Monografias | Reflexiones Metafísicas de las sagradas escriturasReflexiones Metafísicas de las sagradas escriturasResumen: En esta etapa de entrega del material de reflexión, nos dedicaremos a la evaluación e interpretación metafísica de variados pasajes de las sagradas escrituras. La Biblia puede ser interpretada de diversas maneras, histórica, geográfica, intelectual y literalmente. Pero hay otra interpretación que es la mas importante, la espiritual. Reflexiones Metafísicas de las sagradas
escrituras Este humilde emprendimiento del
Círculo Metafísico Argentino esta
dirigido a aportar un poco de luz y entendimiento desde la visión metafísica
sobre muchos capítulos y versículos de la Biblia que están escritos herméticamente
encriptados (parábolas, relatos, metáforas, etc.) para que los doctos no
comprendan pero los humildes de corazón puedan discernir la sabiduría que se
encuentra oculta entre sus líneas. Palabras secretas
del Cristo en el Evangelio apócrifo de Tomás Nacido de la religión de Israel,
apoyándose en sus Escrituras, el cristianismo es sin duda un
fenómeno complejo pues, muy pronto, se ve fecundado, e influenciado, por el helenismo. Aparecen escuelas y doctrinas como el Valentinismo,
el Marcionismo, etc..., denominadas «Gnósticas»
que, al instituirse con Constantino el cristianismo como
religión de estado, la Iglesia oficial se esfuerza en combatir, disolviéndolas
mediante amenazas de excomunión de sus miembros y destruyendo sus textos. A pesar de ello, son innegables las influencias
gnósticas en san Pablo o en Orígenes,
entre otros. Los Evangelios hallados en 1945 en Kenoboskión
(Alto Egipto) parecen pertenecer a una de estas sectas gnósticas que, antes
de ver quemados sus textos, prefirieron ocultarlos en una caverna. Uno de estos Evangelios, quizás el que se
conserva en mejor estado, es el Evangelio según Tomás. El presente trabajo pretende exponer algunos de
estas parábolas que no aparecen ni en los sinópticos ni en san Juan y cuya
comprensión puede ser ampliada. Según uno de estos textos, el Pistis
Sophia, (cap. 42 y 43), después de su resurrección Cristo habría
encomendado a Tomás, Felipe y Matías la
misión de relatar todos sus actos y poner por escrito sus palabras. Estos
tres apóstoles podrían ser los tres testigos que, según Deuteronomio
XIX, 15, son necesarios para dar fe de una verdad. En otro tratado hallado en Kenoboskión,
la Sabiduría de Jesús, Felipe, Tomás y Matías
son junto a Mariamné y Bartolomé, los únicos
interlocutores asociados al Salvador resucitado. Sin duda para varias de estas
sectas gnósticas, los Evangelios de Tomás, Felipe y Matías (todos ellos se
encontraban en Kenoboskión) ocupaban el lugar de los sinópticos utilizados
por la Iglesia. El Evangelio según Tomás, que no tiene la
forma y la composición de los sinópticos, es un compendio de dichos o parábolas
(logones) (log.)puestos en boca de Jesús. Se trata, sin embargo, de sus palabras
secretas. «He aquí las palabras secretas que Jesús, el Viviente ha
dicho, y que ha escrito Dídimo Judas Tomás» ¿Por qué son secretas
estas palabras? «Aquel que encontrará la
interpretación de estas palabras no probará la muerte»
(log. 1). «Que aquel que busca, no cese de
buscar hasta que encuentre, y, cuando haya encontrado, será turbado, y,
habiendo sido turbado, será maravillado y reinará sobre el Todo»
(log. 2) Aquí se alienta la búsqueda y se muestra como
se vera confundido el hombre al encontrarlas, pero luego vera compensada su
turbación por los beneficios que obtendrá «Muchas veces habéis deseado
escuchar estas palabras que ahora os digo y no tenéis a nadie de quien oírlas»
(log. 38). En un texto maniqueo vemos también que se
atribuye un extraordinario valor a las palabras del Salvador: « Dídimus, apóstol de Jesucristo,
por la providencia de Dios el Padre. He aquí las palabras de
la salvación que vienen del Manantial eterno
y viviente: Aquel que las escuchará, que, al principio, las creerá y luego
las conservará hasta que hayan puesto en la profundidad de si mismo, éste no
estará nunca sujeto a la muerte, pero, al contrario gozará de la Gloria
de la vida eterna.». Dídimo Judas Tomás,
que transcribe estas «palabras secretas» de Jesús no es
otro que Tomás, el Apóstol: «Tomás llamado Dídimo», según
el Evangelio de San Juan, «Judas Tomás y no el Iscariote». En los Actos de Tomás, el apóstol es llamado
a menudo Judas Tomás (Ioudas ho kaï Thômas). Héroe de estos actos es al mismo tiempo el
confidente y revelador de las palabras secretas de Jesús. Dídimus
en griego, significa lo mismo que tauma en arameo, o sea ‘gemelo’,
y en el cap. 38 de los Actos de Tomás, el apóstol es interpelado de la
siguiente manera: «gemelo de Cristo, apóstol del Altísimo
y co iniciado en la doctrina secreta de Cristo, tu que has
