Monografias | El Iniciador del Pensamiento Científico en CubaEl Iniciador del Pensamiento Científico en CubaResumen: El trabajo consiste en analizar la destacada personalidad del Dr. Tomás Romay Chacón, que es el iniciador del movimiento científico en Cuba que, si bien en el tiempo tiene los más altos resultados en la Medicina, también penetra y traza rumbos a otras ciencias. Analizamos su preocupación en la aplicación científica en todas las áreas de las ciencias. Y la introducción por 1era vez de la vacuna antivariólica. Es con la práctica de la medicina que se perfeccionan y amplían sus métodos y sus ideas.(V) RESUMEN: El
trabajo consiste en analizar la destacada personalidad del Dr. Tomás Romay Chacón,
que es el iniciador del movimiento científico en Cuba que, si bien en él
tiempo tiene los más altos resultados en la Medicina, también penetra y traza
rumbos a otras ciencias. Analizamos su preocupación en la aplicación científica
en todas las áreas de las ciencias. Y la introducción por 1era vez de la
vacuna antivariólica. Es con la práctica de la medicina que se perfeccionan y
amplían sus métodos y sus ideas. OBJETIVO
GENERAL: -
Analizar la labor científica e intelectual realizada por el Dr. Tomás
Romay Chacón (1764-1849) destacando sus principales aportes en el siglo XIX. OBJETIVOS
ESPECÍFICOS: -
Valorar el carácter humanista en su desempeño como científico e
intelectual progresista. -
Demostrar que Tomás Romay constituye un paradigma de la medicina cubana
como introductor y propagador de la vacuna contra la viruela, y autor de
importantes artículos científicos. INTRODUCCIÓN: Comenzaremos
este trabajo recordando cuál es el objeto de la labor médica o de la medicina,
el cual, como todos conocemos, es el hombre portador de un organismo que actúa
como un todo o un sistema, de acuerdo con sus condiciones materiales y
espirituales de vida, regularidades morfológicas y psicoemocionales del óptimo
de la actividad humana, en relación estrecha con las condiciones sociales de
existencia; sobre esta base hemos llegado a la relación indestructible que
tiene aquel, y el que con sus conocimientos empíricos trata de aliviar estos
males. En
la relación del hombre para aliviar al hombre intervienen diferentes factores,
entre ellos, en nuestra época, uno de los más importantes es la incidencia del
desarrollo científico técnico. Este desarrollo tiene aristas positivas y
negativas, pues se trata de un proceso de desarrollo, y en tanto que desarrollo,
contradictorio. En
el período que abarca el final del siglo XVIII y el comienzo del XIX, nos
encontramos en la historia de nuestro país un extraordinario equipo de hombres
que desarrollan una notable labor política, económica y científica como José
Agustín y caballero, Dr. Tomás Romay y Francisco de Arango y Parreño. Ellos
abren el camino de la colonia en franca evolución hacia la consolidación de la
nacionalidad y en definitiva hacia la independencia y soberanía de nuestro
pueblo. De
estas personalidades antes mencionadas, se analizará la labor científica e
intelectual desplegada por el insigne Dr. Tomás Romay Chacón (1764-1849): médico,
catedrático, escritor, orador y poeta cubano, que demostró por primera vez en
nuestro país en 1973 el valor de la experimentación lo que caracteriza a este
destacado científico cubano, cuya obra dentro del campo de la medicina tuvo una
amplia repercusión en su época en Cuba y fuera y en la historia de las
Ciencias Médicas cubanas, además poseyó una amplia cultura, base de su
propuesta científica y teóricas, con él se inicia la literatura médica
cubana y el desarrollo de la mentalidad científica moderna. DESARROLLO: En
el siglo XVIII la burguesía cubana aspira a convertirse en clase dominante, se
plantea luchar contra el régimen feudal. Para llegar al éxito en esta lucha,
tiene que impulsar la enseñanza general y el estudio de las ciencias naturales
como vía para el progreso de la agricultura y la industria, bases
imprescindibles por ampliar el comercio. La
Habana de ese siglo, tendrá fama de ciudad hedionda, al no existir los más mínimos
servicios de salud, y este estado deplorable de la sanidad pública favorecía
la rápida extensión y elevada mortalidad en el curso de las grandes epidemias
tropicales, imposibles de prevenir ni controlar con los recursos tan limitados
de la ciencia de la época y de los deficientes servicios de salud de la colonia
de nuestra Isla. En
1790 viene a gobernar nuestra Isla, Don Luis de las Casas, como Capitán General
sorprende con su visión: tuvo el talento de saber aprovechar el interés de un
grupo de cubanos destacados y canalizar su obra de gobierno hacia el
