidad en el estudiante no solo de denominar la realidad y de predicar sobre ella, sino también de problematizar, fundamentar y comprobar la realidad educativa.f La competencia investigativa, por su lado, se vislumbra como un elemento integrador que regula el modo de actuación comunicativo del estudiante.

El hacer referencia a la competencia comunicativa ubica dentro de sus posibilidades de manifestación la competencia investigativa, y ve el proceso de su formación y desarrollo en un contexto mucho más amplio que el que muchos docentes piensan. Dada la relación competencia comunicativa-competencia investigativa, ambas competencias cobran verdadero sentido en el proceso de enseñanza aprendizaje en tanto la segunda es la expresión jerarquizada y de alto nivel de la actividad comunicativa del estudiante.

Esto no quiere decir que toda competencia desemboque en un discurso de carácter científico-investigativo, aunque sería lógico señalar que en ámbitos docentes una de las características de la competencia comunicativa del estudiante tiene que ver con el lugar y el papel que ocupa en el sistema de relaciones sociales y la actividad que en estas desempeña. No estaría errado considerar que hoy uno de los grandes retos e impostergable tarea del maestro es la de investigar, problematizar, hipotetizar, fundamentar y comprobar en la práctica didáctica la realidad educativa en la que se desenvuelve.

Luego el resultado de esa labor llega a un nivel de socialización y comunicación para el cual necesita de un status de competencia comunicativa caracterizado este por su coherencia, flexibilidad y propiedad.

Aun cuando se recalque la necesidad de abordar ambas competencias en sus respectivos campos, no debemos olvidar sus interrelaciones e interdependencias. Las especificidades de la actividad investigativa están ligadas a las particularidades de la actividad comunicativa. A través de todo el quehacer investigativo, el estudiante conforma un conjunto de estrategias para operar con una teoría científica a favor del desarrollo de la competencia comunicativa, la que a su vez incluye y por tanto impulsa el desarrollo de acciones investigativas de forma gradual y con grado creciente de complejidad hasta alcanzar el nivel apropiado de competencia investigativa en el estudiante.

Todo ello implica, entonces, concatenar los requerimientos necesarios de la competencia comunicativa con un conjunto de exigencias que derive en la conformación de la competencia investigativa del estudiante. La concreción final da la medida del grado de desarrollo de ambas.

Por ejemplo:

a) para problematizar la realidad educativa el estudiante debe operar con descripciones, comparaciones, con la identificación de contradicciones, con el planteamiento de problemas, etc.
b) para fundamentar teóricamente la realidad educativa el estudiante debe analizar textos y datos, sintetizar y resumir información, explicar, comparar criterios, elaborar conclusiones, redactar ideas, etc.
c) para comprobar la realidad educativa el estudiante debe ordenar, tabular, procesar información, interpretar datos, elaborar y aplicar instrumentos de investigación, evaluar la información, etc.

Estas operaciones, por supuesto, se mueven tanto en el campo de la investigación como en el de la actividad comunicativa del estudiante.

CONCLUSIÓN
La aplicación de los indicadores mencionados durante todo el proceso de enseñanza aprendizaje educa el pensamiento y la independencia cognoscitiva y comunicativa de los estudiantes, aproximan cada vez más la competencia comunicativa y la investigativa. El quehacer investigativo, por tanto, constituye un aspecto de máxima generalidad en la competencia comunicativa.

De ahí que la competencia comunicativa no puede verse al margen de la actividad investigativa del estudiante. A tal efecto, es necesario promover no solo la asimilación de conocimientos de diversos tipos y el uso de estos en contextos diferentes, sino y fundamentalmente promover el espíritu investigativo del estudiante de situaciones o problemas más complejos del contexto pedagógico y de su propia realidad.

REFERENCIAS
1. S., Correa U, y otros. Competencia comunicativa y competencia investigativa: una relación discursiva fundamental. p.117.
2. Ibídem

BIBLIOGRAFÍA.
Bermúdez Sarguera, R y M. Rodríguez Rebustillo. Teoría y metodología del aprendizaje. La Habana: Ed. Pueblo y Educación, 1996.
Barrera, L. Y Lucia Fraca. La sociolingüística y el desarrollo del español. Monte Avila editores, Caracas, 1991.
Chirino Ramos, María V., Gilberto García Batista y Elvira Caballero Delgado. El trabajo científico como componente de la formación inicial de los profesionales de la educación. La Habana: MINED: Educación Cubana, 2005.
Correa U, S. Y otros. Competencia comunicativa y competencia investigativa: una relación discursiva fundamental. En Actas-VII Simposio Internacional de Comunicación Social. Stgo de Cuba, 2001.p.117.
Rubinstein, J.L. Principios de Psicología general. La Habana: Ed. Pueblo y Educación, 1977.
Savignon, S. Communicative Curriculum Design for the 21st Century. En English Teaching Forum vol.40. No 1, ene 2002.

AUTORES
Orlando Alberteris Galván, natural de Holguín, Cuba, 1960. Obtuvo el título de graduado en lenguas extranjeras en el año 1983. Es profesor asistente y master en ciencias. Actualmente es el jefe de departamento de lenguas extranjeras del Instituto Superior Pedagógico “José Martí” de Camagüey y profesor de inglés. Es autor de diversas publicaciones y trabajos de investigación sobre la enseñanza de lenguas extranjeras.

Viviana Cañizares Hinojosa natural de Camagüey, Cuba, 1960. Obtuvo el título de graduado en lenguas extranjeras en el año 1983. Es profesor asistente y master en ciencias. Actualmente es profesora de inglés del Instituto Superior Pedagógico “José Martí” de Camagüey. Es autora de diversas publicaciones y trabajos de investigación sobre la enseñanza del inglés.

Cuba
Camagüey
Noviembre del 2007

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Código ISPN de la Publicación EEAAFlpyFZUOgXHMOE
Publicado Thursday 3 de January de 2008

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