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Enfoque de Género, en la práctica e investigación comunitaria

Resumen: Alrededor del Enfoque de Género existen diversas configuraciones. En las últimas décadas ha hecho su irrupción en el campo de las ciencias humanas el concepto de género. Con este término se alude actualmente a la construcción sociocultural de lo femenino y lo masculino. Su aplicación a los más diversos campos de la Sociología, la Psicología, la Historia, el Arte, la Geografía Humana, etc. se ha revelado sumamente fértil. Ha suministrado claves teóricas inéditas que han permitido enfrentar aparentes dilemas, iluminar zonas de sombra, responder a antiguos interrogantes, plantear otros nuevos y corregir explicaciones incorrectas de ciertos fenómenos. Una de ellas tiene que ver con el propio concepto de género.

Publicación enviada por Dra. Alisa N. Delgado Tornés y Otros Autores


 

“Hemos aprendido a volar como los pájaros,
a nadar como los peces,
pero no hemos aprendido
el sencillo arte de convivir
como diversidad-”

INTRODUCCIÓN NECESARIA
Acercamiento al problema...

Alrededor del Enfoque de Género existen diversas configuraciones. En las últimas décadas ha hecho su irrupción en el campo de las ciencias humanas el concepto de género. Con este término se alude actualmente a la construcción sociocultural de lo femenino y lo masculino. Su aplicación a los más diversos campos de la Sociología, la Psicología, la Historia, el Arte, la Geografía Humana, etc. se ha revelado sumamente fértil. Ha suministrado claves teóricas inéditas que han permitido enfrentar aparentes dilemas, iluminar zonas de sombra, responder a antiguos interrogantes, plantear otros nuevos y corregir explicaciones incorrectas de ciertos fenómenos. Una de ellas tiene que ver con el propio concepto de género. 

Hoy se ha reconocido que el concepto de género es una construcción sociocultural constituida por comportamientos, actitudes, valores, símbolos y expectativas elaborados a partir de diferencias e intercambios biosociales que nos remite a las características que la sociedad nos atribuye a hombres y/o mujeres, construyendo así lo que se conoce como género masculino y femenino. 

Sin embargo esto es todo un proceso que pasa por diferentes momentos de la construcción de la identidad de las personas. En razón de ello se puede advertir que el mismo proceso de identificación y/o asignación de género posee diversos momentos: 
-La asignación o rotulación se realiza cuando el bebé nace y se da a partir del reconocimiento genital. En ese momento los padres deciden el nombre, le ponen ropa de determinado color y empiezan a tratarlo como varón o mujer. 
-La identidad se establece entre los dos y tres años cuando el infante comienza a hablar. Desde ese momento, adquiere una identidad de género a partir de la cual estructura toda su experiencia vital. 
-El rol de género se forma a partir del conjunto de normas y prescripciones que dictan la sociedad y la cultura en un momento de su propio desarrollo acerca del comportamiento femenino y masculino. 

No obstante lo anterior, está claro que las relaciones de género constituyen una forma de significar poder. Precisamente a partir de las formas de identificación es que se establecen las relaciones de género tanto entre hombres y mujeres, y viceversa. Es en este espacio de construcción de identidades donde se forman las masculinidades y las feminidades. Aquí, se conforman relaciones de desigualdad y de equidad entre géneros y se valoran o subvaloran los roles, espacios, atributos y en general todo lo que se identifica con géneros. Estos patrones culturales son el resultado de este complejo sistema de construcción sociocultural, donde la sociedad asigna a hombres y mujeres características polares, subrayándose diferencias y obteniéndose modelos de identidad excluyentes y opuestos, reflejados en situaciones de subordinación y relaciones de poder.

Esta ponencia busca subrayar uno de los aspectos de la categoría de género no siempre presente en la utilización e interpretación de ésta: el carácter de enfoque sociocultural crítico al margen de feminismos estrechos y excluyentes. 

