Monografias | El proyecto educativo cubano. Su materialización a partir de 1959. Segunda ParteEl proyecto educativo cubano. Su materialización a partir de 1959. Segunda ParteResumen: Con el presente trabajo damos continuidad a una serie de cuatro artículos relacionados con el desarrollo de la Educación en Cuba, en estos trabajos se recogen los principales momentos del devenir de esta actividad en el contexto de nuestro país y se hacen reflexiones que pueden ser de interés, ante todo, para estudiantes interesados en el conocimiento de la evolución histórica de los procesos educativos nacionales y su ejemplificación en el caso concreto de unas de las provincias cubanas.(V) Resumen: Con el
presente trabajo damos continuidad
a una serie de cuatro artículos relacionados con el desarrollo de la Educación
en Cuba, en estos trabajos se recogen los principales momentos del devenir de
esta actividad en el contexto de nuestro país y se hacen reflexiones que pueden
ser de interés, ante todo, para estudiantes interesados en el conocimiento de
la evolución histórica de los procesos educativos nacionales y su
ejemplificación en el caso concreto de unas de las provincias cubanas. Desarrollo. El Primero
de Enero de 1959 se convirtió en una fecha de trascendental importancia para el
pueblo cubano, por primera vez en
la historia del país se harían realidad
los sueños de cientos de sus habitantes que
habían defendido con ideas y acciones la necesidad
de que Cuba fuera un país diferente y que
además se cumpliera el pensamiento del Héroe Nacional
y Apóstol de Nuestra Independencia, José Martí Pérez, quien en 1891
sentenció: “Yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el
culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”(1) La Revolución
triunfante trajo para su pueblo la Reforma Agraria, los médicos, los hospitales
y también los maestros con su noble misión de despertar inteligencias y forjar
voluntades. Fue solo a
partir de 1959, que se hizo posible destruir los moldes coloniales y abrir las vías
de un cambio que trajese la universalización verdadera del conocimiento sin una excepción ni una pausa.
Como es lógico, para lograr esto lo primero que se debía realizar era asegurar a toda la población la posibilidad de
recibir el aporte del maestro y la
escuela. Sin
embargo, la realidad educacional que encontró la Revolución triunfante
en aquel histórico Primero de Enero fue triste y las
estadísticas que se brindan
reflejan por sí solas aquella
lamentable situación, veamos entonces estos datos.
De acuerdo con el censo efectuado en 1953, alrededor de 550 000 niños de
6 a 14 años (Casi la mitad del total) no asistían a la escuela. A su vez,
existían unos 10 000 maestros
desempleados y como consecuencia de
todo, un alto porcentaje de
analfabetos en la población adulta
y cientos de miles de personas que apenas habían rebasado los primeros grados
de la enseñanza primaria y que, en la práctica, eran analfabetos. A partir de
entonces se tomaron
medidas y se aprobaron
las primeras leyes para
modificar la estructura política y social en general del país.
En la esfera de la educación, los ingentes esfuerzos
del Gobierno Revolucionario tuvieron como contenido esencial dar solución
a los grandes problemas del pasado neocolonial, la reorganización y tecnificación
del Ministerio de Educación y
la toma de medidas inmediatas para eliminar el analfabetismo y garantizar la
extensión de los servicios educacionales. A lo largo
de más de 40 años de Revolución en Cuba, todo su pueblo ha
disfrutado del elemental derecho a la
educación sin importar, sexo, edad, color de la piel o creencia
religiosa. Una apretada síntesis
de lo ocurrido en todo ese proceso histórico refleja la veracidad de los logros
alcanzados. Como se señaló,
el triunfante Ejército Rebelde encontró una penosa realidad educacional en el país, por lo que se hacía necesario tomar un conjunto de
medidas urgentes para sentar las bases del gran proyecto que en este campo se había planteado realizar el
Gobierno Revolucionario. Entre estas medidas se destacan: En
diciembre de 1959 se dictó la ley
que establecía la primera Reforma Integral de la
enseñanza en la que se dispuso adoptar una nueva organización y se
determinó el objetivo fundamental
de la educación en el país de acuerdo con los intereses
que se planteaban en la nueva situación histórica, o sea lograr el
pleno desarrollo del ser humano para su incorporación
activa en la sociedad. Como
consecuencia de esta ley se inició
la generalización de los servicios
educacionales en el nivel primario
y para que se tenga una idea de su impacto,
en un solo día, en el mes ya citado
se abrieron más de 10 000
aulas y la escolarización se elevó ese año a casi el 90% de los niños en las
edades de 6 a 12 años. Para el logro de este propósito
fue necesario acometer la construcción masiva de escuelas de todo tipo,
así como realizar adaptaciones de edificios y de
grandes residencias que se convirtieron en instituciones para la enseñanza. En este
contexto histórico tuvo trascendencia
política y moral la conversión de 69 cuarteles de la tiranía batistiana en
escuelas, con lo cual se garantizó una
capacidad de 40 000 alumnos que a
partir de entonces comenzaron a utilizar estos antiguos centros de terror y de
tortura en sitios donde
comenzaron a cultivar su espíritu y a
beber de las fuentes de la educación y la cultura. De esta
forma las instalaciones que otrora fueron centros de castigo para los cubanos
y madrigueras de las fuerzas represivas, albergaron a miles de niños y a
sus maestros. Los muros que simbolizan la opresión se derrumbaron para dar paso
a las nuevas generaciones de cubanos con
pleno acceso al derecho de recibir educación. Las estadísticas
que se ofrecen a continuación evidencian el resultado alcanzado durante el
primer año de gestión educativa por el nuevo proceso que se había
iniciado en Cuba. Matrícula
en las escuelas primarias.
