Monografias | Sexualidad en la adolescencia. Un acercamiento cognosticitivoSexualidad en la adolescencia. Un acercamiento cognosticitivoResumen: Nos propusimos evaluar que conocimientos tienen los estudiantes de una Secundaria Básica en nuestra área de salud sobre las ITS y el VIH/SIDA, para ello se aplicó una encuesta a 240 estudiantes que contaban entre 12 y 14 años de edad. Los resultados demuestran que estos estudiantes tienen en su mayoría información general acerca de las ITS conociendo las que con mayor frecuencia se presentan en nuestro medio, sin embargo muestran desconocimiento con respecto a los síntomas que pueden acompañarlas, desconocen la relación que existe entre las ITS y el VIH/SIDA, no se reconocen como grupo poblacional de riesgo pues no siempre utilizan el condón. Palabras Claves: infecciones de transmisión sexual/ educación sexual/ adolescentes/ prevención. Resumen Introducción Objetivos Materiales y Métodos Resultados Discusión Conclusiones Bibliografía Anexos Nos
propusimos evaluar que conocimientos tienen los estudiantes de una Secundaria Básica
en nuestra área de salud sobre las ITS y el VIH/SIDA, para ello se aplicó una encuesta a 240 estudiantes que contaban entre
12 y 14 años de edad. Los resultados demuestran que estos estudiantes
tienen en su mayoría información general acerca de las ITS conociendo
las que con mayor frecuencia se presentan en nuestro medio, sin embargo muestran
desconocimiento con respecto a los síntomas
que pueden acompañarlas, desconocen la relación que existe entre las ITS y el
VIH/SIDA, no se reconocen como grupo poblacional de riesgo pues no
siempre utilizan el condón. PALABRAS
CLAVES: infecciones de transmisión sexual/ educación sexual/ adolescentes/
prevención. INTRODUCCION Las
Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) son tan antiguas como el hombre mismo,
constituyendo desde siempre un tabú y una
causa de exclusión social. Bajo este nombre (1),
se agrupan más de veinte entidades clínicas diferentes que sólo tienen
en común el hecho de transmitirse durante el acto sexual o la cohabitación,
incluso existen entidades clínicas no consideradas como tal que pueden utilizar
la vía sexual para su transmisión. El
SIDA, la enfermedad del siglo
constituye en sí misma una pandemia, que como siempre cobra sus principales víctimas
en el mundo subdesarrollado, aunque de ella no escapan ni siquiera las
poblaciones de las naciones más ricas. Enfermarse y morir, o ser
portador del mortífero mal, constituye un ciclo que se acorta cada
vez más, y que
la ciencia, a pesar de los
esfuerzos realizados mundialmente, no ha podido detener (2). Un
estudio de la sexualidad debe considerar aspectos biológicos, psicológicos y
sociales estrechamente interrelacionados, los que le confieren matices muy específicos
y cuya valoración global requiere una participación multisectorial e
interdisciplinaria (3). En realidad para hablar de conocimientos en la esfera
sexual, no basta sólo con tener un elevado nivel de información sobre
sexualidad, resulta necesaria la interiorización de esos conocimientos de forma
que se traduzcan en una conducta sexualmente sana (4). Los
cambios socioeconómicos y de conducta están determinados por los factores
siguientes: debut sexual cada día más precoz; mayor movilidad de la población,
disfrute colectivo de campamentos, centros de recreación, movilizaciones y
concentraciones, donde los jóvenes de ambos sexos viven en estrechas
relaciones; con tendencia a la libertad sexual y la promiscuidad (5).Por su
parte los grupos de alto riesgo constituidos
por individuos con alteraciones socio conductuales, personas que
mantienen relaciones sexuales sin selección adecuada de la pareja y con cambios
frecuentes de la misma donde están comprendidos los jóvenes, por ser los más
activos sexualmente; los marinos, los aviadores,
los homosexuales y aquellos que
ejercen la prostitución (6,7). El
85 % de los jóvenes del mundo viven en los países en desarrollo, y esos son
