Monografias | Caso Clinico de Suicidio: LaurenCaso Clinico de Suicidio: LaurenResumen: Lauren tiene 17 años y estudia en el duodécimo grado. Es la única hija de un matrimonio que se disolvió cuando ella contaba cuatro años de edad. Confiesa que “intenté el suicidio porque no soporto que me traicionen”. “Soy negativa y como mi novio estaba con otra, mantuve relaciones con otro muchacho y terminamos”. “Me dio rabia todo lo que siempre hice por él”.(V) Lauren
tiene 17 años y estudia en el duodécimo grado. Es la única hija de un
matrimonio que se disolvió cuando ella contaba cuatro años de edad. Confiesa
que “intenté el suicidio porque no soporto que me traicionen”. “Soy
negativa y como mi novio estaba con otra, mantuve relaciones con otro muchacho y
terminamos”. “Me dio rabia todo lo que siempre hice por él”. “Fue a mi
casa para decirme que tenía que resignarme a la separación y como soy una
persona que no le cuento mis cosas a los demás, quería morirme y por eso me
tomé esas tabletas”. “Me arrepiento de lo que hice porque no quiero
morirme, pero si me hubiera muerto, sería mejor”. La
madre de Lauren tiene 36 años y manifiesta: “Ella conmigo no habla apenas y
no me dijo nada acerca de lo que había ocurrido con el novio”. “Me dijeron
lo que le sucedía, aquellas personas con las que ella conversa sus asuntos”.
“Tiene más confianza con una amiga y con la esposa de uno de mis primos”.
“Yo no sé por qué no es franca conmigo, pues le he dado mucha confianza”.
“Reconozco que soy un poco agresiva y quizás por eso ella no se acerca a mí”.
Lauren tiene dos hermanos menores por la rama paterna, pues su madre no se ha
vuelto a fomentar relaciones amorosas duraderas, ya que, según nos manifiesta,
“no tengo interés en ningún hombre”. Ante
esta situación de Lauren caben las siguientes interrogantes: ¿Realmente Lauren
intentó el suicidio porque la traicionaron? ¿Actuó correctamente Lauren
traicionando al novio que previamente le había traicionado? ¿Lo que hizo
durante su relación con su novio es motivo para la rabia? ¿Lauren no les
cuenta sus intimidades a los demás como ella expresa? ¿Es eso correcto? ¿Realmente
la madre de Lauren le ha dado confianza? ¿Que pudo ser lo que evitó que Lauren
contara su problema a la madre? ¿Actuó Lauren convenientemente? ¿Actuó la
madre de Lauren acertadamente? ¿Que consejos se le pueden ofrecer a Lauren y su
madre? Pasemos a intentar responder estas preguntas que servirán para
clarificar lo ocurrido. ¿Realmente
Lauren intento el suicidio porque la traicionaron? Evidentemente no. La
infidelidad en las relaciones amorosas no es un hecho
infrecuente, por el contrario, sucede mucho más de lo deseado y la mayor
parte de las personas involucradas no optan por la solución suicida. Sólo
proceden de esa manera aquellas personas que son vulnerables y Lauren lo es,
pues no ha enfrentado la ruptura amorosa como la afrontan la mayoría de los
adolescentes, quienes no intentan el suicidio cuando sufren un desengaño
amoroso. ¿Actuó
correctamente Lauren traicionando al novio que previamente la había
traicionado? No porque según ella dice, “no soporta que la traicionen” y
hace precisamente eso que no le gusta que le hagan, por lo que su comportamiento
no es congruente con lo que piensa acerca de la infidelidad. Procedió según la
ley del Talión:”Ojo por ojo y diente por diente” y de manera impulsiva,
impensada, mantuvo una relación con el único objetivo de vengarse del novio,
hacerle experimentar el malestar que ella sentía. ¿Lo
que hizo Lauren en sus relaciones con el novio es motivo para la rabia? Claro
que no. Lauren está cometiendo el error de evaluar su modo de actuar en el
pasado en función de su presente, de lo sucedido recientemente. Lo que hizo
previamente en su relación amorosa, no lo hizo para que la traicionaran, sino
porque consideraba que la relación lo merecía. Y lo hecho, hecho está y no se
