Monografias | Algunas consideraciones sobre las concepciones sociológicas de Enrique José Varona

Algunas consideraciones sobre las concepciones sociológicas de Enrique José Varona

Resumen: Enrique José Varona (13-4-1849, 19-11-1933) es una de las figuras cumbres de la intelectualidad cubana de todos los tiempos. Superviviente de los ideales patrióticos de la centuria XIX, producto indiscutible de ella, vivió lo suficiente como para ser reconocido como el Maestro por excelencia de la juventud revolucionaria de los años 30. De aquí que Elías Entralgo, teniendo en cuenta el conjunto de su vasta obra y el ajuste de su conducta a sus ideas, haya podido afirmar que fue la segunda figura internacional de la cultura cubana y el primer maestro cívico de la Republica durante el primer tercio del recién pasado siglo XX.

Publicación enviada por Roberto Samuel Campbell Tross y otros Autores


 

Enrique José Varona (13-4-1849, 19-11-1933) es una de las figuras cumbres de la intelectualidad cubana de todos los tiempos. Superviviente de los ideales patrióticos de la centuria XIX, producto indiscutible de ella, vivió lo suficiente como para ser  reconocido como el Maestro por excelencia de la juventud revolucionaria de los años 30. De aquí que Elías Entralgo, teniendo en cuenta el conjunto de su vasta obra y el ajuste de su conducta a sus ideas, haya podido afirmar que fue la segunda figura internacional de la  cultura cubana y el primer maestro cívico de la Republica durante el primer tercio del recién pasado siglo XX.

Quizás sorprenda saber que siendo el autor de varias publicaciones conocidas, no sólo en Cuba, sino también en España, Francia, los Estados Unidos y toda Latinoamérica, fue  un autodidacto, que llegó a dominar  siete idiomas extranjeros, no para experimentar el placer de ser políglota, sino para utilizar y ensanchar su saber en las más diversas materias. Fue el filósofo más destacado de su época en Cuba y muy probablemente de todo el conjunto de países de lengua española en su tiempo; el primer lógico y el primer psicólogo científico, así como brillante expositor de los fundamentos de la moral como fenómeno social. Fue crítico literario, poeta, periodista. Su  curiosidad intelectual no reconocía más límites que aquellos impuestos por la atadura a su época. Su insaciable sed de saber le condujo a escribir sobre cómo debía ser la pronunciación del griego antiguo y a ocupar el cargo de Presidente de la Sociedad Antropológica de Cuba, en un momento en que existían destacadas personalidades que gozaban de reconocimiento internacional en esta especialidad en nuestro país.

Fue también sociólogo; quizás el más destacado de nuestro país en su época. No escribió ninguna obra  consagrada específicamente a esta materia, pues en esta rama del conocimiento, como en todo cuanto realizó Varona, no fue un simple eco de los autores que más influyeron en su pensamiento. Sin ostentación alguna, siempre hizo gala de la de la genuina originalidad que exigían las condiciones especificas de su país. Varona nunca se limitó a copiar lo dicho por otros y para otros contextos. Por eso, si bien él mismo  se encargó de aclarar la influencias que en él ejerció el positivismo,por ejemplo del francés Augusto Comte de la primera etapa lo cierto es que puso en claro su resuelta reprobación del sistema comtiano,por ejemplo del cuando a su decir, el filósofo francés puso manos como a derrocar su obra, evocando las fantasías de los más febricitantes soñadores erigiéndose en el sumo sacerdote de la nueva religión preconizada por aquel. Lo mismo sucede con  Herbert Spencer, cuyo darwinismo  social erróneamente se le atribuye al pensador camagüeyano, sin parar miente en que esto se contradice con el hecho de haber sido un resuelto partidario de la abolición de la esclavitud. n en nuestro país, de la unidad étnica de nuestro pueblo, sobre la base de la unidad, y de la independencia nacional.

