Monografias | Neumonías dentro de las Infecciones Respiratorias AgudasNeumonías dentro de las Infecciones Respiratorias AgudasResumen: Se realiza una revisión bibliografica sobre las neumonías dentro de las Infecciones Respiratorias Agudas, abordándose aspectos importantes como microbiología, epidemiología, clínica, diagnóstico y tratamiento de esta entidad. (E) RESUMEN. Se realiza una revisión
bibliografica sobre las neumonías dentro de las Infecciones Respiratorias
Agudas, abordándose aspectos
importantes como microbiología, epidemiología , clínica,
diagnostico y tratamiento de
esta entidad. 1-
INTRODUCCION. Las
infecciones del aparato respiratorio constituyen la principal causa de
mortalidad en las infecciones nosocomiales, aunque son las terceras en el orden
de frecuencia. Dentro de estas una de las de mayor incidencia es la neumonía. (Levinson,
1998). Durante
el siglo XIX el concepto que el médico tenía de la neumonía, cambió
considerablemente. Los avances de la anatomía patológica a finales de éste y
los avances de la bacteriología a principios del siglo XX, permitieron el diagnóstico
etiológico, que ha resultado absolutamente esencial al aparecer los nuevos
tipos de tratamientos específicos (Hoeprich, et. al., 1982). Hasta
el año 1936, la neumonía fue la principal causa de muerte en los Estados
Unidos. Desde entonces se ha podido controlar con antibióticos. En 1996 la
neumonía y la gripe juntas son la quinta causa principal de muerte y lo han
sido desde 1979. La
neumonía es una infección del parénquima pulmonar que estimula una respuesta
inflamatoria y un daño tisular a dicho nivel,
causada por organismos muy diferentes y su rango puede ir desde leve
hasta muy severa e incluso ser mortal, por lo que constituye un grupo de
infecciones específicas, con su epidemiología, patogenia, presentación clínica
y evolución diferente. (Hernández G.,
et. al., 2004), (Robbins, et. al., 2000). En
aras de la precisión del término de neumonía, suelen añadirse adjetivos que
denotan la causa, mecanismo, sitio anatómico o evolución clínica de estos
procesos. Así términos como
bronconeumonía viral, neumonía por aspiración, neumonía intersticial crónica
o neumonía bacteriana aguda permiten identificar a pacientes con enfermedades
clínicas de inflamación pulmonar en diversos contextos clínicos. (Levinson,
1998). Diversos
factores determinan la forma o variedad de una neumonía. Dentro de ellos: v
Los dependientes del agente etiológico
específico. v
La relación del huésped. v
La extensión del proceso. Basado
en lo anteriormente expuesto, la clasificación de esta entidad puede hacerse
atendiendo a: Ø
Al agente etiológico Ø
A la naturaleza de la reacción del huésped
(ej. Neumonía supurada, fibrinosa). Ø
La localización anatómica de la
enfermedad (ej. Bronconeumonía lobulillar frente a neumonía lobar).
La
neumonía afecta los pulmones de dos maneras. La neumonía lobular afecta una
parte (el lóbulo) de un pulmón. La neumonía bronquial (o bronconeumonía)
afecta partes de los dos pulmones. Actualmente la neumonía lobar, es poco
frecuente dada la eficacia con los que los antibióticos abortan estas
infecciones e impiden el desarrollo
de una consolidación lobar completa. La bronconeumonía es una infección que
suele producirse por extensión de
una bronquitis o bronqueo litis persistente. Es una enfermedad sumamente
frecuente que tiende a aparecer en
los dos extremos de la vida, la lactancia y la vejez. (Robbins,
et. al., 2000). Desarrollo Mecanismos
patogénicos: Los
microorganismos (m. o) pueden alcanzar el parénquima pulmonar por tres vías:
(Perea, et. al., 1992). En
pacientes inmunodeprimidos,
especialmente con déficit de inmunidad celular, cabe considerar una cuarta
posibilidad consistente en la
reactivación local de un germen que permanecía en estado latente (Mycobacterium
tuberculosis, Pneumocystis carinii, Citomegalovirus).
