Monografias | Conversando con destacados maestros. Sus saberes, valores y consejos: VIConversando con destacados maestros. Sus saberes, valores y consejos: VIResumen: Con el presente trabajo damos continuidad a una serie de artículos sobre la vida y la obra de destacados profesores y maestros espirituanos, este constituye la Sexta parte de la serie y está dedicado a la Profesora Virginia Vega de la Luz y Caballero. En estos trabajos se refleja, no solo el quehacer de ellos en el magisterio, sino aquellos aspectos que debemos considerar de importancia en la formación de los actuales docentes. Para la elaboración de los artículos se aplicaron entrevistas a los maestros seleccionados, las que se incluyen en los textos con el propósito de que los lectores reflexionen sobre los consejos que estas destacadas figuras de la educación nos ofrecen.(V) Virginia Vega de la
Luz y Caballero. ( Yaguajay (Sancti Spiritus 1928) “Hay
que aprender de los profesores que
llevan años laborando; hay que tomar
de ellos lo mejor, el resumen de
las mejores experiencias” Fidel Resumen: Con
el presente trabajo damos continuidad a una serie de artículos sobre la vida y
la obra de destacados profesores y maestros espirituanos, este constituye la
Sexta parte de la serie y está dedicado a la Profesora Virginia
Vega de la Luz y Caballero. En estos trabajos
se refleja, no solo el quehacer de ellos en el magisterio, sino aquellos
aspectos que debemos considerar de importancia en la formación de los actuales
docentes. Para la elaboración de los artículos se aplicaron entrevistas a los
maestros seleccionados, las que se incluyen en los textos con el propósito de
que los lectores reflexionen sobre los consejos que estas destacadas figuras de
la educación nos ofrecen. Desarrollo.
En
el pequeño poblado de Iguará en el municipio de Yaguajay de la provincia de
Sancti Spiritus, nació en 1928, esta destacada educadora en el seno de un hogar
de muy humilde condición. En la escuela pública de esa localidad comenzó sus
estudios primarios para más tarde trasladarse para la Cuidad de Sancti Spiritus
y allí culminar su preparación inicial. En
1951, después de haber vencido con resultados satisfactorios sus
estudios en la Escuela Normal para Maestros de la Ciudad de Camaguey recibió su
título de maestra normalista que la capacitaba para ejercer esta profesión a
la que ha dedicado toda su vida. En
este mismo año comenzó su vida laboral como maestra sustituta en la escuela
urbana “La Gloria” en la Ciudad de Sancti Spiritus, lugar en el que fue
ubicada para trabajar con escolares que cursaban el Cuarto Grado de la educación
primaria, en este centro solo trabajó durante cinco meses. En
1952 obtuvo por oposición un aula rural situada en la llamada finca “El
Corojo”, lugar en el que trabajó hasta 1960. En este mismo año comenzó a
laborar en el sector urbano en diferentes colegios de los poblados de Taguasco,
Guayos, Médano y por último en la Ciudad de Sancti Spiritus. En este último
lugar dejó sentir su influencia pedagógica en la escuela urbana “Ramón Valdés”
Mientras
ejercía su labor magisterial en los centros docentes ya citados y con el propósito
de continuar elevando su preparación académica y realizar estudios superiores
matriculó en la Universidad de La Habana y en esta casa de altos estudios
obtuvo en 1957 el título de Doctora en Pedagogía. A
la vez, su incansable deseo de superación permanente la hizo matricular en el
entonces Instituto de Perfeccionamiento Educacional de la Provincia de Sancti
Spiritus y en este lugar en 1978 recibió su título de Profesora de Secundaria
Básica en la Especialidad de Geografía. Insatisfecha aún con los estudios
realizados ingresó en el Instituto Superior Pedagógico “Silverio Blanco Núñez”
de Sancti Spiritus, y en esta universidad pedagógica con un índice académico
de 4,9 se graduó de Licenciada en Educación en la especialidad de Educación
Primaria. Al
referirse a las causas por las cuales la Dra. Virginia decidió dedicarse a la
labor pedagógica señaló: “Desde muy temprana edad tuve conciencia de mi
vocación para maestra y el gran placer que me proporcionaba mi relación con
los niños. La vida me demostró que había escogido el camino correcto.”
