Monografias | Reflexiones axiológicas acerca del humanismo y la responsabilidad en los trabajadores sociales cubanos, estudiantes de la Sede Universitaria Municipal

Reflexiones axiológicas acerca del humanismo y la responsabilidad en los trabajadores sociales cubanos, estudiantes de la Sede Universitaria Municipal

Resumen: En la época actual la humanidad enfrenta uno de sus mayores retos, y la sociedad cubana, uno de los objetivos supremos: la formación del hombre nuevo, pues el máximo interés se centra en el humano como valor supremo, para desarrollar en él sus cualidades esenciales como ser social activo y sujeto de la actividad. En Cuba se aspira educar a un hombre con una cultura general integral, interesado por la ciencia y la técnica, preparado física e intelectualmente; capaz de pensar por sí solo, portador de un sistema de valores que lo guíe como continuador de nuestro modelo socialista.

Publicación enviada por Mary Flor Gandol Morffe


 

En la época actual la humanidad enfrenta uno de sus mayores retos, y la sociedad cubana, uno de los objetivos supremos: la formación del hombre nuevo, pues el máximo interés se centra en el humano como valor supremo, para desarrollar en él sus cualidades esenciales como ser social activo y sujeto de la actividad. 

En Cuba se aspira educar a un hombre con una cultura general integral, interesado por la ciencia y la técnica, preparado física e intelectualmente; capaz de pensar por sí solo, portador de un sistema de valores que lo guíe como continuador de nuestro modelo socialista. En esta gran aspiración la Universidad tiene una alta misión, su tarea no es sólo instruir, también educar integralmente. En ella, la ciencia debe constituir un elemento esencial en la solución de los problemas del entorno, al formar profesionales altamente capacitados, e ideológicamente preparados; capaces de orientar la actividad científica hacia el reconocimiento del humano como valor supremo, pues su vida, bienestar, salud, cultura, libertad y progreso, es lo que le da el verdadero sentido a la ciencia.

Si bien la universidad comparte la responsabilidad de la educación valoral con otras instituciones socializadoras, a ella corresponde la tarea de dirigir la labor formativa de los estudiantes; tanto la Sede Central (universidad) como las Sedes Universitarias Municipales, que forman estudiantes para ejercer como Trabajadores Sociales, deben vincular al desarrollo de conocimientos, los sentimientos y la actuación, para que puedan hacer suyos las ideas, normas y valores de la sociedad, materializándolos en la conducta y actuación ante el cumplimiento de sus deberes; en el modo de hacer, en el compromiso consigo mismo y con la sociedad; y en su disposición de asumir una actitud responsable ante la vida; es decir, formar profesionales en los que la coincidencia de la palabra con acción se convierta en un principio de conducta cotidiana, sustentado en una ética humanista y un alto compromiso moral con el encargo social que les compete.

El tema de la educación en valores en el contexto universitario es actual y polémico; son diversas las investigaciones que abordan desde ángulos variados la problemática en el mundo. En Cuba, el Centro de Estudios del Perfeccionamiento de la Educación Superior, (CEPES), de la Universidad de la Habana cuenta con numerosas investigaciones; otras Universidades e Institutos Superiores Pedagógicos del país también siguen esta línea investigativa, particularizada en determinados valores, tales como la responsabilidad, el patriotismo, la dignidad, el colectivismo, entre los más tratados, el humanismo, menos estudiado; en estas propuestas resulta limitado el tratamiento a la educación del valor responsabilidad y humanismo a partir de lo cognitivo, lo afectivo y lo volitivo, aspectos importantes a tener en cuenta en el proceso de educación de la personalidad de los y las jóvenes universitarios/as.

En las condiciones actuales del desarrollo del socialismo en Cuba, constituye un requerimiento básico de la universidad la educación de los estudiantes en la conciencia y cultura humanistas, para el empleo adecuado de las potencialidades ético-valorales en la praxis social, en aras de lograr una sociedad justa en la que el humano se realice individual y socialmente, aspiración difícil sin contar con el valor humanismo, como base de la ética que exige el Trabajo Social.