(Perea, et. al., 1992). Mecanismos
de defensa del pulmón El
pulmón normal no contiene bacterias. Una serie de potentes mecanismos de
defensa eliminan o destruyen todas las bacterias inhaladas con el aire y se han
instalado en las vías respiratorias de la siguiente manera (Robbins, et. al.,
2000): Ø
Depuración
nasal: Las partículas incluidas
como gotitas que en forma de aerosol transportan a los m.o y se depositan
en la parte anterior de las vías respiratorias sobre el epitelio no ciliado,
son eliminados normalmente al estornudar o sonarse, mientras que las que se
depositan atrás son barridas por el epitelio ciliado cubierto de moco hacia
la nasofaringe donde son
deglutidas. Ø
Depuración
traqueobronqueal: Se consigue mediante
la función muco ciliar, el movimiento de batido rítmico de los cilios está
desplazando constantemente una película de moco desde los pulmones hacia la oro
faringe, las partículas adheridas a esta película acaban siendo deglutidas o
expectoradas. Ø
Depuración
Alveolar: Las bacterias o partículas sólidas
que han llegado hasta los alvéolos son fagocitadas por los macrófagos
alveolares. La
neumonía puede aparecer siempre que se deteriore cualquiera de estos mecanismos
de defensa o siempre que disminuyan las defensas generales del huésped.
Los mecanismos de depuración pueden ser inhibidos por muchos factores
como: Epidemiología. La
incidencia real es difícil de establecer porque la mayoría de los casos no
llegan a ser diagnosticados con certeza. Además, la incidencia varía según el
área geográfica analizada, siendo más baja en el área mediterránea (en
torno a 2 casos por 1.000 habitantes) que en el norte de Europa (6/1.000
habitantes). En Estados Unidos se diagnostican cada año unos 12 casos por 1.000
habitantes, lo que supone cerca del 1% de todas las consultas realizadas al médico
general y el 3% de todos los ingresos hospitalarios. En personas mayores de 65 años,
la incidencia es de 2 a 6 veces superior que en el resto de la población
adulta. Es la causa más frecuente de muerte de origen infeccioso, desde un 0-4%
en pacientes tratados ambulatoriamente, hasta un 2-16% en enfermos ingresados en
el hospital. La mortalidad es superior al 35% si se precisa atención en
unidades de cuidados intensivos (Blanquer, et. al.,
2001). En
nuestro país en el año 2003 se obtuvieron los siguientes datos con respecto al
comportamiento de la neumonía que nos brindan una noción de la incidencia de
esta, según el anuario estadístico de salud del MINSAP. Dentro
de las principales causas seleccionadas de egreso, según diagnóstico
principal, sexo y estado al egreso tenemos la neumonía. Tasa de pacientes x
100: Ambos
sexos
Estado al egreso % Neumonía vivo fallecidos total 3.9 20.2 4.4 Si separamos estos datos por sexos tendríamos: Masculino
Estado al egreso % Neumonía vivo fallecidos total 5.2 20.6 5.9 Femenino
Estado al egreso % Neumonía vivo fallecidos total 3.1 19.8 3.4 Neumonías
diagnosticadas en todos los servicios según tipo de hospital. Neumonía
en pac. Vent. Generales C.
Q. Ginecobsté-tricos. Pediátricos Institutos
Invest. Total # tasa # tasa # tasa # tasa # Tasa # Tasa 262 0.1 790 0.3 87 0.1 93 0.1 18 0.1 1369 0.1 Neumonías
diagnosticadas en el servicio de terapia intensiva en adultos según
el tipo de hospital. Neumonía
en pac. Vent. Generales C.
