Monografias | Intervención educativa sobre parasitismo intestinal en madres de niños menores de dos años. Ocubilá, Huehuetenango. Julio - Septiembre 2004Intervención educativa sobre parasitismo intestinal en madres de niños menores de dos años. Ocubilá, Huehuetenango. Julio - Septiembre 2004Resumen: Se realizó una intervención educativa con el objetivo de aumentar el nivel de conocimiento acerca de las parasitosis intestinales en las madres de niños menores de dos años pertenecientes al Puesto de Salud Ocubilá, Municipio Huehuetenango, durante los meses de julio a septiembre del 2004. El universo se constituyó por el 100% de las madres de niños menores de dos años del área atendida por el Puesto de Salud. Luego de aplicar los criterios de exclusión se trabajó con 48 señoras. Palabras Claves: Promoción en salud, Prevención de enfermedades,intervención educativa, parasitismo. INDICE Resumen Introducción Objetivos Método Análisis
y Discusión Conclusiones Recomendaciones Referencias
bibliográficas Anexos RESUMEN Se
realizó una intervención educativa con el objetivo de aumentar el nivel de
conocimiento acerca de las parasitosis intestinales en las madres de niños
menores de dos años pertenecientes al Puesto de Salud Ocubilá, municipio
Huehuetenango, durante los meses de julio a septiembre del 2004. El universo se
constituyó por el 100% de las madres de niños menores de dos años del área
atendida por el Puesto de Salud. Luego de aplicar los criterios de exclusión se
trabajó con 48 señoras. La obtención del dato primario se realizó mediante
la aplicación de un cuestionario que recogió la información general y abordó
aspectos como: etiología, vías de transmisión, sintomatología y formas de
prevención de las parasitosis intestinales. Al aplicarlo por primera vez
encontramos pocos conocimientos en casi todas las participantes, quienes en su
mayoría eran amas de casa, con predominio del analfabetismo y la primaria sin
terminar. De acuerdo a las principales dificultades encontradas implementamos un
programa educativo, al finalizar aplicamos
nuevamente el cuestionario, encontrando un aumento significativo del nivel de
conocimiento (p<0.05), al aumentar de un 10.42% a un 85.42%, con un
porcentaje de variación de 720%. El procesamiento de la información se llevó
a cabo utilizando el programa estadístico
Epi Info 2002, calculando el porcentaje como medida de resumen y el
porcentaje de variación como
medida de comparación. Se aplicó la prueba de McNemar para analizar las
diferencias estadísticas de las variables categóricas.
Finalmente arribamos a conclusiones y ofrecimos las recomendaciones
pertinentes. Palabras
Claves: Promoción en salud, Prevención de enfermedades,
intervención educativa,
parasitismo, INTRODUCCIÓN El
parasitismo se conoce desde épocas tan remotas, que miles de años antes de
nuestra era ya se tenían nociones reales de las tenias, filarias y lombrices
intestinales, esa fue precisamente la razón por la que se escogió al gusano
como símbolo de enfermedad; concepto que se extendió a los indostánicos,
chinos, árabes y judíos. Se considera parásito todo ser vivo, animal o
vegetal, que pasa una parte o toda su existencia en el interior de otro ser
vivo, a expensas del cual se nutre, y provoca daños aparentes o inaparentes(1,
2). Las
enfermedades parasitarias son responsables de una morbilidad considerable en el
mundo entero; se presentan frecuentemente con síntomas no específicos y altas
tasas prevalencia. Las ascariosis, tricocefalosis, giardiosis, y amebiosis se
encuentran entre las diez infecciones más comunes observadas en el mundo.
Actualmente los autores prefieren sustituir la terminología de parasitismo
intestinal por el de enfermedades causadas por protozoarios y helmintos. En
general tienen baja mortalidad, pero igualmente ocasionan importantes problemas
sanitarios y sociales debido a su sintomatología y complicaciones (3, 4). Las
enteroparasitosis pueden transcurrir durante largo tiempo asintomáticas sin
diagnosticar, pero también pueden llegar a provocar cuadros digestivos,
inclusive con severa repercusión sobre el crecimiento y desarrollo en los niños.