DESARROLLO… Diagnóstico de prácticas y conceptos…
Casi siempre al Género se le da un uso meramente descriptivo que se limita a constatar la existencia de formas sexuadas de la cultura. Por otro lado la crítica feminista, está animada por una ética y una filosofía política que da tomar diversas formas pero nunca resolverá el problema de fondo. Esta concepción del género no es un auténtico enfoque de género, a nuestro juicio incluye un análisis limitado de las relaciones de poder y la esencia del enfoque de género. Cuando en esa propuesta se omite una mirada a fondo de las más disímiles realidades y vínculos que se producen entre seres humanos, se incurre entre otras cosas en graves distorsiones de la realidad y, a menudo, se camina rápidamente hacia un discurso mistificador, pero también esto repercute en poder acceder a un concepto adecuado del enfoque de género.

Actualmente se realizan análisis desde un enfoque feminista en centros universitarios llamados o autodenominados de Estudios de género, o Estudios feministas, o Estudios de la mujer o Estudios de las mujeres. Hay teóricas que consideran que estas dos últimas denominaciones son una manera de hacer clara referencia a la aportación del feminismo como movimiento de las mujeres que ha transformado la perspectiva tradicional de las ciencias sociales. Como se puede ver, la terminología utilizada puede ser distinta pero el objetivo y el enfoque ser los mismos, y también ser idéntica pero con una perspectiva muy diferente e incluso opuesta al mismo enfoque de género. Pero para nosotros resulta tan importante el concepto como lo que se haga bajo ese concepto.

El término género puede, quizás, facilitar la tarea de despejar el error de personas que cree que este es el enfoque crítico pues se limita a hablar de las mujeres intercalando, eventualmente, alguna que otra expresión indignada sobre las injusticias de que son objeto ellas. Estudiar a pensadoras o centrarse en la descripción de actividades femeninas no es necesariamente sinónimo de practicar el enfoque crítico de género o de hermenéutica crítica feminista.

Utilizar la categoría crítica de género significa mucho más. Entre otros elementos de análisis implica una teoría de la construcción social de las identidades sociales e, insistimos, una teoría de las relaciones de construcción de poder entre los diversos grupos y personas, y una voluntad ética y política advierta las deformaciones conceptuales de un discurso hegemónico basado en la exclusión e inferiorización de la mitad de la especie humana.

Género alude a la relación dialéctica no sólo entre los sexos y, por lo tanto, no sólo al estudio de la mujer y lo femenino, sino de hombres y mujeres, de niños y ancianos, etc., en sus relaciones e intercambios sociales. Hoy se están abriendo nuevas perspectivas tanto teóricas como prácticas, pero sobre todo de construcción de conocimientos a partir de una determinada práctica. 

Como resultado del proceso social de cambio puesto en marcha a partir de los años setenta, las ciencias sociales han comenzado a revisar gran parte de sus presupuestos y teorías. Así, por ejemplo, en el ámbito de la educación se han realizado numerosos estudios para erradicar los materiales y las conductas sexistas. 

Hoy el término de coeducación nos remite a una serie de esfuerzos conscientes para que la escuela ofrezca verdadera igualdad de oportunidades para ambos sexos en el aprendizaje. La Sociología ha superado deformaciones de sus estudios debidas a la invisibilización de las mujeres. En un caso que también nos interesa, el de la Filosofía, se han desarrollado diferentes tipos de investigaciones y en cada una de ellas se da un tratamiento específico. Por el momento, queremos señalar que ha habido una evolución en los contextos, en los sujetos y la subjetividad, en objetivos y en el objeto de interés. Esto implica la emergencia de una nueva cultura que se manifiesta a partir de prácticas sociales, renovadas o diferentes, que transforman la reproducción de todos los ámbitos de la vida social. 

El cambio cultural, entonces, implica la transformación de los valores, principios y costumbres que rigen los espacios privados y públicos. En todo caso, la nueva cultura que se expresa al momento que emerge una nueva identidad del género humano, y por lo tanto, una transformación en las formas de reproducción de la vida cotidiana (relaciones entre las personas dentro de la, la escuela, la pareja, el barrio), así como en las nuevas formas de hacer en esos intercambios. Entonces las transformaciones culturales van dando forma a nuevas identidades genéricas, tanto de las mujeres como de los hombres, y esto está más allá de una conciencia de género Que la cultura se va transformando independientemente de la consciencia del individuo acerca de las construcciones simbólicas que van redefiniendo los roles sociales de uno u otro individuo, grupo, sexo.