Q. Ginecobstétricos. Pediátricos Institutos
Invest. Total # tasa # tasa # tasa # tasa # tasa # Tasa 185 1.11 636 1.81 0 0 0 0 12 0.45 934 1.47 Neumonías
diagnosticadas en el servicio de terapia intensiva en niños según en tipo de
hospital. Neumonía
en pac. Vent. Generales C.
Q. Ginecobstétricos. Pediátricos Institutos
Invest. Total # tasa # tasa # tasa # tasa # tasa # Tasa 3 0.29 0 0 8 3.13 71 0.54 0 0 95 0.63 MIcrobiología Etiología La
neumonía no está causada por un solo agente. Puede tener más de 30 causas
diferentes. Hay cinco causas principales de la neumonía (Van Der Erden, et.
al., 2004): ·
Bacterias ·
Virus ·
Micoplasmas ·
Otros agentes, como el Pneumocystis ·
Varios agentes químicos Según
(Perea, et. al, 1992) los microorganismos responsables de
neumonía como la frecuencia con que estos aparecen varían en
dependencia de: Ø
La edad
del paciente Ø
La
presencia o no de una enfermedad de base. Ø
El lugar
de adquisición de la neumonía (en la comunidad o en el curso de una
hospitalización). Neumonías
Bacterianas Las
neumonías bacterianas pueden atacar a cualquier persona, desde bebés hasta las
personas de edad avanzada. Los alcohólicos, los que están débiles, los
pacientes postoperatorios, las personas con enfermedades respiratorias o
infecciones virales, así como las personas con sistemas inmunológicos
debilitados están mayor riesgo de contraerlas. Las
bacterias que causan la neumonía están presentes en algunas gargantas sanas.
Cuando las defensas del cuerpo se debilitan de alguna manera, ya sea por
enfermedad, edad avanzada, mal nutrición, debilidad general o alguna afección
del sistema inmunológico, las bacterias se pueden multiplicar y causar daños
graves. En general, cuando la resistencia de una persona disminuye, las
bacterias pueden entrar a los pulmones e inflamar los sacos de aire. El
tejido de parte de un lóbulo del pulmón, todo un lóbulo o incluso la mayoría
de los cinco lóbulos del pulmón se llenan completamente de líquido (esto se
conoce como "consolidación"). La infección se disemina rápidamente
por el torrente sanguíneo e invade todo el cuerpo. (Van Der Erden, et. al.,
2004) La
neumonía por estreptococos es la neumonía bacteriana más común y el Streptococcus
pneumoneae el germen que con mayor frecuencia la produce. No existe predisposición racial frente a ésta,
afecta a los hombres con una
frecuencia tres veces mayor que a
las mujeres. Es menos frecuente en climas cálidos y secos (Hoeprich, et. al,
1992). Existen
otros m.o que por lo general provienen de la microbiota del paciente o de otro
ser humano que causan también neumonía bacteriana. Staphylococcus aureus
afecta principalmente a niños de corta edad y a personas de edad avanzada. Los
Bacilos Gram negativos aerobios (BGN) han sido atribuidos a infecciones
transmitidas por aparatos de asistencia respiratoria (Valero, 1996). El
comienzo de la neumonía bacteriana puede variar de gradual a repentino. En los
casos más agudos, el paciente puede sufrir escalofríos agitantes, le pueden
rechinar los dientes, y puede sufrir dolor agudo en el pecho y tener una tos que
produce esputo color herrumbre o verdoso. La
temperatura de la persona afectada a menudo sube a 105 0F. El
paciente suda profusamente y la frecuencia de la respiración y del pulso
aumenta rápidamente. Los labios y las bases de las uñas pueden tener un color
azulado a causa de la falta de oxígeno en la sangre. El paciente puede estar
confundido o delirante. Neumonías
por Legionella pneumophila Entra
dentro de las denominadas neumonías
mixtas, el cuadro clínico presenta características de las neumonías típicas
y atípicas. Su agente etiológico más habitual es L. pneumophila,
conocida a partir de la epidemia que ocasionó en Filadelfia en 1976, aunque
pueden estar causadas por cualquiera de los microorganismos habituales de las
NEH. La neumonía debida a L. pneumophila o enfermedad del legionario
tiene un período de incubación de 2-10 días, predomina al final del verano y
en otoño y afecta sobre todo a mayores de 60 años, fumadores y alcohólicos
con enfermedad hepática. Pueden aparecer brotes epidémicos, casi siempre en
relación con la contaminación de sistemas de refrigeración y depósitos de
agua. Posiblemente, la incidencia de neumonía por Legionella pneumophila
esté subestimada, especialmente en las formas más graves, porque los
resultados serológicos, una de las formas habituales de diagnóstico, sólo están
disponibles en la fase de convalecencia de aquéllos que sobreviven. Cursa como una enfermedad multisistémica, con fiebre elevada.
