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Monografias | Los valores morales: Características y papel en las condiciones actuales de LatinoaméricaLos valores morales: Características y papel en las condiciones actuales de LatinoaméricaResumen: Dada la problemática central que tiene la humanidad actual, que está a punto de desaparecer por la acción destructora de la política imperial, a través de la Globalización Neoliberal; la cual es impuesta por las grandes potencias capitalistas desarrolladas a los países del tercer mundo o subdesarrollados. Hay que precisar que nunca antes la humanidad ha estado en tan abismal dilema; ya que ha desaparecido hace más de una década la “Unión Soviética” junto a un grupo determinado de países que constituían el “Sistema Socialista Mundial”; dejando sólo algunos y contados países que mantienen la senda del socialismo para sus respectivos pueblos. ESTRUCTURA Objetivo
General: “Explicar
las concepciones teóricas, características y papel de los valores morales en
las condiciones actuales de Latinoamérica” Objetivos
Específicos:
-Análisis y características teóricas
metodológicas de los valores
morales.
-Fundamentar la importancia decisiva
de la valoración moral en la
actualidad. Introducción Cap. 1 Los valores
morales: Un enfoque teórico metodológico de la realidad. Sus características.
Cap. 2 La valoración
moral: Su importante papel en las condiciones actuales de la Globalización
Neoliberal en la América Latina.
Conclusión
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50 minutos
INTRODUCCIÓN Dada
la problemática central que tiene la humanidad actual, que está a punto de
desaparecer por la acción destructora de la política imperial, a través de la
Globalización Neoliberal; la cual es impuesta por las grandes potencias
capitalistas desarrolladas a los países del tercer mundo o subdesarrollados.
Hay que precisar que nunca antes la humanidad ha estado en tan abismal dilema;
ya que ha desaparecido hace más de una década la “Unión Soviética” junto
a un grupo determinado de países que constituían el “Sistema Socialista
Mundial”; dejando sólo algunos y contados países que mantienen la senda del
socialismo para sus respectivos pueblos. Es por todo ello que se hace
extremadamente necesario desvelar los fundamentos teóricos, características y
papel de los valores morales, como condición imprescindible de que es posible
alcanzar una forma de salvar este mundo de la hecatombe. Como
todos conocemos los valores son las propiedades y cualidades que presentan los
hechos, manifestaciones, concepciones, planteadas por los hombres en cu
actividad práctica social. Es
también el resultado superior del desarrollo histórico natural de la
humanidad; que en un principio sólo reflejaba subjetivamente el mundo exterior,
pero en los momentos actuales ha podido conceptual izarlo y valorarlo. Por
eso se hace necesario para todos los pueblos poseer el poder de la cultura, como
vía y procedimiento acertado que permite alcanzar lo cognoscitivo y lo
valorativo de todo proceso del conocimiento. Por
otra parte consideramos que la moral establece las normas de conducta y reglas
que se imponen a los hombres en su relación con sus coterráneos, las cuales no
actúan como leyes sociales rígidas e implantada por gobierno alguno; sino que
regulan la actividad humana en la esfera de la conciencia social por lo que su
significación está en el vínculo sujeto – sujeto del proceso social. De
ahí que definir el valor moral como aquellos aspectos, propiedades y cualidades
positivas que juegan un papel decisivo en la vida espiritual de los hombres;
hasta conformar su convicción del mundo que le rodea y que en su materialización
logra transformarlo. Se
hace una interpretación especial de en que consiste el importante papel de la
valoración moral con la correspondencia exacta de la palabra con los hechos, de
la teoría con la práctica, como forma de alcanzar
la verdad. Es decir que los valores están contenido en la realidad que
vivimos; en la verdad. Esta
es la razón por lo que nos apoyamos en la valoración del pensamiento ético de
Antonio Maceo “que la verdad para ser
estimada no escoge los labios que deben pronunciarla”(1); como igualmente
de V.I.Lenin sabemos que “toda Revolución
vale algo únicamente si sabe defenderse”(2); de José Martí aprendimos
que “trincheras
de ideas valen más que trinchera de piedra”(3); junto con Fidel
aseguramos que “las ideas pueden más que las armas”(4). Consideramos
que esto expresa el contenido del debate científico necesario dentro de la línea
de la filosofía marxista leninista. Por eso encontramos que a un mismo autor en
ocasiones apoyamos sus ideas sobre determinados tópicos y en otro momento
hacemos el análisis crítico sobre sus consideraciones en un aspecto específico. En
resumen hemos establecido una relación dialéctica entre filosofía – ciencia
– valor; apoyándonos en nuestras raíces históricas, con las ideas
orientadoras del marxismo leninismo –única ideología consecuentemente científica
del proletariado mundial- y en el resultado brillante de los trabajos
investigativos de la Dra.C.F. Zaira Rodríquez Ugidos en “Ciencia y Valor”;
del Dr. C.F. José Ramón Fabelo Corzo en “Práctica, Conocimiento y Valoración”;
así como la extensa bibliografía
consultada en este trabajo. LOS
VALORES MORALES: Enfoque teórico metodológico de la realidad. Sus características.
