Monografias | La Epistemología de Karl Popper.en la Historia de las IdeasLa Epistemología de Karl Popper.en la Historia de las IdeasResumen: Para una lectura contextual de Karl Popper resulta interesante y hasta indispensable hacerlo aparecer en algunas de sus principales diferencias: con Dilthey, Marx y Hegel (en el encuadre del filosofía de las historia), en sus diferencias con Alexandre Koyré y su escuela (en el encuadre de la historia de las ciencias y las ideas metafísicas), y en sus diferencias con Kant y Kuhn ( en el encuadre de la filosofía de las ciencias o epistemología). Para concluír, a través de la sociología de las ciencias sería interesante situar a Popper como a un darwiniano que heredó los (supuestos) errores y (supuestos) aciertos del darwinismo en la historia de las ideas. 1.- Ideas principales
de la epistemología de Popper. a.-
Las ciencias son la mejor aplicación de la racionalidad. b.-
Se trata de una racionalidad tratada como universal. c.-
Esta racionalidad está constituida por un conjunto de reglas. d.-
Esto se observa claramente, en particular en
la Física. e.-
Hay un método universal, el hipotético-deductivo. f.-
La observación es independiente de la teoría. (Cuestión muy discutible desde
perspectivas kantianas clásicas , neokantianas contemporáneas –como la de
Henry Allison- , y kuhnianas en especial.) g.-
Sentido de la acumulación y progreso en las teorías científicas. A
estas características, Popper les agrega algunas más, que actúan como
diferenciales, trazando límites o fronteras con otros campos de la filosofía: -
Rechazo de la metafísica
como anticientífica. -
Rechazo del
psicologismo (fenomenología) (y aún de la Psicología y el Psicoanálisis)
como ciencias positivas (es decir, bajo el modelo físico- química-biológico).
-
Una perspectiva
antihistoricista (que alcanza a Dilthey, Hegel, Marx, y quizás exceptúa a
Comte) -
Ese anti-historicismo
incluye a la Historia de las Ciencias, con lo que excluye a filósofos-historiadores
de las ciencias como Alexandre Koyré y su escuela. -
Poca significación
de la Sociología de las Ciencias (que alcanza hasta sociólogos como
D.Boor, B.Latour, S.Woolgar, E: Lizcano)
Las últimas características, definidas en sentido negativo, dejan lugar
al método empírico, que parece de esta manera bastarse a sí mismo, y de allí,
a la formulación de una teoría falsacionista –que es también una posición
filosófica-, y al método hipotético-deductivo.
En el presente trabajo, haré algunas descripciones de la epistemología
popperiana, y realizaré algunas consideraciones a manera de comentarios en
torno a sus perspectivas epistemológicas, diferentes y contrapuestas a sólidas
perspectivas tales como las de Alexandre Koyré, Emanuel Kant, Thomas Kuhn,
entre las más evidentes, pero menos puestas de manifiesto que aquellas en torno
a sus críticas a Carlos Marx, o, en último caso, a las que ha desarrollado la Sociología de las Ciencias. En todo caso, la epistemología
de Popper quizás conforme una imagen de las ciencias que más tense el debate
sobre la racionalidad puesto que lo que en ésta haya de universal o de
contextual, y de histórico y metafísico, queda
puesto en cuestión por Popper. Se trata de indagar si tales
cuestionamientos son sostenibles, y en todo caso, sobre que criterios.s A estas
cuestiones invito a quienes se interesen por ellas a hacer
su propia interpretación de los temas aquí expuestos.
1.1.-
Convencionalismo y Sociología de las Ciencias. Popper no cree que las
ciencias se basen en convencionalismos. Esta posición, en lo que tiene de
interesante, es que trata de no relativizar los conocimientos científicos.
Probablemente, en lo que se refiere a las leyes de la naturaleza, se trata allí
de características universales y no convencionales. ‘no
es que el efecto de las leyes que crea nuestro intelecto se imponga en la
naturaleza haciéndola simple, porque no cree que la naturaleza sea simple. Sólo
las leyes de la naturaleza son simples, y estas leyes, sostiene el
convencionalista, son nuestras propias creaciones libres ... nuestras
convenciones sobre la naturaleza’ ([1]) Este
problema es sin duda difícil. La posición de Popper con relación a la
racionalidad es que ésta no tiene problemas de inconmensurabilidad, o de
intraductibilidad de términos, y en última instancia, el pensamiento matemático
resultaría universalmente válido e incuestionable. Siempre es posible admitir
que hay cosas que ignoramos o que conocemos mal, pero es muy diferente decir que
de acuerdo a ciertos convencionalismos (comunidades científicas, escuelas de
pensamiento, situación histórico-contextual), no podemos llegar a las mismas
conclusiones partiendo de las mismas premisas.
A través de la Historia de las Ciencia, es frecuente observar que, -como
lo han hecho entre otros Koyré y Khun- existen sistemas de pensamiento científico
sumamente racionales y coherentes, aunque de capacidad explicativa diversa. La
Sociología de las Ciencias han destacado fuertemente el carácter convencional
de muchas construcciones teóricas. Popper se sitúa en el extremo opuesto de D.
Boor, por ejemplo, o del programa fuerte de Sociología de las Ciencias, Además,
las ciencias y sus interrelaciones dan a veces la imagen de territorios
movedizos, como un delta, en que el curso de las aguas a veces separan, y a
veces unen superficies ([2])
fronteras de la biología, física y química se desdibujan, conformando nuevas
regiones epistemológicas ([3]).
De esta manera, la objetividad en las ciencias en su búsqueda de la
verdad, y de una razón universal como proyecto ideal, no se contradice con la
existencia de convencionalismos o racionalidades particularizadas por
circunstancias sociológicas o históricas. En todo caso, resultaría exagerado
y hasta inconveniente hablar de irracionalidad en todos aquellos aspectos en que
las ciencias se apoyen en convenciones o puedan ser explicadas por razones
contextuales, sociales e históricas. 2.2.