El inicio es subagudo, con astenia, fiebre, escalofríos y tos seca, acompañados
de síntomas gastrointestinales y diarrea. Al progresar la enfermedad aparece
fiebre elevada de 39-40 ° C, dolor pleurítico en el 30% de los casos, producción
de esputo no purulento y disnea. Entre los síntomas extrapulmonares destacan
los neurológicos (desde cefalea hasta cuadros confusionales de intensidad
desproporcionada en relación con la fiebre) y los abdominales, sobre todo
diarrea, náuseas y vómitos. Son frecuentes la taquipnea y taquicardia, pero en
ocasiones existe bradicardia relativa, así como leucocitosis moderada con
neutrofilia y aumento de la VSG. Se han descrito diversas alteraciones analíticas
como propias de la legionelosis, que luego se ha comprobado que son originadas
por otras neumonías graves: hematuria microscópica, hipofosforemia e, incluso,
hiponatremia. Se ha observado también elevación de la creatinina sérica, de
la creatinfosfocinasa (CPK), alteraciones del funcionalismo hepático,
hipoalbuminemia y proteinuria. En algunos pacientes, en la gasometría arterial
se constata hipoxemia intensa (Blanquer, et. al., 2001). Neumonía
Nosocomial Las
infecciones adquiridas en las Unidades de Cuidados Intensivos representan una parte importante en el contexto de
la sepsis nosocomial. Dentro de estas se encuentra la neumonía nosocomial o
adquirida. La
neumonía nosocomial no es más que la inflamación de los pulmones por una
infección contraída durante una hospitalización. Esta
tiende a ser más grave porque los mecanismos de defensa contra la
infección generalmente están disminuidos y los tipos de organismos infecciosos
son más agresivos que los que se encuentran en la comunidad. Los factores de
riesgo que predisponen a los pacientes a adquirir neumonía en el hospital son
el alcoholismo, la edad avanzada, la inmunosupresión por medicamentos o
enfermedades, enfermedad reciente y riesgo de aspiración (Tejeda, et. al.,
2001), (Palomar, et. al. 1998). La
aspiración de material extraño por el pulmón (con frecuencia el contenido
estomacal) puede ser un resultado de algunos trastornos que afectan la deglución
normal como las enfermedades del esófago (estenosis esofágica, reflujo
gastroesofágico) o la disminución o ausencia del reflejo nauseoso (de personas
inconscientes o semiinconscientes). La edad avanzada, los problemas dentales, el
uso de calmantes, la anestesia, el coma y el consumo de alcohol excesivo, también
son factores causales o contribuyentes. La respuesta de los pulmones depende de
las características y la cantidad de sustancia aspirada; cuanto más ácido es
el material, mayor será el grado de lesión pulmonar, aunque esto no
necesariamente puede conducir a neumonía (Hernández,
et. al., 2004). Los
pulmones lesionados se pueden infectar con múltiples especies de bacterias
anaeróbicas o bacterias aeróbicas. En el pulmón se puede formar una acumulación
de pus y se puede formar una membrana protectora alrededor del absceso. El tracto respiratorio bajo es un sitio
frecuente de infección intrahospitalaria. Estudios realizados de las neumonías
nosocomiales, plantean que las mismas están asociadas con la colonización de
patógenos hospitalarios del tracto respiratorio bajo (TRB) y
la oro faringe, también son resultados de las invasiones del tracto
respiratorio incluyendo la intubación endotraqueal, la traqueotomía y la
ventilación mecánica (Liu, et. al., 1995), (Valero, 1996), (Glez, 1997). Se plantea que la micro aspiración a través
del tubo endotraqueal constituye la fuente fundamental de penetración de los gérmenes
al aparato respiratorio inferior del paciente intubado, discutiéndose la
importancia o no de la colonización gástrica como factor contribuyente al
desarrollo de la neumonía nosocomial (Palomar, et.
