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Vulnerabilidad psicosocial y resiliencia

Resumen: Se presenta y discute el concepto de vulnerabilidad psicosocial, definido, en una primera aproximación como: Condición que modula la probabilidad de sufrir enfermedades, accidentes o lesiones autoinfligidas. Creer en la salud como desarrollo del potencial humano, en la perspectiva de la resiliencia, es dar por sentado que en el hombre existe una esencia de valores humanos y la necesidad de desarrollar esos valores. A partir de lo analizado anteriormente el mismo sería, en cierto sentido, el reverso de la "vulnerabilidad psicosocial".

Publicación enviada por Dr Héctor Lamas Rojas y Psic. Alcira Murrugarra Abanto


 

RESUMEN
Se presenta y discute el concepto de vulnerabilidad psicosocial, definido, en una primera aproximación como: Condición que modula la probabilidad de sufrir enfermedades, accidentes o lesiones autoinfligidas. Creer en la salud como desarrollo del potencial humano, en la perspectiva de la resiliencia, es dar por sentado que en el hombre existe una esencia de valores humanos y la necesidad de desarrollar esos valores. A partir de lo analizado anteriormente el mismo sería, en cierto sentido, el reverso de la "vulnerabilidad psicosocial".

Palabras clave: vulnerabilidad psicosocial, salud, resiliencia.

El concepto de vulnerabilidad psicosocial, puede ser definido, en una primera aproximación como: Condición que modula la probabilidad de sufrir enfermedades, accidentes o lesiones autoinfligidas en virtud de: 
1.Condiciones macrosociales especiales tales como: coyunturas socioeconómicas y demográficas o guerras que afecten a masas de población, que puede ser la totalidad de una región o una parte de la misma que comparte condiciones y modo de vida comunes. 

2. Condiciones grupales específicas tales como la pertenencia a grupos marginales, etc. 

3. Condiciones individuales y del sistema de relaciones del sujeto. 

La vulnerabilidad psicosocial del individuo ha sido estudiada intensamente en los últimos años desde diversos ángulos. Se pueden referir como aceptados generalmente los siguientes: 
1. La presencia y calidad de grupos de apoyo del individuo. La persona de pocas amistades y carente de familiares que lo apoyen aunque sea emocionalmente sufre de una mayor morbilidad. 

2. Personalidad del tipo A y del tipo B. Las personas con grandes afanes de logro, hostilidad latente, sentimiento de carencia de tiempo para lograr sus fines y demás componentes de la personalidad tipo A, tienen más riesgo de enfermar de cardiopatías. 

3. Sucesos o "eventos" vitales. Las personas que han sufrido determinados sucesos en la vida tales como la pérdida de familiares queridos y otros, tienden a padecer de mayor número de enfermedades y problemas de salud, según las investigaciones de Holmes y Rahe. 

4. Estilos de enfrentamiento. La persona puede enfrentar sus problemas con mayor o menor éxito en función del estilo que habitualmente adopte y esto, a su vez; está relacionado con la morbilidad. 

5. Niveles de autocontrol. La personalidad puede enfrentar los problemas y controlar su propia conducta recurriendo a estereotipos codificados en la cultura a que pertenece o recurrir a recursos creativos más adaptables a medios complejos y cambiantes. Parece existir cierta relación entre la rigidez de las soluciones y ciertos tipos de enfermedades. 

6. Autoaceptación de las propias potencialidades. La persona puede autoengañarse sistemáticamente en lo que respecta a su real nivel de realización y establecer un nivel de aspiración inadecuado al mismo y, en correspondencia, una conducta inadecuada. Existe cierta evidencia de que esto guarda relación con la hipertensión esencial. 

7. Eficacia en la adaptación a las exigencias de la vida moderna. Determinado tipo de conductas se hacen imprescindibles para lograr el éxito en la sociedad contemporánea, sin las cuales se puede producir un desajuste importante de la persona. 