precisamente los países donde se concentran más de las nueve décimas partes
de la epidemia del SIDA (3), alrededor de un tercio del total de personas que
viven con el virus de la inmunodeficiencia humana tienen entre 15 y 24 años y
cerca de la mitad de las nuevas infecciones afectan a este grupo de edad (8). Existen
razones concretas por las que los jóvenes están especialmente expuestos a las
ITS, una de ellas es el hecho de que la adolescencia y la juventud son períodos
de descubrimiento de sentimientos incipientes y de exploración de nuevos
comportamientos y relaciones (9), en el caso de las muchachas esta posibilidad
se incrementa por razones biológicas y socioculturales, existen estudios en
Kenia y Zambia que muestran que entre un 15% y hasta un 23 % de las muchachas
entre 15 y 19 años son seropositivas contra sólo un 3-4 % de los varones (10). La
sexualidad joven es experimental, se adquieren hábitos y conductas que tenderán
a mantenerse de por vida. Es la edad perfecta para modificar, con mucha
facilidad, enseñanzas rígidas, mitos, tabúes, creencias y formas de conducta
que hayan influido en su formación (11,12). Dentro
del grupo de población joven del mundo, algunos corren más riesgo que otros a
infectarse por el VIH. Son los que viven en lo que la UNICEF define como
“circunstancias especialmente difíciles”, que incluyen a los jóvenes que
no van a la escuela, que viven en la calle, que comparten agujas con otros
usuarios de drogas intravenosas, que se incorporan al comercio sexual, o que son
víctimas de abuso sexual y físico (9,13). En
nuestra sociedad donde los jóvenes disfrutan de igualdad de derechos, atención
médica gratuita y respetuosa, no por ello dejan de estar expuestos, de ser un
grupo de riesgo y de hecho de padecer estas infecciones, esto nos obliga, a
trabajar intensamente en la educación sexual de los jóvenes, lo que nos
permitirá modificar actitudes,
evidentemente hacerlo tomará tiempo pues ningún valor, norma u otro elemento
de regulación moral se asume de forma inmediata por su racionalidad, justicia o
carácter necesario, los jóvenes por su parte, incorporan a sus valoraciones
aquellos razonamientos que los diferencian de los demás y los ubican en la
avanzada social (14,15) El
hecho de no concebir la educación sexual como una dirección del trabajo
educativo, puede conducir a conflictos que afectan no sólo el éxito de la vida
sexual individual, sino que tiene grandes repercusiones para la sociedad en su
conjunto: destacándose situaciones como el embarazo precoz y su incidencia en
la deserción escolar (15,16). La educación sexual debe enfocarse como el
proceso a través del cual ejercemos la correspondiente influencia sobre la
esfera psicosexual de las nuevas generaciones (15,16). Si
tenemos en cuenta que el propósito esencial de la política educacional de
nuestro país es la formación multifacética de la personalidad y que la
sexualidad humana tal como la concebimos se inscribe armónicamente en el
sistema general conformado por esta, es posible entonces comprender porqué
la educación sexual se concibió como uno de los objetivos generales de
la educación de nuestra sociedad, es decir como componente de la formación
multilateral de la personalidad, por cuanto brinda los métodos adecuados para
orientar, atender, evaluar y en una palabra educar a las nuevas generaciones
(12,16). El
trabajo con ese sector de la población potencia a la sociedad para que sea más
auténtica y saludable en cuanto a la vida sexual se refiere. El proceso
educativo de la sexualidad, además, ayuda a la promoción de una comunicación
asertiva, la preservación y protección de la intimidad y la
promoción de estilos de vida sanos (15). La educación entre iguales no
sólo permite abordar el SIDA y los tabúes sexuales sino ayuda a los jóvenes a
hacer frente a problemas propios de su edad (17,18). OBJETIVOS 1.
Evaluar la información que tiene la población estudiada sobre las
infecciones de transmisión sexual, cuáles de ellas conoce, así como los
signos y síntomas que pueden acompañarlas. 2.
