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Monografias | Estrategias de Afrontamiento en adolescentes embarazadas de la Cuidad de Buenos AiresEstrategias de Afrontamiento en adolescentes embarazadas de la Cuidad de Buenos AiresResumen: El afrontamiento (coping ) toma en cuenta los esfuerzos afectivos, cognitivos y psicosociales que un sujeto emplea para poder controlar las situaciones estresantes a fin de reducirlas o eliminarlas. Las formas cómo el individuo hace frente a experiencias percibidas como estresantes constituyen las estrategias de afrontamiento. Se puede pensar en una diferenciación entre estas estrategias y los denominados mecanismos de defensa; aquellas operan en el nivel consciente en tanto que estos son básicamente inconscientes. Por tratarse de un constructo relativamente nuevo dentro del ámbito psicológico, no existen criterios consensuados en cuanto al tipo y número de estrategias que manejan las personas. En la literatura científica se encuentran diferentes propuestas explicatorias y clasificatorias. (Resultados
de una investigación científica llevada a cabo en
el marco del Programa de Becas de Investigación para Docentes, Gabinete
de Investigación y Vinculación Tecnológica, Universidad Kennedy) En
la actualidad, la mayoría de los estudios empíricos indican que la mayoría de
los adolescentes parecen ser capaces de ganar en autonomía sin poner en riesgo
los lazos socioemocionales con sus padres. Las sólidas relaciones familiares se
convierten en requisito para el óptimo desarrollo adolescente. En este balance
entre autonomía y conexión afectiva se han de mover con particular habilidad
los padres con los hijos. La ambigüedad generada en el sistema familiar y
escolar se traslada a los progenitores que vivencian, con mayor o menor
intensidad, el replanteamiento vital propio de la mediana edad. El presente
estudio ayuda a clarificar este hecho genérico y a relacionarlo con una población
que atraviesa por una situación preocupante: el embarazo adolescente. Con un
fundamento teórico sólido y una selección empírica pertinente, los autores
elaboraron varias investigaciones científicas para responder a lo que en
definitiva se podría resumir así: ¿De qué sirve conocer la manera en que un
adolescente afronta situaciones que le resultan conflictivas? ¿Existen
diferencias significativas en el estilo de afrontamiento entre las adolescentes
embarazadas y las no embarazadas? ¿Qué pueden hacer los padres? ¿Qué puede
hacer la Escuela? El
afrontamiento (coping[1])
toma en cuenta los esfuerzos afectivos, cognitivos y psicosociales que un sujeto
emplea para poder controlar las situaciones estresantes a fin de reducirlas o
eliminarlas. Las formas cómo el individuo hace frente a experiencias percibidas
como estresantes constituyen las estrategias de afrontamiento. Se puede pensar
en una diferenciación entre estas estrategias y los denominados mecanismos de
defensa; aquellas operan en el nivel consciente en tanto que estos son básicamente
inconscientes. Por tratarse de un constructo relativamente nuevo dentro del ámbito
psicológico, no existen criterios consensuados en cuanto al tipo y número de
estrategias que manejan las personas. En la literatura científica se encuentran
diferentes propuestas explicatorias y clasificatorias (Carver,
C.S., Scheier, M.F., & Weintraub, J.K., 1989). Los
modos de afrontamiento de la vida cotidiana adquieren particular relevancia en
la adolescencia, por ser una etapa en la que se producen sustanciales
transformaciones en la personalidad: la definición de la identidad, la elección
de pareja, de profesión o de trabajo, cambios que exigen a los jóvenes la
puesta en marcha de variados recursos. Entendemos
a la capacidad de afrontamiento como el conjunto de respuestas (pensamientos,
sentimientos y acciones) que un sujeto utiliza para resolver situaciones problemáticas
y reducir las tensiones que ellas generan. Las estrategias de afrontamiento son
procesos concretos que se utilizan en cada contexto y pueden cambiar según los
estímulos que actúen. El Afrontamiento sería, entonces, un proceso que pone
