Monografias | Mitos creados por los apologistas del islam (primera parte)Mitos creados por los apologistas del islam (primera parte)Resumen: Durante la Edad Media las artes y la ciencia florecieron en los territorios regidos por el islam. Este es un mito propagado no sólo por los apologistas del islam, sino también por aquellos ideólogos liberales cuyo desprecio por la civilización occidental los ha llevado a glorificar cualquier cosa que venga de afuera, especialmente si puede ser presentada como una víctima de occidente. Una de las metodologías para hacer esto en tiempos modernos es inflar artificialmente los logros históricos, culturales y científicos de otras civilizaciones. INDICE Lista de mitos: 1.
Durante la Edad Media las artes y la ciencia florecieron en los territorios
regidos por el islam. 2. La tolerancia
del islam. 3.
El islam es una religión de paz. 4.
“Jihad” significa lucha en el interior del hombre para poder vencer los
apetitos del cuerpo. 5.
El Corán dice que “no cabe coacción en religión.” 6.
La palabra “islam” deriva de “salam” y significa “paz”. Durante
la Edad Media las artes y la ciencia florecieron en los territorios regidos por
el islam. Este
es un mito propagado no sólo por los apologistas del islam, sino también por
aquellos ideólogos liberales cuyo desprecio por la civilización occidental los
ha llevado a glorificar cualquier cosa que venga de afuera, especialmente si
puede ser presentada como una víctima de occidente. Una de las metodologías
para hacer esto en tiempos modernos es inflar artificialmente los logros históricos,
culturales y científicos de otras civilizaciones. Un ejemplo típico ha sido el
“salvaje noble”. En este concepto el hombre primitivo era superior al hombre
civilizado, al menos en la mente de Rousseau, Gauguin y Picasso. Todos
descubrieron al final que el salvaje noble era ilusorio. En las Américas se
intentó lo mismo al pintar a las civilizaciones de indios norte, centro y
sudamericanos, como superiores al hombre moderno. En realidad fueron salvajes
que le arrancaban el corazón viviente aún a los propios integrantes de sus
clanes. Imponer
en las masas el mito de la era islámica dorada es imprescindible para los
apologistas del islam a los efectos de maquillar la escuálida situación
presente, donde las características más salientes de las regiones que lo
albergan son el terrorismo salvaje, la decadencia de los sheiks del petróleo y
el brutal trato de las mujeres. El
reclamo que adjudica al islam los logros culturales y científicos de la edad
media está basado en el hecho de que a partir del siglo octavo hasta los
albores del Renacimiento y la Reforma, un número de pensadores y científicos,
muchos de ellos no musulmanes, jugaron un rol muy importante en transmitir
conocimientos de las culturas griega, hindú, egipcia, persa y otras, al mundo
occidental. Entre otras cosas, hicieron posible que el mundo cristiano conociera
el pensamiento aristoteliano (no necesariamento algo beneficioso). Todo
lo que hicieron fue transmitir la cultura de países no musulmanes a los países
de Europa Occidental. Hubo sí, contadas excepciones, pero en general el aporte
de los musulmanes a la cultura de entonces, tanto como a la presente, fue y es
insignificante. Es
evidente que el semi-barbarismo de los pueblos de la península arábiga fue
incapaz de aportar nada a la cultura de la época. Con el avance de su
conquista, los musulmanes asimilaron elementos de las corrientes culturales de
los pueblos vecinos (Grecia,
Bizancio, Egipto, Persia), creando un sincretismo muy peculiar. Muchos de los
pensadores que surgieron de filas del islam absorbieron las enseñanzas
Aristotelianas y neoplatónicas y al incorporarlas al islam, crearon un monstruo
de siete cabezas ya que estas ideas filosóficas eran contrarias al islam.
