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Metodología interdisciplinaria para la formación humanista en la carrera de estudios socioculturales, desde la disciplina historia y cultura
Resumen: Esta Investigación cuenta con cinco años de experimentación y aplicación. Va dirigida a estudiantes y profesores de la carrera Licenciatura en Estudios Socioculturales. Su objetivo principal es Diseñar una Metodología Interdisciplinaria desde la disciplina Historia y Cultura...
Publicación enviada por Maria Isabel Gonzalez Albear
RESUMEN
Esta Investigación cuenta con cinco años de experimentación y aplicación. Va
dirigida a estudiantes y profesores de la carrera Licenciatura en Estudios
Socioculturales. Su objetivo principal es Diseñar una Metodología
Interdisciplinaria desde la disciplina Historia y Cultura para desarrollar en
ellos un estilo de pensamiento y de actuación que los perfeccione como seres
humanos. Dicha Metodología toma como premisas la integración de saberes a partir
de la gestión de la información y el conocimiento; y se concreta en cuatro
acciones: el rediseño curricular de la disciplina, el análisis de los nodos
conceptuales que sustentan este rediseño, la capacitación
científico-metodológica de los profesores y la realización de “talleres” a
partir de tareas integradoras, en los cuales se elaboraron materiales en soporte
digital, que constituyen medios de autoaprendizaje.
La Metodología Interdisciplinaria urge en tanto que la Interdisciplinariedad es
una necesidad imprescindible del desarrollo científico-técnico-social actual y
exige una cultura integral, la que por definición, depende de una
interdisciplinariedad que, en tanto auténtica, integra pero a la vez, incentiva
a cada disciplina; por ello resulta necesario agrupar las asignaturas a partir
de los nodos cognitivos esenciales. Todo ello exige una conciencia humanista en
el ámbito curricular de la enseñanza universitaria contemporánea y para lograrla
es preciso elevar el nivel teórico y metodológico de los profesores, lo que les
posibilitará cumplir el encargo social asignado y desarrollar habilidades en los
estudiantes, para interactuar sobre una problemática concreta y determinada, en
un intercambio de disciplinas con apertura al saber y al campo de conocimiento y
de aplicación de cada ciencia, encaminadas al autoaprendizaje propiciado a
partir del empleo de las NTIC.
Palabras claves: Metodología Interdisciplinaria – Formación Humanista – Estudios
Culturales –Interdisciplinariedad – nodos conceptuales – clase taller.
"Lo que puedas hacer o soñar, ponte a hacerlo. La osadía está llena de
genialidad, poder y magia."
J. Goethe
INTRODUCCIÓN
La humanidad arriba al siglo XXI inmersa en una oleada tecnológica que alcanza
niveles incalculables. Ello impone al hombre que se supere continuamente, sea un
estudioso infatigable y propicie el desarrollo ilimitado de su imaginación. Solo
de este modo, logrará encontrar caminos para dar solución a los nuevos desafíos
ante el avance científico-técnico, abordará la realidad circundante desde un
prisma de cambio y transformación, conformará una nueva visión del universo.
Este despliegue científico no debe, ni puede, estar desvinculado de la ética y
de la sensibilidad humana. Los conocimientos no pueden existir al margen de los
hombres concretos, ni del mundo real en que ellos se reflejan, del que viven y
en el que inciden con su obra y acción y en toda su vida cotidiana. Se torna
imprescindible rebasar los límites de una ciencia, una materia o una disciplina,
para que la riqueza y variedad de la realidad no se disuelva. De ahí la
necesidad, cada vez más creciente, de los estudios interdisciplinarios en campos
como la cultura y la enseñanza; estos orientan a los educadores acerca de la
insuficiencia de abordar conceptos únicamente provenientes del campo de una
disciplina científica aislada, para dar explicación o interpretación sobre
aspectos de la realidad.
Es imprescindible también el desarrollo de habilidades comunicativas. Recordemos
que «...la actividad comunicativa es inherente al hombre como ser social y
revela su esencia tanto material como espiritual, pues es mediante la actividad
comunicativa que las personas se influyen mutuamente, se trasmiten
conocimientos, valores, sentimientos y modos de actuación y se revelan sus
intereses, expectativas y propósitos» (A. Roméu, 2002:9).
sic«En las humanidades, los nexos interdisciplinarios necesitan ser cada vez más
sólidos, a partir de un desarrollo teórico mayor de la didáctica de las
humanidades y su instrumentación práctica». (R. Mañalich, 2003: 53). Esta
reflexión es importante y resulta válida, no solo a partir del desarrollo de las
Humanidades, sino también por el propio devenir epistemológico de las ciencias y
por la realidad, cuya complejidad es cada vez más evidente, complejidad urgente
a estudiar desde sí misma, pues la ciencia no se puede desentender de su objeto
de estudio.
Es válido precisar que desde el siglo pasado existen criterios divergentes
relacionados con los estudios sociales y culturales y si es adecuado fusionarlos
o no. Todas las Ciencias Sociales son ciencias de la sociedad, solo que la
enfocan desde diferentes ángulos. Los estudios actuales relacionados con las
Ciencias de la Cultura tienen un enfoque transdisciplinario por definición. De
igual modo, la autora de este trabajo considera limitados los estudios que
estiman lo sociocultural como un nuevo enfoque que empalme o articule ambas
ciencias, la que estudia “lo social” y lo “cultural”.
Todo lo que se educa es cultura, pues en ello intervienen además de la escuela,
los medios de comunicación, la familia, la comunidad, etc; por tanto lo social y
lo cultural son, por supuesto, una sola arista; ambas implican un contenido que
se trasmite mediante la educación . Al mismo tiempo, se sustenta en otras
aristas como la histórica y la lingüística o discursiva y, por ende, todas ellas
como su enfoque cultural requieren un análisis histórico. Este último debe
abarcar la investigación acerca de la conducta y acción tanto de los agentes
sociales, como de las instituciones, grupos o colectivos y comunidades, en su
contexto histórico.
Esta ha sido una de las preocupaciones de la Revolución Cubana desde sus
inicios, y existen diversas y exitosas experiencias relacionadas con propuestas
de transformación y desarrollo tanto social, como de las diferentes
manifestaciones culturales. Además, las organizaciones políticas y de masas se
han preocupado y ocupado de la promoción del trabajo cultural comunitario. Sin
embargo, en los momentos actuales en que los procesos sociales se han
complejizado, se torna una necesidad imperiosa la elevación del nivel de
preparación teórica y práctica de los cuadros y especialistas que conciben,
dirigen y ejecutan la actividad cultural. Esa es, precisamente, una de las
razones por las que surge la Licenciatura en Estudios Socioculturales. Se hace
necesaria la formación integral de un profesional capaz de producir y trasmitir
conocimientos, mediante el ejercicio de la investigación, sensible ante los
valores sociales, éticos y estéticos; solidario con la comunidad, poseedor de
una cultura humanística que promueva condiciones de vida dignificantes entre sus
semejantes, sin distinción de sexo, raza, oficio o profesión; comprometido con
las necesidades del país y que genere soluciones desde la cultura y sobre bases
científicas a los más diversos problemas que en cada contexto puedan surgir.
Así está consignado, por ejemplo, en el proyecto inicial acerca del perfil ético
y de las urgencias epistemológicas de los estudios socioculturales en el que se
precisa que (sic) «...los Estudios Socioculturales constituyen un campo de
reflexión, estudio, debate; y trabajo de intervención social que apunta al
empalme entre ambas ciencias al estudiar los fenómenos que motivan su interés
cognoscitivo; por ello hay que tener en cuenta que el profesional de los
Estudios Socioculturales está destinado a dirigir y realizar investigaciones
inter y multidisciplinarias, y todo parece indicar que en no menos medida su
labor exige de una voluntad transdisciplinar»(…) «...se aspira a que los futuros
egresados posean una rigurosa formación que les permita una interpretación
científica e integral de la realidad y simultáneamente, los prepare para
coordinar, inducir o sugerir las iniciativas, proyectos o programas de
desarrollo, que produzcan los cambios oportunos en el ámbito psicosocial y
sociocultural» ((E. Freyre, 2002:2).
La imperiosa necesidad de inclusión de la interdisciplinariedad, o la relación
intermaterias en la enseñanza, es aceptada actualmente con mucha fuerza por
diferentes autores, por solo citar algunos: D. Cohen (1979), D. N. Federova
(1981), G. Rozzer (1982), B. Ilichando (1983), G. Vaidiauru y K. Gunter
(1987),Miguel Fernández (1994), J. Fiallo (1996), Norberto Valcárcel (1998),
Fátima Addine (1998), y Fernando Perera (2000), B. Martínez (2002), I. Sálamo y
F. Addine (2003); por lo que ha adquirido un significativo avance; no pertenece
al ámbito de ninguna disciplina concreta, sino que precisa de los aportes
conceptuales, técnicos, teóricos y metodológicos de las demás, de toda su
información aunque con una presencia diferente en cada caso. El desarrollo de la
“inter” es lo que genera la tendencia a la transdisciplinariedad a que están
tendiendo, por ejemplo los Estudios Culturales, y tiende a generar una nueva
disciplina, transdisciplinar.
En este texto se aborda la interdisciplinariedad en su aplicación a los
contenidos estudiados en el ejercicio profesional, y su influencia en las
comunidades donde se desempeñen. En resumen, el enfoque interdisciplinario
sobrepasa las fronteras disciplinarias aunque emana de la investigación
disciplinaria. El conocimiento del objeto dentro de su propia disciplina se
profundiza con la aportación interdisciplinaria profunda. Está al servicio de la
propia disciplina y también al servicio de las diferentes disciplinas que
interactúan, pero aun más importante, al servicio del objeto de estudio y lo que
el mismo demande. Es una vía cada vez más indispensable en el mundo
contemporáneo para el alcance de los objetivos educativos.
Entre las asignaturas que componen la disciplina Historia y Cultura se
encuentran: Literatura Cubana, Cultura Latinoamericana y Caribeña I y II y
Cultura Cubana I, II y III, las que, junto a Historia de Cuba I y II, resultan
de particular significación. A través de ellas se accede al estudio de los
elementos forjadores de nuestra nacionalidad y la profundización de nuestras
raíces e identidad, en aras de la reafirmación (que incluye la universalidad de
nuestra cultura), así como al carácter y esencia revolucionarias de las
transformaciones sociales ocurridas en Cuba. Los estudiantes, mediante su
estudio, deben habilitarse para la comunicación efectiva, lo cual supone
comprender lo que otros significan y construir, a la vez, sus propios
significados, así como el decursar nacionalista, universalista y esencialmente
revolucionario y patriótico de la historia y la cultura cubanas.
