Monografias | Los grandes retos para la formación del maestro del siglo XXILos grandes retos para la formación del maestro del siglo XXIResumen: La reflexión sobre la formación del maestro debe conducir necesariamente a una discusión que tome en cuenta dos aspectos aparentemente excluyentes: las condiciones reales en que se insertará su práctica educativa y los propósitos que se consideran fines deseables para los destinatarios de esta educación.(E) La
reflexión sobre la formación del maestro
debe conducir necesariamente a una discusión que tome en cuenta dos aspectos
aparentemente excluyentes: las condiciones reales en que se insertará su práctica
educativa y los propósitos que se consideran fines deseables para los
destinatarios de esta educación. Los
fines de la educación en lo general y los fines de la formación de maestros en
lo particular, están marcados por esa dualidad y ésta se ha reflejado más de
una vez en el devenir histórico del pensamiento educativo. En
estos momentos de cambio la única claridad existente es con respecto a las
condiciones reales en que se
inserta la práctica educativa del magisterio. En la actualidad, se encuentran
como rasgos distintivos de esta sociedad: a) el señorío absoluto de la economía
de mercado, reflejada en los procesos de regionalización, globalización e
integración económica, b) el derrumbe del comunismo real y
por consecuencia directa del sistema bipolar que dominaba el espectro
geopolítico y c) el resquebrajamiento del Estado como institución a manos de
la democracia neoliberal. Estas
condiciones de la sociedad actual se encuentran presentes en la sociedad
mexicana y por consiguiente plantean retos a la formación de los maestros. En
este ensayo se pretende por un lado, analizar ese marco de referencia que ofrece
la realidad a la práctica docente, pero por otro lado se intenta formular las líneas
generales que deben ser tomadas en
cuenta para la formación del
maestro del s. XXI. La
nueva complejidad social que se vislumbra en el horizonte próximo plantea retos
importantes a la práctica socioinstitucional de los maestros y por ende a su
formación. En
el aspecto relativo a la formación de docentes, tres retos se constituyen en
los ejes de discusión que permiten analizar los requerimientos de
preparación de los futuros
docentes: el reto de convertir a los valores en el elemento unificador para una
identidad cultural, el reto de crear una nueva cultura política que permita
consolidar los cambios democráticos y el reto de evitar la selectividad en el manejo de la información. 1.-
Los valores como elemento unificador. Los
gobiernos postrevolucionarios, a través de un conjunto de valores de carácter
nacionalista, implícitos de los símbolos y héroes patrios, lograron la
unificación de la sociedad mexicana durante casi siete décadas. Ahora,
después de diecisiete años de gobierno neoliberal y ante la apertura salvaje
al comercio internacional, la sociedad mexicana ve diluirse su identidad y en
cambio le es propuesta una sociedad de mercado con su conjunto de valores inherentes.
Las
leyes del mercado adquieren un carácter social y sus valores inherentes
(competitividad, productividad, eficiencia y calidad) marcan
el parámetro para las
interacciones humanas. La
mercantilización de las diferentes interacciones sociales provoca un nuevo
proceso de sociabilización que tiene como fin último la formación de una
conciencia social donde. prevalezca el cálculo racional instrumental del
intercambio mercantil y por consecuencia una conducta que tenga como rasgo
distintivo un carácter eminentemente individualista-egoista. Ante
este panorama, nada alentador por cierto, ¿cómo formar a los maestros que
desarrollarán su práctica educativa durante el siglo XXI? La
respuesta a esta interrogante es clara: para contrarrestar el efecto nocivo de
los valores provenientes de la sociedad de mercado, se debe formar a los futuros
maestros en los valores universales. Ante
el relativismo subjetivista que impera en los juicios valorales, una propuesta
actual debe tener como base los valores universales: aquellos que tienden a la
conservación de la especie (biofílicos) y al fomento de la convivencia y la
solidaridad de la vida en sociedad. Estos
valores, más que contenido cognoscitivo de la currícula, deben formar parte de
la práctica educativa de la Instituciones Formadoras de Docentes, ya que esta
es la única manera de lograr que la actitud de los futuros maestros se oriente
a este tipo de valores. 2.-
Hacia una nueva cultura política. La
embestida del modelo neoliberal de desarrollo en México ha tenido como blanco
principal al Estado surgido de los gobiernos postrevolucionarios. El
Estado benefactor, denominado peyorativamente como populista, se constituye como
el enemigo a vencer para la tecnocracia nacional. La
reforma de Estado desarrollada durante los últimos quince años, ha tenido como
objetivos centrales: a) reducir la participación del Estado de manera directa
en el sector empresarial, b) reorientar las políticas sociales con el fin de
destruir los cimientos del pacto corporativo, c) descentralizar y
desburocratizar al aparato estatal y d) racionalizar la gestión pública con el
fin de elevar la eficiencia económica de la intervención estatal. Con
base en esto es posible afirmar que
la intervención estatal se encuentra sobredeterminada por los intereses económicos
prevalecientes. La
pérdida de autonomía del Estado en relación con el capital económico y
financiero va acompañada de una
crisis de representación de las instituciones políticas existentes,