Las Ciencias y la Metafísica Popper
rechaza las explicaciones metafísicas en la mayor parte de su obra, puesto que
se sustraen el método empírico. Sin embargo, en toda su teoría del
conocimiento, como luego veremos, existe una fuerte analogía con el
evolucionismo darwiniano. Y precisamente, al referirse a la selección natural y
su status científico, reconoce que:
‘Influido por lo que dicen las
autoridades en el pasado describí esta teoría como “casi tautológica”, y
he tratado de explicar como la teoría de la selección natural podía no ser
comprobable (como lo es toda tautología) y, sin embargo, de gran interés científico
Mi solución fue que la doctrina de la selección natural es un programa de
investigación metafísica de mucho éxito.’ ([4])
En muchas filosofías de las ciencias surgidas del positivismo y del Círculo
de Viena, es común observar un rechazo a la Metafísica. Pero en el caso
particular de Popper, este reconocimiento parcial del “programa metafísico”
en la teoría de la evolución resulta importante porque su teoría del
conocimiento toma, como hemos dicho, muchos aspectos análogos. Habría que
concluir que su teoría del conocimiento también conlleva aspectos metafísicos,
contra el empisismo experimentalista que propone. 3.1.-
Semejanza de la Selección Natural la
Metodología de Popper El método
que propone Popper parecería estar inspirado en la Teoría de la Evolución y
en la selección natural de Charles Darwin. Las expresiones que Popper emplea en
su teoría metodológica no se asemejan solamente en las palabras sino en el
significado, y, además su epistemología como Teoría del Conocimiento está
explícitamente fundamentada en la Biología y hasta en una Epistemología
Evolutiva, en tres niveles: adaptación genética, conducta adaptativa y
descubrimiento científico.
... la etapa de selección a
partir de las mutaciones y variaciones disponibles:
las de nuevos intentos o tanteos que están mal adaptadas son eliminadas. Esta
es la etapa de la eliminación del error. Sólo las instrucciones tentativas más
o menos bien adaptadas son las que sobreviven y, a su vez, son heredadas. Así,
pues, podemos hablar de adaptación por el método de prueba y error, o mejor
dicho, el método de prueba y eliminación del error. La eliminación del error
o de las instrucciones mal adaptadas se llama también selección natural y
opera en tres niveles (...) genético, conductual y científico.[5] Popper
considera que sobre la instrucción (derivada del diseño creacionista de
Paley); y de la selección (derivada de evolucionismo de Darwin) pueden
explicarse los pasos de una teoría del conocimiento que culmina en la
selectividad de las teorías científicas.
Ya hacia 1932, Popper había expresado su teoría de la selectividad que
produce en las ciencias el empleo del método hipotético-deductivo y los
experimentos de falsación, o quizás, de intentos de falsación (que Hempel
denominará “constrastación”). A pesar de su rechazo
del psicoogismo, Popper intentará, algo tardíamente, en 1977, esbozar
una teoría del yo y de la consciencia, que tendrá también bases biologistas
(6). En la lucha por la
existencia que considera biológicamente común a animales y hombres (por lo
menos en lo que en éstos hay de común biológicamente), Popper pasa de aceptar
la continuidad existente en la integración que realiza el sistema nervioso
central a la acción integradora de la consciencia. Entonces:
Muchas de estas acciones
integradoras son automáticamente inconsciente. Pero otras no lo son. A éstas
últimas pertenece, especialmente, la selección de medios para lograr ciertos
fines (a menudo inconscientes); es decir, la toma de decisiones, la selección
de programas. (7) La
idea de selección le es tan valiosa a Popper, que a las funciones psicológicas
tales como la Percepción y la Memoria, también las explica por su significación
y sentido selectivo. Llevaría todo un estudio que quizás alguien se interese
en realizar, analizar lo que esta idea de selectividad tiene de común con la
intencionalidad de la consciencia de la fenomenología. Popper, quizás
lamentablemente, no se aproximó a los fenomenólogos, ni a Bergson (La Evolución
Creadora, Materia y Memoria), ni, a Piaget (Epistemología Genética y Psicología
Evolutiva). En
relación a las ciencias, Popper no tiene una epistemología que trate de la
relación de las ciencias entre ellas, sino que propone un método y una teoría
que no es ciencia empírica (según su expresión). Su epistemología no
resulta, entonces, integradora, y su método, aplicable en contextos
experimentales particularmente correlacionados con las mediciones y la
posibilidad de repetir las condiciones experimentales, tiende a aceptar sólo
una teoría explicativa, que a veces es la mejor o la más reciente. Por
ejemplo, prefiere a Darwin en detrimento de Lammark, y por buenas razones, pero
acaso olvida una posible integración superadora como la propuesta por Piaget,
Precisamente, la Epistemología ara Piaget significa la interrelación de las
ciencias. No es únicamente apriorista ni únicamente empirista. Con relación
al conocimiento, lo formalizará en estructuras, en que, tal vez en una audaz
reformulación del evolucionismo, supondrá que de la deducción, y de las
tautologías, es posible obtener más información en el sistema teórico. Para
ello, la elaboración piagetiana
del clásico problema de los universales será explicado como construcciones
operatorias en que: ‘lo
real consiste así en una jerarquía de estructuras formales de las que nuestra
inteligencia posee el conocimiento inmediato, en lo que se refiere a sus
elementos generales (los universales), aunque luego les otorgue un contenido
sensible por contacto perceptual (...) Las formas no son concebidas ni como
estructuras a priori del pensamiento ni como el producto de construcciones
operatorias que constituyen por ello mismo causas que conciernen simultáneamente
a lo real y a nuestra facultad intelectual’ ([6]*) Lo
que Popper no explica, es decir, los procesos de “instrucción” y “selección”,
es precisamente materia de la Epistemología de Piaget. 3.2.-
Epistemología Genética y Evolucionismo Constituye
un problema de fundamentación la Teoría de la Evolución de Darwin, en el
sentido en que ésta –y Popper lo expresa claramente- es más un programa
metafísico, y que, además, supone admitir o cuestionar las explicaciones
tautológicas. Es posible que la Historia de las Ciencias pueda complementar a
la Epistemología, si por ésta entendemos no solamente una teoría del
conocimiento, un estudio de las metodologías sino también las relaciones entre
las ciencias. No se trata, entonces, de tomar en cuenta las teorías superadoras
solamente, o aquellas que resulten exitosas en las pruebas de falsación, sino
aquellas que resulten falsadas, y aún, teorías metafísica y filosóficas que
resultan eclipsadas por la época. Diferente a Popper, Piaget explicaba de
manera integrativa a Darwin y Lammark, conduciéndolos hacia una Epistemología
Genética Evolutiva en 1950, mientras que Poper abordó ese campo científico
hacia 1977. Explica Piaget que las explicaciones “fijistas” de las especies,
remontándose hasta Cuvier, no explica la adaptación sino atribuyendo cierta
fuerza vital a los organismos, sin intervención del medio exterior. Luego, con
el transformismo, será el medio exterior el que incida sobre las adaptaciones
(Lammark), pero cierta manera del “fijismo” vuelve a entenderse de modo
darwiniano y mendeliano, abandonando la idea de generación espontánea (que, de
todas maneras, se traslada a las relaciones del mundo inorgánico y el orgánico,
con la inclusión del azar y las condiciones físico-químicas). Una última
etapa sería la de transmisión de caracteres adquiridos. Esta última tesis
piagetiana, se basa en estudios experimentales que él realizó en 1929 con
moluscos, en los que pudo observar que la adaptación se producía primeramente
por la acción del medio ambiente, y posteriormente, mediante transmisión
hereditaria de caracteres adquiridos (tamaño de los caparazones). El estudio
experimental de Piaget recuerda, por el uso de registros históricos, al de
Kepler. Este último utilizó las observaciones de Ticho Brahe, mientras que
Piaget estudió las descripciones del tipo de molusco en los catálogos de 1774
a 1800, observando cambios adaptativos en su estudio experimental, atribuidos
por él a una transmisión hereditaria de caracteres adquiridos, originalmente
suscitados por el medio. Es un retorno (o reversibilidad) parcial al lamarkismo,
sin desconocer ni la selección natural darwiniana, ni las leyes de Mendel.