(5). El comportamiento humano tiene gran importancia en la transmisión de las
infecciones intestinales por parásitos, por lo tanto el éxito de las medidas
de control que se implementen dependerá en gran medida de la modificación que
se obtenga de los hábitos en el sentido de promover la salud y no contribuir a
deteriorarla (6). Las
infecciones y enfermedades parasitarias en el niño constituyen un importante
problema de salud en la mayoría de los países Latinoamericanos, por su frecuencia, por los problemas diagnósticos y terapéuticos
que plantean y, en ocasiones,
por su gravedad. (7). El
poliparasitismo es frecuente y a
partir del segundo año abundan las
infecciones con tres y cuatro especies de protozoarios. La intensidad
de la infección agrava esta situación. Los estudios realizados en regiones
rurales de Centroamérica, mediante técnicas de conteo de huevos, demuestran
porcentajes elevados
de niños con infecciones
severas por Áscaris, Tricocéfalos
y Uncinarias, en términos de concentración de huevos
por gramo de heces. En América
del Sur la situación es igualmente seria,
y como un ejemplo se menciona los hallazgos hechos
en una zona agrícola de Colombia, donde el 29,2% de las enteritis
del niño reconocía como
agente etiológico algún parásito.
En otra región del mismo país
se demostró que, a partir
de los seis meses de edad, las
enteroparasitosis inician una curva
ascendente que las coloca en
un lugar destacado como
productores de diarrea (8). A
las puertas del siglo XXI las parasitosis intestinales continúan siendo un
problema de salud importante en Guatemala, sólo que ahora relegado a
comunidades marginales, dado que globalmente hemos experimentado una mejoría
sustancial, con un nivel de endemicidad muy bajo, como lo muestran las encuestas
nacionales de parasitología realizadas en 1982 y 1996, en las cuales se muestra
que menos del 5% de la población sufre la infección por geohelmintos. Este
panorama, alentador desde el punto de vista de la salud pública, representa un
espejismo para los pobladores de los anillos de pobreza, que aleja cada vez más
una posible solución, pues los datos globales restan importancia a las
parasitosis intestinales como problema de salud pública y en esas comunidades
no se experimentan los cambios que ocurren en el resto de la sociedad, como se
aprecia en las comunidades mas pobres atendidas por la Brigada Médica Cubana,
donde el parasitismo intestinal esta entre las enfermedades más atendidas en
consultas y terrenos (9). En
el contexto guatemalteco actual cada vez más se reconoce la existencia de
inequidades en salud, algunas de ellas crecientes, y la importancia de
reducirlas. El concepto mismo de equidad en salud es controversial y relativo,
pues esta sujeto al contexto social en el que se ubique. Para la OMS, equidad
significa que las necesidades de la gente, más allá de sus privilegios
sociales, sean quienes guíen la distribución de oportunidades para su
bienestar. Lo cual requiere reducir las desigualdades injustas según los estándares
aceptables para cada uno, con principios de justicia e imparcialidad. Equidad en
salud significa, entonces, tratar de reducir las brechas evitables en el estado
de salud y en los servicios de salud entre los grupos con diferentes niveles de
privilegios sociales, reflejados en las diferencias del nivel socioeconómico, género,
localización geográfica, étnicas, religiosas y edad.
