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La clase de lengua extranjera
Resumen: El artículo presenta un análisis reflexivo del autor acerca de la clase de lengua extranjera en cuanto a su concepción metodológica y fines, lo que la particulariza dentro del contexto del resto de las clases de otras asignaturas del currículo escolar. Estas reflexiones llevaron al autor...
Publicación enviada por MSc. Roberto Gonzalez Cancio
RESUMEN
El artículo presenta un análisis reflexivo del autor acerca de la clase de
lengua extranjera en cuanto a su concepción metodológica y fines, lo que la
particulariza dentro del contexto del resto de las clases de otras asignaturas
del currículo escolar. Estas reflexiones llevaron al autor, a partir de la
definición que de la clase de lengua extranjera brindan varios autores, a
definir algunas insuficiencias las cuales, en su opinión personal, estas
presentan y propone una nueva definición mucho más cercana a su esencia, la que
previamente fue sometida a criterio de expertos. A partir de esta nueva
definición, se plantea un grupo de requisitos que debe cumplir la clase de
lengua extranjera para que verdaderamente convierta su proceso de
enseñanza-aprendizaje, en la vía idónea para el desarrollo de la competencia
comunicativa de los estudiantes. Además se aborda el análisis de su dirección
lingüístico-comunicativa y didáctica
PALABRAS CLAVES: clase, lenguas extranjeras, didáctica
Title: The foreing language lesson
ABSTRACT
The article presents a reflexive analysis about the foreign language lesson
taking into account the methodological conception as well as its objective,
which makes it very important among the rest of the lessons within the
curriculum of this discipline. According to the author’s viewpoint these reflex
ions lead him to point out some difficulties regarding the definitions given by
various investigators about this type of lesson. As a result, he proposes a new
definition that is very closely related to the characteristics of this type of
lesson, which has been accepted by some experts in foreign language teaching.
Besides, from this definition new methodological requirements are defined in
order to meet the needs of the foreign language learning process so that it may
become an ideal way for the development of students’ communicative competence.
Likewise, the linguistic, communicative and didactic direction of the lesson is
explained.
KEY WORDS: the lesson, the foreign language lesson, didactics.
INTRODUCCIÓN
La clase, como forma fundamental de organización de la enseñanza ha sido
abordada por diferentes autores tanto desde el punto de vista didáctico como
pedagógico, argumentando. en cada uno de los casos sus bases y fundamentos
teórico-prácticos.
La clase de lengua extranjera no puede verse totalmente ajena a estos elementos
que desde el punto e vista teórico la fundamentan sino que, paralelamente a las
características comunes que desde ambos puntos de vista tiene con relación a la
clase de otras materias, ella tiene sus propias características, dadas por las
especificidades que le son inherentes al desarrollarse en un sistema lingüístico
diferentes al de la lengua materna de los estudiantes.
Una de las cosas que debe tener claro el maestro antes de acometer el
planeamiento de su clase, es su tipología de acuerdo a los objetivos que se ha
trazado. En la literatura especializada se pueden encontrar diferentes criterios
acerca de la tipología de la clase de lengua extranjera que la van ubicando
desde su estructuración a partir solamente del nivel o plano de la lengua que va
a enseñar (fonético, gramatical o léxico) hasta proponer clases solamente en
dependencia del tipo de habilidad que quiera desarrollar (expresión oral,
expresión escrita, comprensión auditiva o lectura). De ello se desprende una
amplia serie de diferentes tipos de clase.
Por otra parte el estudio y definición de los diferentes componentes o etapas de
la clase han sido vistos por diferentes autores desde distintos ángulos a partir
de la concepción metodológica y didáctica que cada uno de ellos tiene.
DESARROLLO
1. La clase de lengua extranjera. Su definición y requisitos.
La clase constituye la forma más común y tradicional de organización del
proceso docente-educativo.