8. Satisfacción con su vida actual. Un determinado nivel de satisfacción con la vida que se lleva parece ser uno de los mejores predictores de algunas enfermedades circulatorias. 

9. Alexitimia. Aunque este concepto fue elaborado en la década de los setenta, en los últimos tiempos se ha ido acumulando una gran evidencia de que la capacidad de expresar verbalmente los estados de ánimo propios guarda una fuerte relación con determinados problemas de salud. No seria muy arriesgado afirmar que la alexitimia puede influir fuertemente en una futura reconceptualizacion de toda la medicina psicosomática.

10. Implicación-responsabilidad con las principales esferas de la vida (familia, trabajo, amistades y amores e ideas religiosas y filosóficas). Existe evidencia que la falta de implicación y de sentimiento de responsabilidad en tales esferas (que se ha denominado "sentido de la vida"), diferencia significativamente a los suicidas de las personas que no han atentado nunca contra su vida. Esto permite la posibilidad de detectar los casos de alto riesgo para lograr una verdadera prevención. También se está trabajando en intervenciones específicas, basadas en la psicoterapia conductual, para las personas de alto riesgo de suicidio. 

11. Control del destino o control del futuro. El grado en que la persona confíe en el éxito de su actividad futura en función del control que tiene sobre la misma, presenta una fuerte relación con la morbilidad.
Convocatoria a Becas MAEC-AECI 2005-2006

Resiliencia: un término que parece no agotarse... 
Como bien señala Fuks ( 1999), la predominante preocupación por los problemas empuja a la detección de las carencias, imposibilidades, discapacidades, perturbaciones (Cooperideer & Scrivastva, 1987) y todo aquello que hoy se ha dado en llamar “el lenguaje de déficit” (Gergen, 1986). “La manera de describir / explicar el mundo relacional y social se ha apoyado en la detección de problemas. Ha sido “natural “ y obvio que, si queriamos desnaturalizar a la vida cotidiana, teníamos que detectar y denunciar los problemas y carencias, las imposibilidades y déficits. Esta “narturalidad” nos veló el modo en que nuestra atención a los problemas limitaba la emergencia de recursos” (Fuks, 1999). Esto nos conduce al concepto de resiliencia.

Desde hace algunos años ha comenzado a manejarse el concepto de resiliencia como aquella cualidad de las personas para resistir y rehacerse ante situaciones traumáticas o de pérdida. La resiliencia se ha definido como la capacidad de una persona o grupo para seguir proyectándose en el futuro a pesar de acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida difíciles y de traumas a veces graves (Manciaux et al., 2001).

La posibilidad de que la ausencia de sufrimiento tras una pérdida sea indicativo de resiliencia no ha sido considerada por la psicología tradicional (Bonanno, Wortman et al, 2002), aunque está claramente demostrado que un considerable número de individuos muestra poco o nada de sufrimiento tras una pérdida personal (Bonanno y Kaltman, 2001). Del mismo modo, los teóricos del trauma han tendido a sorprenderse cuando individuos expuestos a un suceso traumático no mostraban signos de estrés postraumático, considerando a estas personas como excepcionales (Bonanno, 2004). Sin embargo, los estudios han demostrado que la resiliencia no es un fenómeno inusual ni extraordinario, muy al contrario es un fenómeno común que surge a partir de funciones y procesos adaptativos normales del ser humano .

Las capacidades resilientes se desarrollan cuando los niños y niñas conocen contextos relacionales que le ofrecen en cantidad suficientes las siguientes experiencias:
- Experiencias de buenos tratos, caracterizados por un apego sano y seguro, además de los aportes nutritivos, afectivos y culturales en cantidad suficientes para sentirse una persona digna de ser amada.

- Haber participado en procesos de conversación que les han permitido tomar conciencia y conocer su realidad familiar y social por muy dura que ésta sea. Esto con el apoyo social y afectivo suficiente como para tener la energía de buscar modos alternativos de vida.

- Vivir experiencias de apoyo social, es decir, ser considerado en ocasiones como una persona central en una red social, para recibir afectos y de apoyo.

