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Problemas sociales de la ciencia y la tecnologia
Resumen: En el presente trabajo referativo pretendemos abordar algunos aspectos de vital importancia en lo concerniente a la relación condiciones de vida-género-salud.
Publicación enviada por Dra.Idalia Triana Casado y Lic.Noelbis B. Pérez Sánchez
“En tanto la salud no sea considerada como un derecho fundamental del hombre y un deber de la comunidad; en tanto no se reconozca la responsabilidad del Estado en la atención y cuidado de la salud, en tanto no desaparezcan las desigualdades en la distribución de los recursos para la salud a escala nacional e internacional, en tanto no se luche frontalmente contra la pobreza, el hambre, la ignorancia y la insalubridad, poco será lo que podrá lograrse en el mejoramiento de la salud humana en el mundo subdesarrollado…”
Fidel Castro Ruz
INTRODUCCIÓN
La interrelación de la ciencia y la tecnología, como actividades humanas, con la sociedad y el desarrollo es incuestionable. De esta forma, constituye una responsabilidad profundizar en los aspectos sociales que determinan muchos de los problemas de las ciencias particulares.
En el presente trabajo referativo pretendemos abordar algunos aspectos de vital importancia en lo concerniente a la relación condiciones de vida-género-salud.
Aún, cuando desde épocas ya remotas en el tiempo, se señalaba un comportamiento diferencial en salud entre las distintas clases sociales, no es hasta décadas recientes que se le concede una real importancia al estudio de las condiciones de vida al abordar el fenómeno salud-enfermedad, en particular en la región de Las Américas, al asignársele a lo social un papel determinante en la génesis de dicho fenómeno.
La inclusión de la perspectiva de género en este análisis es mucho más reciente aún, y nos atrevemos a asegurar que no todos están convencidos de la importancia de tener en cuenta al género a la hora de investigar en este campo, incluso en países donde las desigualdades sociales de las mujeres con respecto a los hombres son menos evidentes como es el caso de Cuba.
Como colofón a esta breve reseña sobre el tema, expondremos los principales resultados de una investigación realizada por nosotros, como culminación de la Maestría en Salud Pública, sobre la relación condiciones de vida-salud de un grupo poblacional específico -los profesores de la Enseñanza Especial del municipio Marianao.
OBJETIVOS
Nos proponemos dar salida a los siguientes objetivos:
· Profundizar en la importancia del estudio social de la ciencia.
· Identificar las condiciones de vida como determinante del estado de salud.
· Resaltar la importancia del estudio del género en el análisis de la relación condiciones de vida-salud.
· Exponer los principales resultados de una investigación sobre el tema en un grupo poblacional específico.
DESARROLLO
El interés por conocer la relación entre las condiciones de vida y la salud no es en modo alguno reciente. La determinación de ésta por aquellas tiene lugar en toda forma de organización social y de ello se ha tenido conciencia en muchas sociedades (1).
Esta relación de determinación del proceso salud-enfermedad constituye un elemento medular dentro de la concepción médico-social, en tanto se trata de la precisión de los factores o elementos de la realidad que producen el movimiento hacia la salud o hacia la enfermedad.
La historia del pensamiento médico-social destaca sus orígenes en la obra del destacado médico austríaco Johann Peter Frank, pionero de la Medicina Social, que en 1790 señalaba que “… la miseria es la madre de las enfermedades”.
Posteriormente en Alemania tuvo lugar la continuidad de tal conceptualización como resultado del desarrollo del movimiento obrero y social, proceso en el cual se destacaron médicos como Virchow y Neumann, así como Guerin en Francia y Chadwick en Gran Bretaña.
En 1845, Federico Engels describió con todo detalle las miserables condiciones de vida imperantes a principios del siglo XIX en las ciudades inglesas y sus efectos sobre la salud del proletariado que en ellas se hacinaba (2).
Largo ha sido el recorrido del pensamiento médico-social hasta alcanzar, en nuestros días, personalidad propia a través de sus principales vertientes: la Epidemiología Tradicional, la Higiene Social y la Epidemiología Social o Crítica, esta última con autores latinoamericanos como Jaime Breihl, Hernán San Martín y Vicente Navarro a la vanguardia.
Entonces resulta incuestionable que la salud-enfermedad de las diferentes clases sociales depende, en gran medida, de sus particulares condiciones de vida y de trabajo (3).
