Monografias | Cátedras Martianas: Origen y ContenidoCátedras Martianas: Origen y ContenidoResumen: En el presente trabajo se hace un breve análisis del origen en Cuba de las Cátedras José Martí y se hace énfasis en la labor de varios educadores para hacer realidad este propósito, entre ellos el destacado educador y Profesor de Geografía Dr. Salvador Massip Valdés. Se destaca también como el interés por estudiar la obra martiana para irradiar su pensamiento entre las jóvenes generaciones de cubanos forma parta de la rica tradición pedagógica progresista en Cuba y por la tanto de la Historia de la educación nacional.(V) Resumen En
el presente trabajo se hace un breve análisis del origen en Cuba de las Cátedras
José Martí y se hace énfasis en la labor de varios educadores para hacer
realidad este propósito, entre ellos el destacado educador y Profesor de
Geografía Dr. Salvador Massip Valdés. Se destaca también como el interés por
estudiar la obra martiana para irradiar su pensamiento entre las jóvenes
generaciones de cubanos forma parta de la rica tradición pedagógica
progresista en Cuba y por la tanto de la Historia de la educación nacional. Desarrollo Las
Cátedras martianas han sido creadas en nuestros centros de enseñanza con el
propósito esencial de estudiar profundamente la vida y la obra de José Martí,
así como propiciar la mayor participación posible de docentes y estudiantes
con el fin de que su ideario sea de amplio conocimiento, comprendida su vigencia
revolucionaria, y rescatar esta rica tradición de la escuela cubana. La
intención de este artículo no es mostrar una historia acabada sobre tal
problemática, sino dar a conocer algunos antecedentes de esta labor en nuestro
país, así como el contenido que en ellas se transmitía, principalmente en la
Enseñanza Superior, con el objetivo de que las experiencias del pasado puedan
utilizarse en las actuales condiciones. Son
múltiples y variados los ejemplos que nos demuestran que desde los primeros años
de la pasada centuria, comienzan a surgir cubanos que se consagraban como
martianos raigales a estudiar la vida y obra del Apóstol; muestra de ello, lo
tenemos en la destacada pedagoga y revolucionaria Dulce María Escalona, quien
conjuntamente con otros jóvenes del Instituto de Segunda Enseñanza de Santiago
de Cuba y de la Escuela Normal para Maestros de Oriente, se nucleaban en torno
al profesor Max Henríquez Ureña y formaban un círculo de lecturas martianas. Los
estudiantes, una vez preparados en varios aspectos de la vida de Martí,
llevaban estos conocimientos a los obreros que se reunían los domingos en el
Ayuntamiento santiaguero. Allí debatían las temáticas y divulgaban las ideas
del Maestro. También
por esta época ya se hacían concursos literarios en honor al Héroe Nacional,
un ejemplo de ello es el trabajo elaborado por Rafael S. Senmanat que tituló
“El Calvario de Martí” y que ganó dicho concurso en 1923. En
lo relacionado con las Cátedras Martianas, su origen en Cuba esta vinculado con
la iniciativa de un grupo de profesores del Colegio Libre de Estudios Superiores
de Buenos Aires, Argentina, que fundaron en 1940 un órgano destinado a
centralizar y agrupar principalmente iniciativas de índole filosófica. El
organismo tomó el nombre de “Cátedra Alejandro Korn” y de allí se recogió
la idea de Crear en nuestro país una “Cátedra José Martí”, dirigida a
divulgar la significación de su obra en la conciencia americana. Este
proyecto, que se publicó en periódicos y revistas tuvo inmediata repercusión;
poco después de darse a conocer la iniciativa se creo en el Instituto de
Segunda. Enseñanza de Santa Clara el primer centro de estudios martianos a
