Monografias | Cican en la documentación colonial temprana: un análisis contextual para la elucidación de la cosmovisión religiosa de la cultura arqueológicaCican en la documentación colonial temprana: un análisis contextual para la elucidación de la cosmovisión religiosa de la cultura arqueológicaResumen: El autor formuló la propuesta para cambiar la denominación de “Cultura Lambayeque” por “Cultura Cicán” (Maeda:1982) aún cuando el Proyecto Arqueológico Batán Grande – La Leche que dirigió Izumi Shimada, continuaba utilizando la denominación pionera de R. Larco –“Lambayeque”- Larco:1948) y de J. Zevallos Q. (Zevallos:1971). 1.-INTRODUCCIÓN El
autor formuló la propuesta para cambiar la denominación de “Cultura
Lambayeque” por “Cultura Cicán” (Maeda:1982) aún cuando el Proyecto
Arqueológico Batán Grande – La Leche que dirigió Izumi Shimada, continuaba
utilizando la denominación pionera de R. Larco –“Lambayeque”-
(Larco:1948) y de J. Zevallos Q. (Zevallos:1971); el proyecto referido adoptaría
nuestra propuesta, recién en 1983; el planteamiento de E. Brüning (Brüning:
1922-23) que el antiguo nombre de la hacienda Batán Grande había sido
“Sican” y que era vocablo compuesto del muchik (Si =luna; An = casa o
templo), ha llevado a que diversos investigadores asuman la creencia de que la
cultura prehispánica que tuvo como epicentro político y religioso el área de
Pomac en Batán Grande, centró su adoración en la luna, que fuera mas bien,
diosa principal de la denominada cultura Moche; a pesar de los intentos del
proyecto norteamericano que trabajó en Batán Grande desde 1978 hasta el 2003
por ubicar documentación colonial sobre el “área de Sicán” (sic) tanto en
el Perú como en Sevilla y otros archivos, éstos papeles no fueron encontrados
completos; el autor, ha logrado rescatar treinta y cinco expedientes que en
conjunto constituyen los “Títulos de Propiedad de la Hacienda Cicán”, de
los cuales ha hecho la trascripción paleográfica, cuyo análisis nos da nuevos
derroteros sobre la evolución histórica de uno de los filcados o señoríos más
importantes de la región lambayecana: Jayanca; estos documentos, cotejados con
la primera fuente escrita que se ha publicado sobre el área jayancana (Le
Mistre:1974), nos llevan a plantear que el vocablo “Cicán”,
así escrito en los expedientes estudiados que datan desde 1565, no es muchik,
sino Sec (sechurano) y nos hacen concluir que la religión Cicán tuvo como
deidad principal al sol y no a la luna. 2.-METODOLOGIA El autor
ha realizado la trascripción paleográfica de los documentos mas tempranos de
Cicán y luego se han analizado, para finalmente complementar los datos
con el análisis del documento “La
Visita de Jayanca” que hiciera don Sebastián de la Gama en 1540; el estudio
llevado a cabo ha servido como elemento importante para poder elucidar la
continuidad post-arqueológica, basados precisamente, en los hallazgos de las
tumbas de élite prehispánica Cicán que ha realizado I. Shimada en 1991 y
1995; nuestro análisis documental nos lleva a revisar la hipótesis del citado
investigador y de otros arqueólogos acerca de la tradición religiosa de
la “Cultura Cicán” que se desarrolló entre los años 700-750 d.C,
constituyéndose quizás, en el auténtico primer estado político-religioso
pre- hispánico de los andes centrales, luego del colapso de los señoríos
regionalizados de la política moche cuyo último bastión fue Pampa Grande por
el año 550 d.C. 3.-EL
VOCABLO CICAN EN EL EXPEDIENTE DE 1596 Fue
E. Brüning quien dio a conocer que la hacienda Batán Grande, en la Provincia
de Ferreñafe, Departamento
de Lambayeque, tuvo por nombre “Sicán” y afirmó que era muchik; no sólo
eso, sino que dedujo equivocadamente que era el producto de la unión
de dos palabras de la extinguida lengua nor-costeña que él estudió en
Eten principalmente.;el estudioso alemán, refiere que los datos los extrajo del
expediente de compra de la hacienda “Cican” fechado en 1957 que le
facilitara el caballeroso señor
don Juan J. Aurich (Pastor) (ob. cit ); en efecto, el expediente original que
obra mi poder :”Composición de Cican, Chuca ,Fulep y Jotoro hecha por
Francisco de Barbarán y confirmada el 16 de enero de 1596” (13 folios), facilitado por la familia Aurich Bonilla
, hijos del famoso hacendado, constituye el primer documento que da luz a la
composición de la antigua estancia en amparo de la Cédula Real del 1ero de
Noviembre de 1591 de Felipe II ; el cap. Fco de Barbarán Lezcano y Mendoza
, hijo de Juan de Barbarán San
Pedro , encomendero de Lambayeque en 1536 , entregó poder a don Juan Hurtado de
Sárate ,vecino de Trujillo el 18
de diciembre de 1591,quien con una petición fechada en Jayanca
el 28 de julio de 1595 ,solicitó el Corregidor de Trujillo, Gral. don
Bartolomé de Villavicencio la composición de las cuatro estancias, aunque
refería su poderdante ya tenía “en términos del pueblo de Jayanca cuatro
estancias llamadas Cincan (sic) y
Jotoro y la estancia llamada Fulep y Chuca…con vacas, cabras y puercos..”; el poder también dado en
conjunto también a don García Somonrrostro, fue fechado en Saña el 4 de marzo
de 1595, siendo ya Barbarán encomendero de Jayanca y como declarantes testigos aparecen don Miguel Chuca y el
lengua García Ascencio, ambos naturales, que referían que Barbarán tenía en
