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Monografias | Mitos creados por los apologistas del islam (segunda parte)Mitos creados por los apologistas del islam (segunda parte)Resumen: Mitos del 7 al 12: Las cruzadas cristianas fueron un ataque injustificado contra los territorios donde regía el islam. Alá es el nombre árabe de Dios, el cual es usado tanto por musulmanes árabes como por los cristianos árabes. Alá del Corán es el mismo Dios que adoran los cristianos y los judíos. Los pueblos bajo el sistema islámico son víctimas de las facciones radicales. Los musulmanes moderados están reprimidos por temor a las represalias de los extremistas. Un cambio hacia la democracia traerá paz a los países musulmanes. Los musulmanes nos odian porque no nos conocen. Las guerras de Mahoma fueron semejantes a las del Antiguo Testamento. INDICE Lista
de mitos: 7)
Las cruzadas cristianas fueron un ataque injustificado contra los
territorios donde regía el islam. 8)
Alá es el nombre árabe de Dios, el cual es usado tanto por musulmanes
árabes como por los cristianos árabes. 9)
Alá del Corán es el mismo Dios que adoran los cristianos y los judíos. 10)
Los pueblos bajo el sistema islámico son víctimas de las
facciones radicales. Los musulmanes moderados están reprimidos por temor a las
represalias de los extremistas. Un cambio hacia la democracia traerá paz a los
países musulmanes. 11)
Los musulmanes nos odian porque no nos conocen. 12)
Las
guerras de Mahoma fueron semejantes a las del Antiguo Testamento. i
Las cruzadas
cristianas fueron un ataque injustificado contra los territorios donde regía el
islam. Si
hay un mito que genera un cargo de conciencia en los cristianos y en la
civilización occidental, es éste. Los apologistas del islam no pierden ocasión
de traerlo a la memoria para justificar de esa forma el odio y resentimiento de
los predicadores en las mezquitas y de las hordas en las calles musulmanas
cuando queman banderas americanas y pregonan “muerte a EEUU e Israel”. Bin
Laden y sus secuaces no se cansan de arengar al mundo musulmán contra las
“cruzadas” modernas por parte
de Inglaterra y los EEUU. El humanismo de occidente bate el mismo tambor como
parte de su agenda anticristiana en procura de la total secularización de
nuestra civilización. La continua
vilificación de las cruzadas en los círculos intelectuales y los medios de
comunicación, son cruciales para poder culpar a la civilización occidental en
general y el cristianismo en particular, del avance del terrorismo en el mundo. La
indoctrinación ha sido tan exitosa que el ciudadamo común y corriente, al
escuchar de las cruzadas, las concibe como algo negativo en forma automática.
Por muchos años los libros de texto, los planteles docentes de las
universidades, la prensa liberal, las documentales de televisión y las películas
de Hollywood, han pintado las cruzadas como el producto de las mentes diabólicas
del papado, de señores feudales sedientos de poder y riquezas, y los instintos
criminales de hordas de hombres miserables en busca de un botín. Por supuesto
que los musulmanes fueron las “víctimas inocentes” de estas turbas
sedientas de sangre que quisieron imponer el cristianismo a la fuerza sobre los
“tolerantes y progresistas” pueblos del islam. He aquí una breve guía para
conocer la verdad acerca de las Cruzadas. Es nuestra esperanza que el lector sea
motivado a profundizar en la historia y conocer la verdad acerca de ellas. Los
Mitos La
Verdad Las
Cruzadas fueron una agresión del mundo occidental contra la cultura
musulmana. Las
Cruzadas fueron guerras defensivas, una respuesta a la agresión
musulmana. Las
Cruzadas fueron una invasión de territorios musulmanes. En
los 400 años anteriores a la primer Cruzada, los musulmanes atacaron y
sometieron Palestina, Syria, Egipto, todo el norte de Africa y España (áreas
cristianas por excelencia). Dos tercios del mundo cristiano estaban bajo
la espada musulmana. El
motivo de las Cruzadas fue la ambición de la Iglesia Católica por
expander su poder. Durante
el siglo 11, los musulmanes conquistaron prácticamente toda Asia Menor
(Turquía moderna). El emperador de Constantinopla, último bastión
cristiano en la zona, pidió ayuda a los cristianos del oeste europeo para
defender su territorio. Ese fue el origen de la primer Cruzada. El
objetivo de las Cruzadas fue conquistar territorios. El
papa Urbano II propuso dos objetivos específicos a los cruzados: 1)
Rescatar a los cristianos del este, y 2) Liberar Jerusalén y otros
lugares santificados por la vida de Cristo. Los
cruzados eran caballeros sin tierra ni recursos que aprovecharon la
oportunidad para saquear otros pueblos y hacerse ricos. Este
mito ha sido ya pulverizado por la erudición. Los expertos ya están de
acuerdo en que los caballeros cristianos fueron en buena medida, hombres
ricos dueños de suficiente tierra en Europa. Estos hombres renunciaron a
todo esto para cumplir lo que ellos llamaron una “santa misión”.