Sin embargo, la disciplina no está concebida con un enfoque interdisciplinario
porque los contenidos no están ordenados desde una óptica integradora, lo que
implica que determinados contenidos que se abordan en una asignatura,
posteriormente, vuelven a ser tratados por otras, a menudo de manera excluyente
y antagónica por su falta de evolución interdisciplinaria previa y por tanto,
anticientíficamente, sin aprovechar siquiera las potencialidades que ello brinda
para la más sana y mejor polémica; en cambio, asignaturas que resultan
imprescindibles para la formación humanista de los estudiantes, no están
contempladas en su programa de estudio, y se convierten en “lagunas” que afectan
la más elemental preparación que requieren. Por ello es imprescindible
redistribuir el fondo de tiempo de que dispone la disciplina y reordenar los
contenidos y las mismas disciplinas incorporando sus urgencias profesionales, de
modo que se integren en espacios y tiempos comunes, a partir del compromiso
colectivo. Téngase en cuenta el protagonismo que esta disciplina Historia y
Cultura debe desempeñar en la formación de los Licenciados en Estudios
Culturales, por lo que en estos momentos centramos en ella el universo objeto de
estudio.
Lo anteriormente planteado demuestra que los futuros especialistas en Estudios
Culturales, aun no poseen la adecuada formación humanista necesaria para
intervenir en la solución de problemas sociales a partir de la cultura, y en
ello incide la falta del ineludible enfoque interdisciplinario que debe
distinguir a esta carrera. Por las razones anteriormente expuestas, esta
investigación se plantea el siguiente problema:
¿Cómo contribuir a la formación humanista en los estudiantes de la Licenciatura
en Estudios Culturales, a partir de la Disciplina Historia y Cultura?
La autora del presente trabajo de investigación asume lo planteado en el texto
Fundamentación de la carrera donde se precisa que «...El ejercicio de esta
profesión supone la formación científico y ética de los futuros graduados que,
ante todo, deben tener conciencia y actuar en la práctica social, según dos
principios básicos: el protagonismo real de las personas, grupos y comunidades y
la participación activa de todos en los procesos socioculturales» (1995,3:1er
párrafo). Al tratarse de un trabajo de investigación científica, el profesional
de este campo debe poseer una preparación integral que le posibilite enfrentarse
a expectativas y prioridades culturales de las comunidades y ofrecer a partir de
sus resultados de investigación científica, las soluciones probablemente más
adecuadas para las diversas problemáticas que se generen y detecten en cada
contexto.
Esta es precisamente la dirección que ha tomado la presente investigación, que
aspira a reforzar y encaminar científicamente, en los futuros profesionales de
los estudios culturales su nivel cultural, talento, sensibilidad y sentido de
responsabilidad ante los problemas del arte y de todo el resto del sistema
cultural para fundamentar científicamente las soluciones más adecuadas,
capacidad de análisis de los problemas a mediano y largo plazo, y ocasionalmente
también a corto plazo, según las urgencias y potencialidades reales, la
experiencia y destreza del investigador, etc; capacidad ejecutiva y de
cooperación, así como creatividad en la solución de problemas; y para todo lo
anterior se hace necesario un estudio profundo del curriculum de asignaturas que
deben formarlos profesionalmente en sus estudios universitarios.
Ello condujo al PROBLEMA siguiente:
¿Cómo contribuir a la formación humanista e integral en los estudiantes de la
Licenciatura en Estudios Culturales, a partir de la Disciplina Historia y
Cultura? Y como OBJETIVO GENERAL:
Diseñar una Metodología Interdisciplinaria para la formación humanista de los
estudiantes de la carrera Licenciatura en Estudios Socioculturales desde la
disciplina Historia y Cultura.
Para lograrlo se plantearon como INTERROGANTES CIENTÍFICAS:
¿Qué fundamentos teóricos, conceptuales y metodológicos sirven de sustento a un
enfoque interdisciplinario en la formación humanista en el ámbito curricular de
la enseñanza universitaria contemporánea?
¿Cuál es el estado actual de la formación humanista e interdisciplinaria en
alumnos y profesores de la nueva carrera Licenciatura en Estudios
Socioculturales en la UNAH como estudio de caso?
¿Qué elementos debe contener una metodología para la formación humanista de los
estudiantes que cursan la carrera de Estudios Culturales desde las asignaturas
que conforman la disciplina Historia y Cultura?
Para evaluar el estado actual de la formación humanista integral e
interdisciplinaria se tuvieron en cuenta como dimensiones e indicadores, tanto
para los profesores como para los estudiantes, los procesos cognitivos,
comunicativos y socioculturales, ( fundamentados por la Dra. A. Roméu, 2004:
20-26).
Los Métodos y Técnicas se determinaron a partir de concepciones
dialéctico-materialistas, la investigación se sustentó sobre bases científicas,
puesto que el Marxismo coloca en un primer plano al ser humano como sujeto y
objeto, protagonista activo de las transformaciones que se forman y educan en
ese proceso; por tanto, el enfoque es dialéctico-materialista. La investigación
educativa cubana, en estos años iniciadores del siglo XXI, es más abierta,
participativa, comprometida con la solución de problemas que afronta la propia
sociedad y la escuela se abre hacia el contexto social, hacia la vida; aunque es
necesario reconocer que aún subsisten dogmas y cierta cultura libresca, por
suerte en menor escala. Se asumieron, además, los métodos específicos de
investigación tanto del nivel teórico como del empírico.
Esta investigación se ha estructurado de la siguiente forma: una introducción,
tres capítulos, conclusiones, recomendaciones, bibliografía y anexos. En la
introducción se caracterizó el problema de investigación y sus antecedentes, y
se expone el diseño teórico y metodológico de toda la investigación. En el
Capítulo I se analizaron a profundidad y desde su devenir histórico, los
fundamentos teóricos, conceptuales y metodológicos que sustentan el enfoque
interdisciplinario y la formación humanista en el ámbito curricular de la
enseñanza universitaria contemporánea. Al seleccionar estos como premisa, se
precisó el enfoque de la investigación. En el Capítulo II se realizó el
diagnóstico actual de la formación humanista, integral e interdisciplinaria en
alumnos y profesores de la nueva carrera Licenciatura en Estudios Culturales, en
la UNAH como estudio de caso. El diagnóstico está basado en las asignaturas que
conforman la disciplina Historia y Cultura, y su abordaje en otras disciplinas
de la carrera en su interdisciplinariedad. En el Capítulo III se determinó,
sobre las bases científicas ya sentadas, una metodología interdisciplinaria para
la formación humanista e integral de los estudiantes que cursan la carrera de
Estudios Culturales en la UNAH, a partir de las asignaturas que conforman la
disciplina Historia y Cultura, y su abordaje en otras disciplinas de la carrera.
DESARROLLO
Interdisciplinariedad y Formación humanista e integral: Historia y puntos de
contacto.
La interdisciplinariedad es una de las temáticas más controvertidas desde
las últimas décadas del siglo XX, tanto en el ámbito educacional, como en el de
las ciencias en general; de donde se infiere que no cuenta de total consenso en
lo que respecta a su significación.
Para unos estudiosos, tiene su razón de ser en la búsqueda de un nuevo estadio
de la ciencia, o de una gran teoría caracterizada por una reunificación del
saber en un paradigma o modelo que pueda ser aplicado a todos los ámbitos del
conocimiento, mientras que, para otros, la interdisciplinariedad surge por la
dificultad, acrecentada cada vez más, para delimitar cuáles cuestiones son
objeto de un determinado campo del saber y cuáles de otro; es decir, la urgencia
en la delimitación de sus fronteras, pues las especialidades que pugnan por
ámbitos de intervención profesional han ido en aumento en nuestros días.
Es una necesidad ante una realidad objeto de estudio que cada vez se nos
descubre más compleja y requiere de la colaboración de las más diversas
disciplinas para su comprensión y explicación científica. En esta
interdisciplinariedad, la comprensión no sería sistémica, y por supuesto que la
comprensión sistémica gana en cientificidad. La tendencia a redefinir o
reagrupar nuevas áreas del conocimiento en torno a los límites en pugna –que
mantienen especialidades más tradicionales- es un hecho que va en aumento desde
la década de los 70. Precisamente, a partir de esa misma década es que la
interdisciplinariedad aparece reivindicada como una compensación epistemológica
llamada a “curar” todos los males que afectan la conciencia científica de
nuestros tiempos.
Realmente, la conceptuación de la interdisciplinariedad es una problemática que
cobró auge en el siglo XX; aunque es justo reconocer que existieron algunos
intentos significativos en épocas anteriores. Por solo mencionar algunos, Platón
(427-347 a.c.) fue, tal vez, uno de los primeros que planteó la necesidad de una
ciencia unificada, labor que –para él- debía desempeñar la filosofía.
Siempre ha existido una “cierta aspiración” a la unidad del saber, en mayor o
menor medida; de este modo, ya en la época clásica, los griegos denominaron «paideia
cíclica» o «enciclopedia» al conjunto de todas las ciencias, que los romanos
denominaron como «doctrinarum orbem». También los clásicos supieron diferenciar
una concepción global rigurosa de los intentos superficiales, de aquí por
ejemplo el descrédito en que fueron sumidos los «sofistas», quienes se atrevían
a opinar sobre cualquier cosa, sin mayor preparación.
No obstante, ya en el siglo XX es cuando la defensa de la interdisciplinariedad
cobra mayor auge y rigor frente a la ingenuidad de las propuestas anteriores,
basadas más en una nostalgia ante la “totalidad perdida” que aporta el contexto
de la postmodernidad del que es uno de sus paradigmas, contra el de los
racionalistas, mecanicistas y positivistas de la modernidad burguesa, y
actualmente, sus neopositivistas. Nostalgia, igualmente, de una meta utópica
como es la búsqueda de un saber absoluto, una especie de “ciencia de las
ciencias,” papel atribuido antes a la filosofía, por sus antecedentes históricos
y epistemológicos. La defensa de mayores cotas de interdisciplinariedad también
se utilizó para imponer criterios de cientificidad y modelos de hacer ciencia.
Fue el recurso empleado por aquellas áreas del conocimiento que, en un momento
histórico determinado, gozaban de menor poder para la consecución de un mayor
status y prestigio; este fue el caso de las denominadas Ciencias Sociales,
claro, la realidad social más compleja y rica urgía más de la
interdisciplinariedad.
