Monografias | Combinaciones de Antimicrobianos-Revisión BibliográficaCombinaciones de Antimicrobianos-Revisión BibliográficaResumen: En el tratamiento de las enfermedades infecciosas lo ideal es usar un solo fármaco antimicrobiano siempre que sea posible. De hecho, salvo contadas excepciones en pacientes muy graves, las combinaciones de antimicrobianos no son más eficaces que la monoterapia. Resumen En el tratamiento
de las enfermedades infecciosas lo ideal es usar un solo fármaco antimicrobiano
siempre que sea posible. De hecho, salvo contadas excepciones en pacientes muy
graves, las combinaciones de antimicrobianos no son más eficaces que la
monoterapia. Puesto que es un tema que requiere de mucha atención, nos
propusimos hacer una revisión bibliográfica que nos permitiese profundizar y
ampliar nuestros conocimientos sobre la combinación de fármacos
antimicrobianos: beneficios, desventajas, y situaciones clínicas concretas en
las que está justificado su uso. COMBINACIÓN DE
ANTIMICROBIANOS: Cuando 2 agentes
antimicrobianos (AM) actúan simultáneamente sobre una población bacteriana
homogénea, el efecto resultante de la combinación puede ser (1):
E A+ B = EA Ø
Antagonismo: Si la acción combinada de ambos fármacos presenta una potencia
menor que la del agente más efectivo de la combinación, si se empleara
solo.
E A+ B < EA Ø
Sinergismo de suma o de adición: Si la acción combinada es equivalente a la
suma de las acciones de cada antimicrobiano por separado.
E A+ B = EA + EB Ø
Sinergismo de potenciación: Si la acción combinada es significativamente mayor
que la suma de las acciones de cada antimicrobiano por separado.
E A+ B > EA + EB El sinergismo de
potenciación es el tipo de intervención que generalmente se persigue en clínica,
con la finalidad de lograr un efecto bactericida más rápido (disminuir la
duración del tratamiento) o completo (curación definitiva de la infección,
evitando las recaídas) que el que pudiera alcanzarse con cada fármaco por
separado. El sinergismo de
suma o de adición permite reducir la dosis de uno o de ambos AM, sin dejar de
lograr un efecto terapéutico similar al obtenido con dosis más elevadas de uno
de éstos, si fuese empleado individualmente; de esta manera se logra disminuir
los efectos indeseables por el uso de dosis altas, es decir, el sinergismo
de suma busca reducir la dosis de uno o de ambos fármacos (disminuir toxicidad)
con el logro de un efecto terapéutico similar al que se obtuviese con el empleo
de dosis mayores de cada fármaco por separado (2). Se han llevado a
cabo numerosos intentos de predecir el tipo de efecto resultante (antagonismo o
sinergismo) de la interacción de los antimicrobianos que se combinan, de
acuerdo al tipo de actividad antimicrobiana (bacteriostática o bactericida) y
al mecanismo de acción de los antimicrobianos combinados (1). Existe un clásico
esquema, sencillo pero aún muy útil, postulado hace aproximadamente 50 años
por Jawetz y Gunnison (conceptos de Jawetz y Gunnison) que plantea: “los
antimicrobianos bacteriostáticos antagonizan frecuentemente los efectos de los
antimicrobianos bactericidas; mientras que la respuesta más probable al
combinar antimicrobianos bactericidas sería una sinergia”. El efecto antagónico
entre AM bacteriostáticos y bactericidas se debe a que, para actuar, los AM
bactericidas requieren una síntesis proteica y una división celular muy
activas, procesos que serían inhibidos por los agentes bacteriostáticos. (2). Como ejemplo
tenemos la combinación de β-lactámicos (penicilinas) y de
tetraciclinas: Recordemos que la penicilina inhibe la síntesis de la pared
celular de las bacterias durante su crecimiento y división, condiciones que
requieren de la formación activa de peptidoglicano (constituyente
esencial de la pared celular) en cuya síntesis intervienen aproximadamente 30
enzimas. La penicilina, al inhibir la formación del peptidoglicano, ocasiona
durante el crecimiento de la bacteria la aparición de defectos en su pared, con
lo cual desaparece la protección de dicha célula, que se hace osmóticamente