ocasionando el florecimiento de las organizaciones no gubernamentales como
formas de expresión de la ciudadanía. Este
nuevo proceso denominado genéricamente como la
informalización de la política, ha permitido acortar la distancia entre
política y sociedad, pero colateralmente provoca cierto vaciamiento y falta de
sentido de las instituciones políticas. Estos
síntomas reflejan la crisis de representatividad y legitimidad de las
instituciones políticas del país. Ante
este panorama, bastante confuso y con metas poco claras, ¿cómo formar a los
maestros que desarrollarán su práctica educativa durante el siglo XXI? A
este respecto es necesario reconocer que existen condiciones reales para
ciudadanizar la política, esto es, desplazar el papel central que tenía el
Estado en la formulación de las políticas públicas y en su lugar otorgarle a
la ciudadanía el control sobre la formulación de las políticas públicas. Los
futuros maestros deberán formarse en la cultura de la política como espacio
del ciudadano, con el objetivo de que posteriormente desarrollen una
práctica docente que permita formar a los futuros ciudadanos que exigirán
la publicidad de las políticas públicas que formule el Estado y realizarán el
proceso de accountability en la ejecución de las mismas. A
este respecto, sin lugar a dudas, el primer paso consistirá en que el
magisterio decida participar activamente en la definición de la política
educativa del país y no conformarse con ser simples ejecutores. Esto
deberá tener su correlato en las Instituciones Formadoras
de Docentes, donde los maestros y estudiantes deben tender a exigir y
desarrollar una participación más activa en los procesos decisionales
de política pública que les atañan. Esto
sin duda posibilitará entender al Estado
como una comunidad de
ciudadanos organizados para el bien común. 3.-
Ante la selectividad del manejo de la información. Paralelamente
a los procesos de globalización económica se han desarrollado de manera
vertiginosa los medios de comunicación. El
desarrollo de la informática y de la internet como medios de comunicación de
alcance mundial han establecido el uso y manejo de la información como una
necesidad de la sociedad actual; moverse en el cyberespacio y en la realidad
virtual es algo más que un entretenimiento. De
manera desafortunada la sobreoferta de información
abre cada día más la brecha entre los que la poseen y los que no la poseen,
ocasionando que la información se constituya en el elemento central para una
nueva división de la sociedad. La
aspiración de una igualdad entre los hombres, se diluye cada vez más y poco a
poco se confirma su carácter utópico. Ante
este panorama, más real que lo que aparenta,
¿cómo formar a los maestros que desarrollarán su práctica educativa
durante el siglo XXI? A
este respecto se debe formar a los futuros educadores en la cultura de la
información, de tal manera que su inserción en la realidad social esté
signada por el manejo de la información, lo que posibilitaría su constante
reproducción. El
papel del maestro como mediador entre la cultura de la información y la
realidad de sus alumnos, debe ser entendida por los futuros educadores, con el
fin de que comprendan el rol de la educación en el siglo XXI. El
logro de tal objetivo tendrá como exigencia inmediata la incorporación de la
informática y el acceso a la internet como elementos medulares de la currícula
para la formación del maestro del siglo XXI. A
manera de conclusión, es necesario recordar, que el marco de referencia que
proporciona la realidad permite conocer las condiciones
en que se insertará la práctica educativa de los maestros del siglo
XXI, mientras que el carácter dualista de la formación de docentes permite
también integrar a la discusión los fines deseables de la educación y con
esto fortalecer la formación de maestros en su carácter esencial de actores
del proceso educativo. Para
el reto de considerar a los valores como elemento unificador de cultura, se
propone formar a los futuros maestros en los valores universales: aquellos que
tienden a la conservación de la especie (biofílicos) y al fomento de la
convivencia y la solidaridad de la vida en sociedad. Para
el reto de formar a los maestros en una nueva cultura política, se propone que
éstos deberán formarse en la cultura de la política como espacio del
ciudadano, con el objetivo de que posteriormente desarrollen una
práctica docente que permita formar a los futuros ciudadanos que exigirán
la publiceidad de las políticas públicas que formule el Estado y realizarán
el proceso de accountability en la ejecución de las mismas. Para
el reto que implica la selectividad del manejo de la información se propone
formar a los futuros educadores en la cultura de la información, de tal manera
que su inserción en la realidad social esté signada por el manejo de la
información, lo que posibilitaría su constante reproducción. Las
propuestas de solución a estos retos, conducen a sugerir cambios en el currículum
prescrito y en el currículum en acción de las Instituciones Formadoras de
Docentes. GALINDO
Rodríguez Enrique, Maestro sin internet, en Rompan
Filas, No.36, México, 1998 LECHNER
Norbert, Por qué la política ya no es lo que fue,
en Nexos, No. 216, México,
1995 SÁNCHEZ
Azcona Gómez Jorge, Ética y educación, en Rompan
Filas, No. 21, México, 1995 Publicación enviada por Arturo Barraza Macías Contactar mailto:tbarraza@terra.com.mx Código ISPN de la Publicación EEEElVlEVkkEPptWhx Publicado Saturday 26 de March de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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