Muchos de ellos lo perdieron todo. La
piedad y el cristianismo de los cruzados fue sólo una cortina de humo
para esconder sus intenciones de dominación y acumulación de riquezas. Existen
miles de documentos que establecen que muchos cruzados estaban en
conocimiento de su condición pecaminosa y emprendieron su misión como un
acto de penitencia, caridad y amor por Dios (su teología fue errónea).
Por supuesto, no estaban en contra de obtener botín cuando era posible.
Unos pocos se enriquecieron. La mayoría retornó sin nada. El
objetivo central de las Cruzadas fue la conversión del mundo islámico a
la religión cristiana. A
los musulmanes que vivieron en los territorios conquistados por las
Cruzadas se les permitió conservar sus propiedades, su sustento de vida y
su religión.
La conversión forzada fue una práctica exclusiva de los poderes islámicos,
no de los cristianos. La
violencia manifestada por los cruzados fue brutal. Varias masacres se
llevaron a cabo. La
verdad es que los derramamientos de sangre brutales sucedieron de ambos
lados. Los musulmanes fueron, en general, barbáricos en su tratamiento de
los cristianos y judíos. Los prisioneros que tomaron los musulmanes en la
primer Cruzada fueron ejecutados, con excepción de los que se
“convirtieron” al islam. El mismo Saladín, tan ponderado por los
libros de historia como un ejemplo de tolerancia, fue un gran carnicero. Las
Cruzadas fueron un fracaso total. ______________________________________ Si
bien en las Cruzadas no faltaron fracasos y derrotas, en el panorama más
amplio establecieron el tono para tratar con el imperio islámico y evitar
su expansión. Fueron en ellas mismas un acto de autopreservación
cultural. Sin ellas, la civilización occidental hubiera sucumbido y la
religión cristiana hubiera desaparecido por mano de los musulmanes, de la
misma forma que extinguieron la religión de Zoroaster en Persia. A
pesar de las Cruzadas, hacia los siglos 14, 15 y 16, los gobiernos musulmanes
continuaban creciendo en poderío. Los turcos otomanos continuaron avanzando
hacia el oeste llegando hasta las puertas de Viena. La Reforma Protestante, que
acertadamente rechazó el papado corrupto y la doctrina de las indulgencias, e
inauguró una nueva era para la difusión de la Palabra de Dios y la salvación
de millones, trajo a colación su lado negativo. Para muchos protestantes, la
idea de persistir en el espíritu de las cruzadas se transformó en algo
impensable y antibíblico. Esto dejó la responsabilidad de la lucha contra los
voraces musulmanes en los hombros de la Iglesia Católica. En 1571, la llamada
Santa Liga derrotó a la flota otomana en Lepanto, marcando el comienzo de la
neutralización del peligro del islam. Lamentablemente, el monstruo vuelve a
alzar su cabeza hoy, más amenazante que nunca.<> Mito no. 8 i
Alá es el
nombre árabe de Dios, el cual es usado tanto por musulmanes árabes como por
los cristianos árabes. Implícita
en esta declaración, tenemos la idea de que los musulmanes adoran al mismo Dios
de los cristianos. Ellos dicen que Alá es el nombre árabe del Dios que
adoramos los cristianos. ¿Será cierto? No,
ésta es otra fabricación de los apologistas del islam. La razón por la cual
es aceptada por el público en general, es la ignorancia endémica en nuestra
cultura en lo relacionado con el islam y la cultura musulmana. Las siguientes
son seis razones que refutan la idea de que Alá es el nombre árabe para Dios. 1.
