Monografias | Estados Unidos y sus relaciones con Cuba durante el siglo XIXEstados Unidos y sus relaciones con Cuba durante el siglo XIXResumen: El trabajo ofrece una importante recopilación de datos sobre la estrategia hegemónica desarrollada por los gobernantes norteamericanos en su interés de apoderarse de Cuba; donde la política de la fruta madura, la Doctrina Monroe, fueron y son el eje conductor de la actuación de los mismos. Se ofrecen argumentos que demuestran el carácter histórico de las pretensiones hegemónicas de los círculos de poder del gobierno de los Estados Unidos hacia Cuba. Es conocido que desde principio del siglo XIX en Estados Unidos ya había un diseño de la política a seguir, cuyo objetivo esencial era tomar a la mayor de las Antillas, como una extensión más del territorio de la emergente nación americana. Resumen El
trabajo ofrece una importante recopilación de datos sobre la estrategia hegemónica
desarrollada por los gobernantes norteamericanos en su interés de apoderarse
de Cuba; donde la política
de la fruta madura, la Doctrina Monroe, fueron y son el eje conductor de la
actuación de los mismos. Se
ofrecen argumentos que demuestran el
carácter histórico de las
pretensiones hegemónicas de los círculos de poder del gobierno de los Estados Unidos hacia Cuba. Es
conocido que desde principio del siglo XIX en
Estados Unidos ya había un diseño
de la política a seguir, cuyo
objetivo esencial era tomar a la mayor de las Antillas, como una extensión más
del territorio de la emergente nación americana. Introducción En
los momentos actuales en que el gobierno neofascista de los Estados Unidos ha
recrudecido sus amenazas contra la isla, en su interés de apoderarse de la
misma, resulta importante para las actuales y nuevas generaciones de cubanos y
todas las fuerzas progresistas del mundo conocer el contenido y
la esencia de la política histórica de loe Estados Unidos respecto a
Cuba desde un enfoque verdaderamente objetivo. El
diferndo Estados Unidos-Cuba que se ha extendido por más de dos siglos
tiene profundas raíces históricas, en el presente trabajo sólo pretendemos abordar un momento en la evolución del
mismo, por considerarlo vital para la comprensión de la actual política
gubernamental norteamericana hacia
Cuba y otras partes de mundo. DESARROLLO El
criterio general de los principales representantes del gobierno y de los
intereses económicos de estados unidos en ese período era que Cuba debía
formar parte de sus planes estratégicos expansionistas. Durante
esa centuria la línea política fluctuaba
entre dos soluciones: Para
España mientras no pudiera ser para los Estados Unidos. En 1805, en una nota al
ministro de Inglaterra en Washinginton, el presidente Thomas Jefferson emitió
las primeras declaraciones con carácter oficial y expresivo de su interés de
apoderarse de Cuba: “en caso de guerra entre Inglaterra y España, los Estados
Unidos se apoderarían de Cuba por necesidad estratégica para le defensa de
Loiciana y de la Florida “. (1). En
1810 llegó a Cuba un agente comisionado por
el gobierno del presidente James Madison para establecer contactos con elementos
anexionistas y realizar actividades conspirativas. En 1823 Jefferson Expresó;
“Confieso francamente haber sido siempre
de la opinión que Cuba sería la adición más interesante que pudiera
hacerse a nuestro sistema de estado. El dominio que nos diera esta isla sobre el
golfo de México, sobre los Estados y el istmo
que lo rodean, y sobre los ríos que en el desembocan, llevaría por completo la
medida de nuestro bienestar político” (2).Jhon Q. Adams expresó su convicción
de que Cuba, quiéralo o no, formaría parte la unión americana
lo que quedó plasmado con su política de la fruta madura. En las
instrucciones enviadas al ministro de Estados Unidos en España
con fecha 28 de abril de 1823, Adams especificaba: “el traspaso de Cuba