Sus concepciones sociológicas generales las resume en su artículo de 1888, en la que hace esta formulación: “el país (medio físico), la raza (herencia étnica), la historia, (herencia psíquica),  las costumbres, la organización social y política, universalidad, la cultura general, son los factores del desarrollo y crecimiento de los grupos humanos”. (Varona. E. José. “El bandolerismo”. Revista cubana, t 7, junio de 1888, p482). (1)

Más adelante precisa que todos estos factores influyen de un modo indirecto   y manifiestan su influencia a través de lo que pudiéramos llamar atmósfera social. Reconociendo que los factores étnicos desempeñan un papel muy difuso  y que poco se sabe acerca de ellos, concluye que cuando se estudia un fenómeno social concreto, podemos …. Contentarnos con las  causas inmediatas, que son las de orden sociológico.” (ídem). 2

Resulta oportuno detenerse en esta cuestión. Varona utilizó el término raza, sobre todo hasta determinado momento de su desarrollo intelectual y admitió, incluso la existencia de razas inferiores y superiores. En lo que a nosotros toca, estimamos que esto obedece a su intención de explicar el origen natural del hombre y el funcionamiento espontáneo de la sociedad sobre la base de la teoría evolucionista, negando así la intervención del factor divino. Fue ateo y como el ateismo consecuente contiene necesariamente en si elementos materialistas, el evolucionismo  naturalista constituyó el punto de partida de sus concepciones sociológicas generales. El punto de partida, no más. Porque en las posiciones que asumió en la práctica, no existe matiz racista alguno, como se pone de manifiesto en el hecho de que consideró la emancipación de los esclavos como una condición indispensable para poder reclamar nuestro derecho a la libertad como nación.

No dejó de expresarlo abiertamente, pues dijo:  “sólo desde el momento en que impera por igual el derecho, sólo desde ese momento en que se abaten las desigualdades artificiales que la codicia  y la fuerza, no la naturaleza, ponen entre los hombres; sólo desde ese momento tienen verdadero derecho los pueblos para reclamar la consagración de su libertad”. Así las desigualdades sociales entre los hombres aparecen como resultado artificial creado por la codicia y la fuerza, no de la naturaleza.  Vale preguntar: ¿puede ser esta la posición que siga un adepto  de la teoría social darwinista? La respuesta es obvia.

cita

Por lo demás, contrario a lo que era en él habitual, el concepto de raza que utilizó resulta ser bastante impreciso.Con el denomina a un determinado pueblo o grupo de muy étnico, de muy diferentes raíces étnicas, como el español, y el cubano.  

En alguna medida temió a la herencia de la raza; por ejemplo de la raza española. Herencia que no buscaba en factores de orden biológico o etnico ,sino en las tradiciones elaboradas en el curso de su historia por el pueblo español y en nuestra propia historia colonial. En 1898, combatiendo  a un autor que pretend{ia estimular la alinza de los pueblos latinos contra los de cepa  sajona y en fin, apoyar al colonialismo español en Cuba, se refirió a la muy heterogénea composición  étnica de España, Francia e Italia. Entonces dijo que no  “… cabía  encontrar base más deleznable para una pretendida acción política  mancomunada que esas afinidades étnicas. Porque sería difícil encontrar abstracción  más hueca que esa de raza latina”. Para  él “…en el estado actual del mundo no es la existencia de diversas nacionalidades, sino de diversos grupos de civilización”. En el caso europeo, dentro del cual incluye el nuestro “…entran dos grandes elementos mentales, el romano y el germánico; pero estos se han fundido de tal modo que ningún pueblo puede aspirar a representar uno de ellos con mejores títulos que los otros”. De ahí que concluyera: “…lo importante hoy no es la sangre, sino el puesto que se ocupa en la escala  de la civilización” (Varona, E José. “Una Opinión en el Aire”. En Artículos. Publicaciones del Ministerio de Educación. La Habana. 1951, p208-210). De este modo, Varona identifica el concepto de raza con el de pueblo en  un determinado estadío de desarrollo de la civilización, más que con factores estrictamente biológicos o étnicos. Por eso pudo referirse,  cuando se intentaba  justificar la primera Guerra Mundial sobre la base de una lucha de los germanos contra los eslavos, referirse al “mito de las razas” (Discurso de ingreso a la Academia Nacional de Arte y Letras“ 1915, (4)

De cualquier manera, analizando detenidamente los elementos de la cita  que nos sirve  de base para las apreciaciones que anteceden, notamos que en ella se pone de manifiesto una concepción multifactorial del desarrollo social, en la que cada factor influye, sin quedar establecido para esto una jerarquización de la importancia relativa que cada uno tiene.

Sin embargo, poco más adelante, en 1896, puso de manifiesto como abandonó esta concepción multifactorial en alguna medida, considerando al económico como el factor primario en la vida social. Aquí también concebía a los fenómenos políticos como su manifestación suprema y decisiva.  