Es en la clase donde interactúan de manera sistémica todos los elementos del
proceso de enseñanza-aprendizaje. El proceso de enseñanza-aprendizaje en nuestra
concepción conforma una unidad que tiene como propósito esencial contribuir a la
formación integral de la personalidad del estudiante. Esta tarea es una
responsabilidad social en cualquier país. “El proceso de enseñanza-aprendizaje
es la integración de lo instructivo y lo educativo.” (Addines, F. 1998:18)
Según Penny Ur, “las clases pueden variar de tema, espacio, hora, atmósfera,
metodología y material docente en diferentes lugares; pero todas esencialmente
están centradas en el aprendizaje como su principal objetivo. Estos objetivos
involucran a maestros y estudiantes.... “ (Ur, P. 2000:213)
Por su parte J.C. Richards y Ch. Lockhart señalan:
La clase es un acontecimiento bastante fácil de reconocer. Ella ocupa un lugar
en un escenario particular (por ejemplo el aula, la escuela), ella, normalmente
involucra dos tipos de participantes (el maestro y el estudiante) y consta de un
reconocido tipo de actividades (el maestro da la clase frente a sus estudiantes,
formula preguntas y llama a sus estudiantes a responderlas). (Richards, J.C and
Ch. Lackhart. 1995:113)
En la clase se establecen nexos comunicativos entre el maestro y los estudiantes
a escala personal, se propicia el establecimiento de diálogos que posibilitan al
maestro controlar de manera efectiva la actividad planteada y aplicar los
métodos y procedimientos adecuados que garantizan su éxito. De esta forma el
maestro de lengua extranjera estructura su clase dirigida al desarrollo de una
enseñanza comunicativa, la que al decir de Richards Platt y Weber incluye:
… el estudio de la naturaleza de las habilidades de la lengua (ej. expresión
oral, audición, lectura y escritura) y los procedimientos para lograrlo, la
preparación de clases, el estudio de los contenidos y libros de texto para
lograr esas habilidades y la evaluación y comparación con otros métodos de
enseñaza de idiomas. (Platt, R. 1985:177).
Lógicamente que a esta definición le falta añadir que el estudio de esas
habilidades debe transcurrir de manera práctica, tomando en cuenta el enfoque
funcional de la lengua como medio de comunicación.
La clase debe conceder una gran importancia a la actividad del estudiante para
que forme y desarrolle todas sus potencialidades por medio del proceso de su
propia actuación bajo la dirección acertada del maestro.
La clase debe estar dirigida a proporcionar el desarrollo de un aprendizaje
desarrollador en los estudiantes. “Un aprendizaje desarrollador es aquel que
garantiza en el individuo la apropiación activa y creadora de la cultura,
propiciando el desarrollo de su auto-perfeccionamiento constante, de su
autonomía y autodeterminación, en íntima conexión con los necesarios procesos de
socialización, compromiso y responsabilidad social.” (Castellanos, D. 2001:43)
Según estos autores existen tres criterios básicos para considerar un
aprendizaje desarrollador:
a. Promover el desarrollo integral de la personalidad del educando, es decir,
activar la apropiación de conocimientos, destrezas y capacidades intelectuales
en estrecha armonía con la formación de sentimientos, motivaciones, cualidades,
valores, convicciones e ideales. En otras palabras, tendría que garantizar la
unidad y equilibrio de lo cognitivo y lo afectivo-valorativo en el desarrollo y
crecimiento personal de los aprendices.
b. Potenciar el tránsito progresivo de la dependencia a la independencia y a la
autorregulación, así como el desarrollo en el sujeto de la capacidad de conocer,
controlar y transformar creadoramente su propia persona y su medio.
c. Desarrollar la capacidad para realizar aprendizajes a lo largo de la vida, a
partir del dominio de las habilidades y estrategias para aprender a aprender, y
de la necesidad de una autoeducación constante.
Un elemento de vital importancia para lograr que la clase sea verdaderamente
desarrolladora es que en ella se produzca un aprendizaje realmente significativo
y su significación depende del nivel de relación que este tenga con la realidad
social que rodea a los estudiantes, cuando el aprendizaje interactúa con el
contexto social.
Como se ha podido ver en el desarrollo de este epígrafe, varios han sido los
autores citados que han abordado desde sus posiciones teóricas su definición de
la clase de lengua extranjera. Algunos le dan la prioridad a elementos
colaterales tales como: centrada en el aprendizaje y sin tomar en cuenta la
actividad de la enseñanza, siendo ambos partes indisolubles de un mismo proceso
de carácter multilateral, ni definir su carácter dentro del sistema de
enseñanza-aprendizaje (Ur, P.); otros centrados en su dimensión espacial,
actividades centradas en preguntas y respuestas (Richards, J.C. y Lockart, Ch.);
un poco más acabada (Richards Platt y Weber) pero sin destacar su dirección
hacia la competencia comunicativa.
