Monografias | Siglo XXI: Efectos de la globalización en la gobernabilidad y soberanía de los estadosSiglo XXI: Efectos de la globalización en la gobernabilidad y soberanía de los estadosResumen: Los conceptos de autonomía y soberanía de los estados, han sufrido cambios sustanciales a lo largo de la historia contemporánea. Desde las primitivas ideas sobre el particular, principalmente la llamada “Teoría del Estado Social” esbozada por el filósofo y pensador mecanicista inglés Thomas Hobbes en 1659, rezando “...uno de los rasgos más importantes de la sociedad es el ejercicio del poder...”, así como “La Paz Perpetua”, del filósofo Inmanuel Kant; hasta los más recientes tratados de organización internacional, nacidos en el seno de las Naciones Unidas.. Los
conceptos de autonomía y soberanía de los estados, han sufrido cambios
sustanciales a lo largo de la historia contemporánea. Desde
las primitivas ideas sobre el particular, principalmente la llamada “Teoría
del Estado Social” esbozada por el filósofo y pensador mecanicista inglés
Thomas Hobbes en 1659, rezando “...uno de los rasgos más importantes de la
sociedad es el ejercicio del poder...”, así como “La Paz Perpetua”, del
filósofo Inmanuel Kant; hasta los más recientes tratados de organización
internacional, nacidos en el seno de las Naciones Unidas; los elementos
esenciales de dichas definiciones se han comportado cíclicamente en movimientos
de “ascenso y caída”, que podríamos catalogar en franco detrimento en
el amanecer del siglo XXI. Habiéndose
firmado el tratado de Westfalia a mediados del siglo XVI,
abogado de la creación de estados, y que los mismos tuvieran soberanía
e independencia, se reconoció la
libertad de comercio y el principio de equilibrio político, y surgieron los
primeros acuerdos de Derecho Internacional Público, hechos por Hugo Grocio a
quien se le conoce como el padre del mismo. En
la etapa capitalista se desarrollaron los principios de Derecho Internacional Público,
refrendados por el nacimiento del primer estado socialista del mundo en 1917. La
existencia de las normas de derecho internacional, siempre estuvieron
condicionadas por diversos factores: existencia de varios estados, la vinculación
entre los mismos y la voluntad de someterse a normas de conducta comúnmente
aceptadas. En
el desarrollo de la interacción entre los estados, fueron perfilados y
desarrollados algunos principios inherentes a cada uno de ellos, de todos
sabidos que son: autodeterminación, coexistencia pacífica, igualdad
soberana, independencia, integridad territorial,
derecho de conservación, derecho al respeto recíproco y derecho de
nacionalización. Todos
éstos derechos, muy relacionados entre sí, han sufrido en postrimerías del
anterior y los albores del siglo XXI las acciones de un grupo de factores externos a la naturaleza
misma de los estados, delineados de forma peculiar. Los
elementos reguladores del sistema actual de relaciones internacionales La
coincidencia espacio-temporal entre la globalización y el supuesto fin de la
guerra fría, trajo consigo una desorganización, donde la inestabilidad, la
crisis de los modelos tradicionales de identificación política, la
complejidad, la fragmentación, la diversificación de los actores y
multiplicación de los problemas con componentes locales; crearon un escenario
de caos mundial. Tal
parecería que el planeta marchaba hacia la homogenización de éste clima,
divorciado de los sistemas políticos y las consideraciones económicas. Las
teorías sobre “el Fin de los Tiempos”, o el “Fin de la Historia”, de
Fukuyama, era el viejo fantasma redivivo de la Convergencia y la Nueva
Convergencia. Las ideologías importaban un bledo, eran un obstáculo para la
globalización. Como
bien describiera una acertada politóloga “....las crisis y rupturas se
suceden en el plano diplomático y estratégico, sin que aparezcan
recomposiciones perennes. En el ámbito económico y social, cada nuevo problema
se subdivide en numerosas subcuestiones a la vez interdependientes y específicas,
que nadie pretende poder dominar por completo.... Para los políticos, la
posibilidad de definir y aplicar una visión universal del orden internacional
parece alejarse a medida que se diversifican los participantes, los papeles y
los modos de enunciación de lo político en la escena internacional...” El
papel de los Estado globalizados neoliberales está comenzando a derrumbarse; se
acentúa su carácter privatizador, aperturista y desregulador, demostrativo de
su propia ineptitud; y de sus escombros comienza a surgir un sistema global
