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La necesidad de una Cultura General e Integral para el desarrollo social
Resumen: La sociedad socialista cubana en formación tiene que competir muy duramente con la influencia nociva de los medios de comunicación internacionales que estimulan una educación orientada al aislamiento del individuo, con sólidas bases en una conciencia consumista muy a tono con los intereses de las sociedades capitalistas contemporáneas.
Publicación enviada por Lic. Osmani Crespo Acosta y Lic.Rolando Enebral Rodríguez
Resumen
La sociedad socialista cubana en formación tiene que competir muy duramente con la influencia nociva de los medios de comunicación internacionales que estimulan una educación orientada al aislamiento del individuo, con sólidas bases en una conciencia consumista muy a tono con los intereses de las sociedades capitalistas contemporáneas. Ante esta realidad la sociedad cubana aplica una estrategia encaminada al perfeccionamiento en la formación cultural de los cubanos. El presente artículo pretende ofrecer algunos de los fundamentos que sustentan la actual batalla por materializar la aspiración de alcanzar una cultura general e integral en la población cubana. Demuestra cómo la aspiración contemporánea de llevar la cultura a las masas es consecuente con las ideas más progresistas del pensamiento cubano.
La sociedad socialista cubana en formación tiene que competir muy duramente con la influencia nociva de los medios de comunicación internacionales que estimulan una educación orientada al aislamiento del individuo, con sólidas bases en una conciencia consumista muy a tono con los intereses de las sociedades capitalistas contemporáneas.
Un hombre que no accede a la cultura deviene un ser alejado del ideal humano, se convierte, entonces, en una especie de individuo torpe e indefenso; sin embargo, ese hombre con posibilidades de acceso a la cultura, cuenta con una de las mayores riquezas para la satisfacción de sus expectativas de vida; es un hombre fuerte porque cuenta con la mayor fortaleza del hombre, que es la fortaleza del espíritu.
El establecimiento de elementos de asociación entre cultura y libertad es para los cubanos una idea que tiene sus orígenes en el pensamiento más progresista del siglo XIX. Es una idea que constituye plataforma para la defensa de la nacionalidad.
Muchos han sido los intentos de llevar la cultura a las masas, en la historia de Cuba. La fundación de la SEAP (Sociedad Económica de Amigos del País), en 1783, tuvo entre sus tareas principales: fomentar, vigilar y dirigir, la educación primaria, hasta entonces olvidada.
Ya en 1816 la SEAP se hace sentir con gran fuerza al ser creada en su seno la Sección de Educación, la que tuvo entre sus méritos más notorios la creación de las primeras escuelas de enseñanza primaria gratuitas con carácter público, la utilización de nuevos métodos y procedimientos en las clases, formula el primer plan de estudios y reglamento educacional, se amplían las materias, posibilita el vínculo de las capas más culta de la sociedad con el pueblo, se hace más digno el trabajo del magisterio al recibir aumentos salariales, se establecen las inspecciones educacionales.
José Martí es considerado el más grande de los intelectuales cubanos. Él supo valorar la importancia de la propagación de la cultura para la protección de las identidades nacionales.”… la madre del decoro, la savia de la libertad, el mantenimiento de la República y el remedio de sus vicios, es, sobre todo lo demás, la propagación de la cultura.”
También como parte del estudio de la tradición intelectual cubana se percibe que el ideal de cultura tiene que ver con la integridad y aplicación real de las ideas éticas y patrióticas, considerando de extraordinaria importancia la constitución de la Universidad Popular José Martí, como uno de los acuerdos aprobados en el Primer Congreso de Estudiantes, celebrado en octubre de 1923 bajo la conducción de Julio Antonio Mella. Entre la proyección de los objetivos de esta era precisamente el de llevar a las capas “más escondidas” de la sociedad lo que debía ser patrimonio de los cubanos: la cultura. Mella anticipaba el vínculo necesario entre el socialismo como modelo social y el acceso a la cultura de las masas, con ella se rompió el monopolio clasista de la cultura y se llevó esta a las masas trabajadoras y sus dirigentes, a la vez que propició conocer mejor a la clase obrera y compenetrarse con sus intereses y necesidades.
