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La verdad silenciada
Resumen: Si fuéramos a hablar de cómo han nacido conceptos que nos persiguen a diario y que enlazan con las féminas palabras como incapacidad, debilidad o falta de inteligencia tendríamos que ir a las raíces y el desarrollo de muchas de las sociedades que hoy existen. Desde la antigüedad la mujer significó un modelo de belleza inescrutable objetivamente puesta en manos del hombre, obligada a mantenerse a la sombra de cualquier hálito de desarrollo social existente, a cumplir con cánones que le eran impuestos, vistos desde todos los puntos de vista legales, justos y muy enmarcados en las capacidades de las cuales estaban dotadas.
Publicación enviada por Marileisy Castillo Garcia
INDICE
La verdad silenciada
Los conceptos y su proyección.
¿Se adelanta o se retrocede?
¿Caminó entre piedras?
¿Musa o artista?
Las armas. ¿Alejan de las flores?
¿Son machistas los premios Novel?
Datos del autor
LA VERDAD SILENCIADA
El Hombre caza y lucha. La mujer intriga y sueña; es la madre de las fantasías, de los dioses. Posee la segunda visión, las alas que le permiten volar hacia el infinito del deseo o de la imaginación...los dioses son como los hombres: nacen y mueren sobre el pecho de una mujer.
Jules
Michelet
Contrapartida a la idea universal de igualdad entre sexos desarrollada por determinados sistemas y pensadores ha existido desde el mismo origen de las sociedades un desequilibrio notable entre los papeles jugados por cada uno de sus representantes. Aún cuando el sexo es el diferencial que nos distingue biológicamente no debe ser el patrón que marca la diferencia. A pesar ser lógica esta afirmación no podemos negar que el reflejo de esta contradicción se ha convertido en un instinto humano cultivado por esquemas que las masas heredan de sus predecesores y que a su vez intercalan en un proceso de injerto a las nuevas generaciones.
LOS CONCEPTOS Y SU PROYECCIÓN.
Si fuéramos a hablar de cómo han nacido conceptos que nos persiguen a diario y que enlazan con las féminas palabras como incapacidad, debilidad o falta de inteligencia tendríamos que ir a las raíces y el desarrollo de muchas de las sociedades que hoy existen. Desde la antigüedad la mujer significó un modelo de belleza inescrutable objetivamente puesta en manos del hombre, obligada a mantenerse a la sombra de cualquier hálito de desarrollo social existente, a cumplir con cánones que le eran impuestos, vistos desde todos los puntos de vista legales, justos y muy enmarcados en las capacidades de las cuales estaban dotadas.
¿SE ADELANTA O SE RETROCEDE?
La trayectoria reconstruida por el género humano nos envía a un catálogo que muestra como la evolución intelectual de la especie ha ido rotando ascensos y descensos al manto de posibilidades expansionistas abrigados por el sexo femenino. Por ejemplo existen quienes apoyan la idea de que ante el surgimiento del cristianismo la mujer es aún más desplazada en su categoría a pesar de existir argumentos dentro de las bases de la propia religión que dan fe del amor que profesaba Jesús por las féminas como parte indeleble del parque terrenal. La manipulación de la figura femenina como el simple accionar de un dios que toma una de las costillas del hombre y análogamente crea a otro ser da una respuesta inverosímil pero primogénita al porqué de la diferencia entre los sexos, abona así argumentos conquistadores de la razón humana capaces de sumergir a la mujer en un antro de sumisión y dependencia por muchos siglos.
¿CAMINÓ ENTRE PIEDRAS?