proposición de su director Severo García Pérez. Días después se inauguraba
la “Cátedra José Martí” en el Instituto de La Habana, su fundador fue el
profesor de Cívica, doctor Evelio Constales Latatú, el que desde un primer
momento había acogido con entusiasmo la idea. El
20 de mayo de 1942, en el Instituto de Segunda Enseñanza de Pinar del Río, se
creó una cátedra similar por iniciativa del profesor de Cívica Eduardo Díaz
Ortega. Allí se dio lectura en momentos de la fundación a, un magnífico
trabajo titulado: “Hacia una conciencia martiana. Otros
fueron los centros docentes donde se establecieron cátedras y seminarios
martianos. El designio había fructificado en el territorio nacional y se extendía
al extranjero ya que por esta época en Montevideo, Uruguay, varios profesores y
escritores llevados por el impulso que comunica el pensamiento de Martí,
constituyeron un grupo para ahondar en el contenido de su obra y predicar su fe
en los destinos de Nuestra América. Este
proyecto, también tuvo su repercusión en el profesorado de la Educación
Superior, así en la Universidad de La Habana se esbozó el plan para que se
creara una “Cátedra José Martí”, donde se rindiera homenaje perenne a su
pensamiento y se afianzaran sus glandes postulados. Esta
idea cobró inmediata vigencia con la proposición que el Dr. Salvador Massip
Valdés hizo al Decano de la Facultad de Filosofía y Letras: “Pide el
Profesor Massip la creación en la Universidad de La Habana de una Cátedra que
lleve el nombre de José Martí”. Así apareció titulado un artículo en el
periódico “El Mundo” en febrero de 1946. En
la carta que Massip le dirige al Dr. Adolfo Aragón, entonces Decano de la
Facultad de Filosofía y Letras el día 6 de febrero de 1946. le expresó: “El
profesor que suscribe. Teniendo en cuenta que la Facultad ha emprendido una
reforma de verdadera importancia en su plan de estudios, propone la creación de
una cátedra denominada “José Martí”, destinada a estudiar la vida, el
pensamiento y la obra del más grande del más grande de todos los cubanos. La cátedra
tendrá por objeto el estudio metódico y profundo de Martí, para su mejor
conocimiento por todos y para ejemplaridad de la juventud cubana” (1). Más
adelante le dice: “La asistencia a la cátedra “José Martí” será
obligatoria para los alumnos de todas las Secciones de la Facultad; pero solo se
dará una hora de clases a la semana en cada Sección. La Facultad resolverá en
que año de la carrera deberá ser incluida. La
cátedra “José Martí” se encomendará en cada curso académico a un
profesor invitado, que reunirá las calificaciones que la Universidad exige a
dichos profesores (…) (2) La
propuesta de Massip fue acogida con mucho entusiasmo, y tiempo después la
Facultad de Filosofía y Letras realizó una sesión para analizar tal proyecto,
en la reunión se acordó designar a un grupo de profesores para organizar la cátedra
y el seminario martiano que desde antes de esta fecha funcionaba en este centro
de altos estudios. (3) El
19 de octubre de 1946, por acuerdo del Consejo Universitario se aprobó la nueva
cátedra con matricula libre y gratuita para todos los alumnos. En ella se
generalizaron múltiples ideas que se fueron enriqueciendo con la práctica: círculos
de lectura, investigaciones, talleres literarios, tesis de grado, conferencias,
mesas redondas, paneles, debates, dramatizaciones, etc. Sin
embargo, es justo aclarar, como anteriormente se señaló que mucho antes de
haber sido creada esta cátedra ya funcionaba en la Universidad de La Habana un
seminario martiano que dirigía Gonzalo de Quesada y Miranda. Muestra de ello es
la carta que él escribe a Massip al conocer tal iniciativa. “Abril
24 de 1946. Dr.