a Gran Bretaña sería un acontecimiento muy desfavorable a los intereses de
esta unión” (3). La cuestión, tanto de nuestro derecho y de nuestro poder
para evitarlo, si es necesario por la fuerza, ya se plantea insistentemente en
nuestros consejos y el gobierno se ve obligado en el cumplimiento de sus deberes
hacia la Nación, por lo menos a emplear todos los medios a su alcance para
estar en guardia contra él e impedirlo. En
esta nota detalló también los
motivos del interés norte americano por Cuba, y la necesidad de preparar el
camino para la anexión. La vigencia de la esencia hegemónica del documento
recomienda citar otros fragmentos. “Estas islas (Cuba y Puerto Rico) por su
posición local son apéndices naturales del continente norteamericano, y una de
ellas, la isla de Cuba, casi a la vista de nuestras costras, ha venido ha ser,
por una multitud de razones de trascendental importancia para los intereses políticos
y comerciarles de nuestra unión” (4). El
autor de la teoría fruta madura, señaló más adelante: “ pero hay leyes de gravitación política
como las hay de gravitación física, y así como una fruta separada de su árbol
por la fuerza del viento no puede, aunque quiera, dejar de caer en el suelo, así
Cuba, una vez separada de España y rota la conexión artificial que la liga con
ella, e incapaz de sostenerse por si sola, tiene que gravitar, necesariamente
hacia la unión norteamericana, y hacia ella exclusivamente, mientras que la unión
misma, en virtud de la propia ley, le será imposible dejar de admitirla en su
seno”..(5) La
estrategia formulada por él la tesis del fatalismo geográfico y representó la
esencia de lo que ocho meses después de la nota de Adams, el 2 de diciembre de
1823, el presidente James Monroe dio a conocer en su séptimo mensaje anual al
congreso conocido en la historia con el nombre de la Doctrina Monroe. Fue el
futuro de Cuba la causa directa del surgimiento de ese instrumento geo político
que advertía a las potencias europeas” no intentar meter sus manos en América.
(6) Solo
queda esperar que las condiciones permitan la adquisición, mientras tanto todo
debe quedar en su lugar, ni traspaso a otra potencia ni independencia seria
tolerado por loa Estados Unidos. El presidente James Monroe sentó las bases
para asegurar la futura expansión norte americana, tratando de evitar que los
territorios que la decadente España no acertara a retener. Así quedó resumida
su política “América para los americanos.” Las
gestiones de Bolívar y de otros gobernantes de las nuevas repúblicas
latinoamericanas, para ayudar a la causa de la independencia de Cuba,
ocasionaron profundos temores a la administración estadounidense, que realizó
todas las gestiones a su alcance por impedir su materialización porque prefería
a Cuba en manos de España, hasta estar en condiciones de apoderarse de ella. Con
vista al congreso de Panamá, Bolívar envió directivas a los participantes con
el objetivo de buscar consenso y aprobar la creación de una fuerza militar para
liberar a Cuba y Puerto Rico; tentativa que encontró rápida oposición en el
gobierno norteamericano. Refiriéndose
a ello, el general José Antonio Páez, quien sería jefe de la
proyectada fuerza, apuntó en sus memorias: “ El gobierno de Washington, lo
digo con pena, se opuso de todas veras a la independencia de Cuba… ninguna
potencia, ni aún la misma España, tiene en todo sentido un interés tan alto
como los Estados Unidos en la suerte futura de Cuba.”(7). En
1848, durante el gobierno del presidente Jane K. Poll, el embajador de Estados
Unidos en Madrid, ofreció al gobierno español 100 millones de dólares por la
adquisición de Cuba, que fracasó. Los intentos de compra se repitieron durante
el período de 1853 a 1861, con los gobiernos de Franklin Pierre y James
Buchanan. (8) A fines de 1869, el presidente norteamericano, Ulises S.