En cada una de las definiciones dadas por ellos se observa la falta de
concreción en el enfoque comunicativo y su vinculación con la realidad del
entorno que rodea al estudiante. Por estas razones es que este autor, plantea la
siguiente definición de la clase de lengua extranjera: La clase de lengua
extranjera es la forma de organización externa del proceso de
enseñanza-aprendizaje que de manera creativa, dinámica, sistémica e interactiva
concibe, planifica y conduce el maestro para facilitar el desarrollo de la
competencia comunicativa de los estudiantes, quienes tienen el papel protagónico
en la misma, a través de la práctica sistemática en contextos situacionales
directamente vinculados a la realidad en la que ellos se desenvuelven como parte
de su experiencia personal.
En la definición que se plantea se deja explícito la actividad creadora del
maestro a la hora de planificar las actividades a desarrollar por sus
estudiantes, la combinación armónica, en un adecuado sistema de tareas
comunicativas, de acciones que conlleven al desarrollo de capacidades
cognoscitivas en sus estudiantes, la formación de hábitos y el desarrollo de
habilidades lingüísticas y comunicativas que les propicie el rápido desarrollo
de la competencia comunicativa.
Por otra parte se reconoce el papel protagónico de los estudiantes en todo el
desarrollo de la clase y ubica al maestro como el organizador, controlador y
guía de la clase, quien tiene la responsabilidad de propiciar una abundante
práctica comunicativa a través de situaciones comunicativas vinculadas con la
realidad que viven los estudiantes o sea, la contextualización del proceso
pedagógico.
Finalmente se reconoce que el fin de la enseñanza de una lengua extranjera es el
desarrollo de la competencia comunicativa.
Para que lo expuesto se cumpla a cabalidad es que se considera que la clase de
lengua extranjera debe cumplir los siguientes requisitos para garantizar su
efectividad:
· Adecuar su tipología a los objetivos comunicativos propuestos y el estadío de
desarrollo de hábitos y habilidades en que se encuentren los estudiantes.
· Seleccionar métodos, procedimientos y estrategias de enseñanza y aprendizaje
propios de las particularidades didáctico-metodológicas de este tipo de
enseñanza que conlleven a la participación activa, consciente y dinámica de los
estudiantes en la clase.
· Propiciar un aprendizaje desarrollador e interactivo que permita a los
estudiantes la construcción del conocimiento y la apropiación de la cultura de
que es portadora la lengua que se aprende.
· Dar atención individualizada a cada estudiante dentro y fuera de la propia
clase a fin de garantizar su ascenso progresivo y en espiral a estadíos
superiores de dominio práctico de la lengua extranjera que estudian.
· Influir en la educación en valores de los estudiantes a partir de los
elementos lingüísticos y socioculturales de la propia lengua en contraste con la
realidad que viven.
· Incentivar permanentemente la motivación de los estudiantes por el aprendizaje
de la lengua extranjera que estudian, utilizando diferentes vías.
· Garantizar el papel del maestro como facilitador, guía y controlador del
sistema de tareas docentes a llevar a cabo en general, por lo que no privilegia
su participación en el desarrollo de la clase en detrimento de la de los
estudiantes.
· Garantizar el papel protagónico de los estudiantes en la ejecución de cada una
de las tareas que se lleven a cabo, convirtiéndolo en el elemento principal del
acto educativo y comunicativo.
· Su sistema de ejercicios se debe caracterizar por:
- Primacía de variadas tareas comunicativas en contextos situacionales, que
propicien el desarrollo de la competencia comunicativa, a través de la
integración armónica de los componentes que la integran y las cuatro habilidades
(expresión oral, expresión escrita, comprensión auditiva y comprensión lectora).
- Combinar adecuadamente las actividades de trabajo independiente, tanto
individual como grupal de los estudiantes, dentro o fuera de la clase, a fin de
garantizar el mayor tiempo posible de reencuentro de estos con la lengua que
estudian.
- Propiciar y estimular el desarrollo de las relaciones maestro-estudiante,
estudiante-estudiante, estudiante-grupo, estudiante-materiales docentes a partir
de su constante interacción.
