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Reflexión en torno a cuatro categorías de la pedagogía y sus implicaciones como objeto de estudio de la misma
Resumen: Largo ha sido el camino de la pedagogía hacia el establecimiento de su status como ciencia. En la contemporaneidad - si bien existen algunos criterios aún sobre si es fundamental o no polemizar al respecto...
Publicación enviada por M.Sc.Miguel Angel Olive Iglesias
INTRODUCCIÓN
Largo ha sido el camino de la pedagogía hacia el establecimiento de su
status como ciencia. En la contemporaneidad - si bien existen algunos criterios
aún sobre si es fundamental o no polemizar al respecto, sobre la necesidad de
obviar su carácter científico y dedicarse a otros dilemas más acuciantes y
resolver problemas, sobre su cientificidad, sobre su objeto, si tiene autonomía
como ciencia, o es empírica, o si es sinónimo de didáctica, o es considerada
como una ciencia subalterna (Cánovas y Chávez, 2002) – se considera como
superado en lo general este problema, y se le otorga su condición de ciencia
bien delimitada, con todo un corpus teórico-práctico para sustentarla.
La pedagogía cubana es muy clara al respecto al plantearse que la misma se fue
perfilando en un largo y convulso proceso histórico, hasta que alcanzó su status
pleno de ciencia de la educación (ob. cit.). Se ha refrendado su carácter de
ciencia, a partir de los elementos esenciales para validar este criterio, y que
se centran en su sistema de leyes, categorías, métodos, principios; en su nexo
social y político, en su consideración del hombre como centro y fin de su
despliegue epistemológico y práctico, etc.
En este contexto se pretende realizar un análisis de algunos de los aspectos que
el autor considera meridianos dentro de la pedagogía, en el criterio que sí es
una ciencia, y por tanto portadora de todo un conjunto de elementos que la
conforman, entre ellos las categorías, las cuales han modelado y modelan hoy a
la pedagogía y su objeto de estudio.
Es menester una definición de tales denominadores en aras de la clarificación
epistemológica de una ciencia que – aun siendo tal – es atacada por la
ambivalencia conceptual de algunos de sus componentes. Así lo expresa Álvarez de
Zayas (s.a): “El análisis epistemológico de los problemas, conceptos, leyes,
cualidades y métodos de una ciencia, se convierte en un enfoque esencial en el
logro de la excelencia que se aspira”.
Este trabajo busca dar la opinión de su autor sobre el objeto de estudio de la
pedagogía, en un intento de desbrozar el camino en este sentido.
DESARROLLO
1. CONSIDERACIONES GENERALES
Las bases sobre las cuales descansa el carácter científico de la pedagogía
cubana se pueden resumir en lo siguiente:
- Su sólida base filosófica, psicológica, sociológica, su concepción marxista,
para absorber, comprender y dinamizar creativamente una realidad cambiante, dada
en las leyes de la unidad y lucha de contrarios, la negación de la negación, los
saltos cualitativos; lo socio-histórico cultural como premisa del desarrollo del
hombre; y la trascendencia del papel de la pedagogía y la escuela cubana más
allá del marco escolar en una correlación
sujeto-familia-escuela-comunidad-sociedad.
- Su nexo indisoluble con un proyecto sociopolítico y ético en que como dijera
Martí la ciencia es sacrificio personal para beneficio del pueblo y no sacrifico
del pueblo para beneficio personal (Tomado de Cánovas y Chávez, 2002). Tal
visión le da su plataforma de trabajo proyectada hacia la consecución de los más
altos destinos de una sociedad que evoluciona sostenidamente en una ética
propia, nacida de la propia herencia pedagógica cubana.
- Su sistema de teorías, categorías, métodos, leyes, principios, objeto de
estudio, que permite corroborar su lugar en el conjunto de ciencias generales y
ciencias afines.
- Su vinculación con otras ciencias como parte de su carácter multi e
interdisciplinario.
- Su profundización en el conocimiento del hombre y de la sociedad en la que
éste se mueve, al ver al hombre y llegar a conocerlo como sujeto protagonista de
los cambios dentro de un proceso social en el que este actúa en un sistema de
relaciones como resultado de su comunicación y su actividad.
- Su carácter dialéctico y transformador como parte de toda la dinámica de la
naturaleza, la sociedad y el pensamiento, promoviendo un cambio a tono con el
propio desarrollo de toda una sociedad y los tiempos que transcurren.
