Monografias | Para un análisis histórico literario de la novela ¡Écue-Yamba-Ó!, de Alejo CarpentierPara un análisis histórico literario de la novela ¡Écue-Yamba-Ó!, de Alejo CarpentierResumen: ¡Écue-Yamba-Ó! es la novela que Alejo Carpentier nunca amó. Se pretende establecer, muy en contra de su opinión y a la luz del análisis narratológico, que esta obra marca el impacto de la Vanguardia artística en su creador, quien constantemente rechaza la valía de esta su ópera prima porque según su criterio, no posee las conquistas narrativas de su obra posterior. A través del análisis sistémico estructural de algunos de los subsistemas narrativos se demuestra que esta sí es una obra de valor sobre todo porque tiene la virtud de recorrer la historia de la tercera década del siglo XX cubano. Palabras Claves: ¡Écue-Yamba-Ó!, novela, Alejo Carpentier, análisis, narratológico, historia.(E) RESUMEN: ¡Écue-Yamba-Ó!
es la novela que Alejo Carpentier nunca amó. Se pretende
establecer, muy en contra de su opinión y a la luz del análisis
narratológico, que esta obra marca
el impacto de la Vanguardia artística en su
creador, quien constantemente rechaza la valía de esta su ópera prima porque
según su criterio, no posee las conquistas narrativas de su obra
posterior. A través del análisis sistémico estructural de algunos de
los subsistemas narrativos se demuestra que esta sí es una
obra de valor sobre todo porque tiene la virtud de recorrer la historia
de la tercera década del siglo XX cubano. Palabras
Claves: ¡Écue-Yamba-Ó!, novela, Alejo Carpentier, análisis, narratológico,
historia. ABSTRACT: ¡Écue-
Yamba- Ó! is a novel that Alejo Carpentier never liked. We intend to establish
that, contrary to his opinion and in the light of narrative analysis, the novel
marks the impact of the artistic vanguard in the work of this author who
continually refused to recognise the value of this superb text because,
according to his opinion, it does not possess the narrative conquests of his
later writing. Through the systematic, structural analysis of the narrative
substructure it can be demonstrated that this is a work of merit, particularly
as it has the virtue of exploring the history of the third decade of the
twentieth century in Cuba. Key
words: ¡Écue- Yamba- Ó!, novel, Alejo Carpentier, analysis, narrative,
history. Dos
cuestiones sostienen el criterio de Alejo Carpentier sobre su novela “¡Écue-
Yamba- O!” (Carpentier 1977); ellas son el pintoresquismo que resbala
superficialmente en la piel del personaje – argumento según el creador
inservible – y la intención – por génesis creativa de una novatada – de
hacer vanguardia en el placer de sumarse a una moda de contemporaneidad; unidas
estas cuestiones convierten a la novela, para los ojos de su autor, en su primer
y gran error profesional. Sin
embargo, a pesar de toda la
magnitud significacional y narrativa de la obra posterior de Alejo Carpentier,
“¡Écue – Yamba – Ó”! tematiza en ficción toda una teoría y práctica
de la historia cubana de las tres primeras décadas de la República1,
por supuesto, subordina esta creación al influjo juvenil de una pléyade de
intelectuales que encuentran en su quehacer artístico un modo de protestar y
expulsar su furia ante una situación socio-política y económica que los
asfixia ideológicamente. La fuerte presencia descriptiva de la historia cubana
de la tercera década del siglo XX, es entonces la clave del valor innegable de
la primera novela carpentereana. Para
verificar lo planteado se propone como
objeto de análisis el capítulo 27 de la novela, cuyo título muestra la
intencionalidad diegética del autor: Política. Hasta
este momento, en el desarrollo
