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Monografias | El pensamiento de Martí, Che y Fidel como sustento ideológico en la lucha de los pueblos de América Latina contra el ALCAEl pensamiento de Martí, Che y Fidel como sustento ideológico en la lucha de los pueblos de América Latina contra el ALCAResumen: El ALCA es una forma sofisticada del neoliberalismo proteccionista y excluyente, presente en la persiste política de los Estados Unidos de preservar los mecanismos de que privilegian su economía y mantienen bajo su control las de otras países, favorece las grandes transnacionales frente a las débiles economías latinoamericanas. No ofrece solución para los graves problemas sociales del hemisferio, es un apéndice de la variante del proyecto de dominación mundial de los Estados Unidos, en tanto el ALBA ofrece una solución a la necesidad de integración y cooperación real de los pueblos de del continente, sobre la base de un intercambio justo y sostenible. El
ALCA es una forma sofisticada del neoliberalismo proteccionista y excluyente,
presente en la persiste política
de los Estados Unidos de preservar los mecanismos de que privilegian su
economía y mantienen bajo su
control las de otras países, favorece las grandes transnacionales frente a las
débiles economías latinoamericanas. No ofrece solución para los graves
problemas sociales del hemisferio,
es un apéndice de la variante del proyecto de dominación mundial
de los Estados Unidos, en tanto el ALBA
ofrece una solución a la necesidad de integración y cooperación real de los
pueblos de del continente, sobre la base de un intercambio justo y sostenible. INTRODUCCIÓN En
la velada político-cultural por el
aniversario 45 del triunfo de la Revolución Cubana, en el teatro habanero
Karl Marx, Fidel Castro Rúz
(2004) líder de la Revolución Cubana , precisó
que tras ser la región del mundo donde con más rigor y exigencia se aplicó el
neoliberalismo, América Latina enfrenta ahora el desafío del ALCA, advirtió
que la proyectada Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) sería el
asalto final contra el desarrollo económico, la unidad y la independencia de
los pueblos latinoamericanos. Los
pueblos latinoamericanos han iniciado una profunda toma de conciencia en el
enfrentamiento al ALCA, que ha creado no pocas dificultades
a los Estados Unidos en su intento apresurado por lograr su imposición. Como
contrapartida del ALCA y verdadero modelo de integración de los pueblos
latinoamericanos y caribeños, el ALBA abre
nuevas perspectivas de desarrollo integracionista para la región, libre
del control de los Estados Unidos, por lo que el asunto requiere una especial
atención. El
llamado “libre comercio” no es ni un concepto ni una práctica nueva, está
ligado a un modelo de producción económica y reproducción social. Es
lo que hoy conocemos bajo la denominación de “neoliberalismo” y del
cual el ALCA es su máxima expresión. Desde
Thomas Jefferson, John Quincy Adams y James Monroe hasta los Bush de nuestros días,
las intenciones de los gobernantes yanquis han sido apoderarse de todo el
hemisferio, utilizando múltiples teorías y doctrinas; la Doctrina Monroe, la
del Destino Manifiesto, la del Buen Vecino, la Alianza para el Progreso,
Iniciativa para las Américas (hoy el ALCA) y otras muchas, mediante las cuales
se apropiaron de la mitad del territorio de México, mantienen en un status
colonial a Puerto Rico y la ocupación
ilegal de una porción del territorio nacional cubano utilizado como base naval militar y recientemente como centro
de concentración de prisioneros de la guerra de Afganistán. La
“iniciativa actual” de formar el Mercado Común de las Américas (ALCA)
corresponde al Presidente George Bush, padre, que convocó a la Primera Cumbre
de las Américas, en Miami, en diciembre de 1994. Los
jefes de Estado y de Gobierno de la región, con la excepción de
Cuba que, fue excluida, aceptaron la propuesta norteamericana de
establecer un área de libre comercio, en la que se irían eliminando en forma
progresiva las barreras al comercio y a la inversión. Durante la fase
preparatoria del proceso del ALCA se efectuaron cuatro reuniones ministeriales,
la primera en junio de 1995, en Denver, USA; la segunda en Cartagena de Indias,