- Orientar tareas extradocentes de carácter investigativo, que impliquen la
búsqueda de información socio-cultural complementaria con el objetivo de ampliar
sus conocimientos sobre la lengua que estudian.
Hay que partir del hecho de que cada clase es un eslabón de una cadena de clases
que interactúan entre sí en sistema por lo que, los cambios que se van operando
en la actividad mental de los estudiantes, así como los que tienen lugar en la
formación de sus convicciones no se producen de manera instantánea, sino que son
el resultado continuo del trabajo del maestro.
Lo fundamental, cuando el maestro se prepara para el desarrollo de sus clases es
que no olvide que cada clase no es más que un elemento dentro del complejo
proceso de la enseñanza. Una clase aislada, por correcto que sea su desarrollo,
no garantiza el aprendizaje ni favorece el crecimiento espiritual de los
estudiantes.
Para que ello se logre es preciso que cada clase se vea como parte de sistemas
mayores: la unidad, el curso, el resto de las clases de las demás asignaturas y
sólo cuando la clase articula correctamente con las anteriores y posteriores de
la misma asignatura y con las que se desarrollan en otras asignaturas es que se
puede aspirar a contribuir eficazmente a la educación de nuestros estudiantes.
2. La dirección lingüístico-comunicativa y didáctica de la clase de lengua
extranjera.
La clase de lengua extranjera se caracteriza por tener una evidente
dirección lingüístico-comunicativa y didáctica por cuanto en el proceso de
enseñanza-aprendizaje de una lengua dada el estudiante tiene que apropiarse de
los elementos que integran su sistema lingüístico (semántico, sintáctico,
fonológico, etc.) dentro de una adecuada estructura didáctica que propicie la
integración de todo el sistema de la lengua que estudia en el acto de la
comunicación.
La dirección lingüístico-comunicativa de la clase de lengua extranjera obliga a
los maestros a llevar a sus estudiantes cada elemento de la lengua a partir de
su función en la cadena hablada y la ubicación de estos en cada una de las
clases. Al concebir la clase como un sistema de clases en las que cada una de
ellas se relaciona entre sí como un todo, el maestro prevé cuáles son las
dificultades de carácter léxico, y gramatical para su erradicación, la
preparación de sus estudiantes hacia la activación e inserción en actividades de
carácter productivo de la actividad verbal.
Es importante que el maestro sepa definir la diferencia entre el proceso dominio
de la lengua materna de sus estudiantes y el de la lengua extranjera que enseña
desde el punto de vista funcional.
El niño alcanza el dominio de su lengua materna a través de la propia actividad
y en sus relaciones con las personas que le rodean, en primer orden la familia y
como resultado de las propias exigencias que la vida va poniendo en su camino.
Además este proceso de dominio de su lengua materna como medio de comunicación
social va marcando su propio desarrollo. En esta constante interacción con el
medio el niño va alcanzando diferentes niveles de conocimiento del mundo que le
rodea así como el enriquecimiento de su vocabulario y la inserción de este en
estructuras gramaticales que se van haciendo más complejas lo que obviamente va
desarrollando su competencia comunicativa en la lengua materna. Al arribar a la
escuela ya el niño tiene dominio de los elementos lingüísticos necesarios para
iniciar el aprendizaje organizado y dirigido.
La lengua materna constituye la base de la experiencia lingüístico-comunicativa
a partir de la cual el hombre logra el dominio de otra u otras lenguas
extranjeras.
En el desarrollo de la actividad verbal del estudiante se diferencian dos
elementos que la integran: la lengua, como medio de formación y formulación de
ideas; y el habla como procedimiento para la formación y formulación de ideas.
El estudio de la lengua facilita su inserción en el habla ya que ambas se
presuponen en el proceso de enseñanza-aprendizaje de una lengua extranjera.
En la clase de lengua extranjera el maestro enseña esta en la actividad verbal,
la que se realiza a través de los procedimientos de utilización de los medios de
la lengua con fines comunicativos.
Durante el aprendizaje de una lengua extranjera un papel muy importante lo juega
el nivel de conciencia que posea el estudiante hacia el dominio de esta, es
decir los elementos de carácter motivacional que tengan y el grado de atención
que preste a la incorporación de los elementos de la lengua que va aprendiendo y
cómo vincularlos en la actividad comunicativa.
