|
| |
La intervención temprana y el papel de la familia
Resumen: Resulta antagónico hablar de un problema infantil sin abordar paralelamente a la familia y al conjunto de condiciones socioambientales en que ésta está inmersa, sobre todo si se tiene en cuenta la unidad mínima de riesgos y tratamiento. Es indiscutible además el papel protagónico de la familia en el desarrollo de los hijos, el que innegablemente resulta insustituible.
Publicación enviada por Ángel Luis Gómez Cardoso y Olga Lidia Núñez Rodríguez
Introducción
Resulta antagónico hablar de un problema infantil sin abordar paralelamente a
la familia y al conjunto de condiciones socioambientales en que ésta está
inmersa, sobre todo si se tiene en cuenta la unidad mínima de riesgos y
tratamiento. Es indiscutible además el papel protagónico de la familia en el
desarrollo de los hijos, el que innegablemente resulta insustituible. Por tal
motivo las acciones que se proponen intervenir tempranamente no sólo van
dirigidas al niño, sino ante todo a la familia y a ésta en su interacción con
los factores de la comunidad, en el ámbito natural en que todos los integrantes
de la familia desarrollan la mayor parte de sus relaciones vitales.
El éxito en el trabajo en la primera infancia depende de la detección rápida
de los menores que presentan alguna Necesidad Educativa Especial (NEE) que les
dificulte un desarrollo normalizado. Cuanto antes se detecte el problema, es
posible la implementación de una estrategia de intervención con mayores
posibilidades de éxito. Indudablemente resulta importante una adecuada
coordinación con el MINSAP, en vínculo estrecho con el MINED, a fin de
detectar aquellas madres embarazadas y consideradas como factor de riesgo obstétrico
y a los niños ya nacidos con algún indicador que hable a favor de la presencia
de NEE de cualquier tipo; sólo así la detección temprana es rápida y
efectiva y consecuentemente poner en marcha un programa amplio de intervención
que actúe sobre el niño, pero que sea capaz de aglutinar y orientar a los
padres y a toda la familia en general, de modo que las consecuencias
desencadenantes del trastorno sean lo menos traumáticas para el niño como para
la familia lo menos lacerantes posible.
En los inicios, la Estimulación Temprana (ET) se centró en la intervención
focalizada en el infante, tomando como base la Neurología Evolutiva, la Teoría
del Aprendizaje o la Sicología Maduracionista, pero posteriormente se fue
valorando y teniendo en cuenta el papel de los padres a partir de las
investigaciones relativas a la interacción padres-hijos minusválidos.Actualmente,
casi todos los programas de intervención temprana contemplan el papel protagónico
de los padres; es decir, su participación no es de simples mediadores en el
proceso interventivo, sino como destinatarios de la misma.
El rol de los padres dentro de los programas de atención temprana ha sido uno
de los aspectos más discutidos. Muchos han sido los autores que han señalado
las ventajas de la participación de los padres en los referidos programas y
coincidentemente han señalado como regularidades que:
- La intervención sobre el niño se realiza cuando se comienzan a establecer
los patrones de interacción y antes de que las tendencias motivacionales se
alteren o aparezcan deficiencias graves ante interacciones no reforzantes.
- Son intervenciones individualizadas, lo que facilita la adaptación del
programa diseñado a las necesidades y contexto cultural de cada familia.
- Esta individualización se ajusta además a cada niño, porque se adapta a su
propio ritmo de progreso.
- Se ven favorecidos la generalización y el mantenimiento de los aprendizajes.
- Existe un acceso permanente y constante al comportamiento del menor, porque
los padres constituyen los reforzadores naturales.
De crucial importancia resulta la labor social o las visitas a los hogares como
vía para el trabajo directo con la familia. Esta modalidad posibilita:
- La observación directa sobre el entorno natural en que se desenvuelve el núcleo
familiar, sobre todo de aquellos miembros que guardan un vínculo estrecho con
el niño, pero que sin embargo no participan del programa interventivo que se
desarrolla fuera del hogar.
- Las observaciones al niño en las cuestiones de atención diaria a éste.
- La adaptación de las actividades previamente diseñadas y que cambian en
dependencia del curso que tome cada actividad desarrollada.
- Observar y valorar el entorno físico donde se desenvuelve el niño.
- La implicación de aquellos familiares que generalmente no pueden participar
del programa, disminuyendo la posibilidad de abandonar el programa por parte de
familias con bajas motivaciones (Bailey y Simeonsson, 1988).
En relación al nivel de implicación de los padres en los programas de ET han
existido varios modelos:
- Modelo centrado en el entrenamiento a los padres, con énfasis en el
desarrollo del niño y en los padres como terapeutas.