1958 – 1959
1959-1960
717 417
1 059 119
Diferencia 341 702 Maestros
primarios 1958 – 1959
1959-1960 17 355
24 443
Diferencia 7 088 Maestro
rurales 1958 – 1959
1959-1960 5 336
10 308
Diferencia 4972 Fuente:
Estadísticas tomadas de: “Breve información sobre la educación en Cuba”.
Ministerio de Educación. La Habana, 1975
Pág. 4 Un hecho
que demuestra la gestión educativa
realizada en aquel primer año
de poder Revolucionario está relacionada con la
fundación de cientos de aulas rurales que elevó la cifra de estas
instalaciones, en ese corto período de tiempo, a una cantidad muy superior que
las que se crearon en los más
de 50 años de República neocolonial. Ahora bien,
es interesante reflexionar acerca de cómo Cuba, en aquella difícil situación,
se enfrentó a cambiar la realidad
existente, algunos ejemplos demuestran el esfuerzo que se realizó para llevar
adelante tan hermosa empresa. Un
hecho de particular importancia fue la
creación en 1960 de un
Contingente de Maestros
voluntarios constituido por unos 3 000 jóvenes que
marcharon a las zonas montañosas y a los lugares de
más difícil acceso del país para llevar la educación. Ello fue
una expresión de la actitud
y disposición del estudiantado cubano para enfrentar una de las primeras tareas
que reclamaba la patria. Como
consecuencia de este hecho se propició el acceso a la enseñanza a los
campesinos con el fin de que fueran alfabetizados. Por otra
parte, para estos jóvenes que en
su inmensa mayoría vivían en zonas urbanas, la responsabilidad de enfrentar
esta tarea les proporcionó el
conocimiento directo de las condiciones rurales de vida en aquel
entonces, lo que constituyó una aleccionadora visión de lo que había sido el pasado
para el hombre de campo cubano. Posteriormente,
se constituyó la Brigada de Maestros de
Vanguardia “Frank País”, la que
desarrolló una ardua labor en las zonas montañosas de las entonces
provincias de Oriente y Las
Villas. Esta brigada también tuvo una activa participación en
la Sierra de los Órganos en la Provincia de
Pinar del Río. Otro
acontecimiento de trascendencia se produjo a
principios de 1961, cuando en Ciudad de La Habana se inició el
gigantesco Plan de Educación para
Campesinas “Ana Betancourt”, como
resultado de esta iniciativa, más
de 150 mil muchachas procedentes de las áreas rurales recibieron clases de
corte y costura, superación
cultural y una preparación esencial que las capacitaba para actuar como agentes
impulsores de los cambios sociales en sus comunidades. Al finalizar el curso,
cada una de ellas regresaba a su hogar con una máquina de coser que se les
entregó gratuitamente con el compromiso de multiplicar esa enseñanza
a otras mujeres de las zonas
de donde procedían. Este
plan fue una vía más que se utilizó para la atención al campesinado
que, como se ha dicho, siempre
estuvo olvidado por los distintos
gobiernos del país y que tanto había
ayudado en la lucha contra la tiranía batistiana. A pesar de
estas medidas iniciales, las que paulatinamente se fueron tomando,
aún no se había resuelto el serio
problema del analfabetismo en el país. Es preciso entonces preguntarse:
¿Cómo se solucionó este
fenómeno heredado del pasado colonial y neocolonial en Cuba? La respuesta a esta interrogante está en lo que se ha considerado la