El rescate de la personalidad en la Educación conduce a la necesidad del conocimiento de la subjetividad humana dentro de las reflexiones epistemológicas, así como a la reivindicación de lo psicológico y lo cualitativo de la personalidad. Numerosos psicólogos y pedagogos, (Bozhovich, Ananiev, Vigotsky, Rubinstein) le han conferido significativa importancia a la unidad de lo afectivo, lo cognoscitivo y lo conductual en el estudio de la personalidad.

Los referentes teóricos que básicamente se asumen en este estudio son: el ideario humanista de Martí, las ideas y la praxis ético-humanistas de Fidel Castro; el enfoque Universidad-Sociedad; y el enfoque histórico-cultural de Vjgotsky. La autora enfatiza en algunas reflexiones acerca del enfoque histórico cultural por ser el que asume el sistema educacional cubano y con el cual se identifica para el presente estudio.

El humanismo Martiano es portador de un profundo optimismo, de vasto conocimiento de la naturaleza humana, de elevada sensibilidad, de absoluta convicción del papel de las ideas, de la negación del individualismo, del interés por el bienestar del género humano; sustentado en una cultura de la lucha, concretado en su concepción del mejoramiento humano y del papel de la virtud, lo que lo convierte en un paradigma ético para el mundo de hoy.

También se destaca por su auténtico ideario y práctica humanistas Fidel Castro R.

cuya ejecutoria como ser humano e individualidad creadora, demuestra su significativo aprecio del papel de las ideas, de los valores, de los principios, desde un genuino enfoque ético, de raigambre martiana y marxista, otorgándole importancia excepcional a la actuación ética del ser humano. El ha expresado que “las ideas son hoy el instrumento esencial en la lucha de nuestra especie por su propia salvación(...) las ideas nacen de la educación. Los valores fundamentales, entre ellos la ética, se siembran a través de ellas”. Fidel Castro, ( 2003).

Hoy día, en Cuba se han diseñado políticas de fuerte raigambre humanista, fundamentadas en sólidos criterios. Según Fidel, “hay un campo donde la producción de riquezas puede ser infinita: el campo de los conocimientos, de la cultura y el arte en todas sus expresiones, incluida una esmerada educación ética, estética y solidaria, una vida espiritual plena, socialmente sana, mental y físicamente saludable, sin la cual no podrá hablarse jamás de calidad de vida”, y su idea capital, devenida principio cardinal de la Revolución Cubana: que un mundo mejor es posible F. Castro, ( 2003). 

El Enfoque histórico cultural tiene una esencia humanista y se apoya en la teoría de Vigostky que toma como base gnoseológica la filosofía marxista, que en nuestro país, particularmente, adopta las ideas educativas de nuestros más insignes educadores del pasado y actual siglo, fundamentalmente del ideario martiano. Moráguez, (2000). Este enfoque ofrece una profunda explicación acerca de las grandes posibilidades de la educación del hombre, constituida así en una teoría del desarrollo psíquico estrechamente relacionada con el proceso educativo.

La autora propone como valores jerárquicos en la educación de los Trabajadores Sociales la responsabilidad y el humanismo; por la significación social positiva que tiene para el sujeto su actuación consecuente, oportuna, en el cumplimiento de sus deberes y derechos, en el plano social e individual: y por la importancia de ser responsable en el cumplimiento consciente de su encargo en la sociedad como futuro profesional, disciplinado, participativo, constante y decidido; manifestado en la actuación comprometida con el proyecto socialista y martiano de la Revolución Cubana; portador de una elevada sensibilidad humana, amor hacia la profesión y hacia el humano, tacto y ética en el tratamiento de las diversas problemáticas sociales existentes en la comunidad.

-Acerca del humanismo
El humanismo constituye un elemento fundamental de las políticas sociales en Cuba, y por ende del Trabajo Social, el cual se sustenta en la práctica de una Ética humanista. En el pensamiento social cubano el humanismo ha constituido un paradigma para la acción en políticas sociales, movimientos sociales, en función del bienestar del hombre y de la sociedad, figuras como José Martí y Fidel Castro, y muchas otras, han descollado en este sentido. 