- Modelo terapéutico, centrado en los padres y cuyo objetivo central es el de
prestar apoyo y orientaciones a estos para que puedan hacerle frente a las
reacciones comporta mentales del hijo.
- Modelo basado en la interacción padre-niño, centrado en el hecho de fomentar
la relación padre-hijo interviniendo sobre ambos.
Una cuestión necesaria para la implementación de cualquier programa de ET es
la motivación de todos los implicados, pero esencialmente de los padres, de ahí
que la motivación más que un requisito, constituya el objetivo central del
programa de intervención y un indicador para la evaluación de su eficacia.
Resulta además condición indispensable precisar en qué grado, de qué forma y
cómo la participación de los padres repercutirá en el desenvolvimiento del
menor.
Sobre la base de los resultados que se obtengan del avance o no de los niños y
del rol que desarrollan los padres en el programa de intervención, unido a los
cambios emocionales de éstos en correspondencia con la evolución o involución
de sus hijos, se precisa de ir efectuando adecuaciones al programa; de ahí su
carácter flexible ante los cambios que puedan producirse en variadas
direcciones.
La literatura recoge con particular énfasis lo relativo al funcionamiento de la
familia y al respecto se plantean varios modelos desde diferentes aristas y con
matices diferenciadores, pero uno de los más representativos es el de Dunst
(1988) y el que se sustenta en los siguientes principios:
- Para promover el funcionamiento positivo del niño, sus padres y su familia,
los esfuerzos de la intervención deben centrarse en las necesidades,
aspiraciones, proyectos personales y prioridades identificadas por la familia.
- Para aumentar el éxito de los esfuerzos dirigidos a cubrir las necesidades,
es necesario utilizar los valores y capacidades del estilo de funcionamiento
familiar existente como base para promover la habilidad de la familia para
movilizar recursos.
- Para asegurar la disponibilidad y adecuación de los recursos a las
necesidades, se debe poner el mayor énfasis en fortalecer la red social así
como promover la utilización de fuentes potenciales (aunque a veces ocultas) de
apoyo y de ayuda.
- Un objetivo prioritario es aumentar la habilidad de las familias para su
autosatisfacción a la hora de atender sus necesidades. Para ello deben
emplearse comportamientos de ayuda que promuevan en la familia la adquisición y
uso de la competencia y habilidades necesarias para movilizar recursos.
De cardinal significación resulta la atención a los problemas cognitivos y
emocionales de los miembros de la familia para que el programa de intervención
diseñado sea eficaz y facilite la preparación adecuada de éstos para el
trabajo con el niño, su mejor entendimiento y el logro de conductas familiares
que propicien poco a poco la eliminación o atenuación de los desajustes
emocionales que pudieran haber aparecido con la noticia del diagnóstico del niño.
Al aludir al momento de la información acerca de la NEE que presenta el menor,
se hace necesario tener en cuenta las siguientes recomendaciones:
- Dar la noticia de manera oportuna y con explicaciones claras y convincentes en
presencia de ambos padres.
- Ser honestos con los padres, no fomentar falsas expectativas en relación con
la conducta evolutiva del hijo.
- Explicar los criterios diagnósticos sin términos muy profesionales que
impliquen la no comprensión del tema.
- No mostrar enfado ante posiciones defensivas de los padres.
Escucharlos con agrado y lograr una empatía que favorezca la comunicación de
estos con toda espontaneidad y sinceridad:
- En ningún momento adoptar posturas de culpabilizar a nadie por la presencia
de la NEE del menor.
- Tratar de fomentar nuevos encuentros con otros miembros de la familia en aras
de evitar que los padres tengan que hacerlo y se creen situaciones estresantes.
- No adoptar posiciones de lástima y compasión, sino mostrar comprensión y
posibilidades reales de ayuda profesional.
- Dedicar el tiempo necesario y satisfacer todas las dudas e inquietudes de los
padres, en un ambiente adecuado y con absoluta privacidad.
- Facilitar el contacto con otros padres que hayan atravesado por situaciones
similares.
Evidentes resultan las acotaciones realizadas en cuanto a las inmensas
posibilidades de los programas de intervención para completar con éxito la
maduración del Sistema Nervioso Central (SNC) del niño con NEE, pero más
notables y rápidos serán en la medida que un adulto tome de sus manos esta
noble tarea; más no es un adulto cualquiera, es un adulto centrado en los
miembros de la familia la cual pertenece el menor, con particular énfasis sus
progenitores.
Una de las funciones básicas de la familia y en la que coinciden todos los
interesados en el tema, es la educación de sus hijos, ¿quién mejor que los
propios padres para ofrecer ayuda pronta y necesaria al hijo con una NEE?