discursivo de la novela, Carpentier ha venido trabajando un narrador que en
total omnisciencia y con ausencia de marca, resuelve sus enunciados en un
discurso seudo- indirecto donde el verbum dicendi ha estado presente o no a
partir de su incidencia en los eventos relatados. Por su parte la focalización
externa totalizadora o focalización cero muellea el discurso seudo- indirecto
para mostrar hasta este punto de la diégesis el desarrollo del camino narrativo
de Menegildo, en su formación como personaje protagónico a la vez que héroe,
sin privilegiarlo de ninguna forma y sólo siguiendo su cadena estructural de
acciones. El
Capítulo 27 se sitúa en la parte central de la novela y esto presupone, si
bien no un giro caracterológico para el héroe, sí una toma de posición
respecto al parámetro narrativo “saber + querer + poder”; es necesario
ahora que Menegildo comprenda hacia dónde dirigir su fuerza para encontrar sus
principales metas: salir adelante en la vida y disfrutar sin trabas del amor de
Longina, para esto es necesaria su integración a la situación periférica que
lo rodea. ¿Cuál
es entonces la fórmula narrativa que se utiliza? El cambio en la estructuración
de la tipología del narrador. El subsistema en su totalidad se remueve y qué técnica
mejor para que Menegildo comprenda su esencia de personaje protagónico y héroe,
que ingresar en su conciencia y con el uso de sus propios medios expresivos,
confundirlo con la voz del narrador sin cambio de niveles ni alteraciones o
alternancias de registros. El
capítulo comienza presentando un narrador claro y elocuente en su omnisciencia
de tradición realista, sin marcas ni alardes vanguardistas, con un discurso
seudo- indirecto fácil en su sencillez, con verbum dicendi conciso y
determinante. Sin embargo, ya en mitad del segundo párrafo se inserta Menegildo
en la voz del narrador que cambia a un discurso directo no regido en el cual
aparece el registro del personaje sin alteraciones ni rupturas en el nivel,
apareciendo signos gráficos, en este caso comillas, que determinan los giros
discursivos en la presentación de un registro estilístico vulgar con variantes
marginal y geográfica. Esto es: “Menegildo
que nunca “le
entraba” al ron (…) comentarse hasta la saciedad una formidable
“sacada en primera” y la “cubba” del
pitcher que logró
“ponchar” al mejor bateador” (Carpentier 1977: 90). En
el sentido discursivo el narrador aprovecha todas las capacidades de este
discurso directo no regido para determinar índices implícitos lógicos y socio
– culturales para la caracterización del héroe en su incorporación a la
secta ñáñiga2 a partir del uso de la variante que establece la
comunicación entre las potencias que integran este culto africano y sus
miembros, cuyo llamado dialecto apapa les hace decir: “que soltara
generosamente “manguá” que adquiere sufragios”; nominando manguá al
dinero. Se
establece además una combinación entre el discurso directo no regido, el
discurso referido anticipado y el discurso seudo directo pues se inserta
plenamente integrada a la sintaxis una tipografía diferente – uso de
negritas, mayúsculas y guiones – para determinar la situación política del
país a través del pugilateo electoral y su matrimonio con la demagogia que
caracteriza a cada candidato que pretende el gobierno de la República, pues la
conversación en la que está inmerso el personaje Menegildo detalla el contexto
del autor al mismo tiempo que subraya los tintes de su héroe quien junto a sus
hermanos o ecobios ñáñigos manifiesta su esfera de valores a la vez que
aprende y comprende cuál es el mundo en que le toca desarrollarse y obtener sus
metas como personaje.
