Monografias | Fábulas y la MoralFábulas y la MoralResumen: El conjunto de leyendas, cuentos, refranes fábulas y dictados tópicos que constituyen el rico y variado acervo de la cultura oral, son sin duda elemento esencial del patrimonio histórico de cualquier Comunidad, y como tal ha de ser preservado, estudiado y difundido entre los miembros de esa comunidad.(V) El conjunto de leyendas,
cuentos, refranes fábulas y
dictados tópicos que constituyen el rico y variado acervo de la cultura oral,
son sin duda elemento esencial del patrimonio histórico de cualquier Comunidad,
y como tal ha de ser preservado, estudiado y difundido entre los miembros de esa
comunidad. Un
leñador que a la orilla de un río cortaba leña, perdió su hacha. Sin saber
que hacer, se sentó llorando a la orilla. Compadecido Hermes de su
tristeza, se arrojó al río y volvió con un hacha de oro, preguntando si era
esa la que había perdido. Le contestó el leñador que no, y volvió Hermes a
sumergirse, regresando con una de plata. El leñador otra vez dijo que no era
suya, por lo que Hermes se sumergió de nuevo, volviendo con el hacha perdida.
Entonces el hombre le dijo que sí era esa la de él. Hermes, seducido por su
honradez, le dio las tres hachas. Al volver con sus compañeros, contóles el leñador
su aventura. Uno de ellos se propuso conseguir otro tanto. Dirigióse a la orilla del río
y lanzó su hacha en la corriente, sentándose luego a llorar. Entonces Hermes se le apareció
también y, sabiendo el motivo de su llanto, se arrojó al río y le presentó
igualmente una hacha de oro, preguntándole si era la que había perdido. El
bribón, muy contento exclamo: -¡Sí, ésa es! Pero el dios horrorizado por su
desvergüenza, no sólo se quedó con el hacha de oro, sino que tampoco le
devolvió la suya. La divinidad no sólo ayuda a
quien es honrado, sino que castiga a los deshonestos. La Tarea no es siempre fácil
de lograr por la propia naturaleza de su transmisión y depósito oral sin
embargo la fábula a estado, sujeta por tanto a los cambios más diversos, que
ponen en peligro su supervivencia,
de forma mucho más grave que cualquier otro elemento del patrimonio. Muchas de
estas tradiciones y leyendas han sido, consideradas meros vestigios
supersticiosos de la época medieval. El propio sistema educativo, mostró una
acusada incomprensión ante elementos de la cultura tradicional como el “El
caballo del diablo” que rondaba los poblados o la llorona, el carruaje con el
caballerango con pata de cabra la serpiente con la llave de oro, se le echaba el
trapo y quedaba la llave de oro. Creencias rituales que se relacionan con
ciertas leyendas de la antigua Grecia, es decir, justamente de esa mítica edad
dorada que esos mismos ilustrados se proponían restaurar. A la restitución y puesta en
valor de esta herencia cultural contribuyeron destacados folkloristas, lingüistas
e historiadores Las "casas encantadas",
liberándola del estigma los buenos y del desprestigio que sobre ella
depositaron los malos y también de los falsos adornos con que fue desvirtuada
por el pintoresquismo romántico. Gracias a la tradición oral,
muchas de las leyendas y tradiciones populares nos son hoy conocidas. Esta tarea
de salvaguardia, estudio y difusión cobra de nuevo actualidad en un tiempo como
el nuestro en que la fiebre urbanística e industrialización pone en peligro
las tradiciones populares y amenaza con borrar o desvanecer este legado. Volviendo a Esopo y sus fábulas
morales a la escuela: Conducía Hermes un día por toda la tierra una carreta
cargada de mentiras, engaños y malas artes, distribuyendo en cada país una
pequeña cantidad de su cargamento. Más al llegar al país de los
malvados, los astutos y los aprovechados, la carreta, según dicen, se atascó
de pronto, y los habitantes del país, como si se tratara de una carga preciosa,
saquearon el contenido de la carreta, sin dejar a Hermes seguir a los otros
pueblos. Por eso los malvados, los astutos y los aprovechados son los
mayores mentirosos de la tierra Los cuentos y las leyendas no
son uno de los aspectos más atendidos dentro del estudio del patrimonio folklórico
mexicano. Y ello a pesar de la popularidad de estas temáticas y de los
destacados estudios y colecciones que, en uno y otro campo, existen por fortuna.
