Monografias | El debate KEYNESIANO versus CLÁSICOS a través de un cuento: “El cuentito del desempleo”El debate KEYNESIANO versus CLÁSICOS a través de un cuento: “El cuentito del desempleo”Resumen: Había una vez un pueblo, chiquito, de los cientos que se recostaban hace más de 1.500 años a lo largo del árido oeste argentino, del cual se dice fue el primero en descubrir el remedio contra el desempleo, ese problema que nadie había podido solucionar hasta ese momento, principios del siglo XXI. Inicialmente, ni ellos mismos, los habitantes de Petromlandia, tomaron conciencia de tamaño invento, pero lo habían logrado, y desde hacía varios años la gente era feliz en serio. Ya no tenían pobres, ni desocupados, sólo por ahí algunos problemas imponderables, de esos que nadie sabe quien los manda -inundaciones, incendios, alguna crisis externa, etc-, pero lo económico para ellos ya no era demasiado problema, todos tenían trabajo y con eso les sobraba. Había
una vez un pueblo, chiquito, de los cientos que se recostaban hace más de 1.500
años a lo largo del árido oeste argentino, del cual se dice fue el primero en
descubrir el remedio contra el desempleo, ese problema que nadie había podido
solucionar hasta ese momento, principios del siglo XXI. Inicialmente, ni ellos
mismos, los habitantes de Petromlandia, tomaron conciencia de tamaño invento,
pero lo habían logrado, y desde hacía varios años la gente era feliz en
serio. Ya no tenían pobres, ni desocupados, sólo por ahí algunos problemas
imponderables, de esos que nadie sabe quien los manda -inundaciones, incendios,
alguna crisis externa, etc-, pero lo económico para ellos ya no era demasiado
problema, todos tenían trabajo y con eso les sobraba. Y
el descubrimiento rápidamente traspasó las fronteras del pequeño y pacifista
pueblo, tanto que los economistas asentados en la capital de la provincia -esos
eternos negadores de posibilidades, como el Lic. Garré, economista clásico si
los hay, no podían creer lo que veían. ¿Cómo esos malditos condenados del
pueblo más chiquito y pobre, los menos instruídos -si ni economistas tenían-
estaban desafiando con los hechos lo que los libros de economía siempre habían
enseñado, lo que decían los maestros clásicos (Smith, Escuela Austríaca,
etc.). Y lo que fue peor para ellos, pronto la noticia se esparció a otras
provincias y países. Pero
qué habían hecho los de Petromlandia, que hasta los doctores de Harvard venían
a visitar a su mandamás. Resulta que una vez, hacía 4 años atrás, una grave
inundación los dejó con muy poca cosecha. Y el pueblito dependía de esa
actividad porque muchos petromlandianos trabajaban allí -aunque habían otras
industrias también-, además ya venían con mucha gente desocupada de antes, la
tecnología expulsaba mano de obra era la explicación frecuente, eran los
nuevos tiempos. Entonces el mandamás del feudo, al que apodaban "El
Jefe", una persona con visión y don de autoridad, dijo que iban a emitir más
cantidad de su propia moneda, el petrom, para ver si podían salir de la crisis
de una vez por todas. La gente -los más emprendedores y capaces- iban a recibir
los adicionales billetes emitidos- sólo para invertir en emprendimientos nuevos
o expansiones de existentes, del sector que sea dijo "El Jefe"
mientras sea buen negocio, ésto va a generar trabajo genuino. Además "El
Jefe" también iba a tomar una parte de esos miles de billetes a emitirse,
los iba a usar para hacer toda una serie de caminos, viviendas y otras obras que
tenía anotadas en un papel que había confeccionado hace varios años, cuando
su padre le traspasó el mando del pueblito. Y lo que es más, ninguno de los
empresarios tradicionales, en especial los más poderosos -los de la Unión
Comercial e Industrial de Petromlandia-, se opusieron. "No", dijo el
gordo Pezkarm, el más rico de todos los empresarios de Petromlandia y al que
todos sus pares seguían cuando tomaba una decisión, "...qué vamos a
aumentar los precios de nuestros productos ante la mayor demanda si tenemos las
fábricas recontraparadas por la crisis, la gente y el gobierno van a tener más
guita para gastar -los nuevos billetes emitidos- y vamos a vender más. Y siguó
con su discurso "...qué me importa a mí si los más pobretones del pueblo
ahora tienen más guita para comprar, yo voy a vender más y me voy a hacer más
rico aun y aparte me van a choriar menos, ya estoy cansado de pagarle a
guardianes especiales para que cuiden mis mansiones". Y así como era
amante del dinero también era visionario el gordo, como así también era
progresista “El Jefe”, de esta forma el pueblo a los 5 años ya no tenía
desocupados y los salarios de sus habitantes crecían año a año, eran cada día
más ricos los de Petromlandia, cada vez venían más extranjeros desde los
pueblos y provincias vecinos a probar suerte en Petromlandia. ¿Pero
cuál fue el secreto de este pueblito? Lo que pasó fue que tenían un mandamás
que era responsable con el dinero que emitía sin respaldo –sin respaldo como
le gusta decir al Lic. Garré y sus amigotes-; si bien a los billetes que emitía
no los tenía a todos respaldados con dólares y euros -las monedas fuertes de
los países más poderosos del mundo en aquella época-, "El Jefe" era
responsable con su manejo, todos los billetitos nuevos que fabricaba con la
maquinita, de la cual sólo él tenía la llave para hacerla funcionar, iban sólo
para invertir: nuevas obras y nuevas empresas, nada más; prohibido estaba
destinar los nuevos billetes a gastos en sueldos a empleados administrativos del
feudo. Además, los palos gruesos empresarios, como el gordo Pezkarm, eran
vivos, para qué iban a aumentar los precios de sus productos o huir de la
moneda local para comprar dólares o euros, si a ellos les convenía que los
pobres y todos los demás del pueblo tuvieran más dinero, se iban a cansar de
vender más, y sus empresas iban a ser lo suficientemente grandes y fuertes como
para poder exportar a los otros pueblos, provincias y países del mundo, en
especial a ese país en el cual circulaba el dolar como moneda, los rubios y
listos del norte. Y
así fue, cuentan que Petromlandia se fue haciendo cada vez mas grande, con toda
la gente que se venía de otros lugares a vivir allí por su prosperidad, y que
además sus habitantes cada vez pudieron destinar más plata y tiempo a
educarse, a investigar la cura de enfermedades y a cuidar el ambiente, y tan
bien les fue que la gente empezó a vivir 120 años promedio y fueron felices en
serio, habían llegado a conocer el paraíso en la tierra, y quizás también en
el cielo, porque aunque nunca se conoció a ningún petromlandiano que haya
hablado después de muerto, es probable que la mayoría haya ido al cielo, si en
Petromlandia eran rebuenos todos, casi no había delincuentes y ni hablar de
guerras; es que cuando hay trabajo y bienestar son pocos los que eligen el mal
camino.
Extraído
de: "Cuentos
on-line de Civilizaciones Ancestrales", Año
3510, www.civilizacionesancestrales.tv/cuentos/petromlandia.htm web
site que recopila historias de pueblos que vienen de hace muchos pero muchos años,
de aquellas épocas en que se conocieron las primeras civilizaciones humanas que
le encontraron la vuelta al desempleo de recursos, en especial el recurso
humano. Autor:
Sebastián Laza -economista- Noviembre
de 2005 Publicación enviada por Sebastián Laza Contactar mailto:slaza@conexionfinanciera.com.ar Código ISPN de la Publicación EEFEAFuVAVnadceoZC Publicado Sunday 13 de November de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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