Difícil hablar de exponentes trascendentales cuando se evidencia la mutilación de ímpetus renovadores, antiestructurales y emancipadores en manos de la mujer. De ahí nace precisamente el mejor de los argumentos que hacen identificar a la mujer con un arrollador sentido de exposición valerosa además de un poder agudísimo de inteligencia. Decir esto no equivale a colocar su figura en los límites de la perfección del comportamiento humano, nada tan lejos de querer reclutar cimientes que la lancen como una simbología de inquebrantable excepcionalismo o superioridad, las páginas que perduran están plagadas de nombres de mujeres protagonistas de antiquísimos pasajes que hoy en día la sociedad no adjunta a su enciclopedia de valores, en tal caso podríamos mencionar a Mesalina esposa de Claudio emperador romano (41-54 d.C.) o Agripina la Menor, quien fuera su segunda esposa y portadora de la mano que lo asesinara, entrarían a jugar también Lucrecia Borgia, (1480-1519), mecenas italiana de las artes y conocida como deidad de los venenos, o muchas otras que han entrado sin conceptos comprobados de justicia a la larga lista negra de brujas. Si bien la existencia de estas figuras ha ido contracorriente a la moralidad implantada por paradójicas ideas podemos decir que también se han suscrito a una red de personajes que han trascendido los anales de su época.
Ahora, ¿Fueron todas brujas? Entraríamos entonces a examinar los roles de muchas otras caras que colorearon de grandeza en sus más diversas e impostergables formas el espacio tiempo en que se ubican sus hazañas (para muchos deformaciones del estricto equilibrio que debía imperar). Una figura que se proyecta ante nosotros con diversas escaramuzas conectadas a todo un cúmulo de leyendas es Cleopatra VII, reina de Egipto (47 a.C.) quien fuera amante de Julio Cesar emperador de Roma y esposa de Marco Antonio. Muerta por la mordida de una áspide, su dramática muerte ha sido el objeto de inspiración de numerosos escritores como William Shakespeare, John Dryden y otros afamados de las letras. Su vida, envuelta en el velo de las mañas implacablemente conquistadoras se teje de un ardid respaldado por las sombras del poder, no digamos entonces que su paso es enteramente incuestionable pero debemos corroborar que talló con mano firme un puesto imperecedero en la historia, no podemos acudir a terminologías abstractas o idealizadas categorías, sería absurdo hablar de mujeres buenas o mujeres malas e intentar ubicar a cada una en algún extremo, las aptitudes no son cuantificadas dado a que las reacciones humana en sus más intrínsecas colisiones reclutan a cuanta acción necesite, todo en función del diámetro que la esfera social proporcione.
Aunque muchos la tildaron de loca Juana de Arco (1412-1431), llamada la 'Doncella de Orleáns', es considerada como heroína nacional y santa patrona de Francia. Unió a la nación en un momento crítico y dio un giro decisivo a la guerra de los Cien Años, en favor de Francia, fue acusada ante tribunales eclesiásticos por herejía, brujería y maldad por vestir ropas masculinas, posteriormente condenada a morir en la hoguera
¡CAMINÓ ENTRE PIEDRAS!
¿MUSA O ARTISTA?
Deliberada o inconcientemente ha sido la mujer mostrada al mundo como forma divina de generar la poesía, el arte, lo bello. Negar ese regalo sería renunciar a matices originales a los que nos concatenan pero existe una gran diferencia entre ser el artista a ser solamente el incentivo de la creación. La expresión artística con sus multicolores gamas ha tejido un número exponencialmente creciente de defensoras, navegando en los pasajes del engalanado mundo artístico encontramos figuras como la gran soprano americana María Calas, de quién se ha dicho que comparado con ella, el resto de la humanidad es de una mudez impresionante, Virginia Wolf prestigiosa escritora o poetizas latinoamericanas como Sor Juana Inés de la Cruz, Gabriela Mistral o Alfonsina Storni han decorado con su obra el arsenal literario que heredaron, muchas de ellas han sido defensoras del protagonismo femenino más allá de la familia, suscitada célula social. Europa de proyecta ante nosotros con talentos de la talla de las hermanas Bronte (Annie, Charlotte y Emily) solo por mencionar algunas, sus novelas son consideradas clásicos de la literatura. Acercándonos a Cuba, desde principios del siglo XVII descubrimos el andar de quienes han sido consideradas no solo como excelentes artistas sino como agudas voces portadoras de un mensaje social indispensable para desacreditar falsas moralidades que reencarnan en la historia de una república con antecedentes coloniales, esclavistas, forzadamente amoldados a las inquebrantables corrientes europeas, han sido reclutado a sus nombres un sello de lucha perenne por alcanzar un ángulo de mira más amplio, capaz de entrenar meticulosamente la capacidad valorativa de quienes enarbolan concepciones reduptivas alrededor del genero femenino, ejemplo de ellas son Gertrudis Gómez de Avellaneda, Luisa Pérez de Zambrana, Dulce María Loinaz, Alicia Alonso entre muchas otras que han donado su sagacidad y talento.