En la educación de los Trabajadores Sociales el humanismo cobra tal significación que adquiere dimensión axiológica; se le considera un valor, que se expresa en el respeto, la solidaridad, actitud de tolerancia hacia los humanos; sentimientos de justicia y equidad, elevada sensibilidad en la atención a las problemáticas sociales; interés y fe por el bienestar del humano; rasgos que deben ser educados en estudiantes - Trabajadores Sociales, por tener como actividad laboral el trabajo social, con características atemperadas a la realidad social cubana en la actualidad. 

El humanismo como concepción filosófica e ideológica sobre el ser humano, es el plano más integrador de la concepción ética que se sustenta en Cuba acerca de la moral y de los valores.

Con el término "Humanismo" se designa cualquier tendencia de pensamiento que afirme el valor y la dignidad del ser humano. Se emplea en dos acepciones: para comprender la diversidad y extensión del Humanismo histórico, caracterizado por la reacción contra el modo de vida y los valores del Medioevo, que da inicio a un fuerte reconocimiento de otras culturas (en el arte, la ciencia y la filosofía), en especial la grecorromana; por la propuesta de una nueva imagen del ser humano, con exaltación de su personalidad y su acción transformadora; por una nueva actitud respecto a la naturaleza, aceptándola como ambiente del hombre y no como un sub-mundo lleno de tentaciones y castigos. También en el interés por la experimentación e investigación del mundo circundante en la búsqueda de explicaciones naturales sin necesidad de referencias a lo sobrenatural. 

La segunda acepción se ha empleado para indicar ese proceso de transformación ocurrido entre finales del siglo XIV e inicios del XV y, que en el XVII con el nombre de "Renacimiento" dominó la vida intelectual de Europa (Erasmo; Giordano Bruno; Galileo; Nicolás de Cusa; Tomás Moro; Juan Vives y Bouillé). y gran parte del XVIII, hasta llegar a las revoluciones que abrieron las puertas de la Edad Contemporánea. Posterior a la Revolución francesa y a las guerras de la independencia americanas, prácticamente desapareció, no obstante continuar con un trasfondo social de ideales y aspiraciones que alentó transformaciones económicas, políticas y científicas.

Los humanistas, ateos o creyentes, para fundamentar su visión del mundo y su acción parten del ser humano y de sus necesidades inmediatas; ven la cuestión de la antidiscriminación frente a la discriminación; la libertad frente a la opresión; el sentido de la vida frente a la resignación, la complicidad y el absurdo; creen en la libertad de elección como expresión de una ética valedera; se consideran internacionalistas por su aspiración a una nación humana, universal, por comprender globalmente al mundo en que viven y actuar en su medio inmediato. Desean un mundo múltiple en las etnias, lenguas y costumbres; en las localidades, regiones y autonomías; en las ideas y las aspiraciones; en las creencias, el ateísmo y la religiosidad; en el trabajo y en la creatividad.

Para González Jiménez.(1999), quien mejor definió la dialéctica interna del progreso y la creación humana fue Carlos Marx, al decir: “ En nuestros tiempos, cada cosa parece que está preñada de su propio contrario. Vemos que la máquina, que posee una maravillosa fuerza para reducir y hacer fructífero el trabajo humano, origina el hambre y el agotamiento. Parece ser que las victorias del arte son compradas al precio de la pérdida de la calidad moral. En la misma medida en que la humanidad se convierte en dueña de la naturaleza, el hombre cae en la esclavitud respecto a otro hombre o se convierte en esclavo de su propia infamia”. ( C. Marx y F. Engels, Sobre literatura y arte. Editora Política, La Habana,1965, citado por Omar González. En: Paradojas de la Globalización: aún estamos vivos. Revista Cuba Socialista No.12, 1999).

Marx sentenció con gran claridad, que tantos descubrimientos y progresos le habían infundido vida espiritual a las fuerzas materiales, pero a su vez, la vida humana se había embrutecido hasta el punto de fuerza material.

