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Tocando fondo. Introito a la edición 2006, del ensayo “Vivir, Servir & Sobrevivir en el siglo XXI"
Resumen: Justo en el momento actual, cabe volver a tocar el tema de la indefección de niños y jóvenes, en gran parte de América Latina y Caribe -nuestros países- el impacto de este derroche secular de sus potencialidades de contribución a la solución de la crisis en las ultimas décadas, incluyendo, URLs, o referencias de múltiples disciplinas, en la difícil tarea de capturar un “foto” instantánea el hoy-aquí y ahora, de los abordajes de este tipo de limitante estructural y sus impactos para el enriquecimiento, la gobernabilidad y la seguridad de las comunidades, partiendo del escenario de la transición paradigmal postfordista.
Publicación enviada por Yoe F. Santos
RESUMEN
Justo en el momento actual, cabe volver a tocar el tema de la indefección de niños y jóvenes, en gran parte de América Latina y Caribe -nuestros paises- el impacto de este derroche secular de sus potencialidades de contribución a la solución de la crisis en las ultimas décadas, incluyendo, URLs, o referencias de múltiples disciplinas, en la difícil tarea de capturar un “foto” instantánea el hoy-aquí y ahora, de los abordajes de este tipo de limitante estructural y sus impactos para el enriquecimiento, la gobernabilidad y la seguridad de las comunidades, partiendo del escenario de la transición paradigmal postfordista.
Como propuesta de contenidos virtualmente referenciados, el presente texto es una fusión -y ampliación- de dos hipertextos, inéditos, entrelazados por la perspectiva generacional, solidaria y humanística: a) una presentación de un documento de microhistoria, sobre el periodo 1960-2001 en varios de los pueblos del interior de Republica Dominicana; y b) un articulo inspirado en el feminicidio, de una joven universitaria a manos de otros no menos jóvenes, marginales, en el mes de junio, 2006 y los modos como la prevención – inversión social en la familia, infancia y jóvenes de los sectores empobrecidos , a causa del ajuste estructural y las asimetrías estructurales, en las oportunidades para el ejercicio a sus derechos a la educación y el empleo, así como la intervención rehabilitante, han venido siendo manejadas, en paralelo con la represión y la inversión por la inclusión sociales, en varios ámbitos del Caribe y América Latina, como instrumentos empoderantes del sujeto y la comunidad, en su aspiración legitima de control efectivo de las violencias, que obliteran su autodesarrollo y niveles de participación creativa, en la construcción de ciudadanía, escenarios mas fértiles de libertad y de mayor satisfacción o gratificación existencial, para proceso de desarrollo sostenible, impulsado por redes ancladas en la base misma de la sociedad.
La relación de una tragedia personal -visibilizada por los medios, el liderazgo social y corporativo- con otros marcos de reflexión y propuesta, la encontrara el lector/a, combinando los planteos del articulo, con la consulta de los enlaces, URLs o links, donde se conjugan discursos multilocalizados del periodo 1900-2006, evidencia de la preocupación continental -por los procesos, metodologías, construcción participativa de consensos y buenas practicas, en la identificación de visiones integradoras y multidisciplinares, en el Estado de Derecho- para la superación de la violencia urbana y el remozamiento de los marcos contextuales, en los territorios de la gestión publica, la flexibilidad y diversidad, en la oferta educativa, recreativa, cultural y laboral, de y para la inclusión social, orientada a la familia, niños y jóvenes, esencialmente urbanos: a) la ausencia de voluntades políticas con vocación unitaria, comprometidas con el respeto y la celebración del disenso y la diferencia, asumiéndolas como consolidadores, del discurso, las opciones , experiencias vitales, desmitificadoras y polifónicas, ancladas en b) la libertad del pensamiento propio -sin máscaras, ni mansedumbres, ni conformismos, ni ventrílocuos- sediento de lo trans y lo pluridisciplinar en la mirada de 360º, accesible, apropiable, para mejorarse a si mismo y a los sujetos que lo debaten, en su c) infinito potencial de perfectibilidad, en y desde las oportunidades de elección vocacional, negada por siglos, a importantes sectores de la infancia y la juventud.
“(…)para proponer mirar la sociedad -dominicana, caribeña y latinoamericana- y su dinamismo, en el paradigma de la complejidad, con esperanza y alegría, mas allá de las lamentaciones o las nostalgias autoritarias, o las demandas contestatarias para que el gobierno de turno o la propia sociedad, resuelvan todos mis problemas y los de ella misma, de forma automática, desmarcándose de la tecnolatria – capaz de imaginar al ciudadano futuro, como un cyborg, domesticado en sus pulsiones, espiritualmente mutilado, unidimensional, programado por el pensamiento único, sin necesidad de valores, visiones, sentimientos, sueños o contradicciones humanas- en la construcción social de la realidad y la superación de los problemas de convivencia en entornos de cambio e incertidumbre, en relación con la exploración de oportunidades inéditas para el talento infanto-juvenil disperso -en la vastedad disciplinar e interinstitucional, pese a la brevedad de nuestra geografía-, y el impacto de las potencialidades de niños y jóvenes -como alguna vez fuimos todos- para efectuar contribuciones decisivas, en el desarrollo humano, de la familia, hoy y mañana(…)”.
La noción de libertad de pensamiento trabajada en el presente comentario, entendida como espacio de autoconstrucción, solución provisional a la contradictoriedad del sujeto en sus prácticas sociales, en el ejercicio de su derecho a ver, participar, deglutir por sus propios medios de tamización, insumos para comprender y transformar, ayudar a construir, las realidades del futuro…proceso heterodoxo, heteróclito, sin recetarios: introyectivo, cultural y social… dudante, proponente, apasionante, en su cantar a la vida, uniendo piezas, aparentemente inconexas o caóticas, delirantes. Furor y éxtasis, mixturados entre diacronismo y el sincronismo, sístole-diástole, velocidad espasmódica de la postmodernidad: sin anteojeras, ni narigones, del pasado o del presente -aunque no, sin brújulas para optar por sus propias elecciones y pagar el precio de ellas- en el dinámico replanteo de la historia, en la escala y códigos experienciales, afectivos, de la memoria comunitaria, el lenguaje, el discurso, la economía, el cuerpo y la cultura.
Palabras clave:
cambio paradigmal e inclusión social, cultura, juventud, infancia, microhistoria, violencia, feminicidio, humanismo, inclusión social, cambio paradigmal, América Latina, Caribe, Tercer Mundo, icnología, sujeto, gestión del cambio, marginalidad, pedagogía y políticas publicas, políticas publicas, educación, cambio actitudinal, adaptación, mutaciones valóricos, familia, valores, antivalores, alineación, filosofía de la historia, despersonalización, cosificación, incertidumbre, retrospectiva, prospectiva,
perspectiva, look, quien es quien, liderazgos sociales, movimientos sociales, investigación, cambio cualitativo, ensayos, contradiscursividad, empresas y cambio paradigmal, monografías, artículos, hipertexto, elección vocacional, libertad de pensamiento, democracia participativa, estrategia ganar-ganar, estrategias suma-cero, desarrollo local, patrones de consumo, clases medias, indicadores de pobreza y neopobreza, prioridades de consumo, símbolos de éxito y status, elites latinoamericanas, creatividad, criticidad, desafíos, siglo XXI, paradigma flexible, prosperidad, alteridad, libertad e incertidumbre, cambio social, hermenéutica, ciencias sociales, incertidumbre e indeterminación del sujeto, ciencias administrativas, urbanismo, seguridad, apropiación urbana, ocios, convivencia, comunicación, glocalize y Tercer Mundo, Henri Lefevre, comunidad, percepción de inseguridad, pensamiento humanístico, siglo XX, sigloXIX, liberales, conservadores, cultura de paz, tolerancia, redes solidarias, socialización, nuevas tecnologías, empoderamiento, visibilidad, alianzas contra la violencia, derechos humanos, crisis, Estado, poder, alta cultura, folklore, mid culture, cuerpos, catarsis, cosmovisión, malestar de la cultura, esquizo, victimización, rotulación social, alternativas, no violencia activa, violencia institucional, poética histórica y América Latina, violencia estructural, salud mental, psiquiatría, antipsiquiatria, pobreza, Sören Kierkegaard, individualismo, orientación vocacional y sujeto, marginación, empobrecimiento, construcción social de realidad, marginalización, urbanización, migración, demografía, mercado, segmentación, investigación educativa y subjetividad, nichos, toma de decisiones, cohesión social, multidisciplina, gestión del talento, gestión de crisis, identidad cultural, postcolonialidad, neocolonialidad, paradigmas emergentes, anomia, mass media, medios masivos de comunicación, riqueza nacional, potencialidad, individuo, determinismo, positivismo, T. S Khun, libertad, unidimensionalidad, multidimensionalidad, derechos humanos, globalización, democracia, partidos políticos, inteligencia emociona, responsabilidad corporativa, participación comunitaria, liderazgos horizontales, democratización, modernidad, postmodernidad, modernización, redes comunitarias, saber y cotidianidad, políticas de subjetividad, subjetividad y empoderamiento, sustitución de importaciones, modelo de desarrollo, integración regional, bibliografía, hemerografia, recursos virtuales, políticas de prevención, políticas de intervención, poética histórica, redes horizontales, trabajo colaborativo e inclusión social, políticas de represión, Michel Foucault, políticas sociales, políticas culturales, políticas educativas, políticas identitarias, tarifa plana, Henri Meschonnic, liderazgo y crisis valórica, políticas económicas inclusivas, oportunidades, autores, autoras, intelligentzia y cambio, ensayistas, pensamiento lateral, creatividad y cambio organizacional, antipolítica, resemantizacion educativa, resignificación y cultura, nuevas sensibilidades, retos filosóficos, desafíos, amenazas, procesos, promesas, metodologías, técnicas de prevención e intervención, aprendizajes significativos, referencias, subjetividades, intuición, alianzas estratégicas, solidaridad, consumo juvenil, ocios, emigración interna, emigración internacional, cibercultura, trivia, consumo simbólico, telecentros,WI FI, banda ancha, Internet gratis, apropiación popular, desarrollo humano, economía, ética e inclusión social, semiología y discurso, brechas sociales, estadísticas, contenidos, investigaciones, paradigma postfordista, nuevas tecnologías de la informacion y la comunicación (NTICs), electrodomésticos, tecnología, calidad de vida, consumismo, educación publica, ONGs, organizaciones de la sociedad civil, policización, criminología, criminalistica, empresas y nuevo paradigma, pandillas, maras, grupos juveniles, clubes socio-culturales, organizaciones culturales, comunidades de base, delincuencia infanto-juvenil, inserción social, reeducacion, Convenciones, Tratados, Constitucionalidad, optimismo, pesimismo, eros, Tánatos, glocalización.
1. Lo estratégico del rescate combinatorio de la retrospectiva, la perspectiva y la prospectiva, individual y social. Estrategias de supervivencia: zarandeos del mundo simbólico, desterritorializado y descentrado.
El sujeto, cuando alcanza la oportunidad para cultivar la libertad de pensamiento, como acción y potencialidad -fuera de todo teleologismo o determinismo mecanicista- asume el discurso tanto propio, como del otro, evidencias de su humanidad inequívoca. Un recurso enriquecedor de su infinita capacidad, para desarrollar estrategias habilitantes para la interrogación, la adaptación, la inventiva o la co-construcción de mundos posibles, en suma, un proyecto de vida y perfectibilidad, sociales.
Una contribución -de las infinitas posibles- en la articulación de herramientas dialógicas, para alcanzar la verdad, la justicia, la solidaridad y el bienestar, como pilares, desde los cuales sea posible ver el horizonte, al tiempo de ayudar a construir la seguridad, la paz y la inclusión, sociales, desde el cara- a- cara – lugar donde no tienen asiento, las pasiones y veleidades de la macroeconomía, cuyas victimas no tienen ni nombre ni apellido, pero están ahí, a la vista de todos y todas- en la “obscenidad que es el hambre”, parafraseando a Saramago.
Tortuoso y creativo quehacer, orientado a generar cambios sustanciales, en la presente generación, en ámbitos como los imaginarios, la socialización y las subjetividades –“descongelándolos”, internalizándolos y resemantizándolos, mas allá de los lugares comunes, como los conocíamos en nuestro pasado rural, de los siglos XIX y XX- a partir de reformas constitucionales, de gestión publica -en las agendas, los roles, mecanismos de financiación- y cobertura de los servicios del Estado-nación, o lo que quede de el, y su agonía en el downzising o achicamiento, abriendo nuevos espacios y canales interactivos, con y para las perspectivas -y posicionamientos- de las identidades emergentes.
El giro institucional propuesto en el párrafo anterior, trae de suyo, la mutación en valores, actitudes y prioridades vitales: lucha silenciosa por despojarse – y contribuir a que otros se despojen- de las visiones preconcebidas. Un aprender / reciclar / desaprender, comprender e intercambiar, sobre la base, de: repensar, retroconstruir, observar y proyectar, sobre otros telones de fondo, nuevamente los hechos, con sus implicancias, en el corto, mediano y largo plazo, como interfases, continoun y rupturas, para nuestra propia reinserción en el contexto local, regional, nacional, continental o global. Por ende, demandantes permanentes de atención, en el aparato o corpus crítico, al cual se remiten, en y por el lenguaje, el discurso y el sujeto, en una situación histórica o tempo-espacial, concretas.
2. Infancias y juventudes, en contextos de vulnerabilidad, exclusión y violencia: “Reconstrucción” de subjetividades truncas, o “inversión” en pérdidas irreparables de oportunidades, para el desarrollo humano?
“(…)Y es que ya yo no quería / ombe / que ella mirara la ventana / ombe / yo le daba to´ los golpes / ombe / suela arriba / ombe / suela abajo(…)”
Luis Días
El machista (1983)
Canción
Superar las truculencias, las mezquindades e instrumentalizaciones del cálculo filisteo, costo/beneficio, para la medición de los impactos de los quehaceres, en términos de conveniencia individual -para la coyuntura o el autocentramiento- y levantar la vista, combinando el hoy-aquí-ahora de lo intimo o lo privado, en su articulación multidimensional, capaz de coadyuvar en la identificación de: metas, valores, aspiraciones y procesos con los cuales guardamos relaciones de compromiso, interés o afinidad – parciales a veces, en sus objetivos, oportunidades, estrategias y desafíos- implicando capilaridades, vasos comunicantes, –conscientes o inconscientes- formales o informales, con sectores dispersos en las comunidades, organizaciones, empresas, cooperativas, culturas y sociedades sanas o humanizantes.
