Monografias | Enseñar a argumentar: una batalla a lograr en la Pedagogía actual

Enseñar a argumentar: una batalla a lograr en la Pedagogía actual

Resumen: En el presente trabajo se aborda lo importante que resulta que los alumnos desarrollen competencias comunicativas para que sean capaces de interactuar socialmente en situaciones comunicativas complejas en las que convencerán o serán convencidos, en las que confrontarán y elegirán entre opciones, en las que deberán decidir a partir de la razón. En investigaciones realizadas se observa que los estudiantes presentan algunas insuficiencias a la hora de dar sus argumentos alrededor del tema debido a la pobreza de los argumentos que habitualmente utilizan, y desconocen la variedad de estrategias argumentativas que pueden emplear para defender sus opiniones. Por ello, se ofrecen algunas recomendaciones metodológicas para enseñarlos a argumentar.(V)

Publicación enviada por Matilde Montes De Oca Boicet


 

Resumen

En el presente trabajo se aborda lo  importante que resulta que  los alumnos desarrollen competencias comunicativas para que sean capaces de interactuar socialmente en situaciones comunicativas complejas en las que convencerán o  serán convencidos, en las que confrontarán y elegirán entre opciones, en las que deberán decidir a  partir de la razón. En investigaciones realizadas se observa que los estudiantes presentan algunas insuficiencias a la hora de dar sus argumentos alrededor del tema debido a la pobreza de los argumentos que habitualmente utilizan, y desconocen la variedad de estrategias argumentativas que pueden emplear para defender sus opiniones. Por ello, se  ofrecen  algunas recomendaciones metodológicas para enseñarlos a argumentar. 

                                   

INTRODUCCIÓN

Cuando desarrollamos un concepto, realizamos una crítica, elogiamos una acción, presentamos objeciones parciales a una idea, influimos en una decisión, analizamos una situación, comparamos dos hechos, nos  pronunciamos a favor o en contra de algo, deducimos consecuencias, demostramos razonamientos, estamos desarrollando acciones discursivas muy valoradas dentro de las prácticas comunicativas muy habituales que se realizan en la sociedad.

Los discursos científicos, filosóficos, políticos, jurídicos y estéticos se basan en tipos de enunciados como los antes mencionados. Desde tiempos remotos se considera que la capacidad de deliberar, explicar, probar, discutir, en resumen de argumentar, es nuestro máximo signo de racionalidad.

En nuestros días es importante que los alumnos desarrollen competencias comunicativas para que sean capaces de interactuar socialmente en situaciones comunicativas complejas en las que convencerán o  serán convencidos, en las que confrontarán y elegirán entre opciones, en las que deberán decidir a  partir de la razón.

 En los controles realizados a clases, asambleas docentes, debates, así como de charlas informales con nuestros estudiantes se ha observado que los mismos presentan insuficiencias a la hora de dar sus argumentos alrededor del tema debido a la pobreza de los argumentos que habitualmente utilizan, y desconocen la variedad de estrategias argumentativas que pueden emplear para defender sus opiniones. No utilizan una serie de recursos retóricos que pueden estar a su alcance tales como las descripciones detalladas de lo que están defendiendo, las comparaciones, las ejemplificaciones, las ilustraciones, las demostraciones del por qué de la posición asumida con relación al tópico abordado. Además poseen escasez de recursos cohesivos para encadenar en forma lógica los argumentos hacia la conclusión.

Teniendo en cuenta las insuficiencias detectadas en este aspecto, nos proponemos ofrecer  algunas recomendaciones metodológicas para enseñar a nuestros estudiantes a argumentar. 

 

DESARROLLO

La argumentación es una de las funciones del lenguaje, un tipo de discurso, un modo de razonamiento y práctica social, que ocupa el tiempo de diversas disciplinas: lógica, retórica, lingüística y el análisis del discurso.

La argumentación forma parte de nuestra vida por lo que su presencia es altamente frecuente en las diversas situaciones de comunicación  que atravesamos. La misma constituye una actividad dinámica que requiere la participación de un hablante, un mensaje, y al menos un oyente o lector. La utilizamos para imponer nuestras opiniones sobre temas tanto triviales como importantes; es un intento de llevar a alguien a ver las cosas a nuestra forma.

