Monografias | Principios y valores éticos del profesional de la saludPrincipios y valores éticos del profesional de la saludResumen: Se analiza la importancia de los principios y valores éticos que deben caracterizar a los profesionales de la salud. La Educación Médica Superior, encargada de la formación de recursos humanos en salud y teniendo en cuenta el reclamo internacional de formar profesionales altamente calificados capaces de insertarse en su tiempo, debe tener muy presente el desarrollo de estos principios y valores éticos. Una vez egresados los profesionales serán capaces de enfrentar los problemas globales del mundo de hoy y dar respuesta a las demandas sociales imperantes. Palabras claves: Educación Médica Superior, Principios, Valores, Convicciones, Universidad Médica, Profesional de la salud. Resumen Se
analiza la importancia de los principios y valores éticos que deben
caracterizar a los profesionales de la salud. La Educación Médica Superior,
encargada de la formación de recursos humanos en salud y teniendo en cuenta
el reclamo internacional de formar profesionales
altamente calificados capaces de insertarse en su tiempo, debe tener muy
presente el desarrollo de estos principios y valores éticos. Una vez egresados
los profesionales serán capaces de enfrentar los problemas globales del mundo
de hoy y dar respuesta a las
demandas sociales imperantes. Palabras
claves: Educación Médica Superior, Principios, Valores, Convicciones,
Universidad Médica, Profesional de la salud. INTRODUCCIÓN: “Educar
es depositar en cada hombre toda la obra humana que le ha antecedido: es hacer a
cada hombre resumen del mundo viviente, hasta el día en que vive: es
ponerlo a nivel
de su tiempo, para que flote sobre
él y
no dejarlo debajo de
su tiempo, con lo que no podrá salir a flote; es preparar al hombre para
la vida”. En
los momentos actuales, ya en el 3er milenio, la humanidad inmersa en una
Revolución Científica Técnica (RCT), en un casi fantástico desarrollo tecnológico
informativo (informática), una degradación ecológica, física y social, una
globalización neoliberal, con apologías a las fantasías, a la violencia y al
genocidio, se hace evidente la necesidad del desarrollo del intelecto, la
universalización de las ideas, la justicia y la solidaridad basadas en el
desarrollo de los valores más evolucionados del género humano, acumulados a
través de su devenir histórico. Cada
día la sociedad demanda con más fuerza a las universidades la formación de
profesionales competentes. La calidad en la formación profesional depende no
solo de los conocimientos y habilidades que desarrolle en el currículo
universitario sino también de los intereses y valores que regulen su actuación
profesional. El
problema global que más incide negativamente sobre el sistema de valores
humanos y sobre el hombre como ser social es el desbalance creado en
los aspectos, económico, social y cultural, entre unos países y otros,
y dentro de estos, entre sus diferentes capas y estratos sociales. Estas
diferencias que con el desarrollo y la aplicación de la RCT, deberían ir
desapareciendo en el sentido más humanista de la vida, se van incrementando
mucho más, cínica y paradójicamente y significan un peligro tanto para los países
más pobres como para los más desarrollados; dado que en unos y otros está en
crisis el desarrollo y mantenimiento de los valores más humanos hasta ahora
alcanzados por el hombre.(1) La
situación sanitaria a nivel mundial y la proyección de la educación médica
superior en el mundo y en nuestra región ha sido analizada en numerosas
cumbres. El reto impuesto en Alma Atá (1978), de “Salud para todos en el año
2000” no se ha cumplido a nivel planetario y aunque los plazos pudieran
alargarse, urge por parte de todos un accionar para que esta aspiración se haga
realidad. En las cumbres mundiales y regionales sobre educación médica que le
sucedieron a Alma Atá, (Edimburgo 1988 y 1993, Santa Fe de Bogotá 1995, Rancho
Mirage 1997, París 1998, y otras)(2,3,4,5,6), se exige de manera general y
particular un cambio en la Educación Médica Superior (EMS) y en todas se
refuerza el papel relevante en relación con los aspectos éticos que deben
tenerse en cuenta en la formación de los recursos humanos y en su actuación
una vez egresados de las universidades médicas. En este trabajo pretendemos hacer un análisis sobre los
principios y valores éticos que deben caracterizar a nuestros profesionales de
la salud. OBJETIVOS: 1.
-Identificar los principios y valores éticos que deben caracterizar a los
profesionales de la salud. 2.