En virtud de que la creatividad no esta reglada –o profetizada- por jerarquías, lugares, o perfiles únicos predeterminados sobre los sujetos, en cualquier cultura-sociedad, hemos de vivir, anhelando y construyendo nuevos asombros, para alcanzar la estatura humana, su dignidad y la supervivencia individual y colectiva. Hoy, niños y los jóvenes, pueden internalizar, catalizar y sinergizar, esas posibilidades: si la sociedad les brinda espacios y organizaciones, de libertad.
Desaprender hábitos, valores, actitudes y comportamientos heredados de siglos de intolerancia, de la pretensión autocrática del control o disciplinamiento infanto-juvenil: supone un cambio en los medios, las tareas, las agendas y el reconocimiento de sus derechos, lo mismo que en la canalización de sus energías, hacia la vida y las actividades socialmente útiles.
Lo socialmente útil de hoy o de ayer, puede no serlo mañana, por lo cual trabajar para la construcción de alternativas para negarnos a participar en la lobotomía de la presente generación, - implícita en la institucionalización, normalización o castración de sus sueños y utopías- conscientes de que tal proceso de vaciamiento, apenas alcanzara para “habilitarles”, en las artes de la reconstrucción o reproducción del pasado, en los nuevos escenarios del presente y el futuro.
Es decir, en la obstrucción de la comprensión y potencial transformador, de las condiciones de vida y desarrollo organizacional, en los desafiantes contextos, de la presente y la futura generación, donde ni sus padres, abuelos, ni bisabuelos, estarán físicamente presentes para servirles de guía, a lo largo de toda la vida, observando que nuestro mundo ha desarrollado mutaciones, en los últimos 150 anos, radicalmente distintas, a las pensadas o intuidas, en milenios anteriores.
¿Por que se debería desmarcar o desacelerar el presente o el futuro, que ellos y ellas, están llamados a construir, como hábitat?
La “buena idea” -la propuesta consistente al análisis o de calidad- puede proceder de cualquier fuente, aun de las mas insospechadas o descalificadas, por los saberes hegemónicos. Por eso nunca huelga, ni resulta necedad, insistir en que tenemos que desarrollar nuevas formulas para la escucha activa, del otro.
Siempre que surge la oportunidad y la contextualizad, para el cambio cualitativo, en una época, existen sectores que desearían se inventara la maquina del tiempo, para tirar la palanca y colocar la historia en reversa, para retrotraerse a la nostalgia de un pasado, percibido como mejor, en el cual el protagonismo funcionaba a su favor, garantizando sus niveles de certidumbre y control de los modos de control de lo real y lo imaginario.
Dado que no existe un sentido fatalista o determinístico para las fuerzas sociales - y por ende para la historia- solo los sujetos, con sus quehaceres, pueden construir e imaginar modalidades para participar en la creación de marcos institucionales y oportunidades inclusivas, para la familia, la infanta y la juventud, independientemente del lugar de origen, de los medios de vida, posición socio-económica, genero. Consolidando la unidad, las estrategias para la generación y predistribución de riqueza, desde la diversidad de formas de abordaje, de las interrogantes y respuestas, que como sociedad sana, se proporcione a tales desafíos del presente y el futuro, en la que se apuesta la supervivencia, ampliación o extinción de tal diversidad.
¿Quienes son los individuos y organizaciones mas idóneos para el impulso de tal proceso, de inserción de nuestras sociedades en las coordenadas del tiempo presente, desde el desarrollo humano?
En principio, siguiendo los asombrosos hallazgos de las ciencias de la vida, toda la población, teniendo como criterios esenciales de admisión, en dicha dinámica: la motivación, la voluntad, el interés, para invertir tiempo y capacidad de dialogo, en el desarrollo de sus respectivos valores, talentos, habilidades y destrezas, para la adaptación individual, al paradigma de la especialización flexible. Individuos, organizaciones y comunidades capaces de autoconstruirse y reinventar su barrio, su municipio su región y su nación, en coordinación con sus semejantes, sobre bases democráticas y participativas. Cualquiera que este interesado en adaptarse y sobrevivir, al cambio como norma y el equilibrio como excepción, en y para los marcos de referencia y actuación, inclusivos.
La noción de “cualquierización”, es una expresión peyorativa, surgida en el discurso de algunos autores al momento encontrarse con la irrupción de la multitud, del hombre y mujer común, al espacio y la función publica.
Cualquierizacion como clasificación y proceso, implica una actitud, consciente o inconsciente, contra los valores de la democracia, puesto que cuestiones como el origen, la sangre, el abolengo o la conexión con la divinidad, típicos de las visiones monárquicas, niegan en principio, la capacidad y la oportunidad para que un individuo, naciendo en condiciones de desventaja o rezago sociales, mediante los procesos de interacción, la educación y la internalización de valores y mundos experienciales, llegare a ocupar, cualquier posición en la vida ciudadana, sin expectativas o justificaciones, ahistóricas, para la obstrucción, descalificación o invalidación, de cambios cualitativos, de oportunidades y reconstrucciones del ser- en- el -mundo, impulsados por la necesidad, la voluntad y el deseo del sujeto, en sus interacciones con su entorno, desde la mas temprana infancia, hasta la muerte.
En el subtexto de la categorización socio-cultural prejuiciada, “cualquierizacion” -como la proceso deformado y apriorista, en la aprehensión o elucidación de lo real-, justifica visiones, percepciones, actitudes y comportamientos, vinculados a la cultura de la violencia y la intolerancia, en la medida en que se pretende desde la misma, naturalizar o deshistorizar, la exclusión y las asimetrías en las oportunidades, en ocasiones por un enfoque justificador de tipo: sexista, clasista, económico o etnocéntrico, predeterminando a cada persona “cual es su lugar” –inamovible, como en el sistema de castas- las limitaciones a las aspiraciones y sueños, factor que pretende impugnar, invisibilizar o escamotear la irrupción de las masas en la sociedad contemporánea, como sujetos de derecho.
Lo anterior, se expresa en pragmáticas “realistas” – “ no vivas en esa nube, aquí esta la realidad”, como dice la canción-o disciplinamientos orientados al mantenimiento de la baja autoestima, las aspiraciones de bajo perfil, y en la creación de techos o topes, para “los sueños” “desbordadas” del hombre y la mujer comunes. Todo esto en los casos, en los cuales, desde la sociedad pluralista: familias, niños o jóvenes, “pretenden” -o logran- “colarse”, o participar – usando medios lícitos, o ejerciendo derechos, en la opinión, la educación, el trabajo, el consumo, el ahorro o la inversión- dentro del proceso de promoción o ascenso social, en determinados sectores de la cultura, las ocupaciones o la vida social, reservados histórica o tradicionalmente, para los grupos sociales mas acomodados, en una sociedad con profundos resabios del mundo rural y autoritario, extrapolados e incrementados, como niveles de segregación urbanas, a posteriori, del proceso migratorio de la segunda mitad del siglo XX.
Tal detrimento y reducción de la infinitud de posibilidades del ser humano, para vencer la adversidad, aprender, comprender y transformar su propia realidad en detrimento de las mistificaciones, las ideologizaciones que propalaban el funcionario publico, como un sujeto procedente de las elites, con un acento o resabio monárquico, el glamour, “la clase” y cosmopolitismo aristocrático, preferidos por los regimenes autoritarios militares y conservadores. Hace falta insistir en este punto: cualquiera, puede y debe, participar en la definición de agendas – canales expresivos, mecanismos de retroalimentación, financiación y acción- del interés publico, en la sociedad pluralista.
Esa es la prueba de fuego, de la institucionalidad democrática, del Estado de Derecho, como garante de los derechos de los individuos, a ser aceptados como son, respetados, tratados, motivados y reconocidos como personas, proporcionándoles recursos y condiciones – atención, espacios, organizaciones, políticas, marcos jurídicos, canales de retroalimentación- a su inserción social, posibilitando y facilitando la puesta en marcha y su mantenimiento, de actividades de interrelación a su ilimitado potencial de invención, interrogación, en el proceso de la creación de valor, lo cual se traduce en mayores probabilidades de diversificación de los medios, lugares, herramientas, organizaciones, en capacidad de producir riqueza, al menos en la transición paradigmal actual.
Una contribución original, única, irrepetible, de cada ser humano a su propia supervivencia, memoria, familia, relaciones sociales, experiencias, sistemas de orientación en la incertidumbre y la transición paradigmal; modos de canalización de la frustración, el miedo y las oportunidades de ver y entender el presente y el futuro, en su entorno inmediato, en su vida interior, la familia, la comunidad y a la humanidad. En ello se imbrica su derecho a pensar y actuar, reflexivamente, sobre aquellos elementos, que les afectan o les benefician, en la transición paradigmal, en la vida cotidiana, cuando ni la ley, ni la constitución, pueden ser obviadas, en sus decisiones, calidad de vida y apoyos, dentro de la sociedad.
El perfil, las expectativas y las relaciones entre individuo-comunidad- Estado, esta sujeto a profundas alteraciones, en el siglo XXI, las cuales, desde la perspectiva ciudadana, no podrán ser satisfechas, abriendo antiguos baúles y recetarios, de los siglos anteriores.
Tenemos que entrenarnos -y entrenar a niños y jóvenes- para que construyan su presente y su futuro, sobre bases mas humanas, pero también tomando en consideración los radicales cambios de los paradigmas y como los mismos han hecho de la visión adultocéntrica, una limitante esencial, para el fortalecimiento y consolidación de la libertad y la democracia.
Actualmente, en muchas esferas de la vida, una parte de la juventud y la niñez, están orientando y enseñando a los adultos a vivir, a innovar, a educarse, gracias al cúmulo de experiencias inéditas, que muchos de ellos, mas que la generación anterior, han tenido la oportunidad de participar, profetizar, ayudar a construir: lo que a su vez, reclama cambios sustanciales en la institución escolar, para que integre las experiencias y saberes experienciados, sin jerarquizarlos, estigmatizarlos o censurarlos, para torcerles el pulso, “demostrándoles”, que los adultos, “siempre saben mejor que es lo mejor” – cortándoles las alas a sus narrativas de vida y saberes ambientales- y castrarles, en beneficio del saber coagulado desde el Pan Decenal de Educación, su programa o currículo oficial del sistema.
Los tiempos que corren son veloces, contradictorios, multipolares en la retroalimentación, obligándonos a escucharnos y tener que dar un turno para escuchar, a quien a priori, considerábamos que “no tiene nada que decir”, “tiene poco original, que aportar”. Tiempos donde la supervivencia, podría depender de leer señales underground, escuchar o abrirnos: escuchar (se) (nos) y abrir (se) (nos) a canales de auto expresión del otro, lo que en lo particular nos recuerda una frase que vimos alguna vez en las Jornadas Mundiales en Pro de la Lectura, de la Casa de Francia: “La idea, es el arma de combate, del hombre libre”.
La imposibilidad de la libertad, en las condiciones de marginalidad, exclusión y adaptación reactiva a los entornos de privación de las necesidades humanas más elementales – desnutrición, agua potable, vivienda, salud, empleo o educación- no es un asunto de interés exclusivo de quien padece tales condiciones de vida, habitando en un inframundo, como victima de la violencia estructural e institucional.
El circulo de la pobreza -material e inmaterial o espiritual- tolerado por siglos por todas las sociedades humanas, sin que el proceso de producción, circulación y consumo asimétrico de bienes y servicios, se viera afectado de forma significativa, por su existencia, en términos de la llamada sociedad de la informacion, la comunicación y el conocimiento, constituye un desafió, a los padres de familia, los planificadores de políticas sociales, al liderazgo empresarial, lo mismo que a las comunidades de base, las organizaciones territoriales, al individuo, así como al Estado en su conjunto.
La necesidad de definir mecanismos para la participación en los beneficios de la riqueza y oportunidades de la sociedad, demanda inversiones, no solo para la estabilidad macroeconómica, sino hacer realidad el llamado efecto derrama, a fin de que el mismo alcance al ciudadano promedio, en su relación con la sociedad, en la microeconomía. Algo de innegable dificultad, dentro de las tendencias de concentración del ingreso y los medios de producción, en América Latina y Caribe.
Ancianos, mujeres, niños, jóvenes y discapacitados, representan dimensiones -y percepciones- del despoder, la exclusión y la pobreza, sin cuya inserción social -y participación activa- nuestras sociedades, no alcanzaran a disponer de las energías creativas, la potencialidad y velocidad de interrogación, para mover los relojes y la vida institucional en América Latina, Caribe y Tercer Mundo, hacia la corriente principal, del desarrollo humano sostenible, o lo que es igual: de las condiciones de vida aceptadas, para la mayoría de la población en el siglo 19, a los derechos, necesidades y agendas en las políticas publicas, ancladas en los objetivos del milenio, y el siglo 21.
Ya se sabe, que ellos y ellas, representan la mayoría en todos los segmentos empobrecidos, y las principales victimas de la violencia, en el continente, pero antes que remitirnos a ese lugar común de la demografía, la economía, la antropología o la sociología, nos interesa: reflexionar juntos, sobre el valor de una idea, de una persona, de una opinión, en la construcción de un cambio enriquecedor y participativo, en el momento actual.
Nadie puede leer o prever el futuro, de un niño o niña, que muere de desnutrición, o deambula por las calles, al margen del sistema escolar, si en vez de ese cuadro, su pensamiento, su acción, sus relaciones y sus aspiraciones, y las de sus padres, hubieran encontrado la oportunidad de insertarse en la sociedad, la cual esta obligada – para garantizar su propia supervivencia, como tal- a explorar, crear las mediaciones necesarias y ayudar a desarrollar el potencial de cada ser humano.
La obligación de la sociedad en las inversiones sociales, no son un derroche de recursos, como no son un derroche, las inversiones de las corporaciones en los departamentos de investigación y desarrollo de nuevos productos o servicios.
La comparación anterior, parte de la evidencia que descansa en la historia de la cultura, de los negocios, de las reformas, las innovaciones, por medio de las cuales se observa que dentro de miles o millones de seres humanos -mediocres, repetitivos, rutinizados y alienados- nacidos, en una determinada comunidad, región o país, en una decada o un siglo, existe la posibilidad de que nazcan uno o varios individuos, con predisposiciones excepcionales para la performatividad o el aprendizaje. Sin embargo, ni sus padres, ni los educadores, ni la propia sociedad, sabe o puede distinguirlos, de la cohorte que le acompaña, en el salón de clases, en principio, mucho menos en el momento del nacimiento, o antes de ingresar a la escuela.