Con
sobrada razón F. Engels expresa el descubrimiento de Carlos Marx de “que
el hombre necesita en
primer término comer, beber, tener un techo y vestirse y por tanto trabajar,
antes de poder luchar por el mundo, hacer política, religión, filosofía,
etc.;”(5) ; es decir, que mediante
esta actividad humana va transformando el mundo de acuerdo a sus necesidades e
intereses sociales en su conjunto, de toda la sociedad, de ahí que todo proceso
social de la humanidad, no es más
que el resultado de la objetivación de
las leyes que rigen su desarrollo histórico. Toda
actividad humana transforma al medio que lo rodea a través de su función
cognoscitiva y valorativa. Lo
cognoscitivo es el proceso mediante el cual, el hombre conoce el mundo que lo
rodea y va interpretando la relación objeto – sujeto tal y como se presenta
en un primer momento con un carácter reflexivo, como una acción dada y una
reacción lógica como respuesta; después mediante el estudio del papel que
desempeña el factor subjetivo en el desarrollo de la sociedad, va exigiendo en
el propio, hacer valoraciones, las cuales surgen o son el resultado de la
incorporación a este conocimiento adquirido de sus necesidades e intereses
propio, en descubrimiento de sus leyes que rigen los procesos sociales. Si
partimos de que la Axiología proviene del griego Asis,: Valor, Dignidad y
Logros. Como aquella parte de la filosofía consagrada a la doctrina de los
valores y que por lo general se entiende por valor; la capacidad que poseen
determinados objetos y fenómenos de la realidad objetiva de satisfacer alguna
necesidad humana; o que también podemos reflejarla como determinación social
de los objetos y fenómenos, que se emplean en su función de ser utilizado en
la actividad práctica de los hombres. Como
podemos observar entre valor y valoración hay una relación íntima y estrecha,
ya que llegan a tener raíces etimológicas comunes, pero no son iguales en todo
los sentidos. Por
valoración entendemos el proceso mediante el cual el hombre interpreta las
propiedades y cualidades de los objetos y fenómenos de la realidad, incluyendo
sus necesidades e intereses; de ahí que toda actividad valorativa no es más
que la objetivación – subjetivación con que el hombre enfrenta la realidad. Si
bien es cierto que el valor es sólo una forma que expresa de una manera clara y
definida la función positiva y progresista en el desarrollo social;
como propiedades que tienen los objetos en sí en su significación
social y de ahí su existencia real como tal. También es correcto definir a la
valoración como positiva y negativa ya que es un reflejo subjetivo de la
significación social, en ello radica su gran diferencia y al mismo tiempo su
similitud. Por ello concluimos que los valores sólo pueden ser positivo ya que
fuera de las relaciones sociales, ni de la sociedad y del hombre; no existen. De
ahí que nos unimos a la opinión de Dr. C.F. José Ramón Fabelo Corso cuando
afirma: “El valor es, por lo tanto, un
concepto que, por un lado, expresa las necesidades cambiantes del hombre y por
el otro, fija la significación social positiva de los fenómenos naturales y
sociales para la existencia y el desarrollo progresivo de la sociedad”(6) Por
lo tanto, los valores existen y se manifiestan de esta manera, no porque sean
objeto del reflejo cognoscitivo o valorativo; sino porque son producto de la
actividad práctica de los hombres y de la sociedad en su conjunto. Con esta
concepción salvamos la diferencia que tenemos con algunos filósofos que
afirman que los valores constituyen la unidad de lo objetivo y lo subjetivo. Los
valores son objetivos porque es objetiva la actividad práctico – material en
la que surgen. Este criterio lo difunden los filósofos marxista y que tiene un
carácter eminentemente científico. Si
afirmamos que las necesidades e intereses del hombre desempeñan un papel
determinante en el surgimiento de los valores, tenemos que tener en cuenta que
los objetos introducidos en la
esfera de las relaciones sociales por lo general son un producto del trabajo
humano. Toda
actividad laboral siempre es consciente y esta dirigida a la consecución de
determinados objetivos, a la satisfacción de sus necesidades, lo cual es un
resultado directo de la actividad subjetiva del hombre.
No obstante, esto no quiere decir que los valores, resultado de dicha
acción, sean también subjetivos. Estos
están claramente determinado por las necesidades de la sociedad y no por la
necesidad de un individuo aislado dado. Esta
persona, puede ser indiferente a uno u otro tipo de medicina, a determinados
recursos sanitarios; pero esto no quiere decir que esa medicina y estos recursos
sanitarios sean indiferentes en su conjunto para toda la sociedad. Si
ponemos otro ejemplo cualquiera, en el proceso productivo en la sociedad de la
sociedad capitalista, como es la extracción de minerales. Lo mismo que en otros
casos, los minerales constituyen aquí una mercancía más. Ni uno sólo de los
seres humanos que intervienen directa o indirectamente en el proceso de producción
tienen como fin superior la creación de objetos valiosos para la sociedad. En
todo caso; para el señor capitalista con sus condiciones de trabajo enajenado;
participa en la producción en aras de obtener determinada ganancia,
mientras por la otra parte el obrero trata de alcanzar un salario que le permita
por lo menos sobrevivir a esta pésima situación económica.
En resumen el valor de los minerales está dado por las necesidades
sociales que satisface y no por las necesidades, intereses y fines que llevaron
a capitalistas y obreros a desarrollar dicha producción. De
ahí que podemos extraer la concepción que las necesidades humanas encuentran
su reflejo verdadero en la significación social y los valores; pero esto se da
mediante la actividad práctica de los hombres.
Pues en el proceso de producción, en el transcurso de la práctica
social el hombre materializa o concretiza en el producto del trabajo sus fines
e intereses, los cuales son a la vez, expresión de sus necesidades. Por
todo ello tiene vigencia la definición de F. Engels de que “los fines de los actos son obra de la voluntad, pero los
resultados que en la realidad se derivan de ellos no lo son, y aún cuando
parezcan ajustarse de momento al fin propuesto a la postre encierran
consecuencias muy distintas a las propuestas”(7). Con
esta afirmación dejamos bien claro, que no son las necesidades de un productor aislado sino, son las necesidades sociales las que
determina el valor del producto. La significación social o valor es, por lo
tanto, la expresión del ser social de aquellos fenómenos que han sido
incluidos en el sistema de formas históricamente
determinadas de actividad humana. Los
valores constituyen una función de los fenómenos objetivos, consistente en la
posibilidad de servir de alguna forma a la actividad práctica de los hombres.
Por lo tanto la práctica descansa en su base: La Producción Material,
representa un proceso objetivo, cuya significación social, los valores,
expresan las necesidades objetivas de la sociedad, surgen y existen
independientemente de la voluntad y la conciencia de los hombres. Por eso C.
Marx en la Tesis sobre Feuerbach señala inobjetablemente que “la
esencia humana no es algo abstracto inherente a cada individuo. Es en su
realidad, el conjunto de las relaciones sociales”(8). Hasta aquí hemos
tratado el carácter objetivo que poseen los valores de los objetos y fenómenos
de la realidad circundante, con un enfoque teórico metodológico. Sin embargo,
como se muestra en la práctica social, el valor puede convertirse también en
determinadas formaciones espirituales como son las ideas, las teorías, la moral etc.