muy sensible. Como la presión osmótica en el interior de la bacteria es
enorme, en medios hipotónicos penetra líquido por ósmosis hacia su interior,
hasta que la célula estalla (lisis bacteriana). Si la penicilina sólo
actúa sobre las bacterias que están en crecimiento y división, al impedirse
ambos procesos por un bacteriostático (como la tetraciclina) la penicilina
carecerá de acción. No olvidar que las enzimas son proteínas, de manera
que, la tetraciclina al inhibir la síntesis proteica está impidiendo la
formación de las enzimas requeridas para la formación del peptidoglicano,
necesario para el crecimiento y la división de la célula bacteriana. Aunque el antagonismo de un AM
por otro ha sido una observación frecuente in vitro, son infrecuentes los
ejemplos clínicos bien documentados, entre estos podemos citar (2): ·
Mayor mortalidad por meningitis neumocóccica con el uso combinado de
tetraciclinas y penicilina: En 1951, Lepper y Dowling compararon la tasa de
letalidad entre los pacientes adultos con meningitis neumocóccica tratados sólo
con penicilina y los que fueron tratados con la combinación de penicilina y
clortetraciclina. Los resultados se muestran en la siguiente tabla: Tratamiento de adultos
con meningitis neumocóccica. Penicilina. 21 % Penicilina y
clortetraciclina. 71 % ·
Mayor mortalidad por meningitis neumocóccica con el uso combinado de
ampicilina, cloranfenicol y estreptomicina: En 1967, otros autores también
corroboraron este hecho al comparar la tasa de letalidad entre los niños con
meningitis neumocóccica tratados con ampicilina sola y aquellos tratados con la
combinación de ampicilina, cloranfenicol y estreptomicina. Los resultados
se muestran en la siguiente tabla: Tratamiento de niños con
meningitis neumocóccica. Ampicilina. 4.3 % Ampicilina, cloranfenicol
y estreptomicina. 10.5 % A pesar de estos
datos, es probable que el antagonismo de los AM no sea tan importante en
la mayoría de las infecciones. Si va a producirse una interacción antagónica
entre 2 AM, ambos agentes deben ser activos contra el microorganismo infectante,
y con frecuencia el agregado de un fármaco bacteriostático a uno bactericida sólo
produce una acción resultante de tipo bacteriostática. La repercusión
clínica de este último hecho dependerá del estado de las defensas del
organismo (2,4): Infecciones con defensas
adecuadas del organismo: la acción bacteriostática resultante puede ser
suficiente para inclinar el balance a favor del paciente. Infecciones con insuficientes
defensas del organismo: la acción bactericida será importante cuando las
defensas están deterioradas, como ocurre en pacientes con neutropenia o en
infecciones especiales, como endocarditis y meningitis. Con estos datos
podemos afirmar que, en sentido general, los conceptos de Jawetz y Gunnison
conservan todo su valor y pueden aplicarse en numerosos casos. ¿En
qué situaciones clínicas está justificado el uso combinado de
antimicrobianos? Uno de los
objetivos básicos de la quimioterapia antimicrobiana debe ser siempre el empleo
del fármaco más activo y selectivo, que tenga la menor capacidad de producir
efectos indeseables, y si es posible, el menor costo. Sin embargo, el
empleo simultáneo de 2 ó más agentes antimicrobianos constituye una práctica
extremadamente frecuente en clínica. Está demostrado que en múltiples
ocasiones es un proceder poco o nada justificado, además, presenta las
siguientes desventajas (3): Disminución de la eficacia clínica
de los AM que forman parte de la combinación (antagonismo farmacológico). Aumento de la incidencia de
efectos indeseables debido a las interacciones. Aumento de la tasa de
superinfecciones. Facilita la aparición de
microorganismos resistentes a los AM. Aumento del costo del
tratamiento. Existen
algunas situaciones clínicas en las que el empleo combinado de AM está
plenamente justificado (1), (2), (4), (5), (6), (7), (8): v
Proporcionar una cobertura de amplio espectro en infecciones muy graves, cuando
se desconoce el agente causal. Probablemente
esta es la razón por la que con más frecuencia se emplean AM en combinación.
