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Monografias | Ficha Técnica 1 respuestas a preguntas claves del documento construyendo una visión de desarrollo del Parque Nacional Juan Bautista Pérez Rancier y del Sistema Nacional de Areas Protegidas de Republica DominicanaFicha Técnica 1 respuestas a preguntas claves del documento construyendo una visión de desarrollo del Parque Nacional Juan Bautista Pérez Rancier y del Sistema Nacional de Areas Protegidas de Republica DominicanaResumen: A raíz del documento “Construyendo una visión para el desarrollo del Parque Nacional Juan Bautista Pérez Rancier y del Sistema Nacional de Áreas Protegidas de la Republica Dominicana” el que denominaremos “Construyendo Visión”, el cual tuve el gusto de enviar en formato digital a varios colegas que trabajan y “viven” la conservación y manejo de las “Áreas Protegidas”, teniendo al parecer una buena acogida, al momento que recibí varios comentarios, sugerencias y principalmente preguntas. AP Área
Protegida ANP Área
Natural Protegida BID Banco
Interamericano de Desarrollo BM Banco
Mundial BMZ Ministerio
Federal de Cooperación Económica y Desarrollo CARICOM Comunidad
Caribeña CBM Corredor
Biológico Mesoamericano CMFSP Cinturón
de Manejo Forestal del Sur de Peten –Guatemala- CDE Corporación
Dominicana de Electricidad CATIE Centro
Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza CDM Comité
de Desarrollo Municipal CF Cooperación
Financiera COI Comité
Operativo Intersectorial CONAP Consejo
Nacional de Áreas Protegidas, Guatemala CCP Consultor
de Corto Plazo CP Consultor
Principal CT Cooperación
Técnica CUDEP Centro
Universitario de Peten –Guatemala- CV Curriculum
Vitae CSR Caracterización
Socioeconómica Rápida DAC Diagnóstico
de Áreas Críticas DCUP Determinación de Capacidad de Uso Publico DED Deutscher
Entwicklungsdienst (Servicio Alemán de Cooperación Social- Técnica) DAP Dirección Nacional Áreas Protegidas DGF Dirección
General Forestal ECUT Estudio
de Capacidad de Uso de Tierra EN Equipo
Núcleo ENCA Escuela
Nacional Central de Agricultura –Guatemala- Euro Moneda
Europea EPOE Escuela
de Planificación Orgánica Evolutiva EPAM
Extensión
Participativa como Aprendizaje Mutuo FAO Food
and gricultura Organisation – Organización Mundial de Alimentación y
Agricultura FdD Fondo
de Disposición FSC Forest
Steward Council – Consejo de Manejo Forestal FOGUAMA Fondo
Guatemalteco de Medio Ambiente FONTIERRA Fondo
Nacional de Tierras –Guatemala- FUNDAMADES Fundación
de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible FMP Fundación
Mosco Puello FVN Fundación
Valle Nuevo GITEC Empresa
Consultora Alemana GTZ Gesellschaft
für Technische Zusammenarbeit (Cooperación Técnica Alemana) HELVETAS Asociación
Suiza para Desarrollo y Cooperación IICA Instituto
Interamericano de Cooperación para la Agricultura INDRHI Instituto
Nacional de Desarrollo de Recursos Hidráulicos INGUAT Instituto
Guatemalteco de Turismo –Guatemala- INAB Instituto
Nacional de Bosques –Guatemala- IDIAF Instituto
Dominicano de Investigaciones Agropecuarias y Forestales IGI Identificación
de Grupos de Interés ISA Instituto
Superior Agrario JICA Japanese
International Cooperación Agency KfW Kreditanstalt
für Wiederaufbau (Banco de Reconstrucción) M&E Monitoreo
y Evaluación MACFTN Red
Mesoamericana de Productos Forestales (Red de Comercio) MAC Mapeo
de Actores Claves MFS Manejo
Forestal Sostenible N Norte NO Nor
Oeste NE NorEste N-S Norte
– Sur OG Organización
Gubernamental ONG Organización
No Gubernamental ONAPLAN Oficina
Nacional de Planificación, Secretaría Técnico de la Presidencia OIT Organización
Internacional de Trabajo OT Ordenamiento
Territorial OTN Oficina
Técnica Nacional (Delegación de CATIE) PAES Programa
Ambiental del Salvador –El Salvador- PDI Plan
de Desarrollo Integral –Guatemalteco- PNT Parque
Nacional Tikal PNER Parque
Nacional El Rosario PNJBPR Parque
Nacional Juan Bautista Pérez
Rancier PEDM Plan
Estratégico de Desarrollo Municipal PFFG Programación
Física y Financiera General PLUT Planificación
de Uso de Tierra PNJCR Parque
Nacional José Del Carmen Ramírez PNUD Programa
de las Naciones Unidas para el Desarrollo POA Plan
Operativo Anual POG Plan
Operativo General POT Plan
de Ordenamiento Territorial PROCARYN Proyecto
de Manejo Sostenible Cuenca Alta del Río Yaque del Norte PRODAS Proyecto
de Desarrollo Agrario en San Juan de la `Maguana PROGRESSIO ONG
Dominicana de Conservación de Áreas Protegidas PROSELVA Programa
de protección de la selva tropical de Peten –Guatemala- PROMOPAN Proyecto
Binacional Guatemala – El Salvador de Manejo Sostenible de la Cuenca del
Río Mopan PMS Proyecto
de Manejo Sostenible –Guatemala- PSA Pago
de Servicios Ambientales RFER Reserva
Forestal El Rosario RBMA Reserva
de Biosfera Madre de las Aguas RBM Reserva
de Biosfera Maya RECODES Región
de Conservación y Desarrollo Sostenible RIN Región
de Influencia SEA Secretaría
de Estado de Agricultura SEMARN Secretaría
de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales SICA Sistema
de Integración Centroamericana S Sur SO SurOeste SE SurEste TdR Términos
de Referencia TDAC Taller
para Diagnostico de Áreas Criticas TNC The
Nature Conservancy (ONG Conservación Natural) UCA Universidad
Católica –El Salvador- UE Unión
Europea UICN Unión
Mundial para la Conservación UASD Universidad
Autónoma de Santo Domingo URNG Unidad
Revolucionario Nacional Guatemalteca USAID United
States International Development Cooperation Agency USAC Universidad
de San Carlos WWF-CA Fondo
Mundial para la Naturaleza Centro América ZAM Zona
de Amortiguamiento ZI Zona
de Influencia ZUPA Zona
de Uso Publico y Administrativo ZPI Zona
Primitiva e Investigación ZR Zona
de Recuperación 1. A manera de presentación Paso
metodológico Descripción
Paso
1 Recepción
de preguntas, comentarios y recomendaciones correspondientes al documento
de “Construyendo una visión para el desarrollo del PNJBPR y del SNAP de
Republica Dominicana”. Paso
2 Elaboración
de primera lista genérica de preguntas y aglutinamiento de preguntas en
categorías. Paso
3 Desarrollo
a nivel de manuscrito de primera ronda de respuesta, tomando como base el
conocimiento conceptual y técnico del consultor. Paso
4 Revisión
de manuscrito de respuesta, a través de revisión de información
secundaria, consultado literatura de UICN, WWF, TNC, PROARCAS (diversos
documentos y programas), OTS, CONAP, OET, INAB, OIT, etc. Paso
5 Integración
de información ha manuscrito producto de información secundaria
consultada. Paso
6 Elaboración
y revisión de primer borrador de “Ficha Técnica” en formato digital. Paso
7 Integración
final de modificación y elaboración de “Ficha Técnica”. Paso
8 Distribución
de “Ficha Técnica”, para análisis y retroalimentación. 4.
Respuestas a comentarios y preguntas 4.1 ¿Qué
es un Plan Temático, cual es su funcionalidad y su integración a Planes
Operativos Anuales (POAs)? R/ Morales,
R. (2002), establece que un Plan Temático “...es una “herramienta
de gestión” elaborada con el fin de fortalecer uno o varios programas y/o
subprogramas de manejo considerados prioritarios a fortalecer
y potencializar, un plan temático debe elaborarse con el fin de convertirse
en un manual de procedimientos, debiendo identificarse la necesidad de su
elaboración al momento de la formulación y/o reformulación del Plan de Manejo
del Área Protegida, por lo general los planes temáticos pueden tener una
duración variada de mínimo 2 años y máximo 5 años”. Como experiencia he
tenido la oportunidad de ver una serie de “Planes Temático”, elaborados
dentro del marco de un Plan de Manejo y/o en forma independiente, los temas
donde coinciden la mayoría de los Planes Temáticos, se desglosan a continuación: 1.
Plan Temático de Educación y Concienciación Ambiental; 2.
Plan Temático de Sistema de Control y Vigilancia; 3.
Plan Temático Uso Publico (Interpretación Ambiental); 4.
Plan Temático de Monitoreo y Evaluación Integral; 5.
Plan Temático de Medidas de Comanejo, Coadministracion y Delegación; 6.
Plan Temático de Manejo de Zona de Amortiguamientos (y otra Zonificaciòn); 7.
Plan Temático de Manejo de Vida Silvestre; y 8.