Había
quien votaba por el Gallo y el Arado. Otros confiaban en Liborio
y la Estrella,
o el Partido de la Cotorra. La
lucha se había entablado entre el Chino–de-los-cuatro–gato, el Mayoral–que-sonaba–el–cuero, y el Tiburón
–con-sombrero–de-jipi (…).Pero, por otra parte, sostenía que cualquier
dotol vestido de dril
blanco y escoltado por tres osos
blandiendo garrotes3
(Carpentier 1977: 90). El
artista proporciona datos rotundamente verídicos sobre las elecciones de
finales de 1920 en Cuba4, valiéndose de un narrador que en uso de un
lenguaje eminentemente populachero blande nombretes, apodos y motes que la jerga
callejera emplea en una caracterización legítima de cada uno de los señores
que pretenden la presidencia de la República: Zayas5, “el chino de
los cuatro gatos”, en representación del exiguo Partido Popular6,
Menocal7, “el mayoral que sonaba el cuero”, apoyando en su
condición de Conservador8 al primero y José Miguel Gómez9,
“el tiburón con sombrero de jipi”, por el Partido Liberal10,
todos ellos respectivamente simbolizados en la peseta gigantesca – movimiento
de dinero corrupto, empréstitos y deudas -, el látigo o los timbales –
movimiento de cuero y esclavitud – y la bañadera que salpica plateado –
movimiento del ladrón que roba enriqueciéndose y deja robar y logra llevar las
riendas administrativas y políticas del país con “bestias que hablan, peces
que obtienen sufragios y aves ladronas de urnas de votos” (Carpentier 1977:
90). En
otro orden de cosas, el uso de la focalización externa totalizadora o cero se
combina ahora con la focalización interna pues independientemente de que el
narrador quiera situarse fuera y sobre la cadena diegética, este uso discursivo
anteriormente descrito lo lleva a tomar la perspectiva de Menegildo personaje,
en su aprehensión de la realidad social que lo rodea presentándose así una
focalización doble. Ahora bien, si se piensa que todos los participantes de la
reunión en que está Menegildo van mostrando, a través de la voz del narrador,
todas sus opiniones políticas sobre el estado de cosas que presupone la agitación
de las elecciones de 1920 y se expresan estos personajes por medio de su
instancia narrativa, pudiera considerarse también como un atisbo de focalización
interna estereoscópica pues seguramente cada cual debe tener su versión y
opinión., sin privilegio del narrador, sobre este momento vital que se toma
como marco a la novela. Por
otra parte vale considerar que en esta manera o técnica narrativa sobresalen
dos de la cinco zonas determinadas por los estudios narratológicos para la
aparición de la voz del autor sobre la del narrador, y serían estas la reflexión
axiológica en la valoración de una Cuba extorsionada y absorbida económicamente
por el imperio yanqui, citando simbólicamente quizás la mano de Enoch Crowder11
sobre la de Alfredo Zayas para manejar las disposiciones del país, y el
uso de artificios organizadores que en su deseo de vanguardismo Carpentier
estructura para el discurso de su narrador. Estas dos zonas descuellan cuando a
través del discurso reflexivo seudo – directo, está presente la visión
carpentereana unida al criterio de sus compañeros de la Protesta de los Trece y
del Grupo Minorista12. ¡Hasta
la rústica alegría de coco y los caballitos
de queque retrocedían ante la invasión de los ludiones de chicle!
La campiña criolla producía
ya imágenes de frutas extranjeras
madurando en anuncios de
refrescos! El orange- crush se hacía instrumento
del imperialismo norteamericano, como el recuerdo
de Roosevelt o el avión de Lindberg…! Solo los negros, Menegildo,
Longina, Salomé y su prole conservaban celosamente un carácter y una tradición
antillana. ¡El bongó,
antídoto de Wall Street! El Espíritu Santo, venerado por los Cué no admitía
salchichas yanquis dentro de sus panecillos votivos…! ¡Nada de hots-dogs
con los santos de Mayeya! (Carpentier 1977: 90). Vuelve
la diégesis a señalar a Menegildo, ahora fortalecido políticamente en sus
propios conflictos morales, y el discurso vuelve también a la normalidad seudo
indirecta inicial y su focalización cero, de modo que pueda continuar la
historia del personaje y porque además el capítulo cumplió su cometido
estructural. Nótese
que así se observan y demuestran las quebraduras de la opinión que Carpentier
manifestó sobre su primera novela pues puede considerarse que sí logra a través
de su interpretación de la nacionalidad cubana y su descripción histórica
epocal insertarse a partir de usos indistintos de un discurso narrativo ágil y
fuerte, en las maneras creativas y constructivas de la Vanguardia. Indiscutiblemente,
la Historia y la Literatura han estado siempre unidas, fusión ancestral
que se basa en el propio devenir humano, si se tiene en cuenta que el arte forma
parte superestructural de la conciencia social sustentada, a su vez, por las
relaciones económicas e históricas en general de la Humanidad. Es
este hecho el que provoca que todo creador – artista, particularmente hablando
sustente su obra a partir de su propia situación vital, independientemente
de su filiación estética y/o estilística; y Cuba, por supuesto, no está
eximida de este fenómeno, pues absorbe una influencia artística marcada por
los momentos históricos por los cuales ha atravesado en su formación nacional.