El único conocimiento que el islam reconoce es el conocimiento
religioso. Es por ello que estos filósofos que fueron contra el canon sufrieron
persecución, exilio, y aún la muerte. Hubo también otros filósofos de
renombre que se movieron dentro de la cultura del islam, pero no eran
musulmanes. Pongamos
ciertos nombres en el tapete: Averros, en España, influenció a judíos y
cristianos con sus interpretaciones de Aristóteles. Sus escritos produjeron la
reacción de los déspotas musulmanes de turno y fue ejecutado. Sus obras sobre
lógica y metafísica fueron incineradas, y por lo tanto no dejó ninguna
herencia académica. Un
contribuidor no musulmán a la filosofía europea fue Moses Maimonedes, quien
escribió desde Egipto. Un cristiano nativo de Cártago, Constantino “el
africano”, tradujo las obras de medicina del árabe al latín, introduciendo
en el proceso la medicina griega al occidente. Fue famoso por sus traducciones
de Hipócrates y Galeno. En
las ciencias exactas, Al-Khwarzimi, matemático y astrónomo, coleccionó y
ordenó los descubrimientos de matemáticos antiguos. Sus traducciones de los
conceptos matemáticos de los hindúes fueron el eslabón entre los grandes
matemáticos de la India y los eruditos europeos. Bernard
Lewis, en su libro What Went Wrong?
explica que el imperio musulmán heredó “el conocimiento y los talentos del
antiguo Medio Oriente, Grecia y Persia. Le incorporó nuevas e importantes
innovaciones desde afuera, tales como el manufacturado de papel de la India y
los números decimales de la India”. Erróneamente, cuando el concepto de números
decimales se transmitió al Occidente, se les llamó números árabes. De esa
forma, en lugar de honrarse a los inventores, se dio la gloria a los
transmisores. Es
de notarse que salvo contadas excepciones, todos los logros en el campo de la
arquitectura, las artes, la filosofía, las ciencias, etc., durante la “era
dorada” del islam, no fueron más que el producto de mentes que se
beneficiaron del trabajo y los adelantos de las culturas vecinas. Ello sucedió
porque las hordas musulmanas no alcanzaron a destruir completamente los bases
culturales de las regiones invadidas. Dar crédito al islam por los eminentes
historiadores, poetas, filósofos y científicos de la época, es equivalente a
darle crédito a Hitler porque durante su gobierno el régimen produjo científicos
cuyas investigaciones hicieron posible los viajes interespaciales. Sea como sea,
los avances logrados durante la dominación islámica en Europa y otras
regiones, no sucedieron gracias al islam, sino a pesar del islam.<> §
The
Golden Age of Islam is a Myth,
Serge Trifkovich, Front Page Magazine.com, Noviembre 15, 2002 §
Valentín Gonzalez, El Desafío del
Islam, Clie La
tolerancia del islam “Los
judíos y los cristianos, como “pueblos del libro”, fueron protegidos y
respetados en los territorios conquistados por las fuerzas del islam”. Este
slogan propagandístico ya ha sido ampliamente refutado en el libro de la
escritora Bat Ye’or (seudónimo) The
Dhimmi: Jews and Christians under Islam (1985/2003), www.dhimmitude.org El
libro está exhaustivamente documentado. Su autora creció y vivió en Egipto
observando de cerca el trato que reciben los no musulmanes, también llamados
“infieles”. Recomendamos su lectura para el lector interesado en entender la
mentalidad musulmana. Dhimmi
es el término árabe con el cual se denomina a aquellos que no son musulmanes
pero viven en los territorios conquistados por el islam. En los tiempos en que
los ejércitos del islam conquistaban nuevos pueblos, estos eran confrontados
con la alternativa ya sea de convertirse, morir, o vivir como gente conquistada,
dhimmi. Vivir
como un dhimmi significaba pagar altos
impuestos y peajes, vivir como ciudadano de segunda categoría siempre rindiendo
honores a sus vecinos musulmanes, y tener prohibido ejercer ciertas profesiones.