Plan Temático de Gestión Comunitaria. (entre otros) (Melgar, M. 2006) Cuando son elaborados fuera del esquema de un “Plan de Manejo”, muchas veces son apodados “EMERGENTES”, siendo la manera en que los administradores de las
áreas protegidas buscan dar un marco de planificación para operativizar
medidas que permitan solucionar un problema latente y de alto impacto sobre el
territorio del AP, o bien para maximizar un potencial que ha sido manejado con
limitaciones o deficiencias. Pero la elaboración de los “Planes Temáticos” dentro de la formulación y/o reformulación
de un “Plan de Manejo”, puede tener tres connotaciones, que serian
interesantes analizar: (Melgar, M. 2006) Primera: en
muchas ocasiones al desarrollar la “fase
de Diagnostico”, se determinan una o varias limitaciones y/o
potencialidades, dentro de los ámbitos socio ambientales, manejo y administración,
que son necesarios priorizar, por ello es meritorio que a programas y
subprogramas específicos se integren “herramientas de gestión”, que
permitan fortalecer y/ apuntalar medidas a mediano plazo. En este caso los
Planes Temáticos son construidos para servir como “manuales
de procedimientos” donde se establecen programaticamente las líneas de
acción, fases y cronológicamente las actividades que el personal técnico y
operativo, debe de desarrollar para dar cumplimiento a los objetivos,
estrategias y metas establecidos en los programas de manejo. Por ejemplo en Plan de Manejo donde se considera
fundamental el desarrollo de medidas de “educación
y concienciación ambiental”, los planificadores pueden decir que es
necesario el desarrollo de “Plan Temático
de Educación y Concienciación Ambiental” que permita guiar de forma más
específica las acciones del “programas
y/o subprogramas de manejo” al personal técnico y operativo, por lo
general los “Planes Temáticos” son elaborados en primer termino por un “equipo
técnico”, para su posterior validación y consenso con actores sociales
con incidencia en el AP o en el tema especifico
donde se desarrolle el “plan temático”. Segunda: el
enfoque que en los últimos cinco años (2000 – 2005) ha estado guiando a los “Gestores
y Planificadores de APs” en la elaboración de “Planes de Manejo” en un corto plazo (2 a 8 meses) y con un
volumen en tamaño de paginas bastante reducido (menos de 100 paginas), esto ha
provocado que muchos “Gestores y Planificadores” con el fin de enrolarse en
dicha tendencia al no tener tiempo y espacio físico (paginas) de análisis,
conjetura y propuesta, se avocan al “salvavidas” técnico mas obvio que es
la “elaboración de Planes Temáticos”. Recientemente tuve el gusto de revisar un Plan
de Manejo de un Área Protegida de Guatemala, que conozco de salvedad en los ámbitos:
sociales, económicos, ecológicos y ambientales. Habiendo elaborado los
primeros planes temático, operativos y de manejo, puedo indicar su evolución
en los últimos 15 años, lo interesante del caso es cuando revise el nuevo
“Plan de Manejo”, me sorprendí que la mayoría de los “Programas y/o
Subprogramas” establecían como primera estrategia “...formular
un Plan Temático para el Subprograma xxxxx, con el fin de orientar las acciones
a mediano plazo y...”. Cuando remití lo comentarios tuve el gusto de
conversar vía telefónica con el planificador y al inquirirle al respecto me
indico “...lamentablemente teníamos muy poco tiempo (3 meses), pocos fondos
y sobre todo muy poco espacio, no querían que sobrepasara las 75 paginas y con
el planeamiento de Planes Temático, el donante nos brindara mas fondos lo que
permitirá ampliar las propuestas del Plan de Manejo, en Planes Temático...” al
discutir un poco mas como mi colega llegamos a la conclusión que en las nuevas
tendencias a minimizar el volumen y cantidad de información limita en gran
manera los posibles planeamientos que los planificadores pueden otorgar para
mejorar o ampliar la calidad de manejo de las APs. Es necesario también argumentar que por ello
los “planificadores” han (o hemos) creado estrategias con la formación de “Kit Técnicos”, “Cajas de Herramientas”, “Compilaciones Técnicas
y Operativas”, “Planes Temáticos”, etc. Donde en lugar de tener un “gran
y voluminoso documento” tenemos varios documentos individuales, que al
final si contamos la carátulas, contracaratualas, índices individuales y hojas
presentaciones extras, el volumen de papeles es mucho mayor que el utilizado en
los llamados “voluminosos planes de manejo” de las década de los 70s, 80s y
90s del Siglo XX. Tercera: la
ultima connotación es bastante “técnica” e “innovadora”, hoy en día
se sabe que con los escasos recursos y sobre todo con las diferentes presiones
sociambientales y productivas que tienen los recursos naturales de las APs, se
hace necesario el desarrollo de “sinergias”, “acciones compartidas”, “alianzas estratégicas”,
“cogestión”, “comanejo”, “coadministracion”, etc.
Los “Planes Temáticos” son claves para lograr una “ruta critica”
donde los actores socioambientales (públicos, privados y ONGs) se empoderen
(apropien) de la operativizacion de cierto segmento (programa y subprograma) del
Plan de Manejo. Por ejemplo, al elaborar un “Plan
Temático de Gestión Comunitaria”, dirigido a mejorar las practicas
agropecuarias (productivas) en comunidades internas y externas, es bien conocido
que las capacidades técnicas y financieras son muy limitadas, lo ideal es que
la operativizacion de dichas medidas se desarrollen en forma coordinada y en
especial delegando acciones a actores claves.
Es por ello que el “Plan Temático”
debe elaborarse en forma participativa, en búsqueda de consenso, sinergia y
empoderamiento con “Organizaciones
Gubernamentales” del sector agrícola y pecuario, “Organizaciones No Gubernamentales (ONGs)” que desarrollar
proyectos alternativos a nivel agroforestal, agricultura orgánica, buenas
practicas agrícola, etc., “Organizaciones
Comunitarias” que incidan en forma organizativa e “Instituciones Religiosas” que mitiguen las especulaciones
sociales de las comunidades. Esto
permitirá la construcción de “subarquitectura
institucional” al cual puede “delegarse”
en forma parcial y/o completa la ejecución de las acciones del “Plan Temático”, convirtiéndose la administración en
gestores, capacitadotes, evaluadores de las acciones, lo que permitiría
(comprobado) la viabilidad y sostenibilidad de las acciones en tiempo y espacio. Otro ejemplo interesante a presentar, es el caso
de un “Plan Temático de Control y Vigilancia”, con la disminución
cada vez más del personal operativo (Guarda Parques y/o Guarda Recursos) se
hace necesario el uso de personal de seguridad proveniente de otras instancias
como: Ejército Nacional; Policía
Nacional (o Civil); Policía Turística y/o Policía Ambiental. La pieza
clave para coordinar en forma efectiva a diferentes actores es seguir un “protocolo”
de coordinación con responsabilidades claras en acciones y cronología,
teniendo como fundamente el conocimiento genérico y específico de la legislación
ambiental que brinda protección a los recursos naturales dentro y fuera de Áreas
Protegidas. Es importante indicar que en este caso nunca se da la “delegación”
parcial y/o total, pero si es factible lograr un nivel de sinergias y coacciones
que a mediano plazo reduce las infracciones y delitos contra el medio ambiente y
recursos naturales del AP, es importante que este nivel de acciones se
extrapolen a comunidades cercanas al perímetro del AP (Zona de
Amortiguamiento). En todos los casos la elaboración de “Planes
Temáticos”, ha demostrado ser efectiva y determinante para la ejecución
de Planes de Manejo y Herramientas de Gestión con éxito, por ello son
recomendables, con la recomendación de no abusar en numero, es importante
priorizar el numero de “Planes Temáticos”,
los cuales no deberían se sobrepasar los tres para la ejecución de un Plan de
Manejo. En lo que respecta a la integración de los “Planes Temáticos” en la planificación anual (POAs), la
generalidad nos indica que el POA tiene como fundamente el “Plan Operativo General” (POG), el que se presenta generalmente
en una “marco lógico de planificación
de cinco años”, a partir de este se toman las actividades por programa y
subprograma para la elaboración y consenso participativo de los POAs. Cuando se
integra entre las herramientas de gestión (o planificación) la elaboración de
“Planes Temáticos” es necesario
en la mayoría de ocasiones la readecuación de los “Planes
Operativos Generales” (POGs), considerando las acciones participativas,
consenso y cogestión, lo que cumple la famosa frase de Bermúdez F. (2000) “...la
planificación en áreas protegidas no debe considerarse estática, sino
dimanica, readecuándose anualmente o periódicamente, según los requerimientos
que nacen de la implementación del Plan de Manejo.” En la figura que se
presenta a continuación se muestra el posible flujo de integración del “Plan
Temático”, los cuales por lo general
son elaborados (formulados) durante el primer año de ejecución del Plan de
Manejo. Figura 1: Flujo de integración de “Plan Temático” en la
planificación operativa anual. 1.
Ley de los Bosques Nublados (Decreto No. 87-87); y 2.