Recientemente, en la Convención Internacional de Salud Pública 2002, efectuada en La Habana, George Alleyne Director de la Organización Panamericana de la Salud, planteó: “…nuestro continente está azotado por otra importante enfermedad, la pobreza, que no es originada por mosquitos ni otros vectores sino por la falta de equidad social ... la respuesta a los problemas de salud de nuestros pueblos no reside exclusivamente en pastillas y otros remedios”.
De ahí la necesidad de reconceptualizar el proceso salud-enfermedad desde una óptica de integración biopsicosocial.
La categoría salud se refiere a la existencia y la esencia de la vida del hombre; entender su especificidad social requiere comprender la esencia humana definida por Marx en su obra Tesis sobre Feuerbach: “la esencia humana no es algo abstracto, inherente a cada individuo, es en realidad el conjunto de sus relaciones sociales” (4).
Por lo tanto, según esta definición, la salud debe ser entendida como la calidad de la existencia del hombre determinada por su relación con el armónica con el medio natural-social que le corresponde (5).
La existencia saludable del ser humano satisface necesidades esenciales para él: la calidad de su vida, su vínculo estable con la naturaleza y su relación con los demás hombres.
En cuanto a la calidad de la existencia humana, la salud tiene carácter sistémico y posee diferentes rasgos interrelacionados entre sí, tales como:
a) Ausencia de daños morfológicos.
b) Ausencia de limitaciones funcionales.
c) Determinado nivel de bienestar subjetivo.
d) Determinado nivel de bienestar social, o sea, de posibilidades sociales de desarrollo del individuo en el plano económico, cultural, etc.
e) Determinado nivel de desarrollo de la personalidad, referido a la autorrealización de sus potencialidades productivas y su autodominio (6).
Como se ve, existen factores biológicos, genéticos, inmunológicos y morfológicos, ambientales y sociales: condiciones materiales de existencia, costumbres, hábitos, etc. que deben ser tomados en consideración al analizar la salud como valor social. Los primeros son naturales y, por tanto, constituyen premisas de la salud humana, los segundos están relacionados con la existencia social del hombre, con su modo de vida y sus concepciones.
Se entiende por condiciones de vida, el conjunto de procesos que caracterizan la forma particular en que los hombres crean, recuperan y reproducen la capacidad productiva para reiniciar cada día el ciclo del proceso del trabajo. En este concepto se reconocen:
Condiciones de trabajo: conjunto de procesos que caracterizan el medio donde el trabajador desarrolla su práctica profesional y que le permite satisfacer sus necesidades materiales y espirituales.
Condiciones del entorno familiar: conjunto de procesos en que se desenvuelven y desarrollan las relaciones sociales de la institución familia.
Condiciones del entorno comunal: abarcan las infraestructuras social y técnica, donde los habitantes de los asentamientos humanos satisfacen sus necesidades básicas y que son indispensables para el aumento gradual y proporcional del nivel de vida.
Las condiciones de vida están determinadas por los siguientes factores macrosociales:
- Trabajo: se le asigna un papel vital en la conformación de las condiciones de vida, por cuanto determina el consumo a través del binomio salario/ingreso.
- Ocupación: permite a los individuos transformarse y realizar el conjunto de capacidades que él ha adquirido y que perfeccionará durante el desarrollo de su actividad vital.
- Salario: ver trabajo.
- Consumo: no sólo de bienes materiales sino de valores culturales, educacionales, etc.
- Cultura: la serie de valores materiales y espirituales que el hombre va asimilando a lo largo de su vida y que definen, muchas veces, su comportamiento aún de forma imperceptible. Debe recordarse que el consumo no está sujeto solamente a las posibilidades económicas sino también a lo que creemos.
- Urbanización: las grandes masas de población se concentran en las ciudades lo que configura determinados estilos de vida con determinada repercusión sobre la salud.
- Participación social: constituye el único mecanismo que los conglomerados humanos para decidir o acceder a la estructura de poder.
Las condiciones de vida de cada grupo poblacional identifican su forma peculiar de imbricarse en el conjunto del andamiaje social, constituyendo el elemento mediador entre los procesos más generales de la sociedad y en particular en el proceso salud-enfermedad.
Estas condiciones de vida se reproducen permanentemente en un proceso intrínsecamente contradictorio que constituye una expresión particular del proceso general de reproducción social.
En cada dimensión de las condiciones de vida se contraponen los efectos beneficiosos y perjudiciales del proceso reproductivo y de las acciones de salud y bienestar.