Alá no es el nombre bíblico para Dios. Ni los patriarcas, ni los
profetas, ni Jesús ni los apóstoles nunca oraron o adoraron a Dios usando el
nombre Alá. 2.
Alá tampoco es un nombre REVELADO en la Biblia. Dios se reveló a los
profetas en la Biblia de diversas maneras; les dio diferentes nombres para que
ser refirieran a El. Pero nunca, ni una sola vez, “Alá” es uno de esos
nombres. 3.
En tiempos preislámicos, Alá fue el nombre pagano de una deidad pagana
entre los paganos de Arabia. 4.
Los cristianos y los judíos de la época nunca usaron el nombre Alá.
Ellos sabían muy bien que el nombre pertenecía a una deidad pagana específica. 5.
Lentamente, a través del tiempo Alá se convirtió en un nombre genérico
para la deidad en general (en el Medio Oriente y en Asia) --- aun otras
religiones usaron este nombre arábigo para sus dioses. Pero esto, lógicamente
no implica que ellos creían que el dios del islam era su dios. El nombre puede
ser el mismo pero el concepto es diferente. 6.
Ya en el siglo 19, debido a la predominancia del islam en el medio
oriente, la palabra “Alá” comenzó a usarse en la Biblia en árabe. Esto
sucedió porque los misioneros británicos usaron “Alá” en sus traducciones
como medio para apaciguar a los déspotas musulmanes, evitando de esa forma que
les decapitaran. Ya es tiempo de
corregir este error en las traducciones en árabe. Es tiempo de decir la verdad,
que Alá es el nombre pagano de una deidad pagana.<> Obra
base: Winning
the War Against Radical Islam,
Robert Morey, Christian Scholars Press, Nevada, U.S.A. Mito no. 9 i
Alá del Corán
es el mismo Dios que adoran los cristianos y los judíos. No,
Alá del Corán no es el mismo Dios de los cristianos y los judíos. Esto puede
ser una sorpresa para muchos que piensan erróneamente que Alá es simplemente
otro nombre para el Dios de la Biblia (mito no. 9). Esto
se debe a que Mahoma, inteligentemente dijo que Alá era el Dios de los judíos
y los cristianos. Claro que como las creencias de Mahoma contradecían el
Antiguo y Nuevo Testamento, tuvo que decir que los judíos y los cristianos
pervirtieron la Escritura, y por lo tanto Alá los rechazó y los maldijo, y
envió a Mahoma para sustituir la Biblia con el Corán, y el judaísmo y el
cristianismo con el islam. La
mayoría de los libros en la Trinidad no usan mucho material en la persona de
Dios Padre porque suponen que nadie objeta la idea o rechaza la noción de que
Dios es un Padre. Como
resultado, se presupone que los musulmanes adoran el mismo Dios Padre. Pero
esta suposición a priori no es válida. Es errónea. Veamos
algunas citas del Corán: "Aquellos
que dicen que Cristo, hijo de María es Dios, son infieles." (Corán 5:19).
