Monografias | Información médica al paciente con cáncerInformación médica al paciente con cáncerResumen: El cáncer es una enfermedad común y constituye una de las primeras causas de muerte en los países desarrollados y en el nuestro. En Cuba constituye la tercera causa de muerte según los datos estadísticos de los últimos años y por lo tanto, constituye un grave problema de salud. A medida que avanzan los años, la expectativa de vida de la población en Cuba se ha ido incrementando, siendo alrededor de los 76 años, y es precisamente en este grupo poblacional donde existe una mayor incidencia de enfermedades neoplásicas malignas, a pesar de los nuevos avances tecnológicos y terapéuticos para tratar de lograr una mayor supervivencia y calidad de vida en estos pacientes.(E) INTRODUCCION El
cáncer es una enfermedad común y constituye una de las primeras causas de
muerte en los países desarrollados y en el nuestro. En
Cuba constituye la tercera causa de muerte según los datos estadísticos de los
últimos años y por lo tanto, constituye un grave problema de salud. (1) A
medida que avanzan los años, la expectativa de vida de la población en Cuba se
ha ido incrementando (2) y (3), siendo alrededor de los 76 años, y es
precisamente en este grupo poblacional donde existe una mayor incidencia de
enfermedades neoplásicas malignas, a pesar de los nuevos avances tecnológicos
y terapéuticos para tratar de lograr una mayor supervivencia y calidad de vida
en estos pacientes (4). El
médico en nuestra sociedad tiene una concepción del paciente desde el punto de
vista bio – psico - social, o sea integralmente, encaminando su trabajo
mediante la aplicación de sus conocimientos a fomentar la salud del hombre;
previendo la enfermedad y de no ser posible aplicando el tratamiento y la
rehabilitación. De
esta forma, el médico en nuestra sociedad se ocupa no sólo de los aspectos
biológicos, sino también de los otros problemas relacionados con los aspectos
psico – sociales.
Los
principios antes señalados se basan en aspectos de la Bioética y la Etica Médica
que caracterizan a nuestros profesionales de la salud, lo cual requiere de una
atención esmerada y una alta sensibilidad humana. El
diagnóstico de cáncer lo hace, por supuesto, el médico y es éste el que está
en la obligación de continuar atendiendo a este paciente aunque se auxilie de
otros especialistas. Este médico bajo cuya dirección se hace el diagnóstico
es el que se ocupará de dirigir el tratamiento del paciente y el que como es lógico
tendrá que explicar las causas de las conductas que se seguirán, tanto de
nuevas investigaciones, como de otras conductas quirúrgicas o no, que son con
frecuencia invasivas o hasta cruentas. Es
fácil en algunos casos o enfermedades explicar las conductas que se seguirán
motivadas por el diagnóstico de la enfermedad, pero en el caso del cáncer esto
resulta la generalidad de las veces difícil. El
paciente ante el diagnóstico de cáncer o
con sus síntomas inmediatos experimenta gran ansiedad. La
palabra cáncer inmediatamente desencadena pensamientos terribles de muerte,
mutilaciones, desnutrición profunda, dolor, etc. Es
por estos motivos que resulta difícil, en muchos casos decir la absoluta verdad
y esto depende de muchos factores que el médico debe tener en cuenta. Este
tema ha pasado a ser una discusión continua y enérgica acerca de si “hay
que decir la verdad o no hay que decir la verdad”. Este
tema resulta por otra parte
apasionante y nos ha hecho reflexionar en múltiples ocasiones cuando nos hemos
visto en situaciones difíciles ante pacientes nuestros con cáncer, incluso
algunos familiares. Es este el motivo que decidió que profundizáramos en este
tema. MATERIAL
Y METODO El
universo de este trabajo lo constituye un conjunto de datos relacionados con
pacientes que aquejan enfermedades neoplásicas malignas y la relación del
personal de la salud más vinculados a estos enfermos, así como su relación no
sólo con el paciente, sino también con los familiares, desde el punto de vista
bioético y ético, que han sido
obtenidos en nuestro hospital y basados en nuestra experiencia y la de otros médicos