En este sentido, recoge y autoctoniza influjos artísticos que le provee el arte
universal sobre todo, particularmente, de sello iberoamericano. Preséntase
el siglo XX, para el creador cubano, signado por grandes ideas filosóficas
que han conmocionado el universo, herido por un sistema neocolonial de
absorción, exorción y corrupción, impuesto por una gran potencia enriquecida
por dineros y vilezas, y finalmente, marcado por el vanguardismo de la
modernidad artística. Maestro
indiscutible de la narrativa cubana, Alejo Carpentier sintetiza lo mejor de
nuestra cultura más autóctona, cultura del negro y del blanco, en una
conformación criolla típica del genuino hombre cubano y, sobre todo,
americano. En el caso que ocupa ¡Écue-Yamba-Ó! (Carpentier 1977), novela
formativa en lo que respecta a la técnica narratológica y consecuentemente –
si se atiende a su momento de creación- vanguardista, Carpentier valora el
salto del negro inculto e ignorante hacia la, nunca mal llamada, escuela de la
vida y particularmente, hacia un momento histórico definido de la vida que toca
a Menegildo, protagónico de la novela, personaje imbuido en su mitología e
idiosincrasia ñáñigas. -A
medida que el escritor envejece, escribe con más facilidad hace con el oficio.
En la carencia de oficio está la dificultad del escritor joven, poco
experimentado: tiene la cabeza llena de ideas que no sabe llevar al papel. Su
inexperiencia lo hace escribir libros de los que después se arrepentirá. -¿Es
este el caso de ¡Écue-Yamba-O!? -Claro
¡Écue-Yamba-O!
Se quedó en el pintoresquismo inmediato y superficial. Debí
profundizar, calar hondo; pero me quedé en el traje de los personajes.
(Carpentier 1985: 237). Sin
embargo, y muy a pesar de la opinión del propio autor sobre su obra y el
personaje, la novela logra situarse en un lugar cimero al consultarla como texto
histórico de la década del 20 y aún de los años anteriores y posteriores a
este momento. Si bien no es una obra contentiva de las exquisiteces narrativas
que prodigan aplausos, posteriormente, a Carpentier, ¡Écue-Yamba-Ó!