puede volver atrás, porque el tiempo no se puede revertir. Sentir rabia por lo
que se hizo sin experimentar esta emoción es un autoengaño y un irrespeto
hacia nuestras propias emociones y sentimientos. ¿Lauren
no le cuenta sus intimidades a los demás, según ella manifiesta? Lauren si le
cuenta las cosas que le suceden a determinadas personas que ella ha elegido para
hacerlo. Y entre esas personas, lamentablemente, no se encuentra la madre,
aunque si una amiga, la esposa de uno de sus primos maternos. Obviamente
no es correcto encerrarse en si mismo cuando se está en dificultades, porque
escuchar otros puntos de vista puede ser de mucha utilidad en situaciones críticas
y servir de válvula de escape a las tensiones emocionales y el malestar
generado por ellas, pues “la pena compartida toca a menos” según se dice. Confiar
en otros se convierte en un soporte emocional, en un apoyo, que suele mitigar
cualquier sentimiento de soledad y desesperanza que pudiera existir, y que son
muy frecuentes en los adolescentes con desengaños amorosos y amores
contrariados. Esto no significa que debamos confiar todo lo que pensamos a los
demás pues todos los seres humanos tienen sus secretos, sus intimidades, única
y exclusivamente para su consumo. Tampoco significa que tengamos que contar con
la opinión de los demás en cada uno de nuestros actos, desde los más
complicados hasta los más sencillos y que constantemente estemos recabando la
ayuda de los otros, porque tal comportamiento indicaría que tenemos una anómala
dependencia y que carecemos de la capacidad de tomar decisiones. ¿Realmente
la madre le ha brindado confianza a Lauren? Evidentemente no, pues de haberlo
hecho, ella podía confiarle sus problemas, pero prefirió hacerlo a una amiga y
a la esposa de su primo. Y en estas dificultades de la comunicación influyen
las respuestas agresivas de la madre, ese genio que coarta la posibilidad de
expresión en las relaciones paternas y maternas filiales. Claro
que Lauren no actuó adecuadamente. Quien estaba en una situación conflictiva y
necesitada de ayuda era ella. Además empleó un mecanismo de generalización
pensando que su madre respondería nuevamente de manera agresiva tal y como lo
había hecho en el pasado. La madre de Lauren tampoco se comportó acertadamente
si se tiene en consideración que toda persona en situación de crisis exhibe múltiples
síntomas, consistentes en cambios en las emociones, los pensamientos y el
comportamiento. ¿Qué
consejos se le pueden ofrecer a Lauren y su madre? Lo primero que se debe hacer
es cerciorarse si ellas desean ser aconsejadas, pues un consejo puede resultar
inútil si a quien pretendemos aconsejar no le interesa en lo absoluto lo que
decimos. Si aceptan, a quien debemos aconsejar primeramente es a Lauren para que
no continúe utilizando la autoagresión como una forma de enfrentar situaciones
embarazosas pues puede dañar su salud mental y física. Incluso puede morir,
sin tener presente que los problemas por lo general son temporales mientras que
la muerte es permanente. Lo
segundo que hay que aconsejar es que debe aprender a pedir disculpas a las
personas que se han sentido afectadas por su comportamiento impulsivo. Ningún
ser humano es responsable del suicidio de otra. El
tercer consejo es recordar que después de realizado un acto suicida por un
disgusto amoroso, la pareja puede reconciliarse y si eso ocurre hay que
considerar que puede ser la lástima, la compasión, el miedo al suicidio lo que
ha provocado dicho acercamiento y no precisamente el sentimiento que debe primar
que es el amor. El
cuarto consejo es brindar la oportunidad de no reiniciar la relación y darle la
seguridad al otro integrante de la pareja que no se realizará ningún acto de
suicidio y se le respetará tal decisión. El
quinto consejo para Lauren es mejorar la comunicación con la madre, con el
