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Cuarenta años de educación especial en Durango (1958-!998)
Resumen: En el presente trabajo se aborda el desarrollo histórico de la educación especial en el estado de Durango, para esto se tomaron como ejes de análisis las categorías: actores e instituciones y la categoría modelos de atención se constituyó en el eje ordenador de la información. (E)
Publicación enviada por Arturo Barraza Macías y Otros Autores
INDICE
· Introducción
· Antecedentes
· El modelo asistencial
· El modelo médico-terapéutico
Primera fase
Segunda fase
El modelo educativo
· A manera de cierre
· Lista de informantes
· Apéndice “A” Consideraciones metodológicas
· Apéndice “B” Las instituciones culturales en educación especial
· Fuentes de consulta
RESUMEN
En el presente trabajo se aborda el desarrollo histórico de la educación especial en el estado de Durango, para esto se tomaron como ejes de análisis las categorías: actores e instituciones y la categoría modelos de atención se constituyó en el eje ordenador de la información. Este desarrollo histórico se inicia en 1958, año en que se funda la primera institución de educación especial en el estado y se concluye en 1998, con la inserción del modelo educativo de atención.
(Trabajo desarrollado en 1998, bajo los auspicios de la Profesora Graciela Vázquez Mota, en ese momento Jefa del Departamento de Educación Especial de la Secretaría de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno del Estado de Durango, hoy (2006) Secretaría de Educación del Estado de Durango).
INTRODUCCIÓN
En el desarrollo histórico de la gran mayoría de las sociedades, se puede observar que las conceptualizaciones y valoraciones sociales que las personas se forman sobre las personas con discapacidad, guían sus actitudes y conductas hacia ellos.
Estas conceptualizaciones han dado lugar al uso de un sinnúmero de términos que reflejan las percepciones que se tienen sobre ellos. Así se pueden encontrar términos como: subhumano, idiota, loco, organismo deficitario, inválido, inocente perpetuo, atípico, discapacitado, minusválido, excepcional, persona con discapacidad, persona con handicaps, etc. Los términos identificados son la principal institución social (Castoriadis 1989) que ilustra la relación que la sociedad ha establecido con las personas con discapacidad.
Esta relación ha transitado desde la separación física y moral que se hacía de ellos, todavía hace unas décadas, hasta los esfuerzos que desarrolla actualmente la comunidad internacional para su integración.
A partir de que la sociedad decidió brindar algún tipo de atención a las personas con discapacidad, se ha dado una evolución favorable que ha impactado las diferentes formas que puede adoptar esa atención. Normalmente se habla de tres modelos de atención: asistencial, médico-terapéutico y educativo.
En el estado de Durango ha sido posible identificar los tres modelos, en las diferentes instituciones que han brindado atención a las personas con discapacidad; como parte del análisis realizado, se decidió dividir el modelo médico-terapéutico en dos fases de desarrollo, ya que cada una presenta características propias que le otorgan una identidad particular.
Para su presentación el presente trabajo se divide en cuatro apartados: antecedentes, el modelo asistencial, el modelo médico-terapéutico y el modelo educativo.
En el primer apartado, denominado “Antecedentes“ se realiza un recorrido histórico que permite entender el largo camino que ha seguido la humanidad para llegar a aceptar a la persona con discapacidad, y por consecuencia, para llegar a reconocer su derecho de atención.
En el segundo apartado denominado “El modelo asistencial”, se establecen las características que definen a este modelo y se identifica el período histórico en que se desarrolló en el estado de Durango.
En el tercer apartado denominado “El modelo médico-terapéutico”, se establecen las características que definen a este modelo y se identifica el período histórico en que se desenvolvió en el estado de Durango a través de sus dos fases de desarrollo.
En el cuarto apartado denominado “El modelo educativo”, se establecen las características que definen a este modelo y las bases legales en que se sustenta, exponiendo, así mismo, la situación que guardaba hasta el año de 1998 en el estado de Durango.
Con el objetivo de facilitar la lectura, ya que el presente trabajo está destinado al público en general, se ha limitado en la medida de lo posible el lenguaje técnico y las referencias teóricas.
Las consideraciones metodológicas del proceso investigativo se han concentrado en un apéndice, con el fin de que los estudiosos e investigadores que así lo deseen puedan consultar la estrategia seguida.
ANTECEDENTES
Las concepciones que las diferentes civilizaciones han construido a través de su devenir histórico sobre las personas con alguna discapacidad han sido el elemento substancial de los imaginarios sociales (Castoriadis 1989) que han marcado la atención o la no atención de estos sujetos.
En la época primitiva, los grupos humanos presentaban conductas de rechazo, persecución o burla hacia los sujetos con alguna discapacidad. Este abanico de conductas, aparentemente contradictorias, reflejaban una especie de sentimiento de repulsión hacia todo aquel que se desviara de la norma, siendo este el espíritu que siempre ha guiado la actitud de la sociedad hacia estos sujetos, sin embargo se hace necesario precisar que no todas las personas con discapacidad corrieron la misma suerte, pues en el caso de los ciegos y los sordos siempre existió una mayor tolerancia, caso contrario con los deficientes mentales y los lisiados que fueron los más rechazados
En esta época de la humanidad empezaron a gestarse las explicaciones religiosas que imperaron durante mucho tiempo. Diversos hallazgos arqueológicos, sugieren que los primitivos usaban la trepanación, esto es, la horadación del cráneo como una forma de intervención quirúrgica que les permitía liberar los espíritus malignos que se habían posesionado de los individuos.
En la denominada época clásica, la suerte de las personas con alguna discapacidad puede ser ejemplificada a través de los casos del Estado Espartano y el Estado Romano.
Esparta, como Estado militar, basaba su poderío en la fuerza y destreza de sus hombres, por lo que un sujeto con discapacidad no podía tener cabida en este tipo de sociedad y su suerte ineludible era su eliminación.
En Roma, a pesar de que algunas disposiciones de sus leyes legitimaban su exterminio (la Ley de las Doce Tablas permitía al padre decidir la suerte de su hijo), los sujetos con discapacidad a veces corrían con suerte de sobrevivir, pero normalmente eran utilizados como objetos de entretenimiento y burla.
A pesar, de que en términos generales, se puede decir que en el período clásico las personas con discapacidad eran eliminadas arrojándolas a zanjas, ahogándolas o abandonándolas en los bosques, en las calles o lugares públicos y en el caso de sobrevivencia su destino era la mendicidad y la explotación, es necesario también mencionar que en esta época, y sobre todo en la cultura griega, se empezaron a trabajar técnicas de rehabilitación para trastornos lingüísticos, como es el caso de la tartamudez y surgió la explicación médica para algunos trastornos emocionales (Hipócrates 460-351 a.c.).
En la época medieval, los sujetos con discapacidad, solían ser considerados como poseídos por seres malignos o benignos, esta idea estaba subordinada a las explicaciones teocéntricas que en esta etapa de la humanidad se hacían los hombres sobre su realidad, por lo que muchos de ellos fueron exterminados. En el caso específico de los lisiados, estos corrieron con mejor suerte al sobrevivir, pero por lo regular eran sometidos al ridículo y a conductas de crueldad.
Los inicios de atención que se empezaron a vislumbrar en la cultura griega cayeron en el olvido y se abrió un impasse en la atención y conocimiento de los sujetos con discapacidad, ya que “la forma más benévola de tratamiento implicaba conjuros y ruegos por el perdón divino. Las víctimas menos afortunadas eran azotadas, lapidadas, sumergidas en estanques, y los impenitentes eran quemados en la hoguera.” (Newscomer, pg. 14)
Con la llegada del Renacimiento y del Humanismo se encuentra en la iglesia una actitud más protectora hacia estos sujetos y empezó a perfilarse una forma de atenderlos, aunque normalmente era solamente el cuidado que se hacía de ellos.
Desafortunadamente la reforma religiosa volvió a ser intolerante con los sujetos con discapacidad, siendo muchos de ellos sacrificados, la explicación simple y llana para eso es que estaban poseídos por espíritus malignos. Esta etapa se caracterizó por una corriente de aversión y superstición hacia este tipo de personas.
Posteriormente y gracias al espíritu científico que se desarrollaba en esta época, esas actitudes fueron desapareciendo y surgieron las primeras iniciativas para propiciarles atención. En esta etapa la ilustración francesa con sus ideales de fraternidad e igualdad representa el primer período con una actitud positiva de la humanidad hacia los sujetos con discapacidad, en este contexto adquiere fama el médico francés Philippe Pinel por haber librado de sus cadenas a los enfermos mentales y pronunciarse por un trato más humano en los procesos de atención.
El segundo período se encuentra posterior a las revoluciones que sacudieron a Europa a mediados del siglo XIX y que dieron lugar a diversas iniciativas para el estudio y la atención de las personas con discapacidad. Cabe destacar en este período la creación por parte de Guggenbuhl de la primera institución que brindaba atención a sujetos con deficiencia mental, lo que implicaba discutir las oportunidades educativas de estas personas a través de tratamientos en situaciones especializadas.
El entusiasmo por la atención de las personas con discapacidad en diversas instituciones poco a poco fue decreciendo, esto, ocasionado posiblemente por los pocos resultados obtenidos y por las falsas expectativas generadas al respecto.
El tercer período se vivió después de la Segunda Guerra Mundial, ya que el impacto provocado en la sociedad por el holocausto ocasionó que se volvieran a plantear los derechos y oportunidades de todos los seres humanos.
En esta etapa la gran mayoría de los países crearon sistemas de educación especial paralelos a la educación regular, con el objetivo de atender a este tipo de personas, es en este contexto que se inició la historia de la educación especial en Durango.
La institucionalización de los servicios de Educación Especial en el Estado de Durango tuvo un inicio tardío, pues mientras en el Distrito Federal se fundó en 1867 la Escuela Nacional de Sordos, en Durango la primer institución de este tipo data de 1958.
Este desarrollo tardío no es privativo del estado de Durango, ya que es compartido por todos los estados de la república. A este respecto la primera institución de carácter oficial que se estableció en el interior del país fue una Escuela de Educación Especial en Oaxaca en 1958, mientras que en Durango fue en 1974.
La primer persona de quien se tiene referencia que brindó atención a sujetos con discapacidad fue la Trabajadora Social Francisca Iturbe viuda de Blanco quien en 1958 estableció el Instituto “Adelaida Guerrero”.