Colombia, en 1996; la tercera en 1997 Belo Horizonte, Brasil; y, la cuarta en
San José de Costa Rica, en 1998. En ésta última reunión los Ministros
recomendaron dar inicio a las negociaciones y establecieron la estructura, los
principios y los objetivos para desarrollarlas. La
Segunda Cumbre de las Américas efectuada en Santiago de Chile en abril de 1998
dio inicio formalmente a las negociaciones. La quinta reunión Ministerial tuvo
lugar en Toronto, Canadá, en noviembre de 1999, donde
se instruyó a los grupos de negociación preparar un texto de borrador
del proyecto, el mismo fue presentado a la sexta reunión ministerial efectuada
en Buenos Aires en abril del 2001. En
la tercera Cumbre de las Américas, tuvo lugar en Québec, Canadá, en abril del
2001. Los jefes de Estado y de Gobierno que habían orientado las negociaciones
en medio de un total hermetismo, presionados por la opinión pública
internacional, decidieron hacer público el borrador del Acuerdo del ALCA. En
esta reunión fracasó el intento del Gobierno de George Bush hijo, de acelerar
las negociaciones para culminarlas en el 2003 y se acordó que las mismas deberían
estar terminadas en enero del 2005 y entrarían en vigencia en diciembre del
mismo año. En
la medida que el tiempo ha ido transcurriendo los pueblos del continente ganan
en claridad, las verdaderas pretensiones del ALCA se hacen más evidentes. Son
múltiples las personalidades de la política, la ciencia y otras esferas que se
han referido a su esencia entre ellos: Claudio
Katz (2002) “El
acuerdo de libre comercio para América Latina (ALCA) es un proyecto estratégico
de Estados Unidos dirigido a consolidar su dominio de la región, a través de
nuevos mecanismos de penetración comercial, mayores controles de la inversión
y refinadas formas de supervisión de los flujos financieros.”([1])
Renato
Recio (2002) “Bien mirado, el Área
de Libre Comercio de las Américas (ALCA) no es más que un acuerdo ultra
neoliberal impulsado por las poderosas corporaciones multinacionales y por el
gobierno norteamericano para incrementar los territorios de extracción de
recursos, sus utilidades y su poderío en nuestro hemisferio” ([2])
Evo
Morales (2002), dirigente indígena boliviano, ex candidato presidencial a la
república de su país, considera que el "ALCA es un economicidio"([3])
Adolfo
Pérez Esquivel (2003) Premio Nobel de la Paz y miembro de la Autoconvocatoria
No al ALCA. “El peligro que
representa el ALCA –definido por algunos estadistas latinoamericanos como
"la anexión a EE.UU." más que un
tratado comercial-, no puede tampoco ser visto como un hecho aislado. Forma
parte de un proyecto de dominación [...]” ([4])
Osvaldo
Martínez (2003) “El ALCA es más neoliberalismo” ([5])
El
Dr. Sergio Arce Martínez. Presidente de la Conferencia Cristiana por la Paz de
América Latina y el Caribe (2004) señala “el ALCA es una estratégica
propuesta imperial frente a la cual no hay más opción para los que hacemos
teología desde una perspectiva bíblica que combatirla firme y
denodadamente.”([6])
Luis
Fernando Novoa Garzón (2004) “El ALCA representa el estadio y el laboratorio
del nuevo orden unipolar y autocrático en gestación”
([7]) En
sentido general el ALCA significará
más neoliberalismo, menos protección a la industria y a los intereses
nacionales, más desempleo y problemas sociales. El
Área de Libre Comercio de las Américas implica imponer el libre flujo de
capitales de una de las economías
más poderosas del planeta, la de EE.UU., a
las economías subdesarrolladas, dispersas y endeudadas de América Latina y el
Caribe, bajo la ficción de que se trata de un pacto entre “iguales”, obviándose
que el PIB sumado de todas nuestras naciones es casi diez veces inferior al del
país del norte. En
1888 el Congreso de los Estados Unidos, acordó la adopción de una moneda única
de plata para ponerla en vigor en todo el hemisferio, con tales fines en 1889, a
pedidos de esa nación se celebró la Conferencia Monetaria de las Repúblicas
de América, con el propósito de hacer realidad el fin previsto por el
congreso; la misma fracasó, en
gran medida por la oposición de Martí, que participó
en representación de Uruguay, siendo secundado por las demás repúblicas.