“…
los cristianos dicen: "El Mesías es el hijo de Dios". De este modo
están imitando a aquellos que descreen de Dios. Dios mismo lucha contra ellos,
¡qué perversos son!" (Corán 5:19) "No
digáis que hay una Trinidad en Dios. El es único, esta creencia os será más
ventajosa." (Corán 4:169) “Y
di: ‘¡Alabado sea Dios, que no ha adoptado un hijo ni tiene asociado en el
dominio ...!’ ¡Y ensalza su grandeza!" (Corán 17:111) El
apóstol Juan explicó bien claro que es imposible adorar al Padre y negar al
Hijo al mismo tiempo. El
Dios adorado por los musulmanes NO es el Padre, de acuerdo con 1 Juan 2:23: “Todo
aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene
también al Padre.” Para
que podamos entenderlo bien, Juan puso la misma proposición en la forma
negativa primero, y luego en la positiva. Más claro, imposible. De
esta forma podemos descartar la noción de que los musulmanes adoran el mismo
Dios o Padre de la Biblia. Así como es posible predicar otro Jesús, también
es posible predicar otro Padre.<> Nota:
Existen
muchas otras pruebas de que Alá no es el Jehová del Antiguo Testamento.
Trataremos con ellas en las subsiguientes ediciones. i
Los
pueblos bajo el sistema islámico son víctimas de las facciones radicales. Los
musulmanes moderados están reprimidos por temor a las represalias de los
extremistas. Un cambio hacia la democracia traerá paz a los países musulmanes. Estamos
en el mes de junio de 2005. Vientos de democracia soplan en algunos países islámicos.
¿Un rayo de esperanza iluminando el futuro?
No esté tan seguro. Hubo
elecciones en Gaza. La organización terrorista Hamas ganó 77 bancas de las 118
disponibles en las elecciones locales, dos tercios del total. En
el Líbano, en las primeras elecciones libres luego del retiro de la ocupación
siria, la organización terrorista Hezbollah logró una victoria aplastante en
el sur del país. En
Egipto, la violenta y radical Hermandad
Musulmana ha cambiado sus tácticas y ha comenzado a infiltrar las
corrientes prodemocráticas con la intención de derrotar al presidente Mubarak. De
esta forma, vemos como asesinos despiadados son elevados a posiciones de poder
por un pueblo que se supone ha sido suprimido y atemorizado por estos criminales
que hoy son revestidos de una dignidad que no merecen. Esta es una ventana al
corazón del musulmán promedio, cuasi congénitamente inclinado a odiar la
civilización occidental, y especialmente a Israel. Años de indoctrinación
basados en una religión fundada en la violencia y el odio, no pueden dar como
resultado un pueblo con corazón para la paz. Esta
es una lección para el presidente Bush y sus consejeros, quienes han propuesto
la democracia como la cura infalible a los males de estas sociedades islámicas.
La única esperanza de cambio para los integrantes de esta cultura de muerte es
que por la gracia de Dios, pongan sus ojos en Cristo.<> i
Los
musulmanes nos odian porque no nos conocen. Junio
2005: Agentes federales arrestan dos líderes musulmanes en Lodi, California
norte. Uno de los arrestados había condenado públicamente el ataque terrorista
del 9 de septiembre de 2001. El mismo individuo promulgó una declaración de
paz en el año 2002 en conjunto con líderes judíos y cristianos en la misma
ciudad. Este mismo gesto se llevó a cabo en varias ciudades de los EEUU entre líderes
cristianos liberales de tendencia ecuménica, líderes cristianos de doctrina
ortodoxa pero totalmente ignorantes del peligro que representa el islam, líderes
musulmanes, hindúes, budistas, paganos animistas, y la mar en coche. Al decir
de un amigo nuestro, “se tomaron de la manito y cantaron cumbayá juntitos”. Los
arrestados fueron Hamit Hayat, 23, y su padre, Umer, 47. El Padre es el imán de
la mezquita en Lodi, la cual dicho sea de paso, exhibe un letrero sobre la