- Su versatilidad para asumir estos cambios en un sentido desarrollador tomando
como base la importancia de lo social, lo humanista, la concepción de la
integralidad en la formación del sujeto, la relación teoría-práctica y
estudio-trabajo, y su esencia de libertad para que el individuo transforme el
mundo que le rodea y se auto transforme, sustentada esta ciencia en una
concepción popular y democrática de constante retroalimentación, de aspiraciones
y de valores.
De este resumen se asume que las tareas de la pedagogía y la educación son
abarcadoras y variadas, aspecto primario de análisis para entrar a considerar el
objetivo de este trabajo. Lo que se desea alcanzar al educar al hombre se
expresa en la siguiente cita:
“Éduquer c’est aussi apprendre à juger par soi-même, à rechercher la vérité, à
critiquer, à faire évoluer et changer les règles, à modifier les traditions...L’éducation
s’inscrit alors dans cette "brèche ouverte entre le passé et l’avenir", où se
transmet la tradition et où en même temps se prépare l’exercice de la liberté»
(Jean-Pierre Obin, s.a). O sea, se enfatiza en que la educación entrega lo ya
acumulado por la sociedad, pero además debe preparar al hombre para el ejercicio
de la libertad a partir de esos valores.
La escuela cubana busca con su educación preparar para la vida, para los tiempos
que transcurren y a los que debe insertarse el hombre que se forma en ellas
desde el postulado martiano de educación en acuerdo con los tiempos y las
aspiraciones de los países en que se enseña (Tomado de Martí en la Universidad
IV. MINED. 1997).
Un investigador italiano ofrece su opinión sobre el papel de la escuela: “La
scuola rimane ancora una delle ... possibilità' che hanno le nuove generazioni
di essere educate ai valori ... Nessuna società può rinunciare ad educare i
giovani a questi valori; e nessuna scuola può pensare che questi non siano
compiti suoi” (ISTRUZIONE..., s.a).
El mismo asevera que la sociedad no puede renunciar a la escuela tanto como la
escuela no es el exclusivo factor de influencia, ni podrá renunciar a la tarea
educativa que le propone la sociedad, en ella se transmitirán valores esenciales
como resultado de la cultura.
Con respecto al papel de la educación se plantea: “... A prática pedagógica é
uma construção que se elabora permanentemente numa perspectiva do
desenvolvimento do indivíduo e do respeito pelos outros, pelo ambiente, e
segundo objetivos ideológicos, psicológicos e sociais... A educação, hoje,
envolve o confronto simultâneo com questões psicológicas, culturais, econômicas,
sociais e simbólicas, componentes plurais e contraditórios, tendo em vista a
busca das formas de liberdade, igualdade, solidariedade, dignidade e bem-estar
social... A problemática da educação é, antes, uma problemática da cultura. A
necessidade de formar os indivíduos,..., sendo a sociedade, no seu conjunto,
parte ativa do processo educativo... A pedagogia pós-moderna deve compreender o
desenvolvimento do indivíduo nas suas diversas dimensões e deve ter a condição
humana como objeto essencial de estudo, Para tanto, estabelece-se uma pedagogia
multirreferencial...” (POURTOIS; DESMET, 1997). (Tomado de Marconcin, s.a).
Esta idea toma la condición humana como objeto esencial de la pedagogía
“postmoderna”, e imbrica una dimensión cultural amplia para la educación del
individuo, insistiendo en la prerrogativa de formar individuos en sociedad.
2. LA CATEGORÍA Y EL OBJETO DE ESTUDIO COMO TÉRMINOS.
En esta vorágine de concepciones y criterios sobre la educación, su objeto,
sus tareas, surgen las preguntas ¿Qué son las categorías de la pedagogía? ¿Qué
representan en el cuerpo teórico de esta como ciencia? ¿Cuál es, finalmente, su
objeto de estudio? ¿Qué valor tiene el proponer un objeto de estudio
determinado?
La categoría como término es un concepto filosófico fundamental, o sea, una
definición básica dentro de un campo determinado. La categoría conceptualiza una
determinada clase o realidad inherente o consustancial a un objeto específico.
Es, precisamente, los conceptos o términos que son la base de un área del
conocimiento: “Son los conceptos que designan los rasgos, los vínculos, los
aspectos más generales de los objetos, fenómenos y procesos” (MINED, s.a), o
“Los conceptos fundamentales que reflejan las propiedades, facetas y relaciones
más generales y esenciales de los fenómenos de la realidad y de la cognición” (Rosental
e Iudin, 1973). De ahí lo relevante de formular adecuadamente tales categorías
en una aproximación epistemológica.
Por otro lado, se entiende como objeto de estudio aquella parte de la realidad
objetiva sobre la cual incide y profundiza, tanto práctica como teóricamente una
ciencia. Su propuesta y sustentación epistemológica es clave en la búsqueda de
una respuesta a las diferentes posiciones al respecto. García Alonso (2002)
define objeto de estudio como: “Fragmento de la realidad…lo que nos interesa
estudiar”.