Grant, planteó que no se reconocería la
beligerancia cubana y autorizó la venta de las cañoneras a España, lo cual
dificultó aun más el arribo de expediciones a Cuba. La neutralidad yanqui era
un engaño. Desde
los primeros momentos de la lucha Carlos Manuel de Céspedes, reclamó de los países
del continente americano el reconocimiento a la guerra del pueblo cubano, ala
que el gobierno de Chile había dado su apoyo antes de iniciarse. En 1869,
Benito Juárez, quien junto con su pueblo enfrentaba la intervención
extranjera, lo hizo, así como Brasil, Guatemala, Bolivia y El Salvador; en
tanto Colombia, Perú y Venezuela le enviaron algunas expediciones a principios
de la contienda. La
posición estadounidense fue criticada por Carlos Manuel de Céspedes en carta
al presidente Grant. … Las ideas que defienden los cubanos y la forma de
gobierno que han establecido, escrita en la constitución por ellos promulgada,
hacer por lo menos obligatorio a los Estados Unidos, más que a alguna otra nación
civilizada el inclinarse en su favor. Si por exigencia de humanidad y civilización
todas las naciones están obligadas a interesarse por Cuba, pidiendo la
regularización de la guerra que sostiene contra España, los Estados Unidos
tienen el deber que le imponen los principios políticos que profesan, proclaman
y difunden…(9) La
misiva no tuvo respuesta oficial. Sin embargo el secretario de estado, Hamilton
Fish, fijó la posición de su gobierno al negarse a recibir a José Morales
Lemus, representante oficial del gobierno de la República Cuba en Armas, el 24
de marzo de 1869, planteando al respecto: “…nosotros nos proponemos proceder
de completa buena fe con España, y cualesquiera que pudieras ser nuestra simpatía
por un pueblo que, en cualquier parte del mundo, luche por gozar de un gobierno
mas liberado, no deberíamos apartarnos de nuestro deber
para con otros gobiernos amigos, ni apresurarnos a reconocer
prematuramente un movimiento revolucionario antes de que haya manifestado
capacidad de sostenerse de si mismo…” (10.) Céspedes no necesitó tiempo
para llegar a la convicción de que nada tenían que esperar los revolucionarios
cubanos del gobierno de los Estados Unidos, pues pronto superó el ideal de la
gran nación del norte. Al percatarse de la esencia hegemonista del poderoso
vecino planteo: “Por
lo que respecta a los Estados Unidos tal vez este equivocado, pero en mi
concepto su gobierno a lo que aspira es apoderarse de Cuba, sin complicaciones
peligrosas para su nación.”(11). Este es el secreto de su política y mucho
me temo que cuanto haga o proponga, sea para entretenernos y que no acudamos en
busca de otros amigos más eficaces y desinteresados. Más
adelante, al comprobar sus temores, Céspedes fue capaz de ordenar el cierre de
la representación diplomática del gobierno de la República en armas en los
Estados Unidos. De
1868 a 1878 la política de los sucesivos gobiernos de Andrew Jonson, Ulises S.
Grant y Rutherford B. Hayes se mantuvo contraria a reconocer la independencia de
Cuba, y a la beligerancia del campo insurrecto. Esto fue muy esclarecedor para
los revolucionarios cubanos, pues evidenció que en la lucha por la
independencia tenían dos enemigos bien definidos: España, la cual los combatía
con las armas en la mano, y Estados Unidos que lo hacía mediante la diplomacia
y el apoyo más abierto a la metrópoli española. La
realidad demostró a los patriotas cubanos que nada bueno debían esperar del
gobierno norteamericano, tal como se evidencia en las siguientes palabras de Céspedes:
“A la imparcial historia tocará juzgar si el gobierno de esa república ha
estado a altura de su pueblo y de la misión que representa en América; no ya
permaneciendo simple espectador indiferente de las barbaridades y crueldades
ejecutadas a su propia vista por un apotencia europea monárquica contra la
colonia (…) sino prestando apoyo indirecto moral y material al opresor contra
el oprimido, al fuerte contra el débil, a la monarquía contra la república
(…) al esclavista recalcitrante contra el libertador de cientos de miles de
esclavos ”(12). El fin de la década de 1880 llevó consigo la definición de
las aspiraciones hegemónicas de los gobernantes norteamericanos, puestas en
evidencias por José Martí en varios artículos periodísticos, un ejemplo fue
“Vindicación de Cuba”. Los planes yanquis contemplan destruir el ejemplo de
los ideales independentistas de los próceres latinoamericanos. Por ello, entre
las medidas que enarbolaron con esa finalidad se encontraban el panamericanismo,
política enfilada no solo contra el bolivarismo, sino también hacia la
tergiversación de éste.(13) Para
emplastarlo el gobierno estadounidense convocó a la primera conferencia
panamericana, celebrada en Washintong desde octubre de 1889 hasta abril de 1890.