- Analizar el papel de los docentes en la formación de valores de nuestros
educandos. DESARROLLO: Por
todo lo anterior expuesto creemos necesario y justo el reclamo internacional de
que la Educación Superior, encargada de la formación de recursos humanos
altamente calificados capaces de insertarse en su tiempo, destine todos sus
esfuerzos a la formación de profesionales con principios y valores éticos
capaces de enfrentar los problemas globales de su momento y estén preparados
para dar respuesta a las demandas sociales imperantes. La Educación Médica no
está ajena a este reclamo. El
mundo pedagógico latinoamericano y
cubano ha planteado la necesidad de
reforzar, en su labor educativa la formación y desarrollo de valores en
todos los niveles de enseñanza. Este objetivo constituye uno de los más
complejos problemas pedagógicos que enfrentan nuestros docentes en la
actualidad, pues es necesario partir de un análisis integrador, que se apoye
en: aspectos psicológicos, pedagógicos y filosóficos de la naturaleza del
valor en su función reguladora de la acción humana.(7,8) Los
valores, como categoría, permiten su análisis desde tres planos: (9) 1ro.
- Como “sistema objetivo de valores”, teniendo en cuenta su carácter dinámico,
cambiante, dependiente de las condiciones histórico-concretas y estructurado de
manera jerárquica. Este
sistema de valores estaría dado por la relación de significación
entre los distintos procesos o acontecimientos de la vida social y las
necesidades e intereses de la sociedad en su conjunto. 2do.
- Como "sistema subjetivo de valores", que no es más que la forma en
que ese sistema objetivo de valores influye en la conciencia individual y
colectiva de la sociedad. Cada sujeto conforma su propio sistema subjetivo de
valores que puede estar o no en correspondencia con el sistema objetivo de
valores ya que en este proceso de valoración influyen los intereses
particulares del sujeto, las influencias educativas y culturales que recibe y
las normas y principios que prevalecen en la sociedad donde vive. Estos
valores subjetivos dan una idea de cómo un sujeto se proyecta ante la sociedad
y son reguladores internos de su conducta. 3ro.
- Como “sistema de valores institucionalizados oficialmente”, del cual
emanan la ideología oficial, la política interna y externa, las normas jurídicas,
el derecho, la educación formal, etc. Este
sistema puede ser el resultado de la generalización de una de las escalas
subjetivas existentes en la sociedad o de la combinación de varias de ellas y
por lo tanto puede tener un mayor o menor grado de correspondencia con el
sistema objetivo de valores. De
esto se deduce el gran desafío o reto que en el plano político-ideológico y
cultural tienen los educadores y en particular los cubanos con las actuales y
futuras generaciones, las cuales se enfrentan a verdaderas transformaciones
cambiando en algunos sectores o grupos sociales su sistema subjetivo de valores
y en ocasiones su jerarquización La
irrenunciable convicción de continuar nuestro devenir histórico en
consecuencia con nuestra identidad y eticidad, permite a la Educación Cubana,
en especial la EMS, el asumir la responsabilidad de consolidar y desarrollar los
valores más humanísticos en nuestros jóvenes. Convenimos,
en que los principios expresan los
ideales, objetivos, propósitos o fines que las personas, colectivos o
sociedades asumen. Una vez que los principios son asimilados por la conciencia
de una persona, un grupo, una clase social, un pueblo, es decir, son interiorizados, se
convierten en
valores y constituyen convicciones
cuando prevalecen en la actuación individual o colectiva defendiéndose en
todas las circunstancias. Los
principios forman un todo, subjetivo-conceptual-teórico, inductor de conductas
que en el caso nuestro son inherentes por igual a nuestra concepción
materialista-dialéctica. En este caso podemos enumerar la clasificación que
los categoriza en: 1. -
Principios Humanos Generales o Universales. 2. -
Principios Patrióticos. 3. - Principios Sociales. Entre
los primeros tenemos la dignidad personal, el apego a la verdad, el sentimiento
de ayudar a otros, la sinceridad, la honestidad, la modestia, la sencillez, la
decencia, la disciplina, la generosidad, el respeto al pensamiento ajeno, la
buena educación formal. Los
patrióticos se sintetizan en la defensa de la soberanía, la independencia
nacional, la autodeterminación, la protección del medio ambiente, la identidad