gran epopeya del pueblo cubano en aquellos primeros años Revolución, o sea la Campaña
Nacional de Alfabetización, acontecimiento histórico
que tuvo como objetivo fundamental, enseñar a leer y a escribir a casi
un millón de personas. Es justo reconocer que a pesar de que en Cuba nunca
había existido un programa para la erradicación del analfabetismo, si
se debe destacar que se conocen
algunas acciones aisladas que fueron realizadas por instituciones religiosas o
sociales, pero que solo lograron alfabetizar a
una ínfima parte de la
población iletrada. También se recogen
acciones personales de maestros altruistas que dedicaron esfuerzos a la
alfabetización. Es aleccionador señalar que en
plena etapa insurreccional, desde diciembre de 1956 hasta enero de 1959,
en la Sierra Maestra, en la Sierra Cristal y en el Escambray, se alfabetizó a
hombres, mujeres y niños de las zonas liberadas. Sin embargo, luego de 1959 y
sobre la base de una concepción general para la erradicación del
analfabetismo, se plantearon tres
tareas fundamentales íntimamente relacionadas: La primera de ella resultaba imprescindible y además priorizada, para
eliminar la fuente de analfabetismo y como un acto de justicia social elemental,
que es garantizar uno de los derechos del ser humano por su propia esencia: el
derecho a aprender y a desarrollar su pensamiento. De esta forma se demuestra que el
propósito de erradicar el analfabetismo en
Cuba, estuvo en el centro de
interés de la Revolución triunfante en aquellos primeros años, es por eso que desde
que llegó al poder se comenzó de
un modo activo y tenaz la lucha contra este mal y para ello se comenzó a
erradicar en las propias filas del
vencedor Ejercito Rebelde. Con el fin de darle solución a este mal, en marzo de 1959, el Ministerio de Educación creó la Comisión
Nacional de Alfabetización y Educación Fundamental, que tuvo la misión de
iniciar estas actividades en las distintas zonas del país. Por su parte, el Instituto
Nacional de Reforma Agraria (INRA) también
aportó su contribución con la colaboración voluntaria de Maestros y
Alfabetizadores. Pero estos esfuerzos no fueron suficientes y los
resultados se obtenían muy lentamente a pesar de
que en los dos primeros años
del poder revolucionario se alfabetizaron unas
100 000 personas, labor realizada por
maestros primarios en horarios nocturnos. El problema
de la alfabetización para el proceso que se inició en Cuba en 1959,
no fue solo un imperativo humano y social; sino que constituyó,
ante todo, la base para el desarrollo educacional ulterior que alcanzaría
el país. En septiembre de 1960 el
Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, compareció ante la ONU
y anunció al mundo que Cuba realizaría en 1961 la Campaña de
Alfabetización, en esa ocasión expresó: “En el próximo año,
nuestro pueblo se propone librar su gran batalla contra el analfabetismo,
con la meta ambiciosa de enseñar a leer y escribir hasta el último analfabeto;
con ese fin, organizaciones de maestros, de estudiantes, de trabajadores, es
decir, todo el pueblo, está preparándose para una intensa campaña y Cuba será
el primer país de América que a
la vuelta de algunos meses pueda decir que no tiene ni un solo analfabeto”.