- Haber participado en procesos sociales para luchar contra las injusticias, una mejor distribución de los bienes y de la riqueza ofreciendo así ideas para paliar situaciones de pobreza y sufrimiento.

- Haber aprovechado de procesos educativos que potencien el respeto de los derechos de todas las personas especialmente de los niños y niñas, así como el respeto por la naturaleza.

- Haber participado en movimientos sociales con otros niños y niñas en actividades que les permitieron acceder a un compromiso social, religioso o político para lograr sociedades mas justas, solidarias y sin violencia.

La investigación sobre resiliencia está dirigida a estudiar esa relativa inmunidad contra los acontecimientos de presión que aparecen en la vida diaria. No se refiere a disposiciones genéticas sino, y en particular a factores protectores que surgen en la compleja interacción de elementos tales como naturaleza-educación y persona-situación . La resiliencia no está considerada como una capacidad fija, sino que puede variar a través del tiempo y las circunstancias. Es la resultante de un balance sensible entre el riesgo y los factores protectores. Estos factores protectores pueden no solamente ser inherentes al individuo (recursos personales), sino que pueden brotar y desarrollarse del medio que lo rodea (factores sociales). 

Por otro lado, se plantea que hay tres aspectos relacionados con resiliencia: superación de dificultades, sostenimiento de competencias bajo presión, y, recuperación de traumas. En los tres aspectos, resiliencia se caracteriza por funcionamiento exitoso en el contexto de alto riesgo.

Si bien resiliencia es una respuesta adaptativa individual, conceptualmente es el producto transaccional de atributos individuales y contingencias socio ambientales. Los planteamientos de resiliencia no sólo permiten interpretar los hallazgos en términos de características individuales, porque destacan que la presencia y potencia de atributos individuales deben ser entendidos en contexto. Las características individuales interactúan con, y frecuentemente, dependen de recursos familiares y extra-familiares. Resiliencia es contexto- dependiente. 

El factor “Redes Sociales”, identificado como fundamental en el éxito por su función de apoyo, tanto familiar como comunitario, concuerda con Werner(1982,1989) y Garmezy, (.1993) en estudios realizados con niños, (citados por Kotliarenco,1996) , en lo referente a contar con familias preocupadas por el bienestar de sus miembros y, en caso de circunstancias familiares adversas, la presencia de otros significativos. Además, destacan el contar con fuentes de apoyo externo todo lo cual favorecen la manifestación del comportamiento resiliente. 

Tal como es planteado por Wolin y Wolin(1993, citado por Kotliarenco y otros, 1996), también se encuentra el deseo de ayudar a otros, relacionada a la denominada capacidad de relacionarse y moralidad la que se refiere a brindarse a otros y a la capacidad de comprometerse con valores personales superiores respectivamente
En el campo del desarrollo psicosocial del ser humano tiene similar sentido: esa capacidad del ser humano para recuperarse de la adversidad. 

Esta definición habla de la combinación de factores que permiten a un ser humano, afrontar y superar los problemas y adversidades de la vida. Según lo manifiesta Rutter “todos los estudios de factores de riesgo han revelado una considerable variabilidad en la manera en que las personas responden a la adversidad psicosocial. Aún con experiencias horribles, suele encontrarse que una proporción considerable de individuos no sufre secuelas graves. Durante los últimos 20 años se ha prestado más atención a este fenómeno que entraña la esperanza de una prevención satisfactoria. La hipótesis implícita ha sido que, si tan sólo supiéramos qué es lo que permite a las personas “liberarse” del daño de graves experiencias adversas, tendríamos a nuestra disposición el medio de incrementar la resistencia al estrés y la adversidad.”