A
más de un siglo de aquel fracasado intento,
el poderoso imperio convoca, nuevamente, a la formación del Acuerdo de
Libre Comercio de las Américas, ALCA, que no es sólo el diseño de una zona de
libre comercio, implica, sobre todo, la ejecución definitiva del viejo proyecto
de la coyunda colonial sobre los pueblos y naciones de nuestra América. José
Martí, en La Revista Ilustrada, publicada en Nueva York, en mayo de 1891,
advirtió a los pueblos de América Latina sobre las amenazas de una unión
desequilibrada, impuesta por los intereses de los poderosos, escribía,
quien, como periodista, conoció los detalles de la primera Conferencia
Internacional de las Américas, realizada en Washington. ”
A todo convite entre pueblos hay que buscarle las razones ocultas. Ningún
pueblo hace nada contra su interés; de lo que se deduce que lo que un pueblo
hace es lo que está en su interés. Si dos naciones no tienen intereses
comunes, no pueden juntarse. Si se juntan, chocan. Los pueblos menores, que están aún en los vuelcos
de la gestación, no pueden unirse sin peligro con los que buscan un remedio al
exceso de productos de una población compacta y agresiva, y un desagüe a sus
turbas inquietas, en la unión con los pueblos menores.”([8])
Martí
con su enorme capacidad de orientación futurista
previó desde entonces lo
que debía evitarse hoy, el 2 de noviembre de 1889, a propósito del Congreso de
las Naciones de América convocado en Washington, con palabras visionarias
nos anuncia cual debía ser nuestra posición ante proyectos como el ALCA. “ Cuando
un pueblo es invitado a unión por otro, podrá hacerlo con prisa el estadista
ignorante y deslumbrado, podrá celebrarlo sin juicio la juventud prendada de
las bellas ideas, podrá recibirlo como una merced el político venal o
demente,...”([9])
No
es que Martí plantee los problemas esenciales del ALCA, sino que la esencia
es la misma, ha cambiado un matiz, un nombre, pero son los mismos
intereses. El
ALCA, no hace más que ratificar una
vieja pretensión de la política gubernamental norteamericana, dirigida
a utilizar a América Latina y el Caribe como instrumento para compensar
su gran déficit comercial, mediante una recolonización que perpetúe su
dominio y garantice el control de los recursos latinoamericanos. “Jamás
hubo en América, de la independencia acá, asunto que requiera más
sensatez, ni obligue a más vigilancia, ni pida examen más claro y minucioso,
que el convite que los Estados Unidos potentes, repletos de productos
invendibles: y determinados a extender sus dominios en América, hacen a las
naciones americanas de menos poder” ([10]) Como
“En la política, lo real es lo que no se ve.”([11]),
Como a todo convite
entre pueblos hay que buscarle la
razón oculta, se hace preciso
destacar que el interés
yanqui no es compartir beneficios de una apacible liberación comercial, sino
penetrar con sus excedentes y productos ociosos, los mercados Latinoamericanos y
Caribeños, arrasando con los productos nacionales, que no pueden competir con
sus grandes transnacionales y compensar su gigantesco y creciente déficit
comercial. ¿Qué
razones reales oculta EE.UU. detrás
del ALCA? El
control de la economía latinoamericana sigue siendo en el siglo XXI una gran
obsesión para los gobernantes norteamericanos, que ven en ella una solución a
muchos de los graves problemas en lo que se encuentra sumida la economía de esa
superpotencia. América
Latina produce alrededor del 15% del crudo mundial y posee el 11% de las
reservas globales, emite el 37% de las
importaciones de crudo de los Estados Unidos, posee en sus territorios la
tercera parte del potencial del agua, es la región del mundo de mayor riqueza
en biodiversidad, con el 40% de las
especies de animales del mundo, sus países
poseen la mayor masa de ganado vacuno del mundo, encabezadas por Argentina y
Brasil. Estas
riquezas resultan conmovedoras para las
grandes transnacionales norteamericanas, que se situarían en condiciones de
enfrentar la competencia de otras áreas de poder económico como la
Unión Europea, Japón, China, entre otras. El
ALCA permitiría a los EE.UU. eliminar y dejar sin efecto asociaciones regionales como
el Pacto Andino, el Tratado de Libre Comercio del Cono Sur, El Pacto del
Río, El CARICOM, ignorando sus
acuerdos y convenios. El
ALCA no ofrece alternativa de solución para los problemas sociales que
afectan los pueblos de Nuestra América, como el analfabetismo, el desempleo, la
indigencia, la discriminación de minorías étnicas, el empleo de fuerza de