En 1962 la atención de alumnos con discapacidad se proporcionó en el Centro de Salud “Carlos León de la Peña” .
En !969 se fundó la “Escuela del Niño Atípico”.
El 7 de marzo de 1972 se estableció en Gómez Palacio, Durango, la Escuela de Educación Especial “Margarita Maza de Juárez” .
En la ciudad de Durango en 1974 la Secretaría de Educación Pública, a nivel federal, oficializó la “Escuela de Educación Especial” que venía a sustituir a la “Escuela del Niño Atípico”.
El 22 de septiembre de 1976 se efectuó la inauguración del “Centro de Rehabilitación y Educación Especial” (CREE).
En el mes de febrero de 1978 se determinó por la Dirección General de Educación Especial, el establecimiento de la “Coordinación de Educación Especial” en la Delegación de la Secretaría de Educación Pública en el estado de Durango.
En 1981 se creó, por la Dirección General de Educación Especial, el “Departamento de Educación Especial” en la Unidad de Servicios Educativos a Descentralizar.
Con esta acción se inició propiamente la consolidación de un sistema educativo que brinda atención a los sujetos con discapacidad, por lo que a partir de ese momento, la ampliación de la atención educativa obedece básicamente a los esfuerzos gubernamentales dirigidos a través de el Departamento de Educación Especial en el estado..
Para l998 la Secretaría de Educación Cultura y Deporte (SECyD) cuenta ya con 63 instituciones que brindan servicio a los niños con necesidades educativas especiales en los 39 municipios de la entidad; 28 son “Centros de Atención Múltiple” (CAM), 34 son “Unidades de Servicio de Apoyo a la Escuela Regular” (USAER), y un “Centro Estatal de Diagnóstico Integral” (CEDI).
EL MODELO ASISTENCIAL
La atención educativa de las personas con alguna discapacidad es considerado un logro distintivo de las sociedades civilizadas, pero éste no ha sido alcanzado de manera inmediata, sino que ha representado un largo camino.
Ture Jonsson (en Acosta,1994) establece una tipología de las diferentes fases de la evolución que ha tenido la atención de los sujetos con discapacidad. Identifica cuatro etapas: de separación, de custodia y atención, de rehabilitación y de integración,
Generalmente los esfuerzos iniciales se orientaban a labores de convencimiento para que en el seno familiar se aceptara que se tenía un miembro con discapacidad, ya que las actitudes y prejuicios existentes alrededor de éstos, dificultaban que se les pudiera brindar algún tipo de atención y por ende se entorpecía su integración familiar y social.
En esta etapa de separación no se cuenta con la información requerida para conocer como sucedió aquí en Durango, pero nada hace pensar que fuera diferente a otros lugares. En ese sentido se puede suponer que en esta etapa la gente ocultaba a las personas con alguna discapacidad.
La etapa de custodia y de atención representa lo que se ha denominado modelo asistencial (D.G.E.E. 1994). El cual se constituye en el objeto de estudio del presente apartado.
En este modelo la persona con discapacidad era considerada más como un objeto que como un sujeto, lo que determinaba el término genérico que se usaba para referirse a ellos: inválidos o minusválidos. Esta concepción provocaba que básicamente se les considerara seres dependientes, a los cuales había que cuidar, ya que requerían de apoyo permanente.
La atención de estos sujetos se daba normalmente en casas-habitación que se adaptaban para tal fin, siendo regularmente auspiciada por grupos religiosos o personas altruistas.
En estos lugares la atención era brindada por personas voluntarias, las cuales regularmente no tenían una formación especializada en este campo, pero sus carencias al respecto las cubrían con mucha paciencia y disposición para el trabajo con estos niños y jóvenes.
El objetivo central era ofrecerle a los alumnos los medios necesarios para que pudieran subsistir y ser autónomos, por lo que la mayoría de las veces el trabajo estaba orientado a la realización de actividades domésticas básicas y a una incipiente y limitada capacitación laboral. La atención normalmente estaba impregnada de afectividad y tenía toda la intención de crearles ambientes normales restringidos a la institución.
En este tipo de atención básicamente no existía un proceso de diagnóstico, y la aceptación de los alumnos se centraba en la evidencia visual, lo que hacía que solamente aquellas personas con problemas notorios recibieran la atención.
La primera persona de quien se tiene referencia que brindó atención a las personas con discapacidad, y por ende la pionera en este campo en el estado de Durango, fue la Trabajadora Social Francisca Iturbe viuda de Blanco quien en ese momento se desempeñaba como responsable de los Jardines de Niños del Sistema Educativo Estatal y era muy reconocida en Durango por su labor altruista.
En 1958 estableció el Instituto “Adelaida Guerrero” que en un primer momento funcionó en una casa habitación ubicada en la calle Juárez entre las calles de Hernández y Pereyra y posteriormente se trasladó a una casa habitación ubicada en la calle Victoria 228 norte. entre las calles de Gabino Barreda y Coronado de la Zona Centro de la ciudad de Durango. En esta casa vivía la T. S. Francisca Iturbe, pero, era propiedad de su hermana la Sra. Florencia Iturbe.
No es de extrañar que la primera iniciativa para la atención de estos niños proviniera de particulares con un carácter altruista, ya que en esta época el Gobierno de la República tenía como prioridad básica resolver el problema de la educación primaria.
El Licenciado Adolfo López Mateos, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, un mes después de su toma de posesión, envió al Congreso de la Unión una iniciativa para conformar una Comisión encargada de realizar un Diagnóstico y un Plan que les permitiera incorporar al sistema de educación primaria al gran número de niños que no la recibían. La preocupación en este sentido estaba totalmente justificada, como lo demostraron las cifras obtenidas del diagnóstico, donde se comprobó que el 42% de los niños en edad escolar no asistían a la escuela primaria.
Ante esta situación, es entendible como el Gobierno de la República tenía centrada su atención en la educación primaria y la educación especial no significaba un punto importante para su agenda. A pesar de esto, y debido sobre todo al interés personal del oficial mayor de la Secretaria de Educación Pública, el Profesor Manuel Dávila López, en 1959 se creó la Oficina de Coordinación de Educación Especial dependiente de la Dirección General de Educación Superior e Investigación Científica de la Secretaria de Educación Pública, quedando al frente de ella la Profesora Odalmira Mayagoitia de Toulet.
Aquí en Durango, el Instituto “Adelaida Guerrero” , única institución que atendía este tipo de niños, recibió a personas con diferentes discapacidades o bien con malformaciones congénitas, proporcionándoles una atención que buscaba primordialmente su alfabetización y la adquisición de algunas habilidades básicas relacionadas con las actividades domésticas.
En esta institución, de la cual la T. S. Francisca Iturbe fungía como directora, se brindaba atención a 30 ó 35 niños en edad escolar por parte de una maestra de escuela regular comisionada por la Dirección de Educación Pública, la Profra. María del Carmen Rosales, y por algunas personas voluntarias como fue el caso de las señoras Heriberta Sida de Valdez y Elfega Quiñonez de Alanis. Las orientaciones, de carácter general, para la atención de este tipo de niños eran brindadas por la T. S. Francisca Iturbe quien había realizado algunos estudios sobre este campo en la ciudad de México.
El trabajo en el Instituto se regía por el calendario escolar vigente y se realizaban honores a la bandera todos los días lunes de cada semana.
Para su atención los niños eran divididos en cuatro grupos: en el primero se agrupaba a todos los niños con impedimentos motores, en el segundo ubicaba a los niños con parálisis cerebral y con deficiencia mental, en el tercer grupo se encontraban los niños sordomudos y el cuarto grupo lo constituían los niños con problemas de lenguaje. La atención a los tres primeros grupos de niños era diaria de 9 a 12:30 , mientras que a los niños con problemas de lenguaje los atendían de 15 a 30 minutos cada tercer día.
Al grupo de niños con impedimentos motores los trabajaban como una escuela regular, llevaban los libros de texto y veían las diferentes asignaturas: un día lo dedicaban a Aritmética y Geometría, otro a Lengua Nacional y los otros tres días los dedicaban a Historia, Geografía, Civismo y Ciencias Naturales. Así mismo compartían las clases de manualidades con los demás niños del Instituto.
Para este tipo de niños utilizaban pupitres para dos personas o en su defecto eran acondicionadas paletas a sus sillas de ruedas (lo que en la terminología actual sería una adecuación de acceso al currículum).
Algunos de los niños con impedimentos motores solamente duraban unos años en el Instituto y posteriormente eran integrados por la T. S. Francisca Iturbe en escuelas primarias regulares, donde continuaban sus estudios
En el segundo grupo, constituido por niños con parálisis cerebral y con deficiencia mental, el trabajo estaba orientado a adaptarlos socialmente, por lo que se hacía énfasis en la realización de actividades cotidianas, como es el caso de que los niños “avisaran” cuando quisieran hacer sus necesidades fisiológicas, que aprendieran a tomar los cubiertos como la cuchara, que supieran beber agua, etc., así mismo, realizaban ejercicios de psicomotricidad fina y manualidades. Con este tipo de niños no se seguía ningún programa y se trabajaba según lo que veían que los niños podían lograr.
En el tercer grupo, donde se encontraban los niños sordomudos, el trabajo consistía fundamentalmente en las manualidades, por lo que tampoco se seguía ningún tipo de programa.
El cuarto grupo, los niños con problemas de lenguaje, acudían a sesiones de trabajo individual durante 15 ó 30 minutos cada tercer día, específicamente los días lunes, miércoles y viernes, donde les ponían ejercicios para el movimiento de la lengua.
Los tres grupos de niños que permanecían durante toda la mañana en el Instituto recibían clases de manualidades, facilitándoles el material de manera gratuita.
Un carpintero les enseñaba a los niños a usar las herramientas, con las que hacían mesitas, repisas, botiquines, marcos para cuadros, etc.
La Sra. Heriberta Sida de Valdez les enseñaba a todos a utilizar el macramé para hacer cigarreras o bolsas, utilizaban el yute y hacían tapetes. En el caso específico de las niñas les enseñaba a hacer mantelitos, servilletas, bordado, etc
Colateralmente a este tipo de atención, la T. S. Francisca Iturbe solía hablar frecuentemente con los padres para brindarles orientación sobre sus problemas familiares o sobre el trato a sus hijos.