Cicán: “recuas de burros y cría de mulas y puercos y en Xotoro cantidad de doscientas vacas y en la estancia de Fulep cabras
y obejas…”; el expediente incluye las visitas de las cuatro estancias
nombradas firmadas por el escribano Fco.de Taboada y como juez Visitador a don Pedro de Alarcón, que asientan
que: “las quatro estancias…están pobladas de mucho tiempo de esta
parte… de mas de treinta años”; en cita importante se documenta que el
testigo don Melchor Osorno, vecino de Trujillo, conoció a “Francisco de Lobo
vecino que fue de la ciudad de San Miguel de Piura que fue el primer encomendero
del dicho pueblo de Xayanca y por su muerte vinieron los indios a doña Isabel
Palomino su mujer del presente dho
Francisco de Barbarán (sic) y que
así por su muerte del don Francisco vinieron los indios a la doña Isabel
Palomino la cual después casó con Alonso Carrasco…”; es decir, Barbarán
fue encomendero por lazo matrimonial con la heredera en “segunda vida” de
los naturales tributarios. Finalmente
el precio concertado por la compra o composición
de las cuatro estancias fue de “250 pesos corrientes en reales de a
nueve el peso pagados la mitad para el día de San Juan de Junio de mil y
quinientos noventa y seis años e la otra mitad para el día de Navidad”;
firmaba el notario don Antonio de Zaguera; el expediente no dá pues,
referencias sobre la naturaleza lingüística del vocablo“Cicán”, menos de
su significado en castellano como asumió Brüning; tampoco cita el documento
que las tierras de Cicán hubieran sido del “cacique de Illimo a quien se le
compró dicha propiedad” como arguye Brüning y después Rondón; los terrenos
que incluían los sitios en donde se instalaron las estancias ganaderas citadas,
pertenecían por heredad a los señores Cususoli de Pacora; así se comprueba en
el expediente “Testamento de don Gaspar Cususoli; Cacique de Pacora: 1798”
con la escribanía de don Manuel Gómez y Guevara; el expediente incluye también
el testamento de don Francisco Solano Cususoli del 19 de Febrero de 1762 que
declara ser propietario de las tierras que incluyen a: “Sonoro y Usanep… la
huaca de Poma llamada Pilacfamique…
otra nombrada Chincuñamique… el monte grande nombrado Silluntusi…la
huaca cabeza de baca… el cerro Seostuque…el río Chalñancu…
la huaca nombrada Uchilili… la
huaca Lemcuyo… baja a otra huaca
grande llamada Chocotumi”; parte de
este testamento publicó J. Cevallos (Zevallos:1989: 110); la propiedad la
declaró también en su testamento doña Catalina Cususoli, abuela de don
Gaspar, fechado el 19 de Septiembre de 1687
citando como suya: “… la huaca
Socotuc… Pomap… el cerro Asana (Usán)… el cerro Torum
(Jotoro)… la huaquilla Pitibli…”
le hederaban, su hija Augustina Cususoli, hija de don Pedro Quesquén,
cacique de Pacora y de doña Catalina Cususoli; aunque la cacica
testamentó como sucesores a sus nietos Diego de Silba y Pedro Quescum
(Quesquen); hasta aquí, podemos deducir que los sitios o parajes en donde se
empieza a instalar las estancias ganaderas que incluían a “chácaras e viñas”
(viñedos) adoptaban en el momento de redactar los documentos de composición,
los apellidos de naturales que habitaban en estos sitios, tales como Chucu,
Torum (después Jotoro), Pácora (Joan Pácora), Eillimo, Firriñafi
(Sinopullaqui: documentado por A. Samamé), etc; casi todos habían sido
Principales (cobradores del tributo indígena); no fueron precisamente “Señores”
o “Caciques Principales”; el vulgo hizo que los escribanos perpetuaran los
nombres o apellidos de sus cobradores que recorrían las partes o áreas que
correspondían a la parte de Firriñafi, Joan Pacora, Tuqueme, Diego Mochumi,
Alonso Eten, Cicani, etc. Por el año 1721, Cicán, la estancia principal, toma
el nombre de “Batán”, luego “Batán Grande” por 1866, que incluía a
otras, tales como: Fabellep, Xotoro, Falcep,
Sodo, Raco, Calup, Lalech
(La Leche) o Lamcarlech (“Cabeza de
Agua” en muchik), Sadup, Vidup, Pochoc y Lup;
toda la propiedad se inició con la compra de cuarenta fanegadas que ya tenían
posesión por el año 1565 con “bosques de algarrobos berdes y cañas
berabes” (¿caña “brava?”); la estancia tomó el nombre de un antiguo
personaje, conocido como Cabani, Labami, Cicani, Cani, Signan, finalmente Cicán,
cuyo origen lingüístico nada tuvo que ver con la luna, que los mochicas
hablantes conocieron como “Rem” y al sol como Xllang (¿Sian?); solo Antonio
de la Calancha (1638) comenta la importancia que tenía la luna en la costa
norte y fue el cronista agustino quien afirmó que la Luna en el muchik se
conoció como “Si”, influyendo quizás en E.Brüning; varios investigadores
como Bastian (1879), Vílchez (1920), Reyes (1939), L. Millones (1982) y los
diccionarios muchik- castellano, recogieron el vocablo “Rem” para la luna;
los tres primeros citados en la edición 1939 de la obra de F.De la Carrera
(Univ. de Tucumán); hay que atender la afirmación de De la Calancha, cuando
informa que en Pacasmayo los naturales llamaban a su adoratorio con el
lexema compuesto “Sian” (¿”Casa de la Luna”?), pero no es el
caso del vocablo Cicán, cuyo origen fonético no contiene la palabra “Si”
(luna); es importante indicar que a diferencia de De la Calancha, el autor de
“Arte de la lengua Yunga” fue muchik hablante, lengua que según él mismo
refiere, “haberlo aprendido en la niñez en el pueblo de Lambayeque”, lo que
le confiere mayor confiabilidad. 4.