Cuando se sospecha que un paciente puede tener una infección que amenaza su
vida, es necesario iniciar el tratamiento con un AM antes de poder determinar si
existe un microorganismo específico. Si los datos clínicos hacen
sospechar que el número de gérmenes potencialmente causales es mayor que el
que puede “cubrir” un AM específico, resulta conveniente iniciar el
tratamiento con una combinación. El
número de AM necesarios será inversamente proporcional al conocimiento por
parte del médico de las características de la situación clínica, el número
de gérmenes que pueden intervenir en el proceso infeccioso y las características
farmacológicas de estos medicamentos (mecanismo de acción, actividad
antimicrobiana, espectro antimicrobiano, aspectos farmacocinéticos relevantes,
efectos indeseables frecuentes e importantes). Cuanto mejor conocidos sean
estos aspectos menor será el número de AM en la asociación. En general,
es muy poco frecuente que esta terapéutica empírica requiera más de 2 agentes
AM. Una situación común
en la que se emplea una terapéutica antibiótica empírica de amplio espectro
es el síndrome febril en un paciente neutropénico. La administración
precoz de una combinación adecuada de AM constituye el pilar fundamental en el
que se basa el tratamiento de los procesos infecciosos en estos pacientes, ya
que una demora en el empleo de estos fármacos conlleva una elevada mortalidad.
Al tratarse de una terapéutica empírica, el número de asociaciones propuestas
es muy grande y han ido variando a lo largo del tiempo, de acuerdo con la
evolución de las características de estos pacientes, de los gérmenes
implicados y de la disponibilidad de AM. Muchos de los regímenes
propuestos proporcionan resultados muy favorables, incluso en tratamientos
prolongados. En las neutropenias graves, los más empleados son los que
combinan un β-lactámico (con actividad antipseudomónica) más un
aminoglucósido (con actividad antipseudomónica): o
β-lactámicos con actividad antipseudomónica: carboxipenicilinas
(carbenicilina, ticarcilina), ureidopenicilinas (azlocilina, piperacilina,
mezlocilina), y cefalosporinas de tercera generación (ceftazidima,
cefoperazona). o
Aminoglucósidos con actividad antipseudomónica: amikacina, gentamicina y
tobramicina. Se
han propuesto otros regímenes sin aminoglucósidos, como combinaciones de
β-lactámicos de amplio espectro e incluso el empleo de monoterapia con una
cefalosporina de tercera generación (ceftazidima) o con penemos (imipenem,
meropenem), pues se plantea que la necesidad de un tratamiento combinado se
reduce cuando se dispone de medicamentos de amplio espectro como los carbapenémicos,
cefalosporinas de 3ra. y 4ta. generación, etc. Debe evitarse el uso
frecuente de combinaciones que no se hayan validado mediante estudios clínicos
o al menos pruebas in vitro o en animales. Tanto
en los pacientes neutropénicos como en aquellos en los que se precisa una
cobertura antibiótica combinada de amplio espectro, deben tenerse en cuenta los
siguientes principios: ·
Vía de administración: es preferible la administración endovenosa. ·
Dosis: debe ser lo más elevada posible. ·
Duración del tratamiento: debe tener una duración adecuada. ·
Toxicidad: deben escogerse los AM menos tóxicos. ·
Actividad antimicrobiana: es necesario emplear AM con actividad bactericida. ·
Espectro antimicrobiano: se debe lograr una cobertura amplia de los
microorganismos habituales. ·
Interacciones: las asociaciones deben ser sinérgicas. v
Tratamiento de las infecciones bacterianas mixtas. En algunas
infecciones, por su localización, es previsible o segura la presencia de una
flora patógena mixta. Esto es particularmente frecuente en los tejidos
contiguos a las mucosas y la flora contaminante suele incluir gérmenes aeróbicos
y anaerobios. Como ejemplos de infecciones probablemente polimicrobianas
podemos citar las siguientes: ·
Abscesos cerebrales. ·
Neumonías por aspiración. ·
Abscesos pulmonares. ·
Abscesos hepáticos. ·
Abscesos intraperitoneales. ·
Abscesos pélvicos. ·
Algunas infecciones del tracto genital. ·
Infecciones odontógenas de cabeza y cuello. ·
Gangrena gaseosa o fascitis necrosante. La mayoría de los
antimicrobianos no incluyen en su espectro a todos los gérmenes implicados en
estas infecciones. Algunos β-lactámicos, como los carbapenémicos,
pudieran ser útiles en el tratamiento de estas infecciones, sin embargo, en la
práctica clínica es más frecuente el empleo de combinaciones, generalmente de
2 AM. Así, por ejemplo, en las infecciones intrabdominales secundarias
ocasionadas por la perforación de vísceras huecas (Ej. intestino) es posible
la participación de los siguientes microorganismos: ·
Bacilos aerobios Gram (−): Enterobacteriaceae. ·
Bacilos anaerobios Gram (−): Bacteroides fragilis. ·
Bacilos anaerobios Gram (+): Clostridium sp. ·
Cocos Gram (+) aerobios y anaerobios: Estreptococos. Una combinación
racional para el tratamiento de estas infecciones puede ser: ·
Un aminoglucósido o aztreonam para las Enterobacteriaceae. ·
Metronidazol o clindamicina para los microorganismos anaerobios. En algunas
infecciones polimicrobianas, como el absceso pulmonar, parece que las formas
anaerobias constituyen el agente infectante más importante, y el tratamiento
intensivo de estos microorganismos es suficiente para lograr la resolución clínica,
aun cuando participen también otros gérmenes no sensibles a esta terapéutica. Descripción 1.
