Monografias | El descubrimiento y redescubrimiento de la vocaciónEl descubrimiento y redescubrimiento de la vocaciónResumen: Nos han hablado en el colegio, en la universidad y nuestros padres de qué es la vocación. Creimos en la adolescencia saberlo todo acerca de este tema y que poco sabíamos. Casi nada. Ellos se equivocaron en algo y nosotros también nos equivocamos en cuestión de vocación.
Nos han hablado en el colegio, en la
universidad y nuestros padres de qué es la vocación. Creimos
en la adolescencia saberlo todo acerca de este tema y que poco sabíamos. Casi
nada. Ellos se equivocaron en algo y nosotros también nos equivocamos en
cuestión de vocación.
Los que nos aconsejaron, también
saben equivocarse. Errar es humano, nos dicen a manera de disculpa. ¡Pero quién
nos devuelve el tiempo perdido y nuestra dignidad humillada en trabajos que
nunca hubiéramos deseado hacerlos! Y los que hemos trajinado estudiando todo
tipo de carreras y oficios tenemos derecho a hablar dando la voz de alerta
porque otros no trajinen con zigzags por la vida.
Y muchas veces creyendo que este
tema no era tan importante en nuestras vidas lo hemos ido dejándolo pasar.
Pues bien, sucede que la vocación profesional es el “mandato interno”, la
predisposición orgánica, el desarrollo de destrezas y habilidades orientadas
de manera especial hacia una actividad que la persona se siente llamada a
hacerla, a practicarla, a estudiarla, a desarrollarla como parte de su vida
laboral.
Quizá sería bueno pensar que la
definición de estas habilidades y destrezas debería ser muy tenida más en
cuenta en la nueva educación latinoamericana. Sobretodo en los últimos años
de formación escolar, que es cuando cada adolescente debe ir pensando qué le
gustaría ser laboralmente hablando, claro está.
Hay mucha gente que le gustaría ser
por ejemplo ingeniero, politico para ser Ministro de Estado o Diputado,
aviador o abogado, porque su padre lo es o porque siente el mandato familiar
como imperativo. Pero no tiene condiciones físicas, psíquicas, intelectuales,
económicas, o las tiene parcialmente, y lo que es más importante no tiene
nociones de las exigencies académicas, de las muchas habilidades que debe
ejercitar, así riesgos y
peligros de esa profesión específica para el que debe estar alerta y
preparado.
Durante mucho tiempo de padres a
hijos las carreras u oficios se han perpetuado porque era una creencia de que
debía mantenerse la tradición familiar y si no qué iba a decir tal tía o
tal caballero amigo de la familia. ¡Ah, no! Primero estaba cumplir con las
aspiraciones de la parentela familiar, en especial de los abuelos, tíos o
padres, y seguir las recomendaciones de las
amistades campeonas en la habladuría y en el chisme antes que con las
reales aspiraciones de los hijos. Y muchas veces las aptitudes del
nuevo joven o muchacha no estaban en nada predispuestas para tomar como una opción, de por vida, dedicarse al oficio que le vino por obligación de
familia. Aquello es como ponerse un zapato que te aprieta los pies, o como
tener una piedra dentro de los calcetines, siempre te molestará aun cuando
sigas caminando, tarde o temprano tendrás que dejar esa carrera u oficio
escogido que en pocas palabras es la piedra de los zapatos que te arruinaba la
vida, o cuando aquel zapato es
tan grande que se te salen los pies al caminar.
Pienso que la elección vocacional
debe ser smepr eencaminada, motivada, dialogada, concensuada y dirigida por
los profesores, psicólogos y padres hacia cada alumno de acuerdo a sus
aptitudes de éste y no tanto a
sus sueños de querer ser lo que no podrá ser o no está para eso serlo.
El camino por recorrer y el esfuerzo
en cuestión de vocación no es igual entre una muchacha y un adolescente varón.