al., 1998). La neumonía nosocomial tiene
una elevada mortalidad, sobre todo aquella causada por Pseudomonas aeruginosa
(87%). Parece que los pacientes con traqueotomía y enfermedades obstructivas crónicas
tienen un mayor riesgo de desarrollar neumonía por dicha bacteria, que aumenta
si los pacientes se encuentran en una Unidad de Cuidados Intensivos (Hernández,
et. al., 2004). También
los Bacilos Gram negativos aerobios (BGN) han asumido una creciente importancia,
fundamentalmente en las neumonías nosocomiales. En estudio realizado en nuestro
centro en el año 2003, en las
unidades de atención al grave, encontramos que la incidencia de los microorganismos
encontrados en neumonías nosocomiales, reflejan que el 85% de las bacterias
aisladas fueron Gram negativas y el 15% Gram positivas, con mayor número de
aislamientos a: Escherichia coli (25%), Bacilos no Fermentadores (17%), Staphylococcus
aureus (15%), cepas del género Enterobacter (14%) y Citrobacter
freundii (10%), (Glez., et. al., 2003), resultados que coinciden con
diferentes autores, que señalan, en pacientes ventilados de unidades criticas,
aislamientos de S. aureus (Inglis, et. al., 1993). Otros refieren que más del
75% de las cepas aisladas en neumonías nosocomiales respiratorias pueden ser
bacterias Gram negativas incluyendo Enterobactereaceae, Pseudomonas
aeruginosa, Serratia spp y dentro del género Acinetobacter,
como uno de los principales agentes causales Acinetobacter baumanii,
(Carrillo, et. al., 1991), (Malagonii, et. al., 1994), (kubisz, 1995), (Liu, et.
al. 1995), (Valero, 1996), (Glez., 1997), (Jarvis, 1992). Los pacientes
ingresados en las Unidades de Atención al Grave (UCI y UCIM), poseen un riesgo
de desarrollar neumonía nosocomial de cinco a diez veces más que otras áreas.
Su incidencia es difícil de establecer y puede variar entre un 9% y un 68%. Su
mortalidad es elevada y el espectro de microorganismos responsables es amplio y
variado. Estas
neumonías suelen presentar una gran dificultad para establecer el diagnóstico
etiológico, lo cual se intensifica aún más, si se carece de los dispositivos
habilitados para la recolección de las muestras bronco aspiradas, como ha sucedido en nuestro país
a raíz de las consecuencias insatisfactorias del periodo especial y del
bloqueo económico. Además durante el proceso de aspiración de secreciones por
el Sistema de Bomba de Vacío, resulta prácticamente imposible, interceptar el
proceso para insertar algún aditamento que nos permita recoger la muestra
deseada. Se
cree que la mitad de las neumonías están causadas por virus. Más y más virus
están siendo identificados como los causantes de las infecciones respiratorias
y si bien la mayoría de ellos atacan las vías respiratorias superiores,
algunos producen neumonía, especialmente en los niños. La mayoría de estas
neumonías no son graves y duran poco tiempo (Van Der Erden, et. al., 2004). El
virus Influenza con complicación bacteriana puede ser grave y a veces puede
causar la muerte. El virus invade los pulmones y se multiplica, pero prácticamente
no hay señales físicas de que el tejido pulmonar se llene de líquido. Muchas
de sus víctimas son personas con enfermedades preexistentes del corazón o de
los pulmones, o mujeres embarazadas o en las
edades extremas de la vida, o sea la niñez y la ancianidad (Almirante,