El autor de este trabajo propone realizar un análisis de cuatro categorías de la
pedagogía, y aporta su definición de cada una de ellas, para un acercamiento y
propuesta de cuál – en su criterio – es el objeto de estudio de esta como
ciencia.
Siendo consecuente con su posición dialéctica y de debate abierto, estos
criterios son solo punto de partida para otros análisis. No se puede decir
categóricamente que los objetos declarados por otros autores no son válidos (ni
se pretende agotar el análisis crítico al respecto) debido al sentido general y
abarcador de la educación como fenómeno social: lo que se desea es precisar el
mismo desde la propia esencia de la pedagogía y considerar el hecho de que la
educación es ya objeto de estudio de la teoría de la educación, la cual a su vez
está dentro de la pedagogía como ciencia que abarca, además, la teoría de la
enseñanza.
3. EL PROCESO FORMATIVO.
La primera categoría es proceso formativo. Este ha sido considerado como el
objeto de estudio de la pedagogía por algunos autores, lo que ha provocado
dilemas epistemológicos, al plantearse que el mismo es privativo de la
psicología. Por ejemplo, Álvarez de Zayas (s.a) plantea: “La pedagogía es la
ciencia que tiene por objeto el proceso de formación, es decir, la que estudia
la formación, en general, de la personalidad de los hombre”.
Pensamos que esto se resuelve, en primer lugar, dejando claro el objeto estudio
de la psicología: la psiquis del hombre (González et al, 1995). Rosental e Iudin
(1973) registran el objeto de estudio de la psicología como la actividad
psíquica, así como López et al (1982), quienes lo declaran como los fenómenos
psíquicos.
Se aprecia que existen, entonces, puntos coincidentes entre el objeto de la
pedagogía, la psicología, y obviamente la psicología de la educación, al
dedicarse al estudio de la incidencia y formación de estos fenómenos dentro del
proceso de enseñanza-aprendizaje; pero no en la identificación de los campos de
estudio, sino en que el hombre sigue siendo el centro de los estudios de estas
ciencias. O sea, hay una convergencia pero desde ángulos diferentes.
En segundo lugar, el proceso formativo puede verse como un aspecto general que
es inherente categorialmente tanto a la psicología como a la pedagogía – con
trascendencia filosófica: formaciones psicológicas, formaciones motivacionales,
formación y desarrollo de la personalidad del adolescente, formación del hombre
nuevo, etc. Este está declarado como categoría esencial de la pedagogía.
Es útil, además, valorar el hecho de considerarlo, con respecto a la categoría
desarrollo, como componente de la misma, o sea, el aspecto externo educativo en
relación al aspecto interno como tal, según valoran López et al (2002), y por
otro lado, como eslabón del binomio formación-desarrollo, que presupone una
espiral: uno da lugar al otro sucesivamente y constantemente hacia un nivel
superior, desde una interpretación cuantitativa-cualitativa.
Estos autores plantean que la formación es base del desarrollo y también
consecuencia de este (ob. cit.). Algunos especialistas ven la formación en lo
afectivo solamente, aunque otros ya la consideran con mayor amplitud de
significado. Imbernón (1994) la considera como “aprendizaje constante”, un punto
de vista amplio e interesante para otros análisis.
Por tanto, dejamos definido desde estas ideas el Proceso Formativo como:
“Proceso orientador del desarrollo general del ser humano como personalidad, su
intelecto, sus convicciones, sentimientos, etc., hacia el logro de los objetivos
de la educación, tanto en la connotación social como en el contexto pedagógico
específico de la misma”.
4. EL PROCESO EDUCATIVO.
La otra categoría que se desea analizar es proceso educativo, el que ha sido
considerado por muchos autores como el objeto de estudio de la pedagogía, entre
ellos Konstantinov et al (1962), Neuner et al (1981), Sánchez y Sánchez-Toledo
(2002), etc. Esto ha traído debates debido a su carácter bi-dimensional: visión
amplia y estrecha de la educación. Aun cuando queda claro que lo educativo y lo
instructivo son categorías de la pedagogía, se insiste en que sus campos son
diferentes sin obviar el nexo dialéctico de unidad y lucha de contrarios que los
hace indivisibles en la práctica; pero estudiables desde un enfoque
analítico-sintético.
Sin embargo, consideramos que es necesario establecer una frontera entre el
objeto de estudio de la teoría de la educación, declarado como el proceso
educativo también (Labarrere y Valdivia, 1988), y aquel de la pedagogía como
ciencia general que engloba tanto la teoría de la enseñanza como la de la
educación.