En ese contexto, independientemente de los cambios impulsados conscientemente por proyectos comunitarios en el que participan protagónicamente mujeres, la transformación de las relaciones tradicionales entre la pareja y la familia, que propician la incorporación progresiva de la mujer al espacio público, se traduce en cambios simbólicos en la subjetividad de todos en particular la masculina que, en determinado momento, se expresa a través de una suerte de conductas que confrontan las manifestaciones "machistas" de los hombres, lo cual profundiza una situación, que de por sí, resulta conflictiva. 

¿Cómo se traduce esta auténtica revolución del conocimiento que supone la categoría de género, el enfoque de género y la comunicación en el ámbito de la ciencia social y en particular de las investigaciones-trabajo comunitario realizados bajo la concepción y metodología de la IAP? 

Es difícil diferenciar y separar de manera tajante los distintos aspectos metodológicos propios de una investigación de acción-participativa con los enfoques de género, de diversidad y de derecho. 

Nuestra práctica nos permitieron encontrar que en algunas prácticas y metodologías:
- La fase de acercamiento es ignorada, sin apreciar que ella puede garantizar la creación de las condiciones para generar una participación con enfoque de género.
- Cuando se convida a que hombres y/o mujeres del barrio participen en espacios comunes, pocas veces se reflexionan las causas del por qué existe desdén en algunos en acceder a compartirlos; 
- Déficit en la comunicación y ausencia de horizontalidad en la misma comunicación que castran que la convocatoria sea oportuna, es decir, eficaz para lograr participación.
- Hay criterios que identifican el enfoque género con los términos dar o conceder espacio a la mujer, lo que constituye una visión limitada del concepto.
- También hay quien la aprecia como un resultado, un fin en sí misma y no como un proceso de concertar y generar transformaciones de todo tipo, ante todo culturales.
- Existen circunstancias objetivas que impiden el accionar conjunto de muchos hombres y mujeres y que no se contempla en la fase de planeación de nuestros proyectos para luego obviarlas (horarios de transporte, de trabajo, localización de los espacios de encuentro y otras) 
- Por lo general los registros que existen sobre estas expresiones y manifestaciones que limitan la realización de un proceso con enfoque de género son cuantitativos, no analizan las causas que provocan los resultados.
- La participación conjunta de hombres y mujeres suele asociarse a la acción para satisfacer necesidades materiales para el desarrollo y no en sí como una necesidad humana.

El proceso de intercambios, diálogos, talleres, encuentros de comités Gestores nos permitió diagnosticar dos tendencias alrededor de este asunto: los que reconocían que se está haciendo trabajo comunitario con un enfoque de género equitativo para hombre y mujeres y los que consideraban que no se hace. 

Algunos de los criterios dados se recogen en las Memorias de estos talleres y encuentro como resultado del diagnóstico de los criterios que prevalecen en las personas que comparten estos proyectos:
a) Aquellos que piensan si realizamos un trabajo comunitario desde la perspectiva de género, lo hacen a partir de que:
- las mujeres se han incorporado al proyecto
- las mujeres y las niñas son beneficiarias del proyecto.
- las mujeres se han capacitado en el proyecto.
- se han dado talleres de género en los proyectos
- el número de mujeres que participan en la acciones es mayor que hombres en el proyecto.

b) Otros piensan que no trabajábamos en nuestras comunidades desde la perspectiva de género, debido a que:
- algunas mujeres no se incorporan porque los esposos no la dejan.
- las mujeres no siempre son priorizadas para los beneficios.
- las mujeres no siempre opinan, pues se subordinan a la opinión de los hombres.
- porque las mujeres no pueden hacer gestiones fuera de la comunidad
- porque son pocas las mujeres que ocupan cargos de dirección.
-porque hay una mentalidad machista, sobre todo aquí en las provincias orientales.