Identificar la información que poseen
estos estudiantes acerca de la relación existente entre las ITS
y el VIH/SIDA, enfatizando en qué
sexo y cuál grupo poblacional tienen mayor riesgo de padecerlas. 3.
Valorar si los estudiantes que forman la muestra
conocen las principales vías por las que pueden adquirirse
las ITS
y el VIH/SIDA, cuáles son las medidas para prevenirlas y qué hacer para
evitarlas. Se
realizó un estudio descriptivo de corte a estudiantes de nivel medio de la
Escuela Secundaria Básica “Jinete Chullima” perteneciente a un área de
salud del Policlínico Docente “Dr. Tomás Romay” del Municipio La Habana
Vieja, provincia Ciudad de la Habana, a los cuales se les aplicó una encuesta
aprobada por el Centro Nacional de Prevención de Infecciones de Transmisión
Sexual, la cual fue modificada para
dar salida a los objetivos propuestos El
universo de estudio estuvo formado por 240 estudiantes que contaban entre 12 y
14 años de edad (Tabla 1). Las encuestas fueron entregadas a cada uno de los
estudiantes, a los cuales se les explicó el objetivo
así como el carácter anónimo de la misma; las respuestas fueron
seleccionadas por ellos mismos siguiendo las instrucciones que brinda el
instrumento. Posteriormente se le dio una calificación a cada una de las
respuestas posibles. Se
creó una base de datos con todas las variables que aparecieron en la encuesta,
utilizando para ello el MICROSOFT EXCEL 97
en el cual fue procesada dicha información. Se
crearon tablas simples para el análisis univariado, utilizándose el porcentaje
como medida de resumen. Se crearon tablas de contingencias de dos entradas para
relacionar variables utilizando el
porcentaje como medida de resumen. RESULTADOS Del
total de estudiantes entrevistados (240) el 50 % refirió haber iniciado sus
relaciones sexuales, fundamentalmente entre 13 y 14 años y una cantidad mínima
a los 12 años (Tabla 2). La
respuesta a Qué es una Infección de Transmisión Sexual, fue correcta en la
inmensa mayoría de los estudiantes en los tres grupos estudiados (Tabla 3),
encontrándose también un elevado número de estudiantes fundamentalmente en
las edades de 12 y 13 años que consideraron que estas infecciones pueden
curarse fácilmente con medicamentos y otro grupo evidentemente menor que
plantea que son entidades que no requieren tratamiento medico. Los
estudiantes encuestados en los tres grupos de edades demuestran, como se observa
en la tabla 4, conocer cuales son las ITS
que se reportan con mayor frecuencia, sólo un reducido porcentaje de ellos
reconocen a la Hepatitis B y al Herpes Genital como enfermedades que pueden
adquirirse por contacto sexual. Nuestros
estudiantes identificaron (Tabla 5) que el VIH y el SIDA son la misma cosa de
forma mayoritaria en el grupo de 12 años (69.7 %), en los otros grupos de
edades la respuesta fue algo menor,
siendo superada por la respuesta correcta, el grupo de 12 años demostró poco
conocimiento sobre esta pregunta pues solo el 3.9 % identifica la respuesta
correcta y un 25 % de ellos refiere no saber que se le pregunta. Ante
la interrogante de quién es más vulnerable a estas infecciones, la respuesta
en los tres grupos de edades en un mayor porciento fue que ambos son vulnerables
en igual medida, el porciento de los que responden que pueden ser el hombre o la
mujer indistintamente oscila entre 15 % y 25 % en los tres grupos de edades
(Tabla 6). En la
tabla 7 se observan los síntomas que los estudiantes identifican como propios
de las ITS, encontrando las
respuestas más acertadas en el grupo de 14 años, los resultados en los otros
grupos de edades oscilan de manera variable. Resultados similares se encuentran
en la Tabla 8 donde los estudiantes identifican de
forma poco precisa algunos síntomas que pueden presentarse en una
persona portadora del VIH, señalando en
menos del 25 % en todos los grupos de edades la posibilidad de que estos
pacientes no presenten síntomas. En
sus respuestas los tres grupos de edades identifican a Homosexuales y
Prostitutas como los grupos poblacionales con mayor riesgo de contraer ITS
o el VIH/SIDA, seguidos por los grupos formados por Adolescentes, Jóvenes y
Heterosexuales, pero sin exceder al 40 % en ninguno de los tres grupos
estudiados (Tabla 9). Al
cuestionarles si en algún momento se habían sentido en riesgo de contraer una