En Cuba, el ideario moral de José Martí constituye la cumbre del pensamiento ético, y el humanismo se destaca como el principio de partida de la moral que se propugna, el llamado a la lucha, para crear un mundo de justicia y equidad. Su peculiar comprensión de la existencia humana, en la que se aprecia su aproximación objetiva a la relación valorativa del hombre con el mundo, se concreta, ante todo, en la relación del individuo con la patria, a través del deber. 

En José Martí el ser humano debía ser el centro de las preocupaciones de los revolucionarios en la patria chica, nación, y en la patria grande, humanidad. Concebía al Humanismo en los marcos nacionales como patriotismo y, a nivel de humanidad como solidaridad internacional. La expresión: “Patria es humanidad”, además de un profundo contenido moral es componente de la batalla por el bienestar del género humano a escala planetaria. Para él, el hombre es el concepto superior, niega las diferencias por color de la piel o etnia; los hombres tienen más de común que los une que diferencias; pero los caracteres análogos son los fundacionales, afirma en Mi raza.

El humanismo Martiano se caracterizar como portador de un profundo optimismo, vasto conocimiento de la naturaleza humana, elevada sensibilidad, absoluta convicción del papel de las ideas, negación del individualismo, interés por el bienestar del género humano; sustentado en una cultura de la lucha, concretado en su concepción del mejoramiento humano y del papel de la virtud, características estas que lo convierten en un paradigma ético para el mundo de hoy. En su ética correlacionaba el patriotismo y la solidaridad humana, y esta, a escala mundial. 

En el ideario humanista de Fidel Castro adquiere una profunda relación la política, la ética, y los valores, en un pensamiento-actuación cuyos fines a alcanzar trascienden los intereses individuales y encuentran su plasmación en su proyecto social y humano, universal a escala mundial, en el cual la justicia social, vinculada a la igualdad y a la libertad, deviene fundamento esencial de su pensamiento.

En diversos escenarios del mundo Fidel ha declarado la situación actual en que vive la humanidad: “la existencia de los ciudadanos en cualquier parte se convierte cada vez más en una lucha por la supervivencia; ni la naturaleza debe ser destruida, ni las podridas y despilfarradoras sociedades de consumo deben prevalecer; la humanidad no tiene otra alternativa que cambiar de rumbo, es algo que no puede dudarse; el abandono del ser humano a su “suerte”, al tiempo que se fomentan el individualismo y la desigualdad, constituye una de las contradicciones insalvables de la globalización neoliberal”. Fidel Castro(2003).

Sociólogos de diversos países al visitar Cuba la han reconocido como paradigma humanista. Entre ellos: Heinz Dieterich, quien expresó: “procedo de la vieja Europa de A. Einstein, C. Marx, Cervantes, Rosa Luxemburgo, Lenin, para extender mi mano a este legítimo hijo del legado humanístico y revolucionario de la humanidad que es Cuba”; el mejicano Pablo González C, exclamó: ¡Viva Cuba, esperanza de la humanidad!; Lucius Walker, pastor norteamericano, apuntó: “Cuba es un líder mundial en los derechos humanos y en el respeto por la vida humana. Cuba, ustedes son un pueblo bienaventurado, son un pueblo amado en la humanidad, son benditos en el mundo, son la luz del mundo.” La Habana (2003). 

El ideario ético de Fidel encuentra concreción en la política del Ministerio de Educación Superior, cuya aspiración es que los valores éticos, el humanismo, y el compromiso social, guíen las ineludibles transformaciones que se deben producir en este nivel de Educación. En el Congreso “Universidad 2004”, el Ministro Vecino A. afirmó: “las transformaciones que necesita el mundo son tan profundas que lo primero que debemos cuestionarnos como educadores es si realmente estamos preparando a profesionales que les permita sobreponerse y vencer siglos de exacerbación del individualismo, del egoísmo”. Vecino Alegret (2004). 

La concepción ideológica del humanismo, martiana y marxista, concibe al ser humano como portador de potencialidades infinitas para transformar y transformarse a si mismo mediante su actividad. Esto implica: conocimientos teórico-prácticos, sentimientos de bondad, asociados a la sensibilidad y las significaciones humanas de los hechos, independencia, creatividad y mucho optimismo en las fuerzas humanas para crecer y ser cada día mejores personas en cada momento histórico de la vida. Consecuente con esta idea Fidel expresó: “creando valores, creando capital humano, creando ética y creando principios, la calidad de nuestra educación alcanzará altísimos niveles”. 