Este proceso de diálogo, siempre auxiliado de alguna técnica participativa, promovió la reflexión sobre la conducta asumida por el grupo en la dinámica y la visión que tienen sobre la perspectiva de género, con las siguientes conclusiones:
- El grupo no siempre dio cuenta de la dinámica del acercamiento o distanciamiento de los participantes su aceptación o no del argumento del grupo contrario. Algunos no mostraron cambios en las argumentaciones mostrando atrincheramiento y poca flexibilidad para cambiar sus planteamientos originales.
- Hubo expresiones de compulsión para lograr el convencimiento del grupo contrario.
- Cuando los participantes opinaban, sus miradas a veces buscaban la aprobación de quien dirigía la actividad, esto permitió reflexionar que igual sucede cuando se conduce un debate en la comunidad y que tiene mucho peso la opinión del educador o la del dirigente, por lo que esto debe tenerse en cuenta al trabajar en la comunidad para no afectar la calidad del debate.

En cuanto al tema del enfoque de género, se concluye en el grupo que:
- No está claro el concepto de género
- Hay limitación del concepto al carácter de beneficiario o de presencia, pero siempre limitado al de mujer.
- Refleja una visión feminista y no equitativa.
-Está enfocado como resultado o beneficio pero no como proceso de transformación.

Esto condujo a promover el diálogo en función del esclarecimiento de conceptos, partiendo de la asociación de palabra claves con dos conceptos: SEXO y GÉNERO. Se perfila el concepto de sexo como determinación biológica, se nace con él y permite la reproducción de la especie. Mientras que el género, se aprecia como un acondicionamiento histórico social y cultural, construido por la sociedad y relacionado con el comportamiento de los individuos.

La reflexión trata de promover por interrogantes que van produciendo la visión de que:
- Todos somos portadores de un enfoque de género que heredamos y que condiciona la manera en que enjuiciamos los hechos, tanto las mujeres como los hombres tenemos incorporada a nuestra ideología la visión de género, que por poco equitativa, injusta y machista, debe modificarse.
- La sociedad actual ha tenido en su devenir histórico una proyección patriarcal y por tanto el ha sido el beneficiado; por ello: es el que está en la calle, no tiene la responsabilidad de criar los hijos y no se juzga mal su infidelidad, etc. mientras, la mujer es la del hogar, asume las funciones domésticas, se juzga muy mal su infidelidad, etc.
- La presencia de las mujeres como beneficiarias o como sujetos sociales en los proyectos, no quiere decir, que se haya tenido en el proyecto una dimensión de género y mucho menos que se pueda apuntar a un cambio de enfoque como objetivo.

El cuestionamiento de la certeza del último planteamiento adiciona que:
- También el hombre es víctima del actual enfoque de género, a él se le priva de la humana necesidad de criar a sus hijos, de poder expresar sus sentimientos y ser delicado en el trato interpersonal. Además se le asigna toda la responsabilidad de mantener económicamente a la familia, deben cumplir las tareas que requieren más esfuerzo físico, está obligado a asumir, por su condición de hombre, relaciones sexuales no deseadas.
- Existen ideas acuñadas por este enfoque que hoy condiciona la conducta de hombres y mujeres desde su más temprana edad: colores de ropas, conductas en los juegos, conductas ante la sexualidad, ante lo laboral, ante lo económico, en fin rigen el patrón de conducta.

De este modo se formulan preguntas que permiten que se profundice en la relación que guarda la visión de género con la de poder con el siguiente resultado como diagnóstico del grupo:
- Existe también una estrecha relación entre poder y género que en nuestra sociedad hoy favorece al hombre.
- Esto explica que, todos incluyendo la mujer, reconozcan el papel protagónico de los hombres para ejercer el poder.
- Los cargos de dirección fundamentalmente están ocupados por hombres.
- Se da prioridad a los hombres para ocupar el poder, porque las mujeres tienen obligaciones domésticas que le impiden la responsabilidad que exige éste y también porque el poder requiere de la sangre fría que tienen los hombres.

