Monografias | Enfrentar la enfermedad infecciosa: a propósito del síndrome de inmunodeficiencia adquiridaEnfrentar la enfermedad infecciosa: a propósito del síndrome de inmunodeficiencia adquiridaResumen: La Organización Mundial de la Salud (OMS) bajo el lema “Vencer al sufrimiento, enriquece a la humanidad”, señala que la mayor longevidad y el progreso económico se han acompañado de una carga de enfermedades crónicas y de problemas de salud, sociales y de comportamiento, que darán lugar en los próximos decenios a epidemias mundiales, cuyo principal resultado será un aumento del sufrimiento humano y de la discapacidad. INTRODUCCIÓN. La
Organización Mundial de la Salud (OMS) bajo el lema “Vencer al sufrimiento,
enriquece a la humanidad”, señala que la mayor longevidad y el progreso económico
se han acompañado de una carga de enfermedades crónicas y de problemas de
salud, sociales y de comportamiento, que darán lugar en los próximos decenios
a epidemias mundiales, cuyo principal resultado será un aumento del sufrimiento
humano y de la discapacidad. Ya
cuando el mundo pensaba haber dejado atrás epidemias devastadoras, a finales
del siglo pasado la comunidad médica internacional y luego el mundo entero
comienza a tener conocimiento de una nueva amenaza a la salud, con marcada
preferencia hacia los adultos jóvenes en su momento de máxima productividad
social y laboral. En
1981 se publicaron los primeros informes acerca de un nuevo síndrome que
afectaba a hombres jóvenes, homosexuales y promiscuos, causándoles infecciones
oportunistas severas; este cuadro clínico se denominó Síndrome de
Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA). Ya en el 1982, se había descrito en otras
poblaciones como hemofílicos, usuarios de drogas endovenosas e inmigrantes, y
se tenía un claro concepto de que un agente infeccioso se transmitía por
contacto sexual, por sangre infectada y de madre a hijo. Siendo
el SIDA predominantemente una infección de transmisión sexual, y que no
distingue raza, estatus económico, social y religioso; puede por tanto afectar
a cualquier ser humano. Desde
su descubrimiento, el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) se ha convertido
en una de las más serias amenazas para la salud pública mundial. La
trascendencia del problema radica en las características de la epidemia: -
La letalidad de la infección -
La rápida y silenciosa expansión de la epidemia -
Su carácter trasmisible -
El origen estigmatizante y vergonzoso que se le confirió a la epidemia desde
sus orígenes por su relación con el consumo de drogas ilícitas y
comportamientos sexuales socialmente rechazados. La
exacerbación de antiguos temores y respuestas disfuncionales en la población,
producto de su miedo irracional al contagio, a la muerte y a la expresión de la
sexualidad, ha determinado durante estos últimos 20 años que el paciente
seropositivo al VIH y más aún, el paciente ya diagnosticado SIDA enfrente una
realidad muy diferente a la que se enfrenta un ciudadano común, más
cuando hasta el momento no se ha encontrado ni la curación de la
enfermedad, ni una vacuna que proteja de ésta.. Sí
se ha definido internacionalmente que el SIDA es un problema de todos y que la
única estrategia de prevención, disponible actualmente es la información a
toda la población, sobre los riesgos de infección y el ejercicio responsable
de la sexualidad. Todos
los profesionales de la salud deben estar capacitados para no solo diagnosticar
al paciente infectado, deben ser capaces de desarrollar una entrevista efectiva,
orientar, y ayudar a estas personas a enfrentar su nueva
condición, así ayudarlos a enfrentar los temores,
y mantenerlos, por sobre todas las cosas integrados a la sociedad de la
forma más plena posible. Con
este trabajo expondremos algunas consideraciones sobre lo que creo debe manejar
el profesional de la salud con el propósito de incrementar sus conocimientos