Resta considerar que Popper prácticamente no menciona a Piaget, quizás por sus
diferencias con la Psicología y que, inversamente, en Argentina los estudiosos
de Ciencias Naturales tienen a Piaget como Psicólogo, y no lo conocen como Biólogo,([7])
que fue su formación inicial, que daría pie a una Epistemología que no se
centraría en un método (tal como el popperiano), sino, entre otras
ramificaciones programáticas, como relaciones entre las ciencias. 4.-
Definiciones, tautológicas y causas en el Evolucionismo 4.1.-
De las definiciones, Popper y el trilema de Fliess Una
afirmación que suele considerarse tautológica, erróneamente, según el análisis
de Eliott Sober, es: “¿Quiénes
sobreviven? Los más eficaces, ¿quiénes son los más eficaces? Los que
sobreviven.” No se trata aquí de una tautología, ni de un problema de
tautología en relación con la Teoría de la Evolución, sino de uso de una
definición. En
efecto, las tautologías no se encuentran en las definiciones, si no en
enunciados, y la frase referida planea una definición, y no un enunciado.
Popper estudió el uso de las definiciones, considerando que existe una tradición
platónica y aristotélica que trata de definir el uso de los términos
empleados con la mayor precisión posible, pero que en ciencias esto no es
posible, ya que: “la
precisión de un lenguaje depende, más bien, de que se tenga e cuidado de no
sobrecargarlo con la tarea de ser muy preciso”, y que “en
ciencia, todos los términos realmente necesarios deber ser términos no
definidos” argumentando
que la definición de términos volvería imposible el discurso, ya que todo término
empleado debería ser definido a su vez. Esta afirmación discutible de Popper
llega a considerar que: “En
la ciencia, tenemos el cuidado de que las afirmaciones
que hacemos nunca dependan del significado de nuestros términos” ([8]). Una
ciencia de semejante características parecería favorecer solamente un sistema
de ecuaciones, y ni siquiera la Física históricamente hubiera podido
desarrollarse si los conceptos empleados no hubieran sido analizados y
redefinidos una y otra vez. Creo, como Polanyi, que los términos se definen en
función de otros relacionados, en su articulación e inarticulación con otros
términos, si bien Popper advierte de las afirmaciones básicas, es decir,
cierto número de afirmaciones que resultan indemostrables, no sólo por
necesidad teórica, sino porque,
como él lo refiere, tomándolo de Fliess, debe evitarse un regreso al infinito
en la cadena de significaciones. Vale decir, que toda teoría admite términos
no definidos, y el de eficacia admite una circularidad no tautológica (no es un
enunciado), sino por definición. En
el “trilema de Fliess”, que consiste en el problema de las afirmaciones dogmáticas,
el regreso al infinito de las significaciones y el psicologismo (que implica
explicaciones de la percepción de quién hace determinadas afirmaciones, basado
en su “experiencia personal”). Popper evita esta última salida psicologista
y admite que ciertas afirmaciones básicas (dogmáticas) deben ser efectuadas aún
en las ciencias. Al ponerse al margen del psicologismo, y de las corrientes de
pensamiento de las teorías de la significación (Wittgenstein). Popper admitiría
que una definición tal sobre la eficacia es válida, y aún, que la selección
natural no necesita explicaciones de significación, pues la consideraría un
principio explicativo. En todo caso la eficacia sería una afirmación básica
no tautológica. Pero además, que se trate de un principio explicativo no
equivale a decir que se trate de causa, y menos aún, causa única. 4.2.-
Tautológicas “El
rasgo X es más eficaz que el rasgo Y, si y sólo si X tiene una posibilidad de
sobrevivencia mayor y/o una mayor expectativa de éxito reproductivo que Y” ([9]) En
este caso, que se trata de enunciados, admite Sober, sí se produce una tautología.
Pero se trata de una tautología que está dentro de la teoría
evolucionista, es decir, forma parte de la teoría, y no es la explicación
total o fundamental de la misma. El problema que contiene esta tautología es
que parece poderse formular de una manera formalizable: si P entonces Q. Esta
manera lógico-formal no constituye en Biología Evolucionista enunciados empíricos,
sino formales: “¿Son
enunciados empírico o verdades definicionales? En Física, las leyes generales,
como la Ley de la Gravitación de Newton o la Teoría Especial de la Relatividad
son empíricas. Por el contrario, muchas de las leyes generales de la Biología
Evolucionista (los enunciados “si P entonces Q proporcionados
por modelos matemáticos) parece que no son empíricos”([10]) Sin
embargo, mucho más interesante resulta el análisis de Gregory Bateson, que
considera que la Lógica es incapaz de modelar sistemas causales, puesto que los
sistemas causales contienen tiempo, mientras que los sistemas lógico-formales
son atemporales. No es lo mismo, por lo tanto, el si ...entonces... de las
explicaciones causales, que los si ... entonces de las formalizaciones lógicas.
