Monografias | ¿Cómo enlentecer el envejecimiento?¿Cómo enlentecer el envejecimiento?Resumen: El grupo de trabajo decide realizar en el mes de febrero del año 2005 una revisión de los elementos claves sobre el envejecimiento que nos permitan ampliar los conocimientos de profesionales y población general en relación al proceso de envejecimiento para así ayudar a enfrentar este proceso de forma positiva y facilitar una mayor aceptación y comprensión a los cambios que se producen y que muchos puden ser modificados mejorando nuestros estilos de vida. El grupo
de trabajo decide realizar en el mes de febrero del año 2005 una revisión de
los elementos claves sobre el envejecimiento que nos permitan ampliar los
conocimientos de profesionales y población general en relación al proceso de
envejecimiento para así ayudar a enfrentar este proceso de forma positiva y
facilitar una mayor aceptación y comprensión
a los cambios que se producen y que muchos puden ser modificados
mejorando nuestros estilos de vida. El
envejecimiento de las personas es un proceso natural y progresivo y como tal es
importante aceptarlo. Aceptar el hecho de hacerse mayor es una tarea que
cada persona tiene que afrontar. Cada uno y cada una de nosotros estamos
inmersos e inmersas en la necesidad de adaptarnos al cambio que comporta
envejecer en nuestra sociedad actual. El aumento
de los años de vida, resultado de los avances sociales, es un aspecto que
expresa la evolución experimentada y constituye un rasgo característico de la
configuración actual de nuestra sociedad que afecta el conjunto de
generaciones. El envejecimiento no es una cuestión que pertenezca a las
personas mayores y, por lo tanto, las oportunidades de aportar y recibir de las
personas mayores y de envejecer satisfactoriamente comprometen al conjunto de la
ciudadanía y entre ella las propias personas mayores. El
recorrido del envejecimiento y de las formas de afrontar sus impactos en nuestro
cuerpo y en nuestra vida cotidiana tienen dos dimensiones, individual y social.
Las dos dimensiones se concretan en formas de vivir el envejecimiento muy
variado entre hombres y mujeres y entre unos y otros. Para todos es común:
disponer de pensiones dignas, acceder de forma ágil a los servicios que se
necesitan y sentirse reconocidos como persona, tanto en las situaciones de leves
necesidades como en las de grave fragilidad ¿Puede
una persona mayor tener una enfermedad crónica y estar saludable? Sin
lugar a dudas, los especialistas dedicados a la Gerontología definieron hace
bastante tiempo que la mayoría de las personas mayores tienen al menos una
patología crónica, pero que en la mayor parte de los casos estas personas
viven activas, disfrutando y aportando a la familia y a la sociedad de forma
plena. Se decidió entonces que la salud en las personas mayores debe medirse en
términos funcionales, esto quiere decir que sin quitar un ápice de importancia
a la prevención y control de estas enfermedades, el mayor objetivo de salud
para un adulto mayor es sentirse una persona activa, independiente y capaz de
satisfacer sus expectativas personales. Enlazando
un enfoque preventivo del envejecimiento La mayor
longevidad de nuestra sociedad reclama que los ciudadanos y ciudadanas aprendan
a pensar y a construir las vías para que la calidad de vida acompañe el
aumento de los años que vivimos. Debemos realizar esta construcción
individualmente y colectivamente; tienen responsabilidad y competencias los
gobiernos pero tenemos responsabilidad y competencias cada uno y cada una de
nosotros, así como también las tienen las personas de las distintas
generaciones. La mejora
en las atenciones a la salud precisa que las personas mayores dispongamos de
informaciones claras sobres los diferentes aspectos que contribuyen a conservar
y mejorar nuestra salud y también que dispongamos de asesoramiento para
afrontar las situaciones de enfermedades crónicas. A pesar de que muchos de
nosotros estamos convencidos y convencidas de los efectos positivos que produce
la realización de actividades físicas, constatamos que la falta de este tipo
de hábito entre muchas personas mayores hace necesario un esfuerzo para la
promoción de estas actividades de forma adaptada a la diversidad de situaciones
así como facilitar el acceso a programas de actividades y a las instalaciones
correspondientes. El
conjunto de los servicios sanitarios y sociales tiene que incluir este enfoque
preventivo de envejecer y adecuarse, para que las personas no sean objeto de
tratamiento sino sujetos activos en su cura. Sabemos que esto no es nada
sencillo y que requiere cambios en las organizaciones y en las personas, pero
sabemos que es una condición imprescindible en una perspectiva de calidad de
vida para las personas mayores y para el conjunto de la ciudadanía. Aumentar
las posibilidades de mejora de la calidad de vida requiere la aplicación de un
enfoque preventivo del envejecimiento en el cual tengan cabida tanto los
aspectos relativos a nuestro comportamiento, como los aspectos relativos a los
servicios. Conocemos, por experiencia propia, los avances que se han producido
en cuestiones claves como las pensiones, la asistencia sanitaria y los servicios
sociales, pero conocemos también los fallos actuales y, además, nos preocupan
los que se perfilan en el futuro. Algunos consejos como para mantener un adulto mayor sano. ü
Tener una alimentación nutritiva y equilibrada ü
ü
Cuídese en su casa y en la calle de las caídas ü
Realice las cosas que le mantiene feliz ü
Deje de fumar ü
Haga su valoración periódica de la vista y el oído con su médico
de familia ü
Evite las comidas copiosas y abundantes ü
ü
Concilie el sueño con calidad y el tiempo suficiente, evitando
este durante el día ü
Prolongar expectativas de vida ü
Mejorar la calidad de vida ü
Distraiga su mente a través de la lectura, diversión y/o
actividades manuales
natural
se debe al inexorable paso del tiempo también se ha de ser consciente de que
contribuimos a ese envejecimiento de forma no natural cuando castigamos a
nuestro organismo, le sometemos a malos hábitos como son el tabaquismo, el
sedentarismo, etc.) o no le procuramos el descanso y la alimentación necesaria.