a los cuales entrevistamos, así como opiniones de otros trabajadores no
enfermos. DESARROLLO EL
PACIENTE CON CANCER Cuando
los pacientes se hayan ante el diagnóstico de cáncer o con sus síntomas
inmediatamente experimenta ansiedad. La
palabra “cáncer” inmediatamente
desencadena pensamientos terribles de muerte, mutilación, desnutrición
profunda, dolor y muerte. Los individuos también experimentan que no hay ahora
ni en el futuro probabilidad alguna de resolver el problema. Una
tensión enorme y una serie de mecanismos para resolverla surgen con tales
pensamientos. Algunas de estas reacciones son útiles y hacen que la
persona adopte rápidamente las
acciones necesarias. Otras reacciones como la negación muchas veces retrasan la
acción. Los
pacientes describen que se produce una parálisis emocional, se sienten
inicialmente “aturdidos”. Muchos
tienen sensación de culpa o de vergüenza, consideran que su enfermedad es
debida a algo que hicieron y estaba
mal. Otros se sienten inferiores o inadecuados. Aparte
de esto, los pacientes están cohibidos por una serie de miedos relacionados con
la propia muerte. Luego están los miedos a la muerte que se centran en pérdida;
en la inevitable suposición de las personas dependientes, de familiares, hijos
o similares en lo que va a faltar a uno, en la pérdida de la imagen corporal
que se produce con gran frecuencia en la enfermedad. La
mayor parte de ellos han sido testigos en algún momento del trastorno
progresivo de otros y se sienten que a ellos también les sucederá lo mismo al
pasar por las diversas etapas de la enfermedad. Una vez ya en el proceso de la
muerte, cada vez van sintiendo más dependencia según ya temían. Esto también
ya lo habían pensado y los atormentaban. Otro
medio de defensa, el cual es muy importante considerar, es el de rechazar la
ayuda, sucumbir a lo inevitable, rechazar medicaciones
y terapéuticas en general y preferir morir. Sin embargo, son pocos los
que se suicidan, aunque este
riesgo debemos tenerlo presente. Es
más frecuente otra conducta no menos importante, por ejemplo, la visita a
innumerables “especialistas” o a farsantes, curanderos, etc., tomar
medicinas tóxicas y someterse a intervenciones dolorosas intentando seguir con
vida. Incluso
médicos que dicen que si sufren un cáncer se suicidan, raramente lo hacen
cuando se produce el hecho. Suicidarse es suprimir la defensa y por lo tanto
la esperanza. La
defensa más eficaz es la negación directa
o indirecta. Con la primera los pacientes se protegen de la realidad simplemente
negándola. Un
buen ejemplo es el del médico que trabajaba con los aspectos psicológicos del
cáncer, el cual desarrolló un cáncer. Consideraba
que los pacientes debían ser informados – con cuidado claro está -. El
cirujano que lo operó no tenía la misma idea, pero respetando las opiniones
del médico, decidió informarlo. A partir de aquel momento y mientras vivió no
empleó nunca la palabra cáncer. Pocas
semanas antes de la muerte se refería a los medicamentos como “ las tabletas
que tomaba para su infección en la vesícula”. Las tabletas claro está, eran
un potente analgésico. La
negación es muy importante y no debe evitarse para ningún paciente. Tanto
“si están informados” como si no lo están ellos saben lo que ocurre. Y después
que saben la realidad en la
mayor parte de los casos comienza la negación considerada como una forma de
esperanza. Teniendo
en cuenta todo esto, es lógico llegar a la conclusión de que la información
que debe darse a un paciente con cáncer, es decir, “informar la verdad”, no
es lo más mínimo fácil. Al
comunicar el diagnóstico de cáncer, es esencial individualizar y considerar
algunos elementos o variables que pueden servir de orientación, para ser más o
menos explícitos a la hora de dar información al enfermo. Algunas
cuestiones a considerar antes de comunicar el diagnóstico de cáncer
a un paciente serían las siguientes:
-
Equilibrio psicológico del enfermo. Aunque
se trata de una tarea difícil, para lo cual no siempre se ha recibido una
formación adecuada, es imprescindible intentar prever, lo mejor posible las reacciones emotivo
– afectivas que puede provocar el anuncio de un diagnóstico de este tipo.