Por lo tanto, promover equidad en salud busca reducir la injusticia y las
brechas sociales innecesarias en salud y atención de la salud, mientras se
trabaja eficientemente para obtener mejoras para todos (10). La
labor de la Brigada Médica Cubana en las zonas más alejadas geográficamente,
atendiendo fundamentalmente a la población de menos recursos económicos, en su
mayoría indígenas o descendientes de los mismos es de gran ayuda para mejorar
el grado de equidad en salud en relación a los mas desfavorecidos. El
trabajo de nuestros médicos tiene no solo una dimensión salubrista, sino
social, al promover salud, proporcionando a los pueblos los medios necesarios
para mejorar su salud y ejercer un mayor control sobre la misma (11). El
puesto de salud de Ocubilá no escapa de esta realidad, ya que en nuestra
experiencia personal constituye la principal causa de morbilidad, especialmente
en los niños. Todo
esto nos motivó a realizar una intervención con fines educativos dirigida a
las madres de niños menores de dos años de la comunidad rural de Ocubilá,
para de esta forma contribuir no solo a elevar el nivel de conocimientos sobre
parasitismo intestinal, sino a que de forma gradual y progresiva se instauren en
ellas comportamientos saludables, que perduren y sean transmitidos al resto de
la comunidad y a las generaciones venideras. GENERAL:
Incrementar el nivel de conocimientos sobre parasitismo intestinal en las madres
de niños menores de dos años pertenecientes al Puesto de Salud de Ocubilá,
municipio Huehuetenango, en el periodo comprendido de julio a septiembre del
2004. ESPECÍFICOS 1-
Caracterizar el grupo en estudio según edad, nivel escolar y ocupación. 2-
Identificar el nivel de conocimientos sobre las parasitosis intestinales antes
de la intervención,
relacionados con: etiología, vías de transmisión,
sintomatología y prevención. 3-
Aplicar la intervención capacitante según las necesidades identificadas. 4-
Evaluar el nivel de conocimientos adquiridos después de la aplicación de la
intervención. Se
realizó una intervención capacitante sobre el conocimiento acerca de las
parasitosis intestinales en las madres de niños menores de dos años
pertenecientes al Puesto de Salud de Ocubilá, municipio Huehuetenango, en el
periodo comprendido de julio a septiembre del 2004, dirigida a
modificar la información y los conocimientos acerca de los principales
aspectos relacionados con dichas parasitosis. El
universo estuvo constituido por el total de 82 madres que representó el cien
por ciento del mismo, excluyendo:
Las que presentan retraso mental moderado o severo, las que por cuestiones de
lejanía, enfermedad u ocupaciones laborales o domésticas no pudieron asistir a
los encuentros, Aquellas que
faltaron a dos o más encuentros y aquellas que no dieron su consentimiento a
participar en la intervención. Teniendo
en cuenta dichos criterios en la investigación participaron 48 señoras. La
investigación se subdividió en tres etapas: Diagnóstica, Intervención y
Evaluación Final. ETAPA
DIAGNÓSTICA Se
explicó el propósito científico de la investigación, así como los
beneficios que reportaría para los participantes, sus familias y toda la
comunidad, así mismo se aseguro el carácter anónimo y confidencial de las
encuestas. Para
la realización de este estudio, después de una amplia revisión bibliográfica,
se confeccionó un cuestionario dirigido a las madres, con lenguaje asequible,
que recoge diferentes aspectos acorde a los objetivos propuestos (Ver anexo 2).