Infección de Transmisión Sexual o el VIH/SIDA el 11.6 % (28 estudiantes) del
total de encuestados respondió afirmativamente, aduciendo en estos casos haber
tenido relaciones sexuales sin condón, tener más de una pareja o ser
“promiscuo”. Las respuestas negativas se justificaron mayoritariamente con
la respuesta de no haber tenido relaciones sexuales, usar preservativo o
“cuidarse”. Estos
estudiantes reconocieron como la principal vía de transmisión de las ITS
y el VIH/SIDA en los tres grupos de edades la realización de sexo con penetración
sin condón, seguido por los besos y las transfusiones contaminadas. Sólo el
grupo de 12 años identifica el sexo anal como una posible vía en una cantidad
apreciable de respuestas (76.3 %). Los que identifican el sexo oral como una
puerta de entrada está por debajo del 20 % en todos los grupos, mostrando
valores realmente muy bajos (3.9 %) en el grupo de 12 años, estos datos se
observan en la tabla 10. Más
del 97 % de los encuestados en los tres grupos de edades reconocieron que usar
condón puede ser una medida para evitar las ITS
y el VIH/SIDA, seguida por la respuesta de practicar sexo seguro. Otras medidas
señaladas como preventivas de estas entidades son: Buena higiene personal y no
cambiar frecuentemente de parejas. Los porcientos más bajos se encuentran
siempre en la respuesta que se refiere al sexo oral protegido, la que está por
debajo del 25 % en los tres grupos (Tabla 11). Del
total de estudiantes que respondió haber tenido relaciones sexuales (120),
dijeron usar preservativos 76 (63.3 %), de los cuales solo 15 (19.7 %) dijo
usarlo siempre y 61 (80.2 %) expresó
hacerlo casi siempre. DISCUSION El
aspecto fundamental de esta investigación es el desconocimiento que tienen
estos jóvenes del RIESGO a que están
expuestos. Son
capaces de reconocer las ITS
más frecuentes, sus vías de transmisión, sintomatología e incluso cómo
prevenirlas, resultados que coinciden con estudios realizados por otros
investigadores (12,15,16,17), sin embargo es alarmante como a pesar de ello no
tienen percepción del riesgo que corren por el grupo al que pertenecen,
reconocido como uno de los grupos más vulnerables de padecer estas infecciones
(1,16,21,22). De
ellos los que creen que el grupo de adolescentes y jóvenes está entre los más expuestos son solamente menos del 40 %
en los tres grupos de edades, hecho
este altamente preocupante pues es conocido que en el mundo del total de
personas que padecen el SIDA, por lo menos la tercera parte son jóvenes entre
10 y 24 años, se calcula que diariamente 7000 jóvenes en todo el mundo
contraen el virus (8). Otros autores refieren que los más vulnerables son los jóvenes,
puesto que la mitad de la población seropositiva mundial tiene entre 15 y 24 años
de edad (20), existen reportes que confirman
este planteamiento (1), otras investigaciones
donde se realizaron estudios comparativos de varios años (16,19,21)
revelan resultados muy semejantes. Es
destacable el resultado de que más del 96 % de los encuestados en los tres
grupos de edades responden correctamente la pregunta de qué es una ITS
y además que entre un 93 % a un 95 % de ellos dice que son enfermedades que
pueden evitarse practicando sexo seguro, sin embargo es preocupante como un
elevado número de ellos fundamentalmente en el grupo de 12 años
(89.4 %) plantean que son entidades que se curan fácilmente con
medicamentos, hecho este que si bien es cierto que para algunas enfermedades es
válido, no resulta de igual forma para otras, además apunta como uno de los acápites
hacia el cual debemos enfocar nuestra labor educativa y de prevención, pues
resulta un criterio sobre el cual debe trabajarse con la finalidad de modificar
actitudes y conductas en los jóvenes. Como
se expresó en el párrafo anterior nuestros estudiantes identifican correctamente como ITS
a las entidades nosológicas que con mayor frecuencia se presentan adquiridas
por esta vía coincidiendo con reportes hechos en Japón (22), Australia (23) y
en Africa (24), sin embargo muestran un marcado desconocimiento de que enfermedades
como la Hepatitis B, se considere
también una ITS
(24,25) y que puede provocar tan graves consecuencias, dejando incluso secuelas
graves en quienes la padecen, este dato es más evidente en el grupo de 12 años.