La UNAH, como las restantes universidades, precisa de la formación de individuos
calificados para el ejercicio profesional, y para ello es imprescindible que
quienes los preparan, es decir los profesores, dominen, apliquen y desarrollen
la gestión del conocimiento, en su propia preparación y con los estudiantes,
articulando e integrando armónicamente las asignaturas a partir de los nodos
conceptuales y al aplicar convenientemente las TIC y el uso de herramientas
adecuadas para este propósito; pero debe hacerse conscientemente, de esta forma
se cumplimentará el compromiso de generar conocimientos útiles para el
desarrollo de las comunidades; y lograr de este modo la necesaria articulación
entre información y conocimiento en la “Nueva Universidad” de principios del
actual siglo XXI.
La formación humanista y humanística en el ámbito curricular de la enseñanza
universitaria contemporánea debe estar encaminada a:
• Cultivar la sensibilidad ante los valores en las artes, así como en las
restantes manifestaciones de la cultura, y en la vida.
• Una actitud investigativa con énfasis en la autosuperación.
• Incentivar sus habilidades creadoras.
• Independencia cognoscitiva, autorregulación, pensamiento científico.
Metodología Interdisciplinaria para la formación humanista e integral en los
estudiantes de la Licenciatura en Estudios Culturales, en la UNAH, a partir de
la Disciplina Historia y Cultura
En este capítulo se fundamenta, sobre las bases científicas ya sentadas, una
metodología interdisciplinaria para la formación humanista e integral de los
estudiantes que cursan la carrera de Estudios Culturales en la UNAH, a partir de
las asignaturas que conforman la disciplina Historia y Cultura, y en otras
disciplinas de la carrera, también imprescindibles en este análisis. Esta
metodología se sustenta en cuatro acciones fundamentales que son: el rediseño
curricular de la disciplina, el análisis de los nodos conceptuales que sustentan
el enfoque interdisciplinario de la misma, la capacitación teórica y
metodológica de los profesores y finalmente, la concepción y aplicación de la
“clase taller” a partir de tareas integradoras como eje del trabajo
interdisciplinario.
¿Por qué una Metodología? Porque evidencia la coherencia con que se deben
articular los objetivos propuestos, los métodos y procedimientos como vía o
camino para lograrlos, las formas de organización y los medios, en consonancia
con los contenidos, es decir, los conocimientos, habilidades, capacidades y
valores; así como las formas de evaluación que se emplearán para comprobar la
efectividad del proceso, teniendo en cuenta su carácter dinámico y sistémico.
3.1.- Principios teóricos y metodológicos en que se sustenta la Metodología.
La actividad humana, muy en particular la científica, se organiza sobre la
base de principios, que abarcan las ideas más generales que orientan el
pensamiento y la conducta del ser humano, son proposiciones de las que se pueden
derivar otras ideas más específicas. «Los principios son expresión de necesidad,
en un sentido lógico constituyen como acto reflejo de la conciencia del hombre,
una intelección de fenómenos objetivamente existentes; son la generalización de
esa intelección» (J. Mari Lois, 2003: 164)
Debe tenerse en cuenta además que un principio, desde otra óptica, es un
elemento relativamente sencillo, cuyo contenido puede extenderse a todo el
universo del sistema al que se refiere, y a la vez, posee un cierto carácter
normativo, pues la conjunción sistémica de todos los principios permite
preestablecer una manera de actuar en determinadas condiciones como un
presupuesto de la acción o del pensamiento, y es aquí, ciertamente, donde radica
su valor metodológico, porque permite la organización de los elementos antes
expuestos (pensamiento y acción) sobre la base de su contenido. Existen
diferentes clasificaciones de principios, al atenerse a diversos puntos de
vista; a partir del carácter teórico y didáctico de esta Metodología se enuncia
un sistema de principios reconceptuados y recontextualizados por la autora de
esta Tesis, en función de lo que se pretende lograr.
Principio de la determinación social de la educación.
«Una concepción integral de la educación debe incluir la perspectiva
sociológica, desde la cual la educación quede comprendida como un proceso
comunicativo, personal y masivo. Desde esta perspectiva (...) es que podemos
incluir y comprender el significado de la educación, como procesos de
asimilación y objetivación (...) es decir, entenderla como una relación social,
como actividad humana práctica» (J. Mari Lois, 2003 : 166).
Dentro de esta arista social, enfatizamos los aspectos culturales y
específicamente, comunicológicos, debido a que es precisamente la cultura quien
le posibilita al ser humano acumular, crear y trasmitir conocimientos. Asume,
por tanto, una concepción integradora del hombre como ser de pensamiento, acción
y emoción. Esa asimilación de conocimientos se realiza de modo activo y al mismo
tiempo selectiva y simultáneamente, asimila trascendentales orientaciones de
valor, desarrolla habilidades, los contenidos de la superestructura y con esta
determinadas formas de conciencia social, que al incorporarlas al plano
individual, se pueden modificar e inclusive, cambiarse por completo, lo que nos
demuestra el importante papel que desempeña la dirección del proceso de
enseñanza.
Este enfoque presupone abordar la educación como parte de la realidad, en sus
múltiples dimensiones: antropológica, social, histórica, psicológica y
enfatizamos los aspectos culturales y específicamente, comunicológicos, debido a
que es:
La personalidad como integración de conocimientos y sentimientos: El contenido y
los objetivos de los procesos educativos de ningún modo pueden derivarse de una
“imagen ideal” del ser humano que reúna todas las “virtudes posibles”, sino que
están influenciados, en gran medida, por las condiciones históricas de la
sociedad en que se desarrollan y de la “reproducción social”, lo cual sugiere
que la educación debe tender a formar “la mejor“ personalidad posible, en
dependencia de las condiciones históricas concretas. En la medida que la
formación humanista e integral de los futuros especialistas en Estudios
Culturales sea más sólida, serán más sensibles y estarán mejor preparados para
incidir en su objeto de estudio y de trabajo con mayor eficacia. Dichas
cualidades deben estar presentes tanto en el diseño, como en la ejecución y
evaluación de todas las actividades que se realicen, lo que posibilitará
profundizar en su preparación.
En ese contexto, cabe al Departamento de Humanidades, a la disciplina Historia y
Cultura y a todos y cada uno de los profesores, preparar a los estudiantes para
enfrentar los problemas que surjan tanto dentro como fuera del contexto escolar,
y contribuir al desarrollo de sus capacidades cognitivas y creadoras, y de las
habilidades que les sirvan para la asimilación y recombinación de nuevos
requerimientos científicos, al garantizar «...condiciones de participación y
producción» (C. Álvarez: 1994: 23)
El maestro como facilitador del esfuerzo educativo:
« Hay que lograr el aprendizaje de lo imaginario, hacer que cada niño o joven
viva una experiencia de creación, partiendo desde las más tempranas edades de la
fuerza de la oralidad que se sustenta en la voz y la emoción del relato, de ahí
las capacidades que debe poseer el maestro o profesor de lengua y literatura, y
de las humanidades, en general (...) Si amarlas es conocerlas en su vasta
intimidad somos del criterio de que sí pueden enseñarse, sin embargo, no siempre
los resultados son alentadores. Toda ciencia debe ser traducible para ser
universal y el dominio de la palabra por nuestros niños y jóvenes es
indispensable. La escuela y las Casas de Cultura y otras instituciones de la
comunidad tienen esa noble misión, pero ¿cómo? » (R. Mañalich, 2002: 146).
¿Puede existir una educación problematizadora, cuestionadora, creativa si el
profesor no posee estas cualidades, ni propicia su desarrollo en los educandos?
La respuesta es evidente: el profesor debe actuar como facilitador, diseñar el
proceso de aprendizaje de forma que propicie espacios para la individualización
del conocimiento, para hacerse cuestionamientos, formularse preguntas y al mismo
tiempo para la confrontación alumno-alumno. Solo así logrará descubrirles nuevos
escenarios, “desmitificar símbolos”, asumir y a su vez “problematizar” (puesto
que sus cuestionamientos, a su vez, puedan ser cuestionados, lo importante es
siempre la fundamentación) sus respuestas, conscientes de que pueden ser
aceptadas o rechazadas, o más aún: simplemente polemizadas, sobre todo
enriquecidas en el debate y en un diálogo retroalimentario porque la capacidad
crítica es uno de los fundamentos de la creatividad. Serían buenas alternativas
para ello estimular su iniciativa y confianza en sí mismos, su dinamismo en la
solución de problemas, su capacidad para polemizar, y criticar pero sobre
sólidos fundamentos y siempre con flexibilidad al diálogo retroalimentario como
vía en la construcción colectiva de conocimientos. El comentario anterior
incita, a la autora de esta tesis, a aportar dentro del principio anterior, el
siguiente:
Educar a partir de una cultura general integral
Para emprender esta labor lo primero es «...“humanizar” al profesor, al
claustro; que como es sabido no es una problemática que solo se haga evidente en
la UNAH, sino en casi todos los centros docentes del país y tal vez del mundo» .
Humanizarlos desde un enfoque cultural y personológico; el principio es básico:
“para educar, hay que estar más educado.” El educador ha de ser más educado
incluso que aquel a quien pretende educar.
Todo lo que se enseña debe poseer un sentido humano, se debe inculcar y promover
en los estudiantes una concepción humanista del mundo, en la que como seres
humanos se reconozcan como sujetos, protagonistas, en tanto profesionales de la
construcción social; adquieran una plataforma cultural, habilidades,
sentimientos, convicciones para que eleven su sentido de la responsabilidad que
deben consolidar junto a otros valores y conceptos tales como la honestidad,
sencillez, justicia, equidad, libertad, solidaridad, autonomía y compromiso; por
eso la transformación que demanda hoy la enseñanza va acompañada de una “cultura
de cambio”, que exige una enseñanza centrada en el desarrollo personal y en las
potencialidades e intereses de cada individuo; que el alumno comprenda el
significado de lo que aprende, que vea ese aprendizaje como funcional,
integrador, generalizador, útil para diversos contextos y necesidades; la
cultura general integral requiere además que sea poseedor de un pensamiento
independiente y de una cultura de la diversidad, así como también del respeto al
otro.