en marcha el individuo para hacer frente a situaciones estresantes; no siempre
la puesta en marcha de este proceso garantiza su éxito. Si al hacerlo el
individuo tiene éxito para solucionar la situación problemática presente,
repetirá el mismo ante situaciones similares; en caso contrario buscará otro
recurso. Desde el modelo de Lazarus y Folkman no son las situaciones en sí
mismas las que provocan una reacción emocional, sino la interpretación que el
individuo realiza de tales situaciones o estímulos. Cuando
los adolescentes son incapaces de afrontar sus problemas eficazmente, su
conducta puede tener efectos negativos no sólo en sus propias vidas sino también
en las de sus familias y en el funcionamiento general de la sociedad. Tanto la
literatura consultada como la experiencia realizada permiten afirmar que, en términos
generales, las situaciones de estrés se relacionan con la pérdida de la
autoestima y la menor satisfacción vital (Frydenberg, E. & Lewis, R.,
1990). Desde una perspectiva epidemiológico-preventiva es sumamente necesario
poder determinar cuáles son los factores, tanto personales como
socioculturales, que aumentan o disminuyen la probabilidad de que un
acontecimiento, situación o episodio en la vida de los adolescentes tenga
consecuencias negativas. En este sentido, enfatizamos la necesidad de evaluar
las situaciones que se perciben como generadoras de tensión e inestabilidad
emocional así como las capacidades y recursos con los que cuentan los
adolescentes para poder afrontar exitosamente (Casullo, 1998). Prácticamente
toda la problemática de la salud reproductiva adolescente se vincula a la
tendencia de los jóvenes a practicar conductas sexuales riesgosas, entre las
cuales se observan: inicio cada vez más precoz de la vida sexual; poco
reconocimiento de los riesgos; relaciones sexuales imprevistas en lugares y
situaciones inapropiadas; continuos cambios de pareja (promiscuidad); poco
conocimiento de la sexualidad; escasa orientación y uso de métodos
anticonceptivos (MAC); e insuficiente información sobre las enfermedades de
transmisión sexual (ETS) y su prevención (Casper,
L., 1990; Calandra N, Vázquez S, & Berner E.; 1996; Aller Atucha LM. &
Pailles J., 1997).
Asimismo, las adolescentes tienen poca experiencia para reconocer los síntomas
propios del embarazo y son renuentes a aceptar la realidad de su situación. Por
otra parte, desconocen adónde acudir para obtener orientación y ayuda, y en
general vacilan en confiar en los adultos. El embarazo, deseado o no, desempeña
un papel fundamental en la determinación de las oportunidades futuras de la
joven ya que puede desorganizar su vida, su educación y su relación familiar (Mendez
Rivas, J. M., 1995; Giberti, E, S. Chavanneau de Gore & B. Tabeada, 1997;
Monroy A, Morales N, & Velazco L., 1998; Pantelides E. A., Geldstein R,
Calandra N, & Vázquez S., 1999). En
este estudio nos interesa señalar las estrategias de afrontamiento que utilizan
las adolescentes embarazadas, y compararlas con los mecanismos utilizados por jóvenes
no embarazadas; básicamente porque el problema que se presenta para las
embarazadas adolescentes es que están transitando por el difícil camino de
transformarse en una mujer adulta, y a la crisis de la adolescencia,
desencadenada por los cambios biológicos, psicológicos, sociales e
interpersonales, se le suma la crisis del embarazo que es una subcrisis
provocada por la presencia de una vida en el vientre, que compromete a estas jóvenes
con una responsabilidad y madurez que no han desarrollado totalmente. Por
eso creímos oportuno aplicar la Escala de afrontamiento ACS que mide el grado y
el tipo de afrontamiento del adolescente, ya que la forma en que afrontan sus
problemas puede establecer patrones de conducta para su vida adulta. Acerca
de la información sexual Uno
de los modos de prevenir es informar. La información que se les brinda a los
adolescentes puede ser muy interesante, pero en el momento de tomar decisiones
la información no alcanza, porque debe ir acompañada de la educación que van