Podemos preguntarnos ¿ tienen estos fenómenos espirituales un valor
objetivo? En principio consideramos
que si; no obstante para argumentar esta afirmación vamos a descubrir
brevemente las características en que surgen y se desarrollan las Ideas
Morales. La moral proviene
del latín “mores” que
significa costumbres. Es una forma de la conciencia social en la que se reflejan
y establecen las cualidades éticas de la realidad social.
En la formación de la conciencia y la voluntad de los hombres así como
en la regulación de su conducta
juega un papel especial la moral. Es un resultado de la relación sujeto –
sujeto. En su
contenido, la moral no es más que el conjunto de reglas, de normas de
convivencia; y de conducta humana que determinan las obligaciones de los
hombres, sus relaciones entre si y con la sociedad en que viven.
Los elementos iniciales de la moral aparecieron en la sociedad primitiva.
Al individuo pensante liberarse de las ataduras gentilicias y adentrarse en un
complejo más extenso de las relaciones sociales; con la llegada de la sociedad
dividida en clases se estimuló el desarrollo de su conciencia y planteo ante la moral
multitud de nuevos problemas.
La diversidad de factores que alcanza la moral se refiere a la actitud
que tiene que asumir ante la nueva comunidad social, ante los hombres de
determinada clase, ante el Estado como órgano central de la sociedad, ante los
partidos y grupos sociales etc, lo cual rebasa el marco de las anteriores
costumbres, tradiciones de las gens o la tribu o la unión de tribus. Si lo expresamos de
otra manera, debemos reconocer que nacen nuevas, diversas y distintas
concepciones acerca de las normas
morales que la diferencian de las costumbres y tradiciones de las antiguas
formaciones económicas sociales. En la actualidad se
ha avanzado tanto en la complicación de la esfera de la vida moral, a través
de normas, reglas, principios y mandamientos básicos y otras doctrinas (como
son las religiosas) que durante largos siglos han implantado toda una traducción
de generación en generación en la historia de la humanidad. La conciencia
moral desarrollada (entiéndase como el nexo del hombre y los demás en la
comunicación cotidiana) se incluye en la concepción general del mundo y
constituye una parte de la misma, ligada a la solución de los problemas de la
esencia del hombre, de su situación y papel en el mundo circundante, a la idea
del sentido de su vida, del bien y del mal, del ideal moral y de los valores
morales. No es menos
cierto que con el desarrollo de la filosofía, la moral se convierte en esfera
del saber científico, en objeto de la ética. El hombre
educado en el espíritu de una determinada moral adquiere conciencia de su deber
moral, es decir de sus deberes personales ante los demás hombres y de su
comunidad. La elección y
selección del modo de proceder y su valoración por el hombre, van acompañadas
de reflexiones y vivencias psicológicas en lo tocante al carácter moral de su
actividad práctica. De ahí que la
moralidad, no es más que la forma en que el hombre interpreta las normas
morales que impone la sociedad en que vive. Para nadie es un
secreto que la particularidad de la moral, como modo de regulación de la
conducta humana está en que no se respalda directamente en instituciones
especiales, capaces de obligar por la fuerza física a cumplir con los preceptos
morales; (es en ello en que se
diferencia del Derecho, tras la cual se halla el Estado con sus instituciones
Jurídicas); tras la moral se halla
la fuerza espiritual de la persuasión, del ejemplo, de la opinión pública, de
la educación de las tradiciones, de la fuerza del prestigio moral o de otra
personas, organizaciones o instituciones.
Al mismo tiempo se desarrollan en estas relaciones humanas las
concepciones sobre la amistad, la camaradería, el amor etc, que no están
sujeta a regulación por los órganos estatales o organizaciones
sociales. Consideramos que
estamos en condiciones de definir la moral como un sistema de concepciones e
ideas, normas y estimaciones referentes a la regulación de la conducta de los
individuos, a la coordinación de las formas de proceder de cada persona con los
intereses de los demás, de otros grupos o clases sociales, de modos de
educación, de creación y consolidación de determinadas cualidades y
relaciones morales. No es menos
importante lo señalado por F. Engels de que en los países burgueses de Europa,
a fines del siglo XIX sobresalen tres tipos de moral :
la feudal cristiana, la burguesa y la proletaria, las cuales tienen
características diferentes y diversas y por eso concluye en que “los
hombres sean consciente o inconscientemente derivan sus ideas morales, en última
instancia, de las condiciones prácticas en que se basa su situación de clase;
de las relaciones económicas en que producen e intercambian lo producido”(9);
de ahí se desprende que las normas y estimaciones morales se aplican a
la conducta de las clases, pueblos, estados etc, y encontramos con frecuencia
que en la sociedad de clases antagónicas se dan normas morales mínima para
toda convivencia humana, como simples ética en las relaciones humanas, que si
bien no resuelve o elimina la explotación del hombre por el hombre; por lo
menos, traza o plantea su misión de proteger la vida conjunta del hombre contra
unos u otros excesos peligrosos para ella (violencia física, ofensa),
reclamando la honestidad elemental en las relaciones sociales. Ahora bien, podemos
pasar a definir en que consiste el valor moral, como parte importante de la vida
espiritual e ideología de la sociedad, como
expresión de la relación entre los hombres y del mundo interno de los
hombres que le permita auto regular su conducta a través de la producción
social e individual y que se diferencia de manera radical con los antivalores,
con su antítesis.
Es significativo reconocer que todo sistema de valores constituye una
expresión directa de las condiciones económicas sociales y clasista de una época
histórica determinada.
En sentido general estamos de acuerdo con la Dra. C.F. Nancy L. Chacón
cuando plantea que “el valor moral
expresa la significación social positiva, buena, en contraposición al mal, de
un fenómeno (hecho, acto de conducta), en forma de principio, norma o
representación del bien, lo justo, el deber...”(10).