Las artes plásticas han sido campo de temerarias ideas anuladoras de nuestro que hacer, podríamos mencionar que el más antiguo testimonio del arte hecho por mujeres es el tapiz de Bayeux (c 1080) bordado por las mujeres de la corte de Matilda, la esposa de Guillermo el conquistador, ¿No había existido anteriormente mujeres artistas? Puede ser, solo que en caso de haber existido sus huellas fueron sembradas de polvo. En el Renacimiento Italiano, uno de los momentos de mayor esplendor artístico, no existen figuras de renombre que den fe de un deslizamiento femenino dentro de la manifestación, en distorsiones de este tipo se ha fundado durante mucho tiempo la convicción de que las mujeres no tienen aptitudes para la pintura, a no ser por las habituales Rosalba Carriera o Artemisia Gentileschi esta última considerada como la primera mujer pintora. Estadísticamente sería difícil aludir a infinidad de nombres, sin embargo es imperdonable mantener al margen del reconocimiento a mujeres como Frida Kahlo, exponente viva de un nuevo giro de la plástica moderna, un poco tradicionalista, un poco revolucionaria, un poco efectista, cotiza su obra con un ideal perturbado según el criterio de muchos pero impregnado podría afirmarse de un sentir único que la hace posar como un emblema ante espejismos pincelados, por otra parte las reconocidas Zaida del Río, Flora Fong y Amelia Peláez han sido fieles exponentes de la plástica en Cuba, acopiadoras de extensos aportes al ámbito artístico.
LAS ARMAS. ¿ALEJAN DE LAS FLORES?
Sensibilidad, delicadeza, dulzura, dentro de un manifiesto perceptivo se reducen a una sola palabra: feminidad. Ahora, ¿Adjudica al hecho de revelarse la perdida de estas cualidades?
Para muchas personas el simple acto de tomar las armas como sinopsis de todo un proceso de revelación en constante búsqueda del cambio significa para una mujer la adopción de predeterminadas cualidades masculinas y a su vez el ímpetu de renegar a sus dotes naturales. Incalculables reportes históricos nos anuncian que la mujer ha sido reclusa de muchas causas políticas o independentistas. Llegan a nuestras puertas con los nombres de Juana Azurduy la primera mujer que alcanzó el grado de Coronela en América Latina, anexada a la gesta emancipadora de los países latinoamericanos junto a su esposo Manuel Atencio Padilla, era conocida con el sobrenombre de “El Águila de las Batallas”, Ana Betancourt cubana de la primera mitad del siglo XIX se adelantó a su tiempo y reclamó emancipación para las cubanas o Celia Sánchez Manduley una de las más cercanas colaboradoras de Fidel Castro no solo en La Sierra sino en la etapa posterior al triunfo revolucionario en 1959, reconocida entre sus camaradas como mujer de un valor excepcional.
Curioso sin dudas es el la frase “Detrás de cada gran hombre hay una gran mujer”. Manuela Sáenz es sin duda parte de este hito, muy conocida como “Libertadora del Libertador” ha sido apostrofada a la imagen de Simón Bolívar como su amante, en cambio pocos conocen que fue portadora de la condecoración más alta que otorgara el movimiento revolucionario Peruano a los militares de la causa patriótica La orden del Sol. Las sombras de los grandes hombres han dibujado siluetas, detrás de esas siluetas yacen las imágenes de polimórficas mujeres, este hecho es hoy un paradigma utilizado para combatir las nuevas tendencias que adquiere el tema, llegamos a la antesala del siglo XXI y escuchamos subyugados nombres como Napoleón y Josefina, Cesar y Cleopatra o Hitler y Eva Braun ecos todas ellas de los nombres de sus esposos o amantes, cabría preguntar hasta que punto el sexo deja de ser una característica biológica para convertirse en un elemento social.