Virginia
participó activamente en la Campaña Nacional de la Alfabetización, aquella
gigantesca epopeya que realizó el pueblo cubano en el año 1961, en esta tarea
trabajó con los obreros de la construcción y posteriormente asesorando a los
maestros voluntarios. A
partir del año 1962, dando respuesta a las demandas de la educación en aquel
momento histórico, se le asignó el cargo de Inspectora Municipal en el
territorio del municipio de Sancti Spiritus y a partir de entonces fueron
numerosas las responsabilidades que le asignaron a lo largo de su fructífera
labor como educadora. Además de las responsabilidades como Inspectora, a partir
del año 1968 se hizo cargo de la Dirección de la Escuela “Panchito Gómez
Toro”, centro docente que entonces tenía la característica de funcionar como
una escuela graduada desde preescolar a quinto grado en la sesión de la mañana
y como un concentrado de sexto grado en la sesión de la tarde. Nunca
ha olvidado el intenso trabajo que realizaban con los escolares de sexto grado
ya que el concentrado reunía a unos 6 grupos de alumnos con más de 35
educandos cada uno donde la mayoría de ellos poseía edades superiores a los
trece años y algunos con grandes problemas sociales heredados del pasado
neocolonial que se vivió en Cuba. En
cuanto a la significación que ha tenido para ella haberse dedicado a la labor
magisterial expresó: “Los treinta y nueve años que dediqué a la enseñanza
me llenaron por completo de satisfacciones, pude disfrutar desde el maravilloso
descubrimiento que hacen de la lectura los niños pequeños, el desarrollo de
habilidades, capacidades y hábitos en los restantes grados, el inmenso placer
de ayudar a maestros noveles en su formación, el regocijo al observar el avance
de los analfabetos, la gran satisfacción que me proporcionó mi superación
personal. Así como recibir el respeto y cariño de las comunidades donde trabajé:
campesinos, pescadores, hombres de pueblo y sobre todo de mis alumnos”. Luego
de una vida dedicada por entero a la difícil tarea de formar a generaciones de
escolares, ella considera, en relación con aquellos aspectos que siempre se
deben incluir en la preparación de los profesionales de la educación que:
“La formación integral de un niño depende en gran medida de la influencia
que sobre él ejerza el maestro. Por lo tanto cualidades como la dignidad, la
honradez, la veracidad, el patriotismo, unidas al amor por la profesión y a los
niños, así como una constante superación deben ser importantes características
de la personalidad de un maestro”. Es
de significar que luego de un breve tiempo de interrupción en su labor como
inspectora, la Maestra Virginia volvió
a ocupar esta responsabilidad a partir del año 1972, pero a la vez que atendía
las cuestiones inherentes a su cargo, de manera voluntaria, realizaba múltiples
actividades como guía de un grupo de educadores de cuarto grado en un curso
nocturno que entonces de impartía para maestros rurales. En
su trayectoria laboral se recogen datos tales como el hecho de haber impartido
clases de Geografía a diferentes grupos de alumnos de la Educación Obrera y
Campesina (EOC), labor que realizaba en horas extras. A la vez, por este tiempo
ocupó la responsabilidad de Directora de los cursos que entonces se
ofrecían para la formación de maestros en
lo que fue la Región de Sancti Spiritus. Una
gran experiencia adquirió Virginia en los quince años en que ocupó la
responsabilidad de Metodóloga del Municipio de Sancti Spiritus en el área de
Ciencias de la educación primaria, cargo que desempeñó en el período de 1975
hasta su jubilación en 1990. Además, en su currículo se recoge el hecho de
haber militado en la Brigada “Frank País” y de haber participado, como
delegada al Congreso de Educación y Cultura que tuvo lugar en Ciudad de La
Habana en el decenio de los años 70, pero también dejó sentir su presencia en
numerosos e importantes eventos educacionales que se realizaron en territorio
espirituano. Esta
querida educadora al referirse a los métodos y procedimientos más efectivos en
los procesos de enseñanza aprendizaje dijo que: “Los métodos científicos
como la observación, la comparación, la experimentación, la generalización,
el análisis y la síntesis que desarrollan habilidades, capacidades generales,
intelectuales y prácticas, los considero como los más convenientes en el
proceso de enseñanza aprendizaje”. Es
también significativo destacar que la Maestra Virginia durante todo su quehacer
educacional supo encaminar con mucha precisión el trabajo metodológico con el
objetivo de lograr una enseñanza y aprendizaje de las ciencias alejada de todo
carácter enciclopédico y abstracto; si no vinculada estrechamente con la vida
práctica de sus educandos, con las necesidades productivas de la región y del
país y dirigida hacia el desarrollo en los estudiantes del amor al trabajo y a
la patria, aspecto este que siempre concibió como una acción continua en la
que los alumnos deben realizar, tanto en el aula como en el laboratorio, así
como en el contacto directo con la naturaleza
y la sociedad. En
relación con las materias o asignaturas, que a juicio de ella,
no deben faltar en la formación de las nuevas generaciones de ciudadanos
dijo: “Considero que la lengua Materna al desarrollar la capacidad de la
comunicación oral y escrita favorece la formación y expresión del
pensamiento, además sirve de instrumento para que los alumnos asimilen los
contenidos de las restantes asignaturas y amplíen su campo de experiencias al
ponerse en contacto con los adelantos científicos, lo que proporciona la
formación de una concepción científica del mundo. La
enseñanza de la historia le proporciona a los educandos los conocimientos de
las raíces de su pueblo, por lo tanto su estudio es imprescindible. La carga de
contenido patriótico que proporciona a los alumnos el estudio de ella, crea en
los niños valores cívicos y morales, además desarrolla sentimientos de
admiración y respeto hacia nuestros héroes. La experiencia histórica tanto
nacional como internacional influye en la formación de los futuros ciudadanos. Con
la matemática los niños desarrollan la capacidad de trabajo independiente,
crea en ellos una disciplina mental que les permite desarrollar el pensamiento lógico
y reflexionar con mayor facilidad ante cualquier situación problemática”. Es
aleccionador destacar el hecho de que esta notable Maestra y educadora de varias
generaciones de espirituanos, ha recibido numerosas condecoraciones y
distinciones por su brillante quehacer en el campo del magisterio, entre ellas,
el Certificado de Vanguardia Anual en la Categoría de Inspectora, el
Certificado de Trabajadora de Avanzada, así como Diplomas de Asesora Destacada.