(2) Organización
de la Campaña Nacional de Alfabetización. La
realización de tan magna empresa tuvo como estimulo importante la comprensión
por parte de los alfabetizados de
la deuda que tenían con los
analfabetos del país y bajo el
lema: “Si en el pueblo están los
analfabetos también están los alfabetizadores”, así
se emprendió la culturización
de las grandes masas. Prácticamente se creo un ejército de estudiantes alfabetizadores que en
número de más de 100 000 marcharon a los lugares más intrincados del país,
el pueblo se integró a ellos y
sumaron unos 120 mil en toda la nación, por su parte, los
obreros aportaron unos 13 mil más
y constituyeron la brigada “Patria o
Muerte”. Es meritorio destacar que los
maestros renunciaron a sus vacaciones y en número de 34 mil fueron los que,
además de alfabetizar, atendieron
en el orden técnico los propósitos trazados. La realización de tal empeño hizo que el año 1961, se proclamara como “Año
de la Educación” y se planteara como tarea fundamental la realización de
la Campaña Nacional de Alfabetización. En la campaña se concibió
una estructura organizativa y de dirección única, mediante la cual se
coordinaba, orientaba y controlaba
el trabajo. Al mismo tiempo descentralizaba las funciones, al delegar en la
provincia y el municipio la responsabilidad directa de la Alfabetización en su
jurisdicción y propiciaba la participación activa de organizaciones y
organismos en todos los niveles. Como parte del trabajo didáctico se elaboró la “Cartilla Venceremos” y el “Manual
Alfabeticemos”, entre otros materiales. En la selección del
contenido se tuvieron en cuenta
aspectos políticos e ideológicos de la Revolución y
Psicológicos sociales que caracterizaban al
analfabeto adulto cubano. También se empleó el lema:
“el que sabe enseña al que no sabe”,
mensaje que se convirtió en
principio para la acción y fue un factor determinante para movilizar con carácter
voluntario la fuerza alfabetizadora que estuvo integrada por
unas 170 000 personas.
Es significativo comprender que
sin esta voluntariedad de las masas
hubiera sido imposible afrontar el desarrollo de esta gran empresa. Otro factor
importante para llevar adelante esta tarea fue el
clima educacional en que se desarrolló el programa nacional de
alfabetización, el cual estuvo favorecido por la información que se brindaba por medio de
la radio, la televisión y la prensa. Estos órganos desempeñaron un papel fundamental en la divulgación
de los conocimientos de higiene, salud, de los problemas del sector agropecuario
y los relacionados con el arte y la literatura, entre otros aspectos. Al mismo tiempo se ofrecían
sugerencias para motivar al adulto
hacia el aprendizaje de la lectura, la escritura y los conocimientos elementales
de Aritmética. Ahora bien,
no se debe olvidar que la obra
educacional realizada en Cuba desde los primeros
años se llevó a cabo en un marco de peligros e intensa lucha. Como se conoce
desde los primeros meses del poder
revolucionario, se organizaron grupos clandestinos dedicados al sabotaje y
bandas contrarrevolucionarias armadas que asesinaron a campesinos indefensos y a
alfabetizadores y maestros; unido a ello, se realizaron
campañas de mentiras y difamaciones por parte de los enemigos de la
Revolución y, como punto culminante, la invasión armada por Playa Girón en
abril de 1961 que fue derrotada por el pueblo cubano en menos de 72 horas. El 22 de
diciembre de 1961, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz anunció al
Mundo: “Ningún momento más solemne y emocionante, ningún instante de
júbilo mayor, ningún minuto de legítimo orgullo y de gloria, como este en que
cuatro siglos y medio de ignorancia han sido derrumbados”. (3) Como
resultado de esta campaña se
alfabetizaron 707 mil adultos y se
redujo a 3,9% la tasa de
analfabetos con relación a la población total del país. Una semana
después como consecuencia del impulso generado por la campaña recién
terminada se inició la educación obrera
campesina (EOC) para elevar la escolaridad de las grandes masas de
trabajadores y amas de casa. Lo
expresado hasta aquí se puede considerar como una primera etapa del desarrollo
que la Revolución se había planteado llevar a cabo para elevar la cultura del
pueblo cubano y sentar las bases del desarrollo ulterior del
país. Es por eso que Fidel señaló: “No nos contentaremos sólo con
liquidar el analfabetismo, sino que seguiremos aprendiendo y seguiremos enseñando,
seguiremos estudiando y seguiremos dándole
oportunidades al pueblo para estudiar. Liquidar el analfabetismo no es más
que un primer paso; después vendrán nuevos pasos, después vendrán nuevas
batallas, porque nuestro pueblo tiene que proponerse estudiar, superarse, saber
cada día más, para comprender cada vez mejor; estudiar cada vez más, para
comprender la verdad cada vez mejor”. (4) Otro
importante acontecimiento de la continuidad histórica de la evolución
de la educación en Cuba en el proceso revolucionario
tuvo lugar el 6 de junio de 1961, cuando se dictó la Ley
de Nacionalización de la Enseñanza, medida
que destruyó para siempre el sistema de educación que servía a los
intereses de una minoría privilegiada y permitió a la enseñanza asumir un
verdadero carácter democrático. Esta Ley
declaró pública la enseñanza y
gratuita su prestación; en ella se
estableció que dicha función la ejerce el Estado como deber intransferible y
derecho de todos los cubanos sin distinciones
ni privilegios y que de conformidad
con los profundos cambios producidos en el Sistema Educacional, estos
marcharían íntimamente vinculados
con las radicales transformaciones que se operaban en lo económico, lo
político y lo social. En lo
adelante la tarea de desarrollar la educación en el país ha sido
una de las premisas más importante que ha llevado a cabo la Revolución
Cubana. Llas estadísticas que a continuación se exponen reflejan los logros
alcanzados, desde el punto de vista cuantitativo, en este campo
en un período aproximado de unos 10 años. Promociones
obtenidas en relación con el curso 1962-1963.