-
Sería útil investigar y conocer las reacciones del paciente y sus familiares
ante situaciones difíciles
en la vida. -
En estudios realizados al respecto se
ha concluido que el comportamiento de los pacientes con cáncer, el factor
determinante de la conducta suicida es el estado psicológico de base, más que
las condiciones clínicas) estudio y tipo de tumor). Se refiere también que la
depresión importante es particularmente frecuente entre los enfermos de cáncer,
y no siempre está esta depresión diagnosticada y tratada. -
Gravedad de la enfermedad
y el estadio evolutivo. Cuando
las posibilidades de curación o de una larga supervivencia son grandes es mucho más fácil dar la información requerida y se logrará
más fácilmente la cooperación del paciente para tratamientos aunque estos
sean muy molestos o incluso mutilantes. -
Edad del paciente. En
el diagnóstico de cáncer para un anciano sobre todo si se trata de
un proceso avanzado, tiene menos importancia la información detallada de
su enfermedad, sin embargo, en una persona joven de la cual se requiere toda su
cooperación activa para el proceso terapéutico, se requerirá ser mucho más
explícito.Por otra parte está demostrado que los pacientes más jóvenes
desean y reclaman más información. -
Impacto emocional sobre
la parte enferma. La
parte enferma tiene una gran importancia para la psiquis del paciente, lo que
debe tenerse muy en cuenta al dar una información sobre la
enfermedad. Mención muy especial lo tiene el cáncer de mama por su
frecuencia y por el gran impacto emocional. Generalmente
es necesario realizar una mastectomía y los senos tienen para la mujer un gran
significado ya que constituyen un símbolo de maternidad y de fertilidad, además
de erótico. La
extirpación quirúrgica de un seno constituye un evento dramático para la
mujer que lo sufre y requiere de una cuidadosa explicación y preparación psíquica.
Con gran frecuencia produce una depresión que es
el estado más terrible en un paciente
con cáncer. Significado
aún más dramático lo constituye el hecho de que a un hombre sea necesario la
amputación del pene. Otro
hecho significativo lo constituyen el cáncer de colón cuando se hace necesario
realizar una colostomía. Es
decir, todos estos casos tienen una gran significación en el momento en que es
necesario brindar una información al paciente, tanto si es necesario decir la
verdad, lo cual requerirá una explicación muy profunda y convincente para
obtener su cooperación al tratamiento, como si por otra parte y por causas bien
justificadas se pretende ocultar la verdad. -
Tratamiento que se ha de
seguir. Cuando
es necesario realizar una cirugía mutilante será necesario explicarlo de forma
y con argumentos convincentes. Igual
puede decirse de los efectos secundarios de la radio terapia y la quimioterapia.