Pues
bien, evitar tales excesos no es el elixir de la eterna juventud pero sí puede
ser la clave para vivir con una calidad de vida digna mucho tiempo. Y esa es
precisamente la meta de las investigaciones de la relativamente nueva ciencia
del anti-aging (antienvejecimiento). Según
Leonard Hayflick, profesor de
Anatomía y notable investigador en este campo, afirma que "no hay
probablemente otra área en la que abunden tanto las teorías no probadas como
en la de la Biología del envejecimiento". No
obstante, hasta la fecha los postulados más reconocidos son los que relacionan
el envejecimiento con la acción de los radicales libres, con el ADN del
individuo, con la pérdida progresiva de la capacidad de división celular, con
el desgaste propio de la "maquinaria" corporal, con la carencia de la
enzima telomerasa (se cree que podría permitir que las células no dejaran de
dividirse), etc. Todo ello sin olvidar condiciones externas como una mala
alimentación, la falta de ejercicio, el consumo de sustancias nocivas, como se
nombro anteriormente, además, el contacto con fuentes de contaminación
ambiental, los traumas psíquicos y los problemas de ámbito emocional (entre
ellos, el estrés). Aunque
lo más probable es que sea la combinación de todos esos factores lo que cause
el envejecimiento prematuro. Y de ello se ocupa la Medicina Fisiológica
Antienvejecimiento, centrada en investigar todos los factores que rodean al
proceso de envejecimiento para, con los conocimientos adquiridos, poner en práctica
una medicina preventiva óptima. Nos parece
absolutamente necesario que la reforma de la atención primaria de salud se
extienda a toda la ciudad y que así se facilite una asistencia personalizada,
no centrada en la prescripción de medicamentos y en la cual la tarea del médico
de familia evite la continua derivación a especialistas. La reducción del
tiempo de espera para la asistencia especializada y las intervenciones quirúrgicas,
y la atención de enfermería a domicilio, especialmente en el periodo posterior
a las intervenciones, son dos de las cuestiones que, según nuestra experiencia,
requieren una solución urgente. Los
servicios sociales y sanitarios deben permitir la atención integral de las
personas y establecer las formas de coordinación que faciliten el acceso a los
servicios y que mejor garanticen las atenciones adaptadas a las necesidades de
las personas. Fases
del envejecimiento Según
el profesor Lunenfield,
presidente de la Sociedad Internacional para el Estudio del Envejecimiento del
Hombre y pionero en Medicina Geriátrica, definió cuatro fases para el
envejecimiento: Fase constructiva
hasta los 20 años el organismo está en formación continua. Es decir, cuando
se tiene 20 años se dispone de fuerza plena y las capacidades físicas del ser
humano alcanzan su máximo apogeo. Pero a partir de entonces la sustancia genética
del hombre, el ADN, pierde cada año un 1% de su capacidad reproductora. La
división celular y muchos otros procesos bioquímicos comienzan a cambiar. Fase preventiva a
partir de los 20 años debería intentarse el mantenimiento de las funciones del
organismo a través de un estilo de vida sano (ejercicio, nutrición, relajación,
etc.) mencionado antes. Fase estratégica
a
partir de los 40 años cada vez supone más trabajo mantener el rendimiento por
lo que es necesario desarrollar una estrategia preventiva contra los síntomas
de la vejez. Fase de
envejecimiento a
partir de los 50 años no se trata sólo de prolongar el tiempo de vida sino de
mantener un buen estado de salud. Como garantizar la calidad de
vida en las situaciones de fragilidad Consideramos
que el principio de dignidad humana tiene que ser una idea clave a promover y a
defender en todas las situaciones y, en especial, en las de fragilidad. La
necesidad de ayuda de otras personas, la pérdida de capacidades, no significa
que la persona ya no pueda desear, escoger y decidir. Sin estas posibilidades es
más difícil dar un sentido propio a la situación que se tiene que afrontar. Es
importante que no aislemos las personas cuando se encuentran más vulnerables.
Conviene que nuestra sociedad esté sensibilizada para tolerar, facilitar y
apoyar a las personas, justamente cuando más lo necesiten. Esta sensibilización
es básica para comprender y afrontar los efectos de las situaciones de
dependencia. Los datos y nuestra experiencia nos muestran que al vivir más años
es más probable que las personas necesitemos de manera continua ayudas y
atenciones, más o menos intensas.
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Mayra Carrasco García. Dr.
Guillermo Hernández Mojena Dr.
Waldo Roberto Ramallo Rojas Publicación enviada por Dra. Mayra Carrasco García y Otros Autores Contactar mailto:mayra.carrasco@infomed.sld.cu Código ISPN de la Publicación EEEAlApZyyWtDFOHRc Publicado Monday 27 de June de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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