El mismo fue respondido de forma individual, asegurando la total
confidencialidad de la información obtenida. Para
dar salida al primer objetivo se utilizaron las siguientes variables: edad,
nivel escolar y ocupación, dividiéndose en los siguientes grupos. El segundo
objetivo se cumplimento mediante un cuestionario que contempla las variables
necesarias que dan salida al mismo, abordando
temas como: Principales agentes causales de las parasitosis intestinales,
vías de transmisión, síntomas más frecuentes de las parasitosis intestinales
y principales formas de prevenirlas. Para
lograr el tercer objetivo se llevó
a cabo un programa de capacitación donde se tuvieron en cuenta los resultados
obtenidos tras la aplicación del cuestionario, y las bases psicopedagógicas de
la educación para la salud. El mismo tuvo lugar en una sesión semanal por un
periodo de 6 semanas, sin exceder de 45 minutos en cada encuentro y siempre
comenzando con una técnica de animación para mejorar el flujo de comunicación
dentro del grupo. Se conformaron dos grupos de 24 participantes cada uno. Se
emplearon las técnicas afectivo-participativas como el análisis grupal,
discusión en grupo, lluvia de ideas por tarjetas y palabras claves. Esta
etapa permitió cumplimentar el cuarto objetivo. Transcurridas seis semanas
después de concluir el programa de capacitación se volvió a aplicar el
cuestionario a fin de precisar los cambios en el nivel de conocimientos, se
utilizó el mismo instructivo para la evaluación. Los
datos fueron procesados en una computadora HP, valiéndonos del sistema Epi Info
2002 donde se creó la base de datos. Se calculó el porcentaje como medida de resumen y el
porcentaje de variación como medida de comparación. Los resultados se
expresaron en cuadros
y gráficos. Las diferencias estadísticas de las variables categóricas
se analizaron mediante la prueba de McNemar. La
adecuada caracterización del universo con que se trabaja es indispensable en
una buena investigación. En el
caso de las intervenciones educativas debemos siempre cumplir con este
principio, pues no es posible influir en un grupo de personas si no conocemos a
fondo sus características. Las
variables demográficas estudiadas fueron reflejadas en los tres primeros
cuadros. El
grupo etáreo que predominó fue el de 20-24 años con el 33.33% de las señoras
seguidos de los de 25-29 y 15-19 con 20.83% y 16.66% respectivamente.
Coincidimos en este aspecto con lo encontrado por
otros investigadores de Centroamérica y el Caribe (9, 11, 13) al tiempo
que nuestros resultados difieren de los encontrados en Madrid por Fukumoto y Águila
(14), donde la mayor cantidad de madres de niños menores de dos años estaba
entre 25 y 29 años seguidos por las de 30-34. En
los países en desarrollo de Centroamérica y el Caribe las posibilidades de
estudio y superación para las mujeres son muy limitadas, situación más
marcada en las áreas rurales, de ahí que la edad promedio del primer parto sea
menor que en aquellos países donde las jóvenes tienen mejores expectativas
educacionales y laborales. Asimismo en esta área las mujeres tienen en promedio
mayor número de hijos, inclusive después de los 40 años, lo que se debe a
estilos de vida arraigados, creencias religiosas, falta de empoderamiento de la
mujer respecto al hombre, no existencia de posibilidades para interrumpir
embarazos e insuficiente cobertura de los programas de planificación familiar. Cuadro
1. Distribución según edad de las madres de niños menores de dos años del
Puesto de Salud de Ocubilá,
Huehuetenango, Julio a Septiembre del 2004. Grupos
de Edad Número Porciento 15-19 8 16.66 20-24 16 33.33 25-29 10 20.83 30-34 6 12.5 35-39 3 6.25 40-
45 5 10.42 Total 48 100 En
el segundo cuadro mostramos la distribución según escolaridad, existiendo
franco predominio del analfabetismo con un 45.83% (22 señoras)
y de la primaria sin
terminar con el 41.83%, muchas de las cuales son analfabetas funcionales. Dichos
resultados se explican por las características económicas y sociales del
territorio donde la pobreza conlleva a que muchos menores, especialmente niñas
no asistan a la escuela, debiendo realizar labores domésticas, agrícolas
o comerciales. Dada
la idiosincrasia de gran
parte de
la población rural guatemalteca, existe poco interés de muchos padres
por la educación de sus hijos, y en tal sentido vuelven a ser las hembras las más
afectadas. Todo esto concuerda con
lo encontrado en otras investigaciones realizadas en el país (10, 15).
Actualmente se considera a Guatemala como la nación con mas bajo nivel
educacional de Centroamérica (16).