Catalina la Grande (Fredericke Auguste von Anhalt-Zerbst) se yergue equiparada a las figuras más relevantes en la historia de Europa, considerada una de las mentes más brillantes política y estratégicamente de todos los tiempo. En el viejo continente podríamos validar la existencia de muchas otras que la sucedieron como Dolores Ibárruri (La Pasionaria), Agustina de Aragón (La Artillera) o Mata Hari (Margarita Gertrudis Zelle) una bailarina hindú, espía alemana durante la primera guerra mundial que se suscribe como una leyenda no solo por sus seductores atributos sino por la astucia de la que estaba dotada.
La historia nos obliga referenciar a una destacada luchadora comunista de los años 30, Tina Modotti fotógrafa italiana, compañera de luchas del líder estudiantil cubano Julio Antonio Mella, íntimamente comprometida con la ideas de izquierda. Su accionar aporta una concretísima prueba refutadota de cuanta paradoja pueda establecerse con el fin de entrelazar un mundo de reclamo a uno de reducción, Tina fue cantada, pintada, amada por quienes la conocieron ("Tina Modotti, hermana, no duermes, no, no duermes; tal vez tu corazón oye crecer la rosa de ayer, la última rosa de ayer, la nueva rosa” Fragmento de un poema de Pablo Neruda) y a la vez captó con su lente los más desgarradores pasajes de una batalla que se avivaba, se ensangrienta a su paso, eso no la hizo más débil, no la mermó en absoluto. Su polifacética vida nos narra los abatares de la mujer modelo, actriz, escritora en ocasiones, revolucionaria dedicada por completo a reajustar una sociedad mundial desequilibrada desde muchos puntos de vista, indolente y aquejada por uno de los implantes más nocivos que a digerido la humanidad: el fascismo.
En la primavera de 1928 en Moabit en el centro de Berlín a punto de ser asesinado el importante dirigente de la juventud comunista Otto Braun una joven entra en la prisión y con una pistola descargada impide la ejecución. Su nombre, Olga Benario, una vida expuesta al peligro, una historia que a decir del brasileño Fernando Morais le fascina desde la adolescencia, cuando escuchaba a su padre hablar de Filinto Müller, «el hombre que le había entregado a Hitler ‘de regalo’ la mujer del líder brasileño Luís Carlos Prestes, una judía comunista con siete meses de embarazo».
¿SON MACHISTAS LOS PREMIOS NOVEL?
La ciencia ha constituido el campo más estrictamente vedado para el género femenino. Desde la antigüedad se divulgan ante los ojos de la especie los más encarecidos prejuicios de que la mujer simplemente no es compatible con los números. Aún victimas de atropellos e incomprensiones muchas se han dado a la tarea de hacer valer sus fundamentados conocimientos por encima de una comunidad científica que acota su desempeño intelectual.
Entre ciencias y mujeres el único factor común es Marie Curie. Un criterio que comparten muchas personas. Tocaría indagar ¿No existen mujeres filósofas, matemáticas o físicas antes o después de Marie Curie? Un compendio de nombres aparecen ante nosotros, Diótima la socrática, Arete la cirenaica, Nicarete la megárica, Hiparquia la cínica, Teodora la peripatética, Leontion la epicúrea, Temistoclea la pitagórica, Espacia de Miletus, Hildergard de Bingen, en fin aparecen más de 65 filósofas en la antigüedad cuyas identidades pocas veces son reveladas. Hipatia, matemática, filósofa y astrónoma (Alejandría Siglo V d.C.) fue cortada en pedazos por una turba de hombres (según las propias palabras de Sócrates Escolástico: "La arrancaron de su carruaje, la dejaron totalmente desnuda; le tasajearon la piel y las carnes con caracoles afilados, hasta que el aliento dejó su cuerpo...") quemada justo a sus libros posteriormente, es considerada un ídolo para el movimiento feminista mundial, una de las pocas mujeres a quien se les reconoció copiosos aporte a las matemáticas.