En el caso de la mujer pienso que además de una opción por la vocación debe
ella seguir aprendizajes que le servirán para su fortalecer su personalidad y
destrezas: cursos de belleza, cocina internacional, taquigrafía, computación,
modelaje, yoga, aeróbicos, etc, siempre le serán muy útiles en la vida. El
aprendizaje paralelo del muchacho también debe estar encaminado a fortalecer su personalidad con:
gimnasio, cursos intensivos de computación, idiomas, maketing, etc., que le
servirán mucho para la elección personal que haga..
Pienso además que en estos tiempos
muy difíciles y los que vendrán lo serán peor el que no sabe improvisar
fracasa. Y que en lo possible se debe dominar por lo menos dos carreras u
oficios. O la mixtura de una carrera con un oficio. Se debe inculcarle una
formación humanista pero a la vez realista, pragmática. Esto significa pues
que el joven debe estar preparado además para afrontar los retos del
presente, es decir debe saber: primeros auxilios (para situaciones de
emergencia personal o familiar), conocer y practicar constantmenete otro
idioma (de preferencia el Inglés), debe tener conocimiento de Internet más
allá del nivel de simple usuario, debe conocer algo de mecánica (para
solucionar problemas de su auto), de electricidad, carpintería y gasfitería
(para solucionar problemas elementales de su vivienda) y no debe distraer su
atención en carreras inútiles, en tanto curso, simposio y seminario que al
final lo que buscan los
promotores de estas actividades es hacer gastar al público.
Antaño, quienes se han atrevido a
quebrantar las recomendaciones familiares se han visto negados en el apoyo
económico por sus padres.
Pero la vocación es un tema que va
más allá de la orientación psicológica, que es parte pero no lo es todo. Pues
la verdadera vocación la descubre la propia persona dada sus innatas
inclinaciones, o por lo menos se lo hacen notar. Y hay personas que tienen
vocación para varias carreras u oficios, que se confunden o aciertan en
escoger, y otros aparentemente no tienen a la vista vocación para nada. Pero
sucede que sí la tienen, sí la tienen,
sólo que ellos tardarán
en darse cuenta, o en que alguien les
haga notar. Pero está en la persona olfatear, descubrir o redescubrir su
vocación en el ejercicio mismo de la vida de lo que piensa seguir hasta la
ancianidad.
O por lo menos en un acercamiento para darse cuenta si lo puede
hacer y bien…siempre.
Muchas veces la vocación se
descubre cuando ya se es muy adulto, demasiado años han pasado y se ha
cubierto de canas. Pero nunca es tarde para reencaminar su verdadera vocación.
Si a mi me diesen la tarea de
orientar a un grupo de adolescentes que nunca he visto o que pocas veces he
visto, los imagino que intimamente ellos sentirán gran temor, miedo,
incertidumbre ante su futuro, porque han visto que la vida es muy dura, llena
de todo tipo de riesgos y conseguir empleo no es nada fácil, que en cada
actividad eligen a los mejores. Imagino que
ellos, adolescentes que han vivido prdigados de grandes afectos se sienten
bajo las faldas de mama o de la
billetera de papa y no saben qué elegir. Deben
decidirse por algo cuanto antes. La juventud es hermosa pero es asimismo
corta, temeraria, candida y casquivana con quien es excesivamente iluso y se
queda dormido o desperdicia el tiempo en idioteces.
Pues bien, lo primero que haría es
investigar sobre la conducta de estos jóvenes adolescentes, acopiar datos
sobre sus destrezas reales, sus enfermedades, sus miedos, sus sueños, sus
habilidades para la disciplina, el
arte, el deporte y las matemáticas, revisaría la libreta de notas de cada
uno, le contaría como es la profesión o actividad que quieren elegir, les
preguntaría porqué quieren elegirla, que me brinde sus argumentos de que
habilidades poseee para eso, le daría un caso y le pediría cómo lo resolvería.
Y sólo después de saber con
quien estoy tratando y de verificar que de habilidades
las tiene mucho o casi nada le sugeriría aún tomarse un tiempo para
meditar, pues intimamente sospecho
que a esa edad el adolescente se puede mentir a si mismo. Y en eso influyen
los padres y las amistades a que el adolescente se mienta s si mismo. ¡Para
quedar bien!