La T. S. Francisca Iturbe, como incansable gestora consiguió incorporar la escuela a la Dirección de Educación Pública y logró el apoyo de los Servicios Coordinados de Salubridad y Asistencia. Los viernes a las 11:00 hrs, asistía un médico que los revisaba y en caso de ser necesario les daba atención médica proporcionándoles la medicina gratuitamente, cuando se llegó a presentar el caso de que se necesitaba una intervención quirúrgica la T. S. Francisca Iturbe gestionaba para que se realizara sin costo alguno para las familias.
En su labor de gestoría consiguió también para sus niños desayunos escolares y un medio de transporte, en este caso, dos camionetas de la inspección de policía, conocidas coloquialmente como “julias”, las cuales se encargaban de llevar en la mañana a los niños al Instituto y a mediodía de regresarlos a sus casas..
Para 1966, Durango contaba ya con dos instancias para la atención de las personas con discapacidad, una de carácter asistencial el Instituto “Adelaida Guerrero” y otra de carácter médico-terapéutico (los grupos que se trabajaban en el Centro de Salud Carlos León de la Peña), la cual se abordará en el próximo apartado. A nivel nacional rendían frutos los esfuerzos de la Profesora Odalmira Mayagoitia de Toulet, quien después de siete años al frente de la Coordinación de Educación Especial, logró la apertura de 10 escuelas de Educación Especial en el Distrito Federal y 12 en el interior de la república.
El Instituto “Adelaida Guerrero” continuó su labor hasta 1972 en que sus alumnos pasaron a la Escuela del Niño Atípico.
El Instituto “Adelaida Guerrero”, representa el primer paso del proceso mediante el cual la sociedad durangueña institucionaliza la atención de estos alumnos y en este apartado es considerada como la institución representativa del modelo asistencial.
El ubicar la atención que se brindaba en este Instituto como parte de un modelo asistencial obedece básicamente a tres razones:
En Primer lugar la atención era brindada en una casa habitación y era auspiciada por el espíritu altruista de la T. S. Francisca Iturbe, en segundo lugar las personas que brindaban la atención eran voluntarias y no tenían una formación especial , y en tercer lugar en el proceso de atención no se realizaba un diagnóstico que determinara realmente su ingreso o permanencia y durante la atención no se seguía ningún programa en específico.
En este sentido, al igual que en la mayor parte de las civilizaciones, el primer momento de atención está signado por el altruismo. En nuestro caso significó el primer momento de institucionalización, pero conforme se perfilaba la atención gubernamental en este aspecto, el modelo desaparece momentáneamente de escena.
Este tipo de atención dejó de brindarse en Durango en 1972 cuando los niños que atendía la T. S. Francisca Iturbe fueron absorbidos por la Escuela del Niño Atípico, pero retornaría en la década de los ochenta cuando surgieron nuevas iniciativas de particulares para atender a los sujetos con discapacidad.
Así se fundaron el Centro de Capacitación para Invidentes (CECAPI), la Escuela del Patronato Pro Deficiente Mental, el Instituto Alejandra y la Escuela “Paquita Iturbe”.
El l9 de Marzo de l980 iniciaron trabajos un grupo de voluntarios encabezados por el Lic. Jaime Pérez Calzada, quienes en l985 fundaron el Patronato que dio origen al Centro de Capacitación para Invidentes (CECAPI). Dicho centro se ubicó en Calle Negrete l06 Pte de la Zona Centro.
Su objetivo era brindar atención a niños, jóvenes y adultos con ceguera y debilidad visual para lograr su integración en el ámbito escolar, social, laboral y cultural. Dentro del Centro se establecieron talleres de capacitación laboral; actividades de apoyo pedagógico a alumnos con discapacidad visual que cursaban Educación Regular, contando además con un albergue para personas del medio rural o de otros estados.
El l983 un grupo de padres de familia de personas con deficiencia mental fundó el Patronato Pro Deficiente Mental, al frente del cual quedó como presidente el Sr. Arturo Antunez Benitez. Se estableció una escuela, denominada Escuela del Patronato Pro Deficiente Mental, en la calle 5 de Febrero 1103 Pte. de la Zona Centro de la ciudad de Durango; el propósito en esta escuela era atender a personas con deficiencia mental cuyas edades rebasaban la norma establecida en Educación Especial. El objetivo en la atención residía básicamente en mejorar su calidad de vida
En el año de 1984 se estableció el Instituto Alejandra A. C. por los Sres. José Trinidad González Herrera y Julieta Nuñez de González. El Instituto ofreció únicamente atención a niños con Síndrome de Down, desde los 40 días de nacido y sin límite de edad.
Los programas de trabajo que se desarrollaban eran orientados por el Instituto John Langdon Down de la ciudad de México. Además se realizaban actividades de Cocina, Repostería y Manualidades
En l988 se formó la Asociación Pro Parálisis Cerebral A. C. con el objetivo de apoyar a las personas que por cuestiones relativas a las normas de atención no continuaban recibiendo el servicio en el Centro de Rehabilitación y Educación Especial. Su primer presidenta fue la Sra. Elvira Díaz de Silerio.
Esta asociación fundó la Escuela “Paquita Iturbe” que al principio se localizó en la Calle Santa María de la Zona Centro, para posteriormente trasladarse a la calle Coronado l225 entre Fénix y Costa.
En la Escuela Paquita Iturbe se brindaba una atención sin límite de edad a través de terapia física, ocupacional y de lenguaje, pero a pesar de contar con personal especializado el objetivo que se pretendía no era propiamente educativo.
Con relación a estas instituciones surgidas en la década de los ochenta por esfuerzos no gubernamentales, es posible afirmar que representaron el resurgimiento del modelo asistencial, pero con las características que los tiempos actuales les imponen, la más de las veces yuxtapuesto al modelo médico-terapéutico.
EL MODELO MÉDICO-TERAPEÚTICO
En la clasificación establecida por Ture Jonsson (en Acosta,1994) en relación a la evolución que ha tenido la atención de los sujetos con discapacidad, es posible identificar una tercera etapa: la. de rehabilitación. Esta etapa dio lugar al modelo de atención denominado médico (Van Steendlandt 1991) o terapéutico (D.G.E.E. 1994) y al cual se denomina en el presente trabajo médico-terapéutico.
Este modelo es identificado por Ainscow (1994) y por la UNESCO (1993) como la visión individual del alumno o como el enfoque tradicional en la educación de los niños con dificultades (Ainscow, en Van Steendlandt, 1991)
La conceptualización solidaria a esta etapa y que a la vez, ha sido la que más ha marcado la atención profesional de las personas con requerimientos de educación especial, es la de la discapacidad como enfermedad.
Esta noción está relacionada con la influencia que disciplinas como la biología y la psicología han ejercido en la atención de las personas con discapacidad. Por su misma naturaleza, éstas localizan la causa básica del problema al interior de la persona, lo que implica (Van Steenlaudt 1991) que se considere a la discapacidad como un atributo personal: como una condición objetiva, patológica de las personas.
Esta concepción ha dado lugar a una forma de atención denominada médico-terapéutica que hace énfasis en un enfoque curativo. La persona es portadora de un defecto con un tipo y grado de déficit que esta llamado a corregirse, a curarse.
Bajo esta óptica se impulsaron “un gran número de estudios que trataron de organizar en categorías todos los posibles trastornos que pudieran detectarse” (Marchesi y Martín,1995; p.15). A lo largo de los años, las categorías se fueron modificando, ampliando y especializando, pero manteniendo un rasgo común: el trastorno como un problema inherente al niño, con escasas posibilidades de intervención
Esta visión sobre los sujetos con discapacidad trajo consigo dos consecuencias significativas para su proceso de atención:
La primera fue la necesidad de una detección precisa del trastorno, para lo que resultó muy útil el enorme desarrollo de las pruebas de inteligencia a través de cuyas mediciones llegaron a delimitarse los distintos niveles del retraso.
El uso de escalas métricas de inteligencia, el manejo de grados de deficiencia y el uso de términos clínicos como etiología, diagnóstico y pronóstico, prevalecieron en este modelo.
La confianza ilimitada en la rigurosidad del Coeficiente Intelectual (CI) permitió el clasificar a las personas con retardo mental en custodiables, entrenables y educables, según el grado del retardo.
El uso del Coeficiente intelectual (CI) condujo a muchos profesionales y docentes a diversificar la oferta educativa, según el pronóstico del alumno. Así se determinó, ofrecer contenidos escolares como la lecto escritura y matemáticas a algunos niños y no probar hacerlo con otros porque así lo predeterminan las pruebas.
La segunda consecuencia aparece vinculada con la conciencia de una atención educativa especializada, distinta y separada de la organización ordinaria.
Los alumnos a los que se calificó de especiales fueron agrupados en escuelas, unidades, clases o grupos especiales con objeto de presentarles una ayuda apropiada. Esta decisión se basó en lo que se consideraba la causa común de su problema. Así se agruparon en escuelas especiales a todos los niños con discapacidades intelectuales, físicas, etc. La finalidad que se persiguió al agruparlos era brindarles el mejor tratamiento posible por medio de profesores especializados, particularmente capacitados y habilitados para atender sus dificultades.
Se justificaba la segregación con referencia al derecho de los niños discapacitados a una educación y enseñanza adecuadas que no podían ofrecer los servicios regulares en la escuela común: equipamiento técnico, ambiente pedagógico, docentes especializados, acercamiento más individualizado, etc.
El modelo médico-terapéutico en educación especial, puede ubicarse en el estado de Durango en el período comprendido entre los años l962 y 1994. En esta etapa se pueden identificar dos fases de desarrollo: de 1962 a 1973 y de 1974 a 1994; en la primera se pudo identificar al modelo médico-terapéutico en su estilo más puro, mientras que en la segunda se encuentran presentes algunos elementos del modelo educativo que hacen que adquiera su propia particularidad.
Primera fase
En esta fase pueden observarse claramente características del modelo médico-terapeútico como: la atención de los alumnos se brindaba en un espacio dentro del Centro de Salud y el objetivo era su rehabilitación; se encomendó la atención de los niños y jóvenes sordos a una enfermera con especialidad en rehabilitación física; se proporcionaban terapias; se promovían la aplicación de baterías de pruebas; se trabajaba con las limitaciones de los niños identificándoseles genéricamente como atípicos.
Es importante hacer mención, que estas son prácticas que reflejan los criterios comunes que predominan en el contexto educativo nacional en esta época, donde prevalece un interés por la medición.