No obstante debemos precisar que todo valor moral está comprendido en el
respeto y defensa de la patria, con la humanidad, con tu escuela, con el dominio
de sus sentimientos, con tu familia y con la relación con otras personas;
como observamos todas estas cualidades y propiedades existen en el
entorno de la sociedad, es decir que fuera
de este marco no hay valor moral posible, de ahí que manifieste
un carácter positivo y también es un concepto que refleja las
cualidades y propiedades que tienen los objetos o procesos ante mencionados. Por lo que debemos
recordar, que se entiende por valoración
moral el juicio o criterio con que se caracteriza el valor moral de un objeto u
hecho que posea tal cualidad; ya
que se sustenta en el criterio objetivo de la moralidad, el cual posee carácter
histórico y cambia en dependencia del régimen social, de la lucha de clases,
de la relación entre los estados etc. (como hemos explicado anteriormente). Al analizar lo que
enseña le ética científica, toda valoración moral de las acciones y de la
conducta de la gente, parte de la unidad entre la incitación moral y el
resultado útil para la sociedad, parte de la unidad de la palabra y de la obra. Entre valor
moral y valoración moral hay una estrecha relación dialéctica ya que tienen
una misma raíz, pero se diferencia en el contexto de su significación social;
por lo que el valor moral siempre concentra un carácter positivo; mientras que
la valoración moral puede reflejar subjetivamente un carácter positivo o
negativo, aplicando las categorías del bien y del mal. En síntesis,
partimos del método de C. Marx al valorar los problemas subjetivo, cuando afirmó
“Para mí lo ideal no es, por el
contrario, más que lo material traducido y traspuesto a la cabeza del
hombre”(11).
En este aspecto V.I. Lenin al criticar el objetivismo en las ciencias
sociales resaltó que no puede estudiarse el estado real de las cosas “sin
calificarlo, sin valorarlo”(12); por
supuesto la integración de los elementos valorativos y científicos de la
actividad social sólo puede alcanzarse como resultado de la aplicación de la
práctica como criterio valorativo de la verdad.
Es más, el principio de la integración
de las ciencias sólo alcanza su plena realización a partir del triunfo
de la Revolución Socialista, donde todos sus recursos y potencialidades
permiten crear las condiciones sociales radicalmente nuevas en las que se
alcanza la plena humanización de la naturaleza y se pone en sintonía con el
desarrollo armónico e integral de todas las capacidades humanas y de la
personalidad, y con ella la realización de su ideal, siempre deseado por el
hombre: la satisfacción de sus
necesidades siempre crecientes. Pero la realidad
del mundo actual que vive la sociedad capitalista contemporánea, cuyos
antagonismos y contradicciones internas incrementan el abismo insalvable entre
la esencia social del hombre y la existencia individual, es decir entre la
sociedad y el individuo, así como la progresiva enajenación del individuo
respecto a la riqueza material y espiritual de la sociedad; donde la actividad
científica y la actividad valorativa aparecen como fuerzas externas,
influyentes y no determinantes o excluyentes entre si, y totalmente ajena a la
actividad práctica social.
En la sociedad capitalista actual existe una dicotomía absoluta entre la
actividad científica y la valorativa. Por una parte avanza aceleradamente el
proceso intenso de la aplicación de la ciencia a la producción y a su
organización, a los problemas tecnológicos y de dirección de la economía que
son característicos de toda revolución científica técnica.
Por otra parte se proyecta rápido ascenso de una pérdida de los
aspectos cosmovisiva y valorativo de la ciencia; donde esta se convierte en una fuerza
destructora de valores, como un antivalor o
que en ocasione se le considera
enteramente neutral en la actividad axiológica, ajena a los fines práctico y
que por lo tanto se halla más allá de los límites del bien y del mal, con un
sentido metafísico en extremo.
Una característica del pensamiento filosófico burgués actual la
absolutización unilateralmente de
algunos de los factores de la problemática de los valores a partir de
concepciones idealista objetivas y o subjetivas o pragmáticas naturalistas que
reducen los valores a su función normativa, lo cual no da margen para el análisis
y la reflexión científica. Todo ello explica
como el pensamiento burgués contemporáneo rehuye a explicar las raíces
sociales de sus concepciones y no hace la relación necesaria entre ciencia y
valor. Con ello desvinculan la actividad teórico – cognoscitiva
de la práctica histórico social – valorativa, por lo que las diversas
manifestaciones (Fenomenología, Neokantismo, Pragmatismo etc.), como representante de la axiología burguesa actual
separa la teoría de la práctica social. Es el punto de partida de las
concepciones axiológicas burguesas contemporánea la separación entre las
ciencias naturales y las ciencias sociales.
Tiene una vigencia fundamental lo resumido por la Dra. C.F. Zaira Rodríguez
Ugidos cuando explica que el tratamiento filosófico burgués contemporánea del
problema de la relación ciencia – valor se analice en el contexto de dilemas
tales como “cientificismo –
antropologismo”; “estructuralismo – humanismo”; “descripción científica
– hermnéutica”; o en tendencia unilaterales y contrapuestas entre si como
son el cientificismo
y el anticientificismo, que
ofrecen una interpretación absolutamente
desideologizada de la ciencia o una consideración absolutamente “ideológica”
del conocimiento científico en detrimento de su contenido objetivo, y
... a su vez, a un reduccionismo cientificista
o anticientificista de la filosofía”(13)
No escapan a las características esenciales de las concepciones axiológica
burguesa contemporánea las diversas corrientes neomarxistas que desde el Siglo
XX dicen defender las ideas de Marx, pero con sustanciales modificaciones y
rectificaciones al materialismo dialéctico y a lo específico de la felicidad
del hombre en la sociedad. Bien es
conocido las posiciones neomarxista de Louis Althusser de origen francés,
militante del partido comunista francés, el cual
ejerce gran influencia en América Latina
y que trata de demostrar la revolución teórica de Marx en la nuevas
condiciones históricas. Por eso a principios de 1960 encara el problema de la
especificidad y de la cientificidad de
la teoría marxista.