Ya en este momento las relaciones comunicativas con la familia, amistades,
compañeros de estudio o trabajo se realizan, mayoritariamente fuera del medio
lingüístico y por consiguiente no constituye un elemento que contribuya al
desarrollo de hábitos y habilidades lingüísticas y comunicativas en la lengua
extranjera. Por otra parte no siempre el uso de la lengua extranjera está
relacionado con exigencias de tipo laboral o social.
La adquisición de conocimientos, la formación de hábitos y desarrollo de
habilidades lingüístico-comunicativas están limitadas por la ubicación de la
asignatura lengua extranjera en la estructuración del plan de estudio y la
asignación del tiempo docente destinada a ella.
En ocasiones los conceptos e instrucciones de carácter lingüístico se hace
necesario llevarlos a los estudiantes a través de la propia lengua materna dado
el insuficiente nivel de dominio alcanzado en la lengua extranjera que estudian.
De todos es conocida la estrecha relación que existe entre la lingüística y la
didáctica de la enseñanza de lenguas extranjeras. Por tal motivo al maestro de
cualquier lengua extranjera no le es suficiente el tener un amplio dominio de la
lengua que enseña tanto desde el punto e vista funcional como estructural.
La dirección didáctica de la clase de lengua extranjera se concreta en la
correcta estructuración de cada una de las etapas que la componen y las que
deben responder a los objetivos planteados. Igualmente exige del maestro un
absoluto dominio de la esencia de la dirección comunicativa de la enseñanza de
la lengua extranjera que enseña.
Desde el punto de vista didáctico las clases de lenguas extranjeras se
diferencian del resto de otras asignaturas, en que en ellas se forman hábitos y
se desarrollan habilidades de carácter lingüístico-comunicativas.
A partir de lo expresado se infiere que el maestro de lengua extranjera tiene
que, al concebir su clase, definir correctamente sus objetivos y en
correspondencia con ellos organizar todas las actividades a desarrollar por
parte de los estudiantes de manera que estas posibiliten en ellos la formación
de determinados hábitos y habilidades .y su inserción en la comunicación.
La dirección didáctica de la clase de lengua extranjera también se expresa en la
lógica de su estructura, la que no es estática sino que varía, cambia en
dependencia de su tipología, de los objetivos que el maestro se ha trazado en
ella, de las necesidades comunicativas de sus estudiantes.
No obstante lo expresado en el párrafo anterior hay elementos o componentes de
la clase que se convierten en invariantes estructurales de ella, por ejemplo: es
importante el desarrollo en todo momento de una adecuada atmósfera comunicativa
que incentive a los estudiantes a insertarse de manera voluntaria, espontánea a
las situaciones de comunicación que propone el maestro, que los estudiantes vean
que en cada clase se produce algo nuevo lo que evita la rutina, llevar
constantemente al ánimo de los estudiantes el aspecto funcional de los elementos
lingüísticos que aprenden, la correcta organización de la ejercitación donde
exista un sistema de ejercicios en el que primen los ejercicios de habla y la
permanente evaluación del desarrollo de hábitos y habilidades de los
estudiantes.
El contenido didáctico de la clase está determinado por su dirección
comunicativa. En este sentido es importante tener en cuenta que no se está
hablando en este momento del contenido lingüístico, sino de aquellos elementos
que proporcionan que el proceso de enseñanza-aprendizaje de la lengua extranjera
se desarrolle en condiciones cada vez más cercanas a la comunicación real. En
tal sentido es importante señalar el carácter situacional de la enseñanza es el
que estimula la actividad verbal de los estudiantes y a su vez contribuye a la
concientización de la lengua como medio de comunicación. Cada acto de
comunicación en la vida real se desarrolla en determinadas situaciones y bajo
determinadas condiciones en las que se ponen de manifiesto elementos tanto de
carácter lingüístico como extralingüístico.
La dirección didáctica de la clase de lengua extranjera debe tomar muy en cuenta
las relaciones que se establecen entre los componentes personales del proceso de
enseñanza-aprendizaje. La permanente interacción entre ellos, asumiendo cada
quien el papel que le corresponde en cada momento de la clase permite que el
maestro actúe no como realizador de las tareas docentes propuestas sino como
conductor, facilitador, creador y guía de tareas y acciones docentes que lleven
al desarrollo en los estudiantes tanto los elementos cognitivos como afectivos.