mejoramiento económico y cultural de la colonia. A su nombre van asociados una
serie de acontecimientos de gran trascendencia, como un ambicioso plan de obras
públicas, la fundación de la Sociedad de Amigos del país y al publicación
del primer periódico de Cuba, el “papel Periódico”.(1) En
esta etapa, encontramos al Dr. Tomás Romay Chacón, médico habanero, había
nacido en la villa de La Habana el 21 de diciembre de 1764, en la calle
Empedrado # 71 cerca del hospital San Juan de Dios. Fueron sus padres Don
Lorenzo Romay y María de los Ángeles Valdés. No poseían bienes de fortuna
aunque posteriormente conquistaron una posición económica relativamente
acomodada. En
su familia, su tío Fray Juan Romay, desempeña un importante papel en estimular
a su sobrino a dedicarse a la carrera de Medicina. Comenzó a estudiar en el
Seminario San Carlos y san Ambrosio de La Habana, hasta que obtuvo el grado de
bachiller en Artes en 1783.Poco después obtiene la Cátedra de texto Aristotélico
el cual se lo confiere la licenciatura y magisterio en artes. Su tío le dedicó
mucha atención a su sobrino, que deseaba y le atraían las Humanidades y la
Filosofía. Sin embargo la tenacidad de su tío, hizo que se presentara al
bachillerato premédico y a las prácticas en el hospital. Inicia sus estudios
en el Convento de predicadores bajo la tutela de su tío paterno. Recibe el
grado de bachiller el día 24 de marzo de 1783 cursa estudios de medicina en la
Universidad Pontificia de san Jerónimo de la Habana. En el año 1791 obtiene la
Cátedra de Vísperas (Patología), se le confieren los grados mayores de
licenciado y doctor en 1792 y recibe el título de Doctor en medicina. Su número
de graduado se correspondió con un hecho interesante, era el título de médico
número 33 que se concedía en la Universidad de La Habanera. Según
el biógrafo Dr. José López Sánchez, “…era Romay de estatura regular,
pero elegante; formas delicadas, actitud majestuosa, mirada penetrante de hombre
pensador…” (2) Se
establece una relación de amistad entre el Dr. Romay y el Capitán General las
Casas, y así se convierte Romay en una gran personalidad política al ser
protagonista de importantes hechos de la época. Las Casas le propuso amplias
sus conocimientos en el exterior y el Dr. Romay decide estudiar en el Colegio de
Edimburgo, pero por la guerra con Inglaterra no puede realizar sus planes. Al
fundarse la Sociedad Económica Amigos del País, Romay está entre sus socios
fundadores. Allí se examinarían una serie de cuestiones de interés público,
en las que Romay participaría. Hacia
1795, en una sesión de la Sociedad Patriótica, el padre José Agustín
caballero y el doctor Tomás Romay, destacadas figuras de la intelectualidad de
la época, exigían la reforma de los estatutos universitarios, proponiendo la
introducción de nuevas ciencias en la Facultad de Medicina, tales como Anatomía
Práctica y las Ciencias Clínicas. Comprendiendo la necesidad de revitalizar la
enseñanza de las Ciencias Médicas en la Isla, la Sociedad Patriótica en el
Hospital Militar de San Ambrosio en 1797. La reacción a estos cursos de la
universidad Pontificia fue de la más rotunda indiferencia. En 1834, el Dr.
Romay inauguraba los nuevos cursos de Clínica Médico-Práctica en el Hospital
de San Ambrosio. Escribió
para las páginas del Papel Periódico, principal órgano de prensa naciente
cuabana de esa época, del cual fue redactor y director en ocasiones. El Dr. López
Sánchez expresó: “ Junto a José Agustín Caballero llevó la ilustración
científica a las páginas del Papel Periódico de La Habana y las abrió a la
lucha denodada contra el escolasticismo. Abandonó la polvorienta Universidad
Pontificia y en los hospitales fomentó una nueva enseñanza médica: la que
estudiaba los signos sensibles que nos presenta el enfermo.” (3) Su
participación en la Sociedad Económica, en el Papel Periódico, en la Junta de
Población Blanca y en la Diputación Provincial le confiere un papel de gran
significación en el movimiento de reforma cultural y científica. Ocupó
altos cargos en la administración colonial, fue secretario de la Diputación
Provincial, censor de teatros, secretario de la Junta de Repoblación Blanca y
presidente, a partir de 1833, de la Junta Superior de Medicina; en la Sociedad
de amigos del País ocupó cargos de presidente de la sección de educación
hasta director de la propia institución. Entre las actividades profesionales,
fue profesor de Clínica Médica y además, médico de los hospitales de la
Marina. El
primer trabajo notable de la literatura médica cubana es la disertación sobre
la fiebre maligna llamada vulgarmente “vómito negro”, que leyó el Dr.