Sus objetivos fueron confirmados en un artículo publicado por Tribune Of., New
York, en el cual se afirmaba: “los americanos están obligados a conquistar su
supremacía (…) y a ejercer una influencia directa y general en los asuntos
del continente americano.”(14) Durante
la guerra de 1895, cuando las condiciones fueron propicias debido a la
irreversible derrota de España ante el Ejército Libertador cubano, se
apresuraron a intervenir en el conflicto bélico los Estados Unidos. Para ello
utilizaron, como pretexto para justificar la intromisión la explosión del
acorazado Maine, y las simpatías de numerosos norteamericanos hacia la lucha
que heroicamente libraban los cubanos. Una vez la intervención, el gobierno
norteamericano dio pasos encaminados a asegurar la ayuda de Calixto García y su
glorioso Ejército Libertador para apoyar el desembarco y
desarrollar las operaciones
militares en la zona oriental. García, apoyado eficazmente por sus oficiales,
en especial los generales Agustín Cebreco, Luís de Feria Garayalde, Salvador
Hernández, López Recio y Pedro Agustín Pérez, ordenó bloquear los accesos a
la capital oriental e impedir la labor conjunta de las tropas españolas. De
igual manera, el plan estratégico norteamericano estipulaba el bloqueo a las
costas del occidente cubano, en particular el puerto de La Habana, lo que
repercutió de forma dramática en los suministros alimentarios a la población
civil. William Shafter, comandante supremo del ejército norteamericano
destinado a Cuba, desembarcó con cerca de 16 000 soldados y oficiales el 20 de
junio por la zona oriental de Siboney; rápidamente se reunió con Calixto García,
quien propuso un amplio plan de operaciones aprobado por la dirección
estadounidense, que consistía en cercar la ciudad de Santiago de Cuba tomando
las pequeñas poblaciones que rodeaban la capital provincial. (15) El
10 de diciembre de 1898 se firmaría el Tratado de París entre España y los
Estados Unidos que con justeza puede llamarse “Traspaso de la Isla de
Cuba”(16). Los norteamericanos, despojando a España de todos sus territorios
obtuvieron, a parte de la mayor de las Antillas, a Puerto Rico, Filipinas y
algunos otros enclaves menores, Cuba quedaría, de forma incierta e indefinida
en manos extranjeras. Al acabar el año 1898, Máximo Gómez expresaría con
toda razón, que Cuba no era “ni libre ni independiente todavía”. (17) Finalizada
la guerra hispano-cubano-norteamericana, mediante el citado tratado, el gobierno
de Estados Unidos establece en Cuba, un período de ocupación militar e impuso
a la Constitución de 1901, el oprobioso engendro de la Enmienda Platt, con lo
cual controló económica y políticamente a Cuba. No
faltaron voces como Juan Gualberto Gómez, Manuel Sanguily, Salvador Cisneros
Betancourt, y otros patriotas que se opusieron abiertamente contra dicha
enmienda. El fuerte sentimiento patriótico del pueblo cubano impidió que la
Isla fuera anexada a los Estados Unidos. En
apretada síntesis el presente trabajo recoge las principales manifestaciones de
la política hegemónica de los gobernantes norteamericanos en su interés de
apoderarse de Cuba durante el siglo XIX. A
organizar esa política se dedicaron casi todas las administraciones
norteamericanas desde Thomàs Jefferson (1801-1809) hasta William Mackinley
1897. Durante
el período estudiado la actuación de las administraciones norteamericanas fue
abiertamente hostil a los ideales independentistas del pueblo cubano, manifestándose
de disímiles variantes: v
Trataron de comprar la Isla a España en más de 5 ocasiones. v
Desarrollaron una política hacia Cuba dirigida a sustituir a España en las
relaciones económicas con ella. v
Se opusieron denodadamente a que Cuba quedara enrolada en los procesos de
independencia de América Latina. Recordemos los esfuerzos de Simón Bolívar en
1826. v
Después de formular la Doctrina de la Fruta Madura diseñaron la famosa
Doctrina Monroe: América para los americanos. v
Colaboraron abiertamente con España para frustrar los intentos independentistas
cubanos desde el territorio de los Estados Unidos; denunciando a los patriotas,
deteniendo las expediciones y otros. v
Presionaron sobre España para que ésta concediera la autonomía a Cuba. v
Inventaron el incidente del Maine para intervenir en la guerra hispano-cubano.