Neuner et al (1981) declaran el proceso educativo como: “Proceso desarrollado
concientemente atendiendo a objetivos, condiciones y relaciones sociales.
Presupone relaciones sociales entre educador y educando, que incluye la relación
dialéctica recíproca de influencias del educador y la participación activa del
educando”.
Se limita en esta concepción la parte general social de la educación, al
conceptualizarla para el contexto pedagógico específico solamente.
Labarrere y Valdivia (1988) definen el proceso educativo como el “Conjunto de
actividades y procesos específicos que se desarrollan de manera consciente
tomando en consideración las condiciones en que tiene lugar la educación; las
relaciones que se establecen entre el educador y el educando, la participación
activa de éste último en el proceso…”, y declaran que “El proceso educativo
suele también definirse como proceso pedagógico que contribuye a la formación y
desarrollo de la personalidad y el colectivo” (ob. cit.).
Esta concepción del proceso educativo es compartida de forma muy similar por
Sierra Salcedo (2002). En ambos casos hay una identificación de los procesos
educativo y pedagógico, cuestión que afecta una concreción de los mismos.
Por tanto, dejamos definido el Proceso Educativo como:
“Proceso formativo del ser humano, tanto en su concepción social abarcadora como
en su concepción contextual específica (marco institucional), dirigido al
desarrollo de su personalidad, como sujeto que se autorregula y que transforma
el medio y se auto transforma en la actividad práctica y la comunicación”.
5. EL PROCESO DE ENSEÑANZA-APRENDIZAJE.
Una tercera categoría en análisis es proceso de enseñanza-aprendizaje. Este
es aquel proceso pedagógico específico que se da en la práctica concreta del
aula, en una integración de sus componentes. Es el término más ampliamente
empleado en la pedagogía y la educación, tanto en Cuba como en Latinoamérica y
el mundo.
Es una categoría dentro del objeto de estudio de la didáctica, y su esencia ha
de ser la cristalización contextual de las aspiraciones pedagógicas y educativas
de una clase social y su concepción del mundo. En él transcurre lo pedagógico,
lo educativo, lo formativo. Al ser un proceso pedagógico y específico, le son
consustanciales las categorías presentadas, cada una modelada desde su campo.
Por tanto dejamos definido el Proceso de Enseñanza-Aprendizaje como:
“Proceso pedagógico en su especificidad (marco institucional), concretado en la
dialéctica de sus componentes temático-técnicos y dinámicos (personales y no
personales), sistemático, planificado, integrador y formativo por esencia, que
se da en el contexto de la clase”.
6. EL PROCESO PEDAGÓGICO. CATEGORÍA CENTRAL DE LA PEDAGOGÍA COMO CIENCIA.
La cuarta categoría a analizar como objetivo central del aporte de este
trabajo es proceso pedagógico. Este proceso ha sido definido con un carácter más
abarcador y general, relacionado con el proceso de enseñanza-aprendizaje
(González, 2002).
Se considera por muchos especialistas como concepto núcleo en el sistema teórico
de la pedagogía, y se plantea que no hay una definición consistente, definitiva,
establecida del mismo (ob. cit.). Neuner et al (1981) lo consideran como “…el
objetivo principal de la ciencia pedagógica. El concepto ‘proceso pedagógico’ es
un concepto central en el sistema teórico de la pedagogía”.
A pesar de esta aseveración, estos mismos autores no lo definen ni delimitan,
sino que lo igualan con el de proceso educativo:
“En sentido general, el proceso educativo también se define conceptualmente como
proceso pedagógico”. Y continúan: “El proceso educativo en su totalidad es
descrito también en la literatura científica con la ayuda del concepto ‘proceso
pedagógico’” (ob. cit.).
Valdivia (Tomado de González, 2002) explica: “En el proceso pedagógico se tienen
en cuenta los objetivos sociales…así como la máxima generalidad del concepto
educación, por estar presente tanto en el proceso de enseñanza que tiene lugar
en la escuela como fuera de estas condiciones específicas…”.
Estos criterios nos llevan a la reflexión lógica de la versatilidad del proceso
educativo, de la educación y su universalidad. No hay dudas del nivel de
generalización de los autores en cuanto al lugar que ocupa este proceso
educativo y su equiparación con el proceso pedagógico.