A veces, cuando cerramos la puerta a lo desconocido, nos estamos condenando a la extinción. Tenemos un refrán, que calza apropiadamente en este punto, “no se pueden, ni se deben, poner todos los huevos, en una sola canasta”.
Negar el derecho a la inserción social, a los sectores mas empobrecidos, representa un riesgo, en un mundo descentrado, desterritorializado y de convulsos cambios culturales, como el actual, tan grande e irracional, como mantener la tendencia a que solo menos de diez carrera monopolicen, la orientación vocacional de la juventud universitaria. Como funcionara dicha sociedad en el futuro cercano, importando mano de obra calificada de otros lugares? Con que salarios? Esperando disminuir la violencia, con la masa de desempleados titulados?
Aunque los perfiles de empleo, las perspectivas de carrera, en la actualidad son mas móviles e inestables, que nunca en la historia de la humanidad, resulta un hecho preocupante que sin un desarrollo institucional mínimo, no seamos capaces de atraer equilibrio, desafió al mercado laboral, de los técnicos medios, ni al mundo de los oficios, cuando la digitalización y la informatización de la sociedad, avance al siguiente estadio, con nuevas exigencias para la competitividad.
Sin ciudadanos informados, no podremos gerenciar la democracia, pero mucho menos reducir los niveles de la criminalidad y la violencia, que a su vez repercuten en la imagen internacional de nuestros paises, impulsando el retiro de inversiones, de flujos turísticos, de posibilidades para avanzar en la integración regional.
La falta de inserción -en la ciudadanización, la educación y el empleo- para los contextos de pobreza, y dentro de ellos, como prioridades esenciales en la familia, donde ancianos, mujeres, niños, jóvenes y discapacitados coexisten, constituye una silenciosa conspiración contra la paz y la modernidad, incapaz de ser resuelta por la represión, la invocación a un liderazgo mesiánico, ni ninguna “genialidad” tecnocratica o partidaria, sino que se abre como oportunidad, sensibilidad, para la acción de toda la sociedad, en el momento actual.
Contribuir a la visibilidad cotidiana de estos sectores de la sociedad, en el contexto de la crisis, es un recordatorio mudo, de que la situación no puede esperar indefinidamente, para ser abordada en su complejidad, por las autoridades, las organizaciones y los ciudadanos.
Es una de las derivas, de las perdidas irreparables, de recursos, que demandan del monitoreo permanente, del mejoramiento de las condiciones de vida, puesto que de lo contrario, no alcanzaremos a convertir en circulo virtuoso, ninguna iniciativa, ni publica, ni privada, para la creación estrategias efectivas de lucha contra la pobreza, la democratización del consumo – con su impacto en el comercio intrarregional y los mercados domésticos- y la modernización del sistema democrático.
Defender derechos, en el sistema legal, es algo abstracto y complejo, pero cuando a los y las excluidos, les ponemos nombre y apellido, rostro, y pensamos de lo que nos estamos perdiendo, para afrontar el presente y el futuro de nuestras culturas, economías y sociedades, bien vale la pena intentar, alguna forma de revertir la tendencia, expresada en una canción del “Ultimo de la fila “(…) y en la sombra mueren genios, sin saber(…)”.
Mas que justificar la focalización de ayudas, siguiendo las visiones asistencialistas tradicionales y de las dependencias subsiguientes (caso Puerto Rico), al margen de una contraprestación útil, socialmente valiosa, e inspiradora en trabajo, manual o intelectual, para los beneficiarios, la sociedad tiene que apostar por las nuevas alternativas del empoderamiento y las alianzas con los actores socio-económicos y socio-culturales territoriales, en las cuales los recursos humanos, ubicados en las zonas mas pobres, desde el momento de su nacimiento hasta su muerte, motiven y consustancien planes, para el desarrollo del capital social, comunitario, relacional, institucional, e intelectual, a fin de que mas que regalarles un pescado, se les enseñe a pescar y diferenciarse, alejando toda percepción deformada -y generalización deshumanizante- de los medios de comunicación, y algunos organismos del Estado sobre: quienes son, que hacen y como construyen su propio futuro, contribuyen a la riqueza y el bienestar general, en el tejido social local, los mas pobres, en y por sus organizaciones.
Un cambio cualitativo de la magnitud expresada en el párrafo anterior, supone políticas, programas y proyectos centrados en el protagonismo de la asociatividad, del microemprendimiento, las redes, y el fomento de liderazgos locales en las organizaciones de la sociedad civil, pero su éxito, estaría condicionado, no solo a la sostenibilidad de proyectos productivos, educativos, culturales y sociales, en el tiempo, sino a la definición participativa del proyecto de nación, que cada ciudadano, cada comunidad o región, desea y puede ayudar a construir, en los próximos, 5, 10, 20 o 25 anos… sin una visión estratégica, articulada por etapas de implantación, emergente desde la base de la sociedad.
El ciudadano/a y las organizaciones de base, territoriales, como lo ha demostrado la experiencia reciente, en la movilización en pro de la reforma, en el caso Argentino, a principios del siglo XXI, tienen una gran responsabilidad histórica, para fortalecer las vías de la democratización y la modernización inclusiva, asegurando canales dialógicos, no instrumentalizables por los intereses privados y corporativos, anclados en los partidos políticos y los poderes lácticos.
Nadie en su sano juicio, es tan tonto, para dejarse instrumentalizar por las militancias furibundas y el calculo a corto plazo de los partidos políticos tradicionales, parafraseando “Pobrecito mi país” de Ali Primera.
Con las visiones parciales –como instrumento o excusa ganar elecciones- resultaría imposible garantizar las energías, los sacrificios, la motivación intrínseca, las expectativas e inspiraciones, y las sinergias que la magnitud y urgencia de tal problema y sus eventuales soluciones demandaran, en el dialogo de la presente generación, entre incluidos y excluidos, desde la base de la sociedad.
Hace falta una responsabilidad histórica y sentido de unidad, para encarar estos desafíos, que desbordan el Estado-nación, y salpica, empapa, a las conciencias sensibles de América, en la hora actual.
La democratización del consumo, es un tema de la agenda, impensable, sin la canalización de poéticas e inversiones, publicas y privadas, orientadas a mejorar las condiciones estructurales de la competitividad del respaldo y a la oportunidad para crear y producir gente de excelencia y calidad – en comparación con el régimen de subsidios del mundo industrializado- flexibles, creativas y solidarias, entre quienes: desde los microemprendimientos producen riqueza, quienes trabajan por ampliar el horizonte de oportunidades en la seguridad alimentaria, la seguridad educativa, el acceso al trabajo, la apropiación y enriquecimiento de la cultura y los valores humanos, dentro del Estado de derecho.
La amalgama o hibridación de temáticas, señaladas anteriormente, tocan el espinoso lindero de la gobernabilidad y la seguridad hemisférica, en paralelo de respondernos a la preguntas, que se están haciendo muchos y muchas en nuestras sociedades:
Por que la familia, de menores y medianos ingresos, no ha alcanzado a satisfacer las demandas insatisfechas de consumo de niños y jóvenes, en los últimos anos? Con que herramientas, para romper el circulo vicioso de la pobreza y la exclusión, estamos habilitando a niños y jóvenes? Que tipo de informacion, experiencias, valores, estamos proporcionando como insumos vitales, para que se orienten, negocien significados y percepciones, vivan y construyan el presente y el futuro, mas prospero, menos vulnerable y mas articulado al mundo-red, en la región? Como tender un puente, entre pasado y presente en estas cuestiones, reduciendo los niveles de vulnerabilidad de la región, al tiempo de abrirnos a la participación y el intercambio de y con el otro, en el futuro?
El desarrollo sostenible tiene que “salir de paseo” – ventilarse fuera de las discusiones de los círculos especializados- por las zonas rurales, los barrios marginalizados, ser apropiado y circulado, en la existencialidad y la subjetividad de los mas pobres. Para ello todo esfuerzo relativo a mejorar las estrategias comunicativas de las organizaciones, de la educación popular, las iniciativas tendentes a movilizar con dicho objetivo y agenda -superando los reduccionismos y las simplificaciones de sus procesos complejos- resultara capital en los próximos anos, puesto que no basta vivir en la privación, para mejorar los niveles de conciencia: el pez no sabe que vive en el agua, hasta que sale de allí o ejerce un “distanciamiento”, con relación a su vida rutinaria, mediante comparación, analogía, entre otros recursos de la (re) creación colectiva.
Como ilustración del planteamiento anterior, resulta oportuno, reconocer la creatividad y síntesis, desplegada por FUNREDES y MISTICA, con la edición de un comic o historieta (2002) sobre la sociedad de la informacion y sus implicancias, para la vida cotidiana de la gente común y corriente, en las organizaciones territoriales, en paises no industrializados, que ojala se reeditara, y circulara al menos en los gremios de educadores, emprendedores/as, maestros/as que laboran en los sectores mas económicamente deprimidos; así como también, los diversos materiales de comunicación popular, de redes solidarias, como CEPAE, CEDOIS, Participación Ciudadana, Inc., en el mismo sentido y en distintos momentos históricos.
El desarrollo sostenible para dejar de ser un deseo -aspiración legítima, además- tiene que descender de la macroeconomía, de la macro política, a la cotidianidad: a los individuos, sus cuerpos, sus relaciones, sus hospitales, sus ocios, sus mesas, sus aulas, sus microemprendimientos y sus organizaciones territoriales, de sus comunidades, estableciendo conexiones, niveles de confianza, canales de dialogo y de interrogación, 24 / 7, entre gobernantes y gobernados.
NO puede ser un cheque en blanco, en favor de políticos, tecnócratas y vividores: falta transparencia y empoderamiento, en tanto que los derechos no se mendigan, ni se regalan, se conquistan.
La sociedad se alimenta de percepciones, pero también de hechos, de indicadores, de mensajes en capacidad de enviar señales claras, de que existe una voluntad política, pensando y actuando en concierto con el latir social, sin agendas paralelas, ni opacidades, para el rescate de lo mejor que tenemos, para sobrevivir y diversificar los medios de vida en el siglo XXI: nuestra gente. Nadie se movilizara, si no esta ganando, nuevos escenarios, para su proyecto de vida, su calidad y sus perspectivas de futuro.
La inserción o inclusión sociales, más que palabras mecidas por el oleaje de los discursos, constituyen: condiciones previas para la seguridad ciudadana, a partir del desinflamiento de las causales seculares de las violencias, en el seno mismo de nuestras sociedades.
Cualquiera, hombre, mujer, niño, discapacitado, joven, anciano, independientemente de su nivel de ingreso – aunque no de los contextos desde donde florecerá o se marchitara una existencia, como individuo- ni de los cuidados para su evolución, que logren habilitarse para comprender y transformar la situación de exclusión, impunidad e inequidad. Dicho perfil habla de actitudes, practicas y valores, caracterizadas a grandes rasgos por una ruptura -o distancia- en relacionamientos y situacionalidades, con practicas y cosmovisiones de los siglos XIX y XX, cuyas fantasmidades emergen, como explicaciones o “alternativas” al paradigma actual, tales como:
a) Ausencia o carencia de compromisos con practicas -o justificaciones ideo-políticas- de resistencia al cambio, en sus múltiples dimensiones – exceptuando por supuesto los casos, donde el agente operante fuera la ignorancia, perpetuada por carencias de acceso y apropiación, a medios efectivos para ejercicio de su derecho a la educación y a la informacion, existencia de canales de distribución de cobertura universal, de insumos críticos para la toma de decisiones responsables e informadas, dado que tales individuos han sido victimas de la instrumentalización generación tras generación, en muchos casos, excluyendo los neopobres o clases medias, proletarizadas a partir del ajuste estructural- como justificación de un entorno socio-cultural de: privilegios, violencia, intolerancia, exclusión, desinstitucionalización y corrupción;
b) consciente de sus propios derechos a participar en la construcción de la realidad social, cultural y económica, presente y futura;
c) consciente del polifacético abanico de opciones construibles y deseables, para la horizontalización participativa de las sociedades, en la era de redes, sociales y virtuales, solidarias;
d) consciente de las asimetrías estructurales en las oportunidades y de la insostenibilidad -y riesgos para la gobernabilidad- que dicha situación supone, y de la cual la violencia y la delincuencia común, son solo síntomas;
e) practicante de los valores democráticos, solidarios y de las normas de convivencia, en un mundo, de identidades, culturas, subculturas, pueblos, regiones e individuos, con posibilidades asimétricas -en la relación al poder y la autoderminación- interdependientes, aunque no por ello, carentes de posibilidades de innovación y propuesta;
f) comprometida con la institucionalización, la democratización y la modernización inclusivas, como prácticas humanizantes de la actividad tanto, pública, privada, como en organizaciones de la sociedad civil, a partir de contribuciones sinergizantes y autonomizadoras de los sujetos, tales como: la co-construcción de capacidades, herramientas, metodologías y técnicas de apropiación, empoderamiento de los sectores mas rezagados en el disfrute de las innovaciones y el legado de la revolución científico-técnica, en zonas empobrecidas o marginalizadas, urbanas y rurales.
Asumiendo la inclusión social, como pilar de la supervivencia y enriquecimiento de las opciones-en el mediano y largo plazo- para segmentos y nichos mas empobrecidos del mercado domestico, las culturas y las economías locales, en un mundo interdependiente, se incrementan las probabilidades de sumar voluntades -e intereses motivados por múltiples factores, no siempre altruistas- hacia el éxito en la reconstrucción del tejido social, para asumir juntos, las oportunidades y retos de la definición de la sociedad presente y futura -que deseamos y necesitamos construir, con las ideas, los valores, el talento y las potencialidades de todos y todas- brindándonos una oportunidad de dialogo con las cosmovisiones, saberes ambientales o experienciados, conflictuados, insertos en contextos disímiles en los cuales los mismos se producen, reconfiguran y legitiman, en y a través, del discurso y del sujeto, enriqueciendo el ser en el mundo propio, y el intercambio con el otro.
Las estrategias holísticas o omnicomprensivas de inclusión social, representan un paso adelante, si se comparan con los esquemas reduccionistas y al trazado verticalista – economicista, autoritario, burocrático y tecnocrático- de políticas publicas, “soluciones” inconsultas, con las comunidades, las familias, los ciudadanos, a quienes “se les bajan”, como marco de actuación validado por expertos que no viven, ni han vivido jamás, en tales entornos: teniendo además, el poco honroso honor de no habilitar a los “beneficiarios/as”, para salir de la pobreza y la exclusión, por medios propios.