En algunos casos significaba usar cierto tipo de vestimenta e insignias (Hitler
aplicó esto más adelante) que los distinguía de los musulmanes, y no poder
caminar por los mismos lugares que los musulmanes lo hacían. En ciertas
situaciones, pasar a un musulmán por el lado equivocado podía provocar una
golpiza de tremendas proporciones para el dhimmi.
Entre las reglas que se debían seguir hasta se encontraba la
forma de montar una mula de cierta forma, de modo que el dhimmi se distinguiera de un musulmán. El
libro que recomendamos al comenzar señala correctamente que existieron durante
la historia escasos y breves períodos de tolerancia cuando la dhimmitud fue regulada, pero las regulaciones a menudo fueron
pisoteadas o derogadas por los déspotas de turno. En algunos casos, el
fanatismo y la cólera de los clérigos era suficiente para enardecer a las
turbas musulmanas y lo que era una seguridad regulada, de un día para el otro
se convertía en una pesadilla para los no musulmanes. Del
mismo modo, cuando la población musulmana expresaba su intolerancia o
manifestaba su envidia por la prosperidad de los dhimmis (una sociedad donde la gente debe orar cinco veces al día
no deja mucho lugar al progreso), las comunidades eran desalojadas, las mujeres
violadas, y los niños eran secuestrados y forzados a convertirse. Rescates
exhorbitantes eran exigidos, y en el peor de los casos, poblaciones enteras de dhimmis
eran masacradas ante la pasividad de las autoridades musulmanas. Otro
“cliché” propagandístico usado por los apologistas del islam y la
mentalidad liberal de nuestros días consiste en promover la idea de que durante
la historia, el islam permitió practicar otras religiones en los territorios
conquistados. Este es otro ejemplo, dicen ellos, de la tolerancia del islam. Para
la mente realista, “tolerancia” e “islam” son términos imposibles de
reconciliar. Para las masas ignorantes la idea de “tolerancia islámica” es
fácil de digerir. Pero lo que es incomprensible es que académicos de occidente
promuevan la idea. En
realidad, la tolerancia religiosa en los territorios conquistados por los
mahometanos fue un mito. Un análisis objetivo muestra que las opciones
manejadas por los califas en las naciones conquistadas fueron: 1.
Exterminio total de los no musulmanes (esto hubiera causado más guerras,
estancamiento del crecimiento económico, y la imposibilidad de seguir
invadiendo más tierras). 2.
Permitir la libertad religiosa (lo que no sólo contradice el Corán,
sino que en sus últimas consecuencias destruye las sociedades islámicas al
promover los derechos humanos básicos que son negados en el islam). 3.
La doctrina del desgaste. La
opción número tres fue la escogida. Consistió en no prohibir la práctica de
otras creencias, pero al mismo tiempo implantar restricciones humillantes a los
judíos y cristianos, entre otros. Ya hemos mencionado algunas de éstas. En el
sentido religioso estricto, algunas de las restricciones fueron: cargos de
impuestos especiales sobre los edificios de las iglesias, las procesiones fueron
prohibidas, así también como los toques de campanas y la construcción de
nuevas iglesias y sinagogas. Muchos templos y sinagogas existentes fueron
convertidos en mezquitas. Los cristianos no podían ingresar al ejército pero
de todas maneras debían pagar impuestos para sustentar los ejércitos. Algunas
grupos cristianos de corte sacramentalista como los sirios, los caldeos y cópticos,
aún viven dentro de este esquema. Decidieron someterse y ser regulados por los
gobiernos musulmanes, y son hoy en día víctimas de su propia cobardía. Esto
contrasta con la actitud de muchos cristianos protestantes. En Sudán, algunos
pastores son quemados por el gobierno islámico, sus esposas violadas y su niños
vendidos como esclavos. Decidieron ser libres en Cristo antes que someterse. Algunos
casos de “tolerancia” musulmana: 1.
Diciembre 30, 1066 – El vizier judío de Granada, España, fue
crucificado y el distrito judío arrasado, sus 5000 habitantes ejecutados. La
turba fue provocada por las prédica inflamatoria de los predicadores
musulmanes. El delito de los judíos: prosperidad económica. 2.
