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¿Tuvo Santiago su cañonazo cada día?
Resumen: Una de las tradiciones más conocidas y entrañables de la capital de la Isla es el cañonazo que se dispara cada noche a las nueve, desde la fortaleza de San Carlos de la Cabaña. Cuba guarda esa tradición como Cádiz en España, Valparaíso en Chile o Melilla en el norte de África 1.
Publicación enviada por Gladys Horruitiner Oleaga
(Un hecho poco conocido de la ciudad de Santiago de Cuba en el 490 aniversario de su fundación. )
Una de las tradiciones más conocidas y entrañables de la capital de la Isla es el cañonazo que se dispara cada noche a las nueve, desde la fortaleza de San Carlos de la Cabaña. Cuba guarda esa tradición como Cádiz en España, Valparaíso en Chile o Melilla en el norte de África 1.
La villa de San Cristóbal de la Habana hasta el siglo XVIII fue “una ciudad abierta”, aunque no gozaba de la placidez idílica con que la refleja la Condesa de Merlín, pues desde el siglo XVI se vio acosada por los ataques de corsarios y piratas, que mantenían a la población y al gobierno de la Metrópoli en perenne zozobra. Por esto en 1667, bajo el gobierno de don Francisco Dávila Orejón, se proyectó amurallar esta plaza fuerte 2, según la costumbre de las ciudades más antiguas que se encerraban en círculos de piedras para defenderse de sus enemigos. Dichos muros presentaban de trecho en trecho, puertas de acceso y salidas, que se abrían y cerraban a la señal de un cañonazo.
La obra se inició en 1730 y culminó entre 1740 y 1797, según distintos historiadores.
El cinturón de piedra ciñó por mucho tiempo a la ciudad. Entonces, desde una de sus fortalezas o desde algún navío surto en puerto, se indicaba la apertura o cierre de sus portones, así como del canal de acceso a la bahía, con la detonación de un cañonazo. Cada ocaso y cada aurora, tierra y
mar, fueron testigos de esta señal.
Aún después de haber caído las históricas murallas y de que se respiraran aires nuevos en la ciudad centenaria, perduró la costumbre a través de un ritual similar al de entonces, que hoy da interés y colorido a la memoria histórica.
Actualmente en la fortaleza San Pedro de la Roca de Santiago de Cuba se mantiene esa
tradición de hacer detonar un cañonazo, que se engrandece con un espectáculo natural impresionante; a la hora de la puesta de sol. La ceremonia se realiza sin gran boato, sencillamente, como disparaba la artillería mambisa sus cañones.
Un hecho poco conocido de la historia de la ciudad, es que en otra época también se disparó un
cañonazo cada día en Santiago de Cuba. ¿Fue la causa colonial el fundamento de la misma? La
ciudad que ostentó el título “la muy fiel y la muy leal”,³ no pudo ser amurallada, por lo que el motivo para la diaria detonación no fueron regulaciones para proteger a la ciudad de asaltos propios de la época; ni medidas coercitivas que el gobierno de la metrópoli imponía y aprovechaba. Muy
diferente razón hubo en ello; la génesis la encontramos en inquietudes científicas y de avance social
de los más ilustrados de sus hijos.
Durante el siglo XIX y aún en los primeros años del XX, la ciudad sufría mucho atraso en las
comunicaciones a causa de que regía la HORA LOCAL, sistema de tiempo basado en la HORA
SOLAR, consecuencia de la rotación terrestre.
De acuerdo con la HORA LOCAL, tenían la misma hora todos los puntos situados en el mismo meridiano desde el polo norte hasta el polo sur, no así de este a oeste. Dada la extensión longitudinal de la isla, existían más de quince horas locales que diferían cuatro minutos por cada grado, lo que constituía un verdadero caos, sobre todo para sincronizar nacionalmente actividades que requerían cumplimiento de horarios fijos, como los horarios de trenes entre otros.