Todo esto queda comprendido dentro de la formación humanista que es un concepto
más amplio que implica una formación dirigida a la integralidad del
conocimiento, al cultivo de la sensibilidad y la espiritualidad, a la
interpretación y explicación de los procesos históricos, sociales y culturales,
relacionados con el hombre; el desarrollo de un estilo de pensamiento y
actuación para transformar la realidad. Se basa en el conocimiento integral del
hombre y del mundo en que vive. En la comprensión del sentido de la vida y el
carácter multifacético de su formación.
Por todo lo anterior, en esta investigación se considera que la formación
humanista e integral constituye un eje transversal dentro de esta carrera porque
la atraviesa y está presente desde el primer semestre hasta el último.
La comunicación horizontal en el proceso enseñanza-aprendizaje:
En sentido general, muchos profesores deben replantearse su trabajo, tanto en el
plano ético como en el pedagógico. En el primero, deben asumir una postura más
flexible y comprensiva, respetar la personalidad de los alumnos, admitir en
ellos su capacidad de análisis y valoración, incluso hasta de su proceder, en
esencia, suprimir el dogmatismo y el autoritarismo; el profesor, sin dejar de
serlo, debe ir al aula a “aprender” también, aprender a escuchar a sus alumnos,
incentivarlos y tratar de comprenderlos.
En el segundo, reorganizar sus métodos para conducir o facilitar el aprendizaje,
personalizarlo y demostrar conocimientos, no solo de su materia, sino de todas
aquellas afines que necesite para su labor. Es preciso superar la contradicción
existente entre maestros y alumnos sin que por ello se diluya el papel del
maestro, quien indudablemente tiene saberes específicos que aportar, apoyado en
su caudal metodológico para facilitar los aprendizajes escolares. Estar
consciente de que para educar integralmente su personalidad, es imprescindible
que ante cada nuevo contenido el alumno se pueda responder preguntas claves
como: por qué, para qué, cómo, cuándo...y que logre incorporar y aplicar
creadoramente ese conocimiento y creatividad fundamentada, a la transformación
evolutiva de la realidad, a niveles superiores de satisfacción y realización
integral.
Educación en el trabajo y trabajo educativo
La relación educación-trabajo es objetivación de contenidos humanos y
asimilación de esos contenidos, por lo que debe ser de ambas partes. Por tal
motivo, la escuela debe garantizar la existencia de una “cultura laboral
moderna” en los individuos. En el caso de las labores científicas, pero también
en toda la cultura laboral de toda índole la generalización de una cultura
científica debe garantizarse como el resultado de la actividad práctica, del
trabajo profesional y como un proceso del conocimiento teórico determinado por
aquella. En este sentido los proyectos de trabajo educativo pueden desempeñar un
importante papel, siempre y cuando en su diseño y ejecución los estudiantes sean
los actores principales, bajo la sabia tutela de los profesores guías que no por
gusto son seleccionados entre los más experimentados desde el punto de vista
psicopedagógico.
Se insiste en el desarrollo de la creatividad para la solución de problemas
imprevistos y también, en la formación científica, el desarrollo de una
capacidad previsora de problemas, y se afirma que la educación debe ser
formadora de una “competencia moral” para todo tipo de trabajo; «una vía
prometedora es acercar la enseñanza a la realidad social y aumentar la
polivalencia de la formación dispensada; con un perfil amplio (...) La
vinculación de los jóvenes a los procesos laborales fortalece también la
educación de la cooperación y autodirección y debe constituir el fundamento
sobre el que se organicen los sistemas escolarizados» (J. Mari Lois, 2003:
171-172).
La integralidad y sistematicidad de las actividades educativas:
«La formación interdisciplinaria vista desde los nexos entre (...) las restantes
disciplinas del año a partir del diseño de tareas integradoras al concebir la
práctica laboral como eje central y el trabajo extracurricular como preparación
para el vínculo con la comunidad» (R. Mañalich, 2005: 46).
La cita anterior muestra cómo la sistematicidad de las actividades relacionadas
con la práctica laboral y el trabajo extracurricular también debe preverse desde
el propio proceso docente, parte de la formación interdisciplinaria de los
estudiantes, quienes deben habituarse a considerar el trabajo concreto algo tan
cotidiano como asistir a clases, deben comprender que también implica generar
una “estética del trabajo”, o sea que lo sientan una necesidad y si es posible,
hasta un disfrute, por eso es importante que se tengan en cuenta sus gustos al
asumir Tesis y demás, no se pueden sacrificar sus gustos por las que los
Decanos, Jefes de Departamentos y profesores consideran, en muchos casos
estrechamente como “necesidades,” hay que buscar la conciliación flexible que
siempre la hay, y puede resultar muy provechoso para su desempeño profesional,
si lo realizan adecuadamente y con regularidad, siempre que se logren conciliar
temas y trabajos que les interesen. A ello se debe sumar la importancia de que
desde los niveles precedentes (primaria, secundaria y preuniversitario) los
escolares realicen sistemáticamente las labores productivas, de mantenimiento y
de servicio, para que adquieran responsabilidad y sentido del deber y ya lo
tengan incorporado al arribar al nivel universitario.
«Es preciso hacer énfasis en que la integralidad y la sistematicidad no es sólo
entre disciplinas, sino también entre los diversos niveles de enseñanza en el
país, así como con la familia, la educación popular y la educación comunitaria
sobre todo, y la educación oficial como por ejemplo, por los medios masivos de
comunicación y por todos los restantes medios (galerías, teatros, etc.), las
organizaciones e instituciones».
La integralidad tiene relación directa con todo el proceso docente, su
concepción, planificación, organización, ejecución y evaluación de los
resultados, donde todas las actividades tanto escolares como extraescolares
deben responder a resultados exitosos en el proceso docente-educativo; tan
importantes unas como las otras, sobre todo en su complementariedad, mucho tiene
que ver también con el trabajo científico y metodológico de la escuela, en
función tanto de la formación ética como laboral. No se puede perder de vista
que el componente laboral debe recibir una atención priorizada dentro de la
actividad escolar.
La concepción de una asignatura en específico, de todas las asignaturas de un
año y todas las de la carrera, así como el trabajo didáctico que en ellas se
desarrolle, tiene por finalidad “profesionalizar” una cultura; en el caso del
nivel universitario, tiende más a la cultura profesional. Por tal motivo, los
colectivos de año y de disciplina deben plantearse la evaluación final
integradora, donde la solución de problemas debe implicar varias asignaturas y
así consignarse en la evaluación, lo que implica un alto nivel de creatividad y
un esfuerzo significativo de preparación y orientación por parte de los
profesores, y al mismo tiempo un reto y un fuerte estímulo para los estudiantes.
La integralidad pudiera decirse que se prolonga en otro principio que hasta
ahora solo se ha contemplado en la educación superior, aunque los resultados
alcanzados hasta el momento no son los esperados, porque eso hay que irlo
enriqueciendo gradualmente durante todo el sistema de enseñanza desde los
primeros niveles; ya en el círculo infantil el niño “investiga” su entorno, y lo
hace por naturaleza, a pesar de que la familia y los maestros, a menudo,
insisten en frustrarle esa sana inclinación con prohibiciones constantes y a
menudo, arbitrarias y sin explicaciones; esto es:
La unidad de lo académico, lo investigativo y lo laboral: En líneas generales,
se hace evidente que en la enseñanza universitaria , al menos en la carrera en
que se apoya esta investigación, esta unidad es más formal que real, es más bien
una aspiración que aun no se ha logrado materializar del todo. En muchos casos,
se limita lo académico a las conferencias, seminarios, clases prácticas, los
exámenes finales y los trabajos de control en clases; lo investigativo se
reserva a los Trabajos de Curso como forma de evaluación final de algunas
asignaturas y a las Jornadas Científicas Estudiantiles, y lo laboral como las
prácticas que los estudiantes realizan una vez por semana o varias semanas
concentradas en el semestre.
En cambio son múltiples las posibilidades que nos brinda esta unidad. La esencia
de este principio entraña una forma diferente de entender y llevar a vías de
hecho el acto educativo que, entre otras variantes, puede tener en cuenta las
siguientes:
- Integración de la docencia con lo laboral y lo investigativo:
Desde el inicio del curso debe orientárseles la determinación de un problema de
investigación, en el centro de práctica laboral, cuya solución implique la
consulta y profundización de contenidos estudiados en diferente asignaturas, por
ejemplo: Metodología de la Investigación, Antropología, Cultura Cubana, Estudio
de Comunidades, Computación y Estadística, por solo mencionar algunas.
- Investigación como acción participativa retroalimentaria y transformadora a
niveles superiores de satisfacción y realización integral que implique la
inclusión de los otros dos campos de despliegue del educando. En este sentido:
Si se les asigna, por ejemplo, una institución cultural y deben diseñar y
asesorar la ejecución de un programa de Animación o de Intervención Cultural,
deben aplicar un diagnóstico mediante el cual indaguen en torno a las
necesidades y expectativas de diferentes grupos sociales y sobre esta base hacer
el resto; necesariamente tienen que integrar, retroalimentarse y aplicar.
Ejemplo fehaciente de esto han sido los Trabajos de Curso de las asignaturas
Historia y Cultura Cubanas que se han defendido en la UNEAC Nacional y en la
UNEAC Provincial, experiencias enriquecedoras que han contado con la
participación de funcionarios y artistas.
Impartir docencia como Alumnos Ayudantes en asignaturas en las que esta
integración es insoslayable, o como Monitores en clases, en las exposiciones en
Seminarios, en sus estudios en equipo y trabajos en colectivos y en sus
participaciones, exposiciones y debates en eventos científicos dentro y fuera de
la escuela, en confrontación más allá. Esto es muy bueno; y un ejemplo de lo
provechosa que puede resultar esta experiencia en ambientes extraescolares ha
sido la participación de los profesores y estudiantes de la carrera en Forums y
Simposios como los de los municipios Plaza, San José y Güines; lo que ha
representado para los estudiantes práctica docente – investigativa – laboral,
“todo en uno”, en fin, toda una escuela para todos.
El Departamento de Estudios Socioculturales diseñó un Diplomado sobre Estudios
Culturales que se está ofertando a funcionarios y especialistas de cultura, a
profesores de la universidad, a recién egresados, así como también a diferentes
países latinoamericanos; el cual constituirá una escuela formadora para nuestros
profesores que repercutirá en nuestros estudiantes.
Muchas pudieran ser las variantes, en dependencia de la creatividad del
claustro, de los colectivos de año y/o de disciplina, de los profesores de la
facultad y de los propios estudiantes, quienes pueden potenciar aun más estas
variantes, siempre que esta creatividad esté bien fundamentada, y estén
convencidos de la importancia y necesidad de la integración.