1465 – Hordas musulmanas en Fez, Marruecos, masacran miles de judíos.
Sólo once sobreviven. Causa de la matanza: Un oficial de la ciudad de origen
judío trató a una mujer musulmana de una “manera ofensiva”. Los asesinatos
provocan una ola de sucesos similares por todo Marruecos. Fuentes: Norman
Stillman, The
Jews of Arab Lands, (PA: The Jewish Publication Society of America,
1979), p. 84; Maurice Roumani, The Case of
the Jews from Arab Countries: A Neglected Issue, (Tel Aviv: World
Organization of Jews from Arab Countries, 1977), pp. 26-27; Bat Ye'or, p. 72;
Bernard Lewis, The
Jews of Islam, (NJ: Princeton University Press, 1984) p. 158. 3.
Otras masacres de judíos en tierras dominadas por los árabes ocurrieron
en Marruecos en el siglo octavo, en el norte africano en el siglo 12, en Libia
en 1785, Algeria en 1805, 1815 y 1830. Fuente:Stillman, pp. 59, 284. 4.
Decretos promulgando la destrucción de sinagogas: Egipto y Siria (1014,
1293-4, 1301-2), Iraq (854859, 1344), Yemén (1676), Marruecos (1275, 1465,
1790-92), Baghdag (1333, 1334). Fuente: Roumani, pp. 26-27. 5.
La situación de los judíos en territorios del islam fueron aun más
degradantes en el siglo diecinueve. Los judíos en el norte de Africa (Algeria,
Túnez, Egipto, Libia y Marruecos) fueron obligados a vivir en guetos. En
Marruecos, la comunidad judía fue forzada a caminar descalza o con calzado de
paja cuando sus habitantes salían del gueto. Hasta los niños muslimes
participaban en la degradación de los judíos, ya sea arrojando piedras o burlándose
de varias formas. Fuente: G.E. Von Grunebaum, "Eastern Jewry Under
Islam," Viator, (1971), p. 369. New
York Times, February 19, 1947). 6.
Desde las arenas de Egipto, pasando por Armenia y todo el territorio
bizantino, el sur de Europa y llegando a España, se oyen aun los clamores de
miles de pobladores que cayeron bajo la espada del Islam. Las hordas musulmanas
dejaron un reguero de sangre por toda la historia. Sumado a esto, la “doctrina
de desgaste” tuvo un éxito total, al punto de que debido a la asfixia sobre
los grupos cristianos a través de los siglos y hasta el presente, estos ha sido
reducidos a grupos insignificantes en los países dominados por el islam. Por
supuesto que en Arabia Saudí ni siquiera existen, y esto no debido a la
doctrina del desgaste sino a la persecución fanática del régimen gobernante. Lo
anterior no es más que el vértice del témpano, podríamos continuar ad
infinitum. Los desmanes continuaron durante todo el siglo veinte y en el
presente. El espacio simplemente no alcanza para exponer los datos históricos. Comentarios
finales: Esta
actitud servil es similar a la del dhimmi cristiano
que debía desmontar de su burro cuando se encontraba con un muslime, o cuando
durante la época de la Palestina Otomana en el siglo diecinueve, tenía que
caminar por debajo de la vereda para mostrar deferencia al muslime.