Sierra Salcedo (2002) cita a Danilov (1978) quien plantea que el proceso
pedagógico es “…interacción mutua e ininterrumpida de la asimilación de los
conocimientos científicos y el desarrollo de los alumnos…”. También hace
referencia a Neuner (1989), quien declara este como: “…todos los procesos
conscientes organizados y dirigidos a la formación de la personalidad que
establece relaciones sociales activas entre educador y educando…”. En ambas
definiciones la conceptualización de la realidad y alcance del proceso
pedagógico puede ser expandida.
El hecho de que muchos autores consideren ambos procesos en sentido igualitario
nos hace reflexionar sobre esto: coincidimos en que el proceso pedagógico es el
objeto de estudio de la pedagogía, a la vez que proponemos que se le confiera
rango superior a la categoría de proceso pedagógico, lo que se avendría con una
visión sistémica de la pedagogía como ciencia: (Ver Fig.1.)

Fig. 1.
Es una categoría, por tanto, rectora y vista en dos dimensiones (lo general y lo
específico del proceso). Contiene en sí las otras categorías, las cuales
confluyen en él, pero coexisten en una dinámica que les da autonomía conceptual
desde un criterio dialéctico de presuposición-exclusión.
Esta concepción busca solventar el problema epistemológico y a veces ambivalente
de si el objeto de la pedagogía es como se ha planteado, a consideración de
varios autores, el proceso formativo, o si es – a criterio de otros - el proceso
educativo. Contiene en sí los elementos para sustentarlo como objeto: bi-dimensionalidad
contextual, generalidad y flexibilidad conceptual, relación con las restantes
categorías, definición de su esencia.
En la actualidad se utiliza el término con frecuencia, sobre todo en
Latinoamérica, aunque – como se ha explicado - no se hacen suficientes
precisiones al respecto, y no se aprecia una delimitación fronteriza en
ocasiones entre éste y otros procesos, como el de enseñanza-aprendizaje, proceso
docente-educativo o proceso educativo.
Sin embargo, consideramos que debe verse el proceso pedagógico como el
contenedor de toda la experiencia y realización pedagógica y educativa, no solo
como aquel de interacción educador-educando, sino donde cristaliza la herencia
pedagógica general que da lugar a los otros procesos. Si la pedagogía como
ciencia abarca la enseñanza-aprendizaje, lo instructivo-educativo, lo formativo,
entonces su realización como tal ha de ir en lo específico al proceso
particular, y en lo amplio al proceso como un todo social. Los resultados
propios de la ciencia pedagógica se dan y se aplican en este proceso.
Por tanto, a la luz de los análisis realizados dejamos definido el Proceso
Pedagógico como:
“Proceso, tanto en su generalidad (marco de factores de influencia social)
como en su especificidad (marco institucional), donde se concretan e implementan
las leyes, principios, teorías, categorías, métodos y tendencias de la pedagogía
como ciencia”.
CONCLUSIONES
El autor de este trabajo considera haber logrado los objetivos que se propuso.
Al revisar las definiciones aportadas en este trabajo y observar las relaciones
y diferencias entre sus esencias, se puede expresar que se ha buscado delimitar
conceptos y esclarecer puntos de vista sobre el tema tratado, aspecto debatible,
controversial, e impreciso en ocasiones.
Resulta esclarecedor dejar establecido que a la pedagogía le son inherentes, a
partir de las concepciones actuales de esta ciencia, dos campos insoslayables:
el contexto específico de la escuela, donde transcurre ese proceso pedagógico
propio, y el elemento social del que no puede sustraerse ni aislarse, al ser la
sociedad la que retroalimenta, varía y se alimenta de esta ciencia.
El esclarecimiento categorial y terminológico en general en el campo de la
pedagogía como ciencia es importante a la hora de abordar los problemas
epistemológicos de la misma dentro del conglomerado de ciencias que estudian la
naturaleza, la sociedad y el pensamiento. Esto permite evitar tendencias
absolutistas o reduccionistas, ambigüedades, ambivalencias que pueden lacerar la
búsqueda de la verdad científica.
La alternativa presentada sobre el debate en torno a las categorías y al objeto
de estudio de la pedagogía como ciencia no es fin de la discusión, sino punto de
partida para el debate y el enriquecimiento teórico.
El autor propone el término Proceso Pedagógico como objeto de estudio de la
pedagogía como ciencia a partir de los argumentos que ha ofrecido, y considera
que esto permite establecer pautas teóricas de trabajo en este sentido, sin
obviar los criterios de eminentes autores sobre el tema.
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AUTOR
M.Sc. Miguel Ángel Olivé Iglesias. Prof. Auxiliar.
INSTITUTO SUPERIOR PEDAGÓGICO JOSÉ DE LA LUZ Y CABALLERO - HOLGUÍN
2007
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Publicado Tuesday 13 de November de 2007
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