Perpetuando el asistencialismo, la conversión de dramas cotidianos en espectáculos para “sumar votos”, ritornello disociador -de la solidaridad y la identidad comunitaria local- expresado por las soluciones del tipo patrimonialista-clientelar-partidario, por medio del cual, el spoil system se reedita, concediendo privilegios, prevendas y canonjías, con cada formación partidaria, que luego de las elecciones, asume la administración publica, del Estado central o municipal, en detrimento del resto de la nación. Elemento que se agrava, al considerar las tasas de abstención, así como el hecho de que mucho menos del 35% de la población, milita o esta inscrita en un partido político, lo que hace que las oportunidades en tal sentido, nueva vez, estén secuestradas por una minoría corporativizada.
Los medios materiales especializados para la construcción de mecanismos de modernización y democratización, consolidación de identidades y la solidaridad comunitaria, tienden a “diluirse” o evaporarse, sin llegar al destinatario final -para el cual fueron justificados y presupuestados- cuando los partidos políticos, asumen la propiedad publica, como una heredad sin dueno, un fundus rusticus, res publica, para el pago de favores en y para sus parciales, de espaldas a un proyecto inclusivo del Estado-nación, summun de los compadrazgos y el paternalismo.
Una percepción tradicional del Estado –y los bienes públicos- descansa en la visión de que el mismo “no tiene dolientes”, en el sentido de que si todos somos igualmente co-participes, accionistas, co-propietarios, contribuyentes de su riqueza, la Administración de este: debe residir en un escaso numero de mentes y manos -dentro de la democracia representativa- para que la misma sea viable, efectiva, profesionalizante y tecnocráticamente, consistente.
El comportamiento anterior -donde los gobernados carecen de controles, accountability, y del derecho de revocación, para el administrador o líder que se excede en sus funciones, en detrimento del interés general, del contrato social- procede de los “saberes” pragmáticos del militante o político profesional: en su percepción de que el Estado es una oportunidad para “hacerse” –rico- abriendo las puertas a la modificación de las elites económicas tradicionales, por otras emergentes, capaces de servirle de sostén -financiero, mediático, ideológico, logístico y tecnológico- a su proyecto de perpetuarse en el poder, garantizando así la impunidad, para el y los suyos.
Visiones tan antiguas y poco creativas, como para venir a nuestros días desde tiempos coloniales, y/o imbricarse con el saqueo de los bienes, infraestructura y servicios públicos y municipales, de las elites gobernantes, en las dictaduras de América Latina-Caribe.
Parece ser que en un mundo donde la personalización y las soluciones “a la carta”, se dibujan como espacios para la construcción de la satisfacción, fidelización y retención de ciudadanos, clientes, liderazgos, proveedores y mediadores: la cuestión de los activos mas importantes del paradigma actual -los seres humanos y sus potencialidades- cuando estos se encuentran rezagados, por debajo del promedio, en ingreso, nivel de escolaridad, mobiliario urbano, acceso a servicios públicos y menor nivel de visibilidad mediático en condiciones de su vida cotidiana: no cuentan, ni merecen soluciones “ a la medida” (on demand), en la democracia representativa y tradicional de raices nonacentistas, haciendo abstracción de la eficacia empoderante, para la autoestima, en contextos de incertidumbre, que la personalización simboliza como expresión de libertad –en el mercado- al evaluar, en el resto de las apelaciones mediáticas, publicitarias, mercadológicas de la postmodernidad.
Tales estrategias de reflexión para la acción, aglutinan una dosis de optimismo y utopía, en muchos casos, sin dejar de ser un saludable equilibrio contradiscursivo, para el sentido de realidad y la desmitificación, en las orientaciones y decisiones, tanto individuales, como interorganizacionales, cuyo únicos prerrequisitos son observar y escuchar, sin jerarquizaciones o prejuicios - con atención y respeto- las diversas voces de la sociedad, insumos clave para un debate honesto y la producción de conocimiento-otro, sobre nuestros problemas de cohesión socio-cultural y cambio paradigmal.
El balance en el estilo de vida, el proyecto personal y la interacción con las metas, objetivos y estrategias de la sociedad con los cuales no identificamos en cada época del ciclo de vida es positivo a la salud e higiene mentales, en la medida en que permite una zona de convivencia, donde desarrollo de la personalidad, los talentos, las preocupaciones, se armonizan con los de grupos mas amplios, que los miembros de la familia, contribuyendo así a la cohesión de la sociedad, sin renunciar a la diversidad socio-cultural.
El efecto del balance anterior, en la cotidianidad y la vida de las personas, independientemente de su edad, tiene que ver con la obligación de la sociedad, en sus múltiples instancias de crear entornos propicios, para la innovación y la vida afectiva, lo mismo en el ocio como en el trabajo, a fin de que mas y mas personas, no terminen evaluando sus vidas, desde la exclusión, la frustración, los sueños acuchillados, hasta desembocar en expresiones, tales como:
“Sólo soy lo que pude llegar a ser, en las circunstancias que me toco vivir. No lo que quise, trabajé y luché por ser, acorralado en entornos comunitarios hostiles, para la cristalización de mis sueños, participación y aceptación, desde mi infancia y juventud. Al final sucumbí. Fui lo que me dejo ser el otro, en función desde donde comenzamos a correr, en procura de la supervivencia y la autonomía, cada uno de nosotros. La vida “no me dió gabela””.
Tensión, entre el ser y el deber ser, la cual cuando se oscurece o se invisibiliza, en el debate sobre presente y futuro de la infancia y la juventud, en el marco de sus derechos, a ratos, podría lanzarnos al dialogo de los sordos y los ciegos, puesto que los elementos que tomamos como referentes, para permitirnos reconocer lo qué es, cómo es, y quién es, un niño o un joven tienden a ser abstractos o estereotipados.
En otros casos, las visiones, están contextualizados, en lo que ha sido la propia cotidianidad, universo de pulsiones, certidumbres, rituales y mitos basados en lo vivido de quien habla o escribe, con la vista puesta en la cotidianidad del niño o el joven de medianos y altos ingresos, urbanos: inocentes, divertidos, escolarizados, no desnutridos, con acceso garantizado a los beneficios de la salud, en centros asistenciales con tecnología punta y personalización del servicio, amplia gama de opciones formativas y recreacionales a su alcance -como en las imágenes del mundo que presenta y promueve la publicidad- no obstante, la realidad es que esos patrones de consumo del tiempo y capacidades de compra, no corresponden a la mayoría de la población, en ningún país latinoamericano.
Las familias y los contextos, en donde nacen, crecen, se desarrollan, los niños, niñas y jóvenes de una comunidad rural o popular-urbana, son notoriamente distintos de la imagen idílica y estable de la familia, la infancia y la juventud, que figura, o se articula en distintos momentos, como símbolo de: alegría, esperanza, cohesión social, autorrealización, armonía, independencia, éxito, confianza en el futuro, o modernidad, en los medios.
De forma que cuando vemos o “conocemos” por los medios de comunicación y fragmentos de interrogatorios, a un joven “Cloret” -en el caso de la jovencita asesinada Vanessa Rodríguez- no corresponden, no riman, los esquemas y los mundos simbólicos. Ambos jóvenes, Vanessa y “Clorets”, representan a su vez, dos perspectivas de ser-en-el-mundo, en conflicto, dentro de un mismo espacio-tiempo.
Dos personas tan disímiles, en su cotidianidad, en las actividades en que ocupaban su tiempo, en sus aspiraciones de autorrealización, en los recursos efectivos para construir tal relación con la sociedad, y mucho mas en las expectativas, que una misma ciudad, una misma sociedad, se había forjado, el lugar que ocuparía -o podría llegar a ocupar- cada uno de ellos en su seno, en términos de cinco, diez, 20, 30 o 50 años, mas adelante, siendo “alguien en la vida”. Cultivando los símbolos del éxito y la autonomía, que la situacionalidad social futura, prescribiría, evaluando las performances posibles, en cada perfil socio-cultural, socio-ocupacional y psicográfico, de los jóvenes tomados como ejemplo, en las distintas etapas de su ciclo de vida, desembocando en la muerte natural, no violenta, de uno y otro.
No tenían, por que haberse encontrado, viviendo en mundos paralelos, dentro de una misma ciudad. Cuáles son las probabilidades de que personas de distinto rango social -nivel de escolaridad, lugar de residencia, ocupación, antecedentes familiares, nivel de ingresos, ocios, valores, cosmovisión- coincidan en tiempo y espacio, se encuentren a menos de cinco metros uno de otro, en una ciudad, como para poder mirarse a los ojos o tocarse? Lamentablemente, ellos, se vieron cara a cara, como dos actores inconscientes y victimizados, del drama humano contemporáneo: el hombre, lobo del hombre.
Si esta desventurada circunstancia -contra todo pronóstico probabilístico, dada la invisibilidad ex ante, de la cotidianidad de los mas pobres, en los medios de comunicación- no se hubiera dado, pocas personas -al menos en los mass media- se encontraran hoy preocupadas, organizando marchas o despliegues simbólicos, rasgándose las vestiduras o proponiendo “alternativas” represivas, en la “guerra” contra la delincuencia y la inseguridad ciudadana, a fin de que, predominante o exclusivamente, desde la acción policial – robustecidas por eventuales sinergias, derivadas de la cooperación interagencias, desde la comunidad de inteligencia, las fuerzas armadas, las organizaciones de la sociedad civil y la ciudadanía- las manifestaciones de la delincuencia juvenil y común sean derrotadas, impere el orden y se restaure la “normalidad”.
Aún los más utopistas, entre los defensores del planteamiento anterior, saben que no hay sinceridad, ni asidero en la realidad para tal propuesta. Con sueldos, de menos 5 mil pesos (unos 152 dólares, al 4 julio, 2006, República Dominicana) por mes, para contribuir a cristalizar, la aspiración de la sociedad sana: un agente policial debe arriesgar su vida –exponiendo sus hijos a la orfandad y su esposa/o, a la viudez- defendiendo vidas y propiedades, actuando dentro de la ley –con elevados estándares éticos y competencia profesional, por y para la represión del delito- prescindiendo de la articulación equilibrada, entre prevención, intervención y represión.
Otros incluso, van mas lejos, proponiendo que la “emergencia actual” demanda, pagar un precio socialmente elevado –fruto de mas de un siglo de luchas, mártires y privaciones de esa misma sociedad sana, por hacer avanzar el Estado de Derecho- denegando a niños y jóvenes -“sospechosos”, “potencialmente peligrosos”, “socialmente rotulados como amenaza”, “con largo prontuario delictivo”- sus derechos, como personas humanas. Especialmente, su derecho a la vida, en el proceso de restablecimiento del equilibrio y la paz.
Cuando en la percepción de las elites el proceso anterior, no marcha “como es debido” -en velocidad, calidad y desempeños- entonces algunos entienden que el “sistema judicial, es muy deficiente o esta corrompido”, que el “Nuevo Código Procesal Penal, ha sido un fiasco”, que los “delincuentes son los dueños del proceso”, que “no hay justicia”. Al pensarlo con detenimiento, es el instante en que hace crisis la racionalidad, se desbordan las pasiones, del televidente o el radio escucha. Se nos rompen los esquemas. Reina la perplejidad, tendiendo a asomar desde la visceralidad de las masas, la tentación de recuperar un comportamiento antiguo, como recurso “justiciero”: el linchamiento.
Ciertamente muchas de las aspiraciones consumistas -y las frustraciones producto de la canalización de medios insuficientes para satisfacer ese tipo de necesidades y deseos- de niños y jóvenes, en los sectores populares, se diferencian de otras consideraciones de subsistencia, como el robo famelico, estudiado por los especialistas en las ciencias jurídicas, puesto que en tales casos, no existe de por medio, ni la moda, ni el contacto con la cosmovisión promovida por los medios de comunicación, ni la imitación de patrones en los consumos simbólicos de las elites, a los cuales se le ha conferido, honorabilidad, prestigio y deseabilidad general, mediante la función legitimadora, de los mass media, particularmente la TV.
Muchas veces se dice que las aspiraciones de niños y jóvenes se han encaramado fuera de la posibilidad de cualquier padre o madre de familia, independientemente de sus niveles de ingreso, gracias al factor competitividad social, que hace que muchas personas en nuestros días conciban los eventos sociales, de su escuela, del lugar donde viven, de su propia familia, como un certamen, a ver quien esta mas actualizado, quien ha llegado mas lejos en los consumos, para la ocasión, independientemente de los dolores de cabeza ulteriores, precisamente el contexto de la canción “Plástico” de Rubén Blades.
Estamos perdiendo así, la conciencia de proceso en que nacemos, pasamos por la niñez, la adolescencia, la joven adultez, para arribar a la madurez, careciendo de la capacidad de valorar, lo que la familia, la sociedad y nosotros mismos podemos hacer para rodearnos de un poco de vida y felicidad, por encima de las tentaciones y las restricciones de cada cual.
Nos estamos incapacitando para gozar de las cosas dulces y sencillas de la vida, como el contacto con la naturaleza, caminar por los espacios abiertos, en la playa o la montaña, en paralelo con la lucha por desarrollar y construir objetivos más complejos, metas más altas, a partir del trabajo.
El logro de tales niveles de inserción en la sociedad, es posible, si la misma sociedad no ignora nuestra existencia, abriendo un conjunto de posibilidades desde la infancia temprana, capaces de permitirnos administrar la frustración, comprender cuando se nos dice no, en algo, pero en modo alguno, se favorecería tal comportamiento integrador, si la sociedad en cualquier etapa de la vida, nos dijera no, a todo lo que proponemos, necesitamos.
En un lugar así, no vale la pena vivir.
“Nadie nos prometió un jardín de rosas”, sostiene Fito Páez, en “Al lado del camino”, aunque si cualquiera compara la situación de la niñez y la juventud, de cualquier etnia o grupo subordinado, en el mundo hace 100, 500 o 1000 años, se han logrado progresos, parciales, tensos, inconclusos e insuficientes.
La diferencia con la actualidad es que la gente puede comparar (se), posicionarse, referenciarse, situación muy distinta al encerramiento y prohibición comunicacional, del periodo de las dictaduras o el aislamiento rural, de la primera mitad del siglo XX, en muchas de nuestras comunidades.