Sin embargo, queda aún mucho por hacer en las tareas de acopio, ordenación,
sistematización y divulgación de todos estos inmensos materiales folklóricos,
y a eso es a lo que puede y debe contribuir la institución educativa en la
tarea de divulgación. Una importancia en campos tan destacados como
la educación moral aprovechando los textos de Esopo siendo un objeto permanente
de consumo, recreo y reflexión. En efecto, la identidad de una
comunidad está en su memoria, y no sólo en esa memoria escrita e individual
que llamamos literatura, sino, del mismo modo, en todo lo que abarca la
oralidad, incluidas las narraciones tradicionales que desde siempre han
encandilado a niños y mayores. Y, dentro de las narraciones tradicionales, la
leyenda, a diferencia del cuento, tiene todavía un contenido contextual más
concreto, por lo que es relativamente fácil seguir a través de ellas las
circunstancias históricas y culturales de la sociedad, desde las fiestas a las
distintas devociones locales, o desde las leyendas nobiliarias a las de seres
sobrenaturales o pueblos desaparecidos. Modeló Zeus al hombre y a la
mujer y encargó a Hermes que los bajara a la Tierra para enseñarles dónde tenían
que cavar el suelo a fin de procurarse alimentos. Cumplió Hermes el encargo; la
Tierra, al principio, se resistió; pero Hermes insistió, diciendo que
era una orden de Zeus. -Esta bien dijo la Tierra-; que
caven todo lo que quieran. ¡Ya me lo pagarán con sus lágrimas y lamentos! No hay frutos ni recompensa si no hay sacrificio y esfuerzo En esta clave de símbolos y
argumentos en apariencia fantásticos, es clara la transposición de la vida
sencilla de la comunidad, de sus aspiraciones, deseos o temores, o de lo que
Unamuno llamaba la "intrahistoria", tan alejada a veces de los ecos
exagerados de las leyendas románticas, que son fruto precisamente de la
literatura más que de la vida anónima del pueblo. Se cita en el libro de Pausanias de que en cada polis se daban grandes variaciones
dentro de unas mismas leyendas mitológicas clásicas, y esos mismos matices
diferenciadores los encontramos, por ejemplo, en las historias marianas, tan
iguales y distintas entre sí. Sea cual sea la explicación crítica,
lo cierto es que el estudio en conjunto de la fábula sólo puede traer
beneficios para dilucidar algunas de nuestras identidades comunes, y que se
enmarcan perfectamente en la moral: Hermes
quiso comprobar si el arte adivinatorio de Tiresias era verdadero; para lo cual
le robó sus bueyes en el campo y luego, bajo la figura de un mortal, se fue a
la ciudad y entró en la casa de Tiresias. Cuando supo la pérdida de su
yunta, Tiresias se trasladó a las afueras con Hermes para observar un augurio
en el vuelo de las aves, rogando a Hermes le dijera el pájaro que apareciese.
Hermes vio un águila que pasaba volando de izquierda a derecha y se lo dijo.
Respondió Tiresias que ese pájaro no les importaba. A la segunda vez,
vio el dios una corneja encaramada en un árbol que ora alzaba los ojos al
cielo, ora se inclinaba hacia la Tierra, y así se lo dijo. Entonces el adivino
contestó: -¡Esa corneja jura por el cielo y por la tierra que depende de ti
que vuelva a encontrar mis bueyes! El ladrón gusta volver a visitar el lugar de
su robo. Decidió Zeus en pasados
tiempos que Hermes grabase en conchas las faltas de los hombres, depositando
estas conchas a su lado en un cofre para hacer justicia a cada uno. Pero las
conchas se mezclan unas con otras, y unas que llegaron después que otras, pasan
antes por manos de Zeus para sufrir sus justas sentencias. Por eso no nos
incomodemos cuando los malhechores no reciben pronto su merecido castigo. Tarde
o temprano les llegará su turno. Podemos observar que se
encuentra frente a nosotros un gran filón de oro esperando la vía de acceso y
metodología para enriquecer con mayor comprensión el sentido común de los niños. La viuda y las criadas Una viuda muy laboriosa tenía
unas jóvenes criadas a las que despertaba por la noche al canto del gallo para
empezar el trabajo. Ellas, extenuadas siempre de fatiga, resolvieron matar el
gallo de la casa por ser él a sus ojos el causante de su desgracia, puesto que
despertaba a su señora antes de que abriese el día. Mas ejecutado el propósito se
encontraron con que habían agravado su mal, porque su señora, no teniendo el
gallo que le indicaba la hora, las hacía levantar antes para ir al trabajo. MC Ramón
Larrañaga Torrontegui Instituto
Pedagógico Hispanoamericano Pedagogicohispanoamericano@yahoo.com.mx Publicación enviada por MC Ramòn Larrañaga Torróntegui Contactar mailto:latorro5411@hotmail.com Código ISPN de la Publicación EEEVEFyuAEyZZCTckZ Publicado Tuesday 3 de May de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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