Será necesario explicarse previamente
los motivos de la real necesidad
de aplicar estos tratamientos, en la generalidad de los casos desagradables. -
Cultura e información
previa del paciente. No
es lo mismo la información que se puede brindar o la que “es posible
ocultar” a un paciente, el cual posee previamente conocimientos médicos (médicos,
enfermeras o cualquier otro relacionado con la salud) o que posee una amplia
cultura general, a otro que posee escasa cultura. CRITERIOS
SOBRE DECIR O NO LA VERDAD Este
tema ha pasado a ser una discusión continua y enérgica. Las discusiones han
sido interminables. Empleando muchas estadísticas para sostener sus criterios,
los defensores de cada una de las posiciones presentan argumentos importantes. Algunos
médicos plantean que es necesario decir al paciente toda la verdad. Se basan
para ello en criterios de que de esta forma el paciente puede hacer lo que
corresponde, ordenar su vida desde el punto de vista financiero (herencias,
testamentos, etc.). Además, consideran que de esta forma el paciente comprenderá
mejor y cooperará a la terapéutica.Por otra parte existen países donde la
legislación obliga al médico a informar al paciente
de todo su proceso incluyendo diagnóstico, pronóstico y alternativas de
tratamiento. En
los Estados Unidos, uno de los países donde se instauraron más precozmente
obligaciones legales al respecto, se ha notado que con el decursar de los años,
menos pacientes responden afirmativamente a la pregunta de si desean ser
informados en el supuesto de tener algún día un cáncer. Es
necesario preguntarse si esta caída en el deseo de información estará
propiciada por una información mal dada. Es muy posible que los médicos
hayan estado dando a sus pacientes de cáncer una información que por sus
características (ambigüedad, incongruencia, cuando no brutalidad) y por el
hecho de hacerlo por obligación
legal y no guiados por principios científicos, hayan causado más daño que
beneficio y haya ido disminuyendo el deseo de los enfermos a ser informados. En
nuestra opinión, el papel del médico rebasa los simples problemas técnicos y
jurídicos; el objetivo de su trabajo no es el de una computadora y en
definitiva no le corresponde pronunciar sencillamente una sentencia, ni mucho
menos destruir una esperanza. En
nuestro país no existe legislación alguna que obligue al médico a informar de
forma definitiva al paciente de una enfermedad incurable. Por
otra parte, las cuestiones relacionadas con herencias, testamentos, cuestiones
financieras, etc. están minimizadas, por otra parte, por las características
de nuestros servicios de salud donde la asistencia en general, incluidos los
costosos medicamentos y las complejas intervenciones quirúrgicas que son
necesarias para el tratamiento del cáncer son gratuitos para la población, no
existe el peligro que se someta al paciente a intervenciones
o tratamientos innecesarios con ánimos de lucro. Por
otra parte, la propia organización de los sistemas de salud impide que se
utilice al paciente con fines de investigación
(por “curiosidad científica”). Esto
hace que nuestros médicos estén en una mejor posición para actuar pensando en
el bienestar tanto físico, como
emocional del paciente, los cuales están estrechamente ligados. Además, de
acuerdo a las características de nuestra población, existe en muchas
oportunidades la negación y la oposición rotunda de la familia del paciente a
que se le de a este último la noticia de que padece un cáncer. Esta oposición
la manifiestan desde que surge la sospecha y cuando aún no hay un diagnóstico
de certeza. Teniendo
todo esto en cuenta, nuestra opinión es que al informar o no al paciente de
padecer un cáncer, depende de una serie de consideraciones y en todo caso cada
paciente debe individualizarse. La
información a los familiares no debe negársele y se podrá analizar con ellos
la estrategia a seguir manifestándoles nuestros puntos de vista y solicitando
ayuda para conocer aspectos psicológicos, tan importantes del paciente. Se
informará al paciente de su padecimiento siempre que sea necesario obtener su