Cuadro 2. Distribución de las madres
según escolaridad. Escolaridad Número Porciento Analfabeta 22 45.83 Primaria
sin terminar 20 41.83 Primaria
terminada 4 8.33 Secundaria 2 4.17 Total 48 100 El
87.5% de las mujeres que participaron en el estudio son amas de casa, aunque
también se dedican a otras ramas de la economía “informal” como el
comercio de productos agrícolas o derivados cárnicos, la elaboración y venta
de prendas de vestir, etc. Solo 6 de las participantes en el estudio tienen
ocupaciones laborales estables, aunque es útil señalar que en el universo había
otras tres, quienes quedaron excluidas al no poder acudir a los encuentros por
causas relacionadas con su trabajo.
Cuadro 3. Distribución de las madres
según ocupación. Ocupación Número Porciento Trabajadora 42 87.5 Ama
de casa 6 12.5 Total 48 100 El
análisis de estas variables demográficas nos lleva a suponer el alto riesgo en
que están los niños de la comunidad de adquirir enteroparasitosis u otras
enfermedades transmisibles; factores como la baja escolaridad materna, el hecho
de ser trabajadora agrícola o ama de casa con el consiguiente menor ingreso
percápita familiar en la mayoría de los casos y la maternidad temprana, entre
otros, conspiran para la aparición de malos hábitos higiénicos y
alimentarios, creando las condiciones propicias para estas entidades nosológicas.
Dicha asociación ha quedado demostrada en diferentes trabajos como los de
Castillo et. al. en Guantánamo, Cuba y Borda et. al. en San Cayetano, Argentina
(17, 18). La
labor de nuestra Brigada Médica ha venido a mejorar el panorama de muchas de
las comunidades guatemaltecas, los médicos se han convertido en educadores de
toda la familia, fundamentalmente de las mujeres, quienes en este medio llevan
la mayor responsabilidad en la salud familiar, especialmente de sus hijos.
Por tanto, la educación a las madres está entre las estrategias a
seguir para disminuir las enfermedades transmisibles durante la edad pediátrica.
A
continuación mostramos como nuestra investigación influyó en los
conocimientos de las madres acerca de las parasitosis intestinales. En
el cuadro #4 y gráfico #1 (Anexo 5) analizamos
el conocimiento acerca de los principales agentes causales de parasitosis
intestinales antes y después de la intervención educativa. Inicialmente solo
una señora fue calificada como conocedora (2.08%), posteriormente el 75%
contestó correctamente. A pesar de que no todas las madres respondieron
positivamente al final de la intervención, los resultados fueron estadísticamente
significativos con un valor de p<0.05 y un 3500% de variación, demostrándose
una vez más que la educación es un factor elemental en la meta por la salud.
En este aspecto concordamos con el trabajo realizado por Rodrigo J. et. al. En
Santafe de Bogota (19), mientras que Hernández
Merino en Madrid encontró un mayor número de madres evaluadas
satisfactoriamente desde la primera fase (20). Cuadro
4. Distribución de las madres según nivel de conocimiento sobre agentes
causales de parasitosis intestinales antes y después de la intervención. Evaluación Antes No.
% Después No.