Según George L.Grice, la argumentación, también llamada persuasión, es el proceso de influir en los valores, creencias, actitudes o conductas de una persona. La influencia puede significar el cambio de actitudes o acciones, el establecimiento de nuevas creencias, o simplemente la intensificación de los sentimientos de las personas acerca de sus propias creencias o conductas. 

La argumentación se halla pues en las discusiones con amigos, familiares y otras personas con las cuales intercambiamos a diario, en las clases que impartimos, en los debates políticos, etc.

Para ser un convencedor efectivo debemos saber cómo estructurar un argumento válido, cómo detectar imperfecciones en el razonamiento, cómo redactar las proposiciones y cómo seleccionar el mejor patrón general organizativo para el mensaje persuasivo.  En este caso no se sabe cómo cambiar la audiencia hasta tanto no se sepa  qué se desea cambiar. A través de una pirámide se pueden organizar los valores, creencias, actitudes y conductas, ayudando así a determinar el propósito   específico del mensaje identificando lo que se busca para cambiar en la audiencia. ¿Deseas influir en qué creen, cómo se sienten o cómo actúan?  Para lograr esto,  es necesario que se cumplan los principios siguientes:

 

 

 

 


·        Los objetivos se limitan.

·        La audiencia carece de información del tema.

·        La audiencia considera el tema importante.

·        La audiencia está motivada.

·        El mensaje del hablante es consistente con los valores, creencias, actitudes y conductas del oyente.

·        El argumento se coloca apropiadamente.

·        La fuente es creíble.

·        El hablante establece reglas con la audiencia.

 

La argumentación se halla pues en las discusiones con amigos, familiares y otras personas con las cuales intercambiamos a diario, en las clases que impartimos, en los debates políticos, etc.

Los tópicos que se utilizan en la argumentación presentan siempre un problema, un caso particular, una posición personal o ideológica, una conjetura o deducción, un aspecto sobre una idea general, un juicio, aserción, una crítica, etc.

En síntesis, las cuestiones sobre la que se puede argumentar son aquellas posibles de ser concebidas desde un razonamiento doble; es decir, ideas que pueden recibir su contrario, o que pueden desdoblarse en afirmación o negación.

Los argumentos desde el punto de vista  lingüístico son secuencias discursivas, desde el punto de vista lógico son razonamientos que garantizan una verdad, una opinión, un  hecho.

Luego de analizar diferentes clasificaciones de argumento dadas por diferentes autores, nos acogimos a la ofrecida por  George L. Grice en su libro Mastering  Public Speaking.

El argumento que se esgrime en un momento dado puede ser de diferentes tipos tales como:

1)     Argumento a través de ejemplo

2)  Argumento por analogía o comparación

3)  Argumento de causa y efecto

4) Argumento por deducción

5) Argumento por autoridad

Saber argumentar es lo que nos permite tanto defender nuestras opiniones frente a otros como descifrar los mensajes provenientes de contextos en los que se intenta influir en nuestras conductas.

Entre las características principales del argumento  podemos señalar las siguientes:

a)     La intención. Lograr la adhesión de los receptores (intencionalidad persuasiva).

b)     Las estrategias, recursos y procedimientos tanto lógicos como discursivos del emisor, apuntan a la demostración razonada y ordenada.   

¿Qué podemos hacer nosotros como docentes para enseñar a nuestros estudiantes a argumentar?  ¿Cómo se argumenta?  ¿Qué aspectos se deben tener en cuenta?

Lo primero que vamos a plantear son un grupo de acciones generales que coadyuvan al desarrollo de la habilidad de argumentar como parte del pensamiento lógico.

1.      Interpretar el punto de partida.

2.      Encontrar de otras fuentes los juicios que corroboran el objeto de demostración.

3.      Seleccionar las reglas lógicas que sirven de base al razonamiento.

Para  llevar a cabo estas acciones, le sugerimos a los docentes  implementar  el siguiente procedimiento:

1.      Evaluar la posición

Esgrimir un buen argumento significa tomar una posición en un tema. Antes de intentar argumentar debemos asegurarnos que tenemos una posición sana y que conocemos los hechos.  Para lograr esto debemos orientarles a los estudiantes que deben hacer  lo siguiente:

·        Definir el problema de forma clara.