cooperación y explicarle y que él se explica el por qué de las manipulaciones
y hasta mutilaciones a que debe ser sometido y sobre todo como esto
tiene el propósito de obtener su curación, aunque solo tengamos
esperanza de obtener una mayor sobrevida con calidad. Se
tendrá en cuenta la cultura médica y general del paciente para dar una
información con mayor o menor detalle. No
será necesaria una información detallada del padecimiento o no será necesaria
información alguna cuando el paciente sea un anciano y sobre todo
si el proceso se encuentra en un estadio avanzado al extremo que lo consideramos
incurable. No
se deberá dar un pronóstico salvo que éste sea favorable y nunca se informará
sobre tiempo probable de vida. Nadie
podrá precisar esto con certeza. Si se trata de un paciente psíquicamente
inestable, con tendencia a la depresión
y/o con antecedentes de autoagresión
no deberá dársele información sobre su enfermedad y deberá, de ser
necesario, consultar y pedir apoyo de un siquiatra. Consideramos que en
todos los casos, tenga o no información el paciente debe vigilarse en él
manifestaciones de depresión, las cuales son frecuentes, y en caso necesario,
consultar a un psiquiatra. Creemos que esta vigilancia se debe mantener aún
cuando el paciente no haya sido informado ya que aún en estos casos con el
progreso de la enfermedad, el paciente de una u otra forma, llega a saber la
verdad. COMO
DAR LA INFORMACIÓN Cuando
se decida dar la información a un paciente de que padece un cáncer se deben
tener en cuenta cuestiones muy importantes que no deben obviarse. No
existe una fórmula para esto. Se dice que existen tantas formas de dar malas
noticias como médicos y como enfermos. No
obstante, queremos hacer algunas reflexiones al respecto: ü
Se debe estar
absolutamente seguro del diagnóstico. Evidentemente esto es primordial y se
hace imperativo la confirmación histológica, como garantía de certeza. ü
Debe hablársele al
enfermo en un lugar tranquillo, aislado y sin que lo interrumpan. No nos parece
adecuado que este tipo de información se de
otra forma que no sea personalmente. ü
En
el momento de la información el médico debe aparecer relajado, sin prisa,
animoso, satisfecho de poder explicar lo que sea necesario al enfermo, sin
aparentar temores o embarazo y en actitud de sentirse capaz de responder a
cualquier pregunta. Tanto si las explicaciones son incompletas y dulcifican la
realidad, o si se recorre hasta el final del camino de la realidad, lo
que se exponga debe tener la suficiente coherencia y seguridad, como para poder
satisfacer las lógicas inquietudes del enfermo y superar las dudas que pudiera
tener. ü
Debe participar en la
entrevista el familiar del enfermo más próximo al mismo, el que lo ha cuidado
y acompañado siempre. A este familiar debe habérsele informado previamente. ü
Es necesario explicarle
en qué consiste el tratamiento y sus consecuencias desde el punto de vista estético,
así como las molestias que
pueda producirle, insistiendo en
lo imprescindible del mismo para lograr la curación. ü
Debe averiguarse,
mediante un interrogatorio minucioso la información que tiene el paciente de su
enfermedad o cree saber de la misma. De esta forma se podrá decidir qué
información se debe dar y cuál es innecesaria. Por otra parte se aclararán
las dudas del paciente y se rectificarán las ideas erróneas que se han creado.
Por lo común, el paciente tiene mucha más información acerca de su enfermedad
de lo que el médico cree y esto hace que la mala noticia, con frecuencia, no
constituye para el enfermo una sorpresa completa. ü
Debe averiguarse lo que
el paciente quiere saber. Daremos oportunidad al enfermo de que pregunte y así
iremos sabiendo lo que el paciente desee saber y en qué oportunidad. Es tan
contraproducente decirle todo al paciente que no quiere saber nada como no decir
nada al que quiere saberlo todo. La mayoría de las veces, el deseo de conocer
la verdad surge de forma más o menos
insidiosa y paulatina. Es importante determinar a qué nivel el enfermo desea
tener información. El médico no es, en absoluto, la única fuente de información