En el sexenio del Lic. Gustavo Díaz Ordaz como Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, se desarrolló en el Instituto Nacional de Pedagogía una amplia actividad de investigación sobre los factores que influyen en el rendimiento escolar en las escuelas primarias.
Específicamente en el campo de la Psicología Educativa se elabora una prueba para evaluar la madurez psicológica del niño al ingresar a la escuela primaria y en orientación educativa y vocacional se elabora una batería de pruebas completa para diagnosticar vocacionalmente a los niños del tercer año del primer ciclo de la enseñanza media. Se elabora también una batería para seleccionar alumnos de instituciones técnicas del nivel superior, en los niveles profesionales, de preparatoria y auxiliar técnico.
En Educación Especial, la Clínica de la Conducta (fundada en 1937), que se encargaba de estudiar, diagnosticar y tratar a los niños que muestran alguna anormalidad en su conducta escolar, promovió algunas investigaciones, entre las cuales sobresale una evaluación de las técnicas de enseñanza en los niños con lesiones cerebrales. Se adoptaron además exámenes psicométricos colectivos, se modificaron los sistemas de recolección de datos y se establecieron nuevos criterios para el manejo terapéutico.
En la Clínica de Ortolalia se confiere a un equipo multidisciplinario de médicos, psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales y maestros terapeutas del lenguaje el objetivo de ayudar a los niños y jóvenes escolares con trastornos del lenguaje, lo que evidencia el enfoque médico-terapéutico en su atención.
En el estado de Durango durante el Gobierno del Ing. Enrique Dupré Ceniceros, se inició la atención a niños con la orientación de este modelo. Esta se brindó preferentemente a dos tipos de alumnos: Sordos y Deficientes Mentales.
A pesar de que estas dos áreas ocuparon los mismos espacios, primeramente el Centro de Salud y posteriormente la Escuela del Niño Atípico, es necesario destacar que cada una tuvo su propio desarrollo, por lo que se decidió realizar el análisis por separado, pues realmente representaban dos instituciones.
a) Atención a niños y jóvenes sordos.
En l962 se instala en Durango el nuevo gerente de Carnation Clavel. Su esposa, de origen norteamericano, la señora Marina P. de Hernández había atendido a un grupo de niños sordos en la ciudad de Querétaro, lo que explicaba su interés por establecer un grupo similar en Durango.
Por su relación con el Dr. Benjamín Lerma Mercado Director del Centro de Salud Carlos León de la Peña, la Sra de Hernández conoció la existencia de un departamento de Rehabilitación Física en sus instalaciones cuyo responsable era el Dr. Miguel Vallebueno, por lo que hizo una solicitud para formar y atender a un grupo de niños sordos.
Así, en 1962 la atención de alumnos con discapacidad se estableció en el Centro de Salud “Carlos León de la Peña” ubicado en la Avenida Heroico Colegio Militar entre la calle Prolongación Negrete y la Avenida Veinte de Noviembre. Lucila Loera de Tagliapietra, enfermera especialista en rehabilitación física, fue la persona a quien se encomendó atender al grupo de niños con discapacidad auditiva.
El grupo estaba constituido por ocho alumnos cuya edad fluctuaba entre 5 y 14 años, todos pertenecían a la clase media baja y presentaban sordera de nivel medio, profundo y anacusia. Estos niños eran atendidos de manera simultánea a los pacientes de rehabilitación física del mismo Centro de Salud.
Para entonces el Departamento de Rehabilitación se encuentra siendo equipado y de manera circunstancial, de entre el conjunto de instrumentos, el administrador descubre la existencia de un audiómetro con el que propone a la Sra. de Hernández se valore a los niños. Ella realiza la audiometría con lo que establece el tipo de pérdida auditiva de manera general.
Se trabaja con este grupo: la desmutización (técnica que consiste en que frente a un espejo se enseña a producir fonemas) y la lectura labiofacial en un horario de 8:00 a 13:00 hrs., buscando fundamentalmente que llegasen a hablar y que pudieran leer y escribir.
Primero con las orientaciones de la Sra. de Hernández y luego sola, la enfermera. Lucila Loera atiende a los niños sordos hasta el año de l969, fecha en que se traslada el grupo a la Escuela del Niño Atípico.
Esta fase, que corresponde al segundo momento de la institucionalización de la atención de los sujetos con alguna discapacidad en el estado de Durango, también ha sido recorrido por la mayoría de las civilizaciones; se deja la casa particular para pasar al hospital, trayendo aparejada esta acción el cambio de mentalidad al respecto.
En !969 al iniciar el nuevo período del gobierno estatal a cargo del Ing. Alejandro Paez Urquidi, su esposa la Sra Alicia Aragón de Paez Urquidi, tomó como uno de los puntos principales de su agenda la protección de estos niños, estableciéndose la “Escuela del Niño Atípico”, en un establecimiento antes dedicado a la elaboración de desayunos escolares ubicado en Juan E. García no. 233 del Barrio de Analco.
El Gobierno del estado, en su interés por ofrecer educación a todos los niños, promovió a través de su Secretaría de Educación Pública la detección de niños con discapacidad y becó a la profesora de educación primaria María Teresa Bailón Cruz, para que recibiese una capacitación en audición y lenguaje en el Instituto de Orientación Infantil para Rehabilitación Audiológica (OIRA) en la ciudad de México. A su regreso conjuntamente con la enfermera Lucíla Loera de Tagliapietra analizaron el registro de alumnos detectados incorporándolos al grupo ya existente, quedando como responsable del servicio la Profra. María Teresa Bailón Cruz.
En este momento la atención que se ofrecía tenía una orientación clínica a través de las terapias de lenguaje.
Se estableció como requisito las audiometrías las cuales eran realizadas por la Profra. María Teresa Bailón. Se aplicaba un programa de trabajo por alumno que consideraba: Manejo de Aparatos Auditivos, Estimulación Auditiva, Estructura del Lenguaje, Palabra Hablada, Estimulación del Pensamiento, Conceptos Físico-Aritméticos, Lectura y Escritura.
Como se puede observar, la incorporación de un programa de trabajo más amplio y especializado, se debe a las orientaciones de la Profra. Bailón; este programa presenta una tendencia clara a la rehabilitación con algunos elementos mínimos de carácter educativo.
El tratamiento a los alumnos se establece a partir de terapias de 45 a 60 min. Se consideran condiciones o factores que influyen la audición: grado de sordera, el uso del aparato apropiado y el tiempo necesario de utilización, la época en que inicia la sordera, la fecha en que se inicia a usar la audición como vía principal, para el aprendizaje del lenguaje y la comunicación, la actitud de los padres; (éstos deben estar plenamente convencidos de que el niño puede oir lo suficiente para aprender lenguaje de esta forma), el tipo de pérdida auditiva: conductiva o neurosensorial, las experiencias auditivas significativas y apropiadas a la edad y la habilidad o interés de cada niño (cantidad y calidad),
En términos generales, para el tratamiento se recomendaba: cautivar por completo la atención del niño, la repetición de experiencias auditivas que permitan el aprendizaje, esto no significa que tenga que haber un duplicado exacto de toda la experiencia, tomar en cuenta la maduración de los mecanismos cerebrales y auditivos (¿es en verdad el niño capaz de entender el lenguaje?), estar en condiciones acústicas adecuadas (un cuarto tranquilo con alfombra, ausencia de ambientes ruidosos de radio o de t.v.), el desarrollo de la memoria auditiva (por medio de repetición o imitación) esperando que el niño recuerde y reproduzca frases y oraciones cada vez más largas (sin la ayuda de la lectura labio facial) y lo más importante de todo era el desarrollo de un buen feed-back, para que el niño pudiera oir también su propia voz como la de otras gentes
Dos aspectos fundamentales, se constituyeron en las ideas fuerza que orientaban el trabajo en el área de audición:
· El enfoque de la terapéutica vocal y mejora de la voz. Busca el uso correcto de los músculos del instrumento vocal al hablar y cantar. Pretende que el paciente maneje correctamente los músculos de: mejillas, nariz, labios, mandíbula inferior, lengua y velo del paladar.
Mediante el uso correcto y contínuo de estos músculos, la voz al hablar y al cantar adquiere la calidad óptima que el propio instrumento vocal de cada individuo es capaz de producir.
· Si el lenguaje no se establece a temprana edad como forma de comunicación otros métodos tomarán su lugar. Los gestos son muy fáciles de aparecer. En el momento en que esto se haga costumbre, al niño le va a ser difícil tratar de entender o de imitar el lenguaje y como es más fácil de usar gestos con los niños sordos en lugar del lenguaje, las señas deben de evitarse si la intención es enseñarle a hablar. Es extremadamente difícil cambiar el método inicial de comunicación.
Las consideraciones sobre los factores que influyen en la sordera, las recomendaciones generales y las ideas fuerza expresadas, brindan una mayor estabilidad en el tratamiento de los niños con problemas de audición, siendo un rasgo característico de esta etapa.
b) Atención a niños y jóvenes deficientes mentales.
En l963, durante el gobierno del Ingeniero Enrique Dupré Ceniceros y a instancia de padres de familia, se forma el grupo de deficiencia mental en un galerón del Centro de Salud Carlos León de la Peña. Este proceso fue apoyado por la Profra. Guadalupe Rojas, especialista en audición y lenguaje, que provenía de la ciudad de México.
Durante este corto período atendió al grupo y asesoró a la Profra. Lucía Cuellar Hernández, la cual quedó como responsable de la atención de este grupo una vez que la Profra Guadalupe Rojas regresó a la ciudad de México. Meses después se integró a trabajar la Profra Martha Beatriz Nevárez Galindo.
Las Profesoras Lucía Cuellar y Martha Beatriz Nevárez Galindo continuaron el trabajo y promovieron la sensibilización e información hacia la comunidad. En este momento su labor estaba orientada básicamente a lograr que otros padres de familia accedieran a llevar a sus hijos al grupo, incluso se ofrecían a brindarles la transportación en una camioneta que les facilitaba el Instituto Nacional de Protección a la Infancia (INPI) y que ellas mismas conducían.
El grupo se conformó con alrededor de 30 niños de entre l0 y l4 años. Niños que normalmente estaban abandonados en sus casas y eran sujetos de burla.
Para ese entonces los padres de familia se organizaron y formaron un patronato al frente del cual quedó como presidenta la Sra. Martha de la Torre quien junto con la Sra. Sarita Jiménez de Calderón promovieron actividades para brindar apoyos al grupo.