puerta de entrada que lee: “Islam significa paz”. Claro que les faltó añadir
“de los sepulcros”. El hijo del imán acaba de retornar de Pakistán, donde
se acaba de “graduar” en un curso tomado en un campo de entrenamiento para
jihadistas dirigido y financiado por Al-Qaeda. De
acuerdo con el FBI, existe una célula de terroristas operando en la ciudad y más
arrestos son inminentes. Casos similares han sido descubiertos en otras
ciudades. Muchos de los que han sido arrestados son ciudadanos americanos, han
nacido en el país de padres inmigrantes de naciones musulmanas. Otros que no
han nacido en los EEUU, se han naturalizado luego de algunos años de residencia
y son ciudadanos. Han vivido entre nosotros, trabajan, estudian y viven en
libertad, tienen un nivel de vida decente que jamás podrían alcanzar en sus países
de origen, y son libres de practicar su religión sin ser perseguidos o
asesinados, como ocurre en los países islámicos. En otras palabras, nos
conocen bien. Conocen el país y el sistema que les abrió las puertas y los
recibió de donde venían, de la edad de piedra y el barbarismo tribal. A
pesar de todo, nos odian. Nos odian al grado de querer matarlo a usted, a sus
hijos, a su esposo o esposa, a su madre, a toda su familia. No nos odian porque
no nos conocen. Ya viven entre nosotros y sí nos conocen. Nos odian porque nos
odian, porque odiar es todo lo que aprenden de su religión, una religión de
odio. Franklin Graham, el hijo de Billy Graham, lo puso en forma suscinta: “No
estamos atacando el islam, sino que el islam nos está atacando a nosotros. El
dios del islam no es el mismo Dios. No es el Dios de la fe judía ni cristiana.
Es un dios diferente y yo creo que [el islam] es una religión muy malvada.” Nosotros
decimos: ¡Bravo, señor Graham! ¡Bravo! Se necesitan más líderes cristianos
como usted, no como lo eunucos en el plano intelectual y físico que abundan
entre nosotros. <> i
Las guerras
de Mahoma fueron semejantes a las del Antiguo Testamento. Objetivo:
conquista mundial. “Se
me ha ordenado luchar contra los pueblos hasta que ellos testifiquen que
nadie tiene derecho de ser adorado sino Alá, y que Mahoma es el profeta
de Alá, y ofrezcan oraciones y den limosna obligatoria. Si hacen todo
eso, podrán salvar sus vidas y sus pertenencias.” Bujarí, Hadith,
Vol.1, no. 6. Los
habitantes de Canaán se caracterizaron por una degeneración moral y
espiritual más allá de toda recuperación (Gén. 15:16). La arqueología
atesta de ello: sacrificio de niños, homosexualismo, bestialismo,
enfermedades venéreas a nivel epidémico. Habitantes
de Arabia a quienes Mahoma conquistó eran tribus politeístas,
comerciantes, tribus beduinas nómades y poblados judíos prósperos económicamente.
Si bien los paganos vivían guerreando entre ellos y eran semibarbáricos
y supersticiosos, no habían alcanzado el grado de corrupción de los
canaanitas. Los
israelitas se enfrentaron a tribus guerreras por excelencia, militarmente
en competencia unas con otras y hostiles a Israel, no dispuestas a hacer
la paz con Israel sino obsesionadas con su destrucción. Las guerras de
Israel fueron contra enemigos (Deut. 6:19). Mahoma
atacó tribus que no lo atacaron a él primero. Su guerra no fue
defensiva. Atacaba caravanas mercantes para enriquecerse y tribus y
poblados no equipados militarmente. No sólo violó pactos con los paganos
sino también traicionó a los judíos de Medina, los mismos que le dieron
albergue cuando el resto de la península lo pateaba como a un perro. Los
israelitas se enfrentaron con tribus enemigas.
Antes de traer juicio por medio de los ejércitos judíos, Dios dio a
los habitantes de Canaán 400 años para arrepentirse (Gén. 15:16). Típico
ejemplo de la misericordia de Dios. Ejemplos
de enemigos de Israel: Deut.