1962-63
1970-71 1974-75 Enseñanza
Primaria
54,6
67,5 92,5
Enseñanza
Secundaria Básica
57,2 66,0
92,5 Secundaria
Básica en el Campo
98,1 Enseñanza
Preuniversitaria
71,1 70,5 95,2 Preuniversitario
en el campo
99,6 Enseñanza
Técnica y Profesional
67,4 86.0
93,3 Formación de Maestros 73,6
76,0 97,2 La
retención escolar en el curso 1974- 1975 alcanzó las cifras siguientes: Enseñanza Primaria
98,4 Secundaria Básica
95,2 Preuniversitario
96,8 Enseñanza Técnica y Profesional
82,1 Formación de maestros
91,5 Educación Superior.
89,3 El proyecto de construcción de escuelas que llevó adelante la Revolución
se puede comprender en las estadísticas que a continuación se ofrecen y que
abarcan el período comprendido entre 1970 a 1980. Fuente:
Estadísticas
elaboradas a partir de la obra de Nikolái Kolésnikov: Cuba:
Educación popular y preparación de los cuadros nacionales. 1959-1982. Editorial
Progreso Moscú, 1983.
Pág. 103 Como se ha podido apreciar el resultado más importante del desarrollo
del Sistema Nacional de Educación consiste en que la Revolución no sólo
promulgó, si no que en los hechos prácticos aseguró la posibilidad de
educarse, creó un sistema de garantías que permiten considerar el estudio como
una obligación de honor y un deber ciudadano. Todo esto creó las bases para la
creación de un sistema nuevo y verdaderamente popular de preparación de los
ciudadanos. Como se ha señalado, en
Cuba primero se hizo una Revolución para hacer
realidad los ideales de justicia social e igualdad entre los seres
humanos, con el pueblo consolidado como gobernante, se tuvo
después una constitución
en cumplimento del legado del Maestro José Martí, quien ya había indicado,
como se citó al principio,
que quería que la primera ley
del país fuera el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre, es por
eso que es imprescindible, aunque sea manera sintética,
señalar como se plantean los postulados sobre La
educación y la cultura en la Constitución de la República . CAPITULO
V: EDUCACIÓN Y CULTURA ARTÍCULO
39. El Estado
orienta, fomenta y promueve la educación, la cultura y las ciencias en todas
sus manifestaciones. En su política educativa y cultural se atiene a los postulados siguientes: a)
fundamenta su política educacional y cultural en los avances de la ciencia y la
técnica, el ideario marxista y martiano, la tradición pedagógica progresista
cubana y la universal; b)
La enseñanza en función del Estado y es gratuita. Se basa en las conclusiones
y aportes de la ciencia y en la relación más estrecha del estudio con la vida,
el trabajo y la producción. Entre otros aspectos se destaca: d) el Estado, a fin de elevar la cultura del pueblo, se ocupa de fomentar
y desarrollar la educación artística, la vocación para la creación y el
cultivo del arte y la capacidad para apreciarlo; e) la actividad creadora e investigativa de la ciencia es libre. El
Estado estimula y viabiliza las investigaciones y prioriza la dirigida a
resolver los problemas que atañen al interés de la sociedad y al beneficio del
pueblo g) el Estado orienta, fomenta y promueve la cultura física y el deporte
en todas sus manifestaciones como medio de educación y contribución a la
formación integral de los ciudadanos. f) el Estado promueve la participación de los ciudadanos a través de
las organizaciones de masas y sociales del país en la realización de su política
educacional y cultural. Ahora bien, cuando se habla de la educación en Cuba es importante
referirse a los principios básicos
en que se sostiene, ante todo, porque la escuela constituye el eslabón
principal de la formación del hombre en
mancomunada labor con la familia y las organizaciones políticas, de masas y
sociales. En consecuencia, es el Estado con la participación y respaldo de las
organizaciones ya citadas, el encargado
de la estructuración y funcionamiento de un sistema nacional orientado al
desarrollo de la preparación de las
nuevas generaciones en un proceso docente educativo integral, sistemático,
participativo y en constante
desarrollo, que se apoya en los principios siguientes: El
principio del carácter masivo de la educación. Como se ha señalado la educación como un derecho y deber de todos es
una realidad en Cuba. Ello significa las posibilidades reales de educación sin
distinción de edades, sexo, grupo étnico y religioso o lugar de residencia. Este pretende alcanzar el objetivo de la universalización de la enseñanza