La porosidad comunicacional, permite ver, escuchar e imaginar promesas, mensajes, capaces de asegurar a cualquiera, que se puede acceder a productos y servicios de mediano y alto costo, que en las sociedades tradicionales, estuvieron reservados a las elites mas acaudaladas, por ejemplo, la introducción a los mercados de electrodomésticos, como el refrigerador, la radio o la televisión, antes de que se posicionaran las marcas, como mas importantes o tan importantes, que la función o beneficio básico de cada uno.
En la actualidad vivimos como la expresión “sonar no cuesta nada”, exceptuando por y para aquellos individuos o grupos de individuos, que creen en la factibilidad de su propio sueno, careciendo de los medios materiales, para con esfuerzo propio, hacerlos realidad, desde el mercado.
La diferencia esencial es que en la actualidad existen las nuevas tecnologías, los nuevos recursos para elevar la calidad y el estilo de vida, las invenciones, se ponen a circular y se observan, por múltiples canales, gracias a la ilusión de la democratización del consumo, como promesa, mensajes que circulan y se internalizan, en la totalidad de la comunidad, ubicua y simultáneamente, el “mundo es un panuelo” en la sociedad interdependiente, al menos para la circulación de propuestas e imágenes de la buena vida.
Tales ofertas de la revolución científico-técnica, de los paises industrializados o postindustriales, no se introducen en las sociedades del Tercer Mundo -como lo hacían en el Caribe y América Latina- a principios y mediados del siglo XX: siguiendo la metodología del tamiz de los grupos socioeconómicos, con mayor poder de compra y comunicación intensa con los acontecimientos de su propio país, en su interlocución con el mundo; pasando posteriormente a los sectores de medianos ingresos y finalmente, incorporándose a los sectores populares, en adquisiciones, relativas en principio, a bienes industriales, productos electrodomésticos, de segunda mano.
Ahora, pocas personas jóvenes -e incluso niños- se conforman o desean nada de segunda mano. Ni ropas o calzados sin marcas. Han desaparecido los productores locales de calzado, la costurera del barrio y muchas otras soluciones al alcance de los sectores populares y su capacidad de compra, presentes en nuestras sociedades en el marco del proteccionismo y el esquema cepalino de la sustitución de importaciones, algunas familias, prefieren comprar sus provisiones, en Miami, lo que también va en detrimento de los productores agro-pecuarios locales, entre otras novedades.
El consumo de novedades, no llega a los ciudadanos mediante un proceso gradual de adopción, sino que las prioridades de compra, independientemente del nivel de racionalidad en la escala de las satisfacciones de las necesidades (básicas, de superación o de confort), las define un individuo o una familia, en estrecha vinculación con su percepción del impacto de tal producto o servicio en su imagen, en la aceptación del grupo de referencia o de los miembros de su familia, comportamiento que explica en parte, el hecho de que una buena parte de las remesas, no sean destinadas a la inversión o el ahorro, sino al consumo.
3. El quien es quien? Equilibrios inestables en el dialogo transgeneracional
“ Yo se lo dije a mi negra / que estos barrios ´tan calientes / que me cierre bien la puerta / después de las 10 y 20 / (…) No le abras la puerta / a nadie que toque / no resulte y sea / ´pa llanto´ y dolores/ (…) los muchacho´ “de guerra”/´tamo haciendo en un continente / para matarno´ / a balazos / con pistolas y machetes”
Luis Dias
Parte Alta (1984)
Canción
El consumo mas que artículos, bienes o servicios se centra en identidades diferenciales para denotar, una psicografía, un estilo de vida, participando de tal modo en la competitividad social, en el quién es quién?, cuyo ranking se posiciona y reposiciona, en cada evento de intercambio, recepción, excursión, fiesta, encuentro de amigos, evento corporativo, en función del glamour, la moda y los símbolos del éxito, se ponen a prueba, o se ostentan, como expresión de adaptación y buen gusto.
El Quien es quien de la actualidad no se parece en nada, a los valores y comportamientos, admirados, promovidos o deseados, por jóvenes y adultos, interesados en leer un libro, marchar por las calles pidiendo democracia, conversar sobre temas o lecturas, preocuparse por los demás en el vecindario, en la militancia en organizaciones democráticas, o la construcción de un mundo mas justo, en la generación anterior, o durante las transiciones latinoamericanas de la dictadura a la democracia.
El consumismo, el aferramiento a los planos matericos, de compra y venta, han permeado como visión del mundo, hasta los tuétanos de la insolidaridad y la despreocupación, en sectores crecientes de nuestras sociedades, lo que en realidad no es un pecado, ni un delito, si paralelo con el mismo, las sociedades amen de desarrollar el mercado de las importaciones, realizaran esfuerzos consistentes, para impulsar el mercado domestico, la creación de fuentes de empleo y mejores y mas agresivas modalidades, para absorver la mano de obra ociosa.
Quien es quien? No se responde en muchos casos con lo que hace de utilidad, sino que el grado de aceptación, admiración o respeto, se deriva de las fachas, de la pinta, del look, de la persona, como evidencia de que fracaso o triunfo en la vida, de su nivel de poder o despoder, con respecto a los o las interlocutoras, en un encuentro casual o formal o en comparación, con otros individuos de mayor o mejores niveles de ingreso, escolaridad o conexiones con lo corporativo, o el poder cultural, politico o eclesiastico.
Que es, qué puede y qué no puede hacer, al observar, como viven los demás en muchos lugares del mundo, dentro de su propio país, región o ciudad, gracias al intercambio con los migrantes de retorno, la influencia de los medios masivos de comunicación, muchos de los cuales no hacen distinciones, al prometer, que todo el mundo, en un mundo sin fronteras, tiene derecho a conquistar, poseer y disfrutar todo lo que sueña, aunque nunca se explicita: por qué vías o medios se accedería, como consumidor, a tales estándares de vida, típicos del mundo industrial o postindustrial; o sencillamente por aventurarse fuera del barrio, hacia el centro comercial, el casco histórico o al visitar, algún conocido, en las zonas residenciales, donde se han refugiado las familias de medianos y altos ingresos.
En la actualidad existe más consciencia de los contrastes de la capacidad de compra y los estilos de vida, particularmente en los sectores de menores ingresos urbanos.
La impaciencia de muchos jóvenes y niños, en contacto con los factores anteriores, les hace desear, la cristalización de sus sueños consumistas, de inmediato, vivir el instante, pues “la vida es breve”, “para que quiero dinero, después de matarme trabajando toda una vida, cuando ya no tenga, ganas de disfrutarla?”. “ Quiero tener mi vida y mi alegría, ahora, no cuando no tenga ya ganas, ni fuerzas, para gozar”.
Esas visiones difieren de mucha gente en la pasada generación (entre los cuales se encuentran obviamente, muchos padres y madres, de los jóvenes actuales) de niños y jóvenes que aposto, por salir de la pobreza, la invisibilidad o la exclusión, a partir, del juego limpio, con tiempos de espera largos, grandes sacrificios del consumo, para hacer posible niveles de ahorro e inversión, en muchas ocasiones en paralelo con el diseño, creación o gestión de iniciativas fundacionales, como la Cooperativa Nacional de Maestros (COOPNAMA) de la Republica Dominicana, iniciada por un grupo de intrépidos pioneros –menos de 20 personas- como el Dr. Duval, por los anos setenta, cuando un maestro en el sistema publico de educación, ganaba, un sueldo de 60 dólares.
Y cada mes, esas personas ahorraban, 50 centavos, un dólar, dos dólares, a contracorriente de otros sectores mucho mejor remunerados, que no cooperativizaron sus opciones. Hoy, la entidad exhibe, más de 80 mil afiliados, dispone de su propio hotel, para eventos y actividades turísticas, sus tiendas u oficinas de servicios.
En soledad, como ermitaños, dispersos, es muy difícil sobrevivir o hacer crecer cualquier emprendimiento, capaz de superar los embates de cualquier cambio profundo en las condiciones de vida, o en la operatividad de la iniciativa, en principio porque los contextos actuales, demandan de una diversidad de habilidades, competencias, roles, conocimientos, monitoreo de variables no controladas, en el proceso, que desbordan los perfiles que hicieron famosos a inventores solitarios, los llamados “grandes capitanes de la industria”, en los siglos XIX y hasta la primera mitad del siglo XX.
Las redes sociales, la solidaridad y el compromiso con objetivos, metas, estrategias o prospectivas afines al estilo y prioridades de vida de cada cual - mediante las alianzas, la creación de un cúmulo de confianza e intercambio de información- se presentan entonces, como recursos de inestimable valor, en el reforzamiento de su autoestima, lo mismo que para prevenir el error, o niveles de riesgo en la cristalización de los sueños de personas, organizaciones y comunidades, mas allá del enriquecimiento cultural o la supervivencia material, con tales experiencias.
La cuantía, versatilidad y ubicuidad de la inversión publica en educación y reciclaje de conocimientos, para todos los grupos de edad -por medios presenciales, remotos o virtuales- constituye, renglones estratégicos en los presupuestos nacionales, en la transición paradigmal actual: un impulso (o un freno) a la autorrealización vocacional, ciudadana y productiva, a la competitividad bien entendida, centrada en las personas y sus capacidades, para crear valor, y aprender a lo largo de toda la vida.
En la vida como en la agricultura, la familia, niños y jóvenes, tienen que darse la oportunidad de sembrar, para soñar alguna vez, cosechar. Invirtiendo las prioridades, los momentos y los factores, nadie lo ha logrado, al menos, sin violar la ley, es prácticamente imposible, consumir y consumir, sin previamente ahorrar e invertir, porque de donde saldrían los recursos iniciales, en el caso de los sectores populares?
Sólo, asumiendo cada pequeño logro como un peldaño más del proyecto de los seres humanos para distanciarse del reino de la necesidad, al de la obtención relativa de nuevos grados de libertad, frente al entorno -casi siempre espinoso, crispado o en tensión, frente a procesos de cambio permanente- como rounds, de un debate, fraterno, flexible, abierto ad infinitud, en la búsqueda de nuevos desafíos y sentidos para justificar nuestras respectivas existencias, y así, con el testimonio de la acción, derrotar, parcial o provisionalmente, nuestra propia mediocridad e ignorancia, la trivia, la mutación valórica deshumanizante, la alineación, la intolerancia, los desencantos, el aburrimiento y la muerte.
4. Represión, “piedra filosofal” y “antídoto”, a nuevas cristalizaciones o incrementos de (in) seguridad? Alternativas a la trampa de la escalabilidad o espiral de violencia urbana?
“(…) Al negarla o esconderla la violencia reaparece como culpabilización del Otro, siendo los pobres y los jóvenes los sujetos preferidos para encarnar ese Otro. Esta violencia negada se pone en los Otros (…) Vulnerabilidad (del latín “vulnerare”) significa herir, incluyendo la idea de recibir un golpe. Los eventos dañinos o destructivos que tienen eficacia en los sujetos pueden provenir tanto de sus procesos psíquicos como del mundo exterior. Eva Giberti describe las poblaciones vulnerables como objetivamente empobrecidas.
Su nexo con los referentes que dan significado a los propios proyectos se han roto o son cuestionados, al tiempo que la realidad no ofrece alternativas para recuperarlos. Algunos individuos logran sobreponerse porque encuentran instituciones alternativas o construyen nuevos lazos sociales, mientras que otros no encuentran el modo de reposicionarse sumergiéndose en el desvalimiento. La vulnerabilidad psicosocial se constituye y se recrea. Su naturalización lleva inevitablemente asociada la violencia (…)”
Dr. Elías Dobry
“Violencia institucional y violencia social. Nuestra gran deuda interna” (Ponencia).
Curso “El Poder, La Verdad y La Cuestión del Otro”. Ed. Instituto Hannah Arendt, Argentina, 2004. Pag. 2
Hace pocas semanas, un slogan, orientado a disminuir la abstención electoral y motivar a la participación, rezaba, en Dominicana: “que nadie piense por tí ” aunque tal invitación no debe ser interpretada y limitada a la oportunidad minimalista y simbólica, de emitir una opinión o escogencia esperada, escuchada, cuantificada, cada cuarenta y ocho meses, en el transcurso de unas horas, un sólo día y sólo en las urnas.
Eso está muy bien, sin embargo, no es suficiente, en la percepción de los sectores socio-culturales, mas rezagados y excluidos de nuestras sociedades, cuyo malestar, “insolencia” o ansiedad por el cambio, se manifiesta en las violencias y las inseguridades ciudadanas.
La participación en el destino de nuestras culturas-sociedades, reclama alianzas y canales expresivos, mucho más diversos, complejos, instantáneos, permanentes e interactivos, en nuestros días. Mejor dicho, hoy la participación popular, aspirada y sentida, es otra cosa distante del ideario representativo, legado por las conquistas jurídico-políticas en y para el pueblo llano, de la Revolución Francesa y la Norteamericana, en condiciones y escenarios muy diferentes de la sociedad, la multiplicidad de identidades emergentes, la economía, la tecnología, la urbanización, actuales.
O al menos, desde nuestro horizonte reflexivo, parcial y consistente con el desarrollo humano, la equidad y la institucionalidad, en las culturas-sociedades de los “paises en vías de desarrollo” o del Sur.
Hoy, y desde hace décadas, las relaciones entre personas y organizaciones, como expresión de las necesidades, deseos y las aspiraciones de las comunidades, en sus demandas insatisfechas para autoafirmación identitaria, de sus accesos y apropiaciones del derecho no solo a opinar, elegir ; sino a incidir en las reglas del juego para el disfrute de oportunidades reales, desbordando el plano jurídico-formal, para insertarse por mediación de las asociaciones de promoción, canalización y mediación en los intereses sociales difusos o el interés público, en la vida diaria, contribuyendo cada cual a ayudar a definir (se) en roles e insumos habilitantes, para la construcción del lugar del sujeto, en un mundo veloz e incierto.
Subjetividades, lenguajes, culturas, saberes, conocimientos, desconocimientos, símbolos, discursos y practicas, únicas e irrepetibles- en el mundo de los derechos económicos, sociales, culturales, de las orientaciones o preferencias: las redes relacionales, de los afectos, el trabajo, el ocio, la producción y distribución de oportunidades para la creación de valor, de riqueza, sin perder de vista el carácter finito de los recursos de la naturaleza para satisfacer en calidad y cantidad adecuadas, tales demandas urgentes.
En un mundo-otro, desmaterializado, desterritorializado, insolidario muchas veces, por la fetichización de la mercancía, el derecho a la participación política y el consumo, las energías y potencialidades de cada persona, para interrogar y proponer, para trabajar y participar, no deben ser desmotivadas o desaprovechadas, ni su autoestima disminuida o cosificada; tampoco, segregadas en sus oportunidades de saber, ver, sentir, comprender, construir o contradecir, las formas en que se percibe, se define o se defiende su presente y su futuro, en las iniciativas de interés social, educativo, económico y cultural.