Ley Sectorial de Áreas Protegidas (202-04), 2004. En la mayoría de los casos la “categoría
de manejo” es manejado en forma “técnica”,
por ejemplo en la legislación de Guatemala, El Salvador y Costa Rica, se dan
las directrices legales y técnicas necesarias para el desarrollo de los
objetivos de conservación y categoría de manejo. Algunos puntos interesantes
se enumeran a continuación: No.
País Marco
legal 1 Belice 1.
Monumento Natural; 2.
Parque Nacional; 3.
Santuario de Vida Silvestre; 4.
Reserva Arqueológica; 5.
Reserva Forestal; 6.
Reserva Marina; 7.
Reserva Natural; 8.
Reserva Privada. 2 Honduras 1.
Área de uso Múltiple; 2.
Jardín Botánico; 3.
Área de Manejo de Habitan y Especies; 4.
Monumento Natural; 5.
Parque Nacional; 6.
parque Nacional Marino; 7.
Refugio de Vida Silvestre; 8.
Reserva Biológica; 9.
Reserva de Biosfera; 10.
Reserva Forestal Antropológica; 11.
Reserva Marina; 12.
zona de Reserva de Agua; 13.
Zona de Reserva Ecológica; 14.
Reserva del Hombre y la Biosfera; 15.
Área Productora de Agua; 16.
Reserva Natural; 17.
Monumento Cultural. 3 Guatemala 1.
Área de Uso Múltiple; 2.
Biotopo Protegido; 3.
Reserva Protectora de manantiales; 4.
Monumento Nacional; 5.
Parque nacional; 6.
Parque Regional; 7.
Refugio de Vida Silvestre; 8.
Reserva Biológica; 9.
Reserva de Biosfera; 10.
Zona de Veda Definitiva; 11.
Zona de Usos Múltiples; 12.
Zona de Amortiguamiento; 13.
Monumento Cultural; 14.
Reserva natal Privada. 4 Costa Rica 1.
Humedal; 2.
Monumento Nacional; 3.
Parque Nacional; 4.
Refugio de Vida Silvestre; 5.
Reserva Forestal; 6.
Zona Protectora; 7.
Reserva Natural Absoluta. No.
País Marco
legal 5 El Salvador 1.
Parque Nacional; 2.
Área Natural Protegida. 6 Nicaragua 1.
Monumento Nacional; 2.
Parque Nacional; 3.
Refugio de vida Silvestre; 4.
Reserva Biológica; 5.
Reserva de Biosfera; 6.
Reserva Natural; 7.
Reserva de Recursos Genéticos; 8.
Monumento Histórico. 7 Panamá 1.
Área Natural; 2.
Área Recreativa; 3.
Área Silvestre; 4.
Área de Uso Múltiple; 5.
Bosque Protector; 6.
Corredor Biológico; 7.
Humedal de Importancia; 8.
Internacional; 9.
Monumento Natural; 10.
Parque Nacional; 11.
Refugio de Vida Silvestre; 12.
Reserva Forestal; 13.
Reserva Hidrológica; 14.
Paisaje Protegido. 8 Republica Dominicana 1.
Categoría I. Áreas de Protección Estricta. a.
Reserva Científica. b.
Santuario de Mamíferos Marinos 2.
Categoría II. Parques Nacionales. a.
Parque Nacional b.
Parque Nacional Submarino 3.
Categoría III. Monumentos Naturales. a.
Monumento Natural b.
Monumento Cultural 4.
Categoría IV. Áreas de Manejo de Hábitat/Especies. a.
Refugio de Vida Silvestre 5.
Categoría V. Reservas Naturales a.
Reservas Forestales b.
Bosque Modelo c.
Reserva Privada 6.
Categoría VI. Paisajes Protegidos a.
Vías Panorámicas b.
Corredor Ecológico c.
Áreas Nacionales de Recreo País Área
privadas Hectáreas Territorio
nacional Belice 5 122,538.00 5.70 % Costa Rica Mas de 100 54,480.00 1.07 % El Salvador 12 10,092.7 0.48 % Guatemala 51 21,607.0 0.67 % Honduras ND ND ND Nicaragua 23 5,864.9 0.04 % Panamá ND ND ND Las áreas protegidas privadas contribuyen a la conservación de recursos naturales de la región con unas 215,000 hectáreas. No. Recomendación Fin General 1 Aumento de la capacidad
institucional y social en materia de gestión de Áreas protegidas en el
siglo XXI. Las estructuras actuales
de gestión de Áreas protegidas han sido diseñadas en condiciones
diferentes y no es seguro que puedan adaptarse a estas nuevas presiones.
Para que las medidas de conservación surtan efecto, es imprescindible que
logremos crear instituciones, organizaciones y redes dedicadas a la
capacitación y que ayudemos a los profesionales de la conservación a
identificar y resolver sus propios problemas y aprovechar las
oportunidades de su alcance. 2 Fortalecimiento de la
capacidad individual y grupal en materia de gestión y de Áreas
protegidas en el siglo XXI. Una gestión eficaz de las
Áreas protegidas en el contexto de los cambios mundiales exige que los
gestores y el personal de las áreas protegidas (en particular, los
guardas), las comunidades locales y otros ingresados directos cuenten con
los conocimientos teóricos y prácticos, las actitudes, las capacidades y
los instrumentos necesarios para gestionar y vigilar las Áreas protegidas
y asegurar las tareas de planificación pertinentes. Los gestores y
demás partes interesadas también precisan una capacitación que les
permitía establecer y mantener las complejas relaciones y redes que son
primordiales para la gestión sostenible y eficaz de las áreas
protegidas. 3 Red de aprendizaje sobre
áreas protegidas. Muchas directores de áreas
protegidas y responsables políticos, con inclusión de las comunidades
locales e indígenas y otros interesados, tienen un acceso insuficiente a
nuevos conocimientos, información y directrices procedentes de la
ciencia, los conocimientos tradicionales y la práctica sobre el terreno.
Además es posible que tengan escasas oportunidades de compartir lo que
han aprendido con su propia labor en relación con las políticas, las
estrategias y las prácticas sobre el terreno. Los administradores a
menudo tienen conocimiento de nuevos temas de considerable importancia
para su capacidad de garantizar la sostenibilidad de sus sitios sólo
después de largos periodos de tiempo. Normalmente sólo los
administradores que tiene la suerte de participar en acontecimientos
internacionales pueden adquirir el conocimiento de nuevas prácticas y
posibilidades. 4 Establecimiento de
sistemas integrales y eficaces de Áreas protegidas. Sigue en vigor el objetivo
de reducir significativamente para el 2010 la tasa actual de perdida de
diversidad biológica, acordado en la Sexta Conferencia de las Partes en
el Convenio sobre la Diversidad Biológica (Decisión VI/26), reafirmado
en la Declaración ministerial de La Haya en abril de 2002 y suscrito por
los dirigentes mundiales en Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible
(CMDS) en septiembre de 2002. En el Plan de Aplicación de las
Decisiones de la CMDS se establece que la diversidad biológica desempeña
una función crucial en el desarrollo sostenible y la erradicación de la
pobreza en general y que la diversidad biológica se esta perdiendo a un
ritmo sin precedentes por causa de actividades humanas. Los sistemas
de áreas protegidas deben garantizar el mantenimiento de los valiosos
servicios que presentan los ecosistemas. Puesto que la diversidad biológica
no esta distribuida uniformemente en el mundo, una red eficaz de área
protegidas que tenga por objeto reducir la perdida de diversidad biológica
debe basarse en un conocimiento cabal de los tipos de distribución de las
especies, los hábitat y los procesos ecológicos de toda escala. 5 El cambio climático y las
áreas protegidas La naturaleza es dinámica.
La cuenca y la practica han demostrado que lo único constante en la
naturaleza es el cambio mismo. Los cambios mundiales tienen muchas
facetas: biofísicas, socioeconómicas y políticas. Casi todas ellas
tienen consecuencia muy importantes para las Áreas protegidas. Los
ecosistemas y las especies cambiaran como consecuencia del cambio climático,
lo cual hará necesario crear nuevas Áreas protegidas y establecer nuevas
estrategias de gestión en las áreas existentes. El hielo polar y los
glaciares se están fundiendo; el nivel del mar sube. El cambio climático
agrava los problemas de las especies y enfermedades foráneas invasoras,
que desplazan a las especies autóctonas. Al combinarse con el crecimiento
de las poblaciones humanas, la evolución de los asentamientos humanos y
los cambios en el uso de la tierra, el cambio climático plantea nuevas
demandas de recursos que son limitaciones. A fin de afrontar estos
cambios, será necesario disponer de nuevos recursos para las áreas
protegidas, que permitan alcanzar el objetivo de conservar la
biodiversidad y los servicios que prestan los ecosistemas. No. Recomendación Fin General 6 Fortalecimiento de las áreas
protegidas de montaña como
contribución clave al desarrollo sostenible de
las zonas de montaña Las montañas y sus áreas
protegidas ofrecen “beneficios más allá de las fronteras” a una
proporción significativa de la humanidad, tanto en zonas de montaña como
en tierras bajas. En particular, son las torres de agua del mundo. El
establecimiento y la gestión eficaz de un sistema adecuado y
representativo o una red de áreas protegidas de montaña son elementos
esenciales del desarrollo sostenible de las zonas de montaña, así como
el principal medio para conservar la diversidad biológica y cultural.