CICAN EN LA VISITA DE JAYANCA DE 1540 La
visita de Jayanca y Pacora realizada por don Sebastián de la Gama en 1540
constituye quizá,
el documento más importante que nos da la visión primigenia sobre el antiguo
Valle de Jayanca, “Lampatef” (Zevallos ob cit. pág. 52) o también “Lamcarlech”
para nosotros (“Cabeza de agua”), o La Leche; fue trasladada en 1563 del
original del escribano don Luis Méndez de Sotomayor a solicitud de don Alonso
Carrasco, encomendero de Jayanca que reclamaba “indios
mitayos” a Minimisae, entonces “Filca” de Jayanca, en un pleito
contra don Luis del Canto; este
traslado fue firmado por el escribano don Domingo de Agurto; el expediente ha
sido estudiado por W.Espinoza
(1975) y Anni Le Mistre (1974); el escribano don Francisco de Carvajal culminó
el traslado de los anteriores en 1570. Los 250 pueblos o villorrios dispersos al
mando de “mandoncillos” y pachacas fueron visitados por De la Gama, Teniente
de Gobernador de San Miguel de Piura, a pesar que solo recorrió solo
unas dos leguas a la redonda del pueblo de Jayanca (Espinoza: 0b.cit); Jayanca tenía,
dispersos, unos 4 mil habitantes con 608 tributarios (Ramírez: 1986), con más
población en la parte de Fco.
de Lobo a quien se le encomendó los tributarios de la parte norte de Jayanca y
los del sur- parte de Pacora a don
Diego de Gutiérrez, que tuvo en su jurisdicción entonces, la parte que en el
futuro se llamaría “Cicán”; los investigadores que han auscultado la
Visita de Jayanca no advirtieron la importante presencia
del Principal Cicani y el protagonismo del personaje nativo evidenciado
en el interés de De la Gama por el enigmático Principal; se hace referencia
que el Filca Facollape “reside en el valle de Jayanca e tiene ciertos
principales…a uno llamado Pacora (Joan) e a Musa e a Chamacos e a Solapa” y
tambien a “Cabani que ya no le servía”. Un testigo que servía a Fco de
lobo, Antón Caballero, dijo conocer a un Principal de Facollape conocido como
“Cabani” que tenía más de 200 indios (tributarios) que le pagaban “nueve
platos de plata cada tres lunas”; el citado Principal se encontraba en la región
de Guambos, jurisdicción actual de Cajamarca; S. Ramírez, tomando parte del
texto, transcribe así el trabajo de W. Espinoza: “Declaró
Antón Caballero que conoce a un principal en Facollape que se dice Labami que
tiene más de doscientos indios e que cada tres lunas dan nueve platos de
plata. E quel dicho principal esta en los Guambos e se sirve de él el
encomendero Lorenzo de Veloa (Ulloa), vecino de Truxillo… e luego del dicho
Juez le preguntó si es suyo. dijo que no. Preguntado de donde es, dijo que es
natural de Jayanca pasado le servía e que agora, dijo que a Ulloa, vecino de
Truxillo. Preguntado porqué no le sirve, dijo que porque no ha enviado por él.
