Monografias | Algunas consideraciones sobre la teoría curricular y el aprendizaje del conocimiento históricoAlgunas consideraciones sobre la teoría curricular y el aprendizaje del conocimiento históricoResumen: La teoría curricular en los momentos actuales ha evidenciado un amplio desarrollo, si tenemos en cuenta que las necesidades educativas en el contexto internacional han pasado a formar parte de las prioridades en muchos países, con el objetivo de responder a las demandas sociales de los pueblos. Por ello, referirse al currículo y considerar que existan criterios homogéneos sería una gran utopía, pues los contextos exigen currículos dinámicos capaces de dar una respuesta urgente a dichas exigencias. Índice Introducción Desarrollo Perspectiva
del currículum en la Educación Superior Consideraciones
generales del proceso de enseñanza / aprendizaje de la Historia Caracterización
del contenido histórico y condiciones para su aprendizaje Conclusiones Bibliografía La teoría
curricular en los momentos actuales ha evidenciado un amplio desarrollo, si
tenemos en cuenta que las necesidades educativas en el contexto internacional
han pasado a formar parte de las prioridades en muchos países, con el objetivo
de responder a las demandas sociales de los pueblos. Por ello,
referirse al currículo y considerar que existan criterios homogéneos sería
una gran utopía, pues los contextos exigen currículos dinámicos capaces de
dar una respuesta urgente a dichas exigencias. Sin
embargo, no se puede pasar por alto las teorías y criterios de importantes
investigadores sobre la temática, que desde principios del siglo XX fueron
sentando las bases para el desarrollo actual de la teoría curricular. En ese
contexto, Cuba ha desempeñado un importante papel en el enriquecimiento de la
teoría curricular. Las propias posibilidades que brindó el gobierno desde
1959, con la ampliación a todos los sectores de la población a la educación,
demandaba currícula en correspondencia con cada momento histórico. Desde este
punto de vista no se perdió la perspectiva del aprovechamiento del conocimiento
histórico para consolidar el sistema de valores ya incorporado al modo de
actuación de los cubanos dada las tradiciones patrióticas de dicha población. Por ende,
este trabajo persigue el objetivo de reflexionar sobre la concepción curricular
que asume el sistema educativo cubano, teniendo en cuenta a su vez el la
proyección del trabajo con el conocimiento histórico y sus complejidades,
fundamentalmente cuando nos encontramos en presencia de estudiantes de otros países. Desarrollo Aspecto a
tener en cuenta, es lo referido al proceso del desarrollo curricular en Cuba,
para ello tomaremos en consideración los criterios del colectivo del Instituto
Central de Ciencias Pedagógicas [1] que señalan
que las transformaciones educativas en el país estuvieron aparejadas al propio
proceso revolucionario, se requería de la erradicación del analfabetismo para
poder llevar a cabo la preparación del nuevo potencial científico del país. Es
justamente en la década de los 80 cuando se aprecia la implementacion y
consolidación del Sistema Nacional de Educación como resultado del Plan de
Perfeccionamiento iniciado en el año 1972, constituyendo la reforma más
importante que ha tenido el sistema educativo cubano después de 1959. Todos los
agentes socializadores y educativos cubanos dirigen sus esfuerzos hacia el
desarrollo de un nuevo tipo de hombre, integral, profundamente solidario y
humano, con un alto sentido de su identidad nacional, identificado con su
cultura y su nación. A este propósito se suma la Escuela Internacional de
Educación Física y Deporte que no queda fuera de las intenciones de las
intenciones antes señaladas. En el año
1995, dadas las contradicciones surgidas en el ámbito educacional, se llevaron
a cabo proyecciones con respecto a los escenarios educativos y se planteo la
realización de un modelo para la escuela cubana, dando lugar a reflexiones y
posiciones teóricas sobre el papel socializador de la escuela cubana y su
estructura curricular. En este
sentido debe ser tenido en cuenta de que todo currículo se sustenta en un
conjunto de concepciones que constituyen los fundamentos teóricos del mismo,
pues aportan un marco referencial donde se apoya y justifica la toma y ejecución
de decisiones relativas al diseño y desarrollo curricular. Ellas son: ·
Concepciones acerca del hombre y de la educación. ·
Concepciones sobre el papel de la educación y sus instituciones. ·
Concepción del proceso de conocimiento y de la ciencia. ·
Concepción del proceso de enseñanza aprendizaje. El currículum
puede analizarse desde la perspectiva de los modelos teóricos usados para