es una novela de mucho mérito para
la Historia de Cuba. Es
el culto guineano lo que sustenta la evolución narratológica del héroe y
protagonista Menegildo pues la fantástica belleza de la secta ñáñiga- unida,
salvadora, amiga- anima la trayectoria del personaje en su parámetro protagónico
“saber + querer + poder”. La novela concierta una serie de pruebas para el
personaje: ·
Búsqueda de la verdad en el ñañiguismo ·
Apetencia de sexo ·
Reafirmación humana ·
Muerte Debe
tenerse en consideración que estas pruebas se encuentran diluidas en toda la
novela, pues en capítulos iniciales se presentan personajes en relación con el
trabajador del azúcar. Es dentro
de ellos que el héroe escoge a su dama y a su antagonista; aparece entonces un
tipo especial – el bracero antillano: este grupo está compuesto por hombres
de Haití y Jamaica. Haciendo alusión al gobierno de José Miguel Gómez –
quien se registra en el texto a través de la metonimia de signo Tiburón, apodo
dado por el pueblo en uso de registro vulgar – surgen los braceros antillanos
dentro de la novela, descritos en un tono totalmente despectivo remarcado por
los índices harapientos, sudando agrio
y morralla indistintamente en calificados,
motivado esto por el ínfimo costo de su fuerza de trabajo que desplaza
de manera lógica la mano de obra cubana provocando así ser mal mirados por
todos los demás trabajadores. Este elemento debe tomarse en cuenta porque al
presentarse el espacio en los primeros capítulos, es necesario describir a los
braceros antillanos y el repudio que provocan para tener luego su aparición
actancial en la diégesis dentro del espacio paratópico del protagonista
Menegildo, entre cuyas pruebas se distinguirá vencer al personaje Napoleón
(bracero antillano) como oponente principal del conflicto que sitúa a Longina
como dama y atributo amoroso del héroe. La
última prueba, la muerte, que es causada al personaje por los propios braceros
que pertenecen a otra potencia ñáñiga, es la más dura de todas ellas porque
constituye confrontación principal, glorificante y calificante y se condensa
con las anteriores en la asimilación del momento vital que le corresponde al
personaje en cuanto a una marca que deviene del propio período histórico en
que se enmarca su existencia: sucede que él, Menegildo, debe enfrentarse a una
tarea difícil en el mandamiento, recepción y reacción ante ella, para
cumplirla como su época propone. Puede pensarse en la demostración de estos
argumentos a partir de propuestas que brinda en el sentido histórico este capítulo
27 que se analiza en esta ocasión. La
diégesis sitúa a Menegildo
que acude, aún en pañales respecto al conocimiento de sus
propias circunstancias vitales y sociales, a una reunión en compañía de su
primo Antonio
– personaje avesado en la práctica de la
subsistencia, quien será luego su ecobio ñáñigo -, allí escucha hablar y discutir sobre
política. En este sentido las descripciones del narrador sobre la realidad son
totalmente exactas, pues a partir del uso de una variante sociolingüística
especializada para la política, mencionan y caracterizan la época. Continúa
en el capítulo la crítica que abarca todos los sectores del gobierno y
demuestra el carácter demagógico de la política de los aspirantes, por
ejemplo, el narrador explica: “Ya daba por sentado que cualquier candidato
electo acababa siempre por chivar a
sus electores”.
(Carpentier 1977: 90). Y
describe el mundo de promesas y discursos mediocres en los que envolvían a sus
electores, prostituyendo, según el propio narrador, las figuras de Antonio
Maceo y José Martí, y aún hasta el propio idioma español y sus bases clásicas
y cultas:“ La espada de Colón y el huevo de Damocles ”. (Carpentier 1977:
90). En
todo ellos aparece el tono burlón y satírico con el objetivo de criticar a
través de las afirmaciones en uso de equívocos:
“Lo que el pueblo necesitaba era el alimento ideológico, doctrina
concreta. Cosas como:
El mayoral se va,
se va, se va, se va.
Ahí viene el chino Zayas
con la Liga Nacional .”14 (Carpentier 1977: 90). Vuelve
luego la base de idea ñáñiga a sobresalir, pues el personaje piensa en el
bienestar que pueda sentir con los cambios del gobierno y la lucha por la búsqueda
del “manguá” – dinero – para subsistir,
además de la imagen de un candidato a representante que pertenecería a la
secta y redactaría documentos en el propio dialecto “apapa” – variante
lingüística del ritual ñáñigo. Por supuesto, habría libertad de
“rompimientos” – fiesta ñáñiga para los iniciados – con libertad a su
vez del culto de Eribó – divinidad ñáñiga fundamental – y así el
candidato ganaría todos los votos de todas las potencias ñáñigas. Se
advierte entonces, a partir de aquí, el verdadero carácter rebelde del cubano
interpuesto frente a esta absorción estadounidense, que crea caldo de cultivo a
la corrupción de gobernantes títeres como Zayas, pues antes de concluir la anécdota
del capítulo, se muestran eventos referidos directamente de la conversación
del grupo con psicología ñáñiga, santera y espiritista en el que se va a
insertar el protagonista unido a todo un sistema de conflictos, en
los cuales sus bienes deseados están expuestos, aunque sin proyección
actancial y solamente referidos en la voz del narrador, vislumbrándose a través
de ellos las metas sociales de Menegildo en su condición de héroe. Son
muchos aspectos los que pueden analizarse como catalizadores de la situación
política – económica y social de Cuba en este período histórico, en la
novela ¡Écue-Yamba-Ó!