Algo similar ocurre con el Herpes Genital, vuelve a ser el grupo de 12 años
quienes la identifican en un menor
porciento (23.6 %), estos datos coinciden con trabajos
realizados con estudiantes de
su mismo nivel en el Municipio La Lisa (26) y en estudiantes
de nivel superior en Matanzas (27) y en Ciudad de la Habana (28). Son
favorables los resultados encontrados concernientes al
conocimiento de estos
adolescentes sobre ITS
como la Sífilis (más del 98 %), Gonorrea (más del 96%) y Clamidiasis (entre
un 60 % y un 70 %) estos datos facilitan el trabajo educativo con este sector
poblacional, el cual indudablemente debe encaminarse en este sentido, pues
existen reportes en la literatura que
describen que en Australia la infección por Clamidias
fue la de mayor incidencia entre las ITS,
la Gonorrea fue el doble de lo reportado en 1991 y señalan datos similares en
lo concerniente al reporte de Sífilis (23), planteándose que la mayor dificultad con estas enfermedades es que
generalmente se presentan de forma asintomática (19). Los
resultados de la Tabla 5 indican que en los grupos de 13 y 14 años
aproximadamente el 50 % de los estudiantes identifican correctamente la relación
que existe entre el VIH y el SIDA propiamente dicho. Los resultados en el grupo de 12 años
son verdaderamente preocupantes pues sólo el 3.9 % lo hace
correctamente, mientras el 25 % de ellos no sabe qué relación existe entre el
VIH y el SIDA estos datos indican
que incluso en las edades más avanzadas donde un elevado número de ellos
refiere que al menos una vez han tenido
relaciones sexuales, no tienen conocimiento de este aspecto, resultados
similares se han encontrado en estudios anteriores (4)
donde se ha planteado la necesidad de iniciar la educación sexual desde
edades tempranas (6) de forma que los jóvenes estén preparados para
enfrentarse a relaciones sexuales sanas y protegidas (9). Es
significativo el hecho de que identifiquen en todos los grupos de edades que
tanto el hombre como la mujer tengan la misma susceptibilidad ante estas
infecciones, en el estudio realizado en La Lisa (26) los estudiantes señalaron
como más vulnerables a los
hombres, sin embargo este hecho no puede desviar la atención de que en nuestra
muestra entre un 15 % y un 25 % señale
al hombre o a la mujer indistintamente como
más vulnerable y hasta un 6 % en
el grupo de 14 años responde que no sabe cuál tiene más posibilidades de
adquirir estas infecciones. Puede señalarse que aunque está descrito que el
hombre por concepciones machistas tiene tendencia a la promiscuidad y a tener un
mayor número de parejas (29) y por lo tanto podría parecer más vulnerable o
el hecho de que la mujer por tener una mayor vulnerabilidad biológica ya que
las mucosas
genitales femeninas son más frágiles lo que favorece el paso
del virus contenido en la esperma o de cualquier otro agente causal de ITS
(8,30) no indica que cada uno por separado pueda ser más vulnerable que el otro, sino que potencialmente tienen
la misma posibilidad de enfermar con independencia de su sexo. Evidentemente
las respuestas que emiten con respecto a los síntomas que con mayor frecuencia
pueden presentarse al padecer una ITS
l sólo demuestran que de una
manera homogénea no saben
con exactitud cuáles pueden ser, lo cual
identifica este rubro como un punto crítico sobre el que se debe actuar
pues en la medida que los jóvenes
conozcan cuales son los síntomas
que se presentan al padecer una ITS,
esto permitirá un diagnóstico
precoz y por ende un
tratamiento correcto, teniendo en cuenta reportes