La flexibilidad de la organización escolar
«La flexibilidad debe penetrar también la organización de los horarios, la
estructura de los programas, la interrelación de las actividades escolares y
extraescolares, privilegiar el concepto de convertir en aula a toda la comunidad
e incorporar al proyecto educativo a todos los sujetos sociales educadores»(J.
Mari Lois, 2003: 178) Hay que lograr “desenclaustrar” el aprendizaje, estimular
el autoaprendizaje, es mucho más fructífero realizar una visita dirigida a un
museo , una galería de arte, un recorrido por lugares de interés
histórico-cultural y a partir de ahí que los estudiante exterioricen en forma
oral, escrita o gráfica, lo que sintieron, lo que les llegó, qué utilidad les
reportó; hacer que escenifiquen en una sala teatro, en una comunidad un
parlamento o escena de una obra determinada y después dirijan el debate con un
grupo de vecinos de edades determinadas; esto implicará un trabajo de mesa o
taller de preparación previa, de montaje y autoestudio profundo.
En este sentido, una propuesta muy bien concebida es la que lidera la profesora
R. Mañalich de la “clase taller” como vía para el trabajo interdisciplinario en
la enseñanza de la lengua y la literatura. Es válido precisar que dentro de la
propia Facultad existen diversos y buenos ejemplos que incluyen la creatividad
bien fundamentada y cuya validez científica se puede sustentar, en los que no
ahondamos por razones de espacio.
3.2. Fundamentación de la Metodología Interdisciplinaria para la formación
humanista e integral de los estudiantes que cursan la carrera de Estudios
Culturales en la UNAH, a partir de la disciplina Historia y Cultura.
Este constituye el presupuesto esencial de la investigación; se sabe que resulta
ambicioso, difícil e imposible de lograr a corto plazo, pero si se cumplimentan
las actividades y tareas propuestas, tanto para profesores como para los
estudiantes y se lleva a cabo con mucho amor, dedicación y sistematicidad,
progresivamente se irán cosechando los frutos de esta labor; prueba de ello son
los resultados obtenidos en el grupo integrado por la autora de esta Tesis,
algunos profesores y estudiantes de la carrera.
La Metodología se sustenta en cuatro acciones fundamentales:
I.- El rediseño curricular de la disciplina
II.-Análisis de los nodos conceptuales que sustentan el rediseño
interdisciplinario en las asignaturas que conforman la disciplina Historia y
Cultura y su abordaje en otras disciplinas de la carrera.
III.-La capacitación teórica y metodológica de los profesores.
IV.-La concepción y aplicación de la “clase taller” a partir de tareas
integradoras como eje del trabajo interdisciplinario.
I .- Propuesta para el rediseño curricular de la disciplina
En resumen, como se argumentó en el Capítulo II, la disciplina debe
convertirse en un campo o área de diversas disciplinas en torno a la Historia y
la Cultura; a partir de ahí, la propuesta de rediseño de la disciplina es:
Distribuir las asignaturas en tres disciplinas:
La primera podría nombrarse Historia y Apreciación e incluiría: las Artes
Visuales, la Música, las Artes Escénicas y la Literatura, esta última en su
concepto más amplio que incluya, por ejemplo, periodismo, ensayo, testimonio,
oralidad, etc.
La segunda podría nombrarse Cultura e incluiría: Universal, Latinoamericana y
del Caribe y Cubana (dentro de esta última y refundidas las optativas:
Literatura, Artes Visuales, Artes Audiovisuales (que incluye TV y Radio), Música
y Artes Escénicas (que incluye Danza y otras) y Cultura Regional. ¿Por qué no
cerrar esta disciplina con Teoría de la Cultura?(incluiría Animación y Promoción
Cultural, Política Cultural y tal vez hasta Programas y Proyectos de Desarrollo
Cultural).
La tercera sería Historia e incluiría: de Cuba, Regional, Local y Fuentes
Históricas Regionales. ¿Por qué no refundir las tres últimas como Etnohistoria?
¿Por qué no incluir en esta disciplina Geografía Regional? ¿Por qué no iniciar
esta disciplina con Universal, aunque sea un solo semestre? Debe tenerse en
cuenta que para comprender la cultura es necesario comprender su historia.
Es válido insistir que entre estas tres disciplinas es imprescindible un nexo
interdisciplinario e incluso transdisciplinario, por lo que esta división solo
constituye un arreglo pedagógico para la distribución de los contenidos
temáticos y su ordenamiento, que sería mucho más coherente si se parte de la
Cultura Universal, hasta llegar a la Regional y finalmente a la Local. (Se
sugiere consultar el Anexo XXIV sobre el artículo de Manuel Romero Ramudo
Formación humanista en la enseñanza-aprendizaje de la Historia).
II.- Análisis de los nodos conceptuales que sustentan el diseño
interdisciplinario en las asignaturas que conforman la disciplina Historia y
Cultura y su abordaje en otras disciplinas de la carrera.
En consonancia con la labor que viene desarrollando el colectivo de
profesores que lidera la autora de esta Tesis -quienes imparten las asignaturas
de la disciplina Historia y Cultura- se aplicó la Metodología que propone la
profesora Rosario Mañalich, para desarrollar la modalidad de la “Clase Taller”.
En la selección de los textos se ha buscado la interdisciplinariedad y la
intertextualidad para ampliar horizontes culturales y lograr vasos comunicantes
entre las diversas materias curriculares, fundamentalmente del área humanística.
Se operó con un lenguaje común generalizado y un vínculo estrecho entre lo
científico y lo cotidiano, y se tomaron como ejes o elementos claves los nodos
cognitivos.
El nodo cognitivo interdisciplinario conecta nodos principales de distintas
disciplinas o asignaturas de una misma disciplina. En este tópico solo se
pretende ejemplificar este punto de vista, pero cuando se inicie la aplicación
de la Metodología como tal, cada uno de los profesores debe haber determinado
los nodos conceptuales de su asignatura, y a partir de ellos dirigir el trabajo
interdisciplinario.
En la “determinación del problema profesional“ se hace preciso fijar este con
exactitud, si es en los estudiantes, cuál es el objetivo, por ejemplo en este
caso incidiremos en los alumnos de tercer y cuarto años de la carrera y se
tomaron como asignaturas rectoras Historia de Cuba II y Cultura Cubana II
(1898-1958). Por ejemplo al plantearse como objetivo: -Caracterizar la cultura
republicana como un proceso de continuidad y discontinuidad: ¿Cómo dirigir el
aprendizaje de un extenso período histórico -cultural, en este caso la
República?¿Cómo hacer que al apropiarse del método pueda de forma independiente
el estudiante conocer otros períodos, como por ejemplo, el período
revolucionario? (que estudian en el siguiente semestre) ¿Cómo lograr a través de
la lectura comentada, crítica y analítica la ampliación de sus horizontes
culturales y de su poder de creatividad?
Así, período republicano, puede ser considerado nodo principal, que a su vez
conecta nodos básicos interrelacionados desde el punto de vista
histórico-cultural, como: posición asumida por la intelectualidad, creación de
órganos y medios de difusión de la cultura, situación económica imperante en
distintos momentos del período, reconocidos como “período de vacas gordas” o de
“crisis permanente”, nuevas formas de expresión en determinadas manifestaciones
artísticas arquitectura, pintura, música, artes escénicas, literatura, cine,
radio, televisión, sistema de hábitos y costumbres de todo tipo; otras artes y
las ciencias.
Se puede trabajar, a partir de este nodo principal la comunicación imaginal
(Léase comunicación gráfica, verbal, icónica, paraverbal) mediante el trabajo
conjunto dirigido al logro de los objetivos de la disciplina, presentes en el
programa, como son:
Educativos:
«Consoliden su concepción científica del mundo mediante el conocimiento del
proceso histórico – cultural, aplicando los métodos y categorías de la
investigación en el campo de la sociocultura.
Sean capaces de calificar y relacionar, en el orden sociopolítico, las
manifestaciones artísticas y literarias producidas en el área objeto de
estudio». Sic. (Programa de la disciplina Historia y Cultura, 2001: 2) .
Instructivos:
«Enjuiciar críticamente las distintas corrientes historiográficas,
culturológicas, políticas, sociales e ideológicas a través de la confrontación
de opiniones y criterios científicos.
2. Analizar el desarrollo particular de la evolución de la Historia y la
Cultura» Sic. (Programa de la disciplina Historia y Cultura, 2001: 2)
Para dar cumplimiento a los mismos, que por ser de la disciplina son válidos
para todas las asignaturas que la integran, son aplicables procedimientos de
comprensión lectora, producción textual en forma oral y escrita y el desarrollo
de habilidades como explicar, argumentar, valorar, por solo citar algunas.
De igual forma, es posible ilustrar el modo de trabajar la conformación del
cuadro del mundo, si se tienen en cuenta los puntos de contacto de conocimientos
en torno a conceptos o habilidades que constituyen, por su naturaleza cognitiva,
problemas de aprendizaje, los que en el caso de esta disciplina se destacan por
su carácter histórico-cultural; de este modo pueden orientarse actividades
tendentes a la búsqueda de la integración de los conocimientos por medio del
trabajo interdisciplinario, por ejemplo:
- Apreciación de las Artes Visuales, Apreciación de la Literatura y Literatura
Cubana en estrecha correspondencia con manifestaciones de las Artes Escénicas y
de las Artes Audiovisuales.
- Historia y Geografía Regionales y Cultura (dentro de esta última además de las
artes, tener presentes otros elementos como: la religiosidad, la política, el
sistema de hábitos y costumbres y las ciencias).
Esto puede lograrse si se conectan conceptos o modos principales de operar de
distintas disciplinas; así, la República (para continuar con el ejemplo
anterior), un concepto esencial por la implicación que tiene en las asignaturas
de la disciplina como materias humanísticas (Historia, Cultura, Arte, entre
otras) al integrar su estudio como período histórico-cultural, adquiere
connotación interdisciplinaria, tal vez incluso, transdisciplinaria. Ciencia
cuyo objeto de estudio es el sistema de leyes y nexos que identifican a la
República...¿válido para otras Repúblicas?(siempre casuístico, por supuesto. No
sería la primera ciencia que se especializa en períodos históricos, quizás no
tan relativamente breves, pero sí de una complejidad bien meritoria para ello.