A partir del análisis teórico realizado la autora define el humanismo, como valor, de la manera siguiente: “el humanismo es la orientación de la personalidad que se expresa a través del conocimiento y comprensión de la naturaleza humana, elevados sentimientos de dignidad, solidaridad y justicia; actitudes de respeto, tolerancia e interés por el bienestar humano”.

-Acerca del valor responsabilidad
Como parte de los valores humanos, el valor responsabilidad, resulta transversal ya que permite organizar la mayor parte de los sistemas morales surgidos a lo largo de sus cien años Cardona V, (2003). Se asume la categoría de responsabilidad para la asunción de las obligaciones sociales por el individuo como un compromiso consecuente en su actuación. Mostrar sentido del deber, la obligación y el compromiso del cumplimiento de las principales actividades tanto en el plano individual como social. 

La responsabilidad refleja el modo en que el sujeto, conscientemente cumple con el deber moral social y con las normas jurídicas establecidas. Según la Enciclopedia Encarta, (2000) es el “cargo u obligación moral que resulta para uno de lo posible yerro en cosa o asunto determinado”.

Una persona responsable es aquella que no necesita de la compulsión social para cumplir con las obligaciones sociales, y el incumplimiento le provoca insatisfacción, frustración personal. No necesita amenaza, premio, ni castigo. Está plenamente comprometido con los deberes sociales y disfruta su cumplimiento con satisfacción.

El responsable es disciplinado ante las reglas y códigos. Se expresa en el Diccionario General de la Lengua Española (1997) que es una persona “seria, eficaz en el comportamiento o en el trabajo”. Su elección moral es justa y consciente. Es capaz de medir las consecuencias de sus actos; puede vivir sin riesgos ni cargos de conciencia. Se siente satisfecho de cumplir con sus deberes sociales, laborales y patrióticos. Es un paradigma para los que le rodean.

El irresponsable vive con temores, miedos y rodeado de peligros; se desconfía de él. Crea una cadena de incumplimientos, mentiras y patrañas; es débil, emocionalmente inestable y poco respetado por los que le rodean. Se duda de su sensibilidad, de su capacidad de amar, y de su sinceridad porque constantemente se contradice.

Al contrario de lo planteado, el sujeto responsable es libre de sus actos porque actúa con conocimiento de causa, riesgos y consecuencias; tiene adecuada autoestima, se siente satisfecho de actuar según las normas y de ser respetado y reconocido por los demás. La responsabilidad ante la sexualidad es también una medida de la dignidad, de la capacidad de amar, ser respetado y saber respetar.

Lo anterior se enriquece con el surgimiento de la ética de la responsabilidad a comienzos de siglo y su evolución en los principales pensadores a todo lo largo de la centuria, Torres A R, (2001:74-75); tanto en el ámbito cultural germánico como en el francés, el español y en anglosajón es entendida como contraer un compromiso solemne, obligación legal en la que se ha incurrido o se puede incurrir por acción u omisión, es decir, por hacer o no hacer algo. Consiste en hacerse cargo de uno mismo, de sus actos y de sus consecuencias. Implica además, asumir las consecuencias de las acciones que hemos emprendido. 

La responsabilidad tiene una propuesta ética respecto a la interdependencia de las representaciones en una estructura reticular en libertad, base en las interacciones y la confianza; combinación necesaria para la cooperación y para la organización de las actividades comunes. La metáfora que ayuda a comprender la propuesta que hace J. L Álvarez, de tejer, es término que recuerda una acción dinámica, así en las reflexiones ante los dilemas que nos plantea la constitución del tercer entorno, incorpora a la responsabilidad consecuencialista y a la responsabilidad Kantiana del deber, perspectivas éticas resultantes de observaciones objetivas relativas a la posición, como la ética del cuidado que se propone desde el feminismo y el ecologismo. Nos encontramos frente al riesgo de una sociedad que se inmuniza contra la necesidad de un sólido criterio de la responsabilidad ética al aumentar la distancia efectiva entre el agente y el objeto de la acción intencional.

