Monografias | El Sector Agropecuario (corsi e ricorsi)El Sector Agropecuario (corsi e ricorsi)Resumen: El campo argentino tuvo dos grandes etapas. La primera de ellas se originó a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando el campo pasó a ser el eje del crecimiento de nuestro país y lo llevó a posicionarse entre las principales naciones, transformándose en el “granero del mundo”. El
campo argentino tuvo dos grandes etapas. La primera de ellas se originó a
finales del siglo XIX y principios del XX, cuando el campo pasó a ser el eje
del crecimiento de nuestro país y lo llevó a posicionarse entre las
principales naciones, transformándose en el “granero del mundo”. En las décadas siguientes el
crecimiento del sector se produjo más lentamente y con periodos de
estancamientos, hasta lo que podríamos denominar como una segunda gran revolución,
que se inicia en la década del 80’ y se consolidó en los 90’. Hoy
la Argentina se encuentra en condiciones ideales de encarar una tercera etapa
del sector, con una reconversion en la competitividad agroalimentaria y
agroindustrial, que potencie el nacimiento de un capitalismo con decisión y
protagonistas nacionales. Lo
cierto es que esta tercera etapa alumbró recientemente con un vértigo
inimaginable, principalmente de la mano de la producción sojera, la enorme
revalorización del valor-hectárea y consecuentemente con una notoria
reactivacion de la actividad economica,
la industrialización y venta de maquinarias agropecuarias, etc.. Así
entonces, que buena oportunidad para rediseñar una refundación del país, que
en la búsqueda de un nuevo sentido federal de nación intente equilibrar su
territorio, impedir el éxodo del interior y desarrollar definitivamente las
económicas regionales, (Art. 75 incs. 18, 19 y cc. C.N.) Esta
nueva etapa debe contemplar la recuperación y consolidación del mercado
interno, un adecuado proceso de sustitución de importaciones, la incorporación
de valor agregado y el incremento sostenido de las exportaciones en lo posible,
la refinanciación de pasivos, el financiamiento para la producción, “romper
la estacionalidad”, impulsar autoseguros cooperativos agrícolas de
multiriesgos; incentivar la calidad y la diversificación; sustentadas en las aútenticas
cooperativas y pymes rurales, organizadas y articuladas desde una posición de
poder de negociación con la gran empresa, como único mecanismo posible para
sostener el desarrollo equitativo del país. En
esa perspectiva, el Estado nacional
como los productores y sus asociaciones, están posterngando peligrosamente, una infraestructura primaria, secundaria y terciaria
imprescindibles. Y es
por eso mismo que se necesitan, sin dmoras ni eufemismos, políticas y programas
para, Vg.: 1) un mejor desenvolvimiento rural en todas sus expresiones posibles;
2) fomentar la producción agropecuaria de alimentos para el abastecimiento
prioritario del mercado local; 3) aproximar productor y consumidor, impulsando zonas y espacios francas para ventas directas; 4)
incentivar la agroindustria; promoviendo concretamente el cooperativismo y el
asociativismo; 5) ampliar y conservar los caminos rurales, electrificación y
telefonías, en franca complementariedad con los estados locales y las
cooperativas; 6) orientar la utilización racional de los recursos naturales y
recuperación de los ya degradados; 7) implementar y mantener
una estructura de asistencia técnica y de extensión rural en
cercana relación con universidades, el INTA, el Inti, Senasa, etc.; 8)
facilitar buenas condiciones de almacenamiento, tratamiento y clasificación de
la producción rural, eludiendo especulaciones
ajenas e históricas; 9) programar, propiciar y estimular el acceso del hombre
del campo, sus familiares y colaboradores a la educación –Vg., escuelas agrotécnicas
rurales-, a la profesionalización -particularmente sobre administración, gestión,
financiamiento y oportunidades-, a la salud, al transporte –gratuito para los
estudiantes rurales-, a la vivienda, a la informática,
etc., de acuerdo con las características peculiares de las comunidades
rurales; 10) reimpulsar la
investigación científica y la experimentación para mejorar gradual y
paulatinamente la productividad y la competitividad; 11) realizar metódicamente,
periódicas exposiciones, ferias, promociones en el exterior y otros eventos
agropecuarios, bregando por una
definitiva excelencia ‘creíble’ de los productos nacionales y su
comercialización, en provecho sustantivo de sus productores; 12) Articular
comunidades regionales (Ley de Regionalización, 9206-Córdoba_), estableciendo
microregiones agrícolas que orienten el desenvolvimiento de programas
regionales de la producción y abastecimiento alimentario, la irrigación, la
preservación del medio ambiente, el asociativismo para la utilización de la
gran maquinaria agrícola, la creación de bolsas de arrendamiento y laboreo de
tierras, integración del sistema agroalimentario –producción,
industrialización y mercados-; etc.. A
modo conclusivo, el promover la productividad con la implementación de políticas
activas en el marco de un programa estratégico rural nacional,
debe devolver la rentabilidad a los sectores mas postergados, debe
generar espacios y oportunidades también para
nuestros minifundistas –históricos y gratuitos guarda tierras, montes,
bosques, flora y faunas-, asociándolos, reconvirtiéndolos, incorporándoles o
reincorporándoles, autónomamente al sector agropecuario. Ahora
bien, llegados a este punto, cabe destacar que la actual administración
Kirchner propuso[1]
como necesaria, la simplificación y adecuación del sistema tributario,
partiendo de la eliminación de los impuestos distorisvos –que actualmente
atentan contra la producción-, quite de presión fiscal. También
propuso simplificar y desburocratizar la operatoria de comercio exterior, para
facilitar las posibilidades de acceso a los mercados externos del universo de
empresas sectoriales. Lejos
de prefinanciar las exportaciones, y con un acompañamiento climático 2004-05
no tan bueno como el de 2003-04, aparecieron desproporcionados aranceles... y
esto naturalmente y justamente, esta
aparejando una sonora queja chacarera y peor aun, desalentando al sector, sobre
todo porque la queja, en realidad, no es por los impuestos sino, sobretodo, por
la falta de control de la "eficacia" que supone e implica
necesariamente cualquier tributo, según su destino y necesariamente, según su
eficiencia. Debilidad institucional, Superpoderes...(Artículos 75, 85 y
cc. C.N.). Publicación enviada por Roberto F. Bertossi Contactar mailto:bertossi@derecho.unc.edu.ar Código ISPN de la Publicación EEEpEyEkkpZQQtgbzh Publicado Sunday 6 de March de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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