Según Armando Hart, al abordar el ideario de Mella, en su etapa como Ministro de Cultura, señala la aspiración de este de lograr la masividad de la educación y a la vez la promoción de la cultura a partir de una visión integral de esta.
Martí José. Obras Completas. Tomo 13. p 301
Ya en los años 40 se concretaban acciones extensionistas en charlas, ciclos de conferencias, exposiciones, cursos de verano, presentaciones artísticas y la existencia de algunas publicaciones, a pesar de enfoques “culturalistas”, dejaron un efecto positivo en el reconocimiento de la universidad como institución cultural.
El surgimiento de las Escuelas Racionalistas por estos años posibilita el derecho a la enseñanza a los sectores populares, obreros y campesinos, extendiéndose por todo el país bajo el sostén de los sindicatos. Este tipo de enseñanza trataba de estimular la capacidad de pensar, demostrando el alcance intelectual a través de la actividad científica.
A partir de la creación del II Frente Frank País, en plena etapa insurreccional, se pretende desarrollar una ardua y extensa labor educacional, con la cual se prevé la orientación del personal que tomaría parte en la misma, además, que se fundan escuelas en lugares donde anteriormente no habían existido, sirviendo de preámbulo a la educación a llevar a cabo luego del triunfo de la Revolución y que había quedado plasmado en el programa político de La Historia me Absolverá con marcado carácter democrático-popular y revolucionario, resumiendo así las aspiraciones de luchas de los profesionales del magisterio cubano desde su surgimiento.
Ya desde el Primero de enero de 1959 con el triunfo de la Revolución se comienza a materializar la idea martiana que establece vínculos entre la cultura y el derecho al ejercicio de la ciudadanía y la libertad, comienza entonces, un camino de profundas transformaciones revolucionarias con la Campaña de Alfabetización y que persigue como objetivo fundamental la incorporación activa de los cubanos a la conservación, promoción y desarrollo de nuestra cultura.
La construcción de la nueva sociedad en Cuba, requiere de la formación de personalidades multilateralmente desarrolladas, capaces de enfrentar los retos que tienen ante sí. Dotar a los individuos de una vasta cultura, deviene entonces, en estrategia fundamental de la naciente Revolución Cubana.
El Ché consideraba en su ensayo “El socialismo y el hombre en Cuba”, al hombre de la nueva sociedad como inacabado, en proceso de formación. “Creo que lo más sencillo es reconocer su cualidad de no hecho, de producto no acabado. Las taras del pasado se trasladan al presente en la conciencia individual y hay que hacer un trabajo continuo para erradicarlas.”
Destaca además la importancia de la influencia de la sociedad en el perfeccionamiento del hombre que necesita la nueva sociedad, dándole extraordinaria importancia, además, a lo que él define como proceso consciente de auto-educación.
Ernesto Guevara de la Serna. El socialismo y el hombre en Cuba. Editora Política.
La Habana. 1988. p 7
En los primeros momentos de la Revolución se produjeron transformaciones de carácter democrático popular, sin embargo, en materia educativa y cultural es a partir de 1971 con el desarrollo del Congreso Nacional de Educación y Cultura, donde se analizaron profundamente los aspectos referidos a la educación.
Se proyecta desde este evento la ampliación del sistema educativo así como el perfeccionamiento del contenido de la enseñanza , a partir de la perspectiva de la formación comunista de las nuevas generaciones.
En la década de los 80 se percibe cierta consolidación en el desarrollo cultural del país a partir de la concepción de un sistema estructurado sobre la base del funcionamiento de una importante red de instituciones culturales.
Con la celebración del Cuarto Congreso de la UNEAC (1988), la labor promocional del arte se convierte en esencia de la política cultural cubana, llegando hasta nuestros días donde se le considera prioritaria la idea de llevar la cultura a las masas.
El término cultura, tiene sus raíces epistemológicas en el siglo XVIII, y fue prácticamente desconocido en épocas anteriores. La modulación latina y medieval de este concepto se dio mediante el término “agricultura”, del latín agros cultivare,
“cultivar, trabajar, labrar, los campos”. Con el tiempo se consolidó el concepto de “cultura” en el sentido de
“cultura animi” (cultura subjetiva), donde “cultura” implica, derivadamente de
“agricultura”, un sentido de “cultivo del alma”.