et. al., 1998). Los
síntomas iniciales de las neumonías virales son los mismos que los del virus
influenza: fiebre, tos seca, dolor de cabeza, dolores musculares y debilidad. En
12 a 36 horas aumenta la falta de aire y la tos empeora, y produce una pequeña
cantidad de esputo. La fiebre es elevada y los labios pueden estar azulados. En
los peores casos el paciente tiene una falta de aire extrema y necesita aire con
desesperación. Las neumonías virales pueden estar complicadas por una invasión
de bacterias, con todos los síntomas clásicos de la neumonía bacteriana. Debido
a que sus síntomas y señales físicas son algo diferente y a que el curso de
la enfermedad era distinto al clásico de la neumonía neumocócica,
anteriormente se creía que la neumonía por micoplasma estaba causada por uno o
más virus que no se habían descubierto, y se la llamaba "neumonía atípica
primaria" (Van Der Erden, et. al, 2004). Identificados
durante la Segunda Guerra Mundial, los micoplasmas son las bacterias de menor
tamaño que causan enfermedades a los seres humanos. En general causan una neumonía leve y generalizada. Afecta a
personas de cualquier edad, pero es más común en niños de mayor edad y en
adultos jóvenes. El índice de muerte es bajo, incluso cuando no se la trata
(Murria, et. al, 1999). El
síntoma más evidente de la neumonía por micoplasma es una tos que tiende a
ocurrir en ataques violentos, pero que sólo produce una pequeña cantidad de
moco blancuzco. La fiebre y los escalofríos son síntomas que ocurren al
principio de la enfermedad y algunos pacientes tienen náuseas y vómitos. Los
pacientes pueden sentir una profunda debilidad que dura mucho tiempo. Neumonía
por Pneumocystis
carinii La
neumonía por Pneumocystis carinii (PCP) está causada por
un organismo que se ha sugerido que podría ser un hongo. La PCP es la primera
señal de enfermedad en muchas personas con SIDA y un 80 por ciento de estos
enfermos (cuatro de cada cinco) la contraen tarde o temprano (Van Der Erden, et.
al, 2004). Su presentación más habitual es subaguda, pero progresivamente el
paciente presenta dificultad respiratoria, fiebre, tos no productiva. La infección
no se transmite entre persona (Perea, et. al, 1992). En
muchos casos, la PCP es tratable. Puede volver a ocurrir a los pocos meses, pero
el tratamiento puede ayudar o demorar
la recaída. Otros
tipos de Neumonías Otras
neumonías menos comunes pueden ser bastante graves y están ocurriendo con
mayor frecuencia. Varias neumonías especiales están causadas por la aspiración
de alimentos, líquidos, gases o polvo, y por hongos. Los cuerpos extraños o
las obstrucciones de los bronquios, como un tumor, pueden ayudar a que el
paciente contraiga neumonía, si bien no son causas de neumonía. Las
Rickettsias causan la fiebre manchada de las Montañas Rocosas, la fiebre Q, el
tifus y la psitacosis, enfermedades que pueden afectar los pulmones de manera
leve o pronunciada. (Van Der Erden,
et. al, 2004). Diagnóstico
Microbiológico Las
técnicas microbiológicas que se emplean para identificar el agente causal
pueden clasificarse, de acuerdo al riesgo de yatrogenia que entraña su aplicación,
en (Perea, et. al., 1992),
(Levinson, et. al., 1998),
(Gordon, et. al., 1996), (Blanquer, et. al.,
2001): Ø
Técnicas no invasivas Ø
Técnicas invasivas
Técnicas no invasivas v
Hemocultivo.