que indican que los miembros
de una comunidad que no reciben educación
referente a las ITS
tienen menos probabilidad
de reconocer los síntomas
anormales y buscar atención médica
(31). Además identificar estos síntomas les permite
hablar sin tabúes de las
mismas y mejorar la comunicación
incluso entre ellos mismos, lo que los
convierte en promotores de salud, lo cual puede
según se reporta en la literatura (17,31,32)
mejorar la prevención o la rápida
ejecución de las medidas
pertinentes en el caso de
presentarse una de ellas. Resultados
muy parecidos a los anteriores encontramos
en las respuestas dadas a la pregunta referida
a los síntomas que
pueden presentarse en un portador del virus de la inmunodeficiencia humana,
siendo entre todos el más llamativo el que señala que sólo menos del 25 % de los encuestados en cada grupo
reconocen que los portadores del VIH pueden ser completamente asintomáticos,
resultados que muestran evidentemente que los estudiantes entrevistados
fundamentalmente los de menor edad tienen
muy poco conocimiento sobre este
particular. El
universo estudiado (adolescentes y jóvenes) reconocen en franca mayoría (más
del 95 % de los tres grupos) que la
población que tiene mayor riesgo
de adquirir ITS
o el VIH/SIDA son los Homosexuales, seguido por las Prostitutas, los que
evidentemente como se ha reconocido en la literatura constituyen grupos de alto
riesgo (6,7,29), sin embargo también se encuentra entre sus respuestas que sólo
un reducido porcentaje de los entrevistados, reconocen a los heterosexuales como
grupo de riesgo cuando en la actualidad se reporta un incremento en la
prevalencia de seropositivos en heterosexuales menores de 25 años (29),
mientras que otros autores plantean que durante los últimos cinco años ha
ocurrido un cambio, desde la diseminación predominantemente homosexual
observada en las etapas iniciales de la epidemia hacia un patrón actual de
transmisión básicamente heterosexual (1,16,17), estos datos referidos
fundamentalmente al VIH/SIDA, son también válidos
a las demás ITS.
Puede señalarse que sin dejar de
constituir grupos de riesgo existen datos en la literatura que señalan
incrementos sorprendentes en
el uso de preservativo entre las
prostitutas y las mujeres sin
pareja estable (33), lo cual evidentemente reduce en gran medida sus
posibilidades de adquirir ITS. Aunque
ya se ha hecho referencia en otros párrafos
pensamos que por su importancia debe destacarse el hecho de que nuestros
estudiantes no reconocen
a los grupos de adolescentes
y jóvenes como grupos de riesgo, pues sus respuestas no sobrepasan el 40 % de
los entrevistados en ninguno de los
tres grupos estudiados, estos resultados son realmente preocupantes debido a que
como ya se ha hecho referencia un elevado número de jóvenes enferman
diariamente del SIDA o de cualquier otra ITS,
debido a su especial vulnerabilidad
a la epidemia por cuestiones biológicas, sociales y psicológicas
(5,6,7), lo cual indica que debe realizarse
un trabajo importante en este sentido, ya que los jóvenes de hoy son la
población del futuro (8) y por lo tanto podrían ser
los adultos infestados o con manifestaciones de SIDA (17) o adultos con
secuelas propias de otras ITS. Las
respuestas obtenidas en lo referente a las vías
por las que pueden adquirirse las ITS
y el VIH/SIDA demuestran un conocimiento acertado sobre
las mismas de manera general, estos datos son similares a los reportados
por otros autores que encuestaron también a jóvenes y adolescentes (26,27,28).