Este es el verdadero rostro de la “tolerancia” del islam.<> §
Bat Ye’or, The Dhimmi: Jews and Christians under Islam (1985/2003), Associated
University Presses, Cranbury, New Jersey. §
Valentín Gonzalez, El Desafío del Islam, Clie El
islam es una religión de paz Para
saber si el islam es una religión pacífica sólo basta considerar que el islam
está involucrado en el 95 % de los
conflictos armados en el mundo. Las tres mil víctimas del 11 de setiembre, los
cuerpos destrozados en los atentados por los hombres bomba palestinos, los
horrendos degollamientos de los rehenes en Irak,
los genocidios en Africa, los decapitados en las Filipinas, las iglesias
quemadas y los cuerpos baleados de
cristianos en Pakistán, las masacres de cristianos en Indonesia, y el
horripilante baño de sangre de niños
en la escuela de Beslán, son suficiente para conocer la verdadera naturaleza de
la religión del islam.<> §
Dr. Robert Morey,Winning the War
against Radical Islam. El
término “jihad” se refiere a la guerra que existe en el interior del hombre
para poder vencer los apetitos del cuerpo. Este
es un mito forjado con la finalidad de suavizar o diluir la carga semántica de
la palabra “jihad”, cuyo significado es “guerra santa”. Debido a la
clara connotación violenta del término, la estrategia de los propagandistas
musulmanes ha sido decirle al público que cuando el islam habla de practicar
“jihad”, se refiere a una lucha espiritual para combatir los deseos
carnales. Ahora,
cuando alguien busca entender lo que una religión enseña, es muy importante
diferenciar entre las enseñanzas oficiales de la religión y las opiniones
personales de alguien que dice ser un seguidor de esa religión. Ejemplo:
La
iglesia católica--- ¿Qué enseña con respecto al aborto? La única forma de
averiguar esto es examinar las obras generales de referencia y las publicaciones
oficiales de la Iglesia. Una vez que hemos examinado los diccionarios, las
enciclopedias, los libros de teología etc, es claro que el aborto es condenado
por la Iglesia católica. Supongamos
que mi vecino dice ser católico apostólico romano y a la vez le escuchamos
decir: “El catolicismo no critica el aborto, yo lo sé porque soy católico y
yo apruebo el aborto”. Si
no queremos decir que esta persona está mintiendo, por lo menos podemos decir
que está expresando una opinión personal ----- y eso es todo, una opinión.
Pero eso no altera la enseñanza oficial de su religión. Nosotros no podemos
decir, basados en lo que esta persona dice, que la iglesia católica aprueba el
aborto. Lo
mismo sucede con “Jihad”
La
única forma de conocer el significado de “jihad” es ir a las obras de
referencia, los tratados, las enciclopedias y las declaraciones oficiales de la
religión. No
nos interesa la opinión de nuestro vecino Abdula. Esa es sólo una opinión y
como tal, no altera lo que la religión enseña. Lo mismo es cuando el Consejo
para Relaciones Arabe-Americanas, u otro grupo islámico viene y nos dice que
“jihad” nos habla de la lucha interior del hombre por renunciar a los
apetitos de la carne. En este caso
nos están mintiendo --- pero tampoco esto cambia lo que enseña la religión. La
realidad es que si buscamos en las decenas de diccionarios, enciclopedias, en
los cientos de obras de autores islámicos y no islámicos, en las publicaciones
oficiales de la religión, y las declaraciones de los clérigos prominentes,
vamos a ver el significado real de la palabra “Jihad”. Webster
Third New International Dictionary, p. 1216: “Una
guerra santa hecha en favor del Islam como una tarea religiosa.” The
New Encyclopedia Britannica, vol. 6: “Yihad”,
también deletreada “yehad”, en árabe “yiohad” (“lucha” o
“batalla”). Una tarea religiosa impuesta a los musulmanes para propagar el
islam mediante la guerra …” Ayatolah
Khomeini: “Jihad
significa la conquista de territorio que no es musulmán, el dominio de la ley
coránica de un extremo a otro de la tierra … es la meta final … de esta
guerra de conquista.”