También existe la necesidad de trabajar, mediante esta temática, el estudio de
la vida y obra de importantes figuras o personalidades, que se puede satisfacer
mediante los seminarios, las diversas asignaturas, etc. por ejemplo Villena y
Carpentier en literatura, Amelia Peláez y Víctor Manuel en Artes Visuales,
Mella, Roa, Juan Marinello en Historia y Cultura; de trabajar, mediante esta
temática, el estudio de la vida y obra de importantes figuras o personalidades,
precisamente éste es un período de nuestra historia y cultura muy rico para
ello, entre las que podrían seleccionarse: Raúl Roa, Juan Marinello, Julio A.
Mella, Rubén Martínez Villena, Víctor Manuel, Amelia Peláez, Alejo Carpentier,
constituyen una cifra ínfima entre los intelectuales destacados del período.
(Ver otros ejemplos en Anexo XVII ).
Sin embargo, en los acercamientos al concepto de interdisciplinariedad es
preciso insistir en su valor en cuanto a la aproximación a la construcción del
conocimiento y a una forma particular de pensar; de este modo, se propicia algo
esencial: una vía clave socializada más que individualizada de creación y
capacitación para el trabajo en equipo, con diferentes puntos de vista y
enfoques en estas materias hechas a la pluralidad de acercamientos y a la
“coloratura subjetiva”. Muchas veces las causas del fracaso de la
interdisciplinariedad residen en objetivos y metas muy ambiciosos y poco
viables, inconsistencia de las políticas educativas y factores de carácter
subjetivo que deben ser eliminados, aunque también existen factores objetivos,
porque objetivamente, son profesionales que no están preparados para la
interdisciplinariedad por la propia tradicional inconsistencia de las políticas
educativas, y estas tradiciones alcanzan un peso objetivo, aunque sea inmaterial
pero objetivo, ciertamente. Las relaciones interdisciplinarias son vías que
contribuyen al logro de un sistema, porque diversas ciencias pueden abordar un
mismo fenómeno desde distintos conceptos e integrarse en un todo sistémico,
incluso a una nueva ciencia, ya en este caso sería más que interdisciplinario,
transdisciplinario. Lo esencial en la interdisciplinariedad es el carácter
sistémico y por tanto, altamente científico que se alcanza en la
contextualización entre las asignaturas, lo que en la posición que se defiende
en este trabajo es considerado como un aspecto esencial de las mismas.
III.-La capacitación teórica y metodológica de los profesores
¿Cómo perfeccionar la formación humanística del profesorado desde el actual
currículo de la carrera de Estudios Culturales en la UNAH y las demás carreras
de humanidades en la facultad? (Ver Anexo XXIII)
En el capítulo I se abordó la concepción del currículo como instrumento de
formación profesional y cómo debía poseer un carácter flexible y abierto a
“continuos” análisis y modificaciones, alejado de todo dogmatismo. En este
sentido, resulta necesario que se cumplan las siguientes sugerencias:
1.- Cada colectivo de disciplina deberá realizar un estudio profundo y crítico
de los programas que conforman la disciplina en el que se efectúen precisiones
teóricas sobre la interdisciplinariedad; posteriormente, este análisis se
someterá a consideración de la Dirección del Departamento de Humanidades y al
Consejo Científico de la Facultad.
Es preciso insistir en lo que se sugirió en el capítulo II acerca de la
necesaria e impostergable reorientación de las restantes disciplinas hacia los
Estudios Culturales, mediante un enfoque interdisciplinario y más bien, hasta
transdisciplinario.
2.- En el Plan Metodológico del Departamento de Humanidades se contemplará como
una línea el trabajo didáctico metodológico en la búsqueda de regularidades que
tipifiquen una didáctica de las humanidades. Estas “regularidades” y
“tipificación” serán casuísticas y en ningún modo deberán ser absolutizadas
dogmáticamente.
3.- A partir de esta Tesis, se irá instrumentando en el Departamento de
Humanidades, con vistas a generalizarlo posteriormente a las restantes carreras
humanísticas, la Metodología Interdisciplinaria diseñada que se concreta desde
la concepción de cada asignatura, una reformulación de sus objetivos,
contenidos, formas de evaluación, etc. y, especialmente, la “clase taller”, a
partir de talleres Integradores de carácter interdisciplinario donde se trabaje
con los profesores en la determinación de los nodos conceptuales de sus
asignaturas y la elaboración (en grupos o equipos) de tareas integradoras como
eje interdisciplinario.
La capacitación teórica y metodológica de los profesores es una de las
resultantes de esta Tesis que se estructurará a partir de lo sugerido por la
profesora Rosario Mañalich en su libro Didáctica de las Humanidades, donde se
indica al respecto «...se estructuraría sobre la base de un sistema lógico,
coherente, sistematizado, flexible y abierto y contempla el trabajo metodológico
y la educación postgraduada» (2005: 45-46).
Para lograr lo expuesto anteriormente es necesario desarrollar un programa de
capacitación propio y autopreparación constante. Esta labor debe partir del
reconocimiento de la autopreparación como actitud ante el conocimiento
interdisciplinario, tanto por los docentes como por los estudiantes.
El programa comprende:
A.- Impartir los siguientes Postgrados:
Didáctica de las Humanidades. Este postgrado se regirá por el programa elaborado
por la Dra. Angelina Roméu Escobar, puesto en vigor en enero del 2005. (Ver
Anexo XVIII)
Interdisciplinariedad. Formación humanista y humanística. Principales nodos
interdisciplinarios en la enseñanza de las humanidades. La Clase Taller y
Creatividad. Este postgrado fue diseñado por la autora de esta Tesis, asesorado
por la Prof. Titular Rosario Mañalich Suárez , 2005 (Ver Anexo XXI)
Enfoque cognitivo, comunicativo y sociocultural de la Lingüística del habla.
Este postgrado se regirá por el programa elaborado por la Dra. Angelina Roméu
Escobar. (Ver Anexo XVI)
Cultura y Axiología. Este postgrado se regirá por el programa elaborado por la
Dra. Lissette Mendoza Portales
B.- Diplomado de Estudios Culturales (Ver Anexo XIX)
Comprende ocho asignaturas y da la posibilidad de obtener 4 créditos para una
futura maestría que se está preparando. El programa fue diseñado por el Doctor
V. Avelino Couceiro Rdguez., en 2005
¿Qué barreras o problemas debemos remover entre las instancias superiores, los
profesores y estudiantes, para que sea posible la interdisciplinariedad?
1.- La falta de preparación por parte de las propias Facultades que conciben
los planes de estudio para esta carrera, pero que no están en función de la
carrera en sí; porque no somos aun una sociedad científica, ni mucho menos
interdisciplinaria y debemos ir enmendando estas deficiencias sobre la marcha;
en consecuencia esta falta de preparación también afecta a los profesores, tanto
cultural, como en el dominio de su materia y de otras afines y necesarias para
el adecuado desempeño de su labor, así como también su insuficiencia
lingüística, didáctica y metodológica, lo que origina en muchos casos poco
interés.
2.- Falta de tiempo para dedicarle a esta preparación y autopreparación.
En muchos casos esto ocurre porque quienes planifican el fondo de tiempo de los
profesores lo hacen fría y mecánicamente: tantos grupos, tantas horas de clases
y de acuerdo con estos parámetros deciden que están o no bajos de carga docente;
sin valorar la experiencia profesional y el tiempo que lleva impartiendo la
asignatura y esto no debe medirse así, sino por la calidad y resultados;
acorralar las actividades más bien burocráticas que pudieran resolverse de modo
más ágil, operativo y controlar y exigir más la investigación, la superación, la
autopreparación tanto de su materia como de las afines, también importantes para
el adecuado ejercicio de la docencia.
3.- Falta de apoyo logístico o aseguramiento. Este tópico tiene mucho que
ver con las condiciones objetivas, cuya insuficiencia muchas veces desestimula a
profesores y estudiantes. Se debe insistir y luchar por crear las aulas
especializadas, tan necesarias en esta especialidad tanto para poder apreciar y
disfrutar a plenitud una obra artística como para enjuiciar adecuadamente el
condicionamiento histórico-social en que se enmarca una obra literaria, para
utilizar convenientemente los adelantos que las Nuevas Técnicas de Información
Científica (NTIC) proporcionan. De igual modo, las visitas a museos, galerías,
teatros y lugares de interés histórico, cultural o social, en muchas ocasiones
son insustituibles por los resultados que se pueden obtener para la cultura
integral a la que aspiramos.
4.- Falta de comprensión y apoyo a esta labor, por las instancias superiores.
Esto tiene mucho que ver con lo expuesto en tópicos anteriores. Las “instancias
superiores” de todos los niveles, científicas, en las Facultades (que como ya se
dijo no orientan los planes en función de la carrera), administrativas, tanto a
nivel de centros como en las instancias municipales y provinciales, ya sea de
cultura o del Poder Popular quienes en ocasiones asumen estas direcciones sin la
base o preparación requerida, a los propios profesores que carecen de esta base
y de esta visión y no obstante, pretenden imponerse, a pesar de la falta de
experiencia y de visión para ello, simplemente a partir de “lo orientado” y una
“lógica” de lo “ya establecido” que no admite, en muchos casos, la evolución de
la carrera hacia sí misma.
5.- Para llevar a cabo exitosamente la preparación de los profesores resulta
imprescindible la adecuada capacitación docente, en primerísimo lugar, de
quienes van a conducir los talleres; por eso esta propuesta cuenta, de antemano,
con los criterios de especialistas, su apoyo a través del asesoramiento a todo
el proceso que incluye tanto el diseño de los postgrados que se impartirán, como
la bibliografía de consulta, las guías y folletos que se están elaborando y la
sabia conducción de talleres preparatorios y conferencias magistrales.
6.- Falta de control y/o sistematicidad del trabajo, una vez que sea puesto
en práctica. También este elemento resulta de vital importancia y se deben
contemplar ambos aspectos que después se materializarán en la práctica porque el
control posibilitará la retroalimentación constante del proceso, a partir de la
matriz DAFO.
No se puede perder de vista que el aprendizaje o formación interdisciplinaria
tanto de profesores, como de estudiantes, debe atender hacia las situaciones que
se presentan con frecuencia en el aula, en la vida cotidiana, y hasta en
situaciones infrecuentes.
¿Cómo lograr una graduación adecuada del sistema de conocimientos, de modo que
se vaya de lo más abstracto o general que de repente, lo descubran que subyace y
se manifiesta en su realidad concreta de cada día?