recibiendo paulatinamente de la familia y otros agentes: los medios de
comunicación social, la escuela, la iglesia y los servicios de salud. Cada uno
de ellos actúa de diversos modos y con diferentes niveles de profundidad en la
formación de la personalidad. Cuando tienen que tomar decisiones recurren a
aquellas estructuras primarias, escalas de valores, creencias y costumbres que
fueron consolidándose durante toda la vida (Vázquez
S, Calandra N & Berner E., 1994; De Seta F, Riccoli M, Sartore A, Grimaldi E
& Ricci G., 2000; Della Mora, M. & A. Landoni,
2003). Para
que la información sexual tenga eficacia debe constituirse en formación. Es
decir, debe incluir la formación de actitudes hacia lo sexual. Dichas actitudes
tienen como base el sistema de valores, ideales, normas, pautas e ideologías
que sobre la sexualidad tiene la cultura en la que el sujeto vive. Mientras que
la información permanece en el nivel intelectual, la formación se inserta en
la personalidad, manifestándose en la conducta. Para que esto suceda, la
información tiene que motivar a los sujetos para que estos puedan trasladarla a
sus propias vivencias, compararla con sus conocimientos previos y relacionarla
con hechos actuales (Litwin, E., 2000; Pozo Municio, I., 2001). En este sentido,
la información debe producir conflictos y al mismo tiempo estar acorde con sus
intereses, de manera que no permanezca sólo en el plano intelectual sino también
afectivo, convirtiéndose en formación, formativa de la personalidad. Las
preguntas que formulan los adolescentes presuponen un cierto conocimiento sobre
lo que cuestionan y alguna hipótesis elaborada sobre el tema. Para Piaget &
Inhelder la idea rectora es comprender la formación de los mecanismos mentales
del niño para captar su naturaleza y funcionamiento en el adulto. En este
sentido, las operaciones formales
facilitan al pensamiento un poder totalmente nuevo, que equivale a
desligarlo y liberarlo de lo real, el equilibrio se alcanza cuando la reflexión
comprende que su función característica no es contradecir, sino preceder e
interpretar a la experiencia (Gordon,
D., 1990).
Es importante que al facilitar la información que buscan, se tome como punto de
partida el conocimiento que ya tienen organizado, para analizarlo, señalar las
posibles contradicciones e incorporar los datos que no se habían considerado.
De este modo pueden hacer una nueva elaboración cognitiva. Ante
la importancia del embarazo para la estabilidad emocional de las futuras madres
adolescentes y del bebe por nacer, nos preguntamos ¿Existen diferencias
significativas en el estilo de afrontamiento entre las adolescentes embarazadas
y las no embarazadas? Objetivo:
Analizar si las adolescentes utilizan estrategias específicas de afrontamiento
del evento estresante, y si difieren de las elegidas por jóvenes embarazadas. Hipótesis:
H1:
Existen diferencias significativas en la manera de afrontar la situación de
estrés entre las adolescentes embarazadas y las jóvenes no embarazadas de la
Ciudad de Buenos Aires Materiales y Método:
Diseño:
Ex post-facto transversal correlacional. Población:
Criterios de inclusión: Rango
etario: 13 a 18 años, estudiante, con residencia en la
Ciudad de Buenos Aires. Perteneciente
a una familia cuya cabeza tiene actividad laboral, es decir perteneciente a la
población económicamente activa (PEA). Sujetos Participaron
300 adolescentes: 100 embarazadas, 100 no embarazadas y 100 madres. En el
presente trabajo se analizan los datos referidos a los grupos: embarazadas
y no embarazadas. Muestreo ·
Muestreo no probabilístico
por cuotas en Establecimientos educativos de 4 Distritos Escolares del ciclo
medio (I, II, XII y XIII) ·
Muestreo no probabilístico
intencional en 4 Establecimientos sanitarios: Unidad de Adolescencia de los
Hospitales Rivadavia y San Martín; Unidad de Ginecología de los Hospitales
Israelita y Pirovano. ·
Muestreo no probabilístico
bola de nieve aplicado para
identificar a las madres y a las embarazadas Procedimiento Se
administró, en forma individual, la versión española de la Escala ACS.