Es un método simple y específico pero poco sensible. Menos del 25% de los
pacientes con neumonía neumocócica o por enterobacterias tienen hemocultivos
positivos para estos gérmenes (Levy, et. al., 1988), (Woodhead, et. al.,
1987). v
Examen
del esputo por tinción de Gram. Se
trata de una prueba sencilla y rápida que permite establecer una primera
orientación etiológica para seleccionar el tratamiento antibiótico inicial
del paciente con neumonía extrahospitalaria. El resultado es fiable si
el paciente no ha recibido antibiótico y si la observación microscópica nos
ofrece una visión bacteriana monomorfa (Balows, et. al., 1984), (Greckler, et.
al., 1989). v
Cultivo
de esputo. El cultivo simple o el
cultivo cuantitativo del esputo o de los aspirados endotraqueales obtenidos a
través de los tubos de intubación deben interpretarse como orientadores,
puesto que estas muestras se hallan a menudo contaminadas por los
microorganismos que colonizan la cavidad oro faríngea y, en numerosas
ocasiones, las vías aéreas superiores (tráquea y grandes bronquios). Sin
embargo, el análisis microbiológico cuantitativo de los aspirados
endotraqueales ha demostrado ser una técnica de rentabilidad razonable
(sensibilidad y especificidad alrededor del 70%) cuando se aíslan más de
10.000 colonias por ml de secreción (Blanquer, et. al., 2001). v
Exámenes
inmunológicos. Detección de antígenos.
Existen varias técnicas: ---Contrainmunoelectroforesis ---Coaglutinación ---ELISA ---Aglutinación
del Latex Esta
pruebas permiten detectar cantidades pequeñas de antígenos bacterianos. La
positividad de estas pruebas persiste durante varios días después de iniciar
el tratamiento antibiótico. En general estas pruebas son más específicas que
sensibles. (Cerosaletti, et. al. 1985), (Homberg, et. al., 1988). v
Detección
de anticuerpos. Los estudios serológicos
se utilizan para establecer el diagnostico retrospectivo de infección por m. o
que son difíciles de cultivar o resultan peligrosos para el personal del
laboratorio (Blanquer, et. al., 2001).
Técnicas invasivas v
Punción
transtraqueal (PTT). La utilidad del PTT se basa en el hecho que la
microbiota oro faríngea no se extiende hasta la laringe, al menos en
concentraciones significativas, excepto en los pacientes con bronquitis crónica
y en aquellos que se hallan en coma. Los índices de sensibilidad y
especificidad oscilan alrededor del 80% (Blanquer, et.
al., 2001),
(Ries, et. al., 1974). v
Punción
pulmonar espirativa (PPA). Es útil especialmente
para el estudio de lesiones localizadas en la periferia del pulmón. Resulta
menos sensible pero más específica que la PTT (Perea, et. al., 1992). v
Obtención
de muestras mediante broncoscopía. Si
el paciente no ha recibido tratamiento antibiótico y se realizan cultivos
cuantitativos, la presencia de más de103 UFC/ ml significa infección
bacteriana con grado de sensibilidad y especificidad próximo al 90%. Los
pacientes sometidos a ventilación mecánica, en los que la sonda de intubación
o de traqueotomía facilita el acceso del fibrobroncoscopio, son ideales para la
utilización de esta técnica (Perea, et. al., 1992). v
Cepillado
protegido con doble catéter telescópico y tapón distal reabsorvible.
Reduce la contaminación con la microbiota de las vías aéreas. v
Lavado
bronco alveolar y biopsia transbronquial.
Las muestras obtenidas por ambas técnicas resultan altamente específicas para
establecer el diagnóstico de infección por gérmenes oportunistas. En estudios
realizados el hallazgo de más de 105 UFC / ml en muestras de lavado
bronco alveolar ha demostrado un alto grado de fiabilidad en el diagnostico
etiológico de la neumonía bacteriana. Por otra parte la sensibilidad de la
biopsia transbronquial es del 50 % debido a que la muestra obtenida es pequeña (Blanquer,
et. al., 2001) | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||