Este vocablo, ha ido evolucionando y enriqueciéndose en el transcurso de los siglos hasta definirse según los criterios de Néstor García Cancilini como: “Todo lo producido por todos los hombres, lo que la naturaleza no ha dado, sin importar el grado de complejidad y desarrollo alcanzado en relación con nuestras sociedades. Son parte de la cultura aun aquellas prácticas o creencias que suelen juzgarse manifestaciones de ignorancia...La cultura no es básicamente expresión, creación o representación sino un proceso social de producción”.
En la actualidad nuestro país coloca a la cultura como genuina creación humana en el centro de la política y las ideas. Coronar la Edad Moderna y el inmenso desarrollo científico tecnológico alcanzado con los más elevados principios culturales y específicamente éticos de la historia universal, es la única posibilidad de sobrevivir para una civilización agotada espiritualmente.
Néstor
García Cancilini: Citado por Ramón Junco y Antonio Valle en
“Programa de disciplina Educación Plástica y su Metodología.
Educación Primaria.” Plan C. La Habana, 1992. p. 23.
“La cultura, entendida como el conjunto de valores materiales y espirituales de un pueblo – tradicionales y contemporáneos- constituye la sustancia mayor objeto de aprendizaje…” hay que proporcionárselas a las nuevas generaciones. Si se analiza a las generaciones actuales no habrá que esforzarse mucho para comprender que no sólo en las costumbres formales de convivencia es donde hemos perdido terreno. Los niños y jóvenes que con frecuencia asumen posiciones patrióticas donde se demuestra una adecuada preparación política, en ocasiones manifiestan un deplorable comportamiento formal, adolece, como sustento de la chabacanería que nos disgusta y preocupa, de una visión cultural, que es el mejor antídoto contra la vulgaridad. Revertir esta situación no resulta fácil, pero tampoco inalcanzable.
“No hay hombre sin cultura y esta no existe sin él, ella está en todo y donde no se halla se encuentra la ignorancia el camino de la barbarie y también la mediocridad carente de entusiasmo creativo”
Cada ciudadano debe poseer conocimientos indispensables para la calidad de su vida espiritual e incluso para comprender el mundo cada vez más complejo en que vive y vivirá en el futuro.
“Esta cultura no podía concebirse sin cultura política, ni esta sin conocimiento de la historia de la humanidad, su desarrollo, sus frutos y enseñanzas; sin conocimientos de la política internacional y la economía mundial, sin conocimientos básicos de las principales corrientes filosóficas desarrolladas por el hombre, así como de los avances de la ciencia moderna y sus probables consecuencias éticas y sociales, en fin los conocimientos mínimos que cada ciudadano de nuestro país debe alcanzar.”
Adquirir una cultura general integral significa conocer de historia, geografía…”mientras más cultura tengamos, más libertad,”…” sin cultura no hay libertad posible”.
A nuestros niños hay que formarlos con profundos valores no sólo estéticos y científicos, sino también éticos, humanistas y políticos
“ La cultura no es otra cosa que un repertorio de ideas y realizaciones” Lecsy Tejeda del Prado. Identidad y Crecimiento Humano. Grupo de
Desarrollo Sociocultural. La Habana
1999 p.20 Armando Hart Dávalos. Qué es la cultura. Periódico Granma. 6 julio
de 2000 Fidel Castro Ruz. Las mesas redondas, las tribunas abiertas y las
marchas combatientes. Periódico Granma. 4 de julio de 2000 Fidel Castro Ruz. Mientras más cultura tengamos más libertad. Periódico
Granma. 15 de julio de 2000.
Carlos Rafael Rodríguez. Palabras en los setenta. Editorial de Ciencias
Sociales. La Habana, 1984 p 36
Para dotar al individuo de una cultura general e integral hay que proponerse la apertura de los horizontes formativos y esto debe hacerse desde los primeros grados de la enseñanza general. En la actualidad cubana, a partir de las profundas transformaciones que se operan en la educación se crean las condiciones idóneas para lograr la formación de un individuo integralmente. Un grupo de programas, entre ellos la posibilidad real de acceder a las modernas tecnologías de la información y las comunicaciones facilitan el acercamiento a las más variadas gamas del saber humano, esto unido a un perfeccionamiento de la dirección del proceso docente educativo garantizará la ampliación del perfil instructivo y formativo de la enseñanza.