Encontramos también que un por ciento mínimo
de los entrevistados reconocen
el sexo oral como una posible vía de
transmisión, cuando está demostrado que el licor seminal y los fluidos
vaginales contienen el VIH y que además el contacto con lesiones genitales
pueden ser vías de entrada para las ITS
(1,5,7,25). Los
datos anteriores se relacionan con los mostrados en la tabla 11, referidos a las
medidas que contribuyen a la
prevención de las ITS
y el VIH/SIDA donde los estudiantes
expresan de manera correcta cuáles
son las principales medidas que pueden tomarse, sin embargo debe destacarse que
señalan el mantenimiento de una buena higiene personal como una de las medidas
más importantes, lo cual no es
correcto y se muestra como un dato sobre el que debe enfocarse el trabajo
preventivo- educativo de esta población, de forma contraria sólo un pequeño
grupo de ellos señala la práctica
de sexo oral protegido como una forma de prevención, cuando la misma constituye
una de las medidas más sencillas y fáciles para evitar las ITS
y el SIDA, lo cual indica también un camino que deberá recorrerse en la educación sexual de
esta población. Nuestra
investigación reveló que del total de estudiantes encuestados el 50 % ya había
tenido al menos una experiencia sexual, que
si bien es cierto que la mayor cantidad de ellos está en el grupo de 14 años y
que sólo el 7.8 % de los del grupo de 12 años dicen haber tenido contacto
sexual, esta situación destaca
como un factor más de riesgo pues evidentemente todavía a esta edad los jóvenes
no están totalmente preparados ni
desde el punto de vista psicológico, ni fisiológicamente
para mantener relaciones sexuales (1,20,25). Observando
los resultados anteriores podemos destacar
que de ellos la mitad ha tenido relaciones sexuales y sólo el 11.6 %
del total dice haberse sentido en riesgo de contraer una ITS,
es cierto que el otro 50 % se escuda en el hecho de no haber iniciado aún sus
relaciones sexuales, pero otro elevado número de ellos aunque dice tener
relaciones sexuales no se creen en riesgo por “tener una pareja estable”, lo
que hace necesario recordar que
durante la juventud y la adolescencia por ser precisamente una etapa de cambio y
descubrimiento de cosas constantemente nuevas y agradables la “estabilidad”
es con gran frecuencia relativa (8,17), por lo tanto es necesario poner en
conocimiento de estos jóvenes que existen formas de practicar sexo seguro que
ayudan de una manera más efectiva
a protegerse contra las ITS
, también podemos destacar como un aspecto positivo que algunos estudiantes
ante esta pregunta dijeron que no se sentían en riesgo porque usaban
preservativo, aunque evidentemente el número de ellos no es significativo, sí
son elementos que pueden ayudar siempre que reciban una orientación adecuada a
divulgar entre sus propios compañeros las ventajas de este método en la
prevención de dichas infecciones. El
63.3 % de los estudiantes que dijeron tener relaciones sexuales aceptan usar
preservativos, esta cifra aunque no
es baja, resulta todavía insuficiente pues
lo ideal sería que lo usara el total de ellos, estos resultados son
superiores a los que se reportan en investigaciones realizadas anteriormente en
otro grupo poblacional similar (26) e incluso son también superiores a los que
se reportan en jóvenes que se encuentran ya cursando la enseñanza superior
y que se supone tengan un mayor conocimiento sobre estas infecciones y
que además mantengan relaciones sexuales con mayor frecuencia (27,28); sin
embargo cuando observamos que de este 63.3 % solamente 15 estudiantes que representan el
(19.7 %), utilizan el preservativo siempre, mientras que el 80.2 % sólo lo usa
“casi siempre”, vemos que nuestros resultados no son todo lo satisfactorios
que pudiéramos imaginar, por lo tanto nuestro trabajo educativo debe reforzar