Preguntado qué tanto está su tierra del principal de Jayanca, dijo
que en dos días llega allá a su pueblo, e que está en tierra de Tucume
e que se fue en tiempo de sus padres”. En
la trascripción de A. Le Mistre, el principal es identificado como “Cabani
(ob.cit. : 224; f 274 v/275r). La importancia del personaje nativo se evidencia
en las preguntas persuasivas de De la Gama; 1) “Si tiene noticias de Cabani o
Lavan ; 2) “Si es suyo (de Facollape); 3) ¿De donde es?; 4) “Si le ha
servido” (como cobrador de tributos); 5) ¿A quien le sirve ahora”; 6) ¿Porqué
ya no le sirve?”; 7) “¿A que tanto (de distancia) está (de Jayanca)
Cabani?”. La última pregun- ta denota quizás el interés del funcionario
visitador por mandar en búsqueda de Cabani; creo que el principal Cabani, es el mismo que en 1536 – cuatro años
antes – se cita en el documen to encontrado por P. Carcedo en el archivo de
Sevilla (Justicia 418) que menciona que el área batangrandina fue conocida como
“Sicani” o “CANI” (Shimada 1985: pag. 92), citando el documento
dice transcribiéndolo que :”…el Principal es el denominado como
“Cicán” y que “el área tambien fue conocida como “Signán”, que según
Brüning (1922-23), Kosok (1965:126-162) y J.Rondón (1966) significa “Casa o
Templo de la Luna en la extinción”; las referencias de nuestro personaje en
la misma área y en los años cercanos 1536 y 1540 nos permiten concluir que el
Principal de Facollape tuvo, por efectos de escribanía, los siguientes
nombres: Cabani- Labami-Cicani-Cani-Signán y Cicán cuyo resultado final
(“Cicán”) se deriva del vocablo Sec (sechurano)-no muchik- que no guarda
relación alguna en su significación castellana con la luna: “Cicani”;
cuando Facollape recordaba en 1540 que Cabani o Cicán se había ido con cerca
de 200 indios a la sierra, suena quizás a una posible fuga, habida intención
de De la Gama de enviar por él; al referirse al “tiempo de sus padres”, el
Señor de Jayanca rememoraba quizá unos 20 años atrás, cuando Cicani tendría
unos 25 ó 30 años que calculados así, al momento de la Visita de 1540, el no
habido Principal tendría ya unos 50 ó 60 años de edad; de Cicán no hemos
encontrado mas referencias escritas, pero su presencia
en la sierra ha dejado huellas: cerca al pueblo de Llama existe una pequeña
hacienda con el, nombre de “ Cicán” (inf.pers:Antrpl.Carlos Mejía G.). 5.-LA
MIGRACION DE CICAN A GUAMBOS En
1783 el Obispo don Baltazar Jaime Martínez de Compañón y Bujanda recogió 43
voces de la lengua sechurana, correspondiendo la n·13 a “Sicanni” que
significa “Hermano”.Susan Ramírez
documenta que: “un señor generalmente tenía súbditos que vivían
fuera del área central de su jurisdicción (ob.cit: pág.29); como ejemplo Ramírez
cita el hecho de que Cabani marchó con cerca de doscientos indios jayancanos al
área serrana de Guambos, que pertenecía a la jurisdicción del cacicazgo de Túcume,
hay referencias de migraciones de gente costeña a la sierra y selva: los indios
de Balsas en la cuenca del Marañón hablaban una de las lenguas de la costa
(Bandelier:en Bonavia y Ravines: 1970) por el año 1644, posiblemente se trate
del muchik; ésta migración costeña había ocurrido unos doscientos años
antes, por el año 1440 aproximadamente. Bandelier
parece haberse basado en la información del cura de Reque don Fernando de la
Carrera y Daza; W. Espinoza tambien ha tratado el proceso de mitmas yungas
(Colliques) en Cajamarca (Espinoza: 1970); en Guambos tambien habían indios
Principales del Filca Copez (Copís) por el año 1549 (S .Ramírez :ob.cit:30)
que era cabeza de la reducción de
Olmos; Guambos atraía por entonces por su importancia minera; es interesante
observar que Cicani, luego de servir al señor de Jayanca, pasó a servir al de Túcume, enemigos de Caxusoli, filca jayancano
que los combatió y a la vez, padre de Facollape y Minimisae; los
tucumanos se habían adherido al poder de los Chimo, según refiere Cabello. Cuando
Facollape, en 1540 recuerda el hecho sucedido “en tiempos de sus padres”,
debe referirse, como hemos dicho, a los años 1520 ó 1530; la actitud de Cicani
debe haberse originado en su inconformidad cuando el solio jayancano dejó de
ser de Caxusoli “El Mozo; es más, Cicani es documentado luego como servidor
de don Lorenzo de Ulloa, encomendero de Trujillo. La migración sin retorno de
Cicani, contradice a la disposición de la política estatal inca de no permitir
a los naturales éste tipo de migraciones sin
su aprobación; S. Ramírez (1996) tomando
como fuente a Fray Martín de Murúa
indica que “los puentes y las partes mas estrechas de los ríos eran vigilados
de manera que ningún fugitivo ni un indígena ausente podía ir de un pueblo a
otro y que estaban seguros en sus pueblos con su parentela”; por otro lado, es
conocido tambien el problema de disputas y juicios entre encomenderos por
cantidad de indios e incluso entre Filcas, como
por ejemplo el caso de Alonso Carrasco demandado por Luis del Canto
pugnando por el filcado de Minimisae, en 1570; estos pleitos se dieron
generalmente entre encomenderos vecinos; algunos casos de Principales como
Cicani, que pasó de servir al señor de Jayanca y luego al de Túcume,
posiblemente Conoceque siendo encomendero Juan Roldán Dávila, son
interesantes; los cambios en el servicio de Principales ocasionaron
migraciones tambien; Cicani, nombre sechurano, identificó entonces a un