El Dr. C. Rodolfo Acosta señala un conjunto de implicaciones didácticas que,
según su opinión, constituyen las bases de una enseñanza de lenguas extranjeras
interactiva (Acosta, R. 2005:22-23). Esas implicaciones son:
· La comunicación y el aprendizaje son procesos de interacción social
históricos, cognitivos, reflexivos, dinámicos, activos y complejos que ocurren
siempre en contexto.
· El lenguaje y el pensamiento forman una unidad indisoluble. La lengua es el
medio para formar y formular el pensamiento.
· El aprendizaje ocurre mediante la solución de tareas relacionadas con la vida.
· El aprendizaje de la lengua abarca dimensiones de forma, significado y uso en
contexto.
· El individuo construye el conocimiento mediante la práctica social y su
actividad consciente durante su intercambio con el mundo (incluye otros
sujetos).
· La comunicación se aprende mediante los procesos de comprensión, análisis y
construcción de textos.
· Las habilidades y estrategias se integran en el proceso de comunicación y
aprendizaje.
· Las habilidades se desarrollan mediante su realización, es decir, se aprende a
leer, leyendo; a escribir, escribiendo; a hablar, hablando y a escuchar,
escuchando.
· La comunicación y el aprendizaje ocurren ambos en el marco de la cultura y la
sociedad que impone necesidades a los estudiantes.
· Se aprende mediante los procesos de información de entrada (input),
internalización y acomodamiento (intake), e información de salida (output).
· Los nuevos esquemas de conocimiento se forman sobre la base de los esquemas ya
establecidos en el cerebro (aprendizaje significativo).
El reconocimiento de la lengua como resultado del desarrollo histórico-social
explicita la función social del lenguaje como medio de comunicación entre los
seres humanos y, por ende, todo el accionar pedagógico y didáctico del maestro
debe estar proyectado hacia el desarrollo de la competencia comunicativa de los
estudiantes, a fin de que puedan comunicarse en diferentes contextos.
La misma implicación social del lenguaje hace que éste se vea íntimamente
relacionado con los elementos de la cultura de que es portadora. La lengua
constituye la expresión, de forma oral o escrita, de la identidad de cualquier
pueblo.
La lengua constituye en sí misma un todo, por lo que la clase de lengua
extranjera no debe concebirse su estructuración didáctica a partir de la
formación de hábitos (léxicos, gramaticales o fonéticos) o del desarrollo de las
habilidades (expresión oral, expresión escrita, comprensión auditiva o
comprensión lectora) de forma aislada, sino de manera combinada donde los
hábitos sean formados a través del desarrollo de las habilidades comunicativas.
CONCLUSIONES
La clase de lengua extranjera, como expresión más concreta del proceso de
enseñanza-aprendizaje de esta disciplina, está sujeta a las leyes y principios
de la pedagogía, la psicología educativa y la didáctica general al igual que las
clases de cualquier otra asignatura. No obstante, se diferencia de estas en que
en ella intervienen elementos de otras ciencias como la lingüística, la psico-lingüística
y didáctica de las lenguas extranjeras pero, además, en que ella se desarrolla a
través de un sistema lingüístico diferente al de los estudiantes y su finalidad
u objetivo final es la apropiación de este, por parte de ellos, para la
comunicación.
Es necesario que el maestro de cualquier lengua extranjera conozca cómo se
define la clase que imparte y su dirección lingüístico-comunicativa y didáctica.
Igualmente es importante que domine los requisitos fundamentales que su clase
debe cumplir para de esa manera garantizar el logro del objetivo final de su
actividad docente
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- Richards, J.C. and Lockhart, Ch. (1995) Reflective Teaching in second Language
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- Richardss,Platt y Weber. (1985) A Dictionary of Applied Linguistics. London,
Longman,.
- Ur, Penny. (2000). A Course in Language Teaching. Cambridge University Press.
Sixth printing. United Kingdon.
AUTOR
MSc. Roberto G. González Cancio.
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Publicado Thursday 18 de October de 2007
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