El progreso de las comunicaciones y el transporte hicieron necesario el establecimiento de un sistema de tiempo más funcional y preciso, para ello se implantó el de los HUSOS HORARIOS, norma del HORARIO OFICIAL utilizado en la mayor parte del planeta, surgido por acuerdo de los distintos gobiernos del orbe, para evitar confusiones de horarios entre los países.
Aplicando el descubrimiento que miles de años antes realizaran los habitantes de Mesopotamia, la esfera terrestre se dividió en 24 Husos. Cada uno de ellos de 15 grados, completarían los 360 grados de la circunferencia terrestre, aplicación de los descubrimientos de los babilonios en épocas
remotas4. .; Cuba ajustó su Hora Oficial de acuerdo al Huso Horario 19, para que rigiera una sola hora legal en toda la república, haciendo adaptaciones debido a su extensión territorial de este a oeste 5.
El Meridiano de Greenwich o Meridiano Cero ha servido de referencia para ello.
En 1910 se implantó en Santiago de Cuba la HORA OFICIAL, conforme al Meridiano 75 de longitud occidental, que pasa por Yateras. Este notable avance fue posible debido a las activas gestiones que realizó el Claustro del Instituto Provincial de Segunda Enseñanza de la ciudad, caracterizado siempre por su entusiasmo en la aplicación de adelantos científicos, pedagógicos y sociales.
Lo inusitado de este proyecto y su aplicación fue, además, el modo singular de comunicarle a la población la hora oficial cuando este cambio se realizó: En el extremo nordeste del jardín del Instituto, ubicado en la Loma del Intendente, en el barrio del Tivolí, se instaló un poste por donde ascendía hasta la parte superior una bola roja, de acuerdo con un cronómetro situado al efecto.6 El descenso de esta bola y el consiguiente estampido de un cañonazo, eran la señal convenida para que la población santiaguera conociera la hora exacta 7.
Así se estrenó la ciudad en el progreso de los sistemas de comunicaciones, transporte y de tiempo en la primera década del siglo XX. Cada día, desde el 1º de octubre de 1910 el cañonazo señaló la hora; que no fue como en La Habana a las nueve de la noche, sino a las diez de la mañana 8.
Autora:
Gladys Horruitiner Oleaga
(Fragmento del trabajo inédito “Las publicaciones de los
estudiantes de Santiago de Cuba entre 1900 y 1958” )
NOTAS
1- Fernando Lobeto. “El Cañonazo de las nueve” .Revista Bohemia. La Habana. 58 (44):105; noviembre 4,1966
2 - Eusebio Leal. “El Cañonazo de las nueve”. Revista Bohemia. La Habana. 73 (45):4; noviembre 6,
1981.
3 - Real Cédula de 14 de febrero de 1712.
4 - Marcelino Ortiz. “Unos están de fiesta y otros duermen la mona.” Juventud Rebelde. (La Habana)
31 diciembre 1989: 3.
5 – Olga Ramos. Geografía Física. La Habana: Editorial Pueblo y Educación; 1977
6 - Un utensilio similar existía en el observatorio de Greenwich. Fue el mecanismo usado internacionalmente para que los barcos en puerto sincronizaran la hora.
7- La información sobre este interesante hecho, memoria histórica que hoy adquiere actualidad, apareció en el ejemplar # 15 del Año II de la revista El Estudiante Oriental, órgano de los estudiantes del Instituto Provincial de esta ciudad; editada en Santiago de Cuba en octubre de 1910.
8- Para más información ver Carlos Forment. Crónicas de Santiago de Cuba , Tomo I pagina 380 y página 414, y el periódico El Cubano Libre (Santiago de Cuba) del domingo 2 de octubre de 1910 y 14 de abril de 1911; 17; 182.
9- Aunque con pequeñas variaciones, estas fuentes aportan crédito al hecho histórico.
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Publicación enviada por Gladys Horruitiner Oleaga
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Publicado Wednesday 11 de January de 2006
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