Monografias | Las maestras: las políticas estatales son un abuso en razón de géneroLas maestras: las políticas estatales son un abuso en razón de géneroResumen: El decreto número 2277 del 14 de septiembre de 1979 que estableció en Colombia el régimen especial[3 “para regular las condiciones de ingreso, ejercicio, estabilidad, ascenso y retiro de las personas que desempeñan la profesión docente”, ha sido desmontado poco a poco en los últimos diez años. Este 15 de mayo se conmemora el
día del maestro y de la maestra. Les invito a reflexionar sobre
la situación de las maestras en Colombia. ADIDA
– CEID. Coordinadora:
Beatriz Eugenia Bustamante Henao. El
decreto número 2277 del 14 de septiembre de 1979 que estableció en Colombia el
régimen especial[3
“para regular las condiciones de ingreso, ejercicio, estabilidad, ascenso y
retiro de las personas que desempeñan la profesión docente”, ha sido
desmontado poco a poco en los últimos diez años. El espíritu de la ley del
régimen especial tuvo que ver con las condiciones de desigualdad económica y
de estabilidad laboral a las que estaban sometidos los y las docentes
colombianos, antes de dicho decreto los educadores y las educadoras podían ser
trasladados, removidos y mal pagados dependiendo de la voluntad del gobierno de
turno; dicho régimen en la
practica solo duro unos trece años, ya que, durante la década del 90´ los
maestros y las maestras que ingresaron al servicio educativo colombiano lo
hicieron sin estar incluidos dentro de dicho régimen[4], es decir: lo hicieron sin la
mayoría de las primas y sin el derecho a recibir una pensión justa a sus años
de servicio, también se desmontó la ayuda para la educación superior de los
hijos y las hijas de los maestros y las maestras. ¿Pero
y esto qué tiene que ver con el ser maestra mujer? Mucho, porque
de los y las docentes que laboran en Colombia, se calcula que un 75%[5]
son mujeres y muchas de ellas son madres cabeza de familia, por lo cual:
los bajos salarios, la perdida de primas o su no pago, el desmonte de la ayuda
para la educación superior de hijos e hijas, la eliminación de la pensión de
gracia, el aumento de la edad de jubilación, la cobertura sin recursos, una
mayor jor nada laboral y el recorte de las vacaciones, son un atentado directo
contra una población vulnerable en razón del género. Las maestras mujeres somos
población vulnerable al interior de nuestro país, el cual presenta altos índices
de corrupción y el Estado ante la inestabilidad económica en vez de combatir
la corrupción toma la vía más fácil: atacar a las personas más débiles.
Atacar a los y las más
vulnerables es un proceso sistemático realizado de forma continua a través de
los medios de comunicación. Los diferentes gobiernos
le han dicho a la opinión pública que los y las docentes tienen grandes
salarios, cuando la realidad es que el promedio está en 720000$ (setecientos
veinte mil pesos) que es mucho menos de lo que se gana como profesional. También dicen que el régimen
especial de pensión del magisterio agota las arcas del estado, cuando la
realidad es que los maestros y las maestras que se están jubilando con pensión
de gracia tuvieron toda una vida de esperas (muchas veces esperar hasta seis y
siete meses para que les cancelaran sus sueldos)
y necesidades (los sueldos nunca se han correspondido con el nivel de
experiencia y de formación) y por esto la pensión de gracia es una justa
compensación a todas las angustias y sacrificios de los y las docentes. No se dice que a la pensión
de gracia no acceden las personas vinculadas después del 1 de enero de 1990, ni
de que estos y estas docentes no tienen derecho a muchas de las primas y en el
imaginario de la población queda la sensación de que los maestros y las
maestras tienen mayores privilegios que el resto de la gente y por lo tanto son
una plaga que hay que acabar para poder “repartir” mejor los bienes del
Estado. Poco se habla a través de
los medios de comunicación que desde 1979 los maestros y las maestras
colombianas iniciaron un enorme proceso de formación y que la mayoría de los y
las docentes tienen uno o varios títulos universitarios obtenidos con su tiempo
y dinero y que la compensación a esto se traduciría en que por cada tres años
promedio de educación se ascendería un grado en el escalafón dando lugar a un
aumento en salario de unos cincuenta mil pesos. El escalafón docente es
definido en el artículo 8 del decreto 2277 de 1979 como “el sistema de
clasificación de los educadores de acuerdo con su preparación académica,
experiencia docente y méritos reconocidos”[6],
esto funcionó hasta diciembre de 2001 cuando en todo el territorio nacional y
aduciendo cambios en las leyes y problemas económicos se cerraron todas las
oficinas de escalafón del país. ¿Y qué paso con
nosotras? Las políticas estatales
de los últimos años han dado como resultado: Primero, una enorme
desigualdad en razón al tiempo, ya que antes de 2001 los y las docentes ascendían
según los requerimientos de la ley, mientras que después de ese año el
gobierno paró en la práctica toda posibilidad de ascender, entonces mientras
para unos y unas existió la ley para otros y otras esta a pesar de existir no
funciona. En un mismo país con
iguales leyes se da tratamiento desigual a las personas, personas que son en su
mayoría mujeres, “No hay
necesidad de estadísticas, sabemos de sobra que en la administración pública
(hospitales, enseñanza, correos, hacienda...) las mujeres se encuentran en gran
número en lo más bajo de la escala de puestos y salarios y son escasísimas en