Muchas zonas de montaña se encuentran a lo largo de fronteras
internacionales en lugares donde hay conflictos. En el Capítulo 13,
referente a las montañas, del Programa 21 de la Conferencia de las
Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (Río de Janeiro,
Brasil; 1992) se insta a todos los países que tengan montañas a
fortalecer la capacidad nacional de desarrollo sostenible de las mismas y
preparar planes de acción a largo plazo para las montañas. En 2002, Año
Internacional de las Montañas, se celebró una variedad notable y diversa
de acontecimientos a nivel local, nacional e internacional que
introdujeron expresamente los ecosistemas de montaña en el programa
mundial con carácter prioritario. 7 Seguridad financiera para
las áreas protegidas Habida cuenta de los
enormes beneficios que aportan las áreas protegidas, éstas merecen
recibir un importante apoyo financiero. Con ocasión de la Cumbre Mundial
sobre el Desarrollo Sostenible (CMDS), la comunidad internacional acordó
aunar esfuerzos para avanzar hacia el objetivo de lograr para 2010 una
reducción sustancial de la pérdida de diversidad biológica. No
obstante, la importante falta de fondos hace que con frecuencia cada vez
mayor los responsables de la gestión de sistemas de áreas protegidas
tengan que destinar recursos para captar sus propios fondos y que las áreas
protegidas mismas corran el peligro de sufrir un mayor deterioro. Una
clara muestra de esta necesidad es el hecho de que, según se estima, a
principios de los años noventa las asignaciones presupuestarias previstas
para las áreas protegidas representaban en total tan sólo alrededor de
un 20 por ciento de los US$ 20 –30 millones anuales necesarios para
crear y mantener en los 30 años siguientes un sistema integral de áreas
protegidas que incluyese ecosistemas terrestres, de humedal y marinos. 8 Financiamiento de las Áreas
protegidas por el sector privado Existe una necesidad
universal de facilitar financiamiento suficiente para las áreas
protegidas a fin asegurar una conservación sostenible y sin concesiones
de la diversidad biológica y del patrimonio natural y cultural. Al mismo
tiempo, hay un deseo creciente del sector privado de colaborar con los
responsables de la ordenación de áreas protegidas de forma mutuamente
beneficiosa. Sin embargo, existen barreras institucionales y políticas
que pueden restringir la participación del Sector privado en la gestión
y el financiamiento de las áreas protegidas. Esos obstáculos se ven
acentuados por la falta de transparencia y de mecanismos eficaces para una
participación equitativa en la adopción de decisiones. Por otro lado,
los responsables de la gestión de sistemas de áreas protegidas en
general no están familiarizados con los instrumentos financieros más
apropiados para asegurar el futuro financiero a largo plazo de las áreas
protegidas, ni conocen los métodos empresariales ni las prioridades del
sector privado. 9 Gestión integrada de los
paisajes en favor de las área protegidas. Las áreas protegidas están
destinadas a la conservación de la diversidad biológica pero, para que
resulten eficaces, se deben administrar teniendo en cuenta el paisaje
terrestre o marino más amplio. Los convenios sobre la diversidad biológica
han abordado esta cuestión de varias maneras, en particular mediante la
aprobación de los principios del enfoque por ecosistemas (Decisión V/6;
Nairobi, 2000) por las Partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica
(CDB) y la adopción de Orientaciones para una utilización racional por
las Partes Contratantes en la Convención de Ramsar relativa a los
Humedales. Varios otros acuerdos ambientales multilaterales,en particular
la Convención sobre las especies migratorias,la Convención sobre el
comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestres,
y varios acuerdos regionales reconocen la importancia de los enfoques
integrados de la gestión de paisajes terrestres o marinos en la búsqueda
de sus objetivos de conservación, incluidos también los paisajes
culturales inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial y la Red Mundial
de Reservas de biosfera. Al mismo tiempo, el diseño y la gestión de áreas
protegidas deben reflejar la estructura y el estado del paisaje terrestre
o marino circundante y, en particular, deben ser suficientemente flexibles
para adaptarse a la creciente dificultad de predecir la velocidad y la
orientación de los cambios mundiales. No. Recomendación Fin General 10 Relación normativas entre
los convenios y programas internacionales pertinentes en lo que respecta a
la integración de las Áreas protegidas en el paisaje terrestre. En el Plan de Aplicación
de las Decisiones de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible (CMDS),
adoptado en 2002, se insta a una reducción significativa de la pérdida
de diversidad bio-lógica para el año 2010 y se señala la necesidad de
que las áreas protegidas y las redes ecológicas alcancen ese objetivo.
En el artículo 8 (a) del Convenio sobre la Diversidad Biológica se
exhorta a las Partes a que establezcan un sistema de áreas protegidas
como parte de la serie de medidas necesarias para conservar la diversidad
biológica y en el artículo 8 (e) se exhorta a las Partes a que promuevan
un desarrollo sostenible y ecológicamente racional en las áreas
adyacentes a las protegidas, con vistas a mejorar la protección de la
diversidad biológica. Varios convenios y programas mundiales y regionales
abordan específicamente cuestiones relacionadas con las áreas
protegidas. A nivel mundial: r La Convención
de Ramsar sobre los Humedales prevé la conservación y la utilización
racional de los humedales y el establecimiento de una lista de humedades
protegidos, que se deben administrar con un enfoque integrado dentro del
paisaje terrestre o marino más amplio; r En la
Convención del Patrimonio Mundial se exhorta a las Partes a que, mediante
las inscripciones en la Lista del Patrimonio Mundial, reconozcan su
responsabilidad de preservar los sitios inscriptos, de otorgarles una
protección jurídica adecuada para promover su valor universal
extraordinario y de velar por su integridad ecológica y por una
administración eficaz de los mismos; y r La Red
Mundial de Reservas de Biosfera de la UNESCO-MAB, que combina objetivos de
conservación, desarrollo, investigación y educación, aplica un sistema
de zonificación que comprende un núcleo protegido, una zona circundante
amortiguadora y un área exterior de transición que puede integrarse en
la planificación regional. 11 Red mundial para el
desarrollo de iniciativas de conservación transfronteriza. Las iniciativas de
conservación transfronteriza ofrecen posibilidades de conservar la
diversidad biológica y los recursos culturales a nivel del paisaje,
fomentar la cooperación pacífica entre las comunidades y las sociedades
a través de las fronteras internacionales y promover el crecimiento y la
integración económica regionales. La participación y las
inversiones de muchos organismos de conservación y desarrollo en
iniciativas de conservación transfronteriza han sido muy importantes a
nivel mundial. Sin embargo es necesario potenciar la cooperación entre
los organismos para apoyar y desarrollar las áreas de conservación
transfronteriza y perfeccionar instrumentos para su gestión efectiva y
sostenible. 12 El turismo como
instrumento de conservación y apoyo para las Áreas protegidas. El sector mundial del
turismo y la recreación puede aportar beneficios considerables a las áreas
protegidas y las comunidades asociadas. Si bien el turismo por sí sólo
no es suficiente para prestar apoyo a las áreas protegidas o el
desarrollo comunitario, puede aportar beneficios económicos,
oportunidades para las comunidades, oportunidades para la adquisición de
tierras destinadas al establecimiento de áreas protegidas, una mayor
valoración del patrimonio cultural y natural, un mayor conocimiento de la
interacción entre los seres humanos y su medio ambiente, y un mayor interés
y compromiso en la conservación de los valores naturales y culturales. En este contexto, las
visitas y las actividades recreativas y turísticas son factores muy
importantes que pueden incrementar el apoyo para los parques y fomentar la
conservación del patrimonio biológico y cultural. Es fundamental
asegurar una aplicación cuidadosa y estratégica de las políticas junto
con una gestión dinámica y efectiva del turismo. No. Recomendación Fin General 13 Valores culturales y
espirituales de las áreas protegidas. Los individuos y las
comunidades a menudo utilizan las áreas protegidas por razones
espirituales y porque son fuente de inspiración y curación y les ofrecen
un ámbito de paz, aprendizaje y comunión con la naturaleza. Muchas áreas
protegidas transfronterizas ya se han promovido y administrado como áreas
para la paz y la cooperación, lo cual les añade un valor muy importante
como medios de consolidación de la paz entre los pueblos, las naciones y
las comunidades. Las áreas protegidas son instrumentos fundamentales para
la conservación de la naturaleza y como tales son una expresión de los
deseos y compromisos más profundos de la humanidad en pro de la
preservación de la vida en el planeta, por lo cual son objeto de profunda
reverencia y son percibidos como la realización de una vocación ética.