Trabajamos con alumnas de segundo a quinto año del ciclo secundario.
Recolectamos datos en los tres turnos: mañana, tarde y noche de los citados
establecimientos. Nuestra intervención se hizo efectiva gracias a la colaboración
de docentes y preceptores preocupados por el gran número de casos de
adolescentes embarazadas en la población. No creemos que las respuestas estén
sesgadas por el medio en el que se realizó la encuesta, ya que ésta fue
autoadministrada, anónima y sin la presencia de personas del colegio. Sin
embargo, la influencia del medio escolar no puede desecharse completamente. Instrumentos 1.
La Adolescent
Coping Scale (ACS) fue diseñada por Frydenberg y Lewis en 1990. Según los
autores, la Escala brinda información acerca de 18 estrategias que se agrupan
en tres estilos básicos: dirigido a la resolución del problema, en relación
con los demás e improductivo. Pereña y Seisdedos, en 1997, realizaron la versión
española de esta escala. Estructura
conceptual de las sub-escalas de afrontamiento Acción
social (So): Se refiere al
hecho de dejar que otros conozcan el problema y tratar de conseguir ayuda
escribiendo peticiones u organizando actividades como reuniones o grupos. Autoinculparse
(Cu): Incluye conductas que
indican que el sujeto se ve como culpable o responsable de su problema o
dificultad. Buscar
apoyo espiritual (Ae):
Compuesto por elementos que reflejan una tendencia a rezar y a creer en la ayuda
de Dios o de un líder espiritual. Buscar
apoyo social (As): Incluye
elementos que indican una inclinación a compartir el problema con los demás y
conseguir ayuda para aprontarlo. Buscar
ayuda profesional (Ap):
Denota el uso de consejeros profesionales como un maestro o un psicólogo. Buscar
diversiones relajantes (Dr):
Incluye elementos que describen situaciones de ocio y relajantes tales como la
lectura o la pintura. Buscar
pertenencia (Pe): Indica un
interés por las relaciones con los demás en general y más específicamente
por lo que los otros piensan de uno. Concentrarse
en resolver el problema (Rp):
Es la estrategia que se dirige a abordar el problema sistemáticamente y que
tiene en cuenta diferentes puntos de vista u opciones de solución. Distracción
física (Fi): Consta de
elementos que describen la dedicación al deporte, el esfuerzo físico y
mantenerse en forma. Esforzarse
y tener éxito (Es): Se
refiere a conductas de trabajo, laboriosidad e implicación personal. Falta
de afrontamiento (Na): Se
compone de elementos que reflejan la incapacidad del sujeto para enfrentarse al
problema. Fijarse
en lo positivo (Po): Se
caracteriza por elementos que indican una visión optimista y positiva de la
situación presente y una tendencia a ver el lado bueno de las cosas y a
sentirse afortunado. Hacerse
ilusiones (Hi): Consta de
elementos que están basados en la esperanza y la expectativa de que todo tendrá
un final feliz. Ignorar
el problema (Ip): Agrupa
los elementos que reflejan un esfuerzo consciente por negar el problema o
desentenderse de él. Invertir
en amigos íntimos (Ai): Se
refiere al esfuerzo por comprometerse en alguna relación de tipo íntimo. Preocuparse
(Pr): Se caracteriza por
elementos que indican temor por el futuro en términos generales o más en
concreto preocupación por la felicidad futura. Reducción
de la tensión (Rt): Se
caracteriza por elementos que reflejan el intento por sentirse mejor mediante
acciones que reduzcan la tensión. Reserva
para sí (Re): Está
representada por elementos que indican que el sujeto tiende a aislarse de los
demás y a impedir que conozcan sus preocupaciones. La
escala ACS cuenta con 80 preguntas, 79 de tipo cerrado que se evalúan en una
escala Likert de 5 puntos (1.