La resiliencia -afirma Rutter- no debe ser entendida como la animada negación de las difíciles experiencias de la vida, dolores y cicatrices: es más bien, la habilidad para seguir adelante a pesar de ello. La herida o el daño es un hecho real, pero a pesar de las heridas infringidas, para muchos el trauma también ha sido instructivo y correctivo. El ambiente continuamente presenta demandas estresores, retos y oportunidades. Estos podrían a la vez convertirse en obstáculos (dada una complejidad de otros factores, -genéticos, neurobiológicos, familiares y comunales-) para el desarrollo de la fuerza, de la resiliencia o producir una disminución en la capacidad para enfrentarse a la adversidad. 

La investigación en el desarrollo de la resiliencia ha introducido ideas que desafían tres conceptos dominantes sobre el desarrollo: 1) Hay etapas fijas, inevitables, críticas y universales del desarrollo, 2) El trauma de la niñez inevitablemente llevan a una psicopatología adulta ; y 3) Hay condiciones sociales, relaciones interpersonales y arreglos institucionales que son tan tóxicos que inevitablemente llevan a carencias o problemas en el funcionamiento diario de los niños y adultos, familias y comunidades. 

En las dos últimas décadas numerosos estudios se han gestado en Europa y Estados Unidos, a partir de la discusión del tema de la Resiliencia. En hispanoamérica no es sino hasta la década del noventa cuando surgen las primeras publicaciones en español. Dichas investigaciones incluyen en sus definiciones la conjugación de factores personales y ambientales que han sido observados de acuerdo con el Objeto de Estudio. Es oportuno entonces hacer un pequeño recorrido por las diversas formas en que se presenta el Concepto de Resiliencia. 

Desde el punto de vista de la acción: 
- La resiliencia es ante todo un concepto de acción que se le puede profundizar por los aportes de las ciencias, de las experiencias concretas de base e incluso de las artes. La resiliencia es una interacción creativa entre los recursos personales y los recursos sociales. 

- La resiliencia es un fenómeno multifacético que abarca factores ambientales y personales. 

- Es la aptitud para resistir a la destrucción, es decir, preservar la integridad en circunstancias difíciles; la actitud de reaccionar positivamente a pesar de las dificultades. 

- La resiliencia es la habilidad de crecer, madurar e incrementar la competencia de cara a circunstancias adversas y obstáculos, recurriendo a todos sus recursos, tanto personales como ambientales. 

- Resiliencia significa las habilidades, destrezas, conocimiento, insight (introspección) que se acumula con el tiempo a como las personas luchan por levantarse de la adversidad y afrontar retos. Es un continuo y desarrollador fondo de energía y destreza que puede ser utilizado en las luchas actuales. Resiliencia es el proceso, la capacidad de o el resultado de una adaptación exitosa a pesar de circustancias retadoras y amenazantes. La resiliencia no debe ser entendida como la animada negación de las difíciles experiencias de la vida, dolores y cicatrices: es más bien, la habilidad para seguir adelante a pesar de ello. 

- La resiliencia no es una característica o dimensión est1ática. Es la articulación continua de capacidades y conocimiento derivados a través de la interacción de riesgos y protecciones en el mundo. 

- En la práctica y ubicada dentro de la llamada "Perspectiva de las Fuerzas", es una forma diferente de ver a los individuos, familias y comunidades. Todos deben ser vistos a la luz de sus capacidades, talentos, competencias, posibilidades, visiones, valores y deseos que aunque hayan sido frustrados y distorsionados, operan en las circunstancias adversas, opresiones y traumas. El enfoque de las fuerzas requiere una contabilidad de lo que las personas saben y de lo que pueden hacer. Requiere la composición de un catálogo de recursos existentes, dentro y alrededor del individuo, la familia y la comunidad. 