contemporáneo en el cual, las relaciones y patrones de relaciones entre actores
pierden las características territoriales propias del mundo pre-global. Esta
fluidez de la esfera internacional no empezó con el desmoronamiento del
comunismo en el este de Europa. Podían verse las premisas desde finales de los
años 70 con la crisis monetaria, el fracaso del diálogo norte-sur, el auge de
las fuerzas transnacionales (legales e ilegales), la multiplicación de los
conflictos armados no dominados por las grandes potencias, etc. Alabada
o criticada, la globalización ha trastornado casi todos los compromisos
sociales sobre los que se basa el equilibrio entre lo económico, político y
social. Ha modificado profundamente la relación de las poblaciones con el
espacio y el tiempo. La dispersión de los lugares de decisión económica ha
debilitado la territorialidad, entendida como principio de control sobre los
hombres y las cosas en un espacio delimitado por fronteras. No
sólo las organizaciones con bases nacionales (sindicatos, entidades locales,
municipios, parlamentos, etc.) no pueden influir sobre los grandes cambios que
las afectan, sino que el auge de la economía informal ya no se circunscribe a
los países en vías de desarrollo. Gran
parte de los intercambios escapa al control oficial y se burla de las fronteras,
reduciendo así las capacidades de regulación asociadas al territorio. El
tiempo mundial de la economía y de la transacción financiera se superpone al
tiempo local de la ciudad, la región, el estado, dominándolo. Es
un duro golpe sobre todo para las poblaciones de los países más pobres, o de
los países llamados "en transición", lanzada sin ninguna red de
seguridad a este "capitalismo de casino". Sobre
el telón de fondo de los marginados por la globalización, se negocian, entre
otras cosas, la ampliación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte
(OTAN) y de la Unión Europea, y se deciden a largo plazo las relaciones de los
países del G-8 con China y los países emergentes. En
la nueva situación internacional se perfilan rasgos inusuales, que son
determinantes en la regulación de las relaciones internacionales, entre ellos: ·
Concentración económica en unos pocos países o bloques comerciales. La
economía toda se regionaliza. La base productiva real se achica cada vez mas. ·
Concentración del poderío militar en determinados países o bloques.
Creación de los centros de poder. ·
Vertiginosidad de los cambios tecnológicos. ·
Globalización y liberalización de los mercados financieros.
Volatilización del capital. Los
vaivenes impredecibles en las bolsas, han puesto de manifiesto los
disfuncionamientos de un sistema autorregulado, así como las amenazas
permanentes que representan para la economía mundial. Los
grandes gurús de la economía y la élite mundial de los negocios, empiezan a
preocuparse por los efectos de una desregulación desenfrenada y comienza a
pedirse que se aumente la vigilancia sobre la circulación de capitales y un
mejor control de la liberalización de los mercados mundiales, reclamándose la
construcción de una "nueva arquitectura financiera internacional". Las
relaciones causa-efecto se manifiestan cada vez más en lo siguiente: ·
Intercambio cada vez más rápido de la información mediante la tecnología. ·
La soberanía de los estados se hace cada vez más un concepto difuso y
elástico. ·
El auge de identificaciones comunitarias basadas en elementos lingüísticos,
étnicos, religiosos, y la afirmación de micro particularismos a escalas cada
vez más reducidas conducen a la fragmentación de lo político. ·
Al mismo tiempo, el rebrote de lo sagrado, su perversión por parte de
las sectas y los fundamentalismos de todo tipo tienen cada vez una mayor función
en la escena mundial. ·
Por último, el aumento de los flujos migratorios y del número de
personas desplazadas en su propio país acentúa estos fenómenos de
multiplicación y diversificación de las adhesiones políticas, desconectadas
de la idea de soberanía nacional. En
éste marco, como ya enunciamos las relaciones internacionales van marchando
paulatina pero inexorablemente por un proceso en el cual se deshace la concepción
del mundo formado por naciones-estado con su rasgo de territorialidad, los países
van perdiendo su autoridad; y gana fuerza el surgimiento de un sistema global
contemporáneo en el que las decisiones las toman otros actores internacionales
mas complejos, multinacionales y colectivos. Dichos