la necesidad de utilizar el condón como medio más eficaz hasta este momento en
la prevención de las ITS
(1,3,6,29,32). La
identificación de estas lagunas en el conocimiento que tienen los estudiantes
en nuestra área de salud nos permitirá elaborar un programa de medidas
encaminadas a satisfacer las necesidades de este grupo poblacional en cuestiones
de educación de la sexualidad, tomando experiencias
reportadas en la literatura donde se plantea la importancia de la
comunidad en la prevención de las ITS,
pues la misma permite identificar a
“ayudantes naturales” o facilitadores que
se convierten en amplificadores de esta información, además la comunidad
permite también identificar los tópicos hacia
los cuales debe encaminarse todo este trabajo (18,28),
existen estudios que reportan que los mejores resultados se obtienen
cuando se logra reclutar en estas campañas a “ayudantes naturales” que
provienen de la misma comunidad geográfica pues esto les permite tratar con
mayor facilidad temas que ante
desconocidos serían barreras o tabúes (18), lo cual se traduce en la
importancia de preparar a nuestros estudiantes como facilitadores en cualquier
campaña de prevención de enfermedades y educación de la sexualidad. Pensamos
que los problemas identificados en este estudio
son aspectos sobre los cuales se debe trabajar en una futura campaña de
salud sexual, pues se ha planteado que la
existencia de servicios de educación y prevención son la manera más efectiva
de identificar los factores de riesgo y
además detectar precozmente la presencia del VIH,
brinda oportunidades de consultar acerca de los principales riesgos
de adquirir una infección de transmisión sexual o el VIH/SIDA (31). E.
Gir, reporta que sus resultados después de 14 años de experiencia han
demostrado la importancia de la
educación sexual e información sobre temas de
infecciones de transmisión sexual, SIDA y sexualidad humana, señalando la
importancia de la divulgación de las medidas preventivas contra las infecciones
de transmisión sexual, el VIH/SIDA y la sexualidad humana en general (32),
otros investigadores (34) reportan que
los participantes en distintos
programas de asesoramiento
manifiestan cambios en sus sistemas de
cuidar su salud y la adquisición de nuevos métodos para hacerlo. CONCLUSIONES 1.
Los estudiantes tienen en su mayoría conocimientos generales acerca de
las infecciones de transmisión sexual conociendo las que con mayor frecuencia
se presentan en nuestro medio, sin embargo muestran desconocimiento con respecto
a los síntomas que pueden acompañarlas. 2.
Los estudiantes encuestados
no tienen conocimiento de la relación que puede existir entre las infecciones
de transmisión sexual y el VIH/SIDA. 3.
Conocen el riesgo que tiene cualquier persona independientemente de su
sexo de padecer una infección de transmisión sexual, sin embargo no se
reconocen como grupo poblacional de riesgo. 4.
Conociendo las principales vías por las que se puede adquirir una
infección de transmisión sexual y que
el uso del condón tiene un papel fundamental en la prevención de las mismas,
no siempre lo utilizan. BIBLIOGRAFIA 1.
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education and training. Across-cutting evaluation of nine innovative projects.
Eval. Health Prof. 22 (4): 405-26, Dec. Anexos TABLAS TABLA
No. 1
: ESCOLARIDAD SEPTIMO OCTAVO NOVENO No % No % No % TOTAL 12 76 95.0 - - - - 76 13 3 3.75 78 97.5 - - 81 14 1 1.25 2 2.5 80 100 83 TOTAL 80 100 80 100 80 100 240 TABLA
No. 2: INICIO
DE LAS RELACIONES SEXUALES EDAD
DE INICIO No. % 12 6 7.8 13 48 59.2 14 66 79.5 TOTAL 120 50 TABLA
No.
3
: ¿QUÉ
ES UNA ITS? 12 13 14 RESPUESTA No % No % No % Enfermedad
que se adquiere por vía sexual 73 96.0 80 98.7 82 98.7 | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||