En el presente caso, se ha creído que los argumentos planteados interesan de
manera representativa solamente la textualidad literaria que aborda la
insultante corrupción administrativa de la República neocolonial que por demás,
debe ser asumida por el personaje quien, en este capítulo titulado certeramente
Política, solamente como observador, deberá cumplir su trayectoria narratológica
en este mundo de cosas que es lo que le da, por derecho propio, un inapreciable
valor. El
conocimiento de la Historia brinda la posibilidad de la comprensión del hombre,
quien actúa impelido por fuerzas epocales y situacionales de su momento vital.
La tercera década del siglo XX está determinada en Cuba por un entreguismo
infame, avalado por los gobiernos de turno quienes posibilitan al máximo las
capacidades inversionistas extranjeras. El azúcar, su industria y comercio,
como rama económica principal y casi absoluta, crea un sistema de vida
privativo para su estirpe, de manera tal que deviene en submundo autónomo de
relaciones económicas, sociales, culturales y hasta psicológicas para el
hombre que en él se inserta. Por supuesto el campesino dependiente o aparcero
arrendatario, el obrero asalariado del central, el machetero y o bracero y el
carretero y o boyero, en orden jerárquico, constituyen la esfera más triste
como subclases de todas estas relaciones mencionadas. Queda
demostrado que ¡Écue-Yamba-Ó! (Carpentier
1977), si bien no es la novela que autoriza narrativamente la magistralidad
carpentereana, contiene en ella misma todo un documento testimonial de una parte
importante de la historia cubana. Así es aunque su autor no la haya tenido
dentro de sus amores. Notas
al texto: 1.
La República de Cuba es la forma de gobierno que, como República
Neocolonial, se constituye el 20 de mayo de 1902. 2.
La secta ñáñiga es de origen africano y se introduce en Cuba por los
negros esclavos traídos desde ese continente por los españoles en época de la
colonia (desde el descubrimiento hasta 1898). Perteneciente o relativa a la
sociedad religiosa Abakúa está integrada sólo por hombres. 3.
El Gallo, el Arado, Liborio, la Estrella, el Partido de la Cotorra eran
apodos del pueblo destinados a nominar los candidatos y los partidos que se
postulaban para las elecciones. Se
utilizaron como fuentes de nominación símbolos, emblemas y consignas que
representaban dichas fuerzas en pugna por el poder. 4.
En las elecciones de finales de 1920 en Cuba se presentan como candidatos
Alfredo Zayas por el Partido Popular, Mario García Menocal por el Partido
Conservador y José Miguel Gómez por el Partido Liberal. Fueron comicios muy
tensos debido a un gran nivel de rivalidad que convirtió la puja en una
verdadera lucha de facciones. 5.
Alfredo Zayas fue General de las Guerras de Independencia y resulta
electo presidente de la República en 1920. Representa al Partido Popular y su
gobierno tuvo un carácter entreguista y fraudulento. 6.
El Partido Popular es conocido como “de los cuatro gatos” dados sus
escasos adeptos. A pesar de su nombre que remite a un concepto de mayorías,
este partido era muy exiguo y defendía intereses burgueses. 7.
Mario García Menocal fue Presidente de la República de 1913 a1920. Se
le conoce como el Mayoral por su cercanía con el negocio del azúcar y su
industria. Intenta reelegirse en 1920 y compite con Zayas y con José Miguel Gómez. 8.