La lógica atemporal, sostiene Bateson, se torna autocontradictoria y
ejemplifica con un circuito de electroimán: Si
se hace contacto en A, entonces se activa el electroimán. Si
se activa el electroimán, entonces cesa el contacto en A. Si
cesa el contacto en A, entonces se desactiva el electroimán. Si
se desactiva el electroimán, entonces se hace contacto. Esta
secuencia es satisfactoria siempre y cuando las combinaciones
“si...entonces” son causales. Pero si se quiere pasar al mundo de la Lógica,
el resultado será escandaloso: Si
se hace contacto, entonces cesa el contacto. Si
P, entonces, no P ([11]) Por
lo tanto, parecería que las tautologías en la teoría de la evolución no
pueden ser entendidas de manera atemporal, es decir, no habría una inmediatez
formal atemporal, sino que los tiempos evolutivos explicarían causalmente lo
que en lógica aparece atemporal o tautológico. Además las preguntas por las
leyes naturales responden al cómo, en tanto que las que preguntan por
causas al por qué. Esta distinción, no
es, sin duda, sencilla. Sin embargo, por lo menos en relación con la
selección natural, no puede considerarse como única causa de la eficacia. 4.3.-
Causas Lo
que sustenta la fijación de un rasgo, o su eficacia, no se reduce a
forma causal única (selección natural), sino que, se consideran también
la deriva genética aleatoria, la mutación y la migración. De esta manera habría
una aproximación a la que Popper ha sostenido como explicación del ensayo y
error,luego trasladado al hipotético-deductivismo de la mente –lo que
explicaría los procesos creadores, adaptativos, asimilativos y de sublimación-
pero las causas se multiplican y no se explican solamente por selección
natural. De esta manera el paralelismo que Popper realiza entre el evolucionismo
y el método científico de esnayo y error
hipotético-deductivista, parece quedarse con las respuestas parciales de
las ciencias Biológicas y Físicas, siendo que las primeras suponen teorías
metafísicas (o principios explicativos no observables), y las segundas una
cierta reducción del lenguaje conceptual a ecuaciones, un realismo matemático,
lo que, por ejemplo, para Alexandre Koryré (Newtonian Studies, Estudios
Galileanos), no carecería de aspectos metafísicos. 5.-
El método hipotético deductivo en versión compleja y el operacionalismo. 5.1.-
El método hipotético deductivo en versión compleja. Según
el estudio de G. Klimovsky, el método hipotético-deductivo puede considerarse
en versión compleja, es decir, sin simplificarlo y esquematizarlo, que le quita
su capacidad teórica de explicación. El
papel que desempeñan las hipótesis ad hoc y las hipótesis auxiliares resulta
en esta versión compleja muy importante. De esta manera, la Teoría sigue
desempeñando un importante papel de organización y relación sistemática de
las hipótesis subsidiarias de la hipótesis principal. Una compleja trama de
interrelaciones liga la hipótesis central (o las hipótesis propias de la Teoría)
con las hipótesis que deben demostrarse a su vez, ya sea de manera especial,
“ad hoc”, cuando se trata de un fenómeno algo irregular con relación a la
teoría principal, pero explicable, o, cuando mediante hipótesis auxiliares,
deben demostrarse de manera parcial algunos enunciados que resultan importantes
para mantener la validez de la teoría principal. Este
método, también llamado estrategia por Klimovsky, también se apoya en la base
empírica, es decir, que si bien hay que distinguir entre los términos
observacionales, estos últimos no se hallan aislados de los términos teóricos,
sino relacionados en diversos niveles de demostración y observabilidad sujeta a
contrastación empírica. Habría allí una sistematización que se obtendría
por niveles, (también explicado por Hempel). Estos
Niveles suponen una distinción de términos teóricos (los de la teoría
principal, generalmente, pero también dentro de las hipótesis ad hoc y
auxiliares), y los enunciados y términos observacionales, que están subsumidos
por relaciones teóricas, pero que se hallan sujetos a contrastación empírica
y “observable”. De esta manera, una Teoría necesita de hipótesis
auxiliares, y en la versión compleja, que sigue siendo experimentalista, muchas
veces se carece de la posibilidad de demostrar todo el ámbito de variable de
una teoría. En sentido estricto, esas variables serían infinitas, pero
admitiendo, como Popper, las afirmaciones básicas o los enunciados por definición
(convencionales), el número de variables se reduce considerablemente. Aún así,
hay enunciados, bajo la forma de hipótesis auxiliares, que en la situación de
ciencia experimental, no siempre están sujetas a experimentación, y esto por
la cantidad de contrastaciones que habría que realizar, que, aún no infinita,
es considerable. Klimovsky ejemplifica que, por caso, para realizar algunas
pruebas de laboratorio, un equipo de investigadores parte del supuesto de la
calidad probada de los materiales, tal como la pureza de una droga suministrada
por otros experimentadores o laboratorios. Una falla en el material de trabajo,
invalida la secuencia experimental y ocasiona errores en la contrastación. De
esta forma, puede creerse que es la hipótesis principal que resulta falseada, y
en realidad es sólo una hipótesis auxiliar que no ha sido contrastada
correctamente. Además, la observabilidad en ciencias suele estar mediatizada
por instrumentos, con lo que el empirismo tecnológico arroja resultados muy
alejados, o inalcanzables por experiencia de observación directa (telescopio,
microscopio, interferómetro, etc.). Algunos teóricos suponen que ya no hay
ciencias sin tecnología, con lo que el problema mente-cuerpo adquiere otros
alcances, al modificar la observabilidad de los fenómenos. Sigue siendo, por lo
tanto, con relación a la Epistemología como Teoría del Conocimiento, un
problema abierto que se puede
llamar ¿Qué es el empirismo?, ya que prácticamente la idea de un sujeto
trascendental en ciencias retrocede a postulados lógico-matemáticos, o aún,
lingüísticos, que difícilmente pueda superar cierto convencionalismo, y la
filosofía ya no puede intentar doctrinas a la manera de Hume y Kant. Un intento
de resolver los problemas del empirismo es el operacionalismo ([12]) 5.2.-
El Operacionalismo (imagen visual e imagen acústica)
“La idea central del
operacionalismo es que el significado de todo término científico debe ser
especificable indicando una operación definida de contrastación que
proporcione un criterio para su aplicación (...) el término ácido podría ser
“definido operacionalmente del siguiente modo, con el fin de averiguar si el término
“ácido” se aplica a un líquido dado, introduzcamos una tira de papel
tornasol en él; el líquido es un ácido si y sólo si el papel tornasol se
vuelve rojo. Este criterio indica una operación contrastadora...”([13]) De
esta manera habría un ejercicio de contrastación en los términos científicos,
que permitiría a los investigadores referirse a objetos y fenómenos
contrastados en el empleo de los términos de referencia. La idea del
operacionalismo parece consistir en evitar las ambigüedades y multivocidades
del lenguaje, de manera de atrapar el significado definiendo los términos
empleados por operaciones contrastadoras. Hempel distingue un uso operacionaista
de los conceptos, del uso teórico y, entre ambos, la existencia de
conceptos-puente, capaces de relacionar el integrar la teoría y la experiencia. En
el análisis de términos, entiende las teorías como redes de hilos
entrecruzados, en cuyos puntos de entrecruzamientos aparecen los
conceptos-nudos, que son los centrales en los sistemas teórico-observacionales.