trabajo infantil y el uso irracional de los recursos naturales. Por el contrario
conducirá a una intensificación del neoliberalismo, agudizando el intercambio
desigual y profundizando el abismo entre pobres y ricos, entre hombres y mujeres
y entre negros y blancos. El
ALCA es una variante del neoliberalismo ajustada a las nuevas condiciones que pretende ocultar su
esencia, utilizando otras indumentarias,
cuyo sustento es la privatización. Para
el Che “El capital privado
extranjero no se mueve por generosidad, no se mueve por un acto de noble
caridad, no se mueve ni se moviliza por el deseo de llegar a los pueblos. El
capital extranjero se moviliza por el deseo de ayudarse a sí mismo. El capital
privado extranjero es el capital que sobra en un país y se traslada a otro país,
donde los salarios sean más bajos, las condiciones de vida, las materias primas
sean más baratas para obtener mayores ganancias. Lo que mueve el capital de
inversión privada extranjera, no es la generosidad sino la ganancia” ([12])
El
ALCA conduciría a América Latina
a renunciar a sus posibilidades de integración autónoma y a aceptar
definitivamente la condición de integración subordinada a los Estados Unidos
en el orden económico y político. Martí
y el Che alertan sobre el peligro de una alianza económica entre naciones
pobres y altamente desarrolladas en condiciones de desigualdad, al respecto
este último señala:”Habíamos
dicho al principio que la soberanía política y la independencia económica van
unidas. Si no hay economía propia, si se está penetrado por un capital
extranjero, no se puede estar libre de la tutela del país del cual se depende,
ni mucho menos se puede hacer la voluntad de ese país si choca con los grandes
intereses de aquel otro que la domina económicamente”([13])
Fidel
Castro ha calificado al ALCA de nefasta corriente anexionista,
que conducirá al saqueo y suicidio
de todos los pueblos del hemisferio,
considera que la unión entre una gigantesca potencia industrial tecnológica
y financiera, con países pobres, subdesarrollados y dependientes de mecanismos
financieros internacionales controlados por EE.UU. traerá funestas
consecuencias para los países de América Latina y el Caribe. La
dependencia económica que generaría el
ALCA, vista en su aspectos esenciales, se
corresponde con lo observado por el Che al arribar a la siguiente conclusión.”
La importancia de los monopolios
es inmensa, tan grande es que hace desaparecer el poder político de muchas de
nuestras repúblicas. Hace tiempo leíamos un ensayo de Papini, donde su
personaje Gog compraba una república y decía que esa república creía que tenía
presidentes, cámaras, ejércitos y que era soberana cuando en realidad él la
había comprado.” ([14])
Ya
con anterioridad Martí había expresado una genial idea “Quien
dice unión económica, dice unión política. El pueblo que compra, manda. El
pueblo que vende, sirve.”([15]) Se
comprende entonces que la instrumentación del
ALCA implicaría una doble dependencia con respecto a los EE.UU.,
por un lado económica y por otra política. Fidel
Castro junto a Hugo Chávez han
sido los principales
oponentes a la aplicación del ALCA, consideran que la misma pretende
someter a los designios de los Estados Unidos los
pueblos de Nuestra América, e impedir
su integración y soberanía. Ya
comienza a abrirse, como se ha dicho con esperanzadora certidumbre, una nueva época
en América Latina y el Caribe, es la época de la lucha por la verdadera
integración latinoamericana y caribeña, que tiene en la Alternativa
Bolivariana para las Américas (ALBA) una excelente propuesta que ha venido
desarrollando el líder venezolano Hugo Chávez, con una
posición de ejemplar firmeza en la denuncia y
defensa de nuestros pueblos ante la amenaza del proyecto imperial
conocido por ALCA. La
lucha contra el ALCA supone plantearse alternativas de lucha contra el
neoliberalismo, el ALCA otorga
exención a las estrategias empresariales norteamericanas, frente a las
estrategias nacionales de desarrollo, lo cual equivale a renunciar a nuestros
proyectos nacionales y abrir las puertas al capital extranjero. El
intento de instrumentación del ALCA ha encontrado una fuerte resistencia en los
pueblos de la región, los
diferentes encuentros
hemisféricos de lucha contra el ALCA han sido un importante espacio de
denuncia de las terribles consecuencias que para de Nuestra América tendría su
aplicación. En
el marco del IV Encuentro Hemisférico de Lucha contra el ALCA, en La Habana,
realizado entre los días 28 y 29
de abril del presente, se convirtió