No me ocurre nunca o no lo hago; 2. Me ocurre o lo hago raras veces; 3. Me
ocurre o lo hago algunas veces; 4. Me ocurre o lo hago a menudo; 5. Me ocurre o
lo hago con mucha frecuencia) y una
final abierta. Los elementos en
blanco se puntuaron como 3 para una menor distorsión de los resultados. La
puntuación total se ajustó a un coeficiente de corrección en función del número
de elementos de cada una de las sub-escalas. Una
vez ajustadas las mismas, los resultados pueden interpretarse como sigue: 20-29
estrategia no utilizada 30-49
se utiliza raras veces 50-69
se utiliza algunas veces 70-89
se utiliza a menudo 90-105
se utiliza con mucha frecuencia. Existen
dos formas de administración de la Escala ACS: una general, que se utiliza para
explorar cómo los adolescentes afrontan en un nivel general, y otra específica
que se administra para evaluar qué estrategias de afrontamiento utilizan los jóvenes
frente a una situación específica. A los efectos de este estudio se aplicó la
forma específica de la misma. El coeficiente Alfa de Cronbach de la forma específica
de la Escala ACS que proporcionan los autores es de 0.75. Los
datos se analizaron con la
prueba «t»
de diferencias entre medias
comparando en ambos grupos el afrontamiento enfocado en la resolución del
problema en forma positiva y optimista, en la evitación de la situación o en
el repliegue sobre sí mismo. 2.
Para complementar los datos de la Escala
ACS administramos una Encuesta cuyas
preguntas exploran variables biológicas:
edad cronológica, edad de la menarca, edad de la primera relación sexual; variables
sociológicas: escolaridad, información acerca de la contracepción y la
fertilidad recibida de la escuela, información y orientación sexual provista
por los padres, ocupación de los padres, antecedentes familiares de embarazos
en la adolescencia; y variables psicológicas:
actitud frente al embarazo. Nos
pareció muy importante averiguar directamente con un grupo de adolescentes la
mejor manera de formular las preguntas para no herir susceptibilidades y, al
mismo tiempo, para que dichas preguntas pudieran ser mejor comprendidas por las
encuestadas. Por ello, antes de la administración definitiva de los
instrumentos de medición emprendimos una prueba piloto en la que participaron
50 adolescentes. Esto nos permitió repensar el orden de algunas preguntas y al
mismo tiempo reformular otras que explorasen con mayor exactitud los datos que
pretendíamos recabar. Análisis de los resultados:
De los
resultados cuantitativos de la Encuesta se desprenden las siguientes
apreciaciones: la edad promedio en años del total de la muestra se distribuye
de la siguiente manera: Grupo
EMBARAZADAS: Edad de
la joven: Media: 16.55 años; SD: 1.34. Edad de
la menarca: Media 12 años; SD: 0.57. Edad de
la 1ra relación sexual: Media 14.82; SD: 1.46. Grupo
NO EMBARAZADAS: Edad de
la joven: Media 15.86 años; SD: 1.80. Edad de
la menarca: Media 11.69 años; SD: 0.90. Edad de
la 1ra relación sexual: Media: 13.71; SD: 0.70
Las
sub-escalas que muestran diferencias significativas entre las medias a favor del
Grupo Embarazadas son: Hacerse
ilusiones (Hi), Falta de afrontamiento
(Na), Autoinculparse (Cu) y Buscar
apoyo profesional (Ap). Las
sub-escalas que muestran diferencias significativas entre las medias a favor del
Grupo No Embarazadas son: Buscar
apoyo Social (As), Invertir en amigos
íntimos (Ai) y Fijarse en lo positivo
(Po).El Gráfico muestra la Media
de las 18 sub-escalas de afrontamiento para los Grupos estudiados. El
coeficiente Alfa de Cronbach para el Grupo Embarazadas arrojó un valor de
0.789.