La Sra. Martha de la Torre cambió su residencia a la ciudad de México, pero aún así continuó su apoyo, enviando continuamente material didáctico, folletos e información sobre cursos. A cargo del patronato quedó la Sra. Rita de Barrios quien habiendo iniciado como voluntaria, no como madre de familia, participó activamente para apoyar la atención de los niños.
Durante la gestión del Lic. Ángel Rodríguez Solorzano, gobernador interino y a petición de su esposa la Sra. Soledad Vázquez de Rodríguez, el grupo de niños se instala en las oficinas del Instituto Nacional de Protección a la Infancia (INPI) ubicado a un costado del Centro de Salud Carlos León de la Peña. En este lugar se establece un solo grupo ya que la Profra. Lucía Cuellar se retira del servicio.
Las actividades que se desarrollaban estaban orientadas a homogeneizar al grupo y por ello se redujo el número de alumnos que se atendían por la mañana. Aquellos que se consideraban severos y profundos fueron atendidos por las tardes en sus propias casas, con orientaciones directas a la familia sobre como tratarlos. En este momento se empezó a plantear la clasificación de los niños en función del grado de su déficit, como una alternativa para una mejor atención.
El objetivo que orientó la atención de los niños y jóvenes con deficiencia mental era conducirlos a que pudieran valerse por si mismos, sobre todo la independencia en el cuidado personal. Además se insistía en el aprendizaje de la lectura y la escritura, se concebía como un aspecto fundamental en el trabajo del grupo el manejo de actividades perceptuales y psicomotricidad.
Algunos datos recabados hacen suponer que en este momento se tiene algún tipo de relación oficial con la Secretaría de Educación Pública ya que periódicamente se entregaban estadísticas a dicha Secretaría en la ciudad de México.
En el año de l969 el Ing. Alejandro Paez Urquidi, Gobernador Constitucional del Estado (l968-l974) y su esposa la Sra Alicia Aragón promovieron la creación de una escuela con la intención de brindar atención a los niños y jóvenes con discapacidad en un espacio digno y en mejores condiciones que las que se brindaban tanto en la casa de la Sra Francisca Iturbe como en los grupos del Centro de Salud. Para tal efecto se destinó un espacio en la calle Juan E. García 233 del Barrio de Analco, en unas instalaciones antes destinadas a preparar los desayunos escolares, fundándose la Escuela del Niño Atípico.
Una vez que el grupo de deficiencia mental dejó el Centro de Salud y se instaló en la nueva escuela, se solicitaron apoyos, incorporándose la Profra. Silvia Mendoza Aquino de la ciudad de México. Esta maestra tenía experiencia de trabajo en deficiencia mental y fue nombrada responsable del área. Posteriormente se integró la Profra. Angélica Pulido originaria de la ciudad de Durango, profesora de Educación Primaria.
Para entonces la Profra Martha Beatriz Nevárez Galindo, quien durante un tiempo fue voluntaria, recibía salario de la Secretaría de Educación Pública del Estado, la Profra. Angélica Pulido era remunerada por el patronato y la Profra Silvia Aquino tenía una comisión de la Coordinación de Educación especial de la Ciudad de México. Estos datos evidenciaban el interés gubernamental por apoyar la atención de estos niños.
Como parte substancial del interés por profesionalizar la atención prestada, en el ciclo escolar 1969-1970 las Profras. Martha Beatriz Nevárez Galindo y Angélica Pulido van a la ciudad de México a estudiar en los cursos de verano de la Escuela Normal de Especialización.
En ese tiempo, la formación de maestros especialistas en las diferentes áreas de la educación especial, tenía un enfoque médico-terapéutico que se reflejaba en sus programas de estudio. El programa de estudios para la especialidad en deficiencia mental muestra claramente este enfoque, el cual es característico de esta época. Se recibía formación en materias como: Ortopedia Mental, Psicopatología Especial y Psicoterapia Especial entre otras.
A nivel nacional durante el sexenio del Lic. Luis Echeverría Álvarez y con fundamento en la política de educación para todos, la Secretaría de Educación Pública (SEP), creó en 1970 la Dirección General de Educación Especial, quedando al frente la Profesora Odalmira Mayagoitia de Toulet, quien se había retirado de la Coordinación de Educación Especial en 1966 para responsabilizarse de la Dirección de la Escuela Normal de Especialización. La creación de la Dirección General de Educación Especial abre el espacio para coordinar y sistematizar los esfuerzos que de manera dispersa se realizaban en múltiples partes del país para la atención de los alumnos con alguna discapacidad. Este esfuerzo de institucionalización tardaría en reflejarse en el estado de Durango.
El trabajo en la Escuela del Niño Atípico se modificó básicamente en cuanto a organizar los grupos según las características más comunes de los alumnos (un grupo de con baja actividad física, otro de “hiperquinéticos” y uno más de niños con problemas motores).Asimismo se buscaba proporcionarles tratamiento médico y psicológico apoyados con profesionistas de la localidad.
Las rutinas de trabajo diario contemplaban actividades como: ejercicios psicomotores, lectura y escritura, juegos, ejercicios de lenguaje y hábitos de higiene personal.
Por motivos personales en corto tiempo dejaron de trabajar las tres maestras que atendían esta área y se contrató a nuevo personal. Queda como responsable del área la Psic. Beatriz Barraza, atendiendo a los grupos tres maestras de Educación Primaria (Profras. Graciela Vázquez Mota, Rosa Centeno Belloc y Eva Graciela González Román). Posteriormente la responsabilidad del área es asumida por un corto tiempo por el Psic. Oscar Espinoza de los Monteros y luego por la psicóloga, la Sra Martha de Haubert.
Todos estos cambios de personajes dieron en un período de tiempo relativamente corto, lo que habla de un proceso de inestabilidad que provocó que la secuencia de trabajo en el área entrara en una etapa de receso.
En este período ingresó como voluntaria, la Profra. Ana Luisa Arreola y se contrató para el área de Audición a la Profra de Educación Primaria Estela Guadalupe Hernández Vela. Dado que el nuevo personal docente no contaba con experiencia de trabajo en Educación Especial fue apoyado por parte del Patronato para que acudiera a la Normal de Especialización en la ciudad de México.
En 1970 ocupó la presidencia del Patronato la Sra. Elvira Díaz de Silerio quien participaba como voluntaria desde 1968, teniendo como objetivo fundamental la organización formal de la educación especial en Durango.
En l972 se aumentó el personal de la escuela con tres nuevos recursos, que ya habían iniciado sus estudios en la ciudad de México, la Profra, Ma. Teresa González Favela a Deficiencia Mental, y las profesoras Gloria del Carmen Gaytán Macías y Leticia Guillermina López Ibañez al área de Audición. Todo el personal que laboraba en la escuela era remunerado por el patronato.
El 7 de marzo de 1972 se estableció en Gómez Palacio, Durango, la Escuela de Educación Especial “Margarita Maza de Juárez”, quedando al frente de la institución la Profra. Graciela Valdés Fuentes. Los gastos de operación de dicho centro fueron compartidos por las autoridades municipales y la sociedad de padres de familia y atendió inicialmente a 30 niños con el siguiente personal: 2 maestras, 1 psicólogo, 1 médico, 1 trabajadora social, 1 chofer, 1 conserje, 1 auxiliar de material didáctico, 1 auxiliar de maestra y dos personas voluntarias (1 pediatra y 1 neurólogo).
Esta institución inaugura la atención de las personas con discapacidad en el interior del estado. En septiembre de 1973, se entregaron las primeras plazas por parte de la Dirección General de Educación Especial a la escuela de Educación Especial “Margarita Maza de Juárez”. Las maestras que obtuvieron su plaza fueron: María Paula Marquez Hernández, María de Lourdes Martínez Barrientos y Graciela Valdez Martínez.
En la ciudad de Durango, en 1973, el Patronato realizaba una intensa labor para la recaudación de fondos, lo que le permitía remunerar mensualmente al personal que laboraba en la escuela, además de las maestras, 1 médico general, 1 psicóloga, 1 trabajadora social y 1 niñera. La labor del Patronato no solamente se circunscribió a la remuneración del personal, ya que consciente de la necesidad de profesionalizar el servicio gestionó becas para que las maestras de la escuela fueran a estudiar a México
La creación de la Escuela del Niño Atípico y el apoyo brindado para que el personal pueda prepararse a fin de proporcionar una atención adecuada, fueron acciones favorecidas por el gobierno del estado a cargo del Ing, Paez Urquidi y su señora esposa Alicia Aragón, acciones que se vieron enmarcadas en un esfuerzo nacional promovido por el Presidente de la República Lic. Luis Echeverría Alvarez y su Sra. esposa, Esther Zuno de Echeverría para ofrecer educación a todos los niños de México.
Al comenzar el sexenio del Lic. Echeverría Álvarez había 47 instituciones de educación especial en el país, a fines de su administración existían 303, de las cuales l60 contaban con presupuesto federal.
En el estado de Durango el establecimiento de la Escuela del Niño Atípico respondía al interés por formalizar la atención a niños con discapacidad.
Como parte de sus gestiones, la Sra. Elvira Díaz de Silerio logra que la Profra. Odalmira Mayagoitia de Toulet, Directora General de Educación Especial en ese entonces comisione a la Profra. Consuelo Alcázar Sánchez para organizar y dirigir la escuela.
A partir de este hecho, la atención de los sujetos con alguna discapacidad, se vinculó a la línea nacional y se inició propiamente el proceso de institucionalización del servicio de educación especial en Durango por parte del Estado mexicano. La presencia de la Profra. Consuelo Alcázar Sánchez posibilitó que de manera definitiva las dos áreas (audición y deficiencia mental) se integraran bajo una sola línea de mando institucional.
Este modelo de atención resurgiría a partir de 1992 en el área médica del Centro de Rehabilitación y Educación Especial, donde algunas maestras, bajo la supervisión de neuropediatras y médicos en comunicación humana, realizan tratamientos bajo un enfoque neuropsicológico. El manejo de los dispositivos básicos del aprendizaje como son la atención, la sensopercepción, la habituación y la memoria son trabajados en sesiones semanales a un grupo de niños, apoyados en diagnósticos médicos.
Segunda fase
En esta fase se conceptualiza al sujeto de atención como un individuo que presenta una disminución o incapacidad que lo caracteriza como un enfermo que requiere de una atención que le permita superar su problema.]