cultural; el amor a las mejores tradiciones de un país, el antiimperialismo. Los
principios sociales, por último, se resumen en los ideales excelsos de la
libertad, igualdad y solidaridad. Estos
valores y principios pueden conformar actitudes o conductas predominantes en la
praxis de las personas o colectivos, es decir, pueden conformar expresiones de
conciencia individuales, devenidas de formas de conciencias
sociales morales y/o éticas. La
Ética como forma de conciencia social, se expresa en las más variadas
dimensiones de la actividad del hombre, dentro de las éticas profesionales,
enmarcamos la Ética Médica, admitida también como Bioética Médica, Bioética
Clínica o Sanitaria, la cual nuclea principios básicos que se concentran para
muchos estudiosos del tema en los principios cardinales de: v
-La Beneficencia
(tributaria del médico y demás profesionales de la salud) v
-La Autonomía
(tributaria del paciente) v
-La Justicia
(tributaria de la sociedad) La
beneficencia es el principio moral de actuación del médico: lo principal es el
bien del paciente, de la humanidad. La exageración de este principio lleva al
paternalismo, a menoscabar el principio de la autonomía. La
autonomía es el principio moral que sustenta el comportamiento del paciente
respecto a la atención a su salud. El paciente no debe ser ignorado, sus
valores y creencias deben ser respetadas. Como garantía del cumplimiento de
este principio se ha consolidado la respetabilidad al consentimiento informado y
el secreto médico. La
justicia permite valorar éticamente la interrelación y conflictos entre los
dos principios anteriores, así como para evaluar la atención de salud a la
población en cuanto a equidad, pertinencia y calidad científico-técnica y
humana. (10) El
lograr que los estudiantes de Ciencias Médicas desde sus primeras experiencias
prácticas asuman una actitud de respetar íntegramente la intimidad de los
pacientes y sus allegados, les beneficien siempre ilimitadamente y se comporten
con la justicia de que son acreedores todos los pacientes, es expresión de una
conducta solidaria, exenta de toda maleficencia,
y por supuesto de un actuar Ético con una elevada profesionalidad lograda por
su preparación científica-técnica. Estos
comportamientos hay que inocularlos, enaltecerlos, controlarlos
en todas las disciplinas o asignaturas de las especialidades médicas,
hay que asumirlos como un objetivo educativo relevante, imprescindible,
necesario, a obtener en el desarrollo de todas las actividades académicas o
curriculares, extracurriculares y sociales. El
formar un profesional de la salud que tenga como virtud una concatenación dialéctica
de los valores siguientes es la máxima aspiración de nuestra universidad médica: Humanismo
Abnegación
Altruismo Solidaridad
Amor al trabajo
Respetuosidad Responsabilidad
Sensibilidad
Eficiencia Honestidad
Modestia Competencia Todos
ellos le permitirán una actuación profesional durante su vida laboral activa
acorde con los principios de la ética médica o en su decir más amplio con la
bioética. En
nuestras facultades se realiza un trabajo de caracterización, por parte de las
Unidades de Orientación Estudiantil (UOE), a todos los estudiantes al ingresar
en la carrera. Esta caracterización nos permite planificar el trabajo pedagógico
a nivel de los comités horizontales y trazar los planes de trabajo educativo
con acciones destinadas a erradicar los problemas detectados. Como
profesores de ciencias médicas y en particular de ciencias básicas hemos
analizado los valores que nuestros jóvenes universitarios identifican como
necesarios para su desempeño profesional y teniendo en cuenta los que ya tienen
incorporados en su actuación creemos que todavía nos falta mucho por hacer, un
gran porciento de ellos destaca el humanismo y la solidaridad como esenciales
pero adolecen o les falta responsabilidad,
abnegación o sacrificio, amor al trabajo. Un grupo no está motivado por la
atención primaria de salud de manera que no reconocen la importancia de la
labor de promoción y prevención de salud que debe caracterizar la actuación
del médico general básico. En su nivel de jerarquización en algunos ocupan
los primeros lugares los intereses individuales más que los sociales. Por
otra parte, la preparación pedagógica y psicológica de los docentes para
enfrentar el reto de la formación y desarrollo de los valores en los
estudiantes universitarios; el que muchos crean que este aspecto solo concierne