actores internacionales, dígase Unión Europea, Organización Mundial del
Comercio, Organización de Tratados del Atlántico Norte, Organización de
Naciones Unidas, Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Banco de los
Pagos Internacionales (BRI), Organización de Cooperación y Desarrollo Económico
(OCDE), entre otras, se constituyen en más fuertes que los estados-naciones
igual desde el punto de vista decisorio como depositarios tanto como
depositarios de atributos soberanos especiales. Son
entidades suprasoberanas del sistema global que han realizado su acumulación de
poder manejando recursos que anulan o neutralizan los de los estados, y las
permite la imposición de políticas colectivas a los actores individuales,
erosionando sus entidades soberanas. Ejemplos
como la negación en Septiembre de 2004, del presidente argentino Néstor
Kirchner, a someter la política económica de su país a los inaceptables
designios del español Rodrigo Rato como director-gerente del Banco Mundial,
desgraciadamente son sólo excepciones dentro de la subordinación global del
mundo a los imperios financieros. Siendo
así, ocurre que las relaciones internacionales en los momentos actuales,
carecen poco a poco de un anclaje territorial, se produce una redefinición
temporal de los grandes parámetros de la vida política como consecuencia de la
globalización, y los conceptos “relaciones internacionales” y “relaciones
interestatales” se separan cada vez más, por lo tanto los estados mantienen a
un nivel formal su soberanía, a la vez que pierden su autonomía,
entendida ésta última como el
poder del estado para articular y alcanzar independientemente objetivos políticos
sin interferencia de factores externos. Por
tanto el estado quizás ya no es más que un organismo como los demás, que
compite con organismos "libres de soberanía" que buscan los medios de
conseguir su bienestar y seguridad por vías diferentes de las de la ciudadanía. En
este contexto, no deja de resultar provocativo plantear la hipótesis de que
varios de los organismos internacionales van transformándose en algo como
embriones o piezas fragmentarias de una suerte de "proto-estado"
global, un deutero estado, lo cual analizaremos en una de las partes de éste
artículo. II.-
La correlación de fuerzas en el mundo actual. El
sistema internacional posterior a la guerra fría tiene un orden económico
tetrapolar.. El mundo del siglo veintiuno se está organizando en cuatro bloques
económicos, y excepto uno de ellos, tutelados militarmente por EEUU
y formalmente liderados por los países del G7. Se
delinean con intereses muy específicos y no exentos por lo general,
de conflictos. Dichos bloques económicos son: ·
Estados Unidos, como primera potencia económica mundial, que a su vez
acuña la moneda en que se realizan la mayoría de las transacciones comerciales
internacionales, según lo acordado en Bretton Woods. ·
La Unión Europea, liderada por Alemania, acoge a (14) países y se
asienta en un continente de pocos recursos naturales, pero altamente
industrializado y a la vez vecino de fuentes naturales importantes de material
prima, como el Africa, Medio Oriente y la parte occidental de Asia. Primera opción
por derecho propio del mayor volumen del intercambio comercial con los países
ex socialistas. ·
Japón, con una poderosa economía en índices tecnológicos, que se ha
infiltrado principalmente en el “mercado de componentes”, dentro de otros
bloques. ·
Rusia y China, con alianzas estratégicas recientes basadas en razones
geográficas e históricas, igualmente trazan pautas en decisiones de mercados
“emisores-receptores” que supuestamente tienden a desestabilizar otras
alianzas. Se trazan lazos actualmente hacia América Latina. No
obstante a ésta definición, pudiera decirse que estamos asistiendo a un nuevo
reparto del mundo, académicamente hablando: una “reorganización de las áreas
de influencia económica”. China
emerge como una superpotencia. Luego de copar el mercado de la industria ligera
en Estados Unidos y Canadá, desplaza sus intereses hacia América Latina,
planificando un intercambio comercial de 100 000 millones de dólares. Ya surgen
voces dentro de los Estados Unidos que denuncian los destrozos hechos por la
administración Bush en su política exterior, y que los espacios que ceden en
América Latina, los copa China inmediatamente. Viet Nam y Corea aúnan sus esfuerzos con China en alianzas. "El
impacto de la economía china en la economía mundial" se corrobora en
cifras espectaculares. Una de ellas es el 9% de expansión de los últimos años.