sobre los aspectos sociales y humanistas de esta enfermedad y con ello
contribuir, sobre todo, a mejorar la plena integración social de estos
pacientes. DESARROLLO: Durante muchos años
se ha escrito y valorado las minusvalías, ya más recientemente se añade a las
personas con VIH, y la Organización Mundial de la Salud define la minusvalía
como una situación desventajosa para un individuo determinado, consecuencia de
una deficiencia o de una discapacidad que limita o impide el desempeño de un
rol que es norma en su caso. En el caso de la
infección por VIH, el grado de discapacidad es atribuible a la enfermedad índice
y dependerá de sus secuelas, si las hubiese, o de su cronicidad. La
discapacidad, en este caso, va desde nula hasta grave, donde los síntomas y
signos causan una disminución importante o la imposibilidad de la capacidad de
un sujeto para realizar la mayoría de las actividades de la vida diaria,
pudiendo estar afectadas las actividades de auto cuidado. De
aquí partimos para entender la importancia del papel del médico en mantener,
incrementar, restablecer o mejorar la salud y elevar la calidad de vida de ese
ser humano; su bienestar físico, psíquico y social. En la base de
la atención de salud, se incrementa la interacción humana entre un paciente,
una familia y su médico. Si bien la comunicación médico paciente es tan
antigua como la medicina misma, lleva la impronta del contexto social en que se
desarrolle. La comunicación es una forma de relación interpersonal, comprende
el intercambio de información sobre la realidad; es una parte inseparable del
ser social. Todos
los profesionales de la salud deben estar capacitados para desarrollar una
entrevista efectiva. En sus funciones de prevención tiene que informar al
paciente de las consecuencias que sus acciones pueden tener sobre el equilibrio
funcional del organismo. En este proceso debemos ser extremadamente cuidadosos,
para que no sea interpretado como que el caso no tiene remedio y que no vale la
pena intentar. Debe quedar claro que se está a tiempo de evitar de riesgos
mayores. El paciente debe estar convencido de que la información que recibe no
es que está desahuciado y que da lo mismo lo que haga de aquí en adelante
respecto a su salud. Con
la excusa de ser sinceros, en ocasiones la información que damos resulta
innecesariamente cruel, y en el caso de la infección por VIH a los médicos nos
resulta difícil infundir esperanzas cuando es ya tan ampliamente difundido el
estado actual de la epidemia, su desenlace y su terapéutica aún perfeccionándose,
sin lograrse aún una esperanza de cura o protección total. Los
avances del tratamiento no han funcionado para todos. No todos los pacientes que
requieren tratamiento lo tienen a su disposición, esto es una penosa realidad
de los países pobres. Desde hace años, éste ha sido uno de los puntos
prioritarios en la salud pública mundial lograr aumentar la accesibilidad a los
medicamentos contra el SIDA. A pesar de esto, e inclusive con el uso de la
terapia, se crean resistencias y es imposible hacer variaciones terapéuticas. Nuestro
sistema de salud hace esfuerzos enormes para lograr que nuestros pacientes
lleven terapia, por eso de nuestra relación médico paciente debe emanar la
información completa de los beneficios del uso de la terapia antirretroviral,
el paciente debe interiorizar que su uso inadecuado o abandono lo hace proclive
al desarrollo de resistencias a los medicamentos y por tanto al deterioro clínico
inminente, con efectos negativos en su calidad de vida y en su rol social. Con
todo esto cuando engañamos a un paciente en nombre del humanismo solo
conseguimos que pierda la confianza en nosotros y afectemos la relación médico
paciente, que puede servirle de consuelo no solo en los momentos finales, más
importante aún, para mantenerlo o incorporarlo a una vida útil. Años
atrás, las personas seropositivas al VIH tenían pocos lugares para conseguir
apoyo; afortunadamente muchas cosas han cambiado. El dar positivo