A
todo ello se une el hecho de que durante el período comprendido entre los años
1981 y 1984, siempre fue seleccionada como Vanguardia Municipal y Provincial en
el sector de la educación y en el curso académico de 1983-1984 le fue
conferida la Medalla y la Distinción de Vanguardia Nacional del Sindicato
Nacional de los trabajadores de la Educación. En
su extenso currículo acumula otros importantes reconocimientos que deja ver con
toda claridad que se está en presencia de un ejemplo de educadora que ha
marcado pautas en el devenir de la educación en la zona espirituana. Entre
otros significativos estímulos se cuentan, la Medalla “Rafael María de
Mendive”, la Medalla y Distinción “Frank País”, la Medalla por la
“Educación Cubana”, la Distinción y la
Medalla por haber participado en la Campaña Nacional de la Alfabetización
y más recientemente se le honró
con la Distinción de Símbolo de la
Educación en el municipio de Sancti Spiritus. Ante
la interrogante sobre los momentos más felices de su carera y a la vez los más
tristes, con mucha precisión destacó que: “Muchos fueron los momentos
felices de mi carrera, entre ellos, la inmensa emoción al llegar a mi primera
escuelita rural, con una matrícula multigrada de casi treinta alumnos,
descalzos, semidesnudos y sin útiles escolares pero con grandes deseos de
aprender. Otros
momentos felices han sido los triunfos de mis alumnos en los concursos, en los círculos
de interés, los éxitos alcanzados en Jornadas Pedagógicas, las
condecoraciones recibidas, etc. Pero de manera singular recuerdo el placer que
me proporcionaba observar en mis alumnos entonces analfabetos la alegría que
sentían cuando leían palabras y oraciones. Por
otra parte, durante la Campaña Nacional de la Alfabetización sentí una de mis
mayores tristezas, pues por necesidades de la educación tuve que abandonar a
quienes estaba enseñando las primeras letras, para asesorar a los maestros
voluntarios, aunque esto también fue muy gratificante. Tristes
eran también las despedidas de las escuelas rurales donde trabajaba, así como
abandonar mi grupo de cuarto grado para pasar a las tareas de la inspección
escolar. Recuerdo que en mi despedida de ese lugar, el llanto de los alumnos y
la maestras se unían para nunca olvidar este momento triste.” El
magisterio es para Virginia una gran escuela y a él le entregó todos sus
esfuerzos, amor y pasión, lo que le permitió desarrollar un profundo dominio
de la Metodología de la Enseñanza de las Ciencias y una elevada maestría
pedagógica, es por ello que en su práctica pedagógica se recogen importantes
aportes todos avalados por la calidad de los conocimientos, hábitos y
habilidades adquiridos por los maestros que dirigió. En
el orden científico investigativo, han sido numerosos los trabajos que esta
singular maestra presentó en las entonces Jornadas Pedagógicas que realizaban,
a lo largo y ancho del país, los Institutos de Perfeccionamiento Educacional, a
la vez, fue activa participante en muchos otros eventos científicos que se
realizaron a nivel provincial y nacional. Entre sus principales
aportes se destacan las ponencias que presentó sobre la influencia que
ejerce la escuela en la labor educativa, las recomendaciones metodológicas para
el perfeccionamiento de la clase en la enseñanza primaria, los logros y
dificultades del proceso educativo en el sector rural, la educación comunista
de los niños a través de la asignatura Vida Política de mi Patria y Los
Guerrilleros por la calidad de la Educación, entre otros trabajos no menos
significativos. La
Maestra Virginia hoy le aconseja a los maestros que están en servicio y a los
que se forman en las diferentes instituciones encargadas de tan importante labor
que: “Dignifiquen la palabra Maestro, siendo ejemplo de honradez, buenas
costumbres, modestia, bondad, patriotismo para sus alumnos. Que tengan como máxima
la correcta preparación de sus clases y la superación constante, así como una
fuerte relación con los familiares de sus discípulos con el objetivo de
adentrarse en la personalidad de cada uno de ellos para que puedan llegar a ser
verdaderos educadores”. Datos de los autores. Dr.
José Alfredo León Méndez. Profesor Auxiliar. jleon@ispss.rimed.cu MsC
(DTE). Martha Beatriz Valdés Rojas. Profesor Asistente. Publicación enviada por Dr. José Alfredo León Méndez y MsC. Martha Beatriz Valdés Roja Contactar mailto:jleon@ispss.rimed.cu Código ISPN de la Publicación EEEkkluAlkTZOpsxAe Publicado Thursday 31 de March de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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