en una reunión de la Campaña
Continental contra dicho instrumento, el cual, como se recordará, no pudo
entrar en vigencia el pasado 1ero de enero del 2005, como se esperaba, debido a
la lucha desplegada a lo largo y ancho del continente por los movimientos
sociales, redes y organismos no gubernamentales que propugnan por un comercio
justo, respetuoso de las necesidades de desarrollo de nuestros pueblos y por una
integración latinoamericana que tenga como fundamento no el afán de lucro
sino, ante todo, la construcción de un mundo con justicia y prosperidad con
sustentabilidad. La
resistencia de lucha contra el ALCA ha comenzado aprovechar todos los espacios y
diseñar estrategias alternativas como el ALBA. En
el contexto del IV Encuentro Hemisférico de Lucha contra el ALCA, se produjo
el lanzamiento público de los primeros acuerdos encaminados a
materializar la Alternativa Bolivariana para
las Américas, ALBA (iniciativa del gobierno de Hugo Chávez), con un
paquete de más de 40 acuerdos bilaterales de cooperación e intercambio
comercial, basado en los principios de solidaridad, integración para el
desarrollo y sustentabilidad. Los
acuerdos comprenden desde desgravaciones arancelarias y preferencias
comerciales, hasta el establecimiento en Cuba de una oficina de Petróleos de
Venezuela (PDVSA), así como la continuidad del aporte cubano en las misiones
que se desarrollan actualmente en Venezuela. Cabe también señalar que la
delegación venezolana, además de los activistas y luchadores sociales, incluyó
una numerosa delegación empresarial, lo que también plantea que el ALCA u
otras formas del “libre” comercio, tal como están concebidos, perjudicarán
también al empresariado y burguesías nacionales, que ven la necesidad de
consolidar su acceso a otros mercados para no sucumbir frente a la maquinaria
productiva y de comercialización norteamericana. Estos
acuerdos revisten una trascendencia histórica, por varias razones: son
acuerdos de integración comercial y de cooperación de grandes
magnitudes e impacto económico, el valor inicial de las transacciones supera
los 400 millones de dólares, es una iniciativa que tiende con claridad a
superar la “economía de bloqueo” que padece Cuba desde hace 46 años, se
realiza al margen de Washington pero, fundamentalmente, es la primera vez que un
acuerdo comercial y de cooperación se celebra expresamente concebido como una
iniciativa contra los términos del ALCA, cuya integración comercial supedita
absolutamente a nuestros países a los intereses norteamericanos y de las
grandes corporaciones. Por lo tanto, para todos es de
extremada importancia darle seguimiento a los avances en la implementación
bilateral del ALBA entre Cuba y Venezuela, para desprender de allí experiencias
que contribuyan a vislumbrar y poner en ejecución otras formas de intercambio y
desarrollo económico y social para nuestros pueblos. El
ALCA es una forma más sofisticada del neoliberalismo proteccionista y
excluyente presente
en la persiste política de los Estados Unidos de preservar los
mecanismos de protección que privilegian su economía y mantienen bajo
su control las de otras países . El
libre mercado sólo favorecerá las grandes transnacionales, que no encontraran
en las débiles economías de los países latinoamericanos rivalidades ante sus
potentes maquinarias económicas. El ALCA resulta un privilegio para las
empresas norteamericanas. El
ALCA no ofrece solución
alguna para los graves problemas sociales del
hemisferio, por el contrario tiende agravarlo y profundizarlo, poniendo
en peligro los más elementales derechos de un ser humano. El
ALCA es un apéndice de la variante del proyecto de dominación mundial
de los Estados Unidos a comienzos del siglo veintiuno, reviste un carácter
utilitario y coyuntural, forma parte de los objetivos globales del imperialismo
que pretende una dictadura mundial. El
ALBA es una solución a la necesidad de integración y cooperación real de los
pueblos de del continente, sobre la base de un intercambio justo y sostenible,
que garantiza los proyectos de desarrollo estratégico nacionales. 1.
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Pérez, José. Obras Completas, Editorial
Ciencias Social. La Habana.1975. T6 P. 160 Publicación enviada por Lic. Guillermo Paumier Labaceno y Lic. Elcira Favier Pereira Contactar mailto:gpaumier@ispgt.rimed.cu Código ISPN de la Publicación EEEVlFuuAAhxTEGqNs Publicado Wednesday 11 de May de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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