de nivel primario inicialmente y de nivel secundario posteriormente, así como
el establecimiento de un sistema que abarque todos los tipos y niveles de
educación para los niños, jóvenes
y adultos, en el que se incluye la educación espacial para aquellos con
limitaciones físicas o mentales. El
principio de estudio trabajo En el sistema educacional cubano la combinación del estudio con el
trabajo tiene profundas raíces en las concepciones de José Martí sobre la
educación, quien resumió lo más progresista del ideario pedagógico cubano y
que constituye una variante fundamental del principio de vincular la teoría con
la práctica, la escuela con la
vida y la enseñanza con la producción. Martí, no solo defendió la
existencia de una enseñanza científica, sino
que proclamó la necesidad
para Nuestra América, la América Latina, de una enseñanza sustentada en
la problemática económica de los países de la región, cuyas riquezas y
recursos son fundamentalmente agrícolas.
A la vez, el pensamiento
pedagógico martiano también se pronunció por
la necesidad de borrar el
divorcio existente en la educación entre la teoría y la práctica, el estudio
y el trabajo, el trabajo intelectual y el trabajo manual y, al efecto, propugna
la fusión de estas actividades en la obra educativa de la escuela. Con el pensamiento martiano como escudo para la lucha el Comandante en
Jefe Fidel Castro Ruz declaró que el Apóstol
era el autor intelectual del Asalto al Cuartel Moncada el 26 de julio de
1953, y no fue entonces tampoco
obra de la casualidad que el
propio Fidel señalara en 1962 que: “el trabajo ha de ser el gran pedagogo de
la juventud” (5) La aplicación de este principio
en los diferentes niveles y tipos de enseñanza aúna dos objetivos
fundamentales para la educación, uno formativo y el otro económico. El objetivo formativo se plantea con el fin de desarrollar en los educandos una conciencia de productores de
bienes sociales e ir creando las
condiciones para eliminar los prejuicios que se derivan de la división entre el
trabajo intelectual y el manual, eliminar el intelectualismo en la enseñanza y
fomentar el interés por el mundo circundante. Por su parte el objetivo
económico se propone integrar a la producción y al trabajo social la capacidad
de centenares de miles de escolares
que, dosificando adecuadamente el tiempo de estudio regular y la participación
en la producción y en las actividades culturales, estéticas, deportivas y
recreativas, aporte de manera concreta a su propia subsistencia alimentaria, y a
la producción de bienes materiales para la sociedad. El
principio de la participación de toda la sociedad en las tareas de la educación
del pueblo. En el hecho de reconocer a
toda la sociedad cubana como una gran escuela es lo que sostiene a este
principio que se basa en el
carácter democrático y popular de la educación cubana, que no solo se
extiende a las diferentes zonas y
regiones del país y a todas las capas de la población, sino también,
en el hecho trascendente de que el pueblo participa en la realización y
control de la educación y en la garantía de su desarrollo exitoso. La participación y la acción
de todas las organizaciones e instituciones sociales que existen
en la labor educativa es una condición básica de la estrategia
para garantizar los niveles alcanzados y elevar la calidad de la educación
en el país. El
principio de la coeducación. En la práctica educativa del país la aplicación de la coeducación en
todos los tipos y niveles de enseñanza del sistema Nacional de Educación es
una realidad, con lo cual se garantiza a la mujer y al hombre el acceso a los
centros de formación en cualquiera de las especialidades y profesionales que
ofrece dicho sistema. El
principio de la gratuidad. Desde le mismo triunfo de la Revolución la enseñanza se convirtió en un derecho de cada cubano
y el acceso a ella se proclamó de forma
gratuita, para ello el Estado
se apoya en un amplio sistema de becas para todos los estudiantes y
proporciona múltiples prioridades de estudio a los trabajadores a fin de
alcanzar la universalización de la enseñanza. Finalmente, en estos principios se sustenta la obra humana que ha
defendido y ha desarrollado la Revolución Cubana en estos más de 40 años y
ellos constituyen aspectos inviolables e irrenunciables del pueblo de Cuba.