analizar las diversas perspectivas socio-históricas de la enseñanza: Modelo
tradicional Los currículos
hacen énfasis en la conservación y transmisión de los contenidos como
algo estático, las relaciones sociedad escuela son descuidadas y existe
un marcado enciclopedismo. Modelo
tecnocrático Conocido
también como tecnología educativa, a nivel de currículum se caracteriza
por su ahistoricismo y el reduccionismo de los problemas educativos a los
asuntos escolares. Se
concibe el currículum como una serie de procedimientos técnicos que
aseguran el logro del aprendizaje. Considera que un buen diseño
curricular dará magníficos resultados sin importar el contexto socioeconómico. Modelo crítico Toma en
cuenta conceptos como el autoritarismo y el poder, declarando que el
problema básico de la educación no es técnico, sino político. No niega
la posibilidad de trabajar científicamente el currículum. Este modelo al
tomar elementos del psicoanálisis y de la teoría de las ideologías,
revela un nuevo concepto: el currículum oculto. Sin
embargo, en el estudio realizado sobre la problemática queda explícito, entre
los diferentes autores, que es en el currículum donde se concretan toda una
serie de principios - ideológicos, pedagógicos, psicopedagógicos, sociológicos,
etc.- que en su conjunto evidencian la orientación general del sistema
educativo de que se trate, en correspondencia con el modelo educativo. Desde este
punto de vista, el Dr. Ariel Ruiz Aguilera, en su obra “Teoría y práctica
curricular”[2], dedica
todo un capítulo a explicar las consideraciones para enfrentar una nueva
concepción curricular, las que resumimos a continuación: Por lo
anteriormente expuesto queda claro para nuestra investigación de que elaborar
un currículum, supone “traducir dichos principios en normas de acción, en
prescripciones educativas, con el fin de elaborar un instrumento útil y eficaz
para la práctica pedagógica”[3] En este
sentido debe entenderse que el currículum constituye un eslabón importante que
se sitúa entre la declaración de principios generales y su traducción
operacional, entre la teoría educativa y la propia práctica pedagógica, entre
lo que se planifica y lo que se ejecuta, entre lo que se prescribe y lo que
sucede concretamente en el aula. El currículum
es un conjunto de premisas de pensamiento social, los que orientan y determinan
las formas de ver e interpretar la realidad, las formas de aprender
el conjunto de hechos que se dan en la práctica y teoría. Es
importante comprender que la educación es una práctica social e histórica
en el que el hombre como constructor y creador de su propia educación
desarrolla un currículo y como tal considera al hombre como sujeto
social ( individuo- social), en la que la educación es una
responsabilidad de la sociedad donde sus miembros desempeñan diferentes roles,
desde la perspectiva de la práctica social y enriquecimiento de la subjetividad
humana, sustento básico para la producción y la creación de la riqueza social
( ciencia, tecnología, arte, filosofía, etc.) como fundamento para el
desarrollo sostenido de la humanidad para alcanzar la estabilidad
y correlación de fuerzas sociales en la práctica de la cultura política, la
práctica de la producción y la practica educativa como la formación
integral del educando. El currículum
debe responder a ciertas exigencias: Atendiendo
a los elementos anteriormente expuestos, asumimos como concepto de currículum
el dado por los investigadores del Instituto Central de Ciencias Pedagógicas,
atendiendo a su nivel de actualización: Por currículo entendemos el sistema de actividades y de
relaciones, dirigidos a lograr el fin y los objetivos de la educación para un
nivel de educación y tipo de escuela determinados, es decir, los modos,
formas, métodos, procesos y tareas, mediante los cuales, a partir de una
concepción determinada, se planifica, ejecuta y evalúa la actividad
pedagógica conjunta de maestros, estudiantes y otros agentes educativos, para
lograr la educación y el máximo desarrollo de los estudiantes[4] Dicho
concepto expresa de forma sintética el carácter dialéctico del currículo a
partir de la relación existente entre enseñar / aprender, las relaciones
contenidos / práctica pedagógica, además de dejar explícito la relación
entre el contenido y otros elementos en correspondencia con el contexto histórico
social del cual se trate, conducente al desarrollo de la personalidad en
general. Como un
proceso dinámico, continuo, participativo y técnico, en el currículum se
pueden distinguir las siguientes fases: De igual
manera Díaz Barriga[5]
plantea que el diseño curricular es una respuesta no solo a los problemas
educativos sino también aborda los problemas económicos, sociales y políticos.