Desde el enfoque dialéctico-materialista se considera al individuo responsable ante su propia conciencia por la autenticidad del contenido de sus convicciones morales y por su pureza moral; superando así aquellas posiciones fatalistas que reducen la responsabilidad a la libertad del individuo y someten la conducta individual a las circunstancias. 

Las ideas de F. Castro acerca de la responsabilidad no escapan al análisis, al considerar de gran importancia este valor en la educación de la personalidad: “nos corresponde educar, eso si que nos corresponde, enseñar, hacer conciencia del sentido y del principio de la responsabilidad… de la libertad ejercida de manera conciente y responsable. Ese es nuestro deber, de este mundo y del mañana”. Castro (1998). 

La responsabilidad es un valor moral en el hombre, que se educa y ejercita desde edades tempranas, es aprendida a lo largo de la vida, muy ligada al deber, como obligación moral, sobre la base de la disciplina, como acatamiento de normas, preceptos, leyes y de la participación, como acción de tomar parte en algo; pero el hombre como ser social, tiene todas las posibilidades de elegir entre varias alternativas y esto es clave en el problema de la responsabilidad. Coherente con esta idea en el 4to Congreso Internacional de Educación Superior apuntaba Vecino: “vivimos en un mundo en que peligrosamente algunos patrones seudo culturales pretenden erigirse en hegemónicos.” (...) “cada día dichos patrones se tornan en una amenaza mayor para las culturas nacionales y también para lo mejor de la cultura y valores universales, y resulta imprescindible profundizar en el tema relacionado con el fortalecimiento y desarrollo del sistema de valores, consecuente con las exigencias para formar un ciudadano crítico y responsable, agente activo en la construcción de una sociedad más justa” Vecino Alegret,( 2006)

Las circunstancias, necesidades y elecciones sitúan a las personas en situaciones y roles particulares. Responsabilidad moral es aceptar lo que se requiere, honrar el papel que se nos ha confiado y llevarlo a cabo conscientemente, poniendo lo mejor de uno mismo. Las tareas asignadas deben realizarse con integridad y sentido de propósito 

En la vida, la responsabilidad personal proviene de muchas fuentes previsibles e imprevisibles, e implica asociarse y participar, comprometerse y cooperar..

La responsabilidad social y global requiere de todo lo antes mencionado, así como de la justicia, la humanidad y el respeto por los derechos de todos los seres humanos. Ello conlleva prestar atención especial para asegurar el beneficio de todos.
Algunos interpretan la responsabilidad como una carga y no logran verla como algo personalmente relevante. Creen conveniente proyectarla como si fuera el problema de otros. Estas personas no asumen sus responsabilidades, sin embargo, cuando se trata de sus derechos son los primeros en reivindicarlos.

Una persona responsable persevera, no con terquedad, sino con la motivación de cumplir con el deber que se le asignó y permanece fiel al objetivo. Cuando hay la conciencia de ser un instrumento, o un facilitador, la persona permanece neutral y flexible en su papel. Permanece desapegada, pero con un claro entendimiento de lo que se necesita hacer. Cuando se interpreta un papel con precisión y efectividad uno se siente satisfecho y alegre por haber realizado una contribución significativa.

La responsabilidad a menudo requiere de la humildad para ayudar a superar los obstáculos creados por el ego. Por ejemplo, el que actúa con responsabilidad no se apodera ni controla los resultados. El que actúa con responsabilidad también tiene la madurez de saber cuándo debe delegarse una responsabilidad a otro. Una de las principales barreras es estar demasiado apegado a la responsabilidad. Ser excesivamente meticuloso conduce a la preocupación, las dudas y al miedo, lo cual puede tener un efecto paralizante en la toma de decisiones, dando como resultado consecuencias indeseables.

