Monografias | Jorge Luis Borges: "La forma de la espada" (del libro Ficciones)Jorge Luis Borges: "La forma de la espada" (del libro Ficciones)Resumen: El cuento está narrado en primera persona, por lo que el sujeto de la enunciación y el sujeto del enunciado son la misma persona. Y esta persona, como se descubre al final, es Borges. El autor se hace personaje, se recrea a sí mismo en la ficción. El
cuento está narrado en primera persona, por lo que el sujeto de la enunciación
y el sujeto del enunciado son la misma persona. Y esta persona, como se
descubre al final, es Borges. El autor se hace personaje, se recrea a sí mismo
en la ficción. El
primer párrafo introduce al Inglés de la Colorada, el personaje que va
a transformarse en un segundo narrador, cuyo discurso va a estar enmarcada por
la del sujeto del enunciado (el personaje Borges). Este relato enmarcado
(enunciado por el Inglés) se distingue claramente, por las comillas que lo
encierran, del que lo enmarca. "Le
cruzaba la cara una cicatriz rencorosa: un arco (…) que de un lado ajaba la
sien y del otro el pómulo. Su nombre no importa; todos en Tacuarembó le decían
el Inglés de la Colorada (…)". Así comienza el cuento, con una
cicatriz, y ya se intuye una relación con la espada del título. Luego del
primer punto y coma, este misterio se disuelve para entrar en la descripción
del personaje, basada al principio en rumores ("he oído que"),
siguiendo con "no faltó quien dijera que" y con "dicen
que", para terminar con la fuente legítima de su propio recuerdo
sensorial: "(…) Recuerdo los ojos glaciales, la enérgica flacura, el
bigote gris. (…) Es verdad que su español era rudimental (…)". El
narrador cuenta que estuvo obligado a refugiarse en los campos de "La
Colorada" la última vez que recorrió los "departamentos del
Sur", por una crecida del río Caraguatá. Creyendo inoportuna su visita,
recurrió al patriotismo para congraciarse con el Inglés, su anfitrión, y
elogió el espíritu de Inglaterra. Pero el Inglés, sin darse cuenta de que
estaba revelando un secreto, dijo que era irlandés y no inglés. Después
bebieron ron, y una vez borracho Borges mencionó la cicatriz. Así el Inglés
decidió contarle la historia de su cicatriz, pero con la condición de "no
mitigar ningún oprobio". Aquí
comienza el mencionado relato enmarcado de este personaje que deviene
narrador –dentro de la ficción– de la historia de su cicatriz. Su historia
se remonta hacia 1922, cuando conspiraba –como muchos otros– por la
independencia de Irlanda. Una tarde les llegó un afiliado de Munster, "un
tal John Vincent Moon". El Inglés lo describe como "flaco y fofo a la
vez; daba la incómoda impresión de ser invertebrado". Discutiendo de
noche, por las calles, los sorprendió un tiroteo. Se metieron en una calle de
tierra, y un soldado les ordenó detenerse. El Inglés apuró sus pasos. Pero
Moon no lo seguía, "la pasión del miedo lo invalidaba". Entonces
derribó al soldado y mandó a su compañero que lo siguiera. Les dispararon, y
una bala rozó un hombro de Moon, quien "prorrumpió en un débil
sollozo". Se
hospedaban en la quinta de un general, que "abundaba en perplejos
corredores y en vanas antecámaras". Cuenta que tenía un museo y una
biblioteca, con libros y "cimitarras de Nishapur, en cuyos detenidos arcos
de círculo parecían perdurar el viento y la violencia de la batalla". Se
repite la palabra "arco" de la primera frase del cuento, y se
mencionan "cimitarras", que son sables curvos. La relación entre
"la forma de la espada" y la cicatriz en forma de arco se estrecha
ahora con la aparición de las cimitarras. Datos sueltos característicos del género
policial, que cobran importancia recién al final del cuento. Al
día siguiente los esperaban sus compañeros, y Moon "conjeturó que tenía
fiebre" a partir de la superficial herida. "Su cobardía era
irreparable". Pasaron
nueve días. "El décimo la ciudad cayó en poder de los Black and Tans".