Asociar un AM de un vértice con otro del lado opuesto (base o lados del triángulo). 2.
Asociar un AM de cada vértice. 3.
Monoterapia con uno de los AM del centro del triángulo. Posibles asociaciones: Monoterapia
con: v
Aumentar la actividad antimicrobiana en infecciones específicas. Como se explicó al inicio,
puede obtenerse un efecto sinérgico cuando se administran 2 AM de manera simultánea,
lo que posibilita reducir la dosis de uno o de ambos AM sin dejar de lograr un
efecto terapéutico similar al obtenido con dosis más elevadas de cada uno, si
fuesen empleados individualmente. El sinergismo también permite obtener un
efecto bactericida más rápido o completo que el que podría alcanzarse con
cada fármaco por separado. El empleo de una combinación de AM con la
finalidad de lograr una potenciación de la capacidad de inhibir el crecimiento
de un microorganismo o de ocasionar su muerte, así como la disminución de la
dosis de uno o varios de los AM para reducir la toxicidad, constituye una de las
propuestas más interesantes y más citadas del empleo de la terapéutica
antimicrobiana combinada. Sin embargo, es importante recordar que si bien
in vitro ha sido difícil mostrar los efectos de la potenciación mutua de
diferentes combinaciones, ha sido mucho más difícil extrapolar estas
observaciones a la clínica. Diferentes ejemplos ponen de
manifiesto esta finalidad: ·
Tratamiento de la endocarditis por Streptococcus faecalis (enterocóccica): In
vitro, la penicilina sola es bacteriostática contra la mayoría de las cepas de
Streptococcus faecalis y la combinación de penicilina con un aminoglucósido
(estreptomicina o gentamicina) resulta bactericida. In vivo, el
tratamiento de la endocarditis enterocóccica con penicilina sola a menudo
termina en recaídas, mientras que el tratamiento combinado (penicilina más
estreptomicina o gentamicina) es curativo en porcentajes comparables a los
alcanzados en la endocarditis por estreptococos que son más sensibles a la
penicilina. Este es un caso claro donde el tratamiento combinado produce
resultados clínicos superiores. Con la combinación el ciclo se puede acortar
de 6 a 4 semanas. ·
Tratamiento de la endocarditis por cepas de Streptococcus viridans (α hemolítico):
El tratamiento de la endocarditis producida por cepas de Streptococcus viridans
sensibles a la penicilina es mucho más efectivo y su duración se acorta cuando
se combinan 2 AM. La penicilina G y la estreptomicina son sinérgicas in
vitro contra la gran mayoría de las cepas de Streptococcus viridans, y se
produce erradicación más rápida de las bacterias de las vegetaciones
infectadas sobre las válvulas cardíacas, cuando se emplea la combinación que
cuando se utiliza la penicilina sola. Se obtiene un 100 % de curación en
pacientes que reciben un curso breve de 2 semanas de terapia combinada con
penicilina G más estreptomicina. Los autores que abogan por el
tratamiento con penicilina G sola recomiendan prolongarlo durante 4 semanas. ·
Tratamiento de la endocarditis producida por Staphylococcus aureus: Los
pacientes con endocarditis por este germen han sido tratados con éxito con
nafcilina (isoxazolilpenicilina) y una dosis baja de tobramicina o gentamicina,
durante un período de 2 semanas, en lugar de las 4 a 6 semanas del régimen
tradicional para tratar este tipo de endocarditis. ·
Tratamiento de las infecciones por Pseudomonas aeruginosa en pacientes neutropénicos:
Existe una evidente mejoría en la sobrevida de estos pacientes con la combinación