- Se trata más bien de ver al ser humano "en resiliencia", como la persona que entra en una dinámica en la que recursos personales y sociales se manifiestan interactuando de tal manera que constituyen una amalgama de posibilidades que producen respuestas asertivas y satisfactorias que permiten no solo la solución de conflictos, sino también el desarrollo y potenciación de otras posibilidades en las que se incluye como aspecto fundamental, la comunicación interpersonal, la interacción e intercambio de recursos (capacidades, habilidades, valores, convicciones, significados) que constituyen a su vez, el bagaje de conocimientos prácticos con que la personas y comunidades de éxito enfrentan su realidad

Meta-objetivos de la intervención psicosocial 

De esta somera descripción de estrategias generales de intervención se hace notorio el hecho de que el centro de la atención en gran medida está dirigido a los problemas relacionados con la autorregulación de la personalidad. Esto está en línea con lo que plantean los teóricos de la intervención, trátese de la dirigida a resolver problemas de una empresa, un colectivo humano cualquiera y, por lo visto, una persona con riesgo.

La intervención psicosocial, además de ser deseada por las personas y colectivos a que va dirigida y tener como único fin el bienestar de los mismos; debe estar orientada por principios generales que constituyen metaobjetivos de la misma y que, siguiendo Argyris, pueden enunciarse de la siguiente manera: 
1. Como resultado de la intervención, el sistema debe comenzar a generar fluidamente información válida para su funcionamiento. 

2. Comienza a decidir sus propias estrategias con un alto grado de independencia. 

3. Aumenta sensiblemente su involucración afectiva, su participación en la tarea de solucionar sus propios problemas. 

La importancia del modo de vida en la determinación de la salud se esta convirtiendo en una verdad generalmente aceptada y casi en un lugar común en la medicina actual. Dejando a un lado las discusiones terminológicas, resulta evidente que los conocimientos actuales conducen a conclusiones que se apartan de las concepciones en boga sobre lo que debe ser el modo de vida sano. A partir de lo analizado anteriormente el mismo sería, en cierto sentido, el reverso de la "vulnerabilidad psicosocial".
Por lo visto ya no se puede basar el modo de vida sano solamente en la práctica de ejercicios físicos y en determinados hábitos de consumo ( fumar-no fumar, consumir o no determinadas grasas etc, etc.), sino que hay que adentrarse en otras esferas más complejas del ámbito psicosocial; no sólo para lograr una "paz de espíritu" o "salud mental", sino para lograr en primer lugar la salud somática, la de los órganos y sistemas del organismo.

Creer en la salud como desarrollo del potencial humano, en la perspectiva de la resiliencia, es dar por sentado que en el hombre existe una esencia de valores humanos y que en todos existe la necesidad de desarrollar esos valores. La enfermedad como distorsión de esos valores marcaría el camino a seguir en sentido contrario para alcanzar la salud

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
Bonanno, G.A. (2004) Loss, trauma and human resilience: Have we underestimated

the human capacity to thrive after extremely aversive events? American Psychologist, 59(1): 20-28

Bonanno, G.A. y Kaltman, S.(2001)The varieties of grief experience. Clinical Psychology Review, 21:705-734

Bonanno, G.A., Wortman, C.B., Lehman, D.R., Tweed, R.G., Haring, M., Sonnega,

J. et al. (2002) Resilience to loss and chronic grief: A prospective study from preloss

to 18 months post-loss. Journal of Personality and Social Psychology, 83, 1150-1164

Fuks, S (1999). Memorias de Psicología Comunitaria. Revista Psykhe Vol 8 Nª1,3-6

Kotliarenco, M, Cáceres,I y Fontecilla, M.(1997) Estado del Arte en Resiliencia. Santiago,Edición conjunta Organización Panamericana de la Salud/Fundación

Kellogg/Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo. 

Manciaux M et al. La résilience : résister et se construire. Genève : Médecine et Hygiène, 2001, 253

Vanistendael, S. (2001) La resiliencia en lo cotidiano. En: Manciaux, M. (comp.) La resiliencia: resistir y rehacerse. Madrid: Gedisa, 2003

Sociedad Peruana de Resiliencia

AUTORES

Dr Héctor Lamas Rojas
e-mail:halamasrojas@yahoo.com

Psic.Alcira Murrugarra Abanto
e-mail.chilamurrab@hotmail.com

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Publicado Monday 17 de July de 2006

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