Eso es altamente pedagógico como método de enseñanza. Para ello, debe lograrse
en primer lugar, “educar” a los profesores, sensibilizarlos y convencerlos, al
demostrarles lo útil y necesaria que puede resultar esta graduación y que solo
es posible mediante el trabajo conjunto, sistémico y sistemático del colectivo
de disciplina de forma interactuante y retroalimentaria con las restantes
disciplinas, incluidas también las facultades implícitas: Psicología,
Sociología, Artes y Letras, Comunicación Social, etc. que luego se revierta en
Talleres Integradores Interdisciplinarios, en varias sesiones que no están
determinadas por las horas presenciales, (podrían instrumentarse diversas formas
de intercambio, por ejemplo, la comunicación digital), sino por los resultados
de trabajo. Lo más importante, en este sentido es seleccionar muy bien los
sujetos con quienes se va a trabajar esta concepción, que sean los mejor
preparados para ello.
¿Cómo vertebrar un currículo integral que revele los nexos, las transiciones,
las contradicciones en el proceso de comprensión y construcción de textos, de
modo que los saberes de los estudiantes abarquen una competencia
interdisciplinaria y un modo cada vez más complejo de pensar y analizar los
procesos objeto de estudio? y ¿Cómo implicar a los profesores en la formación
humanista, integral e interdisciplinaria de los estudiantes, si en su curriculum
no se incluyó dicha formación?
Estas tareas resultan bastante difíciles, máxime si se tiene en cuenta que casi
ningún profesor en su formación recibió ese “currículo integral”, dado lo nuevo
de la carrera y la casi nula interdisciplinariedad genuina en nuestro sistema de
enseñanza especializada, ni posee esa “competencia interdisciplinaria”; por
tanto, debe partirse, en primer lugar, de la adecuada capacitación de los
profesores, por diferentes vías, como se precisó en el tópico anterior.
Ejercitar a los profesores en la determinación de los nodos conceptuales de su
materia y posteriormente, desarrollar habilidades al preparar sistemas de
ejercicios y tareas por temas que exijan a los estudiantes:
a.-Cuestionarse
b.- Problematizar
c.- Establecer nexos y relaciones entre las distintas materias
d.-Crear sus propios textos en los que expresen sus puntos de vista u ofrezcan
solución a problemáticas planteadas, no solo desde lo cognoscitivo sino también
desde lo laboral, son dos aspectos de un mismo fenómeno, indisolubles uno del
otro, pues se conoce trabajando y se trabaja aprendiendo y, por supuesto, que
los obligue a investigar, cada vez más científicamente, realizar una amplia y
variada revisión bibliográfica, así como el empleo adecuado de las restantes
técnicas y métodos de investigación y que para ello deban emplear además las
Nuevas Técnicas de Información Científica (NTIC).
IV.- La concepción y aplicación de la “clase taller” a partir de tareas
integradoras como eje del trabajo interdisciplinario
1. Importancia de esta concepción dentro del proceso de enseñanza – aprendizaje:
a.- Se descubre ante los alumnos de un modo problémico, productivo,
sistémico y sistemático, participativo, democrático, motivador, realizador,
comprometido y creador. Los alumnos crecen intelectualmente a un ritmo mayor,
hay más diversidad, por suerte no hay dos sujetos iguales y esta nueva forma
permite atender las diferencias cognoscitivas, de actitudes y de intereses.
b.- Se develan respuestas a medida que surgen las preguntas ¿cómo lograrlo? El
papel del colectivo de profesores radica en el trabajo conjunto, sistémico y
sistemático del colectivo de disciplina de forma interactuante y
retroalimentaria al orientar, facilitar, estimular, incitar el protagonismo
estudiantil, el cuestionamiento, el aprendizaje desarrollador, sugerir, brindar
soluciones y caminos alternativos en el proceso de aprendizaje con la
investigación científica; también potencia la formación individualizada al
diseñar y adaptar el aprendizaje a las necesidades individuales de los alumnos
(ritmo de aprendizaje, personalidad, estilo de vida, nivel de generalización y
abstracción etc.).
c.- Presupone aprender a relacionar y entrecruzar saberes desde la solidez de
los conocimientos precedentes y del protagonismo de los participantes, al
enfrentar problemas científicos y producir saberes interdisciplinarios
integrados; a partir de la tarea integradora como eje integrador
interdisciplinario . (Ver síntesis del tópico en Anexo XXII).
d.- La formación con ayuda de la informatización. Los programas de computación
(como es MICRO-CAMPUS o los software educativos), podrían ayudar... siempre que
exista una adecuada infraestructura para eso.
2. Aplicación de la “clase taller” a partir de un programa de tareas
integradoras como eje del trabajo interdisciplinario: Entorno preparado para
“hacer”
El experimento referido, de carácter esencialmente empírico, servirá como
antecedente y elemento motivador en la preparación de la clase taller y de las
tareas integradoras, pues los profesores de distintas asignaturas que
participaron en él han trabajado de forma integradora, desde el diseño de los
objetivos, la selección de los contenidos como las formas de evaluación,
creativas y novedosas; las tareas fueron concebidas de modo que los alumnos se
vieran precisados a recurrir a contenidos estudiados en diferentes asignaturas y
en su ejecución debían combinar los tres componentes académico – laboral –
investigativo. En la puesta en práctica se combinaron diversas formas de
aprendizaje dentro y fuera del aula y han empleado diversos métodos y medios o
herramientas, entre ellas la computación. El colectivo de profesores contribuyó
a la orientación y preparación previa para facilitar el aprendizaje. Si decidían
trabajar en equipo, se les exigía que trabajaran en pequeños grupos.
3. Ventajas de esta nueva metodología de trabajo:
A. Se combinan el trabajo individual y colectivo.
“Hacer” en grupos grandes resulta muy difícil, máxime si cada asignatura por
su lado exige consulta bibliográfica, realización de tareas y otros trabajos
investigativos. ¿Qué hacer entonces? Combinar diversas formas de aprendizaje:
individual, por parejas, u otras; también se tendrá en cuenta, en determinados
temas, trabajar la variante ponentes-oponentes que posibilitará el análisis
crítico desde diferentes aristas. Organizar el trabajo en pequeños grupos los
que deberán determinar el tema, las herramientas y el espacio de tiempo u
horario en que se reunirán y finalmente, devolverán ante el grupo el fruto de su
investigación, realizada en el tiempo acordado.
De este modo se logra mayor concentración porque existe un interés auténtico y
este se acrecienta cuando se elige el tema sobre el que se desea investigar y la
o las actividades y herramientas a emplear con libertad, da más confianza,
integran conocimientos de diferentes asignaturas y disciplinas, eligen el ritmo
del aprendizaje, hay mayor organización, disciplina y autodisciplina, recopilan
datos para dar respuestas a trabajos, retroalimentan la información, pues al
evaluar el trabajo deberán ser analíticos y críticos; se medirá además el nivel
de actualización, claridad de la exposición, etc.
B. Se reduce la distancia entre estudio, trabajo y diversión.
Dentro de estudio están incluidas la realización de tareas y la consulta
bibliográfica en función de investigaciones que abarquen contenidos de varias
asignaturas y dentro de trabajo queda incluida la investigación científica,
mientras que la diversión está dada por la variante que escojan para resumirlo y
presentarlo ante el grupo que puede ser un gráfico, dibujo, carta, poema,
canción, reportaje, representación escénica, página web, panel , mesa redonda,
feria-exposición, ensayo u otras, siempre que se ajuste al tema escogido.
C. En este tipo de tareas ocurre interacción interdisciplinaria al realizar
ejercicios en clases y tareas investigativas donde deban estudiar, emplear
conocimientos y habilidades de diferentes asignaturas y a partir de ellos, al
buscar y procesar información, deberán: hallar respuestas, cuestionarse
críticamente las fuentes consultadas, hacer predicciones e inferencias y
extrapolar conocimientos. Lo que les posibilitará confeccionar trabajos
evaluativos integradores. La interdisciplinariedad, asociada a la creatividad de
los maestros, constituye una herramienta que les permite mayor eficiencia, tanto
de forma directa (al seleccionar las herramientas que utilizará sobre la base de
su propia experiencia o la del colectivo pedagógico) y, de forma indirecta (al
asumir nuevas funciones).
Requisitos para obtener resultados en la aplicación de la Metodología para la
formación humanista e integral de los estudiantes:
- Apoyo Activo de la Dirección
- Enfoque no autoritario
- Lograr una formación humanista e interdisciplinaria en cada profesor, a partir
del trabajo con los nodos conceptuales de su asignatura, integrada con las
restantes asignaturas.
- Aseguramiento de las condiciones objetivas y subjetivas.
Dejar tiempo y libertad para reestructurar la docencia tradicional.
- Capacitación permanente que contribuya a mantener orientados y estimulados a
los profesores que llevan a cabo la labor interdisciplinaria
Apoyo Activo de la Dirección
El éxito depende de que la Dirección se involucre en el cambio. Es necesario
que todos apoyen, en primerísimo lugar, que comprendan la urgencia de este
cambio y que pueden entorpecerlo interponiendo actividades en el tiempo
destinado a la superación de los profesores y por el contrario, ayuda mucho si
lo viabilizan al incluirlo en los planes de trabajo y tenerlo en cuenta al
planificar otras tareas.
Será efectivo en la medida en que exista garantía de apoyo al tomar medidas para
que los profesores dispongan del tiempo y la capacitación necesarios; entre
ellas:
Planificación: que se respete, incentive y compruebe el tiempo de
autopreparación y preparación del profesor. Apoyar, moral y materialmente y
facilitar las tareas.
Mirar el futuro: retroalimentarse constantemente con sus propias disciplinas y
con las restantes disciplinas, pues la Dirección debe hablar el mismo “lenguaje”
que aquellos a quienes dirige, o sea, también debe superarse a sí misma.
Acciones:
-Detección de debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades, es decir, la
matriz DAFO es perfectamente aplicable, pues un estudio consecuentemente
científico tiene que tener en cuenta también los factores externos.
-Libre acceso a la información: bibliotecas, instituciones especializadas,
expertos, comunidades, sitios web, Internet, en fin, otras.
-Evaluación, entendida como valoración constructiva hacia fines superiores, y
registro del trabajo que se va desarrollando y los resultados obtenidos.
Enfoque no autoritario
No obligar a la utilización de una determinada herramienta, pero sí
orientar, sugerir, velar porque los estudiantes aprendan y descubran las
herramientas necesarias para cada investigación, para cada trabajo, la acertada
a cada caso; darles los elementos necesarios para que piensen, sientan y actúen
por sí mismos.