2: 30 – Sehón, rey de Hesbón, negó el paso al pueblo de Israel y se
dispuso a combatirlo. Deut.
3: 1 – Og rey de Basán hizo lo mismo. Resultado:
Total exterminación ordenada por Dios. No
fue el plan original de Dios, desde la perspectiva humana, destruir estos
pueblos. Sólo después de negar el paso a Israel sucumbieron. Israel sólo
tenía instrucciones de pasar por la tierra de ellos y comprar agua y
comida de ellos durante el pasaje. Deut.
25: 17-19 – Durante el éxodo, los amalecitas seguieron a la retaguardia
de los israelitas y asesinaron cobardemente a los más vulnerables de
entre ellos --- los débiles, los ancianos, y los discapacitados que
quedaban retrasados en la marcha. El objetivo de los amalecitas era acabar
hasta con el último de los israelitas sobre la faz de la tierra (al igual
que el deseo de los musulmanes hoy en día). Dios podría haber tratado
con ellos mediante un desastre natural, pero sin embargo escogió a los
israelitas como instrumento de su juicio. Ejemplos
de “enemigos” de Mahoma: --
Tribus paganas que no representaban ningún peligro para él. --
Tribus judías indefensas. --
Varios individuos que nunca usaron las armas y cuyo único crimen fue
criticar al profeta, entre ellos hombres ya ancianos y una mujer poetiza.
Mahoma usó a sus seguidores para matarlos de una forma u otra. Ejemplo:
Mujer llamada Asma bint Marwan -- Esta mujer criticó al profeta porque éste
mandó asesinar a otro opositor verbal de Mahoma. Mahoma se disgutó con
ella y pidió a sus seguidores que la eliminaran. La mujer fue asesinada
mientras dormía. .--
Todo aquel que no se convirtiera a Alá y creyera que Mahoma era su
profeta. Los
israelíes enfrentaron naciones más fuertes (Deut. 4) y ejércitos más
numerosos. Dios determinó que los pocos derrotaran a los muchos para que
fuera obvio que la guerra era de Dios, no de un pueblo o un líder judío. Mahoma
nunca atacó a nadie mientras sus tropas eran minoría. Cuando forjó un
ejército superior, entonces comenzó sus ataques. Los
israelíes tenían órdenes de Dios de no tomar botín (Josué 6:16), cosa
que no siempre hicieron ya que fueron desobedientes.. Mahoma
ordenaba repartir el botín de guerra. Se hizo rico despojando a los
derrotados. Los
israelíes nunca hicieron pactos con los idólatras, siguiendo así los
mandamientos de Dios. Mahoma
concertaba pactos con los idólatras mientras no estaba en condición de
eliminarlos. Su campaña
contra la idolatría no fue
tan firme como hizo hacer creer. Los
israelíes no llevaban consigo la consigna de convertir los paganos a
Jehová, prueba adicional de que habían llegado al límite de la
paciencia de Jehová y más allá de la posibilidad de arrepentimiento. Como
vemos, comparar las guerras del Antiguo Testamento con la jihad
de Mahoma y sus sucesores es totalmente irracional y constituye un intento
desesperado de los apologistas del islam para justificar la práctica. Jihad tiene su origen en el Corán y fue la práctica común de
Mahoma y sus sucesores. Se llevó a cabo contra las tribus paganas y las tribus
judías de la península arábiga durante la vida de Mahoma. Luego de su muerte,
se emprendió jihad contra los persas
y los cristianos del imperio bizantino, Siria y Palestina. Por siglos, la oración
en las iglesias del centro y sur europeo fue, “Líbranos, oh Señor, de la
furia de los mahometanos.”<> Pablo
Santomauro Publicación enviada por Pablo Santomauro Contactar Código ISPN de la Publicación EEEAuVkZFEsmCORUOJ Publicado Wednesday 22 de June de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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