Esta concepción es tomada del enfoque médico-terapéutico, sin embargo, la forma de atención tenia un enfoque educativo pues si bien los alumnos se categorizaban, la atención se realizaba con base a una guía curricular paralela a la de educación regular o bien se consideraba el currículo de educación regular pero de forma reduccionista (al considerar únicamente aprendizajes muy básicos de español y matemáticas).
Los programas de trabajo que se aplicaban respondían a las especificidades de cada área: deficiencia mental, audición y lenguaje, ciegos y débiles visuales, trastornos neuromotores, problemas de aprendizaje, problemas de lenguaje y problemas de conducta.
La atención que se proporcionaba era en escuelas construidas o acondicionadas exprofeso, en espacios diferentes a la escuela regular con diseños especiales para la atención que se intentaba brindar.
Este tipo de atención tenía una tendencia segregacionista por considerar que la misma requería de técnicas, didácticas e instrumentos ad hoc para estos alumnos, y que las mismas por lo tanto no podían darse en la escuela regular, salvo que el alumno lograra en su futuro tener las habilidades necesarias que le permitieran integrarse a estas escuelas con “normalidad”.
La detección de estas personas se realizaba mediante un diagnóstico muy preciso y especializado que valoraba en diferentes dimensiones al individuo:
· Valoración psicométrica. Mediante pruebas estandarizadas se establecía la capacidad intelectual del sujeto así como mediante el análisis cualitativo de sus items, se lograba establecer cuáles eran sus áreas fuertes y sus áreas débiles en relación a su capacidad intelectual.
· Valoración psicopedagógica. Permitía establecer el desarrollo cognitivo del alumno y las posibilidades de aprendizaje del mismo, así como su competencia curricular en relación con los contenidos de planes y programas de educación básica.
· Valoración Psicolingüística. Que aportaba el nivel de desarrollo lingüístico del sujeto, así como el manejo que tenía del lenguaje en sus aspectos semántico, sintáctico y pragmàtico.
El tratamiento que se determinaba era en relación a los resultados de las evaluaciones aplicadas y de los programas establecidos por área de atención.
Las personas involucradas en este proceso de atención eran:
· La maestra especialista en el área de atención asignada, para lo cual se preparaba formalmente además de asistir, a todo un programa de capacitación y actualización que se tenía establecido y que le permitía acceder a los instrumentos, enfoques, didácticas y estrategias pedagógicas para la atención de cada discapacidad. Esto nos habla de la absoluta preeminencia del enfoque categórico de atención.
· El psicólogo aportaba elementos básicos que permitían la categorización de los sujetos de educación especial, para esto se auxiliaba de una batería psicológica integrada por las pruebas: Figura Humana, el Test Gestáltico Visomotor de Bender y el WISC-RM.
· El trabajador social es en quien recaía en este modelo la mayor responsabilidad de la atención de los padres de familia de los alumnos con requerimientos de educación especial, así como de orientar a la familia.
· El médico aportaba los fundamentos que permitían determinar con precisión el diagnóstico del alumno de educación especial, el cual era insustituible y determinante en la categorización que se establecía.
· El terapista de lenguaje en este modelo era un apoyo en la determinación de la clasificación del alumno y su participación era fundamental para el tratamiento.
Estos profesionistas ofrecían una atención multidisciplinaria de manera colegiada, con el propósito de avanzar a un trabajo interdisciplinario. La atención que proporcionaba el docente especialista era de manera grupal, siempre partiendo de una evaluación individual muy especializada.
La segunda fase del modelo médico-terapéutico dio inicio en l973 con el reconocimiento oficial de la Escuela de Educación Especial (antes Escuela del Niño Atípico) por parte de la Dirección General de Educación Especial (D.G.E.E.) de la Secretaria de Educación Pública (SEP)
Un hecho significativo es el cambio de nombre de la escuela, de ser “Escuela del Niño Atípico” pasó a ser “Escuela de Educación Especial” y fue adscrita a la Dirección General de Educación Especial encontrándose a cargo de la Profra. Odalmira Mayagoitia de Toulet. El tiempo era muy propicio para favorecer la educación en campos nuevos como era la educación especial en Durango, puesto que a nivel nacional el sistema educativo llevaba a cabo el establecimiento de la Reforma Educativa al frente de la cual se encontraba Victor Bravo Ahuja Secretario de Educación Pública en el gabinete del Lic. Luis Echeverría Álvarez.
Al frente de la Escuela de Educación Especial se encontraba la Profra. Consuelo Alcázar Sánchez, maestra de la Especialidad en Deficiencia Mental de la Normal de Especialización de la ciudad de México, oriunda de Durango, Persona muy reconocida por su trabajo en educación especial en el Distrito Federal, fue invitada a trabajar en esta escuela de Durango por la presidenta del Patronato Pro Niño Atípico, la Sra. Elvira Díaz de Silerio quien tenía interés que la atención a estos niños se realizase de la mejor manera.
Con la incorporación de la Profra. Consuelo Alcázar se inició la sistematización del servicio que se prestaba y la atención se orientó al modelo propuesto por la Dirección General de Educación Especial (DGEE) en el Distrito Federal. Así mismo, se unificaron bajo criterios institucionales los dos servicios que se ofrecían (audición y deficiencia mental) y que hasta entonces habían gozado de plena autonomía e independencia.
Con base en los lineamientos establecidos por la Dirección General de Educación Especial (DGEE), la profesora Consuelo Alcázar asesoró a los docentes sobre el trabajo con los niños, clasificando y formando grupos de acuerdo a su edad y conocimientos. Además el trabajo en el área de deficiencia mental se organizó por “unidades de trabajo” realizando actividades de psicomotricidad, estimulación perceptual, actividades de la vida diaria, ejercicios para mejorar el lenguaje, ejercicios de coordinación motora fina. En audición se trabajaban los aspectos de manejo técnico y mecánico del auxiliar auditivo, vocabulario, memoria auditiva, organización del lenguaje, articulación y estimulación del pensamiento, conceptos físicos matemáticos, lectura y escritura.
En ambas áreas se enfatizó el uso de material didáctico, la formación de hábitos y la participación de los alumnos en actividades artísticas que promovían obras de teatro música y dibujo.
De igual forma la Profra. Consuelo Alcázar normó la participación de las voluntarias que asistían a la escuela, solicitando se establecieran horarios y se planearan sus visitas a la misma
El Patronato dirigió sus objetivos a la construcción de la Escuela de Educación Especial; al frente del mismo continuó la Sra. Elvira Díaz de Silerio quien organizó un sinnúmero de actividades con el gobierno y la sociedad civil para reunir fondos que permitieran tal objetivo.
Se continuó con el trabajo de la Escuela de Educación Especial todavía en Juan E. García 233 ampliándose la atención al establecer el área de ciegos y débiles visuales y con ello el uso de didácticas y recursos especiales, como es el caso de la caja numérica, el ábaco chino y los libros de texto en escritura braille. Desde el sexenio del Lic. Gustavo Díaz Ordaz de 1964-1970, se imprimieron libros de texto gratuito en el sistema braille y se hicieron llegar a todos los planteles oficiales y privados del país donde se impartía enseñanza primaria.
En esta área se les apoyaba en la acreditación de la educación primaria y secundaria, siempre con el objetivo de hacerlos autónomos tanto en su desplazamiento como económicamente por lo cual se les daba clase de macramé, a fin de que contaran con ingresos económicos que les permitiesen subsistir.
En 1974 por gestiones de la Sra. Elvira Díaz de Silerio ante el Gobernador Dr. Héctor Mayagoitia Domínguez y su esposa la Sra. Ma. Luisa Prado de Mayagoitia se otorgaron las primeras 10 plazas por parte de la Dirección General de Educación Especial (D.G.E.E.), con lo cual el personal que laboraba en la escuela, dejó de ser remunerado por el patronato y estos fondos se canalizaron a la construcción de un edificio propio.
Las maestras que recibieron su plaza fueron: Rosa Centeno Belloc, Eva Graciela González R., Ana Luisa Arreola Leyva, María Graciela Vázquez Mota, María Teresa González Favela, Estela Guadalupe Hernández Vela, Lucila Loera Avila, María Teresa Bailón Cruz, Gloria del Carmen Gaytan Macías y Leticia Guillermina López Ibañez.
Se amplió la cobertura de atención, al incorporarse el área de Neuromotores con tres grupos: 1 de preescolar que funcionaba en la Escuela de Educación Especial y 2 de educación primaria que funcionaban en el Edificio de al lado, el Internado Francisco Zarco, en un espacio acondicionado donde contaban con un dormitorio y baño y se les proporcionaban los alimentos debido a que la mayoría, provenían del medio rural. Los tres grupos se atendían en horario vespertino, y por la mañana se les transportaba al Instituto Raymond Bell a recibir terapia física y ocupacional. Además del manejo de los programas de educación regular se utilizaban didácticas especiales para el manejo del lenguaje y la psicomotricidad.
De forma paralela a la ampliación de la cobertura del servicio, se fue profesionalizando al personal, al incorporarse a éste maestras especialista en las diferentes área (Deficiencia Mental, Audición y Lenguaje, Ciegos y Débiles Visuales, Menores Infractores e Impedimentos Motores) formadas en la Escuela Normal de Especialización de México y un equipo multiprofesional de apoyo (Trabajador Social, Médico y Psicólogo)
La matrícula de la escuela de educación especial llegó a ser de 130 niños aproximadamente.
En este mismo año se inicia el apoyo pedagógico a los niños y jóvenes que se encontraban como internos en el Centro de Observación y Orientación para Menores Infractores (COOMI), institución dependiente de la Secretaría de Gobernación. Se estableció al interior de este Centro, ubicado en la calle Volantín No. 212 un área de trabajo que permitía que los alumnos accedieran a la educación primaria durante su reclusión. Se asignaron inicialmente dos docentes.
En 1975 fue ampliada la construcción de la Escuela de Educación Especial “Margarita Maza de Juárez” de la ciudad de Gómez Palacio, y se incrementó el número de plazas laborales.
En la ciudad de Durango el 22 de Septiembre de 1976 se inauguró el Centro de Rehabilitación y Educación Especial (C.R.E.E.) por parte de la Sra. Esther Zuno de Echeverria, y del Dr. Héctor Mayagoitia Domínguez y Sra. Ma. Luisa Prado de Mayagoitia, dándose inicio en Durango a la construcción de espacios educativos especiales para la atención de niños con discapacidad. La estructura de este Centro permitió contar con un cuerpo médico que proporcionaba un diagnóstico y tratamiento muy especializado, con servicios de terapia física, terapia ocupacional y de lenguaje, servicios de electroencefalografía, oftalmología, audiología, etc., lo que complementó la atención de los alumnos de educación especial.