Romay en la Sociedad Económica en 1797. La lucha contra la fiebre amarilla, que
golpeaba a la población de la colonia, aumentó al inicio del siglo XIX y también
una espantosa epidemia de viruela que se extendió a toda la Isla. Conocía
Romay la vacuna descubierta por el médico inglés Eduardo Jenner (1749-1823),
que había publicado en 1798 los resultados de su investigación sobre el virus
de la viruela. Con la finalidad de combatir la epidemia fue traído el virus
vacuno a La Habana, en el barco “Argonauta”, pero ni este, ni otro que se
trajo de Filadelfia, en 1802, pudieron ser utilizados por él. En la colección
del “Papel Periódico” se puede leer en el número del 16 de febrero de
1804, la forma en que Romay pudo lograr el virus y emprender la vacunación de
la población. “Llegó
a esta villa, la señora María Bustamante, procedente de Aguadilla, en Puerto
Rico, de donde había salido el 1 de febrero, con su hijo de 10 años y dos niñas
de su servidumbre, y vacunados el día antes de la partida con virus enviado de
la isla holandesa de santo Tomás. Sus vacunas prendieron perfectamente y cuando
entraron en el puerto estaban en perfecta supuración”. (4) El
Dr. Romay inmediatamente inoculó a sus cinco hijos y a 31 personas más,
iniciada así la empresa que llevaría a dominar la terrible epidemia. Aquella
mujer llegada de Puerto Rico recibió la suma de 300 pesos que se había
ofrecido a quienes trajese a cuba el virus antivariloso. “En 1835, el doctor
Tomás Romay, al hablar ante la Junta de la vacuna se tardó 33 años en vacunar
a 210,579 habitantes en La Habana y así resumía sus actividades en pro del
mejoramiento sanitario de la colonia” (5)Una de sus tareas más
importantes fue su labor como higienista. Él intentaba desarraigar las
costumbres de construir los cementerios dentro de las poblaciones o enterrar cadáveres
en los recintos de las iglesias, y recibió el apoyo del gobernador Don Luis de
las Casas y el obispo Espada. Los elementos no progresistas de la sociedad
lanzaron ataques demagógicos. Pero sus ideas se lograron en aquella sociedad
naciente del siglo XIX. “Tomás
Romay fue un verdadero español, según la expresión utilizada por Francisco de
Arango y Parreño, conservó toda su fidelidad a la corona española y no se
vinculó a los movimientos separatistas que surgían en Hispanoamérica. Él temía
como otros criollos de su tiempo y de su clase, una insurrección de esclavos, y
él quería que se fomentara la población blanca. (6) El
Dr. Tomás Romay Chacón constituye una honra para la salud de nuestro país, no
solo por introducir la vacuna contra la viruela, sino también, porque trató de
reformar la enseñanza de la medicina en la Isla, inició con su labor la época
de la medicina científica, la medicina práctica, dejando atrás los métodos
caducos que predominaban. Muere
el 30 de marzo de 1849, a la edad de 85 años. El
profesor Julio Riverend ha dicho lo siguiente: “…presenció Romay los
acontecimientos esenciales del tránsito de la colonia a la nacionalidad
militante, y contribuyó a formularlos y a darles sentido. Es
una vida notablemente pareja a los otros criollos contemporáneos y, sobre todo,
su pensamiento y acción pública, hoy diríamos sociales, no desmerecen ni se
apartan de las grandes líneas trazadas por los hombres más representativos de
aquella etapa de formación”. (6) En
una etapa de fecundas tareas sociales y culturales, este hombre, verdadero
representante del espíritu innovador del siglo de oro XIX,
cumple a cabalidad su tarea de civilizador, de higienista y de médico.