Además, los criterios aportados por el grupo son problematizados a partir de nuevas preguntas: ¿género en los países de América Latina, Asia y África?

En todos los países subdesarrollados hoy en día el enfoque de género es similar a lo que existía en Cuba antes del año 1959, la mujer sufría discriminación desde distintos puntos de vista y por ejemplo, no fue hasta el 1944 que se le reconoció el derecho al voto y surgen nuevos ejemplos como se discriminaba para el trabajo, en sus derechos sociales como esposa y madre, esta situación se agravaba en el caso de mujeres negras o pobres que tenían además discriminaciones de otra índole.

Una profusa exposición de ideas de los participantes describieron a las mujeres de este tercer mundo como objeto de explotación, con una doble y a veces hasta triple jornada laboral, no deja de estar presente la terrible situación de discriminación que sufre la mujer árabe, africana, se reflexiona en cuanto a una triple discriminación en lo económico, en lo racial y añadida la discriminación de género, también se habla de la actitud de rebeldía, como se organizan y luchan las mujeres porque se les reconozcan sus derechos, aunque pensamos que con situaciones objetivas poco esperanzadoras, pues para poder trabajar en un verdadero cambio en la situación de igualdad de sexo, hay que vivir un cambio social profundo por ejemplo, una revolución. También en los Talleres se valoraron criterios culturales que sumían a mujeres del mundo árabe en posiciones infrahumanas, anécdotas de lo vivido o referencia a informaciones tenidas sobre cómo viven las mujeres en África, o en algunos países de América Latina, se pinta con rostro de mujer la miseria y el hambre. 

No faltaron lecturas críticas de fragmentos de materiales como “Género y las relaciones norte -sur" de la Plataforma de mujeres de NCOS que dice:
"En el contexto de la cooperación al desarrollo intentamos eliminar las desigualdades existentes entre norte y sur a través del refuerzo de la posición de los grupos más débiles en el sur. Sólo podemos poner freno al proceso de la "feminización" de la pobreza que vivimos ahora, analizando la situación a base del concepto género, y adaptando la política a los intereses y las necesidades de las mujeres vulnerables. Es una evidencia que en el desarrollo se trata tanto de hombres como mujeres. Las experiencias y opiniones de los dos sexos deberían ser tenidas en cuenta en el proceso del desarrollo. En este proceso, el apoyo de las organizaciones femeninas es un paso estratégico".

Las valoraciones del grupo sobre este fragmento fueron enriquecidas con el análisis del panorama neoliberal que domina el contexto internacional y que limita cada vez más cualquier aspiración democrática para los países del sur.

¿Cómo se comporta la relación hombre- mujer en Cuba después de 1959?
- Es evidente que este enfoque está en un proceso de profundos cambios a partir del triunfo de la Revolución. 
- Se aprecian como cambios objetivos, estructurales y legales el reconocimiento por igual de derechos entre las mujeres y los hombres, la independencia política de la mujer, el que se haya reglamentado que se favorezca la incorporación de la mujer al trabajo y a los puestos de dirección, a los centros de estudios abriendo oportunidades por iguales, pero si bien todos estos cambios son establecidos, reglamentados y orientados, no es fácil lograr el cambio de mentalidad, por lo que en lo subjetivo persisten conductas sociales que responden al enfoque de género sexista. 
- Se valora que para la mujer de campo aún es más difícil la existencia y más fuerte la discriminación de género. 
- El proceso de transformación educativa que se requiere no se logra con la misma facilidad que los cambios objetivos por ello, no se ha logrado aún en la mayoría de las mujeres y mucho menos en los hombres, la liberación de la discriminación que implica la visión de género con que fueron educados.

Otra lectura crítica se facilita utilizando el fragmento de la Plataforma de Mujeres de NCOS que dice:"Las estructuras formales que han ido creciendo a lo largo de la historia en casi todo el mundo, están dominadas por hombres: tanto físicamente como en la mentalidad, el comportamiento o el idioma. Debido a la hegemonía de los hombres en las estructuras públicas y formales, lo masculino se ha hecho la norma, mientras que lo femenino se ve como " distinto" o no se ve en absoluto.