los puestos de decisión” (Le Doeuff, 1993. Página 341). Segundo, desde que se
cerraron las oficinas del escalafón muchas mujeres, entre ellas yo, hemos
recibido nuestros títulos de postgrado, dichos conocimientos han sido
vinculados a nuestra labor como docentes, pero no son reconocidos por parte del
estado, esto me lleva a decir que
aunque la cualificación es mayor, también lo es la discriminación, ya que,
cuando las mujeres maestras colombianas comenzaron a demostrar que a pesar de
sus obligaciones como madres y lideres de sus comunidades, también tenían
tiempo y capacidad de estudiar, se
ha pretendido desde el gobierno al cerrar el escalafón, invisibilizar los
logros de ellas. Al cerrar el escalafón
también se ha cerrado la posibilidad de compensar económicamente la formación
y los bajos salarios. Tercero: desde 2001 hasta
hoy el aumento real de la canasta familiar es del 48%[7]
mientras que el aumento promedio de los salarios de los y las docentes fue del
12%[8];
la desproporción de estos dos factores me
conduce a decir que en términos reales los salarios de los y las docentes
tienen una disminución real de su poder adquisitivo
del 36%, y esto da como resultado un atentando contra la seguridad
alimentaría de las familias de los maestros y de las maestras. Por todo esto una población
mayoritariamente femenina y vulnerable ha sido atacada y afectada por medidas
represivas explicitas y no explicitas y esto ha sucedido porque la debilidad de
las madres cabeza de familia, viudas, solteras o separadas hace que prime el
instinto de sobrevivencia ante el temor de los descuentos salariales, como por
ejemplo el de la justa lucha del año 2001 y del cual muchas familias aun no se
recuperan. De todo lo anterior se
puede deducir que en Colombia no se da cumplimiento al artículo 13 de La
Constitución Política que establece “la concepción del derecho a la
igualdad formal de todas las personas ante la ley y la igualdad material, esto
es de trato y protección por parte de las autoridades” y al principio de la
OIT DE 1962 que estableció igual remuneración por igual trabajo esto lo digo
en el sentido de que por igual tiempo de servicio y de meritos académicos se
ascendió a unas personas y a otras
no. A todo lo anterior hay que
añadir que el nuevo sistema de pensiones, donde las mujeres tienen que trabajar
siete años más para jubilarse, representa el desconocimiento por parte de los
legisladores (en nuestro país la mayoría de los juristas en posición de
aprobar leyes son hombres) del trabajo no remunerado que realizan las mujeres a
diario, me refiero a las labores domésticas, al cuidado de los niños y de las
niñas y de otros familiares; no
existe compensación por el trabajo real de las mujeres, solo se toma en cuenta
el trabajo remunerado y en el imaginario popular este tipo de trabajo no existe,
como anécdota puedo decir que cuando pregunto a mis alumnos sobre lo que hacen
sus madres muchos de ellos dicen “ella no hace nada... es ama de casa” y yo
me pregunto si esta invisibilización del tr abajo de las mujeres se esta
extrapolando en el imaginario de la población a algo así como: “su trabajo
no es importante es maestra” y por lo tanto no merece justa remuneración. Las
maestras: las políticas estatales son un abuso en razón de género[1] Beatriz
Eugenia Bustamante Henao[2] [1]El
género es una construcción cultural que involucra desde lo masculino y lo
femenino relaciones de poder. [2]Coordinadora
de Educación con Jóvenes, Adultas y Adultos del CEID – ADIDA; Licenciada
en Filosofía, Filosofa, Ingeniera Agrónoma, Especialista en Didáctica
Universitaria y Magíster en Educación con énfasis en Diversidad Cultural,
Pedagogía y Sistemas Simbólicos. [3]Nombre
que es en sí un sofisma de distracción, pues debió llamarse régimen para
compensar a los maestros y las maestras. [4]En
la actualidad las condiciones laborales en las que ingresan los y las
docentes son aun más difíciles: requieren muchos más años para
jubilarse, son de libre remoción; en términos prácticos no están
escalafonados, ya que, las oficinas del escalafón están cerradas desde
hace más de dos años. [5]Dato
suministrado por la Licenciada Margarita Sierra, ADIDA 25 de junio de 2004. [6]El
decreto 1278 del 19 de junio de 2002 define el escalafón de la siguiente
forma: “el sistema de clasificación de los docentes y directivos docentes
estatales de acuerdo con su formación académica, experiencia,
responsabilidad, desempeño y competencias, constituyendo los distintos
grados y niveles que pueden ir alcanzando durante su vida laboral y que
garantizan la permanencia en la carrera docente...”
dicho decreto cubre a los y las educadoras vinculados después del 1
de enero de 2002. [7]Este
dato lo he sacado al comparar los precios
de cuarenta productos en el año 2001 con respecto a los del 2004,
por ejemplo en 2001 una bolsa de Chocolisto de 200 gramos costaba 1200$
ahora cuesta 1950$. Tuve que sacar este dato así, ya que, al llamar a la
Liga de Consumidores de Antioquia para obtener información sobre el tema me
dijeron que no manejaban estos datos y me remitieron al DANE
y no use los datos de esta entidad pues no los considero
confiables.&nbs p; [8]Este
dato resulta de promediar el aumento real de todos los grados del escalafón. Publicación enviada por Beatriz Eugenia Bustamante Henao Contactar mailto:mulatazul@yahoo.com Código ISPN de la Publicación EEEyEAAZZuubVUSrTJ Publicado Sunday 15 de May de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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