Muchas sociedades, en especial los pueblos indígenas y tradicionales,
reconocen la existenciade lugares sagrados y protegen áreas geográficas
naturales, ecosistemas o especies como parte de sus actividades
tradicionales; esto refleja opciones sociales o culturales y la visión de
la naturaleza como algo sagrado e indisociable de la cultura.También
perciben los lugares sagrados como fuente inigualable de conocimientos,
incluida la comprensión de su propia cultura, por lo cual se los podría
comparar con las universidades. 14 Las ciudades y las áreas
protegidas. Las áreas protegidas, estén
situadas cerca o lejos de núcleos urbanos, proporcionan a éstos
considerables beneficios en diversas esferas que van desde la educación y
el esparcimiento saludable hasta la protección de cuencas hidrográficas,
la conservación de la diversidad biológica o la obtención de ingresos
procedentes del turismo. Los sistemas de áreas protegidas también
dependen del apoyo de los votantes, los dirigentes, los formadores de
opinión y los recursos financieros, que se concentran principalmente en
las ciudades.Al mismo tiempo, las poblaciones urbanas tienden a estar cada
vez menos conectadas con la naturaleza, lo que entraña un empeoramiento
de su calidad de vida y puede hacer que, aun sin ser conscientes de ello,
tengan un comportamiento poco responsable para con el medio ambiente.
Ahora bien, los habitantes de las ciudades pueden sentir un mayor aprecio
y amor a la naturaleza gracias a experiencias vividas en parajes naturales
y espacios abiertos y también a través de la educación.Por otra parte,
la restauración ecológica y la protección del medio ambiente son
vitales para su calidad de vida.La interacción de la población urbana
con la naturaleza reporta beneficios directos de carácter social, económico
y cultural. 15 Paz, conflictos y áreas
protegidas. Muchas áreas protegidas
están situadas en regiones sensibles desde el punto de vista político y
socioeconómico con un riesgo tradicionalmente alto de padecer conflictos,
o dentro de países que adolecen de una importante falta de seguridad.Las
áreas protegidas pueden constituir al mismo tiempo un foco y una fuente
de financiación para los conflictos, lo que constituye un factor que
repercute negativamente en ellas. El estallido de conflictos armados puede
detener y anular los esfuerzos de conservación y gestión y destruir
recursos naturales, vidas y formas de sustento. La pobreza está ligada a
los ciclos de conflictos y a la gobernanza deficiente. En consecuencia, es
urgente que las partes interesadas comprendan, evalúen y afronten las
dificultades relacionadas con la creación y gestión de áreas protegidas
en situaciones propensas a los conflictos, sobré la base de instrumentos
internacionales tales como la Lista del Patrimonio Mundial en peligro, con
miras a ejercer una presión política y movilizar la ayuda financiera
necesaria. 16 Buena gobernanza de las áreas
protegidas La gobernanza abarca la
interacción entre las estructuras, los procesos, las tradiciones y los
sistemas de conocimientos que determinan la forma en que se ejerce el
poder y la responsabilidad y se adoptan las decisiones, y en que expresan
su opinión los ciudadanos y otros interesados directos. Este concepto se
aplica a las áreas protegidas en todos los niveles: de sitio, nacional,
regional y mundial. El grado en el cual las áreas protegidas cumplen
objetivos de conservación, contribuyen al bienestar de la sociedad y
alcanzan las metas sociales, económicas y ambientales más amplias está
estrechamente relacionado con la calidad de su gobernanza. Por
consiguiente, las áreas protegidas son importantes y beneficiosas para la
sociedad en general y constituyen un legado para las generaciones futuras. No. Recomendación Fin General 17 Reconocimiento de una
diversidad de tipos de gobernanza de áreas protegidas y prestación de
apoyo a ese respecto. La conservación y la
gestión sostenible de áreas con miras a asegurar la diversidad biológica,
los servicios de protección de los ecosistemas y los valores culturales
dependen de la acción de la sociedad en su conjunto. Numerosas áreas
protegidas son declaradas como tales por los gobiernos y gestionadas por
éstos. Existe, no obstante, en el mundo toda una diversidad de tipos de
gobernanza 3 de áreas protegidas que permiten alcanzar objetivos de
conservación y de otra índole, por ejemplo: la gobernanza
descentralizada por entidades públicas estatales/provinciales o
locales/municipales; la cogestión
con comunidades locales y otros interesados directos; territorios de
comunidades indígenas o tradicionales administrados por las mismas
comunidades para obtener medios de vida y para fines culturales y de
conservación; áreas
protegidas administradas por entidades del sector privado con arreglo a
contratos a largo plazo o directamente en virtud de títulos de propiedad
privada sobre las mismas; y áreas
protegidas objeto de conservación transfronteriza. El mundo está
experimentando cambios sociales, tecnológicos, culturales, demográficos
y ambientales rápidos y profundos, y algunos mecanismos de gobernanza que
eran apropiados el siglo pasado quizás hayan dejado de ser adecuados o
sostenibles debido a las tendencias y los retos que los países y la
sociedad civil van a tener que afrontar en el presente siglo. Existe además
en el mundo entero una tendencia hacia la descentralización de las
competencias y responsabilidades en materia de gestión de áreas
protegidas; entre otras cosas, se despliegan esfuerzos cada vez mayores
para establecer lazos de asociación entre diferentes sectores de la
sociedad y promover una mayor participación de la sociedad civil en la
adopción de decisiones relacionadas con las áreas protegidas. 18 Evaluación de eficacia de
la gestión en apoyo de las área protegidas. La vigilancia y auditoria
ambiental, socioeconómica e institucional en las áreas protegidas es un
componente esencial de la gestión de estas últimas. Puede facilitar
información útil para evaluar los cambios registrados tanto en las áreas
protegidas como en el medio ambiente más amplio y hacer un seguimiento de
los mismos; también puede aportar datos que cumplan una función de
alerta inmediata para diversos cambios ambientales, que permitan reconocer
y repetir logros en materia de conservación o que posibiliten respuestas
eficaces ante esos cambios. La evaluación de la eficacia de la gestión
puede mejorar la transparencia y la responsabilización de los encargados
de la gestión de áreas protegidas y contribuir así a una gestión
cooperativa y a fortalecer el apoyo de las comunidades. También puede
ofrecer una base más lógica y transparente para la planificación y la
asignación de recursos. 19 Sistema de categorías de
la UICN para la gestión de las Áreas protegidas. En la recomendación 17
del IV Congreso Mundial de Parques (Caracas, Venezuela; 1992), se pide que
se establezca un sistema de seis clases de áreas protegidas en función
de objetivos de gestión. En la resolución 19.4 de la 19ª Asamblea
General de la UICN (Buenos Aires, Argentina; 1994) se suscribe el sistema
desarrollado en Caracas y se insta a todos los gobiernos a que consideren
su importancia para la legislación nacional. En 1994, la UICN publicó
directrices sobre las categorías para la gestión de las áreas
protegidas, que asesoran sobre el sistema acordado en Buenos Aires. Las
investigaciones sobre las repercusiones del sistema de categorías de 1994
(Speaking a Common Language), emprendidas en preparación para el V
Congreso Mundial de Parques, han dado resultados esclarecedores. Por último,
las nuevas modalidades de utilización del sistema, ninguna de ellas
prevista claramente en 1994, ponen de relieve la importancia del mismo,
por ejemplo: en la
determinación de actividades apropiadas para áreas protegidas (por
ejemplo en materia de minería y áreas protegidas); en el
establecimiento de criterios pertinentes para evaluar la eficacia de la
gestión; en la promoción
de las áreas protegidas; como base para
la legislación y la política nacionales y los acuerdos internacionales
en materia de áreas protegidas; y como
instrumento de planificación biorregional. No. Recomendación Fin General 20 Prevenir y mitigar los
conflictos entre los seres humanos y la fauna y la flora silvestre. Los conflictos entre los
seres humanos y la fauna y la flora silvestres se producen cuando las
necesidades y el comportamiento de éstas tienen efectos negativos en el
logro de las metas de aquéllos, o bien cuando las metas de los seres
humanos tienen efectos negativos en las necesidades de la fauna y la flora
silvestres. Estos conflictos pueden surgir cuando la fauna y la flora
silvestres provocan daños en los cultivos, hieren o matan animales domésticos,
o amenazan o matan a las personas. Estos conflictos se agravan a medida
que se intensifican las actividades humanas en las áreas protegidas y sus
alrededores, y cuando la fauna y la flora silvestres amenazan la seguridad
económica, los medios de subsistencia e incluso la vida de las personas.