Salvador Massip Facultad
de Filosofía y Letras. Universidad de La Habana. Mí
estimado amigo: Tengo
el gusto de acompañarle copia de la carta que he dirigido al Sr. Decano de la
Facultad de Filosofía y Letras en relación con la proyectada creación de una
Cátedra Martiana y la labor realizada por el Seminario Martiano, del cual soy
director le acompaño las Memorias del Seminario para que pueda apreciar el
esfuerzo realizado por el mismo, así como los resultados obtenidos, en la
seguridad de que Ud habrá de cooperar para que se convierta en una institución
permanente de la Universidad de La Habana. De
Ud. atentamente. Gonzalo
de Quesada y Miranda Paseo
654, Vedado.” (4) Este
Seminario fue inaugurado en el
Anfiteatro “Enrique José Varona” el 17 de noviembre de 1941 y en el se
impartió el primer ciclo de conferencias sobre
la vida y la obra de Martí y además, fue el primero que se creó en Cuba. Los
estudios acerca de la vida y la obra de Martí que se realizaban en la
Universidad de La Habana comprendían dos cursos: uno elemental y otro superior;
el primero se impartía los martes y el segundo, los jueves; ambos en el horario
de 6 a 7 p.m. El
programa del curso elemental estaba estructurado de la forma siguiente: CURSO
ELEMENTAL 1
- Introducción al curso. 2
- Bibliografía martiana. 3
- Aspectos biográficos de la vida de Martí. 4
- Labor y pensamiento revolucionario de de Martí. 5
- Escritos y discursos revolucionarios. 6
- Enfoque martiano de los problemas cubanos. 7
– Martí americanista. 8
– Martí y los Estados Unidos 9
- Martí educador. 10
- Martí periodista. 11
- La poesía de Martí. 12
– Martí y el teatro. 13
- Aspectos filosóficos de Martí. 14
- Miscelánea martiana. 15
- Culto a Martí. 16
- Resumen biográfico martiano. 17
- Visita a la casa natal de Marti. 18
- Exámenes. Primera convocatoria. 19
- Exámenes. Segunda convocatoria. Por
otra parte para ingresar en el curso superior era necesario aprobar el
elemental, y abarcaba tres conferencias o clases sobre cada aspecto de la vida
de Martí contemplados en el programa; Además, los estudiantes debían
presentar tabajos y tomar parte en los debates interpretativos El
programa del curso superior era el siguiente: CURSO SUPERIOR 1,
2, 3. Estudio analítico del pensamiento revolucionario de Martí. 4,
5,6. Visión americanista de Martí, en sus diversos aspectos. 7,
8, 9. Conceptos educativos de Martí. 10,
11, 12. Trayectorias filosóficas martianas. 13,
14, 15. Labor literaria martiana. 16,
17, 18. Estudio de los discursos de Martí. 19,20,
21. Debates y trabajos y trabajos especiales 22,-23,
24. Exámenes escritos y orales. En
ambos cursos se expedían diplomas oficiales de asistencia a los que
participaran en no menos del 80 por ciento de las clases y diplomas de
calificación mediante exámenes. Tanto
en la Cátedra como en el seminario se formaron excelentes martianos, que luego
transmitían este pensamiento a las generaciones que educaban. Esto demuestra a
los docentes de hoy y a los que se inician en esta profesión; como a pesar de
aquellas difíciles condiciones de la República neocolonial había hombres con
un pensamiento muy cubano y muy revolucionario, los que nos obliga estudiar la
obra del Maestro, sin que sea una meta o una tarea asumida coma otra cualquiera. Estudiar
el pensamiento martiano, es un deber de cada educador, el ejemplo de Martí está
presente en toda la extensión del proceso docente educativo y la transmisión
de sus ideas y actuación a las generaciones de hoy, es muy plausible por
nuestra Revolución, ya sea en cada clase que se imparta o en las cátedras que
para su fin se han creado en todo el país. Ejemplo
de ello lo tenemos en el doctor Massip, que consagró su vida al estudio y enseñanza
de la Geografía en Cuba, con una amplia producción .bibliográfica, pero de su
pluma salieron también interesantísimos trabajos martianos,
como:.”Influencia de la Geografía en la vida y obra de Martí”, escritos
que le sirvieron para dar una disertación martiana el 28 de enero de 1945 en la
ciudad de Camagüey. En 1949 publicó “.Martí y México, sobre el que imparte
una conferencia en la Asociación de Emigrados Revolucionarios en un acto
organizado por los antiguos alumnos del Seminario Martiano en el país Azteca;
escribió también “Martí Viajero” entre otros trabajos. Deseamos
recordar además como el doctor Massip después del 10 de marzo de 1952,