a los profesores guías y no a todos los que están vinculados al Proceso de
Enseñanza-Aprendizaje (PEA); o los planteamientos
de que la formación de valores le corresponde solamente a las asignaturas
sociales y humanísticas son aspectos sobre los cuales debemos accionar para dar
respuesta al reclamo internacional de formar en nuestras universidades un
profesional con competencia técnica, ética y humanista. Para
lograr esto es necesario continuar
el fortalecimiento y mantener el enfoque
integral en la labor educativa y político ideológica a partir del proyecto de
trabajo educativo conque cuentan
nuestras universidades. Los
planes de estudio no solo deben reflejar los objetivos educativos que se quieren
alcanzar sino también las vías, métodos o planes de acción que permitan
llevar a cabo este empeño. Para lograr estos objetivos debemos tener en cuenta
que el proceso formativo debe colocar al educando como sujeto de su propia
formación y este proceso no se debe dejar a la espontaneidad. Trabajar
por tanto en la educación de valores en el currículum universitario requiere
de una serie de condiciones como ha planteado Glez Maura,V: (7) Ø
Formación psicopedagógica de
los docentes. Ø
Concepción del proceso de
enseñanza aprendizaje como un proceso dialógico donde
docentes y estudiantes asumen la condición de sujetos de enseñanza-aprendizaje. Ø
Utilización de métodos
participativos en el PEA como vía importante para el desarrollo del carácter
activo del estudiante y de la educación de sus valores. Ø
Una comunicación profesor
alumno centrada en el respeto mutuo, la autenticidad en las relaciones que
propicie la influencia del docente como modelo educativo en la formación de
valores de sus estudiantes. Podemos
resumir que los valores se desarrollan a partir del contexto social en el que
los individuos se insertan, matizados por las necesidades, intereses y
motivaciones personales. No son el resultado de una comprensión, de una
información pasiva que se inyecta a la persona; el valor se configura a través
de la persona concreta que lo interioriza y desarrolla, es decir la persona
acrecenta el valor a través de su historia personal, de su experiencia, de su
propio lenguaje, de un proceso de
valorización. No es a través del mero discurso que se fomentan los valores en
el futuro profesional de la salud. El profesor como facilitador en el PEA, con
su ejemplo personal, su decoro, su consagración, con su actuar ético, con la
transmisión de sus vivencias y compromiso social, logrará en sus educandos el
desarrollo de estos valores a los cuales aspiramos en las jóvenes generaciones,
en los médicos del futuro. CONCLUSIONES: 1.
-Los Principios éticos de beneficencia, autonomía y justicia deben
desarrollarse en los estudiantes desde los primeros años de su carrera a través
de todas las actividades curriculares, extracurriculares y sociales. 2. -Los valores esenciales que debe poseer el profesional de la
salud están: humanismo, solidaridad, responsabilidad, honestidad, abnegación,
amor al trabajo, discreción, respetuosidad. 3. -Dentro de los objetivos del perfil de salida del médico
general básico debe estar la formación de valores inherentes al carácter
eminentemente humanista de la profesión. 4.
-En la formación de valores es necesario tener en cuenta los aspectos
psicopedagógicos así como también su carácter histórico-social. 5. –Es necesario el diagnóstico de los valores a desarrollar
y fortalecer para planificar el trabajo en este sentido y no dejarlo a la
espontaneidad. 6.
-Es necesaria la permanente superación de
los docentes desde el punto de vista científica-metodológica y psico-pedagógica
para asumir la formación de valores en los estudiantes de ciencias médicas. REFERENCIAS
BIBLIOGRÁFICAS: BIBLIOGRAFÍA
CONSULTADA: Datos
de los autores: Dra.
Katiana Galvizu Díaz. Especialista
de 1er grado en Fisiología Normal y Patológica. Profesora
Asistente de Fisiología. FCM
“ Dr. Salvador Allende”. ISCM-Habana. Cuba. e.mail:
kgalvizu@infomed.sld.cu
Dra.
Marelis Plasencia Pérez. Especialista
de 1er grado en Angiología. Profesora
Instructor de Fisiología. FCM
“ Dr. Salvador Allende”. ISCM-Habana. Cuba. e.mail:
marepla@infomed.sld.cu Publicación enviada por Dra. Katiana Galvizu Díaz y Dra. Marelis Plasencia Pérez Contactar mailto:kgalvizu@infomed.sld.cu Código ISPN de la Publicación EEEAllpukkyrnAuGMq Publicado Monday 27 de June de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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