Por ello tomamos en consideración los elementos del currículum que
propone César Coll[6] para
cumplir con éxito su función social: El primer
elemento deja explícito las intenciones que se propone la concepción
curricular, mientras que los otros tres están referidos más bien a las
acciones a seguir en correspondencia con las intenciones propuestas. Consideramos
que el diseño curricular es uno de los componentes determinantes
que orientan hacia la práctica educacional y social a partir de la
redefinición de problemas reales, el diseño y la aplicación de
procedimientos eficaces: entradas en términos de recursos, los procedimientos
como estrategia operacional y la salida de productos transformados que se
vinculen como un proyecto social. El currículo,
en nuestros tiempos, constituye uno de los ámbitos de mayor análisis e
interpretación, como medio que propicia la aprehensión del conocimiento dentro
del campo de la educación. Son muchas las acepciones que se tienen del término,
y ésta no es una ocasión para recogerlas. Sin embargo, se hace necesario
precisar desde qué ángulo se operará con dicho concepto, según lo que se
aprecia en la bibliografía de los últimos años. Currículo
incluye a los contenidos, a los objetivos y a las formas de enseñanza que
potencian aprendizajes, ya sea desde la planificación como desde la realidad
interactiva. Se vincula, por un lado, con el objeto epistémico que se configura
en el proceso del conocimiento; y por otro, con la gestión de reproducir y de
generar conocimientos, incluyendo lo propio de las formas en que se establece la
conservación y la transformación del legado, ya sea como patrimonio o como
creación e innovación. El currículo
constituye, desde la posición que se expone, una manifestación de la concepción
de hombre y de la sociedad que se sustenta. Es, en sí, un proyecto de vida y,
por consiguiente, en última instancia, siempre, en él se plasma la
jerarquización que se ha establecido de los valores que se privilegian en la
comunidad educativa comprometida. El currículo,
entonces, está lejos de ser sólo el mero documento escrito en el cual se
declaran las aspiraciones del sistema. El currículo, como instrumento
viabilizador de un proyecto de vida, constituye un sistema generativo de
conocimiento y de acción humana, con presencia, al unísono, de un modo u otro,
de un sistema de reproducción y creación de los mismos. Así
entendido, el currículo implica, en su especificidad, necesariamente, una
connotación sociocultural, puesto que es imposible la proposición de una
concepción de desarrollo curricular, desconociendo las comunidades
educativas; tampoco es posible, sin considerar las demandas y exigencias del
contexto histórico concreto; menos aún, podría concebirse como un instrumento
que relega la preocupación por la persona en sí misma. Por lo que
nuestra concepción curricular propende a: Los
elementos anteriormente señalados se articulan perfectamente con la concepción
curricular que se asume en esta investigación. Los seres
humanos, sin importar el tiempo o lugar, necesitan de un sentido de si, un
sentido de cómo llegaron, adonde están, de manera de comprender y evaluar
hacia dónde van en lo que sigue. La historia no sólo contesta al qué, al cuándo,al
dónde y al quién en el curso de la experiencia humana en nuestro planeta, sino
también al por qué. El
desconocimiento de los procesos históricos pasados conduce a una visión
ingenua, superficial y distorsionada de la complejidad de la realidad social
presente y es precisamente a través del estudio del pasado, que los individuos
están en condiciones de desarrollar una manera más informada de ver, conocer y
actuar en la sociedad en la que viven. La ciencia
histórica intenta explicar las transformaciones en las relaciones sociales (políticas,
económicas, sociales e ideológico-culturales) en las que necesariamente se
despliega la actividad humana. El
aprendizaje histórico es el proceso de desarrollo de la conciencia histórica
en el cual se adquieren las capacidades de la memoria histórica, que actualiza
analíticamente la experiencia del pasado, de manera tal que las condiciones de
vida presentes resulten comprensibles y las perspectivas futuras de la práctica
vital puedan desarrollarse conforme a la experiencia. En este
sentido, y con respecto a la renuncia al conocimiento histórico son
contundentes las palabras del historiador Eric Hobsbawm, quien en su última
obra señala: "La destrucción del pasado, o, mejor dicho de los mecanismos
sociales que vinculan la experiencia personal con la de generaciones anteriores
es uno de los fenómenos más característicos e inquietantes en las postrimerías
del siglo XX. La mayoría de los hombres y las mujeres jóvenes crecen en este
fin de siglo en una especie de presente perpetuo, sin relación orgánica alguna