Las
siguientes palabras fueron enunciadas por el sheik Abdullah bin Mahoma bin
Hamid, el máximo líder de la Mezquita Sagrada de Meca, el lugar más sagrado
en el mundo del Islam ---- Meca es para los musulmanes lo que el Vaticano es
para los católicos. Los pronunciamientos de Meca son equivalentes a los
pronuciamientos del Papa: Alabado
sea Allah quien ordenó “Al Jihad” (pelear por la causa de Allah) 1)
Con el corazón (intenciones y sentimientos) 2)
Con la mano (armas) 3)
Con la lengua ( sermones – oratorias) y ha recompensado al que así
obra en los altos jardines en el paraíso El
llamado a jihad en el Corán (Sahi Bukhari, vol. 1, p. 22) Conclusión:
La evidencia muestra que cualquier intento de cambiar el significado de
“yihad” no tiene incidencia lógica ni legal sobre lo que la religión del
islam enseña oficialmente en cuanto a la “yihad”. Es
una falacia lógica querer darle a “yihad” un sentido completamente opuesto
a lo que la palabra realmente significa. La contradicción se hace patente
cuando por un lado reclaman que “yihad” significa luchar contra los apetitos
de la carne, pero en la realidad los llamados a la yihad incitan precisamente a
fomentar apetitos de la carne tales como matar, buscar revancha, usar violencia,
conquistar e imponer la religión a
la fuerza. Cuando
los clérigos islámicos llaman a “yihad” no están exhortando a sus oyentes
a matar
los apetitos de la carne. Están llamándolos la ponerse en campaña
para matarlos a usted y a mí, que no somos musulmanes. En realidad es lo opuesto de lo que dicen. Es un llamado a despertar
los apetitos de la carne a los efectos de que den rienda suelta al odio y la
violencia asesina.<> Obra de
consulta §
Dr. Robert Morey, Winning the War
against Radical Islam. El
islam no busca imponerse por la fuerza. El Corán dice que “no cabe coacción
en religión.” (Una
variante de “El islam es una religión de paz”) Este
es un argumento favorito de los musulmanes para demostrar que el islam es una
religión de paz y de que Mahoma no obligaba a nadie a convertirse al islam. Está
basado en que el Corán dice que en religión “no cabe compulsión” y que no
se debe forzar a los hombres a creer. Ejemplos: Sura
2: 256: “No cabe
coacción en religión”. Sura
2:272: “No tienes
tú por qué dirigirles sino que Alá dirige a quien El quiere.” Sura
10:99: “Si tu Señor
hubiera querido, todos los habitantes de la tierra, absolutamente todos,
hubieran creído. Y ¿vas tú a forzar a los hombres a que sean creyentes?”
Lo
que el público en general no sabe es que las suras (capítulos) del Corán
pertenecen a dos períodos. 1)
Unas fueron creadas en Meca, del 612
a 622 d.C. 2)
Otras en Medina, del 622 a 632. Las
suras de Meca (mecanas) hablan de cosas muy poéticas, de paz, alabanzas, lindas
historias. Durante su estadía en Meca, Mahoma y sus seguidores eran minoría.
Forzado a refugiarse en Medina (antigua Yathrib), allí agrupó un ejército y
endureció sus enseñanzas, y las suras medinesas abrogaron las mecanas. Por
eso, cuando los musulmanes le salgan con esas cosas, pregunte: Perdón, ¿Cuáles
suras está citando, las de Meca o las de Medina? De esa forma inmediatamente
van a saber que usted sabe de lo que está hablando, y se darán cuenta que no
es tan fácil engañarlo. El
principio de abrogación El
principio de abrogación, en donde unas suras sustituyen o abrogan a otras, está
establecido según los eruditos islámicos, en Corán 2:106: “Si
abrogamos una aleya o provocamos su olvido, aportamos otra mejor o semejante. ¿No
sabes que Dios es omnipotente?” Un
ejemplo claro del principio de abrogación lo vemos en Corán 9:5, donde los
mahometanos endurecieron su posición en contra de los judíos y cristianos,
sobre todo contra los cristianos. A esta aleya se le llama la “Aleya de la
espada”: “Cuando
hayan transcurrido los meses sagrados, matad a los infieles dondequiera que les
encontréis. ¡Capturadles! ¡Sitiadles! ¡Tendedles emboscadas por todas
partes! Pero si se arrepienten, hacen la azalá y dan el azaque, entonces ¡dejadles
en paz! Alá es indulgente, misericordioso”. Esta
aleya de la sura 9, sura titulada “El arrepentimiento”, anula
para los musulmanes las 124 aleyas que exhortan a la tolerancia hacia otros
monoteístas.