Las personas responsables trabajan en colaboración entre ellas. Esto es cierto para todas las tareas y especialmente importante en las áreas que afectan la vida de los demás. Las personas responsables operan sobre dos premisas: 

1) que todos los participantes tienen algo valioso que ofrecer, y 
2) que la situación requiere un ambiente cooperativo y no competitivo. Las personas responsables no caen en la trampa del complejo de inferioridad ni de superioridad; reconocen que el resultado óptimo no depende de una sola persona, un sólo grupo o una sola nación.

La responsabilidad significa administrar con eficacia el tiempo y los recursos para obtener el máximo beneficio, amoldándose a la vez a los cambios necesarios. Las decisiones en la conciencia de ser responsable por el bienestar social o global animan a realizar acciones de manera altruista. Al asumir la responsabilidad en favor de los derechos de los demás, debe planificarse el costo de todos los medios: mentales, físicos y espirituales. Esto incluye tener en cuenta los recursos acumulados y disponibles y su uso eficiente y equitativo. La falta de atención, el descuido, la corrupción, la codicia, o la falta de sentido común provocan no sólo que algunas personas o algunas zonas no reciban nada, que otras no reciban lo suficiente y que otras reciban en exceso, sino también la pérdida innecesaria de vidas humanas y de recursos naturales.

Cuando la finalidad de una acción es mejorar a una persona o al mundo, cuando se acepta este papel y esa responsabilidad, se necesita a la vez un sistema de apoyo interno que asegure la asimilación de las cualidades esenciales y su puesta en práctica. Esto es necesario para todos y en especial para los padres, educadores, líderes religiosos y políticos y celebridades, así como para los que marcan el rumbo de diversas disciplinas porque todos ellos son modelos de conducta. Todas estas personas tienen roles significativos porque ayudan a perfilar normas y modelos de conducta que ejercen una enorme influencia en la sociedad. Un principio del aprendizaje es observar la conducta y la experiencia de la vida real de los que admiramos y respetamos. Por tanto, es obligatorio para quienes son modelos el aceptar y honrar la responsabilidad de “ser ejemplo”. Cuanto más importante sea su papel, mayor debe ser su interés por el mensaje que se difunde y por el impacto del mismo en las vidas de los demás.

“Se dice que los derechos llevan implícitas las responsabilidades, y en ese concepto la ley de la acción se vuelve operativa. Cada ser humano es como una estrella que contiene su pequeño mundo. Cada estrella ha de percibir su propio mundo y cuidar del equilibrio de sus derechos y responsabilidades. La vida es un campo de acción. En ese campo, cada papel debe realizarse con responsabilidad y rindiendo cuentas del mismo. ¡Los que llevan puesta la corona de la responsabilidad con las joyas incrustadas de los derechos se convierten en estrellas con una influencia positiva en el mundo! “ Lester B. Pearson, (1952). Naciones Unidas.

Para el tratamiento teórico a este valor los criterios de G.Zaldívar, A. Batista, N. Chacón, D. Lorenzo, V. Ojalvo, N. Sánchez, a partir de las investigaciones realizadas con estudiantes universitarios cubanos aportan información valiosa. Se coincide con el criterio de Zaldívar sobre el significado de este valor para los estudiantes; “ser responsable, es el cumplimiento consciente de su encargo en la sociedad, como futuro profesional...; disciplinado, participativo, constante y decidido; manifestado en la actuación comprometida con el proyecto socialista y martiano de la Revolución Cubana; portador de una elevada sensibilidad humana, amor hacia la profesión, el hombre y su entorno...”.G. Zaldívar Cordón, (2000). 

A partir del análisis teórico realizado la autora define la responsabilidad, como valor, de la manera siguiente: “la responsabilidad es la orientación de la personalidad, como expresión de las actitudes que se asumen conscientemente en el cumplimiento de tareas y deberes por los cuales se responde ante los demás; es la respuesta a la obligación contraída y la asunción de las consecuencias de los actos con la implicación del auto análisis, el respeto a si mismo y a los demás, y la capacidad de acción”. 

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Mary Flor Gandol Morffe.
Universidad “ Oscar Lucero Moya” Holguín. 
País: cuba.

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Publicado Friday 8 de September de 2006

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