Analizando  en “El Fracaso Colonial de España en América “las causas que dieron  origen al estallido emancipador de las colonias de aquel país en nuestro subcontinente afirmó: empezando por las manifestaciones primarias, que son las económicas y acabando por las más elevadas, que son las políticas, todo parece tocado de anemia incurable o revela un virus   que corrompe y mata. (El fracaso colonial  de España en América II. Periodo revolucionario. De la colonia a la república. P129) (5). A  partir de entonces, según se colige de esta formulación, estableció una jerarquía en la importancia  de los diversos factores que intervienen en la vida social, atribuyéndole a los económicos el carácter de primarios, lo cual significa que, por lo menos a partir de esta fecha, sus concepciones sociológicas estarían transidas por esta tesis como punto de partida.

De algún modo lo estuvieron desde antes. Desde 1885, ante las alternativas que se presentaron ante el futuro del país, representadas por la opción  del desarrollo azucarero, con la consiguiente monoproducción, por un parte  la diversificación económica del país, si la otra se pronunció por esta última. La dependencia de un solo producto de exportación, ligado a un solo mercado, (que en nuestro caso era el norteamericano), era rechazada por el. Pretendía  la diversificación económica, agrícola sobre todo, a fin de crear un fuerte mercado interno, sobre el cual debía estar basada la verdadera independencia de nuestra nación, que sin la independencia económica no se puede afianzar la independencia política del país. Una idea que engarza con las que posteriormente, a partir de la primera intervención, puso la práctica adoptando con ella una línea táctica distinta a la de las más connotados e  intransigentes  patriotas que se opusieron abierta y totalmente a la imposición de la Enmienda Platt, como es el caso de Salvador Cisneros Betancourt y Juan Gualberto Gómez.

El análisis pormenorizado  de las cuestiones aquí resumidas hacía muy extenso este trabajo y, en realidad,  cae fuera de los objetivos  que lo anima. De cualquier manera lo apuntado basta para comprender por qué Raúl Cepero Bonilla ha podido decir que es Varona uno de los iniciadores de la historiografía científica en Cuba, precisamente porque sus explicaciones se asientan sobre la base un fundamento económico.

(Varona la interpretación económica de la historia, escritos económicos, pp. 111-113) (6)

No es Cepero Bonilla el único autor que se refiere a esta peculiaridad de la obra de Varona. Carlos Rafael Rodríguez refiriéndose precisamente a uno de lo sus trabajos sociológicos, titulado “El imperialismo a la luz de la Sociología”, afirmó que en esta como todas sus indagaciones anteriores, el aspecto económico del problema recibe la atención adecuada, porque Varona, superando con ello una vez más al positivismo, siempre aludió al aspecto económico de la historia “(C.R.R. “ Varona y la trayectoria del pensamiento cubano. Letra con filo. Ed. Unión, La Habana 1950 t III  p145) (7)

En plena correspondencia con lo anterior, más adelante asevera  que esto “… le permitió emprender las causas del fracaso español en las colonias y las del alzamiento cubano del 95 como ningún otro de sus contemporáneos”. (Ídem) (8). Por eso, continúa Carlos Rafael, tampoco pudo constreñir “…. El programa que piensa para Cuba a la recomendación eticista de Márquez  Sperling, que nos llamaba a oponer la virtud  doméstica a la injerencia extraña. Varona sabe que hace  falta algo más que la virtud “. (ídem) (9) .

José A. Fernández de Castro, al hacer un comentario sobre otro de los trabajos sociológicos de Varona. “Los cubanos en Cuba”, conferencia que data de 1888, afirmó que “… no hay mejor síntesis histórica de mi patria hasta su fecha que la comprendida en ese trabajo magistral. Por el amplio y certero criterio que la informa, parece producida por un escritor de la escuela histórico materialista. (J.A:R. de C.”Varona”. prólogo. Sec de institución pública. México, 1943. p XVIII). (10)

Si atendemos a las anteriores, podríamos ilustrar al conocido historiador cubano Jorge Ibarra, para quien sólo de manera excepcional los dirigentes independentista fundamentaron el estallido del 95 en el factor económico, que Varona no hizo esto de manera excepcional, constituyéndose él mismo en una excepcionalidad o en una de las excepciones posibles. Lo cierto es que  indudablemente fundamentó el estallido del 95 sobre la base de factores económicos.