Un rasgo individual del pensamiento burgués contemporáneo está en un
abrazo estrecho y entrelazado de la política de la Globalización Neoliberal
del principio del S XXI, con los Neomarxista; que si bien no se declaran
abiertamente a favor de ella, en la práctica se unen a ello; en que no logran
resolver las grandes contradicciones antagónicas de la sociedad, que tiene las
amplias masas populares en la economía, político, cultural y social.
El pensamiento burgués contemporáneo venga de donde venga y en el nivel
social que exista, trata de enmascarar u ocultar la verdad filosófica en su
contenido partidista; primero parte desde posiciones del idealismo objetivo o
subjetivo, o enfoca su punto de vista utilitario o pragmática, envolviéndolo
con fraseología seudo científica al estilo del positivismo.
La axiología burguesa contemporánea sólo llega a ser un intento de
explicar los valores por sí mismos, en su forma externa, sin tomar en
consideración los mecanismo sociales que lo general, de ahí que sea la causa
primera de su punto de vista idealista.
Por su parte la teoría marxista leninista tiene su punto de partida
sobre base científica y objetiva, es decir el materialismo dialéctico , la
cual subraya la naturaleza social específica de todo valor y por ello lo
considera objeto de la investigación sociológica – general o filosófica, de
la actividad práctica social de los hombres. Sólo en la
sociedad socialista, el criterio de la valoración moral está determinado por
los intereses del pueblo, por el desarrollo progresivo de las condiciones
materiales y espirituales de la vida del hombre, por el trabajo consciente de
todos en nombre de la felicidad y el bienestar
humano. Sólo en la
sociedad socialista se plantea el objetivo de hacer que las nuevas exigencias
morales se conviertan en necesidad interna de todas las personas, haciendo
crecer y fortalecer su autovalor . Sólo en la
sociedad socialista la verdad filosófica tiene por definición la función
partidista; pues la filosofía marxista leninista tiene como base el partidismo
objetivo que según Lenin parte de la ciencia que se construye en su
interior por lo que defiende los intereses del proletariado.
II.-LA VALORACIÓN MORAL:
Su importante papel en las consecuencias de la Globalización Neoliberal en la
América Latina.
Toda las valoraciones humanas se desarrollan desde el principio hasta el
fin, en la actividad práctica social de
los hombres. Es innegable que la
valoración moral regula la actividad práctica de los hombres pues crea las
bases de la formación de las motivaciones personales y sociales, las cuales
representan los estímulos directos de la actividad humana. La actividad de los
hombres son dirigidos por las ideas surgidas en el resultado del proceso
valorativo y cuando las masas se apoderan de ellas son invencibles, pues se
convierten en una fuerza material capaz de desarrollar grandes y radicales
transformaciones de la vida social. Cuanta razón tiene
el Ideólogo mayor de Cuba, José Martí al sentenciar la necesidad de “ser
culto para ser libre”(14) “la ignorancia mata a los pueblos y es preciso
matar a la ignorancia”(15); y que nuestras masas hambrientas e incultas
de la América Latina exigen esa posibilidad de la cultura para poder
valorar acerca de que es para ella bueno y que es malo, que es útil y que es inútil
o perjudicial. Es esta la razón de que se establezca una correlación
objetiva en la práctica social, entre los objetos y fenómenos de la realidad,
por un lado y las necesidades del sujeto, por otro, de modo que la valoración
de determinado objeto; el sujeto
pueda compararlo con los ideales que el posee (ideales que están por alcanzar ,
pues aún no existe), pero tratará de alcanzar a través de la interacción de
la práctica. Las consecuencias
en la América Latina de la globalización neoliberal, que como política
central de la administración norteamericana actual, trae consigo las
necesidades de las grandes masas de eliminar el hambre, la miseria, desnutrición,
el desempleo, la pobreza, la guerra, la muerte violenta etc. ,
y esto únicamente puede transformarse cuando adquieran el conocimiento
de cómo , con que y de que forma ello es posible.
De ahí que la valoración moral pasa ser un factor decisivo en la
actividad práctica del hombre y en su felicidad. Ahora bien, hoy día,
se hace frecuente encontrar valoraciones que retoman el fin de la filosofía
tradicional argumentando la pureza de la nueva filosofía del marxismo que en
esencia tergiversan teórica y prácticamente su contenido. Para ello,
pasamos hacer la crítica a la concepciones Althusseriana y de sus seguidores de
la filosofía, así como otros que por su importancia debemos señalar sus
principales errores y desviaciones a la hora de enjuiciar la investigación
marxista leninista. Al tomar
a Louis Althusser, marxista y comunista francés como centro de nuestra
crítica, no sólo por tratar de explicar teóricamente a Carlos Marx en el
S. XX, sino también por ser quién mayor influencia ejerce en muchos
marxista latinoamericanos de estos tiempos, por lo que estamos de acuerdo con la Dra,
Zaira Rodríguez
cuando valora dicha influencia en “la
marxista chilena Martha Harnecker cuyas traducciones al español de los primeros
ensayos de Althusser en 1967 contribuyeron a difundir el pensamiento de este
autor en este hemisferio”(16), así mismo no se puede negar que la obra de M. Harnecker “Conceptos elementales del
materialismo histórico” se ha difundido divulgado en la mayoría de nuestros
países y que según su autora se ha editado algo más de 50 veces en
universidades y cárceles latinoamericanas;
en la entrevista de marzo de 1978 a la revista española Argumentos. Hay que tomar
en cuenta que la etapa histórica que analizamos, es decir años 60 hasta
finales de los 80 del siglo pasado; aún
existían la Unión Soviética y todo un grupo de países que formaron el
Sistema Socialista Mundial, es aquí donde se prolifera
la corriente de los neoalthusserianos en su nueva versión de la teoría
de C. Marx en la filosofía, la ciencia y las ideologías. Pero con el derrumbe
del sistema socialista mundial y la desintegración de la URSS en los años 90,
todas estas valoraciones neoalthusserianos,
continúan haciendo el juego a la
teoría burguesa contemporánea y se suman al festín de la destrucción de la
sociedad socialista y caen atado y sin guía ideológica en las concepciones
neoliberales que impone el imperialismo en Latinoamérica.