La justicia suele ser implacable, la injusticia aún más. El oscurantismo en que por tantos años han estado sumergidas las féminas se ha penetrado en varias ocasiones por la brillantez de mujeres como Emilie de Breteuil “Marquesa de Le Chatelet” quién fue pionera de la comprensión del sistema newtoniano plasmado por su autor en el libro “Le Principia” y protagonista de la traducción del mismo al francés trabajó en una investigación sobre el fuego y argumentó que la luz y el calor tienen la misma causa o son del mismo tipo de movimiento y descubrió que rayos de diferentes colores no liberan el mismo grado de calor. Sofía Kovalevskaya primera doctora en matemáticas, una infancia poco peculiar teniendo en cuenta que el papel tapiz de su alcoba eran accidentalmente las páginas de un libro de integrales, alumna y amiga de Karl Weierstrass (1815-1897) quién descubrió en Sofía a una genio de las matemáticas, realizó tres trabajos sobre derivadas parciales, la forma de los anillos de Saturno, y la reducción de una determinada clase de integrales abelianas a integrales elípticas, obtuvo el Premio Bordin de la Academia de Ciencias de París, una distinción de las más grandes que un científico independientemente de su sexo puede obtener, a pesar de todos los honores que cosechó en Europa, en su natal Rusia nunca le valieron. Sophie Germain fue la primera mujer que asistió a las sesiones de la Academia Francesa de las Ciencias utilizando el nombre de Sr. Le Blanc, así conoció a Gauss fiel admirador de su genialidad, Sophie explica las teorías matemáticas, aplicadas al estudio Ernst Chladni de las vibraciones de las superficies elásticas. Consiguió el primer progreso importante del siglo XIX, demostrando un teorema que recorría buena parte del camino hacia la solución de la ecuación de Fermat para valores de n que sean números primos mayores que 2 y para los cuales 2n + 1 sea también primo, se resuelve así el famoso problema que trajo de cabeza a los matemáticos de la historia, a lo largo de más de tres siglos. Emmy Amalie Noether matemática Alemana (1882-1935) fue catalogada por Albert Einstein como: “La más grande, significativa y creativa genio matemático producida en la historia del desarrollo educativo de las mujeres”, su influencia en muchos matemáticos fue evidente de hecho muchos de sus trabajos aparecen en los papeles escritos por sus colegas y estudiantes, más casi nunca bajo su propio nombre.
Existieron impedimentos de todas las índoles y naturaleza, desde la prohibición de que las mujeres estudiaran o poseyeran libros, asistieran a las universidades e impartieran clases en ella hasta el rechazo social para quienes desafiaban dichas reglas, las cortesanas son un vivo ejemplo del descrédito que muchas veces las corrientes conservacionistas lanzaban, un término que era dado a mujeres que entre otras cosas acudían a los libros intentando descontinuar su sucesoria línea de ignorancia ¿Su recompensa? Ser acusadas de libertinas.
Cómplice del genio innato de Albert Einstein nunca nadie se pregunta las dimensiones del accionar femenino detrás del gran matemático: Mileva Maric esposa y compañera de estudios del reconocido físico. Aunque muchos llegan al extremo de plantear que Einstein plagió las ideas de su esposa solo existen algunas cartas escritas por el famoso científico que pueden probar que gran parte de la teoría de la relatividad se debe a Mileva, de ser así otra vez la historia se repite, el crédito anida completamente en el bolsillo del esposo.