Discusión Las
sub-escalas que muestran diferencias significativas entre las medias a favor del
Grupo Embarazadas son: Hacerse ilusiones (Hi), Falta de afrontamiento
(Na), Autoinculparse (Cu) y Buscar apoyo profesional (Ap). El
estado de gestación pone en evidencia hechos que por sus propias características
impiden a las jóvenes la posibilidad de esconder su mirada ante los mismos. Aún
cuando el psiquismo se esforzara por negarlos, la negación no podría ser
exitosa ya que los signos y transformaciones físicas que se producen convocarían
al encuentro con la situación, ante ello la evasión fracasaría. Como
consecuencia, la responsabilidad e implicación de las adolescentes en los
hechos podría expresarse como culpa, tornándolas pasivas (Na). Los
sentimientos de culpa (Cu) suelen ocasionar efectos de inhibición, generando
angustia y preocupación, pudiendo conducirlas a la búsqueda de apoyo de apoyo
profesional (Ap) que pudiera asistirlas y acompañarlas en sus actividades,
teniendo en cuenta que también necesitan reemplazar las figuras parentales por
las de otros adultos, en búsqueda de su identidad y separación con ellos. La
negación, junto con la omnipotencia, facilitaría un estado de ilusión (Hi)
que les permitiría sostener la creencia de una salida positiva, creencia que
además podría indicar una tendencia a producir cierto alejamiento de los
temores y preocupaciones que la situación les presenta. Las
sub-escalas que muestran diferencias significativas entre las medias a favor del
Grupo No Embarazadas son: Buscar apoyo Social (As), Invertir en amigos íntimos
(Ai) y Fijarse en lo positivo (Po). Evidentemente las jóvenes que no estaban
embarazadas no presentaban los temores, presiones y confusiones que
experimentaban las que estaban gestando. En consecuencia pudieron permitirse
experimentar vivencias y proyecciones más optimistas (Po), compartiendo las
situaciones que la vida puede ofrecerles (As), y a su vez con mayor libertad
para poder establecer relaciones más íntimas (Ai). Los adolescentes aprenden a
conocerse a sí mismos acercándose a los otros, las relaciones íntimas
permiten al adolescente establecer su identidad sexual, explorar nuevas características
de su cuerpo, desplazar la dependencia infantil con sus progenitores a la de su
pareja para compartir planes futuros y prepararse para la vida filial. Ellos
otorgan un importante valor a la comunicación verbal, la utilización de la
palabra y el pensamiento son preparativos para la acción. Conclusiones El
proceso del embarazo podría haber estado confrontando a las jóvenes de este
Grupo con la importancia de este hecho y la consecuente responsabilidad de la
misma. Con frecuencia los adolescentes actúan más en términos de
consecuencias próximas o inmediatas que distantes o mediatas. Es probable que a
partir de la manifestación de la gestación hayan desarrollado conductas que
indiquen culpabilidad o responsabilidad frente a la situación. El hecho de
autoinculparse las sumiría probablemente en una posición pasiva, limitando las
capacidades para afrontar. Probablemente el sentimiento de culpa y
responsabilidad podría haber inhibido las tendencias más activas de
afrontamiento. El estado de gestación evidenciaría el evento estresante que
las inclinaría a la búsqueda de apoyo profesional. Al mismo tiempo parecería
que necesitan ignorar el problema creyendo que todo podría resultar bien,
tendencia que expresaría cierta contradicción con las estrategias de
afrontamiento consideradas, pero en el período de la adolescencia, las
contradicciones sucesivas constituyen una de las conductas más observables,
hecho que podría verse incrementado en estas jóvenes ante la necesidad de huir
de la situación. Las
estrategias Buscar apoyo social, Invertir en amigos íntimos y Fijarse en lo
positivo se hallan disminuidas en relación con el Grupo de adolescentes no
embarazadas, relación que podría sugerir que las jóvenes de este último
Grupo pudieron haber experimentado un mayor grado de libertad para relacionarse
con los otros y de esta manera pudieron haber establecido una mirada más
optimista de sus proyectos de vida. Las
adolescentes de hoy en día tienen escasa valoración de los riesgos a los
cuales están expuestos. Esto nos hace reflexionar sobre la necesidad de revisar
los programas de instrucción y educación sexual, pues lamentablemente los
conocimientos en esta esfera los están adquiriendo de forma distorsionada y
fundamentalmente a través de su propia práctica sexual y de modelos de educación
informal y no sistemáticos. Nuestros resultados son importantes para
revitalizar la importancia del afrontamiento de los adolescentes y ser usados
como herramientas para replanteos de la práctica áulica cotidiana, específicamente
en lo referido a la información y la formación en el ámbito de la salud
sexual adolescente. El
reconocimiento de las estrategias de afrontamiento permite a los profesionales
de la Educación y de la Salud el aprovechamiento de los recursos de
afrontamiento presentes en cada sub-población, de acuerdo con las capacidades
particulares. En este sentido sería interesante indagar cuáles
son sus estilos de afrontamiento para que puedan ser aprovechados en su
beneficio ya que no todos afrontan las distintas situaciones de la misma manera.