La clasificación del masculino por encima del femenino fue inventada por la gente, es decir que se puede cambiar. Para equilibrar las relaciones entre poderes femeninos y masculinos, hace falta que los medios coercitivos pasen a las mujeres. Es decir que son las mujeres las que tienen que exigir el cambio.
Sin embargo, no hay que simplificar el asunto. Las mujeres no se encuentran todas en una posición similar. Las diferencias entre las mujeres son múltiples: el medio social y económico, el medio cultural, la educación, la edad, la identidad étnica... Las mujeres no monopolizan por definición la lucha por el cambio. Las mujeres pueden contribuir por sí solas al proceso, pero también pueden formar alianzas con hombres correligionarios. Asimismo contamos con los hombres para pensar juntos en cómo podemos empezar a cambiar las relaciones entre los poderes existentes".

Teorización…Retorno a la práctica…

¿Cuál ha sido la evolución del enfoque de género en los proyectos y experiencias comunitarias?
En un primer momento los proyectos comunitarios con frecuencia no visualizaban a la mujer, pues los datos, criterios, beneficiarios, objetivos no diferenciaban a uno de otro, no se hacía ningún análisis que pudiera evidenciar las diferencias de criterios de grupos diferentes ni por sexos ni por edades.

No demoramos mucho para que espontáneamente las mujeres estuvieran presentes en las experiencias y proyectos comunitarios, pues es un grupo entusiasta que casi siempre se incorpora con mayor rapidez a los proyectos. Y con esta participación comienzan a referirse objetivos con discriminación positiva para las mujeres. El grupo considera que hoy es éste el nivel alcanzado con mayor generalidad en los procesos comunitarios.

No obstante en algunos proyectos empieza a identificarse la mujer con el rol de dirigentes de los procesos de transformación en la comunidad y se crea una valoración de igualdad de posibilidades como líder entre los hombres y las mujeres.

Son muy pocos los proyectos que trabajan la perspectiva de género como un proceso educativo que concientice tanto a hombres como mujeres y mucho menos que persigan cambios en la conducta no sexista de la población.

Esta reflexión se compara con los tres momentos que distingue la fundación Esquel de Ecuador * en un trabajo elaborado sobre el tema:
- Primer momento: Desconocimiento e invisibilización de la realidad de la mujer.
- Segundo momento: Se caracteriza por la incorporación de las mujeres en los proyectos de desarrollo.
- Tercer momento: Es en el que inicia y discute la propuesta de género en los proyectos de desarrollo.

Reflexión en grupos desde una comunicación horizontal..educar para transformar....

Nuevas preguntas, exigen que los participantes reflexionemos nuevamente sobre las prácticas. A continuación los resultados de esas reflexiones:

¿Cuáles son las barreras que obstaculizan la viabilidad de un enfoque de género equitativo en el trabajo comunitario?
- Una cultura patriarcal, machista, que condiciona la forma de pensar y actuar de la gran mayoría de nuestra población.
- La visión de género no es un eje que atraviesa toda la concepción de formación educativa, pues hay intentos de utilizar en los currículos la perspectiva de género, pero no se ha logrado en todos los niveles, ni en todos los programas, ni en los textos, ni se materializa en la conducta de los educadores, tampoco en la familia, ni en los grupos sociales donde se desarrolla las nuevas generaciones.
- Los medios masivos de comunicación no dan un adecuado tratamiento al problema del género.
- La limitación de tiempo libre, que objetivamente, para la mujer por las responsabilidades de la casa son más acuciante, lo cual dificulta el desempeño de roles de dirección y participación en los proyectos.
- Las dificultades económicas del período especial, perjudica sensiblemente a la mujer.
- Escasa literatura sobre el tema al alcance de la población.