al VIH ha hecho que muchas personas dejen sus trabajos, y se despidan de amigos
y familiares, es común el percibir estos resultados como una sentencia de
muerte inmediata, pero este no es el caso. Lo que se siente es perfectamente
normal, enojo, miedo, confusión, depresión, todas son reacciones completamente
naturales al tipo de noticia que se ha recibido. El virus amenaza y pone en
peligro la propia existencia. Casi
todos tenemos miedo a enfermarnos y morir. Frecuentemente pensamos que morir es
algo que sucede sólo cuando se es viejo; ahora repentinamente, al ser VIH
positivo, la mortalidad se ha vuelto algo muy real, y así debemos entenderlo
como médicos y como seres humanos vulnerables, así debemos verlo para darle
frente a las posibles consecuencias de esta infección, pero no hasta el punto
de que vivir el día de hoy se vuelva menos importante que el miedo al futuro. Todos
moriremos algún día, y esto no previene a la mayoría de la gente de vivir el
día de hoy. Es
un hecho que una vez positivo al VIH, nunca más se va a dejar de saberlo, la
vida desde ese momento será para siempre diferente. Las personas se culpan a sí
mismas, esto es muy destructivo. Debemos entender que no importa cómo se hayan
infectado, ya tienen suficiente con qué lidiar, no hay que castigarse por ser
VIH positivo también. Comprender esto nos lleva a despojarnos de que el hecho
de pedir ayuda es una muestra de debilidad, y eso debemos trasmitir a los
pacientes, con el objetivo de evitar su aislamiento, infundirles valentía para
que ocupen su lugar en la sociedad y que formen parte activa de ella. Debemos
velar porque las limitaciones que sufran sean solamente las propias de su
minusvalía, no de la ignorancia de la población, del temor de los familiares y
amigos por el contagio. Deriva de esto que no solo estemos preparados para
lidiar con el paciente, sino con sus familiares. Ya
cuando hemos transitado con nuestros pacientes todo el proceso de aceptación de
sí mismos, de la adaptación a su
nueva condición, mayormente nos encontramos con el rechazo social, que como
expuse anteriormente se deben fundamentalmente a la ignorancia y esto trae
apareado el miedo. No
podemos estigmatizarlos, como durante muchos anos ocurrió con los enfermos de
lepra. Recordemos que más del 85% de estos pacientes son jóvenes,
pertenecientes al grupo de edad entre los 18 a 50 años, que corresponde a la
población socio-económicamente más productiva con plena capacidad física e
intelectual, llenos de planes y esperanzas de futuro, y debemos por tanto
ayudarlos a que logren sus propósitos. Para ello es fundamental que con una
base científica sólida, eduquemos a la población. El valor de la educación
no está en las apariencias, sino en la respuesta a las necesidades de la
población, para evitar, dentro de lo posible, la infección por el VIH o, al
menos, minimizar sus consecuencias negativas. Hombres
y mujeres en el mundo se infectan a diario, y un problema acuciante lo
constituye el hecho de que alrededor del 40% de todos los casos SIDA pertenecen
al sexo femenino, la mayoría infectada por transmisión heterosexual. A su vez,
por estar en edad reproductiva, el peligro de la transmisión vertical
(madre-hijo) es un grave problema de salud, más cuando las estadísticas
indican que la incidencia de esto varía entre un 15 a un 50% en las diferentes
regiones geográficas. Es
muy importante identificar a la mujer seropositiva embarazada, para minimizar la
transmisión perinatal. Así como la temprana identificación del niño
infectado es crucial para la optimización de los cuidados médicos. De esto
surge la necesidad de que con la base de una adecuada educación para la salud
responsable, el ser humano exprese su
sexualidad y su derecho a la paternidad, responsable por todo lo que creamos y
de ahí nuestra obligación constante a cuidarlo desde que surge. La
carga viral, de uso común en el área de la investigación del SIDA, se hizo