Hempel, en todo caso, distingue siempre la idea de lo observable de la
observabilidad ([14]), distinción importante
referida a la posible postulación de entidades potencialmente observables, pero
cuyo procedimiento demostrativo (operacional) no se encuentra todavía
disponible en la teoría que lo describe y lo integra.
El campo de la experiencia posible, en sentido kantiano, va abriéndose
aso como postulación de entidades teóricas que sistematizan y organizan
(“sintetizando” la apercepción); pero también con entidades cuya
observabilidad, en determinadas condiciones, es posible operacionalmente. En
el área de la Física, siempre han existido entidades teóricas como
“fuerza”, “ímpetus”, “movimiento”; pero también una notable
diferencia entre lo operatorio (p.ej. la caída de los cuerpos en un barco en
movimiento), y una clase de movimiento no-operatoria (el movimiento de la
tierra), cuya operatoria puede demostrarse mediante el cálculo geométrico, y,
en todo caso, su visibilidad no es directamente empírica, sino que surge de
definiciones y mediciones de conceptos tales como “longitud”. En relación a
las mediciones, según Hempel, los operacionalistas tienen la dificultad de, si
se quiere evitar el convencionalismo, explicar que dos procedimientos conduzcan
al mismo concepto, lo que induciría a pensar que se trata de dos conceptos
diferentes, como si se tratase de una correspondencia “uno a uno” (a
cada operación correspondería un concepto). Así:
...Por esta razón, sostiene
Bridgman, no sería “seguro” considerar que los procedimientos operacionales
determinan uno y e mismo concepto: se debería considerar que criterios
operacionales diferentes caracterizan conceptos diferentes; y a éstos deberíamos
referirnos, idealmente, mediante términos diferentes. Así se pueden utilizar
los términos “longitud táctil” y “longitud óptica” para referirse a
las cantidades determinadas con la ayuda de varas de medir y de triangulación
óptica respectivamente. De modo similar, tendríamos que distinguir entre
temperatura-mercurio y temperatura-alcohol. ([15]) El
empleo de dos escalas diferentes puede llegar a establecerse como válido si se
estipula un modo de reducción que traslade los valores de lectura de una escala
a otra. Esto no significa un relativismo, pero no se resuelve de manera
operacionalista, a menos que se considere la operatoria matemática como una
forma cuasi-empírica. Es el mismo problema de la operatoria del movimiento y la
operatoria del cálculo. Si, en última instancia, es
la escala la que determina el fenómeno, como sostenía entre otros J. Piaget,
la habilidad en e manejo de símbolos en la operatoria abstracta (lógica y
matemática) e una manera de sortear las dificultades del empirismo, ya que,
para una comunidad científicamente formada en el empleo de dichas escalas, los
fenómenos aparecen interpretados de otra manera que la de otras comunidades de
científicos cuyas integraciones epistemológicas no se hayan realizado, pero,
sobre todo, estas combinatorias se alejan del sentido común, si por él hay que
entender el pensamiento no formado dentro de la integración operacionalista y
no-operacionalista. Se superaría así el problema del empirismo y el idealismo
a la vez, pero ya no entenderíamos el realismo
sino como la adquisición de estructuras cognoscitivas relacionadas, en lo
interno con los niveles de operatoria abstracta, y en lo externo con los
contextos experimentales y la referencia a una comunidad de lenguaje provista
por la profundización de la ciencia básica hacia una orientación
experimental, en otras palabras, lo externo se interpreta como cierta
configuración socia que hace posible a determinadas formas del realismo
establecer intersubjetividades. Las versiones internalistas y externalistas, una
vez más. Finalmente, regresando a Popper. Vale aclarar que su posición
metafísicamente realista es una decisión epistemológica, y tal vez
existencial, que no se funda en una contrastación o falsación del idealismo,
el empirismo o el escepticismo, sino en no
aceptar por realismo algo así como a la “científica” mesa de Eddington
sino, en todo caso, una defensa del sentido común, que para él, opera, al
igual que las ciencias, en el ensayo y error. 6.-
E problema mente-cuerpo y sus variantes
6.1.- Dualismos y paralelismo psicofisiológico
Suele tomarse a René Descartes como una referencia filosófica que
expone un dualismo substancialista al explicar las dimensiones del orden físico
y mental. Descartes, al hablar de res extensa y res pensante supone dos
sustancias que corresponden a lo físico y lo mental. Ese dualismo supone
problemas de correspondencia o de correlación de ambos órdenes, que en
Descartes traza un recorrido metafísico: el de una substancia finita que pueda
pensar lo infinito, y la reflexión sobre la idea de infinito que implica darse
en una substancia corporal. Para
Descartes eran las matemáticas las ciencias capaces de explicar este fenómeno.
Sin embarco, a pesar de su filosofía mecanicista dedica una obra, Pasiones del
Alma, en la que desarrolla su concepción del cuerpo y de la afectividad. Todas
las afecciones son explicadas de manera materialista y fisiológica, al atribuir
a “espíritus” los vehículos que a través de la sangre portaban los
movimientos energéticos de las acciones y las conductas. Los espíritus
cartesianos no deben entenderse de manera metafísica sino materialista, ya que
se refieren, en el orden corporal, a elementos neurofisiológicos análogos quizás
a las catexias freudianas. La razón entendida como substancia, y su búsqueda
de una base material (orgánica y cerebral para las emociones, voliciones y fenómenos
mentales. La glándula pineal, que comunicaba las do substancias, y que ha sido
aludida como una explicación precaria era, sin embargo y para la época, un
intento de hallar base material a los procesos mentales. El problema, hoy en
manos de las neurociencias, era el de asignarle ciertos “locus” cerebrales a
las emociones y pensamientos de la actividad psíquica. Descartes era no
solamente u espíritu analítico sino empírico, como lo describe R. Bodei, que
lo sitúa en “su biblioteca” frente a un becerro listo para su disección.