En consecuencia, si las áreas protegidas y otras entidades pertinentes no
abordan en forma apropiada esos conflictos, se reduce el apoyo local a las
actividades de conservación. 21 Convenio del Patrimonio
Mundial. La Convención del
Patrimonio Mundial, de la UNESCO, es un importante instrumento de
cooperación internacional para proteger y transmitir a las futuras
generaciones los elementos más importantes del patrimonio natural y/o
cultural. La Lista del Patrimonio Mundial contiene un total de 754 sitios
(582 culturales, 149 naturales y 23 mixtos) en 129 países. Los Sitios del
Patrimonio Mundial están sujetos a las normas de protección y conservación
más estrictas y constituyen un modelo de liderazgo para la gestión de
las áreas protegidas. En los últimos 30 años, además de diversas
experiencias muy satisfactorias, se han hecho importantes progresos en la
aplicación de la Convención del Patrimonio Mundial, por ejemplo: la realización
de estudios temáticos sobre biomas clave en el marco de una Estrategia
Mundial para colmar lagunas en la Lista del Patrimonio Mundial; el
reconocimiento de conexiones importantes entre los seres humanos y el
medio ambiente mediante la inclusión de paisaje culturales y sitios
mixtos en la Lista del Patrimonio Mundial; una mayor
conciencia de que muchos Sitios del Patrimonio Mundial poseen valores
tradicionales, sagrados y espirituales; una mayor
utilización de enfoques innovadores para la conservación del Patrimonio
Mundial, incluido el establecimiento de sitios seriales y transfronterizos; la elaboración
de una Estrategia Mundial de Capacitación para el Patrimonio Mundial; y r el
fortalecimiento del papel de la Convención en la conservación de la
biodiversidad, en particular en el marco de asociaciones nuevas o ya
existentes y con el importante apoyo financiero de la Fundación de las
Naciones Unidas. 22 Establecimiento de un
sistema mundial de redes de Áreas marinas y costeras protegidas. Se prevé con preocupación
que la población humana que vive en zonas costeras (o sea más del 60 por
ciento de la población total) ejercerá cada vez más presión sobre la
diversidad biológica marina y costera y debilitará los cimientos de las
economías costeras. Así pues, la pérdida continua de hábitat marinos,
estuarinos y otros hábitat acuáticos es una de las mayores amenazas a
largo plazo para la diversidad biológica, las especies que dependen de
ella y la viabilidad de la pesca comercial y recreativa. Se requiere una
acción urgente para restablecer los recursos pesqueras que han disminuido
en forma espectacular, evitar la pesca excesiva de poblaciones de peces
que ya han llegado al límite máximo de explotación, reducir al mínimo
los efectos ecológicos de las capturas colaterales para las especies y
los ecosistemas y limitar la destrucción de los hábitat. Las AMP ofrecen
un medio de demostrada eficacia para apoyar la conservación de la
diversidad biológica y las especies, así como una pesca ecológica y
económicamente sostenible, si están administradas en el ámbito de
sociedades humanas que dependen de los ecosistemas marinos. No. Recomendación Fin General 23 Protección de la
biodiversidad marina y procesos de los ecosistemas en áreas marinas
protegidas más allá de jurisdicciones nacionales. Los recientes adelantos
tecnológicos y la creciente extensión de la explotación humana en alta
mar están agotando los recursos pesqueros como resultado de la destrucción
de la cadena trófica, destruyendo asimismo la biodiversidad, la
productividad y los procesos de los ecosistemas oceánicos. Los océanos
se encuentran en una situación de crisis y es preciso darles una
oportunidad para que se recuperen. Por consiguiente, se han de adoptar con
urgencia medidas jurídicas vinculantes a nivel internacional, regional y
nacional que permitan conservar esta biodiversidad de importancia
fundamental. En la resolución 2.20 adoptada en el Segundo Congreso
Mundial de la Naturaleza (Amman, 2000) se exhorta a la UICN, los Gobiernos
Miembros y las organizaciones pertinentes a que exploren una variedad
apropiada de instrumentos, incluso áreas marinas protegidas en alta mar,
con objeto de promover una protección eficaz y una utilización
sostenible de la diversidad biológica, las especies y los procesos de los
ecosistemas de alta mar y se insta a que los gobiernos nacionales, los
organismos internacionales y la comunidad no gubernamental integren mejor
los organismos multilaterales establecidos y los mecanismos legales
existentes a fin de identificar áreas de alta mar que se presten para una
gestión en colaboración. En la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo
Sostenible (CMDS) (Johannesburgo, 2002) se destacó la necesidad de
promover la conservación de los océanos mediante: el
mantenimiento de la productividad y la diversidad biológica de las áreas
marinas y costeras importantes y vulnerables, incluidas las que se
encuentran fuera de jurisdicciones nacionales; el fomento de
la aplicación, para 2010, del enfoque por ecosistemas a la gestión de
los océanos y los recursos pesqueros; y c. el
establecimiento y la facilitación del uso, para 2012, de diversos
enfoques e instrumentos que abarquen la creación de áreas marinas
protegidas acordes con el derecho internacional y basadas en información
científica, así como de redes representativas. 24 Pueblos indígenas y áreas
protegidas. Los pueblos indígenas,
sus tierras, aguas y otros recursos han hecho una contribución sustancial
a la conservación de los ecosistemas mundiales. Para que este proceso se
mantenga, es preciso que, cuando proceda, las áreas protegidas, tanto las
actuales como las futuras, tomen en cuenta el principio de la colaboración
en la gestión prestando atención a los intereses y las necesidades de
los pueblos indígenas. Muchas áreas protegidas del mundo están
incluidas en tierras, territorios y recursos de pueblos indígenas y
tradicionales, o coinciden total o parcialmente en ellos. En muchos casos
el estable-cimiento de estas áreas protegidas ha afectado a sus derechos,
intereses y medios de subsistencia, como resultado de lo cual se han
generado conflictos persistentes. Si los objetivos de las áreas
protegidas respetan los derechos de los pueblos indígenas que viven en
ellas y sus alrededores, es posible lograr mejores resultados en la
conservación sostenible de dichas áreas. Se reconocen en general que la
única manera de garantizar a largo plazo la aplicación exitosa de
programas de conservación consiste en contar con el consentimiento y la
aprobación de los pueblos indígenas, entre otros agentes, ya que su
cultura, sus conocimientos y sus territorios con-tribuyen al
establecimiento de áreas protegidas integrales. A menudo las áreas
protegidas tienen objetivos que coinciden con la necesidad de los pueblos
indígenas de proteger sus tierras, territorios y recursos frente a las
amenazas externas. Además de los beneficios de la conservación, No. Recomendación Fin General 25 Cogestión de área
protegidas. Las áreas protegidas
coadministradas son áreas (de las Categorías I a VI de la UICN) en las
que la autoridad, la responsabilidad y la rendición de cuentas de la
gestión están repartidas entre dos o más interesados directos, por
ejemplo órganos u organismos gubernamentales de diversos niveles,
comunidades indígenas y locales, organizaciones no gubernamentales y
agentes privados, o incluso entre diferentes gobiernos estatales, como en
el caso de las áreas protegidas transfronterizas. En el siglo XXI, el
tamaño, el número y la complejidad de los sistemas de áreas protegidas
han aumentado hasta adquirir proporciones extraordinarias. Teniendo
presentes los principios de la buena gobernanza, la consolidación, la
ampliación y la mejora del sistema mundial de áreas protegidas deben
basarse en el respeto de los derechos, intereses y preocupaciones de todos
los interesados directos, incluido su derechos participar en la adopción
de decisiones relativas al establecimiento y la gestión de las áreas
protegidas. La autoridad, las responsabilidades, los beneficios y los
costos de la gestión de las áreas protegidas se deben repartir entre los
actores pertinentes, siempre que les asistan derechos legítimos para
ello. Estos derechos han de definirse en un proceso de negociación en el
que participen en particular los grupos desfavorecidos, lo cual redundaría
en un fortalecimiento del compromiso de la sociedad civil en las
actividades de conservación. 26 Áreas Conservadas por
Comunidades. Una parte considerable de
la diversidad biológica de la Tierra perdura en territorios cuya
propiedad, control o gestión corresponden a pueblos indígenas y
comunidades locales, (incluidos los pueblos móviles). Sin embargo, el
hecho de que tales pueblos y comunidades conserven activa o pasivamente
muchos de esos sitios por medios tradicionales o modernos ha sido hasta
ahora desatendido en los ámbitos oficiales de la conservación. Esos
sitios, llamados aquí Áreas Conservadas por Comunidades (ACC), son
sumamente diversos en lo concerniente a sus instituciones de gobernanza,
objetivos de gestión, impactos ecológicos y culturales y otros aspectos.
Sin embargo, presentan básicamente dos características distintivas: un control y
una gestión que están predominante o exclusivamente en manos de
comunidades, y un compromiso
de conservar la diversidad biológica, para cuyo cumplimiento se utilizan
diversos medios. En este contexto, las ACC
abarcan ecosistemas naturales y modificados que contienen una
biodiversidad importante, prestan servicios ecológicos y poseen valores
culturales, y su conservación está a cargo de comunidades indígenas y
locales en el marco del derecho consuetudinario o por otros medios
efectivos. En el presente texto, por “áreas conservadas por
comunidades” se entiende un enfoque amplio y abierto para la clasificación
de esas iniciativas comunitarias, sin que se pretenda limitar la capacidad
de las comunidades para conservar sus áreas de la forma en que consideren
apropiada. 27 Los pueblos indígenas móviles
y la conservación. Los pueblos indígenas móviles
(es decir nómadas, pastores, agricultores trashumantes y
cazadores/recolectores) son un subconjunto de pueblos indígenas y
tradicionales cuyos medios de vida dependen de la utilización extensiva
de la propiedad común 5 de los recursos naturales y cuya movilidad es a
la vez una estrategia de gestión para el uso y la conservación
sostenibles de la tierra y un rasgo distintivo de identidad cultural. En
muchos casos, para establecer áreas protegidas se han enajenado tierras y
recursos tradicionalmente utilizados por pueblos indígenas móviles, como
consecuencia de lo cual sus medios de subsistencia y su cultura se han
visto reducidos y menoscabados. Sus derechos se pasan por alto por error,
o a veces deliberadamente, y sólo se autoriza la participación de
poblaciones locales sedentarias que viven alrededor de las áreas
protegidas. Las prácticas de los pueblos indígenas móviles crean y
mantienen importantes conexiones en el paisaje. Las políticas de
sedentarización que los privan de su identidad cultural y de su capacidad
de realizar una gestión adecuada de la tierra, conducen a la pobreza.