Si otrora aportaba el 1% de la producción del planeta, ha llegado al 6%, según
el tipo de cambio del mercado, pero por capacidad de compra este porcentaje es
mucho mayor. A la altura de 2003 el PIB del gigante asiático equivalía al 60%
del estadounidense y al 12,6% del mundial. Mientras
en los 80 las exportaciones chinas representaban el 1% del total planetario, en
los 90 ascendían al 2,para aumentar ahora a un ritmo medio anual de 1 % Otros
logros, el que China posea la segunda reserva internacional, compre empresas en
el extranjero, sus exportaciones equivalgan al 53% de las de su
"rival". "Hoy China es un importante generador de ganancias: el
44% de las que ingresan los Estados Unidos". E, incluso, en este indicador
se puede establecer un matiz. Si nos referimos "al sector de la industria
doméstica, no al sector financiero", las ganancias alcanzan el 66% de las
de la superpotencia. Rusia
se fortalece como una potencia de fuertes principios nacionalistas en todos los
sentidos. Supera sus diferendos históricos con China sobre el tema de Manchuria
y conforman una alianza estratégica, llamada también “coordinación estratégica”,
que prevé incluso la realización en 2005 de la primera maniobra militar
ruso-china, según acordaron en Beijing los ministros de defensa Cao Gangchuan y
Serguei Ivanov. A
su vez el gigante euroasiático trata de dar solidez a una posible alianza con
Ucrania y Bielorrusia. La suma de los PIB de esos tres estados supera el 80% del
PIB del conjunto de la CEI (Rusia 67%, Ucrania, 11% y Bielorrusia 3,9%). La suma
de las poblaciones, supera mas de 200 millones de habitantes. Tal integración
se parecería demasiado a una resurrección de la URSS. Significaría una nueva
correlación de fuerzas, geopolítica y geoeconómica, en la región. A esto
podría sumarse Kazajastán. Temiendo
al fantasma de la URSS, ha recomenzado la guerra fría. Estados Unidos ha
promovido el cambio de regímenes políticos en Ucrania. Lo trató el
Bielorrusia sin éxito. Logró expulsar a Shevernadze de Georgia para quitarle
un eventual aliado a Rusia. Además,
la diplomacia rusa pasa por Turquía, con la visita de Vladímir Putin a Ankara,
para tratar de descongelar las relaciones con su vecino del sur, históricamente
tensas por el tema de la base militar norteamericana de Incirclick desde los
vuelos de los aviones espías U-2 sobre los Urales en los 60s. Pero los
esfuerzos del Kremlin no se detienen en Turquía y siguen hacia India. América
Latina se recompone en bloques económicos e integracionistas, con la conformación
por doce naciones, de la Comunidad Sudamericana de Naciones el 09-12-2004, en la
Iglesia de los Jesuitas, del Cuzco. Perú. Este nuevo bloque, considerada la más
grande de las regiones político-económicas del planeta, cuenta con 361
millones de habitantes, más de 17,2 millones de kilómetros cuadrados y un
Producto Interno Bruto de 973 000 millones de dólares. Cierran filas con sus
vecinos de enfrente, invitando a las reuniones económicas de su bloque, a la
Unión Aduanera del Africa Austral. En
total se agrupan en un macro-concepto, dos bloques fundamentales como la
Comunidad Andina de Naciones (CAN) y el MERCOSUR, cuyo comercio asciende a unos
6000 millones de dólares. Ya incluso el presidente mexicano Vicente Fox
manifiesta su interés en asociarse a MERCOSUR a través de un llamado
“Tratado de Complementación Económica”. No
sólo se refuerzan los vínculos económicos. Comienzan a aparecer afinidades
socio-políticas entre algunos de éstos países, como Argentina, Brasil,
Venezuela, Cuba y más recientemente Uruguay. Considerando
la estabilidad económica y política de las principales potencias insulares asiáticas,
¿podría decirse que los llamados “países mas industrializados están
perdiendo espacio”?. ¿Podría conducir ésta nueva reorganización de las áreas
de influencia, a nuevas guerras, a un recomienzo de la “guerra fría” (si es
que alguna vez acabó en realidad), a una nueva multipolarización del mundo?.