personaje que bien pudo haber venido del Bajo Piura como muchos de sus paisanos
que han sido documentados en crónicas coloniales y pleitos de la época. un
caso específico: el Filca Facollape declaró
en la Visita de Jayanca tener un Principal en Pabur (Piura); señores de
los valles piuranos tuvieron tambien, recíprocamente, servidores
Principales “destacados” en los curacazgos o filcados lambayecanos; el
nombre sechurano Cicani, finalmente Cican, originado en Labami, ha persistido
hasta nuestros días en el distrito
de Huarmaca, provincia de Huancabamba (Piura) como Labán. En marzo de 1588 el
repartimiento de Cinto tenía un Principal llamado Francisco Cuni (de Murúa:
1946) (acaso el “Cani” encontrado por Paloma Carcedo en el documento de
1536, citado por Shimada: 1985); y por el año 1813 el Cabildo de Naturales de
Chiclayo tenía como uno de sus regidores don
Félix Cani-tambien escrito como Chani- acaso ambos, descendientes
cercano y lejano, respectivamente, del Principal Cicani o Cani. 6.-CONNOTACIONES
LINGÜISTICAS DEL VOCABLO CICAN(I) CON LA HIPOTESIS ARQUEOLOGICA DE LA ADORACION
LUNAR Cuando
en 1644 don Fernando de la Carrera publica su “Arte de la lengua yunga”, el
idioma norteño lo hablaban unas
cuarenta mil personas (Schaedel: 1987), cuyo primer intento de dramatizarlo en
castellano data del año 1607 (“En la lengua mochica de los yungas”) cuyo
autor permanece anónimo, pero que incluyó Jerónimo de Oré en su obra “
Rituale Seu Manuale en 1607(16). Aunque A. Torero (ob.cit.:121) afirma que el
muchik tuvo nula o muy poca comunidad léxica con los idiomas vecinos, Louisa
Stark en su tésis doctoral (1968)
concluye que el yunga-así llamado por De la Carrera- tiene afinidad o
parentesco con el idioma Maya, con el Araucano
de Chile y con el andino Uri Chipaya.; el hecho es que, por los
movimientos migratotrios dados desde épocas preincaicas, con el proceso
mitmakuna inca y durante la colonia temprana, se generaron intrusiones de
vocablos de una la lengua en otra y viceversa; caso interesante la documentación
de M. Rostworoski (1987) afirmando que la palabra “machaec”(El
ídolo o La Huaca”) es un caso
del mochica introducido en el quechua; yo planteo que el muchik “Pomac”
deviene de “Pomachaec”-
pronunciado “Pomach” por el hablante ladino- que traducido sería:”El
Idolo de Piedra” (pon(g)= piedra; machaec= el Idolo) que
guarda relación con la narración legendaria de Ñamlap y su “Idolo de
Piedra (verde)” que debió ser adorado en el centro religioso y mausoleo de
los cicanes; no es pues “Pomac” un quechuismo
en el castellano como argumenta Cerrón Palomino(1988); analizando el documento
de Martínez de Compañón (Zevallos:1948), encontramos que en Sec el término
“Sicanñi” significa “Hermano” y en la lengua Culli de los huamachucos a
la hermana se le conocía como “Cañi” y a la muerte como “Cani”; ¿son
acaso “sechuranismos” en la Culli o Culle que hablaban los ancestros de los
pobladores de Cajabamba, Otuzco, Huamachuco,
y Santiago de Chuco?; siendo mas difícil el acceso de la costa sechurana a la serranía de Cajamarca, la intrusión de algunos de sus
lexemas en Lambayeque fue relativamente más accesible, dada la interrelación
política y cultural entre estas
regiones; el lingüista A. Torero concluye que la voz “ñi” “puede
aislarse por su adjunción consistente en nombres de parentesco”(ob. cit .pág.131);
asumida así, “bapue-ñi” (hermana)
y “sican-ñi” (hermano) en la conclusión de Torero, tendríamos que ya no
el lexema “Sicanñi” sino “Sican” o “Cican”, significa “Hermano”
en la lengua sechurana; el nombre del Principal que llegara a Jayanca por 1520
ó 1530 quedó impreso en los documentos de la época para adelante, pero no
guardó relación alguna con la tradición religiosa que tuvo como epicentro la
“jungla seca” del impenetrable bosque de Pomach, unos 650 años antes, su
nombre que adoptara la estancia de cuarenta fanegadas comprada por Francisco de
Barbarán en las inmediaciones de huaca “La Soledad” (referida en los viejos
expedientes citados como “…el Salitral de Pomac” o “de la Soledad”),
fue rescatado por E.Brüning, pero se equivocó atribuyéndole la acepción de
De la Calancha, de quien, varios investigadores coinciden en su equivocación
respecto a su apreciación de la luna como “Si” en el muchik y no “Rem”
como anotaron muchik hablantes como De la Carrera; la interpretación de Brüning
se basa simplemente en creer que “Sican” es
la composición de los dos vocablos recogidos por De la Calancha y de su
similitud con la palabra “Sinán” con la que se conoce a una huaca en Eten
-llamada tambien “El Taco”- y otra en Pacasmayo, siendo difícil, aún para
el escribano no entendido en el muchik, poder diferenciar pronunciaciones
tan diferentes; no solo eso, De la Calancha apuntó la importancia que había
tenido la luna en los pobladores de la costa norte; hasta hoy el dato del
cronista se puede corroborar en poblaciones agrícolas como Mórrope
(Lambayeque), pero, sin tener que afirmar que la luna fuera la diosa
principal de estos pobladores y de sus ancestros muchik ; la idea fué
adoptada o seguida por varios investigadores como P. Kosok (1965) (21), J.Rondón
(1965), F. Kauffman (1970,1985, 2002), I. Shimada (1985, 1995) y antes, R. Carrión
(1942), quienes la aplicaron a sus interpretaciones arqueológicas creyendo ver
en cada círculo o semicírculo al
satélite terrestre relacionándolo con algunas aves como el búho (Carrión.
