Monografias | Políticas SolidariasPolíticas SolidariasResumen: En los momentos difíciles que vive nuestra Patria, según la máxima autoridad nacional –recién estamos saliendo del infierno, pero parece que aún estamos en el infierno y bueno, siempre seria del mayor auspicio conocer de alguien que tiene estrategias para salirse del infierno-, se debe consolidar la estabilidad social, desactivar signos inflacionarios y lograr una nueva política arreglada al contrato social, moral y político rubricado en nuestra común Constitución Nacional. En
los momentos difíciles que vive nuestra Patria, según la máxima autoridad
nacional –recién estamos saliendo del infierno, pero parece que aún
estamos en el infierno y bueno, siempre seria del mayor auspicio conocer
de alguien que tiene estrategias para salirse del infierno-, se debe consolidar
la estabilidad social, desactivar signos inflacionarios y lograr una nueva política
arreglada al contrato social, moral y político rubricado en nuestra común
Constitución Nacional. Cuando
los índices de analfabetismo, desnutrición,
pobreza y desempleos son graves
todavía, resulta necesaria la
presencia subsidiaria y supletoria del Estado como un sujeto económicamente
activo para que, mediante la aplicación de políticas ágiles y enérgicas,
promueva la inversión publica y privada, con el objeto de lograr pleno empleo y
la satisfacción de las necesidades básicas con obras para la salud, la educación,
la vivienda, las vías de comunicación, de la infraestructura y todas aquellas
otras que potencien el desarrollo económico armónico de las distintas regiones
del país. Por
ello, resultan del mas alto interés nacional y, realmente de necesidad y
urgencia, políticas de Estado de desarrollo social argentinas, las deben
implementarse desde una red de políticas públicas federales, con eje en la
persona humana y en la familia., poniendo la economía al servicio del hombre,
la producción al servicio del consumo y el capital al servicio de la economía. Cuando
la crisis social supera la capacidad de respuesta de una sociedad, instrumentar
medidas de emergencia de carácter temporal, es una necesidad pero, jamás debe
obviarse que la emergencia es sinónimo de coyuntura y que la vida humana
significa perdurabilidad y por tanto exige y merece políticas estructurales,
integrales y duraderas. Ante
la crisis y el flagelo del absentismo, de la ausencia de participación y
compromisos, sus reversos deberán ser estrategias
para auténticos e integrales desarrollos sociales así como el pronto despacho
las medidas necesarias y plausibles para asegurar la durabilidad de todos los
programas y proyectos que hagan al mejoramiento de la calidad de vida. En
esa perspectiva antropocéntrica, la educación debe ser un factor funcional
para despertar inteligencias, para cohesionar un desarrollo solidario capaz de
promover, efectivamente, la inclusión sostenida en la idea de la especificidad
y diversidad de los individuos y de los grupos humanos, teniendo en cuenta la
riqueza de las expresiones culturales de cada uno de los grupos que componen e
integran nuestra Nación, y el debido respeto por los mismos. Debemos
descartar toda estrategia pedagógica e ideológica que se orienta a limitar o
‘castrar’ a través de matrices culturales e intelectuales
–generalmente foráneos y/o interesados-, el pleno desarrollo personal. De
tal manera, resulta imprescindible enseñar sistemáticamente para recuperar los
espacios pedagógicos como ámbitos formativos, informativos y capacitadotes en
la consolidación de valores como la vida, la libertad, la moral, las buenas
costumbres, urbanidad, derechos y deberes de la ciudadanía, el trabajo, la
equidad, el ambiente, la paz; aglutinando
sinérgica y concretamente, un ejercicio efectivo y funcional de protagonismo y
organización de todos los actores sociales, públicos y privados con clara
responsabilidad social. Así
pues, por otra parte, actualmente no puede haber medicina sin medicina solidaria
y ésta no puede concebirse ni existir
sin una Política Solidaria de Estado, es decir,. Una medicina más accesible, más
hospitalaria, más cercana, más contenedora y afectiva en todo cuanto fuere
posible, pues –no se olvide- tanto enfermos como médicos son idénticas y
semejantes personas de carne y hueso. Ahora
bien, para todo esto y para mucho mas, la infraestructura y la obra publica han