¿Cambiaría entonces el orden cronológico sucedido hasta ahora: el reparto del
mundo conducirá a la guerra; y no como hasta el presente, se harán las guerras
para nuevos repartos del mundo?. ¿Es la integración una expresión
globalizadora?. En
cualquier caso, seguirá la tendencia al surgimiento de nuevos actores supra
soberanos, por encima de los estados-naciones. III-
Lugar
de los organismos internacionales en el mundo actual. Los
organismos y organizaciones internacionales, como principales actores
degradantes en muchos casos de las soberanías de los estados, han sido
establecidos -en principio- para manejar áreas completas de actividad
transnacional, tales como el comercio, el océano, espacio etc. y los problemas
políticos colectivos, como la democracia y los derechos humanos. Los
organismos y organizaciones internacionales, teóricamente sin ánimo de lucro
privado, se clasifican en: ·
Organizaciones con fines socio políticos, humanitarios, de asistencia,
investigación conjunta y promoción del desarrollo. (ONU, UNTAD, PNUD, CICR,
UNICEF). ·
Organismos internacionales de control, manejo y distribución de los
recursos. (FMI, BM, Banco Interamericano de Desarrollo, Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económico).
Organizaciones privadas internacionales no gubernamentales. (Médicos sin
Fronteras, Reporteros sin Fronteras, Amnistía Internacional).
Redes globales de bajo nivel de formalidad, para la coordinación política.
(Grupo de los 8, Grupo de Río, Pacto Andino, Organización de Estados
Americanos).
Bloques comerciales. (MERCOSUR, Unión Europea)
Bloques de defensa. (OTAN) Se
ha hablado bastante en nuestro país de la Organización de las Naciones Unidas,
reflejadas nuestras posiciones en el esclarecedor discurso de (septiembre 2004)
del canciller cubano Felipe Pérez Roque, ante el 59 Período Ordinario de
Sesiones de la Asamblea General del organismo, dejando al descubierto el carácter
discriminatorio, infuncional y parcializado, principalmente de su Consejo de
Seguridad, y las reformas urgentes que se hacen necesarias para retomar el espíritu
con que se formó la Liga de las Naciones en la ciudad de San Francisco, 1944. Igualmente
nos es conocido el papel de la OTAN como uno de los bloques llamados eufemísticamente
“de defensa”, sino el único, por lo menos el más poderoso, a tenor con la
nueva doctrina militar de Estados Unidos y sus aliados, la lucha contra el
terrorismo, la ignorancia de la ONU y las leyes internacionales, la diplomacia
de las armas para lograr un nuevo reparto económico del mundo, y el cínico
propósito de llevar unilateralmente las armas norteamericanas a “cualquier
oscuro lugar del mundo”.
La
OTAN se extiende hacia el este. Su
papel en la creación de la crisis en la ex Yugoslavia con la consiguiente
presencia en la zona, no es más que la extensión de sus brazos hacia los
Balcanes por su cercanía con la frontera rusa. Aún más, el 2 de abril del
2004 las tres repúblicas ex socialistas soviéticas de Estonia, Letonia y
Lituania se incorporaron oficialmente a la Organización del Tratado del Atlántico
Norte, casi de inmediato y para gran consternación de Moscú, cuatro aviones
caza belgas fueron basificados en Lituania desde donde patrullarían el espacio
aéreo de los nuevos países miembros de la OTAN. Ucrania
por demás, ubicada entre otros países de la OTAN y la costa rusa del Mar
Negro, sospechosamente decidió permitir el tránsito de las fuerzas de la
alianza por su territorio. Es parte del Reajuste Global (Global Posture Review)
en el marco de la «guerra global contra el terrorismo» (GWOT, por sus siglas
en inglés). Cerca
de un mes después de la reunión departamental conjunta (septiembre 23, 2004)
el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld explicó al Comité de Servicios
Armados del Senado la estrategia general que persigue la Revisión de la Postura
Global, que no es más que la geoestrategia de la OTAN para el futuro cercano:
«En Asia, nuestra iniciativa se apoya en las posibilidades que tenemos
tanto por tierra, aire y mar de acortar grandes distancias mientras que
reforzamos nuestras posibilidades navales y aéreas en la región. Perseguimos
la fusión de centros de mando e instalaciones en Japón y en Corea,
estableciendo escenarios y puntos para las operaciones las fuerzas especiales y
creando múltiples accesos para posibles operaciones de contingencia.» ·
«En Europa, perseguimos potenciar un despliegue terrestre mas ligero y rápido
y fortalecer las fuerzas de operaciones especiales-ambas listas para un
despliegue rápido hacia otras regiones según sea necesario-así como las
instalaciones de entrenamiento avanzadas.» ·
«En el extenso Oriente Medio, proponemos mantener lo que llamamos
unidades «warm» o en cierto grado de disposición combativa que garanticen la
rotación de las tropas y el cumplimiento de tareas de contingencia, con la
cooperación y acceso brindados por esas naciones durante las Operaciones para
Conquistar la Libertad y la Libertad de Irak.»