Ese dualismo cartesiano fue convertido en monismo por Spinoza y en paralelismo
psicofisiológico por Malebranche. Todo
lo referido a la mente, el alma y el espíritu, desde una perspectiva
materialista o fisicalista, parecía no tener lugar dentro de la ciencia
positiva sin desarrollo psicológico; serían, en principio, entidades no
localizables, no mensurables y no reductibles a la contrastación. Sin embargo,
las neurociencia, como luego se verá, superan esto. El paralelismo psicofisiológico,
en cambio, tiene ciertas complejidades como la noción de metabolismo Si esta
noción biologista pudiera ponerse en suspenso, sin ser suprimida ni definida,
observa Ángel, podría explicarse la actividad psíquica como paralela a la
actividad físico-química neuronal. Finalmente,
el estudio de R. Rorty es una crítica al vocabulario mentalista o
espiritualista que, según él, desde Descartes con el dualismo, y desde Kant,
con la noción de “síntesis” de las categorías del entendimiento y las
formas de la sensibilidad en relación con la percepción, ha producido una
especie de enfermedad del lenguaje, o mejor dicho una distorsión
cognitiva. Luego de una crítica minuciosa y sostenida, Rorty supone, como
los conductistas, que el lenguaje que puede expresar mejor lo que se llama
“mental”, no es otro que el de la neurofisiología. Traza un cuadro
comparativo de lo que podría ser un vocabulario “no mentalista”, reduciéndolo
a estímulos de fibras neuronales, que resulta algo bizarro. Entre otras cosas,
no logra Rorty quitarle a ese eventual lenguaje formas de relaciones lógicas
compatibles con el lenguaje “mentalista”, y además, considera el problema
de los universales a la manera platónica y no a la manera piagetiana (ni a
priori, ni constructos operatorios inarticulados). Rorty parece abogar por un
epifenomenalismo de la consciencia, y se aproxima a Popper en el rechazo del
psicologismo (y aún de la Psicología), aunque su estudio sea una analítica próxima
a la fenomenología,tampoco, al igual que Popper, coincide con los fenomenólogos
porque, según él, no han entendido bien a Husserl y se tornan subjetivistas y
místicos. Rorty se torna materialista y fisicalista y admite, como Sellars, que
la ciencia es la medida de todas las cosas. ([16])
Tanto para Richard Rorty copmo para Carl Popper, se trata de discernir
los alcances del reduccionismo, que menoscabaría el libre albedrío humano o el
materialismo emergentista, que entiende como cualidades de distinto orden al
fisiócrata, a las formas del espíritu,
el
sentido interno y la subjetividad (*) , la racionalidad (en sus muchas
formas), y la libertad. 6.2.-
Del Dualismo al Trismo (Popper y Penrose) El
dualismo cartesiano admite una región de interacción entre ambos órdenes,
mundos o substancias, pero no resulta fácil asignar esa interacción a lugares
específicos, sino a ciertos estados que experimentamos en nosotros mismos:
Hay ciertas cosas que
experimentamos en nosotros mismos y que no deberían ser atribuidas a la mente
ni al cuerpo solos, sino a la estrecha e íntima unión que existe entre el
cuerpo y la mente... Tales son los apetitos del hambre, sed, etc. y también las
emociones o pasiones de la mente que no subsisten en la mente o el pensamiento
solos... y finalmente todas las sensaciones.([17]) Popper
también se referirá a interacciones, pero con una estructuración diferente,
de carácter ternario. En efecto, Popper, que trabajó con el neurofisiólogo
Eccles, distingue entre u mundo 1, referido a los objetos físicos, el mundo 2,
de la actiidad mental, regido por las reglas de la lógica, que para Popper
tienen validez objetiva, y el mundo 3, que son –como él mismo dice- los
objetos culturales como el Espíritu Objetivo hegeliano, como libros, obras de
arte, tecnología. La interacción, para Popper, se produce entre el mundo 1 y
el mundo 3 por medio del mundo 2 (actividad mental), ya que no hay relación
directa de 1 a 3. Popper, aún, no se considera epifenomenalista con relación a
la conciencia, como parece integrarse con su posición evolucionista y
biologista. El problema que se formula en torno a la conciencia es, según el análisis
de W. Betchell, que:
La selección natural permite
que un rasgo esté ligado a rasgos ventajosos y resulte favorecido incluso si él
mismo no es ventajoso. Un caso biológico ilustra este punto. Explicamos por qué
las plantas son verdes no mostrando ninguna ventaja que se siga de ser verde,
sino mostrando que el alelo de la clorofila en las plantas es también
responsable de su color verde y también mostrando que poseer clorofila es
ventajoso. No exigimos ninguna teoría evolucionista para explicar ni por qué
las plantas son verdes ni por qué contienen clorofila, ni siguiera por qué la
clorofila causa que las plantas sean verdes... así pues, incluso si los estados
mentales son epifenómenos respecto de ciertos estados cerebrales, podrían
resultar favorecidos si estos estados cerebrales ayudaran al organismo en su búsqueda
de la supervivencia ([18]). Para
Betchell, entonces, Popper podría ser epifenomenalista, ya que no contradiría
su darwinismo epistemológico. Queda abierta la cuestión del reduccionismo y
del materialismo emergentista, en otros términos, del determinismo y el libre
albedrío. También
Roger Penrose ha sostenido recientemente una posición epistemológica triádica
luego de un estudio que integra la microfísica con la química y la biología,
Penrose describe, también trata de explicar la consciencia, también a partir
del cerebro, pero estudiando en él posibles compatibilidades de su estructura y
funcionamiento con la física de Einstein y Plank, analizando los microtúbulos,
que conforman la estructura interna de las redes neuronales, modelo que propone
modificar. No se trata de un enfoque darwiniano, aunque sí de un fisicalismo
emergentista complejo, ya que entiende la física junto a la química y la
biología en un reticulado de ciencias naturales que darían lugar a la mente,
la conciencia y las representaciones del pensamiento.
6.3.- El problema mente-cuerpo y el lenguaje Uno
de los problemas más arduos lo constituye la filosofía del lenguaje, en la que
no cabe extenderse en este estudio. Sin embargo, lo que Popper ha propuesto con
relación al lenguaje –ya lo he referido en parte-, es alejarse de la filosofía
hermenéutica del sentido y de la significación, en relación con el Círculo
de Viena y Wittgenstein, y además ponerse fuera de las corrientes fenomenológicas
que, como Edmund Husserl (meditaciones cartesianas) y Maurice Merleau-Ponty
(filosofia de la percepción), hacen su elaboración del problema mente-cuerpo
con una detallada descripción de los tiempos subjetivos de los sistemas
sensitivo-cognitivos derivados de la percepción De la fenomenología siempre se
advierte la calidad intersubjetiva del lenguaje humano, de las que desarrollan
pero no una teoría del triángulo pragmático del lenguaje a la manera de Karl
Otto Apel. También se distingue a Popper de Lacan a la hora de formular sus
criterios y dar sus razones sobre el fenómeno del lenguaje de las abejas en
relación con el lenguaje propiamente dicho.