ob.cit.) o el águila marina de Yakloveff, citado tantas veces por F. Kauffman
(1970), inspirándose en las
narraciones de Cabello (1586) y M. Rubiños (1782) que interpreta como “Ave
del agua” al mítico Ñaymlap; iInclusive I. Shimada ha llegado a afirmar
concluyentemente de que “:...la iconografía del Cicán Medio enfatiza
particularmente el cielo y la luna”(1985:99); sin embargo no ha advertido que
en la pintura mural encontrada por él en 1991 en una tumba “disturbada” en
huaca “Las Ventanas”, lado sur, se observa al sacerdote enmascarado con la
clásica faz de ojos alados sosteniendo una cabeza humana en su mano derecha y
un cuchillo o “tumi” en la mano izquierda; a ambos lados, olas marinas; en
el extremo izquierdo un “cachito” de luna-casi desapercibido- y en el
extremo derecho el sol radiante protagónico,
con el rostro del llamado “Dios Sican”,en síntesis: en la izquierda el tumi
o cuchillo asociado a la luna y en la derecha, la cabeza humana, que gobierna el
cuerpo humano y el sol que gobierna el mundo rodeado de diez cabezas de zorro;
si la luna fuera la diosa principal,al artista,
obviamente vinculado con la élite sacra de Pomach, no se le hubiera ocurrido
dibujarla en segundo plano, sin énfasis, sin pintarla vistosamente. El
mismo investigador, encontró en una de las dos tumbas de Huaca El Loro de Batán
Grande, excavadas en 1991 y 1995, respectivamente, siete discos de tumbaga (oro
y bronce) de 0.27 mts de diámetro cada uno, con líneas repujadas
cual rayos saliendo del centro de los discos, representando al Dios Sol,
la principal deidad de la religión Cican, humanizado en la clásica máscara
ciega que llevaron los féretros de la élite cicana; la representación del
llamado “Dios Sican”, resultaría entonces, ser
la personificación (humanización) del sol, no de Ñaymlap como
sostienen los investigadores
citados; se incluyen aditamentos de ave tambien, personificación artística e
iconográfica cristalizada en un personaje muerto; en efecto, el “Tumi de
Oro” representa precisamente a un sacerdote o líder muerto; su rostro lleva
la clásica máscara ciega, de uso exclusivo para cubrir el rostro del cadáver
momificado; es preciso recordar que la leyenda dice que Ñaymlap adoraba a un ídolo
llamado “Llampallec”; creo que es el mismo que se representa clásicamente
en el llamado “Tumi de Oro”, atribuido hasta hoy,
a la mitificación de Ñaymlap. Los arqueólogos citados se limitaron a
conjeturar que el personaje de la máscara ciega era la evocación de Ñamla
(por ejm. Kauffman ) o del “Dios del agua”, el
“búho humanizado”(R. Carrión) o tal vez el Dios Sican de Shimada en
su afán por acuñar nuevos términos
en la arqueología andina; el Dios de
los cicanes no es como asegura I. Shimada (1985), el personaje “…de cuerpo y
cabeza humana adornada algunas veces de ciertas características míticas, como
las alas; invariablemente es representado con una cara semicircular
bidimensional y con un tocado muy sofisticado, ojos almendra dos y pintados con
líneas verticales, orejas convencionales pero acaban en punta…y que enfatiza
particularmente el cielo y la luna”; su descripción no es sino, la de un cadáver
vestido con atuendos diversos, aditamentos representativos de ave, del mar,etc,
pero no el “Dios Ñaymlap- humanizado”; los hallazgos en las tumbas de El
Loro y Las Ventanas especialmente, llevan a reafirmar mi creencia que la deidad
principal fue el sol y la luna, como el mar,etc, dioses secundarios; el llamado
“Dios Sican” no es sino, la representación del líder ya cadáver, no un
Dios; un Dios-principal-en ninguna
religión del mundo, no puede estar representado en un personaje muerto con máscara
ciega; toda religión conceptúa a su Dios como eternamente vivo; solo el
postulado de Nietzche lo conceptúa muerto, y el Dios eternamente vivo de los
cicanes fue obviamente ,el Sol. Los
arqueólogos se abocaron a buscar solo el vocablo “Si” en muchos lexemas,
sin advertir que el Sol (Xllang o Jian, según A. Torero) tambien está presente
en infinidad de voces mochicas: Faxllanga (río Lambayeque), Xaxllangca
(Jayanca), Xllancas (Siancas), etc. la misma leyenda dice que Yampallec era la
estatua o ídolo que representaba a su líder Ñamla, no a su Dios, Kauffman
llega a proponer inclusive que Sicán significa “Luna-ave” (Shi-ñam)
(ob.cit.2000:412) y que Chotuna-que obviamente es el templo de Chot-fue “acaso
Si-otuna” en su anticientífico afán de consolidar la teoría de la relación
Ave-Luna planteada por R.Carrión en 1942 con ideas de L.Valcárcel (1937); pero
tambien hay otros emblemas que sobresalen nítidamente como aquella cabeza de
murciélago que se colocó en el centro de la vincha de oro
de la gran máscara funeraria con pe-nacho y 15 discos de oro que cubría
el rostro del Señor de Cicán de Huaca El Loro (tumba excavada en 1991);
tambien hay cabezas de zorros, que algunos arqueólogos han llamado “El Dragón”(¿?)