Existen pruebas científicas de que la utilización de los recursos
naturales por los pueblos móviles ha estado en armonía con la naturaleza
y que en muchos casos promueve la integridad ambiental y la conservación
de la biodiversidad, tanto silvestre como domesticada. Las asociaciones
recíprocamente favorables entre pueblos indígenas móviles y las
personas que realizan actividades de conservación son esenciales para el
éxito a largo plazo de las iniciativas de conservación. No. Recomendación Fin General 28 Áreas protegidas, minería
y energía. Los minerales, que abarcan
los metales, el carbón, las rocas duras, la arena, la grava y recursos
naturales subterráneos como el petróleo y el gas natural, son objeto de
una demanda cada vez mayor a causa del crecimiento demográfico, la
urbanización, la expansión de la industria y la agricultura, y los
estilos de vida cada vez más consumistas que caracterizan al mundo
moderno. Al mismo tiempo la minería, que en el contexto de esta
recomendación abarca la exploración, la explotación, el transporte y la
elaboración de hidrocarburos, metales básicos, metales preciosos y otros
minerales, tiene a menudo una repercusión nociva en la diversidad biológica
y otros valores naturales y culturales que las áreas protegidas han de
salvaguardar. Además, muchas poblaciones locales e indígenas que viven
en áreas protegidas o en sus alrededores se han visto perjudicadas por
las actividades de las industrias extractivas en las tierras que ocupan o
que consideran suyas, o bien dichas actividades les han aportado
beneficios inferiores a los que pueden recibir de otros usos de la tierra,
con inclusión del establecimiento de áreas protegidas. 29 Pobreza y Áreas
protegidas. Sin embargo, habida cuenta
de que muchas comunidades locales que viven en áreas protegidas y en sus
alrededores tienen oportunidades de desarrollo limitadas, dichas áreas
ofrecen una oportunidad aún no aprovechada de contribuir a la reducción
de la pobreza manteniendo al mismo tiempo la función vital de esas
comunidades en la conservación de la biodiversidad. Puesto que
reconocemos la importancia de las poblaciones para la conservación,
debemos prestar apoyo a las comunidades pobres para que sean la nueva
vanguardia en el frente de la conservación. Por ello es necesario
inventarnuevas manera de trabajar con las comunidades locales para que se
encarguen de custodiar la biodiversidad en cooperación con las
autoridades encargadas de las áreas protegidas y refuercen su capacidad
de gestión en sus propias áreas. El incremento de los beneficios de las
áreas protegidas y la reducción de sus costos para las poblaciones
locales pueden contribuir a movilizar el apoyo público y reducir los
conflictos y los costos de ejecución de la gestión de las áreas
protegidas, en particular en las zonas en las que la pobreza está muy
difundida. La sostenibilidad a largo plazo de las redes de áreas
protegidas (incluida su ampliación mediante el establecimiento de nuevos
tipos de áreas protegidas) y el logro de la reducción de la pobreza son
objetivos indisociables. La comprensión de este nexo entraña
consecuencias prácticas que requerirán nuevas inversiones para aumentar
los beneficios y reducir los costos. Es necesario reforzar los mecanismos
financieros existentes y crear otros nuevos para remunerar de manera justa
la prestación de servicios relacionados con la protección de recursos
biológicos importantes a nivel nacional y mundial. La convergencia de la
reducción de la pobreza y los programas de áreas protegidas ofrece una
oportunidad concreta para generar recursos nuevos y adicionales destinados
a la conservación. 30 Áreas protegidas de África África alberga casi la
tercera parte de la diversidad biológica terrestre del mundo y los
gobiernos africanos han designado más de 1.200 parques nacionales,
reservas de fauna y flora silvestres y otras áreas protegidas, con una
superficie total de más de 2 millones de km2 , equivalentes al 9% de la
superficie terrestre total de África. Esos gobiernos también han asumido
el compromiso de destinar recursos para estas áreas protegidas. El
compromiso asumido por los países africanos respecto de la conservación
también se ha puesto de manifestó con la ratificación de diversos
acuerdos, como la Convención Africana para la Conservación de la
Naturaleza y los Recursos Naturales, el Convenio sobre la Diversidad Biológica,
la Convención de Ramsar sobre los Humedales, la Convención sobre la
conservación de las especies migratorias de animales silvestres y la
Convención sobre el comercio internacional de especies amenazadas de
fauna y flora silvestres. No. Recomendación Fin General 31 Áreas protegidas, agua
dulce y marcos integrados de ordenación de cuencas fluviales. La integración de las áreas
protegidas de aguas continentales en marcos de ordenación de cuencas
lacustres y fluviales es un instrumento que puede ofrecer una gama de
oportunidades beneficio as para todos. Estas áreas protegidas pueden
establecer conexiones entre la conservación de la biodiversidad y la
seguridad del abastecimiento de agua y de alimentos, la reducción de la
pobreza, el control de las inundaciones y los caudales, y el logro de
diversos objetivos en materia de salud humana. La desviación de aguas
para el consumo humano está aumentando rápidamente a nivel mundial y
cada vez es mayor el número de ríos que no desembocan regularmente en el
mar. Se ha estimado que actualmente los seres humanos utilizan el 54 % de
las escorrentías a las que tienen acceso. La Comisión Mundial de
Represas, creada por la UICN y el Banco Mundial, ha señalado a la atención
los impactos sociales, económicos y ambientales de las grandes represas;
este tipo de infraestructura desempeña un papel importante en la desviación
de aguas de los ecosistemas de agua dulce. En muchas partes del mundo
también se practica la explotación no sostenible de las aguas subterráneas. Los cambios en los
caudales de los ríos y otros procesos esenciales de los ecosistemas, así
como la desviación de las aguas, han tenido un grave impacto en la
diversidad biológica. Según señala el WWF en su índice Living Plante
(Planeta Vivo), en los sistemas de agua dulce la biodiversidad se ha
reducido a un ritmo mucho más rápido que en los biomas forestales o
marinos, puesto que entre 1970 y 2000 registró una disminución del 50%.
Esto también ha tenido efectos catastróficos para los seres humanos ya
que en todo el mundo millones de pobres de las zonas rurales dependen de
la pesca y de otros recursos naturales que se han reducido o corren
peligro de reducirse debido a los cambios en el caudal de los cursos de
agua. Las áreas protegidas son un componente vital de la conservación y
ordenación de los recursos de agua dulce, los
ecosistemas y la biodiversidad. La mejor manera de abordar dicha
conservación y ordenación consiste en aplicar un proceso de ordenación
integrada de cuencas fluviales o colectoras, con inclusión de una red
adecuada de áreas protegidas representativas. La experiencia ha mostrado
que la ordenación integrada de cuencas fluviales (OICF) debe basarse en
la participación de los interesados directos, con inclusión de las
comunidades locales y los pueblos indígenas, con quienes ha de
desarrollarse un amplio proceso de consulta. Se reconoce que la
destrucción o degradación de las aguas continentales (incluidas las
aguas subterráneas) y los sistemas estuarinos es uno de los principales
factores que determinan la reducción de la diversidad biológica y el
deterioro de la calidad de las aguas. Se calcula que el 50% de los
humedales del mundo se han destinado a otros usos. En respuesta a esta
situación, en el marco de la Convención de Ramsar sobre los Humedales se
ha preparado un conjunto de instrumentos para el uso racional, que
comprende directrices sobre la integración de los humedales en la
ordenación de las cuencas fluviales y la asignación de agua para
mantener los ecosistemas de humedales. Estos instrumentos complementan la
Lista de Humedales de Importancia Internacional establecida en virtud de
la Convención (“sitios Ramsar”). 32 Programa estratégico de
comunicación, opinión pública con respecto a las áreas protegidas. Para subsanar esta
deficiencia, es fundamental dar a conocer los beneficios de las áreas
protegidas y su relación con el programa de desarrollo. Si se la utiliza
con criterios estratégicos, la comunicación es un instrumento que
permite aumentar la eficiencia de los encargados de la gestión y mejorar
la visibilidad y valoración de las áreas protegidas. La comunicación
debe utilizarse para que los interesados directos puedan compartir ideas y
conocimientos sobre la conservación y las áreas protegidas. La
comunicación permite potenciar el sentido de propiedad y el compromiso,
lo cual redunda en la adopción de políticas, instrumentos, medios de
gestión y estrategias de solución de conflictos que resultan más
apropiados. Para lograr un mayor apoyo en favor de las áreas protegidas,
los gobiernos, las instituciones y las comunidades deben perfeccionar las
estrategias de comunicación (que abarcan la comunicación, la educación,