Por otra parte, las condiciones de trabajo modelan a los hombres y mujeres que trabajan, fomentando ciertas capacidades, atrofiando otras, desgastando, más o menos rápidamente, las potencialidades humanas. El enfoque actual del estudio de las condiciones de trabajo considera la relación entorno (condiciones de trabajo en sí)-trabajador como una relación interactiva en la que ambos forman una unidad total e indisoluble (7).
Las desigualdades en las condiciones de vida de los diferentes grupos de población producen inequidades en salud y en las necesidades de salud no enfrentadas socialmente, lo que se traduce en las diferencias entre los patrones de morbimortalidad de diferentes estratos poblacionales con diferentes condiciones de vida.
La salud-enfermedad no es sólo un proceso biológico individual que ocurre a través de un mecanismo ecológico en el organismo de cada persona, es también un proceso social y comunal de la sociedad o de la comunidad en su conjunto (8).
En los últimos años, la significación de lo social se ha convertido en piedra angular de los enfoques más avanzados sobre la interpretación causal de las enfermedades, de forma tal que se considera que la salud y la enfermedad conforman fenómenos que traducen las formas concretas de vida de cada persona y grupos de población y dependen de los resultados que sobre el hombre ejercen un conjunto integral de complejos factores biológicos, naturales y sociales (9).
La comprobación de los factores sociales en la causalidad de las enfermedades, significa un paso importante en la solución adecuada de la relación entre lo biológico y lo social en el hombre, que depende de la comprensión de lo social. Este fundamento filosófico es la base necesaria de una medicina que deja de ser curativa para ser preventiva y que apunta a la promoción de salud y a la idea de la responsabilidad individual con respecto a la salud (10).
En términos de estilo de pensamiento cambia el cuadro de la ciencia y su sistema de conceptos: el estudio del proceso salud-enfermedad como proceso social, al reconocer dicho proceso como integrador de procesos biológicos, psíquicos y sociales y sus interacciones – y el papel determinante de estos últimos – se expone un nuevo estilo de pensamiento médico que tiene por base la comprensión de lo social en un nuevo paradigma.
Al señalar la determinación de lo social en el proceso salud-enfermedad no nos referimos a lo social en el sentido de las relaciones económicas, políticas, etc., en sentido estrecho, sino que se considera lo social en un sentido amplio, como toda relación consciente del hombre con su medio externo natural o social, que mediatiza de forma directa o indirecta la actividad biológica y psíquica humanas.
En resumen, lo social no es más que toda la actividad humana que se manifiesta como resultado de la existencia comunitaria del hombre a diferencia de su existencia orgánica y física.
Desde el punto de vista filosófico, lo más interesante es la contradicción dialéctica que preside el estudio de la correlación de lo biológico y lo social: el fundamento primero de toda vida humana es su sustrato natural, sin embargo, esta es el resultado de toda la evolución de la especie condicionada por la actividad del propio hombre, la cual le imprime un carácter social al proceso salud-enfermedad.
La acción recíproca de las condiciones sociales sobre el proceso salud-enfermedad puede estudiarse en tres grupos:
El primero abarca los fenómenos relacionados a la significación primordial de lo social, su influencia formativa sobre lo biológico humano, es decir, a lo largo de la formación de nuestra especie hasta la actualidad, lo social ha modificado el contenido del propio proceso de adaptación biológica del hombre al medio (hiperdinamia, subalimentación, sedentarismo, estrés).
El segundo tiene en cuenta aquellos fenómenos asociados a la mediatización social de algunos procesos biológicos por su naturaleza (enfermedades psicosomáticas digestivas y hormonales con participación del Sistema Nervioso Central).
En el tercero se agrupan los fenómenos vinculados al contenido biológico de procesos sociales por su origen y esencia, donde lo social no sólo dirige y va conformando a lo biológico, sino que se combina y recibe la influencia inversa de esta (narcomanía, alcoholismo).
El marxismo arroja luz al polémico asunto de la esencia humana, pues, al afirmar su carácter social admite que posee un carácter cambiante y, por tanto, que debe ser estudiada permanentemente a partir de los cambios que provoca el hombre en sus condiciones de vida mediante su actividad práctica y que, por supuesto, alcanzan a su componente biológico y a través de él a su salud.