El Partido Conservador fundado en 1878 agrupó a la parte más
reaccionaria de la burguesía cubana , defendía intereses económicos propios y
estaba representado en las elecciones de 1920 por Mario García Menocal. 9.
José Miguel Gómez fue Presidente de la República desde 1909 hasta 1013
y aspira a la presidencia de nuevo en 1920. Se conoce como Tiburón que se baña
y salpica y fue protagonista de varias sublevaciones y pequeñas guerras, como
por ejemplo “La guerrita de La Chambelona” en 1917. 10.
El Partido Liberal fundado en 1878 representaba a la burguesía que
buscaba apego a USA y aspiraba a la asimilación de Cuba por estos, es decir es
plenamente anexionista. Está representado en las elecciones de 1920 por José
Miguel Gómez. 11.
Enoch Crowder fue Embajador de USA en Cuba e inaugura una nueva forma de
injerencia en los asuntos internos de Cuba a través de su embajada. 12.
La Protesta de los Trece pasa a la historia como un suceso relevante, se
denuncia en ella la venta fraudulenta del Convento de Santa Clara que fue
valorado en un precio injusto. Es un negocio sucio del gobierno de Zayas
denunciado por un grupo de jóvenes que encabezó
Rubén Martínez Villena en un acto en honor a una
poetisa latinoamericana al cual asistía el Ministro de Haciendas cubano
de la época. Estos jóvenes pedían la honradez en el gobierno y eran líderes
políticos e intelectuales. Constituyeron el Grupo Minorista y su manifiesto
para abogar por la honestidad en defensa de las clases más populares. 13.
La Liga Nacional nace de la fusión de los Partidos Popular y
Conservador. La elección de Alfredo Zayas en 1920 fue el resultado de esta unión. OBRAS
CITADAS Carpentier,
Alejo. 1997. “¡Écue-Yamba-Ó!”.Ciudad
de La Habana : Editorial Letras Cubanas. Instituto
de Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias de Cuba. 1980. Diccionario
de Literatura Cubana. Ciudad de La
Habana: Editorial Letras Cubanas. López
Lemus, Virgilio. comp. 1985. Entrevistas Alejo Carpentier. Ciudad de La Habana:
Editorial Letras Cubanas. Navarro,
Desiderio. comp.1998 Textos y Contextos.
Ciudad de La Habana
Editorial Arte y Literatura. Prada
Oropeza, Renato y otros.1999.La Narratología hoy. Ciudad de La
Habana: Editorial Pueblo y Educación. Redonet
Cook, Salvador. Comp.1983.Selección
de lecturas de Metodología de la Investigación
crítico-literaria. Tomo I. Ciudad de La
Habana. Univ. de La Habana.
Autores: 1
Esther Florentina Blanco Serrano, Profesora Auxiliar que
imparte Análisis Literario, Literatura Cubana y Redacción y Estilo en el
Departamento de Idiomas y Directora de Información Científico Técnica y
Biblioteca de la Universidad de Granma 2
Mario Eugenio Rodríguez Aguilar,
Profesor Auxiliar del Departamento de Ciencias Sociales que imparte Economía
Política e Historia de Cuba. Ambos
pertenecen a la Facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas de la Universidad
de Granma situada en carretera Central Manzanillo- Bayamo, Kilómetro 17 ½,
Bayamo, Granma, Cuba. Dirección
postal: Hermanos Marcano No 58 e/ José Joaquín Palma y Donato Mármol, Bayamo,
Granma, Cuba. CP 10100 1
E-mail: tete@udg.co.cu
y quijotete@yahoo.es
2
E-mail: mera@udg.co.cu Publicación enviada por Esther F. Blanco Serrano y Mario E.Rodríguez Aguilar Contactar mailto:tete@udg.co.cu Código ISPN de la Publicación EEEVEFFkZuYtIvVsxZ Publicado Tuesday 3 de May de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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