·        Recopilar la información suficiente para formarse una opinión.

·        Considerar la búsqueda honesta de la verdad y que no sea esta un interés personal.

·        Probar la posición asumida en discusiones con otras personas que están con ella,  no teniendo una mente cerrada.

 

2.      Dar razones  por la posición asumida

Todos los argumentos se vuelven un debe.  Usted precisa que algo debe ser de una u otra forma por determinadas razones.  Luego usted sustenta sus argumentos con esas razones.  Para ser convincentes, las razones deben ser lógicas y razonables;  estas son lógicas si tienen sentido, y son razonables  si son justas.  En este aspecto  se le debe sugerir a los estudiantes:

q       Que sustenten los argumentos a través de razones

q       Que utilicen argumentos  racionales, dirigidos a la inteligencia y que se apoyen en la lógica, es decir que tengan sentido.

q       Que utilicen argumentos razonables, es decir que sean justos.

 

3.      Citar evidencias

Aparte de las razones, el próximo elemento que le recomendamos a los estudiantes para apoyar sus argumentos es la utilización de:

a)     Ejemplos           

 El ejemplo constituye una parte que se utiliza para representar el todo.

b)     Hechos

 Un hecho es un planteamiento que es verdadero o que puede ser verificado.  Algunos hechos son aceptados por todos porque nunca se ha demostrado que no sean verdaderos.

En relación con los hechos los estudiantes deben tener bien claro que los hechos sean verdaderamente hechos y no opiniones.   Si el interlocut­­­­or­-lector  puede verificar o confirmar su veracidad, entonces es un hecho; si no es así , entonces el planteamiento es una opinión, no un hecho.

c)     El Testimonio               

Este es una opinión de expertos que respalda la idea que se quiere expresar. El experto debe ser alguien con reconocimiento en la materia, o que haya tenido experiencias personales con el tema que usted aborda.

d)     La Observación Personal

Algunas temáticas son estrictamente personales y deben ser sustentadas fundamentalmente por  las observaciones personales de los propios estudiantes.  Estas  pueden incluir detalles descriptivos y ejemplos.

        

4.      Refutar la oposición

Un buen argumento no ignora  su oposición.  En su lugar trata de refutarlo para demostrar  que en su caso  la oposición es débil.  La mejor forma de hacer esto:

q       plantear el lado de la oposición e inmediatamente responder.  Es una buena idea la de refutar la oposición porque demuestra que usted está de acuerdo con los puntos de vista que se oponen y que ha pensado en ambas partes.

Hay otros aspectos importantes que, aunque más generales,  también se le deben dar a conocer a los estudiantes para que logren desarrollar la habilidad de argumentar, tales como:

ü      Plantear su opinión claramente.

ü      No argumentar lo que no se puede argumentar.

ü      Evitar pasar del conflicto de opiniones al conflicto de personas.

ü      Tener cuidado con algunas falacias comunes como:

·        El tomar una opinión popular como verdadera, es decir, determinar una verdad, bien, o sabiduría por una opinión popular.  Esta se basa en que la opinión popular es una medida exacta de verdad y sabiduría.

·        Atacar al oponente en lugar del problema.

·        Generalizar.

·        Citar a no expertos como expertos.

Todos estos procedimientos hasta aquí sugeridos no resultarán si no tenemos en cuenta que además del tipo de argumento que el estudiante utilice, debe también usar distintos elementos léxicos: conectores, modalidades enunciativas, mecanismos sintácticos, figuras retóricas.  Para afirmar, demostrar, comparar, o generalizar es necesario utilizar enunciados tipificados. En este sentido sugerimos los siguientes elementos:

Principales conectores
  • De contraste y concesión

ü      Pero, sin embargo, sino que, aunque

  • De causa

ü      Porque, puesto que, pues, ya que

  • De consecuencia o efecto

ü      Luego, entonces, por lo tanto, de ahí que, así pues

  • De restricción

ü      Incluso, al menos, con todo, después de todo

Otras partículas de enlace o expresiones conectivas que puede utilizar el estudiante para organizar  el discurso son:

ü      En primer lugar, principalmente, en síntesis, en resumen

ü      Para añadir: además, sin lugar a dudas, especialmente

 El insuficiente dominio que presentan los estudiantes de estos elementos necesarios para plantear un argumento de forma correcta es también  una limitante que frena el desarrollo de esta  habilidad del pensamiento lógico.