El Centro de Rehabilitación y Educación Especial (CREE), contaba con un albergue anexo para las personas que no radicaban en la ciudad y venían a recibir atención, lográndose con ello culminar las metas del patronato.
Todos los alumno que asistían y el personal que laboraba en la Escuela de Educación Especial fueron trasladados al nuevo edificio ubicado en Predio Canoas s/n convirtiéndose en el área pedagógica del mismo.
El objetivo del Centro de Rehabilitación y Educación Especial (CREE) era el de proporcionar una atención integral: responsabilizándose en el aspecto médico la Secretaría de Salubridad y Asistencia (SSA), en el aspecto pedagógico la Secretaría de Educación Pública (SEP) a través de la Dirección General de Educación Especial (DGEE) y con apoyo administrativo por parte del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF). Se conjuntó una gama multiprofesional de especialistas que brindaba al sujeto con requerimientos de Educación Especial una oportunidad para su desarrollo.
En 1977 se establecieron los convenios correspondientes para que la Escuela de Educación Especial “Margarita Maza de Juárez” de la ciudad de Gómez Palacio se convirtiera en Centro de Rehabilitación y Educación Especial.
El Gobierno del estado a través del Dr. Héctor Mayagoitia Domínguez y su esposa la Sra. María Luisa Prado de Mayagoitia, mostró un marcado interés por la educación especial y apoyó fuertemente su desarrollo. Una de las acciones más relevantes de la Sra. María Luisa Prado de Mayagoitia fue la gestión que realizó para equipar los talleres del Centro de Rehabilitación y Educación Especial (CREE) de la ciudad de Durango, para iniciar la capacitación laboral en educación especial.
Durante este tiempo se continuó con una atención segregacionista, aunque más enfocada al manejo de contenidos de Educación Primaria en las áreas de Ciegos, Débiles Visuales, Trastornos Neuromotores y con menor incidencia en Audición. Para el área de Deficiencia Mental se contaba ya con el apoyo de la Programas Específicos, que implicaban el manejo de un curriculum paralelo al de Educación Básica, y que hacían énfasis en el manejo de hábitos y destrezas.
En el mes de febrero de 1978 se determinó por la Dirección General de Educación Especial (DGEE) a cargo de la Profra. María Guadalupe Méndez Gracida, el establecimiento de la Coordinación de Educación Especial en la Delegación SEP del estado de Durango, quedando al frente la Profra. Consuelo Alcázar Sánchez.
La creación de esta Coordinación otorgó a Educación Especial un reconocimiento como parte del sistema educativo estatal.
En ese año se conceden más plazas para el personal, lo que posibilita ampliar y diversificar los servicios de educación especial, al mismo tiempo, se inició la construcción de dos escuelas de educación especial, una en la ciudad de Durango y otra en la ciudad de Lerdo.
Durante este mismo año, en el sexenio gubernamental del Lic. José López Portillo, asumió las responsabilidad de la Secretaría de Educación Pública (SEP), el Lic. Fernando Solana, quien atendiendo a la política nacional vigente inició la reestructuración del sistema educativo.
Dentro de este marco de acción, la Dirección General de Educación Especial (DGEE) realizó un primer intento para unificar criterios y normas comunes para educación especial. Se nombró como Directora a la Dra. Margarita Gómez Palacio, quien al frente de sus colaboradores inicia la organización nacional de la educación especial y como una medida estratégica se ofrecieron cursos de capacitación y asesoría al personal con el objetivo de coadyuvar a la profesionalización del servicio y de unificar los criterios de atención.
El afán por atender a niños que presentaban algún problema hizo que se prestara mayor atención a los niños de escuelas regulares que no progresaban satisfactoriamente en su aprendizaje. Lo anterior tiene sus antecedentes a nivel nacional desde el sexenio del Lic. Gustavo Díaz Ordaz con las investigaciones que el Instituto Nacional de Pedagogía desarrolló con una amplia actividad interdisciplinaria sobre los factores pedagógicos, psicológicos, médicos y socioeconómicos que influyen en el rendimiento escolar de las escuelas primarias oficiales en el Distrito Federal. Este estudio estuvo patrocinado por la Organización de estados Americanos (OEA). En Pedagogía se investigó sobre la enseñanza inicial de la Lecto Escritura (aplicación del Método Ecléctico), aplicación de nuevas técnicas y procedimientos para enseñar la Lecto-escritura a niños con dificultades de aprendizaje; la enseñanza de la aritmética y la geometría (Meneses, 1991; pgs. 104-106)
En el período 1979-1982 dentro de las prioridades del sector educativo se encuentra el de asegurar la escolaridad primaria completa para todos los niños. El cumplimiento de este objetivo plantea dos metas inmediatas: mejorar en un 50% la eficiencia terminal del nivel primario y atender 57,000 alumnos con problemas de aprendizaje. Para lograr estas metas es necesario abatir los índices de reprobación y deserción; pues, de acuerdo con las estadísticas nacionales, el 43 % de los alumnos reprobados corresponden a primer grado (DGEE-SEP, 1981)
Como respuesta a estos propósitos del sector educativo la Dirección General de Educación Especial (DGEE) estableció el servicio de Grupos Integrados, posteriormente denominados Grupos Integrados “A”. Este servicio estaba destinado a brindar apoyo a niños repetidores de primer grado de Educación Primaria diagnosticados mediante una prueba de filiación psicogenética, denominada Prueba Monterrey, que proporcionaba información sobre los niveles de aproximación a la lengua escrita y a la matemática para definir formas más adecuadas de atención educativa.
Una vez que se determinaba mediante esta prueba qué niños requerían atención en Grupo Integrado se trabajaba en un aula especial dentro de la escuela regular, donde mediante una propuesta de actividades se favorecía en los niños el acceso a la lengua escrita y la matemática. Estableciendo para la escritura en este proceso los niveles de: Presilábico, Silábico, Silábico-Alfabético y Alfabètico. En matemáticas, a través de actividades relacionadas con las operaciones lógico matemáticas (clasificación, seriación y conservación de la cantidad) se favorecía que el niño construyera el concepto de número para que adquiriera los contenidos convencionales de primer grado de español y matemáticas y por lo tanto promoverse a segundo grado en su grupo regular. “La edad para ingresar era de siete a diez año y la permanencia de un ciclo lectivo, ampliándose en casos especiales.” (DGEE-SEP, 1981; pg. 15)
En 1979 se establecieron en el estado de Durango cuatro Unidades de Grupos Integrados, dos en la ciudad de Durango y dos en la ciudad de Gómez Palacio. Cada Unidad comprendía diez docentes, un equipo de apoyo formado por un piscólogo, una trabajadora social y una terapista de lenguaje, una secretaria y un director
En 1981, continuando con la reorganización administrativa emprendida por la Secretaría de Educación Pública (SEP), la Dirección General de Educación Especial (DGEE) determinó que todas las Coordinaciones de Educación Especial en el país se convirtieran en Departamentos de Educación Especial. En el estado de Durango es nombrada como Jefe de Departamento la Profra. Consuelo Alcázar.
En este año inicia funciones la Escuela de Educación Especial en la ciudad de Lerdo, atendiendo a niños con problemas de deficiencia mental, audición y lenguaje.
En l982 se inauguró la Escuela de Educación Especial “Eva Sámano”, ubicada en el boulevard Domingo Arrieta s/n, con construcción exprofeso para atender las áreas de Audición y Deficiencia Mental, mismas que fueron trasladadas del C.R.E.E. a este nuevo edificio.
En 1982 se establecieron dos Centros Psicopedagógicos en el estado, uno en la ciudad de Durango y otro en la ciudad de Gómez Palacio, ambos en las instalaciones de los Centros de Rehabilitación y Educación Especial (CREE).
El objetivo del Centro Psicopedagógico era “proporcionar atención piscopedagógica a los alumnos de educación básica que presentan dificultades en los procesos de aprendizaje y/o desarrollo del lenguaje”. (SEP, 1986; pg.9) Se trabajaban contenidos básicos o nucleares de español y matemáticas, que permitieran a los alumnos enfrentar los aprendizajes convencionales de su grupo regular. También se atendían a niños que presentaban dificultades en la adquisición del lenguaje. El servicio se proporcionaba dos veces por semana con un horario de 90 min., preferentemente en turno alterno a de su escuela regular, atendidos en sesiones grupales de 4 o 5 alumnos con dificultades afines.
Ese mismo año se inició el servicio de atención en el nivel de intervención temprana. Por intervención temprana se entiende: “a todas aquellas acciones deliberadas o intencionalmente dirigidas hacia grupos especiales de población por sus condiciones específicas de riesgo, con el fin de prevenir un daño específico, tratarlo para evitar un daño potencial, o buscar la habilitación del sujeto ya afectado por el daño”. (SEP, 1984; p. 10) La atención se brindaba en forma grupal en sesiones de 4 horas y media diarias, a niños desde su nacimiento hasta los 4 años y medio. Se ubicó este servicio en las instalaciones del Centro de Rehabilitación y Educación Especial (CREE) de la ciudad de Durango.
En estas fechas se presenta la dificultad que los alumnos que egresan de las Escuelas de Educación Especial no cuentan con algún servicio que continúe prestándoles atención, por lo cual las expectativas de padres de familia y de los mismos alumnos se veían truncadas. Esto dio origen a que se estableciera de manera formal el servicio de Capacitación Laboral dentro de las instalaciones del Centro de Rehabilitación y Educación Especial (CREE).
El Centro de Capacitación de Educación Especial (CECADEE), tenía como objetivo preparar laboralmente a jóvenes con discapacidad para integrarlos en actividades productivas. Se preparaban en los
talleres de: Carpintería, Corte y Confección, Cocina y Encuadernación, la determinación de estos se daba con base en un estudio de factibilidad de la comunidad.
En este mismo año (1982) en la ciudad de Gómez Palacio se abren dos nuevos servicios al interior del Centro de Rehabilitación y Educación Especial, el Centro Psicopedagógico y el Centro de Capacitación para el Trabajo.