padre, aunque ya haya formado otra familia y mantenerlas expeditas con aquellas
personas con las que actualmente se comunica abiertamente. El
séptimo consejo a Lauren es que
debe aprender a pedir ayuda y a
buscarla con personas expertas en brindarla (psicólogos, psiquiatras, médicos,
sacerdotes, terapeutas, etc.), así como utilizar oportunamente los recursos de
la comunidad que brindan salud mental. El octavo consejo es que debe aprovechar
sus puntos fuertes (inteligencia, juventud, madre preocupada por su salud, otras
personas que le apoyan) para contrarrestar sus debilidades (impulsividad,
autoagresión, dificultades en la comunicación con la madre.). El noveno
consejo es responsabilizarla con sus actos, confiar en su capacidad para
cuidarse su vida y considerar lo ocurrido como un mal momento, que cualquier
persona en alguna oportunidad puede tener y aprender a responder de una manera más
congruente, menos dañina, socialmente más aceptable. El
décimo consejo a Lauren es brindarle ayuda para que descubra otras alternativas
no suicidas a utilizar en un futuro ante situaciones conflictivas similares a la
que ha ocasionado la actual crisis. A
la madre de Lauren hay que agradecerle su interés en acompañar a su hija a la
entrevista, pues es una muestra de preocupación por la salud de la hija. El
primer consejo sería invitarle a modular sus respuestas geniosas para que la
comunicación con su hija pueda ser más efectiva. El segundo consejo es
eliminar la culpabilidad que pudiera sentir por no detectar los cambios que
presagiaban un acto de suicidio pues
hasta los suicidólogos más expertos pueden fracasar en ese empeño, porque si
“al mejor cazador se le va una liebre”, muchas mas se le escapan a quien no
lo es. El
tercer consejo es sacar los aspectos positivos de esta experiencia desagradable,
entre los que cabe mencionar los siguientes: Las
consecuencias de la conducta de Lauren no fueron graves. Las
situaciones de crisis deben ser aprovechadas para mejorar los aspectos negativos
de la relación, principalmente los problemas de comunicación. La
vida de los hijos depende de los padres y las madres cuando son niños, sin
validismo propio o con posibilidades limitadas de satisfacer sus mínimas
necesidades sin apoyo de los progenitores, lo cual no es el caso de Lauren, que
como cualquier adolescente requiere de cooperación, de apoyo hasta dónde sea
razonable, para evitar la intromisión en su vida privada sin su consentimiento,
lo que puede traer males mayores de los que se pretende resolver. El
cuarto consejo es evitar tratar a Lauren como si fuera “el chivo
expiatorio”, “el paciente identificado”. Por el contrario, hay que
ofrecerle confianza y permitirle que realice actividades propias de su edad sin
la molesta supervisión, el temor a que repita el acto suicida ni otras
actitudes muy comúnmente asumidas por los seres queridos y que entorpezcan la
evolución favorable de estos casos. Es
muy probable que usted piense en otros consejos para Lauren y su madre que no
aparezcan reflejados en estas páginas. Esa es la intención, para que usted se
haga partícipe de estos consejos, que usted se convierta en un consejero más
en las situaciones que les presento. Es
posible considerar que los elementos brindados en el caso de Lauren no son
suficientes para formarse un juicio completo, pero no se trata de hacer una
discusión diagnóstica de tipo académica. Tampoco pretendo exponer con lujos
de detalles el sufrimiento ajeno, pues no es mi intención ni he sido autorizado
para ello. El resto de la información corresponde a la fantasía individual de
cada lector o lectora. Publicación enviada por Prof. Dr. Sergio Perez Contactar mailto:serper.grm@infomed.sld.cu Código ISPN de la Publicación EEEkAAAZkApayycdYs Publicado Friday 8 de April de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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