de ser puestas también a disposición de la satisfacción de las necesidades físicas
básicas, de la producción, de la creación de
empleo genuino y la disuasión de otros modos de ocupación, plenos de
precariedad e incertidumbres; tanto como toda otra estrategia para un desarrollo
local, microregional, regional, urbano y rural. Las
microempresas urbanas y rurales,
las cooperativas de trabajo, producción, consumo, crédito y vivienda, deben
implementarse sin demora, creíblemente, como políticas activas solidarias. Cómo
financiarlas ?, primero con el esfuerzo propio, la ayuda recíproca y todo los
esfuerzos posibles de sus miembros y, recién
después, la subsidiariedad estatal, y cómo..? bueno, una propuesta especifica
es la utilización de terrenos y
tierras fiscales ociosas para el cultivo, cosecha, tratamiento, clasificación y
comercialización de cereales en el mercado interno y externo; la ‘siembra’
de quintas, de frutales, de florales, de pinares, de hierbas aromáticas,
arboledas; todo ello con el mayor valor agregado local posible y con las redes
pertinentes para su industrialización y comercialización, comprometiendo para
ello las áreas gubernamentales, las
universidades, las empresas
privadas y a las ONG’s de
reconocida trayectoria y solvencia, puntualmente en aspectos de reconversión y
en lo atingente a servicios de comercio interior y exterior. Nuestras
políticas solidarias deben ser creíbles. No se puede hablar y gritar desde los
tejados de las casas que se promueve el cooperativismo cuando simultáneamente
se promulga la Ley 25.877 que en su artículo 40 es una afrenta para las
cooperativas de trabajo; no se
puede hablar de la cooperación y de la libre expresión de las ideas (Articulos
14, 75 inc. 19 última parte y cc. de la Constitución Nacional), cuando simultáneamente
el Comité Nacional de Radio y Televisión, esto es, el órgano público de
aplicación en materia de servicios audiovisuales –COMFER- apela las
decisiones judiciales favorables a cooperativas y mutuales con servicios de
radio y televisión, sosteniendo implícitamente una norma del gobierno de la
dictadura, la Ley 22.285 que excluyó ideológicamente y en perfecta armonía
con ‘el espíritu de la época’, a
todas las cooperativas y mutuales con dichos servicios. Cómo
hablar de políticas solidarias cooperativas y mutuales cuando se posterga ‘sine die’ la
operatividad –y obligatoriedad según la Ley 16.583- en todos los
establecimientos educativos de la enseñanza del cooperativismo y el mutualismo
no obstante los ingentes fondos que asegura la ley 23.427. Cuesta
admitir, pero, finalmente la inercia dictatorial, ciertos intereses corporativos
infoprogramados y vueltos sobre sí mismos, están prevaleciendo sobre la mismísima
democracia; debilidad
institucional, autoridad incompleta? Ante
este estado de cosas, entiendo que, rápidamente debe dirigirse la mirada hacia
un mecanismo institucional nuevo,
mixto, con autonomía, independencia y autarquía, con mujeres y hombres de
reconocida trayectoria y compromiso social, capaces y honestos; es decir, un
mecanismo con una metodología
cooperativa y complementaria, específicamente destinado a los nuevos
emprendimientos nacionales para que nada sea igual en adelante, salvo lo bueno. A modo conclusivo,
parafraseando la parábola del buen samaritano, con Monseñor Jorge Bergoglio[1],
con qué iniciativas se puede rehacer una comunidad sino a partir de hombres y
mujeres que sientan y obren como verdaderos socios con concreto, dinámico y
proactivo afecto asociativo. Hombres
y mujeres que hacen propia y acompañan la fragilidad de los demás, que no
dejan que se erija una sociedad de exclusión sino que se aproximan –se hacen
prójimos- y levantan y rehabilitan al caído para que el Bien sea común. Finalmente,
son absoluta y definitivamente reprochables aquellas personas que desdeñan las
exigencias ineludibles de la condición humana, personas e instituciones que
como diría Marechal, no sienten a la Patria[2]
como un dolor que se lleva en el costado! p. Roberto f.
Bertossi Publicación enviada por Roberto Fermín Bertossi Contactar mailto:ceciliacos18@yahoo.com.ar Código ISPN de la Publicación EEEFuFEpZkTsBbjZGx Publicado Wednesday 13 de April de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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