comenzaba siempre sus clases escribiendo en el pizarrón un pensamiento de José
Martí que llevara implícito un mensaje en contra de la opresión en que vivía
Cuba. Estos pensamientos fueron el fruto de sus actividades en la Cátedra
Martiana de la Universidad, algunos ejemplos de ellos son los siguientes: “Amar
a su patria es deponerse a toda hora ante ella”. “A
la patria no se le ha de servir por el beneficio que se pueda sacar de ella, sea
de gloria o de cualquier otro interés, sino por el placer desinteresado de
serIe útil” “La
libertad cuesta muy cara, y es necesario, o resignarse a vivir sin ella, o
decidirse a comprarla por su precio”. “Ser
culto es el único modo de ser libre” Hoy,
en circunstancias muy distintas, con una Revolución martiana y socialista, con
las condiciones indispensables las Cátedras Martianas representan una magnifica
forma para asumir el deber elemental de revitalizar las enseñanzas del
pensamiento y la actuación del Héroe Nacional. Debemos
aspirar a que sean masivas, pues no podemos conformarnos con que solo unos pacos
conozcan bien a Martí y otros no. Todos debemos profundizar en el ideario
martiano a través de estas cátedras. En
ellas, habrá un propósito fundamental: lograr masividad, tener carácter científico
y ofrecer cursos y sesiones de calidad, ausentes de formalismo y mediocridad
para que resulten atractivas a los interesados. Todo
profesor o maestro, independientemente de la asignatura que imparta debe asumir
esta responsabilidad como propia y propugnarla con el mayor empeño posible,
pues la obligación de formar la conciencia nacional y revolucionaria en
nuestros escolares, es de todos por igual. De
esta forma, La rosa blanca de Martí, esa flor que siempre ha adornado nuestro
jardín, nunca se ha marchitado, ha sido cuidada y protegida por todos y su
perfume se ha transmitido de generación en generación con su belleza
esplendorosa que se precipita con especial magnificencia como guía de hombres y
pueblos, seguirá siendo cultivada en el corazón de todos los cubanos. En
cada Cátedra Martiana de hoy, como los hicieron nuestros valiosos compatriotas
del pasado, se estudia profundamente el verbo candente del Maestro que nos
proyectó hacia la libertad y arrancó de Cuba la posibilidad de incorporarse a
la Nación del Norte. Así, hemos aprendido .en su más profunda raigambre las
ideas de justicia, libertad y democracia. Con
el ejemplo que nos han dejado los educadores de ayer y con las condiciones que
han sido creadas en estos años de revolución educacional en Cuba, estas cátedras
continuarán llevando adelante la bella tradición de estudiar el legado que nos
dejó el Maestro. Valga
pues, nuestro modesto empeño como incentivo al reconocimiento de aquellos que
supieron llevar adelante lo que hoy nosotros defendemos con tanta fuerza. Las Cátedras
Martianas son también una tradición de la escuela cubana. Referencias. 1.-
Expediente Docente de Salvador Massip Valdés No. 7239, Archivo Histórico de la
Universidad de La Habana. 2.-
Ibídem, 3.-
Esta sesión se efectuó el 14 de mayo de 1946, según carta que envió el Dr.
Gustavo Du Bouchet, Secretario de la Facultad de Filosofía y Letras a varios
profesores el día 14 de junio de 1946, 4.-
Tomado del Archivo Histórico de la Universidad de La Habana.' Bibliografía. Lizaso,
Félix. Cátedras Martianas. Archivo
José Martí. Año II. Numero 1, julio de 1941. Publicado por el Ministerio de
Educación. MINED.
Dulce María Escalona. La Habana,
Editorial Pueblo y Educación, 1983. Pabón
Núñez, Lucio. El culto a Martí en
Cuba. Archivo José. Martí. Año II. Número 2. Diciembre de 1941. La
Habana, publicado por el Ministerio de Educación. Quesada
y Miranda, Gonzalo. Martí en Dos Rios. Archivo
José Martí. Números 1-4. Enero-diciembre de 1952. La Habana. Publicaciones
del Ministerio de Educación 1953. Roig
de Leuchsenring, Emilio. La benemérita labor de los escritores martistas. Archivo
José Martí. Números 1-4. Enero-diciembre de 1952. La Habana, Publicaciones
del Ministerio de Educación, 1953. Datos
del Autor. Dr.C.
José Alfredo León Méndez. E-mail:
jleon@ispss.rimed.cu Publicación enviada por Dr.C. José Alfredo León Méndez Contactar mailto:jleon@ispss.rimed.cu Código ISPN de la Publicación EEEZEyEuZAiuJwtozG Publicado Thursday 26 de May de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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