¿A quién favorece una visión de género más equitativa?
- En primer lugar al género humano, pues elimina la injusticia de la discriminación, lo hace más libre y feliz.
- A la cultura universal, pues se enriquecerá con el saber, la inventiva, la creación científica y artística no sólo de una parte de la humanidad sino de toda ella.
- La economía, pues incorpora la capacidad creativa, la fuerza productiva de millones de mujeres que hoy en el mundo, suelen estar privadas para hacerlo.
- La política, pues la dirección femenina fortalecería una visión más integral de los procesos sociales, ya que hoy la óptica de análisis tiene una marcada parcialidad masculina.
- Lo social, pues la formación de las nuevas generaciones estaría más comprometida con procesos más justos, con una concepción de colectividad no excluyente y por lo tanto favorecedor de la unidad de lo diferente.

¿Qué hacer en Cuba para mejorar la perspectiva de género hoy?
- El enfoque de género debe instrumentarse como eje que atraviese los procesos educativos formales en las distintas enseñanzas del país, desde el círculo infantil hasta la universidad.
- En la educación popular cada proyecto debe constituir un espacio propicio para el desaprendizaje de la visión discriminatoria de género y la construcción de la nueva visión equitativa tanto para hombres como para mujeres.
- La educación con perspectiva de género debe planificarse tanto para las mujeres como para los hombres y para que resulten más efectivas debe hacerse con el criterio de coeducación.
- Es necesario potenciar el trabajo de perspectiva de género con la familia, para posibilitar cambios de conducta desde las primeras etapas de la vida.
- En la formación de los educadores debe estar explicitado como objetivo, no sólo la concientización de la necesidad de construcción de una visión más equitativa de género, sino las formas y metodologías para alcanzar resultados más efectivos.
- La creación de esta visión como proceso educativo es tarea no de un sector u organización, sino reto y objetivo de todo proceso educativo.
- Es necesario ser exigente con la visión de género que trasladan los medios de difusión masiva, por el gran impacto que ello tiene.
- Se requiere mayor información, más literatura y mayor cobertura de espacios de aprendizaje para la formación de una conciencia de igualdad de género en los educadores.
- Promover intercambios de experiencias y resultados comunicativos que trabajen por la educación con perspectiva de género.
- Todas las fases de desarrollo de un proyecto deben aportar educativamente a la educación no sexista.

Esta situación, refleja una serie de contradicciones en la reproducción de la cultura, sí ésta la entendemos como un conjunto de costumbres, normas, formas de pensar, y por tanto, de prácticas cotidianas que nos guían en la compleja red de las relaciones sociales.

Por otra parte, haciendo una mirada retrospectiva es bueno puntualizar que en los años setenta se registra mayor participación de la mujer en las actividades de la economía, además, que su incursión en las carreras universitarias, su formación profesional, le proporcionó el status para acceder a puestos en que se ejerce el poder, donde se toman decisiones. Ya no se trataba del hecho de participar en todas las actividades remuneradas, pues al adquirir los conocimientos técnicos de las diferentes disciplinas queda en condiciones de incursionar a otros niveles jerárquicos de las estructuras administrativas. Las mujeres, entonces, aparecen como cuadros y responsables de diversas actividades, es decir, ejerciendo el poder. Evidentemente, y de manera conjunta con una nueva relación entre la sociedad civil y el Estado, la mujer aparece participando, cada vez más, en la política. Lo que configuró un nuevo papel de la mujer en la sociedad. 

En lo años setenta y los subsecuentes, conforme las mujeres han tenido condiciones más o menos favorables para insertarse en el trabajo, entonces el concepto de la división sexual del trabajo deja de servir para explicar la realidad. La presencia de la mujer se encuentra en todas las ramas de la economía, al mismo tiempo que su preparación universitaria le permite acceder a puestos donde se ejerce el poder. Sin embargo, no se puede generalizar que la mujer ha ganado la batalla de la equidad social. En todo caso, la subordinación de la mujer se torna más sutil. 

En esa lógica, es posible advertir cómo, en todo caso, el cambio cultural que se registra a partir de una redefinición de las estructuras simbólicas con que los géneros se relacionan, adquiere a veces un carácter lastimoso tanto para las mujeres como para los hombres. Se trata, entonces, de que en la práctica del enfoque de género con equidad logremos apropiarnos del proceso del cambio cultural, de construir conscientemente una estructura simbólica que aligere el impacto cultural en las relaciones de género, de generar una cultura que libere a la sociedad, y por tanto, a los hombres y mujeres que la conformamos. 