recibido sus propósitos y sus palabras secretas. Estas palabras certifican que existe una relación
innegable entre el Evangelio según Tomás y los Actos de
Tomás. Leamos algunas de las
parábolas del Evangelio según Tomás que hacen referencia a las «Si os dicen: ¿De dónde habéis
nacido?, decidles: hemos nacido de la luz, allí donde la luz ha nacido de si
misma. Ella se ha alzado y se ha revelado en su eikon
(imagen)» (log. 50). En otra parábola de este Evangelio leemos: «Cuando veis vuestra semejanza, os
alegráis, pero cuando veáis vuestras imágenes (eikon), producidas antes que
vosotros, que ni mueren ni se manifiestan, ¡cuan grande será lo que
soportareis!» (log. 84). Las imágenes (eikon),
producidas antes que vosotros, es el verdadero ser, la poderosa y divina
presencia “Yo Soy” sin principio ni fin. La palabra griega eikon es la traducción
exacta de la hebrea tselem, ‘imagen’, que aparece en el Génesis
capítulo 1 versículo 27. Para G. Scholem, gran
especialista en cábala y tradición hebrea, tselem correspondería a la daena
iraniana. Según un fragmento maniqueo llamado Turfan,
el tercer día después de la muerte y la víspera antes de atravesar el
puente Cinvat, el alma del ser desencarnado ve aparecer ante
ella, semejante a una joven, a la daena, su imagen, o la encarnación de su fe
y de sus buenas acciones. El fiel es guiado por ésta y luego, unido a
ella, penetra en el Paraíso o conciencia espiritual. Y en el log. 106 del Evangelio según
Tomás leemos: «Cuando hagáis de dos uno, os volveréis
hijo del hombre». Este uno, es el ‘solitario’ (monakos),
semejante a Cristo, pues sólo a Cristo se le denomina «hijo del
Hombre». Esta conjunción de la dualidad entre la carne
y el espíritu es lograda por el ser al elegir subyugar las bajas pasiones de
su encarnación haciéndose “Uno” con su Creador
logrando ser su divina imagen y semejanza espiritual. Comparémoslo con el log. 49 que dice: «Bienaventurados los solitarios y los
elegidos, pues encontraréis el Reino. Pues habéis (salido) de él (y) de
nuevo volveréis a él.» Otra parábola del Evangelio según Tomás, que
aparece sin embargo en Mat. XIII, 45-46 nos dice: «El Reino es parecido a un
comerciante que tenía un fardo y que encontró una perla. Este comerciante
era sabio: vendió el fardo y compró la perla sola. Vosotros buscad también
el tesoro que no deja de permanecer allí donde la polilla no se acerca para
comer y donde el gusano no destruye» (log.
76). Observemos que en la época, los comerciantes
eran a menudo nómadas que viajaban en caravanas. En la tradición Islámica y posiblemente también
en la hebrea, la caravana es un símbolo de peregrinación y búsqueda
interior. El fardo que tenía el
comerciante es su manifestación física, el legado de sus vivencias
terrenales y sus años de trabajo y servicio a su comunidad y le es dado al
hombre como premio cuando éste sale de Oriente, su patria
o vientre materno, en busca de la perla (el
conocimiento trascendente que le revelara su esencia espiritual de divina
perfección). La perla o el tesoro, que en
el fondo son lo mismo, se encuentran custodiados por una serpiente o
un dragón, según la versión. La serpiente o dragón son el símbolo de los
enemigos internos que mantienen al hombre en una incesante batalla
entre la carne y el espíritu El hombre debe buscar este tesoro como
prioridad en su vida, pero, al comer el alimento de los egipcios (el abuso
de las experiencias placenteras humanas y la lucha en su íntimo contra el
dragón o la serpiente), se olvida de ello, se pierde así mismo olvidándose
de su real naturaleza y de ser hijo del rey de reyes. El log. 28 del Evangelio según Tomás nos
dice: «Me he mantenido en medio del mundo
y me he revelado a ellos en la carne. Los he encontrado a
todos ebrios y no he encontrado a nadie entre ellos que
tuviera sed, y mi alma ha sentido pena por los hijos
de los hombres, pues están ciegos en su corazón». Esta parábola se refiere a la ebriedad o sueño
donde se ha colocado el hombre por el hecho de la generación y de su venida
al mundo material. En este plano físico se encuentra vacío y
dormitando en la materia, privado de toda conciencia de sí mismo, de todo
recuerdo de su verdadero origen y de su naturaleza divina. En este hostil medio se debate, buscando en
vano el motivo de su existencia, pues no posee la sed de el conocimiento
trascendente que le es necesario para lograr su despertar espiritual y de esta
manera acceder a la comprensión de su situación presente y lograr los medios
para liberarse de la servidumbre carnal». Juan Orsini Publicación enviada por Juan Orsini Contactar mailto:juanorsini@circulometafisico.com.ar Código ISPN de la Publicación EEEpuklEFZhVxKmDRS Publicado Wednesday 9 de March de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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