Popper
describe cuatro funciones del lenguaje: la expresiva, la de señalización, la
descriptiva y la argumentativa, pero con una estructuración de niveles, en que
los dos primeros (expresivo y de señalización) compatibles con los animales y
el hombre, y hasta parte de la función descriptiva se la asigna a las abejas.
El pasaje de un estadío pre-lingüístico a uno lingüístico propiamente dicho
resulta complejo. Las abejas poseen un dispositivo capaz de “comunicar”
mediante unos movimientos en forma de “bailecitos” la distancia a recorrer y
la dirección en que otras abejas podrán ir a libar las flores. ¿Se trata de
comunicación realmente? Si bien asombra la precisión y la repetición del
mensaje, es muy posible que se trate de un automatismo, es decir, de una acción
entre tantas otras acciones motrices o reflejas. Si se trata de una acción de
este tipo, no habría en ese reflejo pre-lingüístico ninguna huella de
intersubjetividad, lo que, fenomenológicamente dicho, a la manera del Husserl
de las Meditaciones Cartesianas, restaría toda analogía real de función lingüística
entre las abejas y el hombre. En el análisis de J. Lacan (1966), la
distinción se efectúa de esta manera: Una
decena de años de observación paciente bastó a Karl Von Frisch para
descodificar este modo de mensaje, pues se trata sin duda de un código, o de un
sistema de señales que sólo su carácter genérico nos impide calificar de
convencional. ¿Es por ello un lenguaje? Podemos decir que se distingue en él
precisamente por la correlación fija de sus signos toman su valor de su relación
los unos con los otros, en la repartición léxica de los semantemas tanto como
en e uso posicional, incluso flexional de los morfemas, contrastando con la
fijeza de la codificación puesta en juego allí. Y la diversidad de las lenguas
humanas toma, bajo esa luz su pleno valor. Además, si el mensaje del modo aquí
descrito determina la acción del socius, nunca es retransmitido por éste. Y
eso significa que queda fijado en su función de relevo de la acción, de la que
ningún sujeto la separa en cuanto símbolo de la comunicación misma ([19]).
Los estudios sobre el lenguaje parecen establecerse en tres regiones
diferentes, aunque complejamente relacionadas. Una primera manera de considerar
el lenguaje es en la estructura relacional de los conceptos. No habría
conceptos aislados sino que adquieren significación con relación a un grupo o
estructura conceptual. Estas estructuras han llevado, entre otros, a T. Khun a
estudiar la trama conceptual de palabras que, en la Historia de las Ciencias,
permiten comprender los cambios teóricos, tanto con relación a teorías nuevas
como a teorías previas o anteriores. De esta manera, refiere que conceptos
tales como “flogisto” pueden entenderse como haciendo referencia a objetos
existentes o no, según se estudie su relación con otros conceptos explicativos
como “elemento” y “principio”, lo que crea problemas de traducción e
interpretación, ya que no se da una fácil traducción de “uno a uno” en
todos los casos, sino que debe entenderse un conjunto de enunciados. De la misma
manera, ocurre con la interdefinición de “masa”, “fuerza”, y
“aceleración” en la física newtoniana. Los
estudiosos de neurociencias discuten acerca de la posibilidad de que un concepto
como el de “qualia”(*) sean, en realidad un constructo convencional como
afirma Daniel Denett (1988), o, en cambio, que se trate de patterns de la
actividad neuronal (Patricia Churchland, 1986). Son debates en torno a la
existencia o no de enunciados observacionales, y del marco teórico en el cuál
estos conceptos son empleados. Una
segunda región es considerar al lenguaje con relación al sistema percepción-conciencia.
El sistema percepción-conciencia implica o describe también una teoría del
cuerpo. De acuerdo a como se describe un sistema perceptivo, también se
establece una relación y descripción del cuerpo. Este ámbito es el que
permite trazar analogías, como la
de Popper, que describe a las teorías como organismos. Popper no toma esta
analogía a la manera de los fenomenólogos, que suelen caracterizar un dualismo a
la manera cartesiana. Percibir y describir verbalmente se vinculan con el
cuerpo, para los fenomenólogos, y no se trata de una corporeidad anatómica o
fisiológica, sin de la autopercepción de la conciencia. Esta posición parece
aproximarse a la irreductibilidad de la subjetividad, y, en algunas
interpretaciones a una psicología solipsista, en que la presencia y existencia
del otro aparece paradójica, ya que se da en la intersubjetividad del lenguaje
aunque la relación consigo misma de otra conciencia parezca escaparse siempre y
quedar en su originariedad y singularidad inalcanzable. De allí que la imagen
corporal sea diferente a la vida del espíritu o la conciencia. Esa
irreductibilidad lleva a Merleau Ponty a describir informes neurofisiológicos
tales como:
El ideal del pensamiento objetivo –el sistema de la experiencia como
haz de correlaciones físico-matemáticas- se funda en mi percepción del mundo
como individuo y de acuerdo consigo mismo, y cuando la ciencia quiere integrar
mi cuerpo con las relaciones del mundo objetivo es porque trata, a su manera, de
traducir la situación de mi cuerpo fenomenal sobre el mundo primordial (...)