A manera de conclusión.
En general la sociedad, y en particular hombres y mujeres, debemos aprovechar la experiencia histórica vivida y compartida en cuanto a la relación sociocultural entre hombres y muges, niños y niñas, etc. Así como la mujer contemporánea ha de aprender a ser a partir de las nuevas identidades genéricas, el hombre también ha de ser en el contexto del cambio cultural. Es necesario que el hombre y la mujer podamos asumir el nuevo rol social y superemos en el proceso de socialización que exige la sociedad que construimos la aceptación y práctica de relaciones genéricas equilibradas

Se trata de construir una nueva cultura que combata, en general, cualquier expresión de dominación-subordinación; de en la práctica social los hombres y mujeres debemos aprender a asumir responsablemente los cambios que vive la humanidad en este nuevo siglo XXI; de una lucha en contra de las estructuras de poder que sitúan al hombre por encima de la mujer

Las posiciones antes esbozadas coinciden -hoy por hoy- en admitir que el género no es una propiedad de los sujetos ni es un constructo fijo y terminado, condenado a una perpetua repetición. Ello abre la fascinante posibilidad de colocarnos frente a la "cuestión de género" desde una posición diferente a como lo hicimos décadas atrás. Nos impulsa a detectar y explicar cómo los sujetos se en-generan en y a través de una red compleja de prácticas, discursos e institucionalidades, históricamente situadas, que nos otorgan sentido y valor a la definición de sí mismos y de nuestra realidad. Ello implica abrir el interrogante acerca de qué, cómo y por qué invisten y negocian, en y a través de estos dispositivos, posiciones y sentidos singulares.

Esta línea de pensamiento nos conduce en primer lugar, a una reflexión sobre la noción de sujeto y subjetividad tal y como está siendo tratada en los últimos años en el pensamiento filosófico, social y, en particular, desde un enfoque de género. Detenernos en esta cuestión nos parece fundamental para clarificar no sólo nuestra producción teórica, sino ante todo nuestras prácticas. Después de todo cada vez que enunciamos y realizamos alguna acción dirigida a revertir la discriminación o subordinación de las mujeres, estamos sosteniendo consciente o inadvertidamente, alguna concepción sobre el sujeto de esta acción, le asignamos determinadas características, modos de "funcionar" y suponemos, aunque pocas veces lo hagamos explícito, que será afectada/o de alguna manera particular por la intervención de la que se trate

Ello implica asumir como responsabilidad política el hábito del distanciamiento, objetivación y problematización de la cadena de significados cristalizados, incluyendo aquellos que vamos construyendo desde la propia práctica del enfoque de género; y finalmente la afirmación de una ética de la esperanza como condición indispensable para relaciones intersubjetivas sustentadas en la comunicación, solidaridad, el interjuego de la diversidad y la unidad en la acción.

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34. _________ (1990) L, Conversando con educadores. Ministerio de Educación y Ciencia, Roca Viva: Montevideo
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40. _________ FIORI, H y FIORI, José L (1997) Q, Educación liberadora, Zero: Madrid, 4.a edición
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45. _________ (2001) V, Pedagogía de la Indignación, Editorial Morata: Madrid. 
46. _________ (2001) W, Educación y Actualidad Brasileña, Editorial Siglo XXI Editores: México.
47. _________ (2003) X, El Grito del Manso, 1ª ed., Siglo XXI: Argentina

Autora Principal: 
Dra. Alisa N. Delgado Tornés, 

Coautores: 
-
Dr. Jorge Mesa Castillo, 
-Ing. María del C. Santacruz-Pacheco León, 
Universidad de Oriente
Santiago de Cuba
República de Cuba

Presentado en VI Encuentro Iberoamericano “Género y Comunicación”, 
La Habana, 
Mayo 2006

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Publicación enviada por Dra. Alisa N. Delgado Tornés y Otros Autores
Contactar mailto:adelgadot@yahoo.com


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Publicado Friday 8 de September de 2006

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