Comprender que la interdisciplinariedad es poco conocida y empleada en la
docencia (comprenderlo para dejarlo atrás críticamente) y, por supuesto,
alcanzar niveles superiores de desarrollo en que la interdisciplinariedad se
conozca más y se emplee más en la docencia.
Mantener un entorno en que los resultados se sucedan de una manera genuina,
natural, auténtica. Crear un “caldo de cultivo” de innovaciones, estimular una
genuina creatividad e iniciativa de los estudiantes para su formación
vocacional.
Lograr una formación humanista e interdisciplinaria en cada profesor, a partir
de su asignatura, y en consecuencia retroalimentaria, en cada estudiante; y a
partir de su asignatura, “desde y hacia las restantes disciplinas”
Seleccionar a los que empezarán ¿cómo lograr incorporar la mayor cantidad
posible de profesores? Lo más importante en este caso, puede ser, iniciar la
selección por aquellos que ya están trabajando en este sentido, empíricamente, e
ir estimulando a los demás para que se sumen, crear equipos de trabajo sin
imposiciones, ni dogmatismo; así se irán creando por grupos afines y el trabajo
se desarrollará con los medios y formas que a ninguno de ellos les cree otros
problemas, que lo puedan hacer bien y a gusto.
Comenzar por la motivación a los profesores en los colectivos de año y de
disciplina y en las actividades metodológicas departamentales, para que se
incorporen de forma activa y entusiasta a los Postgrados y al Diplomado que se
está impartiendo (ya de hecho algunos se han incorporado), y de manera
retroalimentaria vamos a ir sumando a los especialistas de la provincia de
Cultura y de los distintos municipios de Cultura interesados, para actualizarlos
mediante la preparación teórica y metodológica, y de esta forma puedan realizar
mejor sus funciones.
Dar tiempo, espacio y otras condiciones mínimas elementales para:
Efectuar los talleres integradores de carácter interdisciplinario. Trabajar con
otros profesores del departamento y de otros departamentos (talleres y también
trabajo casuístico, personalizado)
Trabajar con dirigentes y expertos de cultura municipales, provinciales y otros
empleadores. Invitarlos a sesiones metodológicas de los colectivos o el
Departamento, así como también a seminarios y talleres en los que los alumnos
presenten el resultado de sus trabajos individuales o de equipos, ya sea en la
universidad o en las Sedes Universitarias Municipales (SUM).
Intercambiar con otras universidades que ya hayan iniciado este tipo de
experiencia u otra similar, de manera retroalimentaria, hurgar qué han hecho las
restantes Universidades del país al respecto.
Investigar en centros de investigación, bibliotecas e Internet experiencias
similares y herramientas empleadas.
Aseguramiento de las condiciones objetivas y subjetivas
Esto requiere: Comprometer a los profesores de la disciplina Historia y
Cultura (deben ser los primeros capacitados) y, al mismo tiempo invitar y
estimular a los restantes, que no deben faltar, por ejemplo, Metodología de la
Investigación.
Deben disponer de los programas de la disciplina, el libro de Didáctica de las
Humanidades (en un disquete), entre otros textos, (publicados o inéditos),
relacionados con las asignaturas y todo el material necesario para preparar las
actividades en los Talleres interdisciplinarios y otras modalidades. También
podrán, en los Talleres, elaborar en colectivo colecciones de preguntas y tareas
integradoras para emplear en clases o indicar como estudio independiente e
incluso, indicaciones metodológicas a partir de las experiencias prácticas que
ayudarán en la conducción de las tareas integradoras a los menos experimentados
o más inseguros.
Capacitación por fases, de acuerdo con necesidades, habilidades, sin olvidar a
los otros actores (estudiantes, especialistas de cultura y otros).
Evaluación-Retroalimentación, ya se hizo alusión a la evaluación que debe ser
entendida como “valoración constructiva hacia fines superiores”, por tanto,
profesores y alumnos deben percibirla como un proceso, una retroalimentación,
una posibilidad para modificar el proceso, en el caso de los errores o en el
reforzamiento de los éxitos y así poder orientar sus propios métodos de
autorregulación y autoevaluación.
Dejar tiempo y libertad para reestructurar la docencia.
La preparación de actividades y tareas con carácter interdisciplinario exige más
tiempo que otras formas tradicionales, por tanto, se requiere:
- Trabajo en colectivo para retroalimentarse e intercambiar puntos de vista,
seleccionar textos, actividades y tareas y precisar el papel a desempeñar por
cada profesor, según su asignatura.
- Propiciar el estudio y la consulta bibliográfica (de textos de otras
asignaturas y de cultura general) en los profesores, y entrevistas y consultas a
expertos. para perfeccionar su formación humanista.
- Observar/ Investigar/ practicar/ generar/ evaluar.
- Integración de las NTIC a las metodologías tradicionales, de igual modo,
consultar los textos de Metodología de la investigación donde aparecen
conceptuaciones y aportes novedosos de otros investigadores y los Trabajos de
Curso y de Diploma de nuestros propios estudiantes.
Capacitación permanente que contribuya a mantener orientados y estimulados a los
profesores que llevan a cabo la labor interdisciplinaria
Primer nivel:
Trabajar en forma continua, sistémica y sistemática:
- Formación estructurada (actividades metodológicas en los colectivos de
disciplina y en el Departamento, en función de la interdisciplinariedad).
- Clases demostrativas y abiertas, siempre se escogerán las más
“interdisciplinarias”
- Comprobar periódicamente el grado de estimulación e interés, por parte de
estudiantes y profesores.
- Investigar mediante conexión a Internet y otras fuentes (búsqueda/ selección
de herramientas).
Segundo nivel:
Asistir a, o impartir talleres en las comunidades e instituciones donde
realizan la práctica laboral. (pueden ser impartidos por los propios estudiantes
y los profesores asistir a evaluar su realización, y sobre todo, a
retroalimentarse, estas actividades deben ser retroalimentarias par los
profesores y también como parte de su superación).
Asistir a, o impartir clases pilotos, con aprovechamiento retroalimentario.
Evaluar resultados (de forma, oral, escrita y digital) de la integración de
conocimientos de las diferentes asignaturas y disciplinas, en correspondencia
con los nodos conceptuales, con aprovechamiento retroalimentario.
Debates entre profesores de distintos departamentos y de otras Facultades y
Universidades, acerca de la interdisciplinariedad y su aplicación (tanto a nivel
científico como empírico).
CONSIDERACIONES FINALES
La Metodología Interdisciplinaria, cuyo diseño parte desde la disciplina
Historia y Cultura, de la carrera Licenciatura en Estudios Culturales y que
fundamenta la formación humanista e integral de los estudiantes, a partir del
estudio de caso en la UNAH es válida en tanto que: Los fundamentos teóricos,
conceptuales y metodológicos que han servido de basamento al enfoque
interdisciplinario que la sustentan reafirman que la interdisciplinariedad es
una necesidad imprescindible del desarrollo científico-técnico y social; cuya
importancia se basa en la capacidad genuina para el (auto)enriquecimiento y la
asimilación de nuevas disciplinas a nuevos saberes a partir de los puntos de
encuentro y cooperación de las disciplinas, lo que por definición, implica
respeto a las disciplinas en sí; tal vez sea el grado superior, pero es lo más
importante, lo que la define; y es necesario saber hallar los nodos cognitivos
imprescindibles para agruparlas mediante una verdadera integración.
Todo ello exige tanto de educandos como de educadores, una conciencia humanista
e integral en el ámbito curricular de la enseñanza universitaria contemporánea
que desarrolle un estilo de pensamiento y de actuación que lo perfeccione como
ser humano, encaminada a: cultivar la sensibilidad ante la belleza en el arte y
en la vida; una actitud investigativa con énfasis en la autopreparación, pues no
es posible establecer relaciones si no se domina el contenido; prepararlo para
que sepa, piense, actúe; hacerlo un creador; formarlo polifacéticamente en su
potencialidad intelectual, en su independencia cognoscitiva, en su
autorregulación, en su pensamiento científico, en un mundo conformado en sus
ideales éticos y estéticos, en lo emocional y lo afectivo.
Resulta difícil que los profesores produzcan buenos resultados si no tienen
tiempo, espacio y condiciones mínimas, no existe capacitación permanente, no
existe apoyo metodológico y logístico y no tienen motivaciones debidamente
encaminadas. De este modo, los resultados tardarán en aparecer; por eso resulta
tan importante el apoyo activo y la integración de la dirección a esta útil y
hermosa labor.
Algunos profesores rechazan el trabajo en equipo, como la labor
interdisciplinaria y creadora es una tarea grupal, sí lo van a asimilar
seleccionando sus propios grupos, en función de lo que se aportarán
recíprocamente y cómo se retroalimentarán y, por ello son necesarios los
Postgrados, Diplomados, Maestrías, Doctorados y categorías Científicas y otras
formas de superación; así como las actividades en los colectivos de año,
colectivos de disciplinas y en los departamentos, reorientadas hacia la
interdisciplinariedad.
Al principio, solo una minoría de profesores se implicará en este desafío, pero
si se les motiva convenientemente y perciben los resultados que se van
obteniendo, se irán sumando y les gustará aprender formas novedosas de
enseñanza.
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AUTORA
MSc. María Isabel González Albear
Investigadora Agregada y Profesora Asistente. Directora de Investigación
Científico-Técnica de la UNAH
E-mail: mig@isch.edu.cu
Residencia: Edificio 13,Apartamento 21. Reparto Alberro. Municipio Cotorro.
Ciudad de La Habana, Cuba.
(3/ MARZO/ 2006)
Datos de la autora:
M. Sc. María Isabel González Albear. Ciudadanía Cubana.
Directora de Información Científico-Tecnológica de la Universidad Agraria de La
Habana, Profesora de Cultura y Literatura Cubanas en dicha universidad. Ha
participado en diferentes eventos nacionales e internacionales relacionados con
la Didáctica de la Lengua y la Literatura, así como también con el Arte y la
Literatura. Es Investigadora Agragada.
Ha escrito, en condición de autora y/o coatora diferentes libros relacionados
con su especialidad. Tiene 39 años de experiencia en la docencia y más de 20 en
la Enseñanza Universitaria.
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Publicación enviada por Maria Isabel Gonzalez Albear
Contactar mailto:mig@isch.edu.cu
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Publicado Thursday 27 de December de 2007
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