«En África y en el hemisferio occidental, esperamos establecer una
serie de unidades de cooperación para la seguridad que garanticen accesos de
emergencia.» Una
vez analizada la “gendarmería mundial” creemos es menester centrarnos en
los bloques económicos y comerciales, que en un final regulan la política y el
uso de las armas. El
proceso de conformación de los grandes bloques regionales comerciales ha
significado -de alguna manera- el pasaje de la definición y formulación de
objetivos unilaterales a la constitución de objetivos colectivos que se hallan
representados en el nuevo sujeto internacional creado, perdiendo así, los
actores individuales, la capacidad alcanzar sus objetivos independientemente; es
decir su autonomía. La
misma Unión Europea lo ha demostrado. El 17-12-2004, en la Cumbre de la Unión
Europea se decidió seguir el proceso de admisión a Bulgaria y Rumania. En el
caso de ésta última, se le exigió tomara medidas para controlar sus niveles
de corrupción, de lo contrario “...podría extenderse el proceso (de admisión)
un año más por encima de los dos años permitidos...”. Pero
no es tal la “santidad” de la Unión Europea. Este bloque le ha exigido a
Turquía la promulgación de nuevas leyes económicas internas, si quiere ser
aceptada. Según el politólogo Fraser Cameron, no hay inocencia en la postura
de la Unión: busca en Turquía una futura fuente de trabajo (de bajo nivel)
para sus propias economías, ya que a ojos vistas la población europea
envejece. Igualmente la UE utilizaría a Turquía como cabeza de puente para
desplegar sus intereses en el Medio Oriente. Si de intercambio se trata, el año
2003 la UE envió a Turquía productos por un valor de 26 000 millones de euros
y admitió a su vez la entrada de materias primas turcas por 20 000 millones de
euros. Al
tiempo en que estas nuevas organizaciones colectivas adquieren un mayor grado de
institucionalización, la pérdida de autonomía refleja el primer eslabón de
la cadena de transformaciones que finalmente cierra con el derrumbe del
principio de soberanía. Pertenecer tiene sus privilegios, reza un conocido
slogan; pero también sus costos. De
esta manera, aparecen dos grandes rupturas entre la idea de soberanía y el
sistema global contemporáneo. Una de
ellas se aloja en el amplio campo de las organizaciones internacionales. El
crecimiento cuantitativo de estas nuevas formas de asociación (organismos y
organizaciones internacionales) es,
ciertamente, reflejo de la expansión de las vinculaciones trasnacionales, la
desaparición de la tradicional idea de la política exterior y la política
interna como esferas separadas, y del correspondiente deseo de muchos estados
por encontrar alguna forma de gobierno internacional y de regulación para
tratar los problemas de política colectiva. El
reciente referéndum en España sobre la aprobación de la Constitución para la
Unión Europea así lo demuestra. Esta
expansión de las organizaciones internacionales influye, creemos, en los
grandes cambios que se vienen produciendo en las estructuras de toma de
decisiones de la política mundial. Nuevas formas de políticas multilaterales y
multinacionales tienen lugar y, con ellas, estilos distintivos de toma de
decisiones colectivas, en la que se ven involucrados gobiernos, Organizaciones
Internacionales Gubernamentales y una gran variedad de grupos de presión
transnacionales y OING´s. Dentro
de este gran campo de actores complejos y diferenciados de los Estados-nación,
interesa destacar el papel de aquellas organizaciones que se preocupan por
cuestiones centrales de manejo y distribución de controles y recursos. El FMI,
el BM, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE),
el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la ONU en sí misma; entre otras,
son organizaciones ubicadas en un continuo conflicto por el control político
regional y global. Además
de estas agencias, existe un conjunto de redes globales de bajo nivel de
formalidad para la coordinación política que ejercen, no obstante, una
considerable influencia en las cuestiones globales. Una de ellas es el Grupo de
los 7 (G-7), que agrupa a las naciones más industrializadas del mundo y que
opera como un directorio global; por lo que no es alocado pensar que en forma
progresiva aumente considerablemente su influencia económica y política al
resto del globo. Los
cursos de acción desplegados por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el
Banco Mundial (BM) resultan apropiados para graficar el liderazgo que ejercen