De la velocidad de respuesta y adopción de la filosofía del sentido de urgencia, en la totalidad de segmentos y nichos de las sociedades, dependen: el incremento del capital relacional, simbólico, intelectual e institucional, para la supervivencia del proyecto colectivo, o el futuro del Estado-Nación. De ahí, necesidad de la revaloración del derecho a la vida -y los incrementos de su calidad- pues en su discurrir, según las posibilidades e inclinaciones del sujeto: sociedad e individuo, pueden alcanzar a tejer, una relación, mutuamente provechosa, para negociar nuevos significados o superar por medios pacíficos, sus diferencias.
Los niveles de transparencia, expresados en la descentralización y multiplicidad de fuentes de y los flujos de informacion, veraz, actualizada y completa, son esenciales, para proporcionar imágenes de conjunto, tomar buenas decisiones, reducir los riesgos de error, en las visiones de futuro, al menos en entornos caracterizados por la interrelación, la complejidad y el cambio, como las sociedades actuales.
NO importa que la decisión a adoptar, sea sólo dónde, cómo, cuándo o con quién, vivir, estudiar o trabajar, desvalorizadas por muchos en su desconocimiento del drama de los y las condenados/as a adoptarlas de manera reactiva, como en los casos de los desplazados, los refugiados, los emigrantes, los exiliados -políticos, religiosos, económicos y culturales- los desalojados de las zonas urbanas o rurales, de alto valor para la especulación inmobiliaria, por ejemplo. Decisiones de ese tipo, y el entorno de tensión que rodea a las mismas, para niños y jóvenes, marcan vidas de modo imborrable, aunque silencioso.
NO existen seres humanos “desechables”, en el proceso de fortalecer las capacidades institucionales -y de otros seres humanos que protagonizaran el proceso -la reconversión del aparato productivo, mejorar la competitividad, y diversificar el perfil exportador- que por cierto significa mucho mas que programar o presionar, devaluaciones monetarias sucesivas, “ a la carta” y en ocasiones paraliza o hace involucionar, a sectores enteros de una economía.
5. Inclusión social, redes solidarias, ciudadanía y gestión del talento humano
“En efecto estudiar es una tarea difícil que requiere una actitud crítica sistemática y una disciplina intelectual que sólo se adquiere con la práctica. Esta actitud crítica es precisamente lo que no genera la “educación bancaria”. Por el contrario, lo que ésta procura fundamentalmente es eliminar nuestra curiosidad, nuestro espíritu inquisitivo y nuestra creatividad. Así, la disciplina del estudiante, en relación con el texto se convierte en una disciplina ingenua, más que en una crítica esencial del mismo.”
Paulo Freire
La naturaleza política de la educación.
Ed. Paidós/MEC, 29. Madrid, 1990
La gente, la “chusma”, la “plebe”, el “pueblo llano” y su inventiva: ejes de la mutación paradigmal, responsables de la articulación glocalizada, y relanzamiento inclusivo de la calidad de vida, desde entornos empobrecidos y desesperanzados…? parece de locura -si se piensa en el paradigma de la producción masiva y el trabajo aburrido y repetitivo en el esquema fordista, de la cadena de montaje- pero es real, si asumimos el ser humano empoderado, como principal activo de las unidades productivas -independientemente de su tamaño, del volumen de capital y nivel de intensividad en uso de otro tipo de recursos o factores- como responsable del desarrollo de su capacidad de aprender y perfeccionar herramientas e instituciones, al tiempo de retroalimentarse de los encuentros con la verdad o interacciones –presenciales o virtuales- con el cliente.
Si en algún renglón, rama de la economía o lugar habrá competitividad -en alguna región, municipio, empresa o comunidad, al menos en la experiencia del Tercer Mundo- es porque empleados y empleadores se comprometerán: en un nuevo pacto o contrato social y psicológico, para reflexionar y actuar coordinadamente, hacia la innovación, el reciclaje socio-ocupacional, en la identificación de nuevas modalidades generadoras de valor, complejidad, percepciones de calidad, satisfacción y diferenciación, en estrategias de precios, canales de distribución y sistemas personalizables o flexibles de promoción, en cada producto o servicio local, en las coordenadas de un mundo interdependiente.
El principal obstáculo para que tal prerrequisito sea viable, descansa en de las presiones e instrumentalizaciones del liderazgo político - y sus partidos claro esta- por participar de forma parasitaria en la definición de los marcos de dicha agenda, o anudarla a sus apetencias de coyuntura, su devoción oportunista y cuassi religiosa, por el corto plazo.
Elemento que en ocasiones, no les impide ver el bosque de las oportunidades, desafíos y amenazas del tiempo presente, ni las urgencias de respuestas, en las demandas de toda la sociedad, por nuevos tipos de satisfactores que reconcilien el mundo del trabajo, la inversión y la necesidad de nuevos perfiles para las exportaciones de bienes y servicios, en un mundo complejo y despiadado, como el actual…el desfase de muchas de esas visiones, ancladas en algunos casos, entre los anos sesenta y ochenta, es un gran obstáculo a la definición y construcción de un proyecto de nación, inclusivo, en el escenario regional actual.
Reposicionarse en el entorno globalizado, como persona, municipio, producto, región, servicio, nación, continente o rama de actividad, resulta imposible de lograr, si no se cuenta con un plan macro y micro, de las metas y objetivos que se desean lograr, o si se carece de la creatividad, un proyecto de nación inclusivo, conciencia y compromiso ciudadanos, con el desarrollo humano sostenible, la educabilidad, la inteligencia, valores, sentimientos, cosmovisiones, actitudes y conocimientos, de las personas, en la esfera laboral.
Pese a lo promisorio del escenario anterior, el mismo no puede desenvolverse en condiciones de neoesclavitud, ni solo por la fuerza de la motivación patriótica – como suele ocurrir en múltiples programas, proyectos y actividades, en muchas organizaciones de voluntariado- de manera que los empleadores y el marco jurídico de las naciones, tienen que ayudar a definir un conjunto de incentivos, para el desempeño de excelencia, que permita garantizar la atracción, la retención y desarrollo de carrera de buenos prospectos. Una compensación justa, para los seres humanos involucrados, en cuyo escenario, convergen las políticas redistributivas, entre todos los actores concurrentes, en la creación de tal valor.
La imposibilidad de repetir, de forma sostenible en el siglo XXI, la división del trabajo, de la primera revolución industrial del siglo XIX -la fractura y contradicción entre el trabajo manual e intelectual- donde unos piensan y otros obedecen (Drucker, 1991), ejecutando acríticamente tareas de escasa calificación, repetitivas y aburridas, contradice capacitación y educación para satisfacer macrotendencias actuales orientadas hacia la personalización y la satisfacción plena del cliente, interno y externo, encarnadas por el llamado trabajador de conocimiento: respuestas adaptativas, in situ, en entornos multiculturales y de gran stress, el enriquecimiento de puesto, empoderamiento, soporte multilingüe, interacción con sistemas socio-técnicos, jornada flexible, teletrabajo, actuación en redes para el procesamiento de las prescripciones de desempeño “a la medida” de las expectativas del cliente, por ejemplo.
En el escenario laboral presente, superado en muchos casos la supervisión física o directa, tan tipica de la desconfiada relación del empleador con el personal en el siglo XIX y XX -similar a la fisica, del “gardeo bajo presión” en el baloncesto- para colocar en otra perspectiva, la educación a lo largo de toda la vida, la necesidad de que el empleado conozca e internalice los valores, las identidades , las metas, objetivos y cultura corporativas, como requisito para participar y contribuir en una empresa u organización, sumando o agregando valor a un puesto y proyecto, con mayor conciencia, responsabilidad, libertad, compromiso y motivación intrínseca para el logro de resultados, supone un nuevo acento, en: los perfiles de capacitación y las posibilidades de las personas -independientemente del lugar que ocupen en la jerarquía de organizaciones y empresas- retroalimentado por la confianza, la circulación y descodificación de informacion, actual, veraz y completa, de las buenas y las malas noticias, para la toma de decisiones, en un equipo de trabajo, en la sociedad y en la actividad privada.
El nuevo perfil de los empleados, dista mucho en ocasiones, de lo que producen los egresos del sistema escolar, incluyendo universidades, amarradas a las visiones docentistas, con escasa o nula inversión en áreas de interés estratégico su relacionamiento con otras organizaciones como el Estado, las municipalidades, las comunidades de base, los asentamientos urbanos y rurales, marginalizados o empobrecidos, las empresas y las instituciones de la sociedad civil, en la búsqueda de la cooperación y el dialogo interagencial, sobre desarrollo humano, demanda de educación y especificidades para la previsión del impacto de los cambios y tendencias actuales, sobre la calidad de vida, la educación, la recreación, el empleo y la familia.
La ausencia de un marco legal y administrativo, capaz de priorizar e incentivar el diseño de articulaciones, redes para el trabajo colaborativo, alianzas estratégicas y sus potenciales sinergias, entre educación y comunidad -educación y empresa, educación y sociedad civil, educación, derechos humanos y gobernabilidad- se explica gracias a las falencias en las políticas y presupuestos de investigación, acción social y extensión cultural, como resultado de la perdida de prioridad en tales áreas, en los últimos veinte y cinco anos, en muchas organizaciones, regiones y paises de América Latina.
La diferencia señalada en el párrafo anterior, aunque debería ser una exigencia, para la operación de universidades, en sentido general, históricamente se ha vinculado con más fuerza al rol y misión social de la universidad publica.
Los marcos de actuación de las universidades publicas -si se compara con la prolijidad de la producción y los marcos o líneas temáticas en esas mismas organizaciones hasta la decada de los 80s, aun con la crisis presupuestal- constituyeron en el siglo XX, no solo una hospitalaria acogida a invidivuos, que de otro modo no habrían podido sufragar el servicio de la educación superior a precios de mercado, ni disponían del tinglado de soporte para la emigración de zonas rurales o distantes provincias del interior, hasta la universidad, sino su lugar en el posicionamiento de visiones frescas, sobre la coyuntura, la capacidad de movilización y propuesta, representada por su personal y estudiantes.
La ausencia de los niveles de inversión social y gerenciamiento, adecuados, para que la universidad, tanto publica como privada -como institución por excelencia en los nodos del paradigma de la especialización flexible- se comprometa, con la sociedad mas allá, de las practicas ritualizadas de la docencia, para explorar el mundo otro de la actualidad o la prospectiva, implica el funcionamiento universal, en su seno de modalidades de contratación y estabilidad, garantes de una comunidad de este tipo, algo que el contrato por asignaturas, por año o por ciclo académico, esta por definición imposibilitado de garantizar, para la calidad, estilo y crecientes necesidades socio-profesionales de su personal.
La ausencia de una relectura actual sobre la función social de la carrera académica -de docentes, personal de investigación, investigación y desarrollo, extensión cultural y acción social- como explicación de las contradicciones de la planeacion de ofertas inclusivas y su empalme con la producción de riqueza, cohesión social y calidad educativa, termino en muchos de nuestros paises:
a)proletarizando a muchos de ellos, que trataron de sostener sus niveles de vida, en las condiciones que se encontraban, a mediados de los ochenta, al tiempo que la devaluación monetaria, reducía sus salarios reales, mediante la docencia, en múltiples instituciones, o vendiendo su fuerza de trabajo a múltiples empleadores (sector publico, privado, organizaciones de la sociedad civil), elemento que ha reducido la cultura y el espacio para la tertulia, amen de impactar negativamente en su propia, salud e higiene física y mental, reduciendo sus contribuciones al desarrollo socio-cultural y socio-económico, a la docencia, mutilando sus sueños y potencialidad e aporte, en áreas como la investigación, la creatividad, la mediación -o la visibilidad del otro- en la acción social, ante la mirada desconcertada o la inacción, como respuesta, de muchos de los tomadores de decisiones.
b) deteriorando la estabilidad y nivel de vida de sus dependientes, ascendientes y descendientes;
c) enmarcando sus posibilidades personales de consumo, reciclaje, retroalimentación e intercambio, dentro de las limitantes de la neopobreza, que corroe a importantes segmentos de los sectores de medianos ingresos, a causa del ajuste estructural o “terapia de shock” pautado por los organismos multilaterales;
d) arrastrando al pluriempleo, la emigración o el cambio de ocupación a recursos humanos escasos, altamente entrenados;
e) Desmotivándoles, por el modo en que tanto Estado, como el mercado, trataron a sus contribuciones al desarrollo humano, en y desde su perspectiva científica, técnica, humanística y tecnológica;
Quien mas perdió, con tales involuciones, deshilvanantes del tejido social, y favorecedoras de la reducción de mecanismos agiles, para el intercambio de experiencias multi y transdisciplinares, de varias generaciones del pensamiento latinoamericano y caribeño?
La población, en la medida en que se reforzaron los niveles de empobrecimiento del debate, incrementando de los niveles de stress, angustia e incertidumbre -para el ciudadanos y las organizaciones territoriales- en su comprensión y participación en los desafíos y oportunidades, presentes y el futuro, para el proyecto nacional, regional o municipal, en el presente paradigma.
También, en ese sentido nos hemos empobrecido, en la ultima generación.
de sus cinco sentidos, los niveles de atención, la flexibilidad, sus saberes y su propia subjetividad, se ven involucradas con el potencial comprador o usuario, en los llamados momentos de encuentros con la verdad (Zeithaml & Binet, 2004), en la prestación de servicios, lo mismo que a la diversificación de las ofertas locales de bienes y servicios, destinadas al mercado domestico, y eventualmente a la exportación, desde microemprendimientos, PyMEs y las industrias culturales, actuando en consorcio o alianzas estratégicas con unidades productivas de igual o mayor tamaño y nivel de complejidad estructural, en un proyecto, producto o servicio.
Los cambios en la manera en que se gestionan empresas y emprendimientos a nivel tanto macro, como en el caso de las MyPES, no vinieron dictados por la radicalidad de las tradicionales visiones o de la derecha, sino de la capacidad visionaria de quienes entendieron que era mejor jugar en equipos, si se deseaba operar de forma sostenible en el siglo XXI.