Fue toda una personalidad de la cultura cubana, severo, pensador y honrado, que
enalteció las humanidades con nobleza y profesión. De su tesonera
laboriosidad, encontramos huellas en muy diversos aspectos de una etapa de la
historia de Cuba que cubre varias décadas. El
doctor José López Sánchez, el 30 de marzo de 1964, fecha en la que se
depositaron los restos de Tomás Romay Chacón en el mausoleo erigido en su
memoria en el Museo Histórico de las Ciencias Médicas “Carlos J. Finlay”,
pronunció las siguientes palabras: “Vemos a Romay abordar cuestiones sobre
medicina, botánica, química, agricultura, historia, gramática, artes, así
como junto a Saco, solicitar opiniones respecto a establecimiento de estudios de
astronomía y la creación de una escuela de náutica.” (7) También
planteó: “Romay supo vincular la necesidad de desarrollar el estudio de las
ciencias naturales con la lucha contra la escolástica. La memoria sobre las
colmenas y la monografía sobre la fiebre amarilla lo acreditan como el primer
autor científico cubano. Este último trabajo es el primer documento médico
moderno publicado en nuestro país. Su cita de autores extranjeros revela un sólido
dominio de tema y además se muestra como conocedor de la bibliografía médica
de sus contemporáneos escritores, no solo los españoles, sino también los
ingleses, franceses e italianos”. (8) Romay
fue de los primeros higienistas de América, se preocupó más por los problemas
de la higiene pública que por los privados de la profesión. Acometió la
empresa de sanear nuestro ambiente, introduciendo la enseñanza y práctica de
la higiene pública y que abogó además, por la construcción de un cementerio
general en lugar de enterrar los cadáveres en la iglesia. Contribuyó
con su labor y humanitaria al progreso de la ciencia, su ejemplo sirvió para
despertar la conciencia científica en nuestro pueblo. La introducción
propagación y conservación de la vacuna antivariólica durante mas de 30 años
es un episodio cimero en su actividad médica. Ocupó puesto importante en el
combate contra la devastadora epidemia del cólera-morbo en 1833. Ejerció
la medicina intensa y desinteresada en el hospital militar, el Colegio Seminario
de San Carlos, el Hospital de Morena, Casa de Dementes, Hospital general y en la
Casa de Beneficiencia. Como
precursor de la introducción de la vacuna antivariólica y con su gestión y
actividad en el campo de la salud, se fue conformando con su ayuda nuestra
cultura médica, de la que él es un paradigma de la vacunación y la medicina. REFERENCIAS
BIBLIOGRÁFICAS 1.-
Torres Cuevas Eduardo. Historia de Cuba 1492-1898. Editorial Pueblo y
Educación, 2001. 2.-
López Sánchez J. Tomás Romay y el origen de la ciencia en Cuba.
INFOMED. Universidad Virtual de Salud de Cuba. 3.-
López Sánchez J. Discurso en el mausoleo erigido en memoria del Dr. Tomás
Romay en el Museo Histórico de las Ciencias Médicas “Carlos J. Finlay” 30
de marzo de 1964. INFOMED. 4.-
Rodríguez, Expósito C. Bicentenario de Tomás Romay. Cuaderno de
Historia de la Salud Pública, 1964 (26) Pág. 7-132. 5.-
Bueno, Salvador. “Tomás Romay, introductor de la vacuna”. Cuadernos
de la Revista Unión, 1985. 6.-
Pérez de los Reyes R, Tro. “Vida y obra del Dr. Tomás Romay”.
Habana. Ministerio de Educación, 1949. 7.-
López Sánchez J. Discurso en el mausoleo erigido en memoria del Dr. Tomás
Romay en el Museo Histórico de las Ciencias Médicas “Carlos J. Finlay” 30
de marzo de 1964. INFOMED. BIBLIOGRAFIA Ø
Bueno, Salvador. “Tomás Romay, introductor de la vacuna”. Cuadernos
de la Revista Unión, 1985. Ø
González, José J. “Síntesis histórica de la Universidad de La
Habana y su Facultad de Ciencias Médicas durante la colonia”. Editorial
Ciencias Sociales, 1990. Ø
Le Riverend, Julio. “Historia Económica de Cuba”. Editorial
Universidad. La Habana, 1965. Ø
López Espinosa, José Antonio. “Traslado de los restos mortales del
doctor Tomás Romay al mausoleo erigido en su memoria”. Universidad Virtual de
Salud de Cuba. INFOMED 5 de marzo del 2003. Ø
López Sánchez J. Discurso en el mausoleo erigido en memoria del Dr. Tomás
Romay en el Museo Histórico de las Ciencias Médicas “Carlos J. Finlay” 30
de marzo de 1964. INFOMED. Ø
Pérez de los Reyes R, Tro. “Vida y obra del Dr. Tomás Romay”.
Habana. Ministerio de Educación, 1949. Ø
Torres Cuevas Eduardo. Historia de Cuba 1492-1898. Editorial Pueblo y
Educación, 2001. Ø
Villaverde, Dr. Manuel. “La medicina en Cuba hasta la República”.
Ciclo de conferencias. Editorial Selecta. La Habana, 1944. Autores:
Lic.
Miguel Angel Tórres Alfonso Lic.
Ana María Gelpi Leyva Lic.
Manuel Martínez Acuña FCM
“ DR. SALVADOR ALLENDE” DPTO.
DE EXTENSIÓN UNIVERSITARIA. Publicación enviada por Lic. Miguel Angel Tórres Alfonso y Otros Autores Contactar mailto:macuna@infomed.sld.cu Código ISPN de la Publicación EEFpkVAuAZfhZemrid Publicado Tuesday 25 de October de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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