dentro de las organizaciones internacionales, no obstante el carácter
discriminatorio de sus métodos hacia los países del Tercer Mundo, sus políticas
de hipotecar la independencia económica de éstos países, y servir como
instrumento de presión política y chantaje de los Estados Unidos de América
sobre los países del Sur. Si
bien teóricamente los propósitos del FMI, en su origen, han sido de prestar
asistencia, técnica, otorgar préstamos y dirección económica, generalmente
orientados hacia países en desarrollo, actualmente el acceso a la asistencia
financiera está sujeto a específicas pautas del FMI, y a las que nos referimos
como "condicionalidades". De esta manera, dicha organización insiste
en que los gobiernos deben cumplir ciertas tareas, tales como: ·
Restringir la expansión del crédito. ·
Cortar los gastos públicos (dígase educación y salud). ·
Limitar los salarios de sector público y el empleo. ·
Devaluar la moneda. ·
Reducir los programas de subsidios. En
los países del Tercer Mundo, cumplir
con dichas tareas trae como corolario la aparición de profundos conflictos
internos sociales y políticos, caídas de gobiernos, u otras consecuencias que
alteran, finalmente, la normal vigencia de algunos derechos constitucionalmente
establecidos. En el caso de
Bolivia, el FMI le ha exigido la aprobación de un proyecto de ley para reducir
el déficit presupuestario, antes de concederle préstamos. ¿Pueden
interpretarse las acciones del FMI como una amenaza a la integridad y
la soberanía?. Por supuesto que sí. Ciertamente,
la influencia desplegada por el FMI cuestiona la capacidad de una comunidad política
para determinar sus propias políticas y direcciones. Esto refleja una tensión
existente entre la idea del estado centrado en las políticas e instituciones
nacionales y la naturaleza de la toma de decisiones en el nivel internacional. Recientemente,
el FMI ha comenzado a tomar como eje de sus directivas a los ajustes
estructurales de la economía internacional, asentado tanto en las causas
externas de las dificultades de los países, como en las presiones estructurales
y rigideces de la economía mundial en sí misma. De esta forma, los países en
desarrollo tienen muy pocas chances para afrontar los problemas económicos
actuales sin necesidad de aceptar las condicionalidades impuestas. El
Banco Mundial parece no disociarse de este tipo de discusiones. Debido a su rol
dentro de las políticas de desarrollo, se presenta como una institución que
propone y recomienda ciertas reglas de juego para acceder a sus líneas de
financiamiento para el desarrollo, entre las cuales tenemos: ·
Rectitud fiscal y monetaria. ·
Mayores márgenes al sector privado. ·
Eliminación de trabas al comercio y otras protecciones internas. ·
Apertura del mercado como solución a los problemas de distribución y
producción. Actualmente,
agrega a estos tradicionales requerimientos, los siguientes: ·
Buen gobierno o gobernabilidad -que incluye respeto a los derechos
humanos. ·
Mecanismos democráticos y liberales para la contabilidad. ·
Una administración pública eficiente, como parte de sus
condicionalidades. Tanto
estas prescripciones, como las del FMI tienen sus orígenes en las fórmulas de
globalización neoliberal de quienes integran el círculo hegemónico de los países
industriales que controlan las directivas del Banco; es decir, de aquellos que
realizan las mayores contribuciones financieras, ya que el derecho a voto está
en relación con esas contribuciones. Se
amalgama así procedimientos de toma de decisiones con el poder económico geográficamente
distribuidos. De esta manera las actividades del FMI y del BM pueden ser
interpretadas como violadoras de los derechos soberanos del estado, a través de
las directivas que minan el espacio político para la autodeterminación
nacional. En
consonancia con esto último, podemos agregar que la OTAN es una de las
organizaciones que más ha puesto en tela de juicio el concepto de Soberanía,
desde la caída del muro de Berlín hasta ahora. Las
actividades como organización de seguridad, la llevó hacia Octubre de 1998 a
formar parte como un actor internacional más que ha debilitado el orden
estatal, a partir de autorizar el ataque militar a los serbios en Kosovo; decisión
que se origina sin contar con la debida autorización del Consejo de Seguridad
de la ONU, quien desde hace menos de una década asumió el rol de autoridad
legitimadora de las intervenciones internacionales. Aunque
el argumento para el ataque ha sido la defensa y protección de las minorías étnicas,