de una penicilina antipseudomónica (. carboxipenicilinas o ureidopenicilinas) o
una cefalosporina de tercera generación antipseudomónica (ceftazidima) con un
aminoglucósido con actividad contra Pseudomonas aeruginosa (amikacina,
gentamicina, tobramicina). Este hecho se correlaciona con la obtención de
un efecto bactericida más rápido, y es un reflejo de la importancia del uso de
AM que producen efectos bactericidas con rapidez cuando la infección ocurre en
un paciente neutropénico. ·
Tratamiento de las meningitis por Criptococcus neoformans: La combinación de
flucitosina y una dosis baja de anfotericina B, durante 6 semanas, es un
tratamiento de la meningitis criptocócica tan efectivo como el tratamiento con
una dosis mayor de anfotericina B sola, por un período de 10 semanas; además,
con la combinación se logra disminuir la toxicidad renal que se observa con las
dosis altas de anfotericina B, empleada durante 10 semanas. ·
Combinación de betalactámicos con inhibidores de las betalactamasas (IBL):
Muchas cepas de Staphylococcus aureus, Haemophilus influenzae, etc., elaboran
diferentes tipos de betalactamasas capaces de inactivar a la mayoría de las
penicilinas; actualmente existen fármacos (IBL) capaces de inhibir esas
enzimas, como el ácido clavulánico, sulbactam y tazobactam. ·
Obtener un efecto sinérgico que supere la actividad individual de cada fármaco:
Por ejemplo, la combinación de sulfametoxazol (bacteriostático) más
trimetoprima (bacteriostático) da origen al cotrimoxazol (bactericida), el cual
constituye un antimicrobiano efectivo en el tratamiento de las infecciones
recurrentes del tracto urinario, de las neumonías por Pneumocystis carinii, de
la fiebre tifoidea, de la shigelosis, de la salmonelosis y de ciertas
infecciones por H. influenzae. v
Infecciones por microorganismos que hacen rápida resistencia a la monoterapia. Por
ejemplo, tratamiento de la tuberculosis, de la lepra y de infecciones por
Pseudomonas aeruginosa. v
Infecciones donde el agente pasa por diferentes estadios de evolución y no
existe un medicamento capaz de actuar con eficacia en todos.
Por ejemplo, tratamiento del paludismo. BIBLIOGRAFÍA: 1-
Velásquez. Farmacología. 16 a ed. Ed. McGraw-Hill
Interamericana, 1993. 2-
Litter M. Farmacología experimental y clínica. 7ma. ed. Ed. El
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y técnicas, SA, 1992. 4-
Goodman and Gilman. Las bases farmacológicas de la terapéutica. 9na. ed.
Ed. McGraw-Hill Interamericana, 1996. 5-
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Rang HP, Dale MM, Ritter JM. Pharmacology. 4ta. ed. Ed. Churchill
Livingtone, 1999. 8-
Morón F, Levy M. Farmacología General. 1ra. ed. Ed. Ciencias Médicas,
2002.
Autores: Dr. Eduardo Jesús
Fernández Manchón.
Profesor Asistente de Farmacología.
Facultad “Dr. Salvador Allende”.
e-mail: eddy@infomed.sld.cu
Dra. Ivette Díaz Mato.
Profesora instructora de Farmacología.
Facultad “Dr. Salvador Allende”.
e-mail: ivettediaz@infomed.sld.cu
Dra. Nuvia Pérez Cruz
Profesora Asistente
de Farmacología.
Facultad “Dr. Salvador Allende”.
e-mail : antares@infomed.sld.cu
Dra. Maria del Carmen Martínez Torres
Profesora Asistente
de Farmacología.
Facultad “Dr. Salvador Allende”.
e-mail : recastillo@infomed.sld.cu Publicación enviada por Dra. Ivette Díaz Mato y Otros Autores Contactar mailto:ivettediaz@infomed.sld.cu Código ISPN de la Publicación EEFuZykEVVdwrJjXzD Publicado Friday 16 de December de 2005 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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