y otros,“cabeza de felino”(ejm .Kauffman :ob.cit.2002:422), sin advertir que
no tiene colmillos; la presencia De siete nichos con ofrendas rodeando al
personaje de El Loro es particularmente simbólico (¿siete días?); los discos
y emblemas de la parafernalia ritual Cicán esperan un exhaustivo estudio
numerológico y arquitectónico-geodésico que nos podría dar nuevos derroteros
sobre la calendarización Cicán entorno al sol; la adoración solar tambien
puede sustentarse en el estudio iconográfico e interpretativo de Jurgen Gölte
(1994) que asume que en la iconografía moche el águila y el zorro son
“ayudantes” del Dios Sol-el Dios del día-; el búho, la luna y la
“macana”, como ayudantes de la vía láctea, pero señala tambien a la luna
como diosa; refiere (ob.cit:138) haber recurrido a vocabularios mochicas
reconociendo como “Quismique” para el “Viejo”, Xllang para el sol, Ni
para la vía láctea; curiosamente, a pesar de ser la luna uno de los emblemas
protagónicos de su interesante estudio, Gölte no le da su nombre en muchik; su
fuente son las decoraciones iconográficas de ceramios moche IV y V; él
interpreta que “Quismique” salva al sol que es respetado desde entonces por
el dios vía láctea y la diosa luna, que pasaron a ser dioses “relegados”;
según Gölte, la luna dejó de ser protagónica en la iconografía moche
alrededor del año 550.d.C, para dar paso a la supremacía del sol y de
Quismique: “y se hizo la luz!...el mundo había regresado a su orden cuando el
dios águila le trajo al sol su bebida fortificante, el dios de la vía láctea
y la luna le mostraron su respeto”(ob.cit:126), la reconstrucción de la
narración extraída de dibujos Moche IV y V, “puede haber sido una forma
mitificada de comprender los disturbios causados por un Niño extremo,
posiblemente el mas grave que ocurrió en el último milenio, que duró desde el
año 562 al 590 d.C (ob.cit:138),
es decir, 28 años consecutivos. Shimada,
independientemente del estudio de J. Gölte y basado en un estudio de
estratificación de masas de hielo en el nevado Quelcaya (Huaraz), informa que
Lambayeque sufrió dos grandes sequías: una en el año 563 d.C que duró 32 años
(es decir, hasta el 595 d.C); la segunda ocurrió en el año 1015 ó 1021que duró
30 años (o sea, hasta el año 1045 ó 1051 d.C) sucedido por un aluvión o
“Mega Niño” que debió ocurrir por el año 1100 d.C, acaso el diluvio que
refiere la leyenda de Ñamlap; los cálculos de estos fenómenos pluviales y
disturbios ecológicos, fueron decisivos para que se suceda el colapso de la
organización política regionalizada moche y la aparición del incipiente
Estado Cicán alrededor del 600 d.C; del estudio de Gölte, podemos inferir que
las torrenciales lluvias que son consecuencias de días o meses densamente
nublados (sin sol) hicieron estragos irreparables en estructuras religiosas,
canales de irrigación, campos de cultivo, aparición de plagas de insectos y
roedores, de enfermedades endémicas, etc, tal como se ha documentado en Niños
como el de 1578 y otros, como los que hemos vivido de 1971-72, 1983 y 1998;
pasado el fenómeno, la aparición súbita del Sol ante el decepcionante poder
alicaído de la luna , trayendo nuevo ciclo ecológico y cambios políticos,
hizo que se convirtiera en la
deidad principal de una tradición religiosa y política derivada de los Wari,
de los Moche, de los Cajamarca y de la tradición de Pachacámac, que influirían
grandemente en gran parte de la costa del Pacífico y regiones andinas por un
período de casi seiscientos años consecutivos, tradición que el autor bautizó
como Cicán, dentro del desarrollo
cultural de la raza muchik, que sigue viva, injustamente “asesinada” con la
clasificación de cinco fases
alfareras; muchas de las tradiciones culturales se observan todavía en las
comunidades muchik distribuidas a lo largo y ancho de la costa norte de Perú
sistemáticamente estudiadas por el “apapek” o maestro R. Schaedel,
difundidas por discípulos como
J.Sachún y el autor. Ferreñafe,
Setiembre del 2003 BIBLIOGRAFIA BANDELIER,
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“Historia de Chiclayo: siglos XVI, XVII, XVIII y XIX”;Edit.Minerva,
Lima, 1929 págs.(pág 45). EXPEDIENTES
ESTUDIADOS PARA EL PRESENTE TRABAJO TITULOS
DE LA HACIENDA CICÁN 1.
Composición
de Sicán ,Chuca ,Fulep y Jotoro hecha por Fco.
de Barbarán y confirmada el 6 de Enero en 1596 (13 folios) 2.
Arrendamiento
de haciendas Sicán y El Molino por el Gral.José de la Parra a don Juan de
Vidaurre ( 8 de abril 1713 folios) (09 folios) 3.
Título
de Propiedad de la hacienda de Cicán y Batangrande que fue de la finada señora
doña Clara Fernández de la Cotera a favor de los señores doctor
don Carlos Delgado:don José Andrés Delgado y
don Fco.Javier Delgado:1843 (33 folios ) 4.