Además manipularon la resolución conjunta para convertirse en un simple
instrumento de intervención. v
Desconocieron sistemáticamente a las instituciones de la lucha independentista
en Cuba: el Ejército Libertador y la Asamblea de Representantes. v
En coordinación con Tomás Estrada Palma trataron de comprar la independencia
de Cuba a España. v
Finalmente se inventaron una guerra, que les permitió tratar a sus
colaboradores (Ejército Libertador cubano) como enemigo, y alo españoles,
autonomistas como aliados de la organización administrativa de Cuba durante el
período de ocupación militar. La
firme posición patriótica de los representantes del pueblo cubano en cada
momento hizo fraguar el afán hegemónico de los gobernantes norteamericanos
hacia Cuba en éste períodos. David
y Goliat en: Temas de Historia de Cuba. Selección de lecturas. Nivel medio
superior. Editorial Pueblo y Educación. Página 3. El
Diferendo Estados Unidos Cuba: Colectivo de Autores, Editorial Pueblo y
Educación. Pagina 14. El
Diferendo Estados Unidos Cuba: Colectivo de Autores, Editorial Pueblo y
Educación. Pagina 15. El
Diferendo Estados Unidos Cuba: Colectivo de Autores, Editorial Pueblo y
Educación. Pagina 16. Temas
de Historia de Cuba. Selección de lecturas. Nivel medio superior. Editorial
Pueblo y Educación. Página 5 y 6. Pino
Santos Oscar. El imperialismo Norteamericano, Editorial de Ciencias
Sociales. Página 27. El
Diferendo Estados Unidos Cuba: Colectivo de Autores, Editorial Pueblo y
Educación. Pagina 19. David
y Goliat en: Temas de Historia de Cuba. Selección de lecturas. Nivel medio
superior. Editorial Pueblo y Educación. Página 8 Carta
de Carlos Manuel de Céspedes al presidente Grant en: El Diferendo Estados
Unidos Cuba: Colectivo de Autores, Editorial Pueblo y Educación. Pagina
23 y 24. Foner
Philips: Historia de Cuba y sus relaciones con Estados Unidos, tomo II
editorial de Ciencias Sociales, La Habana 1973 página 220. Céspedes
Carlos Manuel: Carta a José M. Mestre en: Fernando Portuondo y Hortensia
Pichardo, Carlos Manuel de Céspedes. Escritos, Tomo I. Editorial de
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Carlos Manuel: Carta al señor Charles Summer Wells, presidente de la comisión
del senado de los Estados Unidos, en: Hortensia Pichardo. Morir todos o ser
independientes, revista Bohemia, 5 de febrero de 1993, página 64. El
Diferendo Estados Unidos Cuba: Colectivo de Autores, Editorial Pueblo y
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Philips: Historia de Cuba y sus relaciones con Estados Unidos, tomo II
editorial de Ciencias Sociales, La Habana 1973 página 249. La
guerra Hispano-Cubano-Norteamericana en: Pino Santos Oscar. Cuba Historia y
Economía, Editorial de Ciencias Sociales, página 238. La
guerra Hispano-Cubano-Norteamericana en: Pino Santos Oscar. Cuba Historia y
Economía, Editorial de Ciencias Sociales, página 237 Gómez
Báez Máximo: Diario de Campaña, Centenario 1868, Instituto Cubano del
Libro, La Habana 1968. Página 541. Autor:
Profesor Auxiliar Héctor Sosa de la Cruz Email
: hectorsosadelacruz@yahoo.es
Universidad
Pedagógica”Raúl Gómez García” de Guantánamo. Cuba. mayo
del 2005 Autor:
Profesor
Auxiliar Héctor Sosa de la Cruz Publicación enviada por Prof. Héctor Sosa de la Cruz Contactar mailto:hectorsosadelacruz@yahoo.es Código ISPN de la Publicación EEEVZVuAVEHiMEGxkE Publicado Tuesday 10 de May de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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