la sensibilización de la opinión pública y su interpretación). La segunda guía que nos brinda a los gestores, planificadores, manejadores y administradores de “áreas protegidas” el V Congreso Mundial de Parques y Áreas Protegidas, es el “Plan de Acción Durban”, el cual plantea a través de una serie de resultados, macrometas y acciones, la operativizacion de medidas que fortalezcan durante los próximos 10 años la conservación de los recursos naturales de las áreas protegidas a nivel mundial. Como parte de la presente “Ficha Técnica” brindaremos como respuesta genérica el marco general de desarrollo del Plan de Acción, puntualizando en los resultados que conforman la cúpula de planificación de UICN y de las demás organizaciones gubernamentales y no gubernamentales encaradas de la conservación de las áreas protegidas a nivel mundial. Correlativo Resultado Fin General Resultado 4 Se habrá mejorado la calidad, eficacia y sistema de presentación de informes de la gestión de las áreas protegidas. El establecimiento de un sistema mundial completo de áreas
protegidas no será suficiente y tiene que ir acompañado de mejoras en la
salud de esas áreas y en la capacidad de manejo eficaz de las mismas. El
marco de la CMAP sobre eficacia del manejo y sus sistemas conexos han dado
lugar a progresos satisfactorios. En muchos lugares es necesario
establecer y aplicar sistemas de vigilancia y evaluación; en otros
lugares es necesario conseguir que dichos sistemas sean más integrales,
participativos y asequibles; y que los resultados sean asimilados e
inspiren cambios de planes y gestión. Además, se debe proceder a
investigación científica y técnica para conocer lo suficiente las
tendencias de los indicadores ecológicos, ambientales, sociales,
culturales y económicos, para posibilitar la adopción de decisiones
fundamentadas en materia de gestión. Se debería prestar especial atención
a los posibles efectos del cambio climático en las áreas protegidas y
establecer y aplicar planes de acción. Se debe reconocer y aprovechar el
valor de los conocimientos autóctonos y tradicionales y utilizar
eficazmente el material en una gestión participativa; es preciso también
esclarecer más posibles modalidades para reconocer plenamente y proteger
adecuadamente los valores culturales y espirituales, conjuntamente con los
valores naturales. Las aptitudes requeridas para administrar áreas
protegidas son más especializadas y amplias que en el pasado. Se
necesitan nuevos protocolos para evaluar la eficacia y la eficiencia de la
gestión en relación con las categorías de la UICN para la gestión de
las áreas protegidas, teniendo en cuenta el reconocimiento creciente de
los factores culturales y espirituales en un manejo efectivo de las áreas
protegidas, entre otros elementos. Resultado 5 Los derechos de los pueblos indígenas, pueblos móviles
y comunidades locales se verán reconocidos y garantizados
en relación con los recursos naturales y la conservación
de la diversidad biológica Los pueblos indígenas, incluidos los pueblos móviles 1
y las comunidades locales viven en la mayoría de las regiones de elevada
diversidad biológica del mundo. Su supervivencia y bienestar físico,
cultural y espiritual están indisolublemente ligados al mantenimiento de
nexos múltiples y a la seguridad de tenencia de sus tierras, territorios
y recursos tradicionales. La comunidad internacional ha reconocido el
papel vital que desempeñan en la consecución de un desarrollo
sostenible. Los conocimientos de los pueblos indígenas son una parte
fundamental de su patrimonio cultural e intelectual, incluyendo la gestión
de paisajes y recursos naturales, sitios específicos, especies, áreas
sagradas y cementerios. No obstante, sus funciones, conocimientos y
derecho consuetudinario han sido a menudo pasados por alto o tenidos en
menos por todos los sectores de la comunidad conservacionista. Resultado 6 Las generaciones más jóvenes tendrán mayor poder de
decisión Hasta el presente no ha habido una plena participación
de las generaciones más jóvenes en todos los niveles de gobernanza y
gestión de áreas protegidas. Es preciso abrir una participación más
eficaz a dichas generaciones en esta acción. La contribución de las
generaciones más jóvenes a la toma de decisiones, planificación y
programación estratégica, es esencial para garantizar el futuro
sostenible de las áreas protegidas. Por ende, instamos encarecidamente a
los gobiernos, organizaciones no gubernamentales, organizaciones
bilaterales y multilaterales, y todos los demás organismos pertinentes, a
que incorporen la contribución y perspectivas de las generaciones más jóvenes
en dichos procesos. Resultado 7 Se habrá obtenido mayor apoyo a las áreas protegidas
por parte de otros grupos de interés Existe la necesidad de establecer y dar reconocimiento
mutuo a los programas de conservación de áreas protegidas de diversos
grupos de interés, lo cual debería redundar en la creación de numerosos
lazos de asociación. La acción futura debería centrarse en una mayor
concienciación y conocimiento del valor de las áreas protegidas por sí
mismas y para beneficio de los pueblos indígenas, comunidades locales y
de la sociedad civil. Se deberían estudiar y hacer conocer mejor los
bienes y servicios ambientales suministrados por las áreas protegidas,
tales como agua salubre y tierras de pastoreo, reservorio de poblaciones
sostenibles de taxones de aguas costeras y de alta mar (incluyendo
especies de importancia comercial), amortiguación de contaminantes
terrestres y aéreos. Correlativo Resultado Fin General Resultado 8 Se habrán establecido mejores formas de gobernanza que reconozcan métodos tanto tradicionales como innovadores de gran valor potencial para la conservación La gobernanza tiene que ver con el liderazgo, con la
división de poderes, con la visión y el compromiso; está en relación
con nuestra voluntad de reflexionar trascendiendo el punto donde nos
encontramos y donde queremos llegar. Las instituciones y marcos son
instrumentos para construirla. Está en relación con la actuación de
estas instituciones cara a los mandatos que asumen, y también con la
relación entre estas instituciones, comunidades e intereses, y su
responsabilidad cara a la sociedad. La gobernanza ocupa por ende un lugar
central para la conservación de las áreas protegidas en el mundo entero
y es esencial para atender a las necesidades e intereses de las
generaciones actuales y futuras. La gobernanza se basa en una serie de
principios subyacentes que representan lo que se podría describir como
valores humanos fundamentales. Estos incluyen el concepto de integración,
oportunidades equitativas para contribuir al proceso de decisión, y una
participación significativa de todas las partes afectadas por las áreas
protegidas o que se beneficien con ellas. Comprende asimismo valores
institucionales de transparencia, capacidad de dirección, eficiencia y
rendición de cuentas. Resultado 9 Se dispondrá de recursos mucho mayores para las áreas protegidas, proporcionales a sus valores y necesidades En el último decenio se ha asistido sólo a un
crecimiento modesto de los recursos disponibles para las actividades
relacionadas con áreas protegidas en muchos países. Al mismo tiempo han
aumentado el número y la extensión de las áreas protegidas, así como
la complejidad de las cuestiones que han de tratar las autoridades
pertinentes. En general, los recursos disponibles en la mayoría de los países
son insuficientes para obtener la variedad de beneficios ambientales,
sociales y económicos que podría recibir la sociedad. En sus decisiones
en materia de financiamiento, los gobiernos deberían reconocer los
beneficios sociales, económicos y ambientales que aportan las áreas
protegidas. Se necesitarán ideas y acciones innovadoras para una
financiación privada de las áreas protegidas, así como un mayor apoyo
procedente de fuentes tradicionales en los gobiernos y las instituciones
de beneficencia que se ocupan de conservación, así como del sector
privado. Se debe reforzar y mejorar el mecanismo financiero acordado para
aplicar el Convenio sobre la Diversidad Biológica, en particular el FMAM,
así como la Convención del Patrimonio Mundial, con miras a alcanzar la
meta establecida en la CMDS de una reducción significativa de la pérdida
de diversidad biológica para 2010. También deberían proveerse fondos
para establecer planes de adaptación de las áreas protegidas al cambio
climático, incluyendo recursos para la adaptación de las poblaciones
humanas y de la naturaleza. Resultado 10 Habrá una mejor comunicación y educación sobre la
función y beneficios de las áreas protegidas La comunicación relativa a los beneficios aportados por
las áreas protegidas reviste un carácter fundamental en los programas de
desarrollo. Una comunicación en ambos sentidos y la participación de los
interesados directos en los procesos de decisión pueden contribuir a que
la comunidad de áreas protegidas conozca mejor las percepciones,
problemas y necesidades de las partes interesadas, y a que se involucre a
las comunidades en una conservación activa. Deben establecerse
estrategias de comunicación para obtener más amplio apoyo a las áreas
protegidas de parte de todos los sectores, incluyendo una relación más sólida
con los medios de comunicación. La acción de comunicación debería
apoyar la realización de los objetivos de manejo de áreas protegidas. Es importante que las “organizaciones gubernamentales” (OG) y “no gubernamentales” (ONG), acojan las recomendaciones, los resultados, metas y acciones del “Plan de Acción”, con el fin de dirigir el marco de políticas, estrategias y objetivos a nivel regional, nacional y local permitiendo orientar a los gestores, planificadores y manejadores a la creación de modelos que sean compatibles con la evolución socioambiental y ecosistemica de las Áreas Protegidas en el Siglo XXI. Publicación enviada por Lic. Marvin Melgar Ceballos Contactar mailto:lomax.vision@gmail.com Código ISPN de la Publicación EEVpEVkkkArPEPyqxg Publicado Monday 12 de June de 2006 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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