El fundamento de esta abrogación o veto es llamado “mansuj”,
o la anulación de aleyas más antiguas por otras más nuevas. Es
obvio que este mito de que el islam sostiene la libertad religión es otra
falsedad de los apologistas del islam.<> La
palabra “islam” deriva de “salam” y significa “paz”. La
siguiente cita es tomada de un librillo propangandístico publicado por el “Islamic
Affairs Department ” de la Embajada de Arabia Saudí en Washington D.C., y
llamado “Understanding Islam and the
Muslims” (Entendiendo el Islam y a los Musulmanes). El material me fue
entregado cuando me detuve en una mezquita para pedir información sobre la
religión del islam. Subrayo el hecho de que la publicación es virtualmente un
documento oficial. Proviene del gobierno del país que es la cuna del islam. No
está publicado por mi vecino, el dueño de la verdulería de la esquina, ni por
el gerente de la gasolinería EXXON de mi vecindario. Leo de la publicación en
cuestión: “La
palabra árabe “Islam”, simplemente significa sumisión y deriva de una
palabra que significa ‘paz’.” Subyacente
a la aseveración, es la idea de que “islam” significa “paz”. Muchos
propagandistas del islam lo presentan en esos términos a los efectos de seducir
a un público ignorante de la verdad. Pero, ¿es cierto que la palabra
“islam” deriva de la palabra “salam” (paz)? La
respuesta es que sí, con una pequeña variante. Lo cierto es que la dos
palabras “islam” y “salam” tienen la misma raiz gramatical,
“salama”. Muchas palabras pueden derivar de la misma raíz, pero eso no
quiere decir que significan lo mismo. He aquí un ejemplo en español:
a)
misericordioso ----- ser
misericordioso significa tener compasión, ser amable, tener clemencia, poseer
una predisposición a perdonar, ser bondadoso, etc. Las
dos palabras tienen la misma raíz : “miserere” (del latín). Sin embargo,
tienen un significado
totalmente diferente. Llevado al absurdo, sería como decirle a alguien,
“Usted es un miserable”, y cuando la persona se ofende le aclaramos que en
realidad le estamos diciendo que es misericordioso. La única forma de que
alguien se crea el cuento es que no hable español. Cuando
Mahoma enviaba misivas a las tribus de la península arábiga y a los regentes
de territorios circunvecinos, invitándolos a rendirse a su autoridad, él
terminaba sus mensajes con dos palabras derivadas del mismo infinitivo,
“salama”: “Aslem, Taslam”. Las dos palabras significan : “Ríndanse y
se salvarán” (o estarán a salvo) -- En otras palabras: “O se someten, o
mueren”. Ninguna de estas dos palabras significan paz, a pesar de que derivan
de “salam”. ¿No se oye la frase como algo opuesto a la paz? Más bien se
oye como la paz de los sepulcros. Conclusión:
“islam” y “salam” tienen la misma raiz, pero quieren decir cosas
diferentes. La trampa de los propagandistas defensores del islam está en usar
palabras con similitud de deletreado o pronunciación. Estos recursos se conocen
con el nombre de falacias de fonética.<> Publicación enviada por J7G7 Contactar mailto:J7G7@aol.com Código ISPN de la Publicación EEElkyyVApEPgEUego Publicado Wednesday 8 de June de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
ilustrados.com nace con el fin difundir el conocimiento publicando trabajos de investigación, monografias, tesis, presentaciones powerpoint y afines. Publicar trabajos en ilustrados.com ha alcanzado prestigio y reconocimiento internacional siendo cada vez más el número de académicos, empresas, investigadores, científicos que consultan las publicaciones de nuestro portal. | |||||||||