Educación que está matizada ante todo de un carácter íntimo y profundamente
emocional, sobre la base de
sentimientos llenos de amor filiar imposibles de sustituir.
El proceso de ET con la participación de la familia, para que sea efectivo debe
caracterizarse por la calidad de sus miembros, sentimientos de unión y
corresponsabilización con el "problema", nivel cultural, valores
morales, éticos, sociales y de principios de cada uno de sus integrantes. El
conjunto de estos factores
posibilita la ejecución de programas de intervención temprana con participación
de la familia que potencia ante todo la formación y desarrollo del niño con
NEE y con ello un mínimo de preparación para su incorporación a la vida
escolar activa.
Dentro de la familia se puede favorecer el respeto e interés por la diversidad,
desarrollando actitudes de tolerancia y de implicación en los problemas de las
personas que viven en ella, así como fomentar la reflexión y el pensamiento crítico
que permita a todos crecer como personas.
Bibliografía
CASTRO ALEGRET, PEDRO LUIS. (1995) Familia, sexualidad y discapacidad.- Ciudad
de La Habana: Pedagogía 95.
_____. (2004). El maestro y la familia del niño con dificultades.- La Habana:
Editorial ICCP. Save Children.
_____. (1996). Cómo la familia cumple su función educativa.- La Habana:
Editorial Pueblo y Educación.
_____. Familia, sexualidad y educación. (2003) / Pedro Luis Castro Alegret, Ana
Rosa Padrón Echevarría, Aurora García Gutiérrez.- La Habana: Ministerio de
Educación.
_____. (1993) Atención psicológica a familias con hijos minusválidos en la
Educación Especial.- Ciudad de La Habana: Ponencia Pedagogía 93.
_____. (1990) Qué es la familia y cómo educa a sus hijos.- p. 12-20.- En
Pedagogía Cubana (La Habana).- No. 5: enero-marzo.
_____. (1999) Para conocer mejor a la familia / Pedro Luis Castro Alegret,
Silvia Margarita Castillo Suárez.- La Habana: Editorial Pueblo y Educación.
GÓMEZ CARDOSO, ANGEL LUIS. (2001) La familia del niño con Síndrome de Down:
una conceptualización operativa / Ángel Luis Gómez Cardoso, Olga Lidia Núñez
Rodríguez.- p. 14-17.- En Revista Contacto (México). Edición Especial.
_____. (1999) Propuesta de un Diseño de Ayudas para la familia del niño con
Necesidades Especiales. Una vía de Trabajo Social. Tesis en opción por el título
de Master en Trabajo Social, Camagüey.
_____. (2003) Familia e Intervención Temprana. Publicación Electrónica. Página
Web www.astrolabio.net y www.monografías.com.
_____. (2003) La familia del niño con Retraso Mental. Una conceptualización
operativa. Publicación Electrónica. Página Web www.astrolabio.net.
_____. (2003) Comunicación y amor: elementos esenciales para el cumplimiento de
las funciones familiares en el seno de la familia del niño con Síndrome de
Down.
Publicación Electrónica. Página Web www.astrolabio.net y www.monografías.com.
_____. TORRES GONZÁLEZ, MARTHA. (1995) Familia y discapacidad. Análisis
psicosocial. Conferencia.- La Habana.
_____. (1998) Familia, diagnóstico y discapacidad.- II Congreso Mundial de
Educación Especial. Curso Pre-Congreso.- Ciudad de La Habana.
_____. (2005) Familia, Unidad y Diversidad.- La Habana: Editorial Pueblo y
Educación.
AUTOR
MsC. Ángel Luis Gómez Cardoso
Licenciado en Educación Especial.
Master en Trabajo Social, Master en Investigación Educativa.
Profesor Auxiliar del Departamento de Educación Especial Universidad
Pedagógica José Martí, Camagüey, Cuba.
MsC. Olga Lidia Núñez Rodríguez.
Licenciada en Educación
Especial. Master en Investigación Educativa. Directora del Centro
de Diagnóstico y Orientación, Camagüey, Cuba.
e-mail:Angel_Luis@medscape.com
Compartir 
Publicación enviada por Ángel Luis Gómez Cardoso y Olga Lidia Núñez Rodríguez
Contactar mailto:Angel_Luis@medscape.com
Código ISPN de la Publicación EEVVZuZkuFVFYGohzP
Publicado Wednesday 16 de August de 2006
Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
ilustrados.com nace con el fin difundir el conocimiento publicando trabajos de investigación, monografias, tesis, presentaciones powerpoint y afines. Publicar trabajos en ilustrados.com ha alcanzado prestigio y reconocimiento internacional siendo cada vez más el número de académicos, empresas, investigadores, científicos que consultan las publicaciones de nuestro portal.
|