Baste una sola pregunta ¿a que intereses de clases responden los
neoalthusserianos?, que no sean a los burgueses e imperialistas;
pero veamos
como el propio Louis Althusser lo define “del
mismo modo que (Marx) le ha legado al movimiento obrero la tarea de inventar
nuevas formas de comunidad que conviertan al Estado en algo superfluo,
igualmente Marx ha legado a los filósofos marxista la tarea de inventar nuevas
formas de intervención filosófica que aceleren el fin de la hegemonía ideológica
burguesa. En suma: la tarea de inventar una nueva práctica de la filosofía”(17),
en definitiva estas variantes cienticifista
y practicista no contribuyen en nada a dar solución a este embrollo
teórico; pues no analizan la naturaleza específica de la filosofía marxista
en su relación con la ciencia y la
ideología y tratan de reducir su naturaleza; bien sea en la esfera de la
ciencia, bien sea en la política o en las restantes formas de la práctica
social. También
los neoalthusserianos están revueltos y despliegan una cruzada contra la
filosofía marxista, contra la teoría
del conocimiento y el método dialéctico hasta llegar al caso de
“desfilosofar las ciencias”. En ello se destacan a toda prueba Raúl Olmedo
y Luis Salazar, ellos se suman a las ideas practicistas que dominan la
segunda parte de la obra de Althusser.
Ya en 1980 el filósofo y economista mexicano R. Olmedo en su obra filosófica
central (El Anti-método: Introducción a la filosofía marxista);
sin ningún reparo y de forma tajante señala
“pensábamos que si el Marxismo no avanzaba al ritmo de las ciencias
naturales era porque le faltaba un instrumento esencial: la lógica dialéctica,
es decir el método general”(18); como
puede apreciarse la formalización del problema a resolver tiene una contradicción
insalvable, pues quiere mediante procedimientos progresivos de operaciones,
transformar el método esencial de la lógica dialéctica de Marx en que le
permita anunciar el fin de la filosofía marxista. Esta idea principal
queda definida cuando escribe “La
historia de la fundación de las ciencias es simultáneamente la historia de la
delimitación y de la eliminación
progresiva del dominio de los sistemas filosóficos, o sea del campo de aplicación
de la filosofía. Es la historia de
la extinción progresiva de la filosofía”(19). Podemos
agregar a Luis Salazar como uno de las más jóvenes neoalthusserianos, que al
igual que González y Olmedo elabora su propia concepción para poner fin al
marxismo leninismo; analicemos la siguiente valoración de Salazar “la función de la teoría
marxista –como filosofía y como ciencia revolucionaria- dentro de la ideología
comunista no se asemeja en nada al papel que ha jugado la filosofía, las
ciencias naturales y las llamadas ciencias sociales dentro de la ideología
burguesa; mientras en este último
caso se trata de “racionalizar” la
unidad de esta ideología, en el
primero se trata de una función necesariamente crítica, autocrítica y, por
ende, contradictoria, que implica
una lucha ininterrumpida e infinita contra las ilusiones idealistas que
necesariamente engendra la propia ideología revolucionaria comunista y el
movimiento popular que la sostiene”(20)
De
esta manera Salazar le da el tiro de muerte a la teoría marxista leninista sin
mencionar siquiera su fin, pues no reconoce la función metodológica y
orientadora del marxismo con respecto a las otras ciencias sociales, que dicho
sea, las acepta con el prenombre de “llamadas”; porque según su criterio no
son ciencias las teorías sociales; y por último crea una dicotomía insalvable
entre la ideología revolucionaria y el movimiento popular, que aunque reconoce
que “la sostiene” ; el objetivo
que pretende ocultar es el carácter de clase que tiene la teoría marxista que
defiende los intereses del proletariado mundial.
Con esta valoración confusa, con
un marcado sentido pluriclasista,
la filosofía marxista quedaba reducida a la lucha contra las
manifestaciones de una corriente ideológica espontánea
de todos los científicos, ya que cada cual puede tener su propia
concepción dado su carácter contradictorio ininterrumpido.
Por otra parte la “nueva práctica”
filosófica del marxismo representada por los neoalthusserianos
tiene un contenido expreso y definidamente pragmática e
utilitario, pues como no pueden resolver los grandes problemas sociales
de las masas, dan las bases teóricas o por lo menos tratan de crear una filosofía
que sirva para unificar racionalmente al mundo, dando paso con ello a que se
obtenga una “glorificación de lo existente” que responda a los intereses de
la clase dominante; en nombre del marxismo.
En
realidad tenemos que reconocer que en las valoraciones de los
neomarxistas, tengan el nombre que lleven, no hay verdades filosóficas en
ninguna de sus partes y si podemos mostrar la resonancia que tienen las
desviaciones teóricas en las posiciones políticas sociales y viceversa.
Sus principales errores están en el no reconocimiento del marxismo
leninismo como la teoría consecuente y científicamente demostrada, que
defiende los intereses del movimiento obrero internacional y por lo tanto se
hacen portador de una valoración política desacertada de la situación del
movimiento comunista internacional y del desarrollo socialismo, que según
Salazar esta llena de conflictos, antagonismos y que lleva a justificar todas
estas “nuevas concepciones
marxistas”; que ellos van
introduciendo de manera arbitraria y deformadoras a la teoría marxista.
En la actualidad,
vivimos en la primera década de siglo XXI, donde hace más de 10 años
han desaparecidos la mayoría de los países que formaban el sistema socialista
mundial incluida la URSS; provocan que surjan dos valoraciones contrapuestas y
diametralmente diferentes, como son las de los neomarxistas que defienden el
idealismo filosófico, pluripartidista, el cual
defiende y justifica las contradicciones ininterrumpidas y todas bajo el
manto supremo de la ideología burguesa contemporánea y por la otra parte la
valoración positiva, dialéctica y progresista que reconoce la situación histórica
actual como una crisis de la política de los gobernantes de esos países
exsocialistas, en su forma errónea de aplicar la teoría marxista leninista en
sus respectivos países; por no tener en cuenta que dicha teoría
no es más que un método y guía para la transformación revolucionaria
de la realidad y que hay que adaptar a las condiciones y
características de cada país.