% Conocedora 1 2.08 36 75.0 No
conocedora 47 97.92 12 25.0 p<0.05
% de variación: 3500% En
el quinto cuadro y gráfico #2 (Anexo 5) se representa el conocimiento acerca de
las vías de transmisión de las parasitosis intestinales, encontrándose
inicialmente solo un 12.5% de respuestas positivas (6 madres) y después de la
intervención un 79.17% (38 madres) para un porciento de variación de 533.3% y
un valor de p<0.05, coincidiendo con otros estudios realizados en América
Latina (21, 22, 23) cuyos autores encontraron que muchas señoras no reconocían
adecuadamente las formas en que sus hijos podían adquirir una
enteroparasitosis, lo que repercutía negativamente en la salud de los infantes
al quedar expuestos a situaciones de riesgo. Este
fue uno de los temas en que más se enfatizó durante el desarrollo de la
intervención educativa, no solo por el bajo nivel de conocimiento existente al
inicio de la misma, sino por la importancia de esta información para así
reconocer y evitar aquellas prácticas de riesgo, algunas bastante frecuentes en
la población en estudio como andar descalzos, no lavar adecuadamente los
alimentos ni protegerlos de los vectores y permitir que niños pequeños estén
en contacto con tierra y heces de animales. Cuadro
5. Nivel de conocimiento sobre vías de transmisión de las parasitosis
intestinales antes y después de la intervención. Evaluación
Antes No.
%
Después No.
% Conocedora 6 12.5 38 79.17 No
conocedora 42 87.5 10 20.83
p<0.05
%
de variación: 533.3% Al
analizar el conocimiento acerca de los síntomas de las parasitosis intestinales
antes y después de la intervención, ver cuadro #6 y gráfico #3 (Anexo 5),
obtuvimos un por ciento de variación de 193,75% y estadísticamente una
diferencia significativa (p<0.05). Este fue el acápite donde encontramos
mejores resultados durante la fase diagnóstica
con un 33.33% de
calificaciones positivas. Durante
el desarrollo de las actividades de capacitación se abordaron de manera
asequible aquellas formas en que pueden expresarse las parasitosis intestinales
en los infantes, ya fuesen hallazgos físicos que ellas pudiesen notar,
conductas anormales o manifestaciones referidas por el niño, de esta forma al
volver a aplicar el cuestionario se calificó de conocedoras al 97.92% de las
madres. Coincidimos con otros investigadores como Costa-Macedo et al en Río de
Janeiro (24) y Bradley S. en Miami (25). Cuadro
6. Nivel de conocimiento sobre sintomatología de las parasitosis intestinales
antes y después de la intervención. Evaluación
Antes No.
%
Después No.
% Conocedora 16 33.33 47 97.92 No
conocedora 32 66.67 1 2.08
p<0.05
% de variación: 193,75% La
prevención constituye un pilar esencial en la disminución de la incidencia de
las enfermedades transmisibles. En el cuadro #7 y gráfico #4 (Anexo 5) se evaluó
el nivel de conocimiento acerca de como prevenir las parasitosis intestinales,
encontrándose antes del programa
educativo solo un 18.75% de calificaciones positivas, mientras que después de
intervenir el 75%
de las madres respondió adecuadamente, lo que nos da un por ciento de
variación del 300% y resultados estadísticamente significativos con p<0.05.
Otro trabajo donde se encontraron resultados similares en este aspecto
fue el de Rodrigo J. et al en Santafe de Bogota (19). Los
elementos que brindamos a las madres durante esta etapa del curso fueron más
allá de la enfermedad en cuestión,
trabajando por desarrollar una cultura saludable, capaz de promover la adopción
de estilos de vida favorables, que eviten o limiten factores de riesgo
frecuentes, con la consiguiente mejoría del estado de salud de los niños y
toda la familia. En tal sentido enfatizamos en medidas higiénicas sanitarias
como el lavado de las manos, el tratamiento del agua, la adecuada cocción de
los alimentos, etc., a la vez que desmitificamos creencias erróneas como la
administración indiscriminada de antibióticos a los infantes para
desparasitarlos o evitar las diarreas. Cuadro
7. Nivel de conocimiento sobre formas de prevenir las parasitosis intestinales
antes y después de la intervención. Evaluación
Antes No.
%
Después No.
% Conocedora 9 18.75 36 75.0 No
conocedora 39 81.25 12 25.0
p<0.05
% de variación: 300% En
el cuadro #8 y el gráfico #5 (Anexo 5) se muestran los resultados de la
evaluación integral del cuestionario antes y después de la intervención.