unos objetos están ante mí, dibujan en mi retina una cierta proyección de sí
mismos, yo los percibo. Ya no podrá
tratarse de aislar en mi representación fisiológica del fenómeno las imágenes
retinianas, y su correspondiente cerebral (..) El acontecimiento fisiológico no
es más que el bosquejo abstracto del acontecimiento perceptivo. ([20]) En
todo caso, Merleau Ponty parte de una base filosófica en la que distingue al
en-sí y al para-sí como categorías ontológicas irrebasables. Esta manera
hegeliana resulta, en cambio, rechazada por Popper: hay diferencias no sólo
epistemológicas, sino metafísicas. Sin
embargo, hay una tercera vía, en la que el lenguaje o se separa del mundo
instrumental y representacional de las neurociencias. El problema de las
representaciones, o imágenes mentales, ya no se asigna al lenguaje verbal de
las “impresiones” o “sensaciones”, sino que asa a un plano no-verbal, es
decir, las reacciones cerebrales que pueden observarse mediante instrumentos
(PET, MRI, ERP) y que afectan la corteza cerebral. Además, se estudia el
lenguaje de manera neurolingüística, por la capacidad del cerebro del niño
pequeño de asimilar palabra y estructuras gramaticales. El cerebro, de esta
manera, está básicamente preparado para operar biológicamente. Cabe decir que
las neurociencias no se han detenido por argumentaciones fenomenológicas o
hegelianas, aunque resulte evidente que la actividad psíquica se relacione con
el cerebro, como se demuestra en los estudios comparativos de casos de daño
cerebral, por ejemplo, en cuanto a la manera de situarse y retener esquemas
espaciales. Finalmente, a diferencia de M. Ponty, se ha experimentado con las
bases neurológicas de las representaciones o imágenes mentales, pudiéndose
trazar gráficos de las reacciones a estímulos y de la imaginación en ausencia
de estímulos: mapas cerebrales, de los que cabe preguntar: ¿no modifican estos
mapas cerebrales la autopercepción? Sin duda, ya que el campo perceptivo amplía
su base de información y de conceptos, y por tanto, posiblemente también sus
estructuras operativas y conceptuales. De esta manera, el problema mente-cuerpo,
de manera dualista, o el mundo 1, 2 y 3 de Popper (triádico); y también el
mundo platónico, e mundo físico y el mundo mental de Roger Penrose, también
triádico, aunque reformulado en su lógica interna respecto
al de Popper, permiten introducirnos en una dinámica de ideas en el que
no parece haber respuestas definiotivas, sino modos de interrelación que no
detienen ni la reflexión filosófica ni los nuevos reticulados de las ciencias.
CONCLUSIONES Para una lectura contextual
de Karl Popper resulta interesante y hasta indispensable hacerlo aparecer en
algunas de sus principales diferencias: con Dilthey, Marx y Hegel (en el
encuadre del filosofía de las historia), en sus diferencias con Alexandre Koyré
y su escuela (en el encuadre de la historia de las ciencias y las ideas
metafísicas), y en sus diferencias con Kant y Kuhn ( en el encuadre de la
filosofía de las ciencias o epistemología). Para concluír, a través de la
sociología de las ciencias sería interesante situar a Popper como a un
darwiniano que heredó los (supuestos) errores y (supuestos) aciertos de su
concepción de mundo o weltanschauung implicada, lo que no es, sin dudas, sencillo,y excede este
trabajo. Dejo abiertos estos cuatro encuadres e indicadores de posibles
estudios, creyendo al menos haber expresado el sentido general en que pueden
situarse en la actualidad los análisis y derivaciones de las ideas de Karl
Popper, Quizás no se trate tanto de criticar a Popper, ni de comprenderlo con adhesión
a sus criterios, pero sí de conocer –indirectamente quizás- qué ideas son
las que forman el contexto epocal de la filosofía de las ciencias desde la
segunda mitad del siglo XX y atisbar cuáles de éstas alcanzan el presente y el
futuro del siglo XXI, momento en el cual muchas de estas ideas expresan su
sentido, de froma explicita y tambien bajo la forma de estructura subyacente del
pensamiento. Y esas ideas son las que pueden buscarse en el sentido propuesto,
ya que también significan ciertos criterios respecto al libre albedrío en lo
que Habermas ha llamado nuestro derecho a la contemporaneidad. Autor: Prof. Guillermo Carlos
Treboux gtreboux2002@yahoo.com.ar
Filosofía e Historia de las
Ciencias- UNCo – Neuquen –Rca. Argentina Avda. Argentina 775 3 g –
8300 Neuquén [1]
Popper, Falsacionismo contra Convencionalismo, Escritos Selectos, D. Miller
(comp.), FCE, México, 1995, p. 157 [2] Ian Stewart. De aquí al
infinito, Drakontos, Barcelona, 1998, p- 22 [3] Como surge de trabajos
como el de R. Penroe, “Las sombras de la Mente” [4] K. Popper, Escritos
Selectos. “La selección natural y su status científico” D. Miller
(comp..) FCE, México, 1995, p. 257 [5] Popper, Carl Epistemología
Evolutiva, op, cit. pgs. 84 y 85. 6 Treboux, Guillermo
“Filosofía de la Conciencia” www.monografías.com/trabajos14/filosofia-conciencia/filosofia-conciencia2.shtml 6
Carl Popper, El Yo, op. Cit. P.
301 ([6]*)
Jean Piaget, Introducción a la Epistemología Genética, Paidós, Bs. As.
1975, p. 301 [7] Según J. Samaja, en su
curso de Metodología UBA 1999 [8] Karl Popper,
Do clases de Definiciones, 1945, op. cit. p. 109 [9] Eliott Sober, 1993,
Filosofía de la Biología, Alianza, Madrid, 1996 op. cit. p. 109 [10] Eliott Sober,
1993, op.cit. p. 126 [11] Gregory Bateson,
Naturaleza y Espíritu, Amorrortu, Bs.. As. 1990, pgs. 53 y 54. [12] Bridgman, 1927, Hempel,
1966 [13] Carl Hempel, Filosofía
de la Ciencia Natural, Alianza Universidad Madrid, 1995, pág. 131 [14] Eduardo Flichman, A.
Bird, Filosofía de la Ciencia,
Revista Patagónica de Filosofía, septiembre de 1999, Bariloche, p. 160 15 Carl Hempel,
Filosofia de la Ciencia Natural, Alianza Editorial, Madrid, 1995, p.131 [16]
Richard Rorty, La Filosofía y el Espejo de la Naturaleza, Cátedra, Madrid,
1989, p. 120 (*) Guillermo
Treboux, www.avizora.com/publicaciones/epistemología/textos0023_estructuras_analógicas_temporalidad.htm [17] William Betchel, Filosofía
de la Mente, referencia a un texto de Descartes, Tecnos, Madrid, 1991, p.
114 [18]
William Betchel, 1988, op. cit. p 116 [19] Jacques Lacan, Escritos
1, Siglo XXI, México, 1980, p. 115. (*) Guillermo Treboux
“Filosofía y Psicología de la Música en la postmodernidad”
www/Filomúsica.com/filo59/filosofia/html
[20]
Maurice Merleau-Ponty, Fenomenología de
la Percepción Planeta Agostini, Barcelona, 1985, p. 362 Publicación enviada por Guillermo Treboux Contactar mailto:gtreboux2002@yahoo.com.ar Código ISPN de la Publicación EEEApklZEEremPKzKm Publicado Friday 17 de June de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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