 

Valoración de la aplicación de las sugerencias metodológicas

Una vez implementadas las sugerencias metodológicas en el colectivo de año del primer año de la carrera de Lenguas Extranjeras en el ISP’’Raúl Gómez García’’encaminadas a desarrollar la habilidad de argumentar, se han podido observar algunos cambios favorables, aunque aún discretos por el poco tiempo que lleva su implementación. Para ello  nos valimos de los indicadores que se proponen en el trabajo y del resultado de las observaciones a clases, charlas informales con los estudiantes, preguntas escritas, y asambleas docentes.

Se pudo apreciar que l2 estudiantes ( 40% ) han logrado un nivel de desarrollo de la argumentación bastante aceptable en el sentido que han sabido definir el problema de forma clara, utilizan argumentos lógicos y razonables, y han ampliado las vías para  sustentar sus argumentos, es decir han sabido hacer uso de los ejemplos, los testimonios y la observación personal fundamentalmente. Otro grupo de 10 estudiantes (33,3%)  aún presenta dificultades a la hora de dar argumentos de forma racional. En algunos casos se ha podido evidenciar que la falta de conocimiento acerca del tema ha lastrado el planteamiento de un buen argumento. Existen otros 8 estudiantes (26,6%) cuya situación es aún más seria ya que no han sabido incorporar las recomendaciones dadas para llevar a cabo una correcta argumentación; entre ellas se encuentran: que no saben plantear sus opiniones claramente, se les hace difícil utilizar diferentes fuentes para apoyar sus argumentos, suelen confundir todavía los hechos y las opiniones, y en el gran por ciento de los casos sus argumentos carecen de lógica.

En el aspecto escrito coincide el estado de desarrollo de la habilidad de argumentar  teniendo gran incidencia los errores ortográficos, vocabulario limitado, poco conocimiento del tema abordado, pobre uso de recursos cohesivos lo que dificulta  la debida organización del discurso.

 

CONCLUSIONES

Toda argumentación incluye un punto de partida o hecho particular y la posición particular del autor, y es la diversidad de estrategias discursivas usadas por él para persuadir o argumentar su posición  la que le permitirá cumplir su objetivo.  Lo que en el presente trabajo se propone ayudará a docentes y estudiantes en el empeño de argumentar, siempre y cuando hagan uso de las estrategias que aquí se proponen.

La tarea de enseñar a argumentar es algo que requiere de un plan de acciones que le permita al estudiante saber cómo y sobre qué bases debe elaborar un buen argumento. Dirigiendo nuestro trabajo docente en esta dirección de forma sistemática podemos lograr que nuestros estudiantes desarrollen la habilidad de argumentar.

 

BIBLIOGRAFÍA

1.      Antich, Rosa. English Composition. Ministerio de Educación. 1981.

2.      Brown, Guillian and George Yule. Discourse Analysis. Cambridge University Press.

3.      Colectivos de Autores. Curso de Español. Universidad para todos. 

4.      Grice, George L. And John F. Skinner. Mastering Public Speaking.USA. 1998.

5.      Miller, Tom. Functional Approaches to Written Text: Classroom. Implications. USA. 1997.

6.      Revista-En el aula 11. Febrero.1999. Artículo- Flora Perelman. La Producción de textos argumentativos en el aula

7.      Mastering Effective English. Third Edition. Canada.

8.      Winkler, Anthony C. Writing talk. Paragraphs and short  essays

 

Autores:Lic. Cira Herrera Martínez

Lic. Reyna Echizárraga Batista

                  Lic. Matilde Montes de Oca Boicet matildemo@uci.cu

                  Lic. Yamiriam Ruiz Boicet

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Publicado Friday 8 de April de 2005

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