Pero –tómeselo con calma, respire
hondo- para tranquilizarlo le sugeriría como primera opción un grupo de profesiones u oficios acordes con su perfil
personal que esta persona debería elegir.
Muchos piensan en estos tiempos que
sólo las carreras liberales de prestigio dan éxito y riqueza. ¡Tremenda
mentira! Me he sorprendido cuanto puede ganar al día un excelente y energético
dentista, un notario, o un panificador en Latinoamérica, siempre tienen la
billetera replete de billetes. Y he visto con gran sorpresa que un buen
electricista, mecánico, carpintero, cerrajero, gasfitero, albañil, en muchas
partes del mundo no se quedan atrás, siempre son requeridos, buscados por su
oficio, puede ganar tanto y más
billetes que un military que
siempre se queja de sus bajos sueldos y su subordinación, o que mediocre
abogado que no sabe ganar ningún
caso, es timorato, si aquél desconoce las leyes y no tiene calidades
oratorias.
En pocas palabras el éxito y la
posiblidad de tener ingreso está en uno mismo, en nadie más, y cuanto antes
acumules méritos y destrezas, ¡mejor!, auque hay carreras u oficios que por
más empeño que le ponga la persona en su país tienen un nivel de
espectativa y de posibilidades bastante reducidas. Es muy cierto. Está en la
persona el saber escoger o vadear hacia nuevas aspiraciones. Por ejemplo si
volviese a ser adolescente me hubiese encantado estudiar para ser diplomático,
notario, abogado o medicina estética, he redescubierto que tengo escondidas
inclinaciones vocaciones de matasellos (en alusión a un notario, por
ejemplo), y alcanzar a ser un
profesional en estas actividades es desde ya algo tarde pero todavía possible
por lo menos en alguna.
El perfil psicopersonal es como un sello biológico intransferible que viene en muchos casos desde el
nacimiento y, en otros, a través de conductas aprendidas (y aprehendidas).
Auque parece mentira influye mucho
hasta el signo zodiacal para descifrar el temperamento para una actividad,
también la preparación educacional recibida, el entorno familiar y social en
que esa persona se ha desarrollado para que esa persona escoja
una actividad, por ejemplo la enfermería, y no otra, por ejemplo la
vida religiosa o la biología, para citar una actividad que podría ejercitar.
Dependerá finalmente de la
firme pervseverancia que la persona le ponga al oficio escogido. La
perseverancia es la energía personal para afrontar los retos, superarlos,
identificarse airosamente con lo que ha escogido. Si se da cuenta a tiempo que
se ha equivocado de vocación, pues bien, debe cuanto antes enmendarlo, hacérselo
saber a sus padres y a su familia, reencaminar su perfil vocacional y
dedicarse a lo que tanto le gusta. Y siempre se debe aspirar en ser el
primero, pensar que ustee es el major, el que va a ser el major y que la
oportunidad que se le ha presentado o se le va a presentar nunca la debe
desaprovechar. Pues, si la desaprovecha pierde también de por vida.
Recuerden en l reloj de la vida
laboral cuenta su edad, sus aciertos, sus títulos, sus experiencias
laborales, sus destrezas, su training, y cuanto mayor y de más altos méritos
sean tendrá mayors posibilidades de imponerse sobre otros.
La vida es una constante competición
en todos los rubros. Somos algo así como caballitos de carrera para la que nuestros padres y la educación nos ha
preparado a corer de por vida.
Seguidas estas recomendaciones la
edad ideal para encaminar a los jóvenes en su verdadera vocación está entre
los 14 y 18 años (una edad crítica de constantes cambios), y para
reencaminarlos, pienso que nunca, nunca es
tarde, pero cuanto antes…¡mejor! ¡Si
es por ellos! Sydney,
24 de mayo de 2004 Samuel
Cavero Galimidi ® Sociólogo,
periodista
y escritor peruano Publicación enviada por Samuel Cavero Galimidi Contactar mailto:samuelin20@hotmail.com Código ISPN de la Publicación EEEZkpVFkARLyAUfvs Publicado Friday 27 de May de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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