Desde
un enfoque preventivo, la identificación de las estrategias de afrontamiento
con que cuenta el adolescente, nos llevan a considerar los recursos que disponen
éstos y que funcionan como factores protectores de su salud. Los mismos
contribuyen con el crecimiento y desarrollo saludable, en la medida que protegen
al individuo y le permiten afrontar las situaciones de riesgo que se le
presenten. La utilización de estas estrategias no es ajena a lo que acontece en
el ámbito escolar ya que se relaciona con cuestiones tales como el análisis y
la organización de la información; la comunicación de ideas; la planificación,
el trabajo en equipo y la resolución de problemas o cómo buscar el consejo de
los demás o hablar de los propios problemas con otros. Por lo tanto es
importante que se haga consciente en los educadores la importancia de su mediación
para el desarrollo de la capacidad para el afrontamiento, entendida como
estrategia cognitivo-conductual, con miras al logro de una adaptación y
transición efectiva hacia la adultez. Los educadores pueden ayudar a mejorar la
capacidad de afrontamiento de los estudiantes tanto comprendiendo y dando
respuesta a sus necesidades en el ámbito de la educación mediante la
implementación de Programas especiales. Para
mayor información: PRISMA
Asociación Argentina de Psicología Integral Equipos
de orientación, prevención y asistencia a profesionales, docentes, padres y
adolescentes. Teléfono:
4923-4680/4527 AsociacionPrisma@ciudad.com.ar Lic.
Alejandra Landoni Lic.
Marcelo Della Mora Aller
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El verbo «to cope» y el sustantivo «coping» son términos que se
refieren a la forma en que un sujeto se enfrenta con los problemas que se le
plantean. En muchos escritos en idiomas distintos del inglés se usa la
palabra «coping» sin traducir. Por nuestra parte preferimos utilizar las
palabras españolas «afrontar» y «afrontamiento» que en los últimos
tiempos parecen haberse consolidado en la literatura psicológica. Autores:
·
Licenciado en Psicología, Especialista en Epidemiología y Salud Pública (UBA) ·
Investigador científico y becario del Gabinete de Investigación y Vinculación
Tecnológica de la UAJFK ·
Profesor Adjunto del Departamento de Psicología, Cátedra Psicología Evolutiva
I y II Universidad Kennedy ·
Docente Adscripto de la Cátedra Investigación y Estadística Educacional II,
Departamento de Ciencias de la Educación,
Facultad de Filosofía y Letras, UBA Universidad de Buenos Aires ·
Licenciada en Psicología, Profesor universitario .
Doctorando en Psicología Social .
Presidente de Prisma, Asociación Argentina de Psicología Integral .
Profesor Asociado del Departamento de Psicología, Cátedra Psicología
Evolutiva I y II Universidad Kennedy Publicación enviada por Marcelo Della Mora y Alejandra Landoni Contactar mailto:asoc_prisma@yahoo.com.ar Código ISPN de la Publicación EEEAEkZlAVLWfLeWdy Publicado Saturday 18 de June de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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