disponible y se convirtió en parte del estándar de cuidados para las personas
viviendo con VIH-SIDA, y la palabra indetectable se ha hecho parte del
vocabulario de estas personas. La
carga viral es el conteo de la cantidad de VIH presente en la sangre. Esto es
muy importante en la transmisión sexual, pues los estudios demuestran que los
riesgos de transmisión o adquisición bajan cuando la carga viral es baja, lo
contrario ocurre cuando ésta es alta. El que se demuestre que cargas virales
bajas reducen el riesgo de transmisión del VIH, puede causar circunstancias
similares en las mujeres embarazadas, aunque se han reportado casos de transmisión
de madre al bebé en mujeres con cargas virales indetectables, lo que sí es
claro es que los riesgos de transmisión perinatal disminuyen con la disminución
del nivel de virus en la sangre de la madre. Hay
que informar a las mujeres de sus alternativas, darle acceso a los servicios médicos
completos y tratarlas con dignidad y respeto, ésta es la manera más humana y
justa de manejar la situación. Es
bueno recordar que una carga viral baja en una mujer positiva al VIH, no
significa necesariamente, un riesgo al desarrollo al SIDA bajo. Y no debe
olvidarse que como adultos responsables traeremos hijos al mundo para cuidarlos,
apoyarlos y hacerlos hombres de bien, para ello debemos acompañarlos durante un
buen trecho de sus vidas, necesitando para ello buena salud física y mental. Es
asombroso el número cada vez mayor de niños y jóvenes que han perdido a sus
padres a consecuencia del SIDA. Muchos
de nuestros pacientes han visto no solo afectadas sus vidas, sino también las
vidas de los aman. Muchos han perdido amigos y seres queridos debido a VIH. Esta
realidad, la posibilidad de enfermar o morir, ha hecho que se tome acción en áreas
que previamente se habían ignorado o pospuesto, esto ha mejorado muchas vidas,
y no solo la de los infectados. Muchas personas positivas al VIH han hecho
cambios enormes en su forma de vida, algunos han conseguido salir de las malas
relaciones o abandonar trabajos que realmente no deseaban, para enfrentar de
manera digna su nueva condición. Si
irremediablemente se produjera un desenlace fatal debemos ...velar porque la
vida termine de la manera más digna y con el menor desamparo, que también es
una prioridad, no solo para la profesión médica, el sector de la salud o los
servicios sociales, sino también para toda la sociedad.... OMS. CONCLUSIONES: 1-
El paciente positivo al VIH debe integrarse a la sociedad en su forma más
plena, y solo verse limitado por la minusvalía inherente a su enfermedad clínica
o complicación inherente a ella, si la hubiese. 2-
La educación para la salud constituye la base del conocimiento social
para evitar el rechazo hacia estos pacientes. 3-
La participación activa del profesional de la salud, basado en el
conocimiento científico sólido y su sensibilidad humana, tiene un rol
definitivo en el logro del desempeño social adecuado de estos pacientes. BIBLIOGRAFÍA. 1-
Fundamentos de Medicina. SIDA. Enfoque Integral. 2da Edición. 1998. Medellín.
Colombia. 2-
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Psicología y Salud. Núñez de Villavicencio. Editorial de Ciencias Médicas,
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12, 1999. 9-
Bioética y SIDA. Isis Cancio. Centro Nacional de Prevención ITS/VIH/SIDA.
2004. 10-
Ética y Legalidad. Gisel Amargós. Centro Nacional de Prevención
ITS/VIH/SIDA.2004.
HOSPITAL
CLINICO QUIRÚRGICO JOAQUIN ALBARRAN Especialista
Medicina Interna Dr Liodelvio Martínez
Fernández. MSc Especialista
Medicina Interna. Ciudad
Habana, Mayo 2005 Publicación enviada por Dra. Irene Fiterre Lancis MSc y Dr Liodelvio Martínez Fernández. MSc Contactar mailto:paola@infomed.sld.cu Código ISPN de la Publicación EEEZyuuuEZsKVhMnsq Publicado Wednesday 1 de June de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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