En 1983 la Dirección General de Educación Especial (DGEE) con la publicación del documento titulado “La Educación Especial en México” organiza y estructura los servicios de educación especial en dos grandes bloques.
Los servicios de educación especial se clasifican en dos grandes grupos, según el tipo de atención de los sujetos con necesidades especiales.El primer grupo (denominado permanente o indispensable) abarca a sujetos cuya necesidad de educación especial es fundamental para su integración y normalización. Las áreas aquí comprendidas son: deficiencia mental, trastornos neuromotores, trastornos visuales y auditivos.El segundo grupo incluye aquellos sujetos cuya necesidad de atención es transitoria y complementaria a su evolución pedagógica normal. En este grupo se encuentran las áreas de: problemas de aprendizaje y lenguaje y trastornos de la conducta. (DGEE-SEP, 1985; p. 29)
Los servicios de Grupos Integrados (G.I.) y Centro Psicopedagógico (CPP) dieron inicio a un tipo de atención en que se consideraba la importancia de las condiciones metodológicas para favorecer el aprendizaje de los alumnos, el mismo se centraba en sus características individuales, proporcionándose en ámbitos separados a la escuela regular, ya fuese dentro de la misma escuela en aulas especiales (G I.) o en turno alterno al que asistían a su escuela regular, en edificios construidos exprofeso (CPP).
Durante este período la Dirección General de Educación Especial (D.G.E.E.) estableció un amplio programa de capacitación en las diversas áreas de atención (Deficiencia Mental, Audición y Lenguaje, Problemas de Lenguaje, de Aprendizaje, Trastornos Visuales, Trastornos Neuromotores) y un ambicioso programa editorial, lo que permitió direccionar y acotar teóricamente los servicios que se brindaban.
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Servicio
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Número de instituciones existentes
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Área de atención
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Nivel de educación atendido
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Unidad de Grupos
Integrados
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9
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Problemas de
Aprendizaje
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Primaria
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Centro Psicopedagógico
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2
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Problemas de
Aprendizaje y Lenguaje
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Preescolar y Primaria
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Centro de Capacitación
de Educación Especial
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2
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Deficiencia Mental y
Audición
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Capacitación laboral
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Centro de Atención Múltiple
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2
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Trastornos Visuales,
Problemas de Audición, Deficiencia Mental y
Trastornos Neuromotores
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Intervención temprana,
Preescolar y Primaria
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Escuela de Educación
Especial
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2
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Deficiencia Mental y
Audición
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Preescolar y Primaria
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Cuadro No. 1 Servicios que operaban al entregar la Jefatura del Departamento la Profra. Consuelo Alcázar.
En abril de l983 la Dirección General de Educación especial (DGEE) nombró como Jefe de Departamento de Educación Especial para el Estado de Durango a la Profra. Eduarda Ortega Martínez.
Se continuó con asesorías y capacitación directas de la Dirección General de Educación Especial (D.G.E.E.) y se nombró formalmente un cuerpo de asesoras especialistas en las diferentes áreas de atención, que se encargaban de reproducir los cursos de capacitación y actualización que se recibían directamente de la Dirección General de Educación Especial (D.G.E.E.) Esto permitió consolidar el enfoque psicogenético en la atención a las diferentes discapacidades, continuando con la categorización de los alumnos.
En 1984, en el período de la Profra. Eduarda Ortega Martínez se establecieron en Durango los Grupos Integrados “ B” como respuesta a la necesidad de atender a niños que tenían serias privaciones, procedentes en su mayoría de familias de escasos recursos con quienes no podían cumplirse las metas planeadas en Grupo Integrado, por lo que rebasaban el tiempo de permanencia en este servicio. Estos hechos motivaron la creación de estos grupos, que se dio a nivel nacional por la Dirección General de Educación Especial (DGEE), destinados a la atención de estos niños con mayores dificultades, cuya integración al aula regular requería de un plazo mayor.
El servicio de Grupos Integrados “A” se extendió a otras cabeceras municipales, lo que permitió brindar Educación Especial en el medio rural las primeras Unidades de Grupos Integrados “A”, tuvieron su sede: en Canatlán con grupos en Santa Lucía, Nuevo Ideal y Santiago Papasquiaro y en Vicente Guerrero con grupos en Nombre de Dios y Villa Unión,
Fue en l985 cuando se establecieron en las cabeceras municipales de Canatlán y Rodeo los primeros Centros Múltiples de Educación Especial, que posteriormente se denominarían Centros de Atención Múltiple, primero en edificios adaptados para ofrecer este servicio y luego en construcciones exprofeso ( en l988). “El objetivo (de estos centros) consistía en proporcionar educación especial indispensable y complementaria a niños y jóvenes que lo requerían cuando no existían servicios específicos en la localidad” (SEP-DGEE, 1984; p. 6) Esto permitió contar con instituciones de Educación Especial que pudiesen atender toda la variedad de discapacidades posibles que se encontrasen en estos municipios.
Esta atención se brindaba en el centro o bien a través de grupos que se establecían en escuelas regulares de la misma comunidad o en otra localidad. Estos grupos se denominaron periféricos y dependían técnica y operativamente de un Centro de Atención Múltiple.
Durante la gestión de la Profra Eduarda Ortega como Jefa de Departamento se inició la atención a niños y jóvenes con capacidades y aptitudes sobresalientes (CAS), mediante un proyecto piloto que posteriormente se convirtió en programa. El objetivo era
proporcionar atención a los alumnos inscritos del Sistema de Educación Primaria Regular que manifiesten desempeño sobresaliente en cualquier área del quehacer humano, así como a sus compañeros de grupo, para propiciar su desarrollo integral y el logro de un mejor aprovechamiento de sus capacidades, a través de experiencias educativas de enriquecimiento a la escuela regular (DGEE-SEP,1992; p. 4).
La atención se brindaba dentro de la escuela regular asistiendo los niños a sesiones grupales 3 horas a la semana.
La experiencia de educación especial en el trabajo con niños que presentaban dificultades en el acceso a la lengua escrita y las matemáticas, así como el alto índice de repetidores de 1er. Grado originó que la Secretaría de Educación Pública (SEP) a través de la Dirección General de Educación Pública (DGEE) iniciara el proyecto de Implantación de la Propuesta de Lengua Escrita (IPALE).
La Dirección General de Educación Especial (DGEE) a través de la Dra Margarita Gómez Palacio invitó a la Jefe del Departamento de Educación Especial en Durango, Profra. Eduarda Ortega, a que junto con otros dos estados de la república, iniciaran el pilotaje del Proyecto Implantación de la Propuesta de Lengua Escrita (IPALE); dicho proyecto consistía en utilizar la metodología empleada en Grupo Integrado para favorecer el acceso a la Lengua Escrita en niños de primero y segundo grado de la escuela regular. Posteriormente se convertiría en Propuesta para el Aprendizaje de la Lengua Escrita y las Matemática (PALEM) que se estableció a nivel nacional en la escuela regular.
Durante este período se amplió la cobertura de los servicios de educación especial en el medio rural a través de Unidades de “Grupos Integrados” y “Centros de Atención Múltiple”, en los municipios de Guadalupe Victoria, Santiago Papasquiaro y Vicente Guerrero.
El desarrollo en la expansión de los servicios vino aparejada por una política nacional implementada por la Dirección General de Educación Especial (DGEE), en donde se le otorgó definitivamente una estructura organizacional al subsistema de educación especial, se definieron los servicios de atención y se establecieron las Bases Políticas para la Educación Especial. El control escolar estableció la aplicación de normas relativas a las edades de los sujetos de atención, dando como resultado que varios alumnos ya no fueran aceptados en los distintos servicios de educación especial, lo que influiría en la aparición de escuelas particulares.
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Servicio
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Número de instituciones existentes
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Área de atención
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Nivel de educación atendido
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Unidad de Grupos
Integrados
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Problemas de
Aprendizaje
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Primaria
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|
Centro Psicopedagógico
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9
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Problemas de
Aprendizaje y Lenguaje
|
Preescolar y Primaria
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|
Centro de Capacitación
de Educación Especial
|
2
|
Deficiencia Mental y
Audición
|
Capacitación laboral
|
|
Centro de Atención Múltiple
|
14
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Trastornos Visuales,
Problemas de Audición, Deficiencia Mental y
Trastornos Neuromotores
|
Intervención temprana,
Preescolar y Primaria
|
|
Escuela de Educación
Especial
|
2
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Deficiencia Mental y
Audición
|
Preescolar y Primaria
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Proyecto “Capacidades
y Aptitudes Sobresalientes”
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1
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Capacidades y Aptitudes
Sobresalientes
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Primaria
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Proyecto
“Implantación de la
Propuesta para el Aprendizaje de la Lengua Escrita”
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1
|
|
Primaria
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Cuadro No. 2 Servicios que operaban al entregar la Jefatura del Departamento la Profra. Eduarda Ortega M
En 1988 se hizo cargo del “Departamento de Educación Especial” de los Servicios Coordinados de Educación Pública la Profra. Teresa de Jesús Rodríguez Meraz. Su gestión duró hasta 1989 y en este período se continuó ampliando la cobertura de la atención. y su interés se enfocó a la consolidación de los servicios establecidos.
Durante este período se reorientò una parte de los maestros de educación especial que participaban como apoyo técnico en la Propuesta para el Aprendizaje de la Lengua escrita y la matemáticas (PALEM) para consolidar las estructuras de los servicios existentes.
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Servicio
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Número de instituciones existentes
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Área de atención
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Nivel de educación atendido
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Unidad de Grupos
Integrados
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18
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Problemas de
Aprendizaje
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Primaria
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|
Centro Psicopedagógico
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9
|
Problemas de
Aprendizaje y Lenguaje
|
Preescolar y Primaria
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Centro de Capacitación
de Educación Especial
|
2
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Deficiencia Mental y
Audición
|
Capacitación laboral
|
|
Centro de Atención Múltiple
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14
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Trastornos Visuales,
Problemas de Audición, Deficiencia Mental y
Trastornos Neuromotores
|
Intervención temprana,
Preescolar y Primaria
|
|
Escuela de Educación
Especial
|
2
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Deficiencia Mental y
Audición
|
Preescolar y Primaria
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Proyecto “Capacidades
y Aptitudes Sobresalientes”
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1
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Capacidades y Aptitudes
Sobresalientes
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Primaria
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Proyecto
“Implantación de la
Propuesta para el Aprendizaje de la Lengua Escrita”
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