Contrario a las profecías apocalípticas del siglo XIX, hoy la motricidad del cambio descansa en el empoderamiento de las personas. Se apoya, precisamente en las necesidades y demandas del capitalismo globalizante, en la fase actual postfordista, de: nuevos perfiles de ciudadanía y de la especificidad del propio mercado de trabajo, para habilitar una persona, familia o comunidad, a efectuar una contribución significativa a la transición a la sociedad de la informacion, la comunicación y el conocimiento, en una sociedad pluralista, pero también en el desarrollo de nuevas competencias, para la resistencia simbólica, a fin de no dejar quienes somos, en la etnia, el género, en la lengua y la memoria colectiva.
Apoyar y encontrar mecanismos para brindar solidaridad, a los núcleos o colectivos, mas rezagados en sus opciones de participación, es un imperativo mundial de la democratización y la modernización de las sociedades; mientras que vivir coexistiendo, con el cambio, con los sujetos emergentes- en la visibilidad mediática, lo mismo que en el territorio de la cotidianidad- como si los nuevos marcos simbólicos y referenciales no existieran, como si ninguna modificación substancial, en las relaciones sociales, hubiera ocurrido en la cultura y las subjetividades de América Latina, Caribe y Tercer Mundo, en los últimos cincuenta años, justifica en parte el despertar y el malestar de quienes desde las elites mas tradicionales, se preguntan:
“Cómo es que los mas pobres, siendo subempleados o desempleados, menos escolarizados, sin mi educación, prestigio y antecedentes familiares, quieren ahora, aspirar y consumir, para vestirse, vivir, divertirse, comunicarse, relacionarse, usando no el trabajo, ni el estudio como canales para sus aspiraciones; sino la violencia, arrebatándome, lo que en una vida de trabajo, estudio, inversión o sacrificios, he construido con mi familia?”.
“Quién y cómo les puso a los jóvenes, tales ideas en la cabeza: además de votar, ser tratados y respetados como personas, ahora también ´ hay que dejarles´ , consumir y aspirar a conquistar las estrellas, como opción para su felicidad, a costa de violar la ley, mi derecho de propiedad y las normas de convivencia?”
“ Por qué no se resignan a lo que son, como sus padres y abuelos, en generaciones anteriores, entendiendo que fuera de la comida, el consumo de artículos o servicios de moda o lujo, como el ocio, son para gentes que trabajen y produzcan, no para todo el que lo desee, desde la vagancia, la mendicidad o la criminalidad?”
“Es que no entienden que somos un país pobre, que no pueden creerse todas las promesas de la publicidad, que deben saber cual es su lugar, moderar sus apetencias, que no tienen ninguna posibilidad, ni derecho, para llevar sus exigencias, hasta el punto del consumo igualitario, puesto que no trabajan, ni hacen nada útil, o socialmente valorado?” Es que si no saben o no pueden esperar su oportunidad?”
“Si esto sigue como va, entonces no queda otra solución, que “la mano dura” contra la delincuencia y la criminalidad, capaz de devolvernos la ciudad y la tranquilidad a mi y a mi familia, y a todos los que producimos riqueza, para la vuelta a la normalidad, sacándonos de esta pesadilla, de la incertidumbre y el riesgo, en la seguridad ciudadana?”
Las condiciones, objetivas y subjetivas, de los sujetos identificados como niños y jóvenes, lo mismo que los variados tipos o perfiles de familia, en el siglo que recién inicia, demandan como deber y como derecho, privativo e irrenunciable, de los gobernados, nuevos códigos interpretantes de su propia realidad, en paralelo con propuestas para el autodesarrollo a lo largo de toda la vida, las destrezas, experiencias, competencias, para hacer del pensar con cabeza propia, los 365 días del año y en la totalidad de esferas de la vida en que pudieran ser afectados, negativa o positivamente: su apuesta vigilante y personal.
Ventanal abierto, para encontrar la solidaridad y la afinidad, siempre parcial y difusa, con el otro, conviviendo en circunstancias similares, consolidando el tejido lacerado de nuestras sociedades, para vencer la distancia y recursos disponibles, al comparar los propios con los disponibles por parte del liderazgo visible de la sociedad.
Acompañamiento que promete nuevas multivocidades, como enriquecimiento de las percepciones y certidumbres, del vivir en sociedad, en su ilimitada agenda para la superación de instrumentalizaciones, estereotipos y prejuicios, con la participación de todos y todas.
Las brechas, oportunidades y espacios para la propia supervivencia y desarrollo poliarmónico de la personalidad y el ejercicio comunitario de la inclusión sociales, actual y futuro, de cada uno de los gobernados y gobernadas, depende de ello. No hay sacrificios, contribuciones o visiones que sobren, o sean prescindibles, en el paradigma de la complejidad y la incertidumbre.
El calculo costo/beneficio, no siempre serán expresiones no siempre visibilizadas en nuestros respectivos proyectos de nación, oficiales, como aportes a la búsqueda de la verdad y el fortalecimiento del proceso democrático, desde abajo, en la periferia de las visiones hegemónicas y domesticadas, del pesimismo o el desencanto para encarar nuestro propia cotidianidad comunitaria, escindida, conflictuada, complejizada, inconsistente en muchos momentos, sin renegar a la capacidad de escucha y debate con el otro/a.
Infancia y juventud desde el lugar de los actores, sus subjetividades y sus organizaciones emergentes, en función de sus agendas vitales, nivel de empoderamiento en y para la diversidad e identidades múltiples, para el servicio y la reflexión comunitarios sobre sus problemas, perfiles, aspiraciones, alcances y limitaciones efectivas en el ejercicio de sus derechos, de estos sectores socio-culturales, como sujetos de derechos específicos, reconocidos por la normativa supranacional o multilateral, lo mismo que por la Constitución, a principios del siglo XXI, en el Caribe y el resto del continente.
6. Migración paradigmal de la estrategia suma-cero, a la inclusión social como estrategia: ganar-ganar. Percepciones, intuiciones y prospectivas para superación de la violencia, en una cultura-sociedad, asimétrica en oportunidades y pluralista, en lo jurídico-político
“ (…)del mismo modo que el capital se ha globalizado, algo semejante ha ocurrido con el conocimiento (...) “la sociedad actual esta basada en conocimientos, estos penetran todas las esferas o niveles, o bien son reemplazados por otra forma de conocimiento (…) su finalidad esta marcada por su relación directa con la fuerza productiva (…) los conocimientos son formas de poder, ya que inauguran un nuevo sector de la producción: la producción de conocimiento” (Didriksson, s/f). (…)los productos generados por tecnologías altamente sofisticadas, tienen una inversión de 30 % (en promedio); el resto se deriva del trabajo intelectual humano (…) las tecnologías intensivas en conocimientos científicos son una de las mas importantes fuentes de competitividad (…) los fuertes aumentos en la productividad, dependen del conocimiento científico derivado de las ciencias físicas, químicas, biológicas y administrativas (…) este esquema ha definido el papel y la importancia de las instituciones de educación superior(…) Los niveles de inversión se vinculan fundamentalmente a las áreas de investigación y desarrollo (I+D) (…)esta estrategia se traduce en un conjunto de acciones en las que la investigación básica y aplicada tiene un amplio reconocimiento que se traduce en (…) apoyo financiero sistemático de los gobiernos y de la industria (…)”
Alma Herrera Márquez
“Formación científico-profesional: propuesta para la Universidad Publica de México”
Ap. Rev. Perfiles Educativos, Enero-Marzo, No. 71. Ed. Centro de Estudios sobre la Universidad, Universidad Autónoma de México (UNAM), México, 1996, pp. 6-7, citando a A. Didriksson en: “El complejo académico industrial. La universidad al borde del siglo XXI”. (Negritas y sombreados son nuestros…)
La carencia de intersticios apropiables, transparentes, viables y masivos, para el empoderamiento de niños y jóvenes en la creatividad, y el involucramiento de la sociedad, mediante las comunidades de base, aliadas, beneficiarias y sostenedoras por excelencia de eventuales políticas públicas inclusivas, que pudieran surgir, para superar, al menos en los temas “infancias” y “juventudes”: la sordera o la miopía en relación a su complejidad y especificidad; el reduccionismo, la improvisación, la incoordinación de iniciativas, el protagonismo, la invisibilización mediática y en la agenda publica, de la gravedad o prioridad de estos temas; el esquematismo tieso de quienes se autoproclaman poseedores de todas las respuestas o la verdad sin fisuras; las visiones ciclópeas o unidireccionales, el culto faraónico a la personalidad incrustado en la cabeza de muchos de nuestros “caciques” rurales, gamonales o líderes, regionales o nacionales -y de sus adherentes mas cáusticos, acríticos y sectarios, en las pragmáticas patrimonialistas y clientelares de la gestión pública- durante los siglos XIX y XX, constituyen algunos de los factores que explican el hecho de que una parte de la población -particularmente de los sectores mas excluidos- acorralados por las contradicciones existenciales y no viendo a la vista en el corto plazo, iniciativas relativas al proyecto de nación de mediano y largo plazo, capaz de incluirles -desde la provisión de medios de empoderamiento, para el ejercicio de sus derechos ciudadanos, como la educación, la financiación de microemprendimientos o el empleo, para la supervivencia- apuesten por las violencias, como medios de satisfacción de necesidades, económicas, simbólicas, lúdicas, de reconocimiento y visibilidad, sociales.
Mucho más que la vieja preocupación por la fuga de cerebros (brain drain), y su impacto en el endodesarrollo, aún en condiciones de interdependencia de las culturas y sociedades, “enchufadas” a los desafíos de adaptación a los imperativos globales -y quizás a causa, específicamente de esas mismas exigencias- hoy, creemos ha llegado la hora de mirarnos por dentro, como municipios, regiones o paises, a fin de construir un tanteo hermenéutico -arrimando múltiples miradas contingentes, micro relatos, cuyo encadenamiento procede de culturas, disciplinas y sociedades, articulados por un marco valórico de equidad, solidaridad y participación comunes, como únicos criterios de inclusión- orientado dejar en libertad al lector/a, en su apreciación del grado de dilapidación de potencialidades del capital humano (humanware), rural y urbano, a partir del movimiento emergente de la opinión pública, que preconiza, y parte –consciente o inconscientemente- de la premisa de que existen seres humanos “deshechables” o prescindibles, como un kleenex, en el proceso de transición hacia la sociedad de la informacion, la comunicación y el conocimiento, al tiempo de dejar aflorar una visión menos estridentista como propuesta integradora, como simple intuición de autor, sin pretensiones de dar por concluido un debate, que recién comienza, a lo interno de estos marcos de referencia, en República Dominicana, por ejemplo.
Los “sujetos desechables”, no son una construcción mítica de algún novelista o aeda delirante, sino que a tales dantescas visiones, conduce la apresurada reacción de algunos, en los últimos días, levantando banderas en pro pena de muerte, en paises caracterizados por: a) gran fragilidad y retraso en el desarrollo de la institucionalidad democrática; b) diversos grados de hipersensibilidad por parte de las élites, al momento de recibir, procesar, reciclar o retroalimentarse ágilmente, de las propuestas o críticas de la disidencia ciudadana, en la confrontación de evidencias, discursos, enfoques o visiones de país; c) contextos de tensiones e interferencias entre los poderes públicos; d) su visceral tercermundidad; e) la provisionalidad en las “reglas de juego”. Todos los anteriores son riesgos para los derechos humanos, si en una díscola y eventual decisión el legislador, lograra decantarse en tal sentido.
El problema de la fuga de cerebros, junto a la dificultades del sistema educativo, para prever los giros de los perfiles demandados por los empleadores para los futuros empleados, como quien usa una bola de cristal, en el paradigma de la incertidumbre: el desencuentro entre currículo educativo y mercado de trabajo, constituyen problemas estratégicos, que pocos analistas, dejan de priorizar, puesto que en el primer caso, la inversión en tales recursos humanos ya esta completa, el fruto en este caso está maduro, “y uno por su mejoría hasta su casa dejaría” como dice el refrán… en el caso del segundo, problema “sólo Dios sabrá”, parece ser la actitud de la sociedad, cabizbaja, cruzada de brazos y con la mirada perdida, pensando para su propio coleto.
No obstante, por estos días nos asaltan otras interrogantes, vinculadas con lo que algunos estudiosos han denominado, la “dialéctica de la negación del otro” (Calderón, Hopenhayn y Ottone 1993; Hopenhayn, 1998), en la medida en que guardan relación con el perfil de la mayoría de nuestra población – aquellos que no se ha ido aún de su país, y probablemente, nunca alcancen la puerta de salida, que supone la emigración internacional, documentada o indocumentada- de ahí, la pertinencia de las siguientes cuestiones, el eventual rol y espacio, de quien se quede o aspire a quedarse a vivir en su país de origen, durante y después de la transición paradigmal, como sujetos -actuales o potenciales- desde la perspectiva de la inversión social en el endodesarrollo local, así como en su contribución empoderante, en el sostenimiento de procesos de cambios cualitativos, para su `propia la cotidianidad comunitaria:
Qué tipo de herramientas de supervivencia estamos proponiendo a las personas, para que cultiven un entorno de oportunidades y realizaciones: en su capacidad y actitud de perfeccionamiento del “aprender a aprender”? Cómo incentivaremos valores claves para la supervivencia como la solidaridad, la libertad, la autonomía, la creatividad, la participación y el compromiso, desde la sociedad, a favor con las personas -y sus cerebros- que aún están por nacer y a los ya nacidos?
Cuál es el proyecto inclusivo de nación, que pretendemos representar y ayudar a construir, en este principio de siglo y de milenio? Cuáles son los insumos con que estamos retroalimentando a los sujetos acorralados por la realidad, y sus seculares asimetrías, desventajas o vulnerabilidades, para que alcancen a superar la barbarie, implícita en la cultura de las violencias, como opción a la solución de conflictos o carencias, allí mismo en los entornos insalubres en que están naciendo, creciendo y reproduciéndose?
Serán acaso, la profundización o complejización de la segregación espacial, la radical diferenciación en el acceso a los servicios y a los medios de vida, soluciones que contribuyen, a la superación pacifica de los conflictos sociales, como al disfrute, en condiciones de seguridad ciudadana: del legado presente en el patrimonio, tangible e intangible, de nuestros municipios y ciudades, o la circulación libre por nuestra geografía?
Cuáles son las garantías o previsiones efectivas, el ejercicio de sus derechos, para familias, niños y jóvenes viviendo en contextos particularmente difíciles o de vulnerabilidad, en lo relativo a su inserción socio-cultural y productiva, de que disponen nuestras sociedades, al día de hoy?