La América Latina de hoy día (donde
Cuba es el único país socialista y el resto de los países tienen el modo de
producción capitalista como fundamental; pero no es homogéneo su desarrollo
social), y que sufre la acción de la política neoliberal de la potencia más
grande del mundo desarrollado: Los Estados Unidos de Norteamérica; cargada de
miseria, hambre, insalubridad, desempleo, etc., para nuestros pueblos. Si observamos detenidamente encontraremos un debate entre dos
grandes concepciones, los que defienden al pueblo pese a todas imposiciones
imperiales, como es el caso de Venezuela con su revolución Bolivariana; los
pueblos de Argentina y Brazil con
sus gobiernos progresistas que juntos a otros países fundan el MERCOSUR y por
otro lado los países del Perú, Chile, Ecuador, Bolivia y otros que
apoyan línea Neoliberal del ALCA; demostrando de esta forma que estamos en
presencia de valoraciones diferentes en estos últimos tiempo de principio del S
XXI.
Hasta aquí hemos ofrecido un pequeño
grupo de valoraciones positivas y negativas (explicando la primera y criticando
la segunda, según nuestro punto de vista en su relación con la filosofía,
ciencia e ideología que defienden un interés de clase determinado); cuando nos
referimos a valoraciones positivas están definidas aquellas cuya significación
social conducen al progreso, al desarrollo progresivo de la sociedad, que
garanticen una sociedad más justa y que contribuya a la felicidad del hombre. Cuando hablamos de valoraciones negativas son las que
representan o reflejan subjetivamente,
la incertidumbre, a lo
incierto, a la muerte, al retroceso, a lo que no tiene una forma mejor de vivir,
a las contradicciones insalvables, a la destrucción de la humanidad, a la
negación de los valores humanos y al antivalor. Por lo tanto,
toda valoración moral positiva exige la correspondiente relación dialéctica
entre la palabra y los hechos; de la teoría con la práctica; de que la práctica
pase a ser el criterio valorativo de la verdad, dentro del marco de una sociedad
determinada. Recordemos las ideas valorativas de Antonio Maceo, cuando sentenció
"En cuanto a mi, amo a todas
las cosas y a todos los hombres, porque miro más a la esencia que al accidente
de la vida; y por eso tengo sobre el interés de raza, cualquiera que el sea, el
interés de la humanidad, que es en resumen el bien que deseo para mi patria
querida. La conformidad de “la obra” con “el pensamiento”: he ahí la
base de mi conducta, la norma de mi pensamiento, el cumplimiento de mi
deber”(21).
¿POR QUÉ ES IMPORTANTE QUE EL HOMBRE APRENDA A VALORAR SU PROPIA
SIGNIFICACIÓN SOCIAL?
En primer lugar, el hombre en el transcurso de su actividad práctica, al
mismo tiempo que conoce el medio que le rodea, comienza a valorar o reflexionar,
o a razonar como y de que manera resuelve sus necesidades e intereses que un
principio son individuales para luego convertirse en sociales de acuerdo a la
comunidad donde vive.
En segundo lugar; porque no basta con dominar la
formación de valoraciones, sino que debe discernir
cual es la diferencia entre la positiva y la negativa; de modo que
aprenda, cuando y por que le es útil o beneficioso y cuando es perjudicial
para la sociedad, y que relación tiene con la satisfacción de las necesidades
sociales.
En tercer lugar, el hombre debe saber que el objeto de la jerarquía
valorativa del objeto depende de
sus necesidades sociales o colectiva de su grupo, pueblo o Estado.
Es decir que el hombre está capacitado para el reflejo anticipado
consciente de la realidad; o
lo que es lo mismo, es capaz de valorar positivamente su objeto.
En cuarto lugar, toda valoración en lo fundamental depende de los
intereses del sujeto, es decir que los intereses de clases en las sociedades
clasistas poseen gran importancia para la valoración de la realidad.
En quinto lugar; la valoración no sólo recibe sobre si el influjo de
los intereses, también ejerce una influencia activa sobre estos, convirtiéndose
en ocasiones, en un medio de concienciación por parte del sujeto. Es el caso de
las valoraciones políticas que dado su papel y lugar en la conciencia social
influye en los más diversos tipos de valoraciones:
morales, religiosas, jurídicas, estéticas y otras.
En sexto lugar la valoración presupone una compleja actividad reflexiva
basada no sólo en la participación de las formas lógicas de reflejo de la
realidad, sino también en las formas sensoriales. Sin la imagen sensorial es
imposible la valoración de los objetos concreto – sensibles.
En la unidad dialéctica de los procesos sensoriales y lógicos es que se
compone el reflejo valorativo.
Por todo ello tomamos como ejemplo la valoración moral de René González
Schwerert, (Héroe cubano prisionero del imperio) sobre
el patriotismo cubano, se expresa cuando afirma “las
únicas manifestaciones apoyando la agresión a Iraq se arrastran por las calles
de Miami, donde los peores terroristas deliran al compás de “Iraq ahora, Cuba
después”.
Nosotros tenemos confianza en ustedes,
en la moral que les asiste y en que son dignos herederos de nuestra
historia”(22).
Así mismo el realizador norteamericano Michael Moore
pensaba que la valoración moral de muchos estaunidenses
van a cambiar el resultado de las elecciones en los EEUU, el próximo
noviembre; “ya
que van a ir votar en este año para sacar a Bush de la silla
presidencial”(23); de ahí que Kerry debe alejarse de la derecha
para que las masas apoyen su candidatura , de modo que puedan cambiar la
imagen que tienen en su cerebro de que es lo mismo ser demócrata que ser
republicano. Todo ello, es una
muestra de lo que puede proporcionarle las valoraciones positivas a los hombres,
en la cual hagan prevalecer lo que beneficia a los intereses de la sociedad, de
la familia, de su patria.
Si esta valoración moral de Moore se hace patente en la
mayoría del pueblo, le puedo asegurar que Bush no sale como presidente y
recibirá una contundente derrota en las elecciones.