Ya en 1906, en uno de sus artículos publicados después bajo el título de “ “mirando en torno”, afirma Varona en “¿Abriremos los ojos?” que la causa fundamental de la inestabilidad que presentaba nuestro país radica ya en su estructura económica, en los cambios que este había sufrido y en la  repercusión que estos habían tenido en el conjunto de nuestra vida colectiva. No en balde hizo aquí referencia a la teoría marxista, diciendo que esta “… hace depender toda la evolución social del factor económico”lo cual según él “…no es sino la exageración de un hecho cierto”, pues “ las necesidades económicas y las actividades que estas ponen en juego no constituyen el único factor que presenta una sociedad humana; pues si están en la base de las más aparentes y decisivas” (Varona…. ¿abriremos los ojos?”. De la Colonia a la República, p228.) (11)

Esta valoración suya nos hace dudar de la profundidad conque Varona conoció al marxismo. Este nunca ha afirmado que el factor económico constituya el único factor que dinamice la vida social, sino que coincide con él en que sólo está en la base de los más aparentes y decisivos. Paradójicamente, es muy probable que haya sido él, en comparación con el marxismo, quien haya exagerado el papel a desempeñar por el factor económico en el  conjunto de la vida social, lo que queda  ver por analizar su actitud a raíz de la primera intervención norteamericana en nuestro país, cuando no se opuso abiertamente a la Enmienda Platt y se limitó a un  programa que tenía como objetivo la reconquista de la riqueza nacional  ya   caída en manos extrañas, haciendo lo indispensable, al mismo tiempo, para lograr un desarrollo económico todo lo independiente que fuese posible en aquellas circunstancias. Cualquiera que resulte la valoración definitiva de su conducta, nos recuerda  a afirmar, sin temor a equivocación, que si se expresó alguna  tasa objetivista en su conducta, esa estaría ligada a este hecho.

De cualquier modo, lo expuesto en “¿Abriremos los ojos?” Le sirvió para ilustrar cómo en 1868, los cubanos tenían la tierra en sus manos; pero con la guerra perdieron la riqueza sin alcanzar la independencia política. En el 95, llegaron a tener el poder político, pero sin recuperar la riqueza económica. En el breve periodo de vida republicana, dada la imprevisión  y lo inadecuado de la política seguida, se fue asentando la represiva de los nativos , en favor de los capitales extranjeros. Por eso, es “la tregua política” afirmó que era errónea la tendencia por lo cual” … el problema cubano es exclusivamente político, cuando desde 1899 nuestro problema es muy secundariamente político”. “Varona. EJ.”.(la tregua política. De la colonia…. P230-231). (12)

Citas y Referencias

1- Varona. E. José. El bandolerismo. “revolución cubana, t 7, junio de 1888, p482.

2- ídem

3- Varona, E José. “Una Opinión en el Aire”. En artículos, publicaciones del ministerio de educación. La Habana. 1951, p208-210.

4- discurso de Eugenio a la Academia Nacional de Arte y Letras“ 1915

5- El fracaso colonial  de España en América II. Periodo revolucionario. De la colonia a la república. P129

6- Varona la interpretación económica de la historia, escritos económicos, pp. 111-113.

7- “C.R.R. “ Varona y la trayectoria del pensamiento cubano. Letra con filo. ED. Unión, La Habana 1950 t III  p145

8- ídem

9- ídem

10- J.A:R. de C.”Varona”. prólogo. SEC de institución pública. México, 1943. p XVIII

11- Varona…. ¿abriremos los ojos?”. De la Colonia a la República, p228.)

12- “Varona. EJ.”.(la tregua política. De la colonia…. P230-231)

13- E.J.V de la Colonia a la República p264

 

UNIVERSIDAD DE CIEGO DE ÁVILA

FACULTAD DE HUMANIDADES

AUTORES: EDEL LUIS TUSELL OROPESA.

                                     ROBERTO SAMUEL CAMPBELL TROSS.

               ISIDRO CAMPBELL TROSS.

                                                       RAQUEL CAMPILLO HERNÁNDEZ.

                                                   DINARDO THOMAS CAMPBELL.

                                                   OSCAR FERNÁNDEZ NARANJO.     

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Publicado Thursday 2 de June de 2005

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