Previo al programa educativo encontramos solo un 10.42% de calificaciones
satisfactorias, lo que varió significativamente al aplicar el cuestionario por
segunda vez, cuando obtuvimos un 85.42% de evaluaciones positivas. El por ciento
de variación fue de 720% con la consiguiente significación estadística
(p<0.05), lo que nos habla a favor de la calidad del programa de capacitación,
similar a lo sucedido en otras intervenciones
capacitantes en este tema realizadas en diferentes partes del mundo. (19, 22,
23). Es
bueno señalar que los resultados alcanzados por estas madres superan a los
encontrados en otros estudios en Guatemala y el Salvador, lo que se explica no
solo por la calidad del programa educativo, sino por tratarse de una comunidad
con población mayoritariamente ladina en tanto que estos estudios realizados
por Intervida se llevaron a cabo en asentamientos eminentemente indígenas. (13,
15) Cuadro
8. Nivel de conocimiento acerca de las parasitosis intestinales antes y después
de la intervención. Evaluación
Antes No.
%
Después No.
% Conocedora 5 10.42 41 85.42 No
conocedora 43 89.58 7 14.58
p<0.05
% de variación: 720% En
los cinco gráficos que expresan conocimiento antes y después de intervenir
encontramos valores de p significativos, evidenciando la relación de causalidad
entre el aumento en los conocimientos de las madres y el programa educativo
aplicado. Los temas relacionados
con las parasitosis intestinales son en general sencillos y prácticos, por lo
que pudieron ser manejados adecuadamente por la mayoría de las señoras. La
mayoría de las señoras evaluadas satisfactoriamente antes de intervenir
tenían edades entre 20 y 29 años. Resultó llamativo observar que después
de aplicado el programa educativo el mayor número de mujeres que continuaron
siendo evaluadas como No Conocedoras estuvo entre 40 y 45 años (4 de ellas) por
lo que solo una de las madres de este grupo resultó evaluada positivamente.
En este sentido discrepamos de lo encontrado por Hernández Merino en
Madrid (22) y de otros estudios donde se afirma que la mujer entre los 40 y 55 años
alcanza el punto culminante de su madurez intelectual. Las
únicas 5 calificaciones satisfactorias antes del curso pertenecían a las dos
que habían cursado estudios secundarios
y a tres de las que habían terminado la primaria. Durante la segunda aplicación
del cuestionario una vez llevado a cabo el programa de capacitación, quedaron
siete madres con evaluación no satisfactoria, de las cuales 6 eran analfabetas
y otra no había culminado sus estudios primarios.
Estos resultados coinciden con los encontrados en otros estudios
realizados en Latinoamérica. (16, 19, 24) Los
buenos resultados obtenidos con la aplicación de la intervención, nos alientan
a pensar que estos conocimientos adquiridos van a sentar las bases para crear
comportamientos y hábitos favorables, con la posibilidad de que los vayan
incorporando a su estilo de vida cotidiano y la consiguiente disminución de
aquellas conductas de riesgo para la salud. De esta forma se previenen
no solo las parasitosis, sino también otras enfermedades transmisibles,
mejorando la salud integral de los niños, la familia y la comunidad. CONCLUSIONES
- Predominó
la edad materna entre 20 y 24 años, seguido por las de 25-29 y 15-19 años.
- El
analfabetismo y la primaria sin terminar predominaron en el grupo en estudio,
asimismo encontró una
mayoría de amas de casa.
- El
nivel de conocimiento inicial acerca de las parasitosis intestinales fue bajo,
la intervención educativa logró modificarlo significativamente en
casi todas las participantes, siendo las mujeres con edades entre 40 y 45
años quienes presentaron mayores dificultades para el aprendizaje. RECOMENDACIONES
- Continuar
desarrollando programas educativos con las madres, dirigidos a modificar
conocimientos y actitudes sobre las parasitosis intestinales y otras
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