Compra
de Usán, Pillapo y el Molino por don Alonso de Villavicencio a don Fco de
Samudio y Mendoza : 1622 ( 07 folios). 5.
Composición
de Illapo ,Susan y Nis por Fco. Ramos Cerbantes , Juan Martín Capitán Duarte López:1594
folios (06folios). 6.
Venta
de casas y alfalfares de don Antonio Cabrera a don Alonso de Villavicencio: 1622
(03 folios). 7.
Visita
de las estancias de Pocho , Sodo ,Calup y Raco de doña Mariana de Ulloa y
Ribera : 1595 (09 folios). 8.
Juan
de Barbarán otorga poder a Juan Pérez Cacso para cobrar a Alonso de
Villaviencncio por la venta de Cicán :1612. 9.
Solicitud
de Indios Mitayos y títulos originales de la hacienda Cicán por el Colegio San
Pablo de la Compañía de Jesús : 1684 (156 folios en copias
xerográficas). 10.
Reparto de Mitayos a la Compañía de Jesús, dueños de la estancia Cicán;
incluye donación de Cicán por don Nicolás de Villavicencio (en 1686):1700.
(62 folios). 11.
Don Carlos Delgado y Cotera solicita escritura adjudicación de la hacienda Sicán:
1845 (10 folios). 12.
Autos
sobre Posesión de las Estancias de Pítipo y Paraje Chillatambo al hacendado de
Luya : 1720 (27 folios). 13.
Compra
de Cicán por don Fco. de Barbarán
y toma de posesión por don Hurtado de Sárate: 1597 (03 folios). 14.
Queja a Juan Saavedra Cabero ante la Real Audiencia de Lima por don Joseph Ramírez
en nombre del colegio San Pablo: 1687 (02 folios ). 15.
La
Cía. de Jesús contra en Común de
Illimo por derecho de Agua: 1691
(02 folios). 16.
El
Gral. Joseph de la Parra
contra don Miguel de Robles y Garay:
1713 (03 folios). 17.
Apelación
hecha por Joseph Seminario de Arenas en el nombre del cap . Juan de Vidaurre por
derecho de Aguas: 1721 (14 folios) 18.
Reconocimiento
en Batangrande en 1200 pesos para 24 misas de la Capellania Lega que mandó a
fundar doña Agueda Rodríguez Durán:
1834 (12 folios). 19.
Inventario de la Tina San Estanislao de Illimo del Gral. don Joseph de la Parra
:1718 (04 folios). 20.
Don Juan de Vidaurre , Albacea de Sicán, contra el Común de Indios de Jayanca
por Tomas de Agua :1721 (157 folios) 21.
Expediente
de Remate de las Haciendas de Sicán o Batan- Grande –y la Viña solicitada
por don Carlos Delgado Moreno para
su producto divirse entre sus copartícipes:1866 ( 100 folios). 22.
Expediente
de Remate de las Haciendas La Viña
y Batan- Grande : 1869 ( 94 folios). 23.
Testamento del Cacique Gaspar Cususoli (Linderos de Pacora) : 1790 (53 folios). 24.
Pleito
entre don Miguel de Robles y Garay con el Gral .Joseph de la Parra : 1713 ( 37
folios). 25.
Declaración
de don Antonio de Vidaurre y linderos de la Hacienda Sicán : 1763 ( 13 folios). 26.
Arrendamiento de la hacienda Sicán a don Juan de Vidaurre por el gral. don
Joseph de la Parra : Abril 1713 (11 folios). 27.
Deuda de los Sres. José Andrés Delgado y Juan José Aurich con el cura José
Ignacio Vélez : 1822 ( 22 folios). 28
.Reconocimiento
de Censo sobre la hacienda Sicán por doña Clara Cotera a favor de la capellanía colativa
fundada por don Pedro Pedrajas y sobre el Salitral de Poma : 1840 (03 folios). 29.
Don
José Andrés Delgado contra don Miguel Boggiano :1888 (23 folios). 30.
Rescisión
de contrato de compra-venta de don Juan R .De Vidaurre y don Pedro Fernández de
la Cotera por la compra de Sicán :
1785 (04 folios). 31.
Linderos
de Pítipo , Chillatambo y la hacienda de Sicán
y posesión a favor de don Miguel Robles y Garay : 1744 (32
folios). 32.
Testamento de doña Juana de la Parra . 1758 ( 26 folios). 33.
Otorgamiento
de esclavos mulatos por doña María Teresa de
La Parra : 1770 (02 folios). 34.
Testamento
de don Simón de Cornella : 1835 ( A . D . L ) . 35.
Autos
promovidos por Vicente Delgado sobre Desline deTierras de la Hacienda Sicán con
las del pueblo de Jayanca 1831 ( 60 folios). Publicación enviada por José Maeda Ascencio Contactar mailto:josemaedaas@hotmail.com Código ISPN de la Publicación EEFyFAulpExQBWNDGu Publicado Wednesday 4 de January de 2006 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
ilustrados.com nace con el fin difundir el conocimiento publicando trabajos de investigación, monografias, tesis, presentaciones powerpoint y afines. Publicar trabajos en ilustrados.com ha alcanzado prestigio y reconocimiento internacional siendo cada vez más el número de académicos, empresas, investigadores, científicos que consultan las publicaciones de nuestro portal. | |||||||||