del enfermo. El sabe como se encuentra, ve que se le somete a exámenes, a
intervenciones quirúrgicas y otros procederes, escucha lo que dicen otros
enfermos. En todo caso el enfermo percibe que el médico que se calla, no tiene
un diagnóstico tranquilizador que comunicar. Además, cada momento a lo largo
de la enfermedad, tiene “su” verdad. Al principio la verdad es muy tenue,
con muchos matices, con algunas dudas y así se comunica al enfermo, cuando se
le comunica. ü
Debe esperarse a que sea
oportuno dar la noticia. Debemos estar seguro que es el momento adecuado para
dar la noticia. Sería ilógico que a un paciente recién operad, en
postoperatorio inmediato, darle la noticia que en el momento de la intervención
se ha encontrado un tumor maligno no
diagnosticado previamente, aún en el caso en que supongamos que haya podido ser
completamente resecado. CONCLUSIONES Como
se planteó, los objetivos de este trabajo son estudiar los diferentes criterios
relacionados con el tema de informar o no la verdad sobre su enfermedad al
paciente de cáncer. Se
expusieron en él los criterios generalizados sobre este tema; se analizaron los
beneficios y prejuicios de dar información sobre su enfermedad a estos
pacientes y se manifestaron criterios sobre la forma de dar la información en
caso de ser necesario. Conclusiones
exactas no podemos establecer. Cada caso y cada momento debe analizarse y
requiere una conducta diferente y por lo tanto nos hemos tenido que limitar a
exponer los criterios generalizados y emitir nuestra opinión al respecto. Hemos
también expuesto, de acuerdo a nuestra experiencia, una serie de
recomendaciones de la forma en que creemos debe informarse al paciente; pero
creemos que nada de esto puede ser concluyente y solo pensamos que puede ser una
modesta guía para la reflexión en relación al tema tratado. El
estudio de este tema ha sido para nosotros muy útil y por tanto se ha cumplido
con un objetivo personal. Esperamos
y nos sentiríamos muy satisfechos de que pueda ser útil en alguna forma
a otros profesionales. BIBLIOGRAFÍA ü
Anuario de Salud Pública
de Cuba. División nacional de Estadísticas. ü
Pérez Carballido, G:
Organización de los servicios de atención al anciano. Temas de Geronto –
Geriatría. Revista Finlay, 1990. ü
Romero Cabrera, A.I:
Farmacoterapia en el Anciano. Revista Finlay – 1990. ü
Wiervik Peter, H:
Simposio sobre adelantos en el tratamiento del cáncer. Clínica Médicos de
Norteamérica. Sep. 1977. ü
Principios de la Etica Médica:
Editora política 1983. ü
Alonso Menéndez, Daniel
y Col: Fundamentos Teóricos de la Etica Médica en la Sociedad Socialista.
Etica y Deontología Médica. Texto Básico 1985. ü
Hams Martín L. La Bioética:
Fundamentos Filosóficos y Aplicación. Ciudad de la Habana. Editorial
Ministerio de Salud Pública 1979. ü
Cartas de derechos del
paciente. Boletín de Oficina Sanitaria Panamericana, 1973. ü
Gómez Sancho, Marcos.
Atención Integral al paciente oncológico. 1998.
Autores:
-
Dr. José Luis Herrera Pérez. Especialista
de 2º grado en Medicina. Profesor Auxiliar -
Dra. Alicia P. Fajes
Alfonso Especialista
de 2do grado en Medicina. Profesor Auxiliar -
Dr.Manuel Solano Rolando. Especialista
de 1er grado de medicina. Profesor Asistente -
Dr.Lazaro Valdez Garcia. Especialista
de 1er grado en Medicina.Profesor Auxiliar. -
Dr. Juan M. Fajes Alfonso Especialista
de 1er grado en Cirugía -
Dra. Nora L. Novoa
Puerto. Master
en Urgencia Clínica Hospital
Docente Clínico Quirurgico de 10 de Octubre E-mail:
jherrera@infomed.sld.cu Publicación enviada por Dra. Alicia P Fajes Alfonso y Otros Autores Contactar mailto:jherrera@infomed.sld.cu Código ISPN de la Publicación EEEkFpupZAlZUWwNxF Publicado Thursday 31 de March de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
ilustrados.com nace con el fin difundir el conocimiento publicando trabajos de investigación, monografias, tesis, presentaciones powerpoint y afines. Publicar trabajos en ilustrados.com ha alcanzado prestigio y reconocimiento internacional siendo cada vez más el número de académicos, empresas, investigadores, científicos que consultan las publicaciones de nuestro portal. | |||||||||