con el pasado del tiempo en el que viven"[7] La Historia
posee características que la convierten en un campo de aprendizaje con
dificultades especiales para estudiantes como los que posee la Escuela
Internacional de Educación Física y Deporte, dada por su propia naturaleza
como ciencia social, pues supone el conocimiento, análisis y la explicación de
acontecimientos ya acaecidos, tratándose de conocimientos de alto grado de
complejidad, en el que los fenómenos están estrechamente interrelacionados
dialécticamente. Además de ello su complejidad puede ser apreciado
concretamente en: Atendiendo
a lo anteriormente planteado, la comprensión de los fenómenos históricos
exige un dominio de modelos de conocimientos extremadamente abstractos y por
ende la utilización de análisis variables y relaciones difícilmente
aislables. Lo señalado
anteriormente nos conduce a dejar planteado algunas consideraciones con respecto
a la enseñanza de la Historia: En el
proceso de aprendizaje de los conocimientos históricos se requiere fomentar el
desarrollo de un pensamiento reflexivo y flexible, por lo que es necesario
“organizar la actividad del aprendizaje mediante la utilización de
procedimientos que estimulen los procesos lógicos, que entrenen a los alumnos
en la búsqueda y valoración de los conocimientos y en el trabajo
independiente”[8] Siguiendo
el camino científico en la explicación de cada hecho y acontecimiento histórico,
es posible desarrollar y fomentar en el estudiantado el acto de pensar,
reflexionar y analizar los mismos desde diferentes puntos de vista. Ello nos
posibilita educar al estudiante en la importancia y la fuerza de los valores
morales de los hombres para transformar el mundo que les ha tocado vivir y la
necesidad de reforzar las tradiciones patrias como manifestación de los
elementos identitarios autóctonos. En el
contexto actual, el hombre se ve en un mundo donde progresivamente se
acrecientan las desigualdades como consecuencia de la existencia de un mundo
globalizado en el que impera la unipolaridad imperialista, sin embargo, la enseñanza
de la Historia contribuye a comprender y reflexionar sobre dicha situación,
pero para ello debe ser encaminada a transformar el estilo de pensamiento de los
individuos, cultivando el amor a la libertad e independencia, a su vez
contribuye a formar una nueva concepción del mundo. A su vez
los vertiginosos cambios científicos y tecnológicos que se suceden
internacionalmente, se convierte en otro reto para la enseñanza de la Historia,
pues se requieren hombres reflexivos, creativos, con verdadero espíritu de
transformar el entorno y que se conviertan en protagonistas activos de la
sociedad. Sin embargo
podríamos preguntarnos: ¿Son los sistemas educativos de los países
tercermundistas capaces de fomentar y educar al hombre que exige la nueva
sociedad : reflexivo, transformador, creador, emprendedor? Indudablemente
que no, pues los mismos responden a intereses muy específicos de las clases
gobernantes, pero además la enseñanza no ofrece posibilidades para el
reflexionar sistemático, explotar los diversos puntos de vista a partir del
conocimiento previo del estudiante y su relación con el contexto del cual
proviene. Por todo lo
anterior, podemos plantear a partir de la experiencia cubana en este terreno, la
existencia de problemas muy concretos que requieren soluciones dinámicas y que
consideramos que en uno u otro momento se han presentado en nuestro colectivo de
profesores: Desde
nuestra perspectiva consideramos que la presente investigación busca dar
respuesta a muchos de estos problemas señalados, concibiendo una concepción
curricular de un programa de Historia que contribuya a la formación de un
profesional con sólidos conocimientos y una alta capacidad reflexiva, por ende
ello le propiciará una nueva forma de interpretar el mundo que les ha tocado
vivir. La
aprehensión de conocimientos constituye una actividad mental compleja para
asimilar el mundo exterior, por ello requiere de ideas, reflexiones,
comparaciones, descubrimientos y otros procesos. La ciencia
histórica resulta importante para el conocimiento de la sociedad pues ella
permite: Es por todo
ello que, el historiador al enfrentarse a un problema histórico no puede
separar las variables físicamente, sino que ha de realizarlo conceptualmente,
valiéndose de la determinación y valoración de fuentes históricas, su
estudio y comprobación permiten establecer los hechos concretos, los cuales son
necesarios ubicarlos en espacio y tiempo. La Historia
posee leyes generales y regularidades que propician el análisis y el
establecimiento de modelos que pueden ser aplicados, es decir contextualizados
en diferentes situaciones o coyunturas históricas. ¿Qué
debemos tener en cuenta respecto a la enseñanza de la historia? A partir de
las necesidades de que se produzca un aprendizaje que promueva el desarrollo de