A pesar de las difíciles condiciones económicas
que presenta el país, se trabaja arduamente para garantizar los
servicios básicos imprescindibles a la población: En la esfera de la educación, los recursos asignados por el Estado,
unidos a los esfuerzos de los trabajadores del sector, han permitido que no se
haya cerrado una sola escuela, círculo infantil o universidad y se busquen
alternativas de solución a los problemas materiales, a la vez que se
intensifican el trabajo metodológico y de dirección. En consecuencia con ello, las principales líneas de trabajo determinadas
por el Ministerio de Educación del país para
la presente etapa han estado dirigidas a: Hoy en medio de condiciones económicas y materiales adversas
como consecuencia de un brutal bloqueo económico
impuesto al pueblo cubano se realizan, no solo los sueños de lo más
importantes pedagogos de la patria, sino que se enfrentan otras importantes
transformaciones que serán objeto de análisis en otra ocasión. Se impone,
finalmente y a modo de conclusiones extraer las principales generalizaciones
de las ideas que han sido objeto de este material. La Revolución
triunfante en Cuba el Primero de Enero de 1959, marcó un hito de trascendental
importancia política, económica y cultural para el pueblo cubano y
como consecuencia de ello, las concepciones y proyecciones de la educación
en país cambiaron radicalmente. A partir de esa fecha todos los cubanos han
podido te disfrutar de una patria con todos y para el bien de todos como la había
soñado el Héroe Nacional José Martí. En Cuba, en
1961, fue proclamado “Año de la
Educación”, momento histórico que fue una muestra representativa de la
lucha en diferentes campos, enfrentando al enemigo con las armas en la mano y a
la ignorancia y a la incultura con la cartilla y el manual, el lápiz y la
libreta. Ambos tipos de lucha tuvieron siempre el apoyo irrestricto del pueblo
como participante activo en el fragor de la batalla y en la consolidación de
las victorias. Sin descuidar su aspecto teórico organizativo, la Campaña Nacional de
la Alfabetización
en Cuba evidenció la disposición de todo un pueblo en la lucha por
erradicar un mal tan doloroso para un país, es por eso que además de haber
sido un hecho educativo en sí mismo, se convirtió en
un acontecimiento político cuyo éxito pudo lograrse por la participación
masiva y unánime de todas las organizaciones existen y de todos los sectores de
la población. Se destaca
el hecho de que el analfabetismo
como fenómeno está erradicado en Cuba desde el mismo triunfo de la Revolución
y a partir de entonces se continuó trabajando para: ·
la incorporación de miles de alfabetizados a estudios posteriores ·
el desarrollo de un subsistema de Educación de Adultos ·
el aumento de los índice de
escolarización ·
la atención de la población infantil para impedir la aparición de nuevos
analfabetos. Desde 1959
a la actualidad son significativos los logros alcanzados por la educación en
Cuba y como consecuencia de ello, hoy el país ocupa un lugar importante en el
mundo por los resultados alcanzados en este sector. Referencias
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Pérez, José: Con todos y para el bien
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Liceo Cubano de Tampa el 26 de noviembre de 1891. En Obras Completas Tomo
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Ministerio de Educación. La Habana, 1975 Kolésnikov,
Nicolái. Cuba: educación popular y
preparación de los cuadros nacionales 1959-1982. Editorial Progreso Moscú,
1983 Datos
de los autores. Dr. José
Alfredo León Méndez. Profesor Auxiliar. jleon@ispss.rimed.cu MsC (DTE). Martha Beatriz Valdés Rojas. Profesor
Asistente. mrojas@ispss.rimed.cu MsC. Martha Beatriz Valdés Rojas. Profesor
Asistente. Publicación enviada por Dr. Jose Alfredo León Méndez y MsC. Martha Beatriz Valdés Rojas Contactar mailto:jleon@ispss.rimed.cu Código ISPN de la Publicación EEEkZVAlZlxMDzqJJY Publicado Tuesday 5 de April de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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