Sobre qué bases se plantean la sostenibilidad de tales garantías o previsiones efectivas como sujetos de derechos, de las actuales y futuras generaciones, en nuestros paises? Como incidirían tales previsiones, de las políticas públicas, en el incremento o decrecimiento de la violencia urbana?
Cómo puede la pena de muerte, ayudar a construir un circulo virtuoso, para romper la exclusión y participar en la sociedad pluralista, para quienes tienen menores oportunidades de acceso a informacion privilegiada, y por tanto: menores probabilidades de acertar, en la orientación de sus decisiones, para la construcción de un futuro participativo y prospero, a nivel individual o familiar?
La visión airada o emocional de una parte de los actores y actrices sociales -vertida en los medios de comunicación, en un momento de crispación, impotencia y dolor- no debe en todo caso, pretender deshumanizar, ni a la victima, ni al victimario, quien pese a su deuda con la sociedad organizada, aún conserva la condición de persona humana.
La pena de muerte es la solución fácil, puesto que no supone más inversión social, que la referida a tal ritual vengativo, por demás ineficaz, a manos de los órganos de la sociedad. Aísla “quirúrgicamente”, para siempre al sujeto de la sociedad -de los demás factores coincidentes con el entorno familiar, socio-cultural, afectivo, relacional y económico- que le golpeó, le frustró o le entrenó, en las habilidades, para desbordar el marco de la convivencia, contra el otro. Tal solución, se caracteriza por no hacer preguntas, a los sobrevivientes, testigos mudos del proceso, ciudadanos comunes y corrientes, sobre qué falló en el tejido social: “El sistema está perfecto, intacto. Quien falló fue el individuo”, parece ser la respuesta inequívoca.
La supresión de individuos, con justificaciones legales, que cercena para siempre, un cúmulo indeterminado de posibilidades, para la perfectibilidad social - como la sistematización de las experiencias vividas; su potencial contribución a: la prevención, la intervención, la memoria social, el aprendizaje, la terapia, la investigación, el arrepentimiento, el mundo underground, la vinculación eventual del sujeto, con los responsables de la autoría intelectual de su accionar “los peces gordos”- a partir con el enfoque multidisciplinar de su caso, en la interacción con los operadores profesionalizados del sistema penitenciario.
La sociedad es la gran perdedora, cuando se opta por cortar un nodos de una red subterránea, a las vías de acceso para siempre, a una fuente irrepetible de preguntas y respuestas, abriendo la posibilidad a que solo los chivos expiatorios, las cabezas de turco, terminen pagando tal precio extremo, en las redes delictivas transnacionalizadas, actuales.
La premisa de la cual parte el sector de la sociedad que percibe en la gravedad de un delito o comportamiento inadmisible socialmente, como para ser retribuido o compensado con la pena capital es el sujeto estigmatizado, como desechable: Seres humanos, imposibles de reciclar como para que la sociedad pueda confiar en que ellos y ellas, gracias a los frutos en la modificación de valores, actitudes, niveles de empleabilidad y prioridades de interacción con la comunidad, implícitas en sus respectivos talentos y competencias reformulados, por la acción regeneradora de la educación, las artes, los deportes y los oficios, combinado con la inversión social, para su reinserción en entornos no insalubres.
Seres humanos “defectuosos” en grado tal que resulta imposible su reeducacion y reinserción socio-cultural. Una derrota visceral de la sociedad, de las agencias de socialización, de las agencias de persecución y del sistema judicial, en suma. Una visión contemporánea, de los actos contra las minusvalías y los derechos portados por tales victimas, en las antiguas ciudad-estado helénicas.
Hoy, miles de años después de la desaparición de Esparta, en otro contexto económico, social, científico y cultural, la negación de una segunda oportunidad, la sordera de nuestras sociedades a permitir al infractor no reincidente, lo mismo que a los sujetos en estado de vulnerabilidad, espacios de libertad y auto expresión, como para articular contribuciones enriquecedoras de los debates ciudadanos y en el mundo del trabajo -en cuantía y calidad para influir en la definición del presente y al futuro de nuestras naciones y municipalidades- pone en evidencia, nuestra loca carrera por alcanzar los nuevos paradigmas: descalificando al otro, apoyados sólo con las elites ilustradas o en quienes entendemos y defendemos como las vanguardias del pensamiento innovador en cada localidad, abogando por la solución final, la destrucción física del diferente, asumido como lastre o “peso muerto” que nos impide volar al Olimpo de nuestros narcisismos; la duplicidad de los esfuerzos interagencias y la visión de corto plazo, en el abordaje, responsable y definitivo, de este ubicuo y espinoso problema, con innegable impacto en la cotidianidad de la familia, la niñez y la juventud en condiciones de vulnerabilidad.
7. Del olvido del efecto del péndulo, en la vida de las sociedades…La democratización y la modernización inclusivas, implican más que trivia, pan y
circo
“El debate jurídico en torno a Napster hace aflorar un punto muy interesante, tanto en los regímenes de copyright anglosajón como en regímenes latinos de derechos de autor: la cuestión de la compatibilidad entre la libertad, la gratuidad de los usuarios y las condiciones de reproducción de esta libertad. Para que el saber se reproduzca y crezca, es menester que los cerebros que producen ese saber vivan, y vivan libres (…) en la edad del capitalismo cognitivo, remarcar que la obra o creación no es separable de su consumo (contrariamente a las mercancías standard), de una actividad de conocimiento que le confiere cada vez su sentido. Lo que determina el derecho moral de un creador o autor a oponerse a tal o cual uso de su actividad es el destino, la intención patente de la obra.(15) El derecho material de propiedad se encuentra subordinado al derecho de saber, de conocer.”.
De qué forma creemos que, con pedir a las autoridades, la instauración de la pena de muerte, realizamos una contribución al desarrollo sostenible o a la creación de una cultura de paz y convivencia, cuyo único beneficio simbólico, es la catarsis social hija del temor, un revival de los instintos mas perversos, irracionales y primitivos, un regreso a la caverna, a la ley del Talión, capaz abre las puertas a toda suerte de injusticias o discriminaciones, al tiempo de incrementar la frustración colectiva y la espiral de violencia?
La desconexión de las instancias que tienen en su mano la solución del problema de la violencia, fracturando la construcción de espacios dialógicos entre comunidad de base (víctima por excelencia de la percepción de inseguridad) y tomadores de decisiones, crea una brecha de desinformación o ruido en el intento de un proceso comunicativo transparente, capaz de abrir las puertas al rumor, las inexactitudes o a la instrumentalización del ciudadano y de la opinión pública, en la medida en las practicas anteriores, a las que nos acostumbramos desde la infancia temprana, a lo largo del quehacer institucional en el siglo XX, no parecen tener un futuro asegurado en la efectividad si se carece de las dosis de humildad, esenciales para cualquier iniciativa colaborativa que resulte eficaz; sino que, tales hábitos y valores exclusivistas, mas bien sirven de combustibles -y excusas- a los déficit tanto en los presupuestos –de programas y proyectos del sector privado y organizaciones de la sociedad civil, del gobierno central o las municipalidades- como en las cuotas de atención, sobre las causas y los efectos de la violencia urbana producida -o padecida- por, en y/o contra niños o jóvenes, luego que un caso saltara a las primeras planas mediáticas, derivando en asombro, consternación y luto en República Dominicana, durante las últimas semanas, como resultante fatal de la inseguridad ciudadana.
La evidencia cotidiana relativa al carácter transversal y pandémico – en paralelo con el desconcierto oficial, provocado por la complejidad de sus manifestaciones- de las violencias, en el mundo, como en el Caribe y América Latina: obliga a hacer algo más que hablar, reaccionar emocionalmente en el vacío, o demandar el incremento de las tecnologías, personal o presupuestos invertidos en reprimir, la conducta antisocial o desviada.
Cada ciudadano/a, debería, en el marco de sus posibilidades, hacerse algunas preguntas, motivar una reflexión en las organizaciones de las cuales participa, para averiguar, qué factores han impedido el desarrollo de una cultura de paz y convivencia, en su propia comunidad. Y luego utilizar los canales de interlocución, con la sociedad en su conjunto, para demandar que se haga algo distinto con el problema, puesto que muchos de los caminos recorridos, han demostrado su desfase e infuncionalidad, para servir de soporte a los derechos de los ciudadanos, tanto en su vida privada, como en el conjunto de las actividades que realizan.
El mundo está cambiando, tan rápido y en tantos órdenes, que en ocasiones nos resentimos a procesar, o nos falta tiempo o velocidad de proceso, para seguir sus giros tumultuosos: por qué resignarnos entonces, al inmovilismo o a la ritualidad, en los modos de tratamiento o abordaje de los problemas de la infancia, la juventud y la familia?
Nos hacen falta otras miradas, informaciones, consideraciones e inversiones, más diversas, de más largo aliento, en paralelo con un espíritu y prácticas más receptivos en la articulación de posturas, responsables e informadas, para mejorar las condiciones estructurales, que hacen factibles estos hechos bochornosos y lamentables. No basta en el momento actual, con quedarnos cacareando en la superficialidad de los efectos, en la naturaleza de las víctimas, sino mirar hacia donde, tradicionalmente, no queremos mirar: nuestras estructuras caducas y asimétricas, institucionalmente violentas, como estimulantes y legitimadoras de la consumación de este proceso.
El victimario, como el coronel de la novela, casi nunca tiene quien le escriba.
Pero, quién es el victimario? Quién alteró la paz y la convivencia fraterna, solidaria y civilizada, la circulación equitativa de oportunidades, inicialmente? Resulta penoso, cuando el análisis y las prospectivas, se diluyen en quién fue primero, la gallina o el huevo.
Tanto los medios de comunicación y la realidad cotidiana de, en y para los sectores marginalizados y empobrecidos: demandan respuestas consistentes e impostergables, no pantomimas mediáticas o respuestas comunitarias emocionales, al menos en opinión de quienes defienden, profundizar y preservar, el Estado de derecho.
Como correlato de todas estas cuestiones de la juventud y la infancia, existen otros elementos menos visibles y diferenciales de la atención prestada por los medios al pus, al síntoma, expresado en el crimen violento, el robo de un bolso o un celular, para explicar por qué la segunda generación de migrantes de las zonas rurales a las urbanas, en paises como Republica Dominicana, ha visto cerrarse el espacio de inserción laboral y educacional, en nuestras ciudades, fenómeno que se repite, con sus colores y matices locales en muchas de las grandes ciudades latinoamericanas, en las ultimas décadas del siglo XX.
8. Lecciones de la vida cotidiana (1970-1980)
"(...) Un día supe que la ciencia no es verdad. No recuerdo qué día, sí el momento. El Dios del siglo XX ya no era Dios. Había un error, y parecía que nadie en la ciencia dejaba de cometerlo. Decían que todo era verdadero o falso... Los científicos podían errar en las matemáticas y en la lógica. Y eran capaces de mantener su error con toda la pompa e intolerancia de una secta religiosa"...
B. Kosko
Hace poco mas de veinte y cinco años, salimos de una crisis en el modelo de desarrollo, fundado en el monocultivo de exportación, la cual inicio con la primera gran alza de los precios de los combustibles fósiles por parte de la OPEP, en paralelo con la perdida de los precios internacionales atractivos para nuestros principales productos de exportación (cana, café, cacao), para aquel entonces. No cerramos el país, ni lo despoblamos por la existencia de una dificultad, como ocurrió con las elites residentes en siglos anteriores.
La gente que se quedo aquí, para dar la pelea aquí y no verse expulsada de su tierra por la adversidad, la corrupción y la represión política, creía en el futuro del país, en sus recursos; y por consiguiente, trabajó- aun desde el anonimato o la clandestinidad, corriendo altos riesgos- en muchísimos casos, muy altruistamente, para que el proceso democrático, alcanzara un nuevo dinamismo, a contrapelo de los pesimistas y agoreros de siempre. Hoy cuando todo se compra y se vende, quizás sea sano volver a reconstruir la historia de esas experiencias.
Cómo logro impulsar las reformas y el cambio social: la generación anterior, del liderazgo juvenil e infantil dominicano?
- Defendiendo la educación publica -la escuela y la universidad publicas- como opciones de construcción identitaria, tanto laboral, como ciudadana, para quienes en modo alguno podían incorporarse a las ofertas privadas de servicios educativos, dadas sus condiciones socio-económicas individuales, y del background de sus respectivas familias.
- Con el apoyo territorial del movimiento clubístico, gremial y sindical, así como el desarrollo de propuestas organizativas para estudiantes, de educación media y universitaria, en la movilización de los sectores más sensibles a la agenda de democratización y la modernización de la sociedad en su conjunto.
- Asumiendo que como personas, organizaciones constituyentes de la nación, tenían el derecho y el deber, de pensar con libertad y pagar el precio de esa libertad, para merecerla, o careceríamos de la dignidad necesaria, para aspirar ser escuchados o atendidos en nuestros reclamos, demandas y aspiraciones.
- Asumiendo la construcción del presente y la visualización de un futuro mas próspero e inclusivo, sin abjurar del legado del pasado, en materia de valores, sueños, ideales y causas.
- Ensayando un modelo nuevo de desarrollo, fundamentado en zonas francas, agro exportación no tradicional (flores, frutas, vegetales) y ulteriormente, remesas de los migrantes, radicados en el exterior, sobre todo EUA, Venezuela e islas del Caribe.
- Con un gran espíritu de unidad y compromiso para el cambio.
- Capacitando personas, a fin de que se incorporaran, al mercado de trabajo y a las facilidades urbanas, pese a sus orígenes campesinos, iniciando un proceso de descampesinización, que se prolonga hasta las nuevas generaciones de migrantes actuales, en los sectores empobrecidos o marginalizados.
- Ayudando a ampliar el espacio de los sectores de clase media, cívico, militar y profesional, sobre todo urbana.
- Creando condiciones mínimas para reubicar los desalojados y desplazados, traídos a las principales ciudades, por los frutos del llamado ´desarrollo cosmético´ de la época.
- Cambiando estilo de administración pública y el perfil del régimen de turno, el cual como expresión bonapartista de la transición de postguerra, por su naturaleza y compromisos, impedía el desarrollo de industrias que demandaban libertad y respeto a los derechos humanos, como el turismo.
- Sentando las bases institucionales, para que quienes eligieran este destino-país, no sintieran el temor a ser victimas de la inseguridad y la intolerancia política, como parte de una experiencia y emociones “extras”, en sus vacaciones y sus recorridos por valles, montañas y playas.
- Sentando las bases para que no existiera la persecución, el exilio o la deportación, por cuestiones ideológicas, de creencias o de conciencia, contra las mi |