un estilo de pensamiento reflexivo y flexible, el profesor debe tener en cuenta
ciertos factores que pueden incidir en dicha actividad de forma negativa o
positiva, en correspondencia con las circunstancias: Debe
tenerse en cuenta que, los conocimientos históricos no se relacionan con la
realidad directamente percibida, pues los conceptos, procesos y leyes, se
refieren a una realidad indirecta, mediatizada, a través de conceptos o
sistemas de conceptos. Significativo
resulta que, el fundamento de cualquier conocimiento científico está
constituido por los hechos, en este caso es el resultado de conocer los hechos
de la historia de la sociedad, los elementos o aspectos que intervienen en él,
así como las regularidades que actúan en este. Sin embargo, debe comprenderse
que la Historia es el resultado de la concatenación de hechos particulares, que
aunque inigualables cada uno, poseen puntos en común, por lo que todo
acontecimiento histórico refleja lo general, pero éste no puede existir al
margen de los hechos particulares. En el
aprendizaje del conocimiento histórico debe tenerse en cuenta lo antes señalado,
pues en las clases el profesor trabaja con categorías generales, haciéndose
necesario vincularlas con aquellos elementos probatorios que propicien la
asimilación correcta de la realidad histórica. Es
importante en este proceso que, en la misma medida en que se descubra el aspecto
interno del proceso histórico, se revela la esencia humanística de esta
materia, a través del conocimiento de los valores morales de los hombres y
personalidades históricas que lucharon, sus contradicciones, sacrificios,
reveses, así como aquellos pueblos convertidos en estandartes de la lucha
revolucionaria. La
investigadora Haydée Leal García, en su libro “Pensar, reflexionar y sentir
en las clases de Historia”, plantea que los docentes deben tener precisado los
elementos que incluye el conocimiento del hecho histórico y al cual nos
adscribimos : Estos
elementos nos conducen a plantear que la adquisición del conocimiento histórico
resulta complejo en la misma medida en que el estudiante debe asimilar los
conocimientos fácticos externos y lo racional, lo interno; por lo que la
Historia está obligada a buscar las causas del movimiento social, investigando
los fenómenos históricos en su esencia, mediante la interpretación científica. La enseñanza
de la Historia en la actualidad no es la simple acumulación de información es
incentivar al estudiante a realizar valoraciones científicas de los fenómenos
históricos, por lo que el empleo del método de investigación histórico en el
proceso de aprendizaje les permitirá redescubrir los elementos probatorios
necesarios. Debe tenerse en cuenta que no son los postulados generales que
ofrece el docente, los que resultan convincentes para el estudiante, sino
aquellos a los cuales ha llegado como consecuencia de un análisis dinámico
desde el punto de vista mental y la existencia de vivencias emocionales. La
complejidad del proceso antes argumentado, expresa la necesidad de que el
docente tenga en cuenta las acciones que le permitan al estudiante dominar las
habilidades generales del trabajo con las fuentes y la expresión y
comunicación de los conocimientos, sin obviar que la motivación que se logre
en ellos mediante las actividades hará más eficiente el aprendizaje. El objetivo
no es preparar especialistas desde el punto de vista histórico, sino
proporcionar a los estudiantes los conocimientos esenciales y un método científico
de análisis, lo que contribuiría al desarrollo en el individuo de un
pensamiento más humanista, justo y solidario; considerándolo como una
identidad pensante, que en un ambiente adecuado pueda reflexionar, actuar de
forma dinámica, valorar, criticar y sentir, asumiendo posiciones ante las
valoraciones históricas a partir de sus propias experiencias. El estudiante
debe aproximarse al conocimiento desde una posición transformadora. 1.
La organización del currículum en la elaboración de un programa, debe
tomar como punto de partida los problemas de la realidad social y profesional,
preparando a los estudiantes como aprendices de sus propios conocimientos,
creando las condiciones necesarias para que adquiera la competencia en su
formación profesional, que le permite aplicar los conocimientos teóricos prácticos
adquiridos, darle solución a las nuevas situaciones que la vida le impondrá. 2.
Currículo incluye a los contenidos, a los objetivos y a las formas de
enseñanza que potencian aprendizajes, ya sea desde la planificación como desde
la realidad interactiva. Autores: M.Sc.
Nereyda Piñeiro Suárez. nereidaps@eiefd.co.cu Ing. Ana Piñeiro
Suárez. M.Sc Erol
González castillo. erolgc@eiefd.co.cu M.Sc Pedro
Calderón Fornaris. pedrocf@eiefd.co.cu
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