Los premios Nobel solo recogen a unas pocas mujeres científicas, las demás duermen aún ante el reconocimiento, es el caso de María Mitchell, astrónoma estadounidense (1818 – 1889), a los 29 años, vio el primer cometa descubierto con un telescopio, además fue la primera mujer invitada a la Academia Americana de las Ciencias. Lucrecia Carolina Herschel (Alemania 1750 - Inglaterra 1848) descubrió 8 cometas, 14 nébulas y en 1818 el planeta Urano. Mary Fairfax Somerville, Escocia (1780–1872), hipotetizó acerca de la existencia de un planeta que no era conocido dentro del sistema solar. Este planeta era Neptuno, y fue uno de los descubrimientos más importantes del siglo XIX.
Las estrellas tienen nombre. Más allá del término poético existe una realidad científica ¿Quién le da los nombres? Annie Jump Cannon (1863-1941) se dedicaba a clasificar estrellas según su espectro. Poseía la habilidad de clasificar 300 estrellas por hora sin apenas errores. Las universidades de Harvard y Oxford no le concedieron el puesto que se merecía en vida por ser mujer, hoy en día es considerada como la astrónoma más importante de su época.
Premio a la persistencia bautizada con un talento poco común llega como la voz más alta en la larga contienda: Marie Curie, la primera mujer Premio Nobel en Física (conjuntamente con su esposo, Pedro Curie) por investigaciones sobre la radiación y Premio Nobel en Química en 1911 por descubrir lo elementos Radio y Polonio, sin dudas, la científica más conocida y la única en recibir dos Premios de la Academia Sueca, pero no es la única mujer que logra alcanzar este premio en ciencias como se tiende a creer, las cifras nos dictan otros 9 nombres María Goeper-Mayer,( 1906-1972 Física en 1963), física de origen alemán, Irene Joliot-Curie, ( 1897-1956 Química en 1935), física francesa, Gerty Radnitz Cori, ( 1896-1957 Fisilogía y Medicina en 1947), bioquímica de origen checo, Dorothy Crowford Hodgkin,( 1910-1994 Química 1964), bioquímica inglesa, Rosalyn Yalow, ( n,1921 Fisiología y Medicina 1977), biofísica estadounidense, Barbara McClintock. ( 1902-1992 Fisiología y Medicina 1983), genetista estadounidense, Rita Levi- Montalcine, ( n, 1909 Medicina 1986), médica italiana, Gertrude B. Ellon,( 1918-1999 Medicina 1988), química estadounidense, Christiane Nusslein-Volhard, (n, 1924 Medicina en 1995), bioquímica alemana.
Vivimos en un mundo revolucionado por la informática. Dentro de las ciencias computacionales ha existido un campo medular: la programación (el concepto de que una máquina puede seguir instrucciones). Cuando analizamos los orígenes de la informática descubrimos un dato muy curioso, la primera persona en desarrollar el tema de la programación no fue un hombre sino una mujer, Ada Augusta Byron Lovelace Inglaterra (1815 – 1852), describió que el motor analítico podría ser programado y dio lo que consideran muchos ser el primer programa de computadora. Ada Augusta también intuyó que el motor debía generar música. En honor a ella se denominó ADA a un lenguaje de programación desarrollado por el Departamento de Defensa, EE.UU.
¿Qué tienen en común todas estas mujeres? Tenacidad, pasiones por conquistar, momentos de cansancio, capacidad de vislumbrar luz donde todos veían sombras, esta es la historia escrita por hombres, una historia donde se repiten una y otra vez tristes nombres de mujer.
El destacado semiólogo italiano Umberto Eco nos da el porqué de la diferencia:
“No es que no existieran mujeres que filosofaban. Es que los filósofos han preferido olvidarlas, quizá tras haberse apropiado de sus ideas.”
Autora:
Marileisy Castillo García, estudiante de Ingeniería Informática de la Universidad de las Ciencias Informáticas.
Dirección: Apto 60105 UCI, Bolleros, La Habana, Cuba, CP: 10400.
E-mail: marileisycg@yahoo.es
Teléfono: 837-2306
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Publicación enviada por Marileisy Castillo Garcia
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Publicado Friday 22 de September de 2006
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