Por lo que la valoración moral vuelve a jugar un papel decisivo en el
desarrollo histórico del mundo actual. Al
mismo tiempo hace real la valoración del Comandante en Jefe Fidel Castro que
“un mundo nuevo es posible”, a pesar de las condiciones desastrosas
de la Globalización Neoliberal en la América Latina.
Queda
claro de esta manera, que las valoraciones morales positivas en su significación
social provoca cambios sustanciales en el cerebro del hombre que lo convierte en
un ser más colectivista, más social, más humano, capaz de transformar las
ideas y todo lo subjetivo de la valoración en fuerza material, que cambia y
modifica de acuerdo a estos intereses sociales, la amarga realidad de este mundo
neoliberal en que existimos . De ahí la importancia vital del dominio de la
valoración moral positiva. Todo
conocimiento de la filosofía requiere de la aplicación consecuente de una
relación dialéctica entre la Filosofía , Ciencia y el valor; es decir entre
lo filosófico y lo no filosófico. La
esencia del conocimiento filosófico exige reconocer a la filosofía en su
relación con la ciencia, lo cual nos permite compararla con otras formas no
filosóficas específicamente de la realidad social, como son lo científico
ideológico – valorativo. Esta
forma teórica de la conciencia social nos permite elaborar de manera racional,
los principios, leyes y categorías que reflejan las regulaciones esenciales
entre el ser y el pensar y la actuación del hombre en el medio en que vive. Todo
proceso del conocimiento científico está determinado por los vínculos
interrelacionado de lo científico – cognoscitivo; lo valorativo – ideológico
y la práctica – social; ya que la filosofía como forma de la conciencia
social no es más que una forma teórica de apropiación práctica subjetiva de
la realidad. Es decir, que la práctica
material es el principio y fin de la actividad cognoscitiva y valorativa del
hombre; como medio de orientación metodológica y de principio teórico –
valorativo de la actividad práctica – transformadora del mundo. En
el proceso del conocimiento de la filosofía marxista leninista no se excluye
los elementos de ciencia e ideología, ya que están en estrecha relación dialéctica.
Esto presupone que la ciencia social marxista leninista contiene la ideología
de la clase obrera y de ahí su partidismo objetivo y científico.
En esto radica el carácter transformador
de la filosofía marxista leninista y su rechazo a lo contemplativo y lo
especulativo de la filosofía tradicional. Las
concepciones filosófica burguesas contemporáneas continúan la subestimación
del papel de la teoría y establecen una contradicción insalvable entre la teoría
y la práctica; realizando interpretaciones filosóficas simplistas, anticientíficas,
seudocientíficas, teoricistas y practicistas.
Se unen a estas concepciones el pensamiento de Louis Althusser, en su
condición de revisionista de la teoría marxista y su fuerte influencia en el
pensamiento burgués Latinoamericano
de finales del siglo XX. Las
insuficiencias más notables del neomarxismo o neoalthusserianos moderno
actual, están en el revisionismo de la filosofía marxista leninista
desde posiciones “izquierdistas”, pequeña burguesa, alterando o minimizando
con un carácter unilateral algún aspecto de interés, o intentando crear
“una conciencia crítica universal”, que posibilite analizar de manera igual
las contradicciones del capitalismo moderno y del socialismo real.
Su objetivo es ofrecer una visión “autentica” del marxismo, que según
su criterio atraviesa una “crisis liberadora” y que exige “una apertura
pluralista” con diferentes enfoques en su contenido, en definitiva lo que
hacen es alejarse cada vez mas de las posiciones marxista leninista y se
vinculan mas estrechamente con la teoría burguesa. Con
la caída del Sistema Socialista Mundial incluida la URSS, cuyas causas están
en las formas, medios y procedimientos empleados por lo dirigentes de estos países
exsocialistas, los cuales han divorciado los
intereses del pueblo con la elite gobernante, los neomarxistas y
neoalthussedrianos constituyen la base teóricas de la política neoliberal que
llevan a cabo las potencias capitalistas desarrolladas encabezada por los EEUU ;
que no han podido dar una respuesta, ni teórica, ni práctica; sobre las
consecuencias inhumanas en los pueblos Latinoamericanos.
Este
mundo globalizado neoliberal es
representativo del poder de la mentira, el engaño y la destrucción a través
de la guerra contra el terrorismo, la eliminación de los ejes del
mal en un rincón oscuro del mundo; para
enmascarar el Terrorismo de Estado, las agresiones e invasiones militares en
Afganistán, Iraq y otros pueblos. Nuestro
Comandante en Jefe Fidel, ha asegurado que la potencia de Cuba no es militar, ni
económica; es MORAL, por eso
afirma: “tengo
una confianza ciega y total en el futuro de nuestra Revolución... no porque
poseamos armas nucleares o biológicas, sino porque tenemos un pueblo con los
mayores niveles de educación y de cultura política del mundo... con la
universalización todos nos dedicaremos a enseñar y a inculcar valores”(24). El
papel de la valoración moral desde las posiciones del Marxismo Leninismo
garantiza el descubrimiento de la verdad histórica, la defensa de los pueblos
en sus intereses cardinales y que puedan mantener viva las esperanzas de que
“UN MUNDO NUEVO ES POSIBLE” como
cuestión central que debemos aportar a las nuevas generaciones de cubanos en
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INSTITUTO
SUPERIOR DE CIENCIAS MÉDICAS DE LA HABANA FACULTAD DE CIENCIAS MÉDICAS
“DR. SALVADOR ALLENDE” TRABAJO DE INVESTIGACIÓN (TRABAJO
PREPARATORIO DE LA DISERTACIÓN PARA LA OPCIÓN DE LA CATEGORÍA DOCENTE DE
AUXILIAR) Autor:
Fulgencio
Anieris Ramos Callís Licenciado
Ciencias Sociales Profesor
ASISTENTE Departamento
de Filosofía y Salud Enero 2005 “AÑO DE LA ALTERNATIVA BOLIVARIANA PARA
LAS AMÉRICAS” Publicación enviada por Fulgencio A. Ramos Callís Contactar mailto:yoa@fallende.sld.cu Código ISPN de la Publicación EEEVuEVVlEAQoFsxcH Publicado Friday 6 de May de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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