¿Qué profesional se necesita para materializar este ideal?
“El hombre que ha sido educado para pensar sólo en un aspecto del saber, no será nunca un buen juez ni siquiera en esa materia”
Sin dudas se necesitan profesionales con una cultura general e integral que les permita dirigir un proceso pedagógico donde predominen situaciones de aprendizaje con una concepción interdisciplinaria y un amplio perfil instructivo y educativo; esto devendría en última instancia en la formación de un individuo versado en las más variadas facetas de la vida.
¿Qué se entiende por un profesional culto?
Según Carlos Rafael Rodríguez en Palabras en los setenta, un hombre con la capacidad genial de Goethe fue considerado como una cumbre del saber, él pudo aspirar a dominar el campo de la ciencia, menciona además, a Leonardo Da Vinci; reconoce como esa hazaña no es ya realizable. En la actualidad no es posible orientarse en los problemas de las ciencias particulares si no se posee, en su sentido más amplio una información general sobre el progreso en las demás áreas del saber.
El profesional de las ciencias naturales o exactas que no sea capaz de reconocer la Novena Sinfonía o no se maraville delante de los retos que le impone la apreciación de un cuadro clásico de la pintura universal estará mutilado en una de sus posibles dimensiones como profesional.
Generalmente la categoría de profesional culto se le ha dado a alguien versado en letras, conocedor del panorama filosófico, un poco de música y una buena dosis de historia; por lo general este profesional es un amante del cine, el teatro y otras manifestaciones artísticas.
Newman. Citado por Carlos Rafael Rodríguez. Palabras en los setenta. Editorial
de Ciencias Sociales.
La Habana, 1984 p. 30
En el caso de los profesionales de la ciencia, se les considera cultos a partir del dominio profundo de la ciencia que manejan. Carlos Calderón en La tercera Cultura del Bing- Bang al Bic- Mac habla del asalto de los hombres de ciencia al campo de lo que hasta hoy se ha conocido como el modelo de hombre culto, de ahí ha devenido un profesional que venido de las ciencias y en su afán de salvar el abismo creado por la complejidad de sus estudios junto a la importancia que él le otorga, ha comenzado a producir literatura, historia, filosofía e incluso música, cine y teatro.
De esto se infiere la importancia que el hombre de la ciencia, a partir de la preparación, que aunque con un perfil estrecho recibieron (ciencias), le confiere a los demás saberes (humanidades).
Cervantes criticó duramente al tipo de personas que en las conversaciones disparan de cuando en cuando con algún latín breve y compendioso, dando a entender que son grandes latinos, y apenas saben declinar un nombre ni conjugar un verbo.
Según Tarcy Taira Matayoshi podrían considerarse profesionales cultos a aquellos que poseen nuevos conocimientos, por ejemplo, el uso de la informática y su futuro, los científicos, los sociólogos, y todos aquellos que se ocupan por resolver los nuevos problemas que enfrenta nuestro mundo actual; considera además, aquellos que conservan un lazo con el pasado, los que hacen del pasado una excelente guía. También aquellos que practican el arte: literatos, pintores, y demás. Hace un aparte además para aquellas personas que trabajan con la cultura, en este caso los maestros.
Dentro de los profesionales cultos está el maestro por ser quien trabaja con la cultura que según Montesquieu es “ la religión las leyes, las costumbres y los modales, de cuyo conjunto resulta un espíritu general”
. Entonces el maestro debe admirar la cultura, ser un observador de esta y a la vez difundirla y analizarla para el bien común de la sociedad o el ambiente en que se desenvuelve.
Bartolomé de Vedia indica que "... el hombre culto no es un hombre sabio o genial sino un hombre que glosa o comenta las genialidades ajenas. El hombre culto es más un espectador de la cultura que un protagonista. Es un hombre que conoce cosas, pero no como un profesional sino como un amateur, como un diletante. El hombre culto suele tocar "de oído" en los temas que aborda. Dicho de otro modo: el hombre culto es culto, pero no demasiado."
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Publicación enviada por Lic. Osmani Crespo Acosta y Lic.Rolando Enebral Rodríguez
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Publicado Friday 30 de June de 2006
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