es decir por "razones humanitarias", éste ha sido un peligroso
antecedente para el conjunto de Estados soberanos, pues minorías étnicas
existen en todo el globo. Por
otro lado, la Unión Europea, ya mencionada, representa un tipo de experiencia
única en el cual una organización titulada como supranacional tiene al Consejo
de Ministros como entidad que posee un conjunto de poderosos instrumentos
legales (regulaciones y directivas) que son impuestas a los estados miembros. Las
disputas e interpretaciones de esas regulaciones son llevadas a la Corte Europea
de Justicia y las decisiones de esa Corte invisten a esa institución de un rol
de armonización legal dentro de la Unión Europea. Aparentemente,
esto muestra cómo los estados miembros de la Unión han limitado parte de sus
derechos soberanos, y si bien, retienen todavía algo de poder sobre muchas áreas
de la política exterior, sus opciones de políticas en este campo se han
estrechado. El
desafío a la soberanía nacional es quizás, en la Unión Europea, el concepto
más debatido que en cualquier otra región del planeta. En pos de la unificación
de la moneda o para alcanzar los objetivos propuestos en Maastricht, los países
europeos ya no pueden decidir soberanamente sobre instrumentos de política económica,
tales como la tasa de interés o el tipo de cambio. 4
Mucho
menos, pueden hacer el resto de los países, debido a la recíproca dependencia
de las plazas financieras, en el intento por captar flujos de inversiones
globales, teniendo en cuenta la relación entre tasas de interés nacionales y
las de financiamiento y refinanciamiento que se deciden fuera de las fronteras
nacionales. Conclusiones Hemos
repasado brevemente en éste artículo los elementos que regulan las relaciones
internacionales en el mundo actual, la nueva correlación de fuerzas, el papel
de los organismos y las organizaciones internacionales, la expresión jurídica
de la actividad internacional en el DIP, y como denominador común de todo ello
los efectos cuantiosamente importantes de la globalización sobre las
capacidades del Estado para ejercer la regulación y manejar su economía, su
territorio, su población y sus relaciones con la sociedad civil, es decir para
ejercer su soberanía. No
obstante ello, todavía es aún el estado el actor más importante y poderoso
del sistema global contemporáneo, pero su poder y liderazgo se encuentra en
franca competencia con el surgimiento de otros actores internacionales con
mayores capacidades de coacción, de regulación y disuasión; haciendo de los
Estados-nación entidades más permeables a sus directivas y políticas,
vulnerando -en primer lugar- su autonomía, y su soberanía, después. ¿Asistimos
al nacimiento de nuevas entidades políticas suprasoberanas? ¿Cuál
será la índole de su relación con los Estados-nación? ¿Cómo
se compatibilizará esta tendencia con las progresivas tensiones entre la
autoridad estatal y los fuerzas separatistas y localistas de las distintas
nacionalidades constitutivas de los Estados-nación? Estas
y otras preguntas son planteadas, generalmente, en términos de soberanía y de
sus fuentes originarias. Paralela
a ello, merece tal vez una urgente discusión en el plano teórico sobre el
alcance y validez de los conceptos soberanía y territorio, habida cuenta de la
convencionalidad implícita en ellos. El
debate sobre esta cuestión se generalizará, tarde o temprano, y en aspectos
mucho más amplios que los hemos presentado aquí. Es
tiempo de dar impulso en el plano teórico a estudios más profundos en esta
materia que permitan la confluencia hacia conclusiones orientativas de cursos de
acción política. Creemos que ha llegado el momento en que se hace necesario
tomar estos elementos de la realidad y comprenderlos desde un enfoque teórico
totalmente nuevo. Fuentes: ·
Manual de Derecho Internacional Público. Dr Miguel D Estéfano Pisani. ·
“Pensar las relaciones internacionales”. Marie-Claude
Smouts. Politóloga.
Directora de Investigaciones del CNRS, Centro de Estudios e Investigaciones
Internacionales (CERI). ·
“Correlación de fuerzas internacionales”. Marcelo Monzón para “El
Mundo”. ·
Notas. Fraser Cameron. Autores: Licenciado
Guillermo Benítez Valdés Licenciada
Yanitza Zaldívar Rodríguez Publicación enviada por Lic. Guillermo Benítez Valdés y Lic. Yanitza Zaldívar Rodríguez Contactar mailto:jsalazar@fh.uho.edu.cu Código ISPN de la Publicación EEEVZFAyykoLWdrvTT Publicado Tuesday 10 de May de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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