El Inglés había salido, y al volver escuchó que Moon hablaba por teléfono y
lo delataba, indicando que lo arrestaran a las siete, cuando él volvería.
Persiguió al delator por corredores y escaleras (que Moon conocía mejor que él).
Lo acorraló "antes de que los soldados lo detuvieran" y de una
panoplia arrancó un alfanje (que es un sable curvo). "Con esa media luna
de acero le rubriqué en la cara, para siempre, una media luna de sangre.
Borges: a usted que es un desconocido le he hecho esta confesión. No me duele
tanto su menosprecio". En
esta última cita se descubre lo que luego se aclara en la penúltima oración
del cuento, cuando el Inglés dice: "Yo he denunciado al hombre que me
amparó: yo soy Vincent Moon". Y también se descubre la identidad del
personaje que escucha la historia: Borges autor se hace personaje. Después
el Inglés cuenta que Moon (él mismo) "vio fusilar un maniquí por unos
borrachos". Y huyó al Brasil, que es donde se encuentran los
interlocutores en el presente narrativo. Si
se observa detalladamente, después de una segunda lectura pueden rastrearse
huellas que delatan la vicaría en la historia que el Inglés le cuenta a
Borges. Ya antes de comenzarla le pone la condición de no mitigar ninguna
circunstancia de infamia. Enseguida cuenta los destinos de sus compañeros entre
los cuales uno, "el que más valía, murió en el patio de un cuartel, en
el alba, fusilado por hombres llenos de sueño". No es explícito, pero es
lícito pensar que es el mismo "maniquí" que Moon vio fusilar
"por unos borrachos", en la plaza, la tarde en que huyó al Brasil. Si
era un maniquí, entonces ya estaba muerto, y no hacían más que practicar
puntería con el cuerpo del hombre que habían matado en el alba aquellos
"borrachos", "hombres llenos de sueño". Cabe aclarar que el
Inglés, luego de haber caído la ciudad, cuenta haber visto "tirado un cadáver,
menos tenaz en mi recuerdo que un maniquí en el cual los soldados
interminablemente ejercitaban la puntería, en mitad de la plaza". De allí
la relación anteriormente desarrollada. Además, el nombre Moon, que significa
"luna" en inglés, alude al reemplazo, al reflejo de una luz que es
del sol y no de la luna como se podría suponer erróneamente. Luego
del episodio del soldado, la "descarga de fusilería" y la herida de
bala en el hombro de Moon, el Inglés cuenta que regresaron a la quinta:
"Entramos (creo recordar) por los fondos". El paréntesis es una
huella de la traslación que hace el Inglés (Moon) por el traicionado. No se
entiende que el sujeto del enunciado, en el relato enmarcado, tenga borroso el
momento en que regresaron; en cambio sí sería lógico que le pasara a Moon,
luego del trauma que sufrió. Entonces ese "creo recordar" es un error
cometido por el Inglés mientras se esforzaba por ponerse en lugar del
traicionado. Al
ponerse en la piel del traicionado, durante su relato el Inglés se retrató a
él mismo, al traidor Moon. Así se describe como "flaco y fofo a la
vez" (contrastando con la "enérgica flacura" que le adjudica
Borges), como cobarde y miedoso. En un párrafo de su discurso, el Inglés dice: "(…)
Me abochornaba ese hombre con miedo, como si yo fuera el cobarde, no Vincent
Moon. Lo que hace un hombre es como si lo hicieran todos los hombres. Por eso no
es injusto que una desobediencia en un jardín contamine al género humano; por
eso no es injusto que la crucifixión de un sólo judío baste para salvarlo.
Acaso Schopenhauer tiene razón: yo soy los otros, cualquier hombre es todos los
hombres, Shakespeare es de algún modo el miserable John Vincent Moon". Así
justifica –con la alegoría de Adán y Eva "en un jardín" y con la
crucifixión de Jesús– su identificación (hasta ese momento no revelada) con
el héroe, siendo traidor, y también la del traicionado con el cobarde. Manuel
Munilla Terzy manuelmt@yahoo.com Análisis
Literario Publicación enviada por Manuel Munilla Terzy Contactar mailto:manuelmt@yahoo.com Código ISPN de la Publicación EEEkFkVlkuAspGJbOm Publicado Thursday 31 de March de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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