Al situar el proceso salud-enfermedad en el marco de las condiciones de vida, incluyendo las condiciones de trabajo, se tiene la posibilidad de un enfoque más integral e interdisciplinario, lo que permite hacer más efectivas las medidas preventivas que garanticen influir positivamente en el estado de salud de la población, toda vez que resulta bien conocido que es más necesario el conocimiento del riesgo que el de la terapéutica.
De la misma forma, debe tenerse en cuenta a la hora de enfocar los problemas de salud según las condiciones de vida, que éstas tienen un carácter dinámico y que pueden mejorar o empeorar por efecto de los cambios en los procesos naturales, económicos y sociales que caracterizan la sociedad, propiciando problemas de salud en aquellos estratos poblacionales donde sean más deficientes.
La problemática de las desigualdades en salud de acuerdo a las diferentes condiciones de vida que se exhiban, ha sido motivo de estudio para muchos investigadores en el mundo y en particular en Cuba. Entre otros, citamos:
- En 1980, un conjunto de instituciones e investigadores condujeron un importante estudio, el llamado “Black Report”, acerca de las desigualdades e inequidades en salud. En el mismo quedó demostrado el papel de la estructura socioeconómica como principal determinante de la distribución de la salud y el bienestar de la población (11).
- En 1980, los investigadores del Instituto de Desarrollo de la Salud de Cuba, clasificaron los municipios del país según condiciones de vida para la planificación en salud pública, a raíz de la división político- administrativa que comenzó a regir a partir de 1976 (12).
- En 1987, los resultados de un estudio realizado por el Centro de Estudios y Asesoría en Salud sobre contrastes básicos de los niveles de mortalidad infantil entre grupos sociales distintos de la ciudad de Quito, demostraron que las diferencias de mortalidad por conglomerados sociales eran significativas y sobre todo que existía una marcada diferencia de los niveles de mortalidad en niños menores de un año en las cuatro zonas típicas de la ciudad (13).
- En 1990, la OMS desarrolló la investigación “Desigualdades de salud en Europa”.
- Ese mismo año, la CEPAL presentó el trabajo “Magnitud de la pobreza en América Latina”.
- En 1993, un estudio desarrollado por el Instituto Nacional de la Demanda Interna y el MINSAP relacionó las condiciones de vida con el estado de salud de la población en territorios con diferente desarrollo socioeconómico (14).
- En 1994, en México, Blanco Gil y Sánchez Zapata trataron el tema “Espacio urbano y salud” (15).
- En 1994, un estudio ecuatoriano sobre condiciones de vida e inequidades en salud quedó resumido en el libro “El deterioro de la vida”.
- En 1994, el Grupo Interdisciplinario de Estudios en Salud dirigido por el Dr. Rojas Ochoa y auspiciado por la OPS, diseñó un sistema nacional de vigilancia en salud según condiciones de vida (16).
- Dada la importancia de esta temática, particularmente en las actuales circunstancias, la Escuela Nacional de Salud Pública tiene en el mismo una de sus principales líneas de investigación. De hecho ha abordado este tema en múltiples estudios (Trabajos de Terminación de Residencia, Trabajos de Terminación de Maestría, etc.), tomando como referencia el municipio (17,18,19,20), la provincia (21,22,23), la tercera edad como grupo etáreo especialmente vulnerable (24,25), los trabajadores del Sistema Nacional de Educación como grupo laboral de riesgo (26, 27), e incluso la familia (28).
Ahora bien, ¿resultaría integral un análisis del proceso salud-enfermedad donde se tenga en cuenta sólo las condiciones de vida de determinada sociedad o grupo poblacional, si no se tienen cuenta las diferencias de género?.
La utilización del enfoque de género en el abordaje de las condiciones de vida pertenece a un campo de investigación reciente y poco explotado pero de importancia trascendental en la búsqueda de soluciones a los problemas de la sociedad.
En el plano particular del estudio del proceso salud-enfermedad enriquece los marcos explicativos al poner en evidencia la existencia de diferentes componentes entre los que se pueden mencionar, entre otros, la clase social, la etnia de pertenencia, la región de residencia y las circunstancias históricas, que son capaces de intervenir de forma distinta sobre hombres y mujeres de acuerdo al lugar y al momento de que se trate (29).
Para autores como Pedro Luis Castellanos este comportamiento diferencial, en particular en salud, quedaría oculto si el análisis se realizara en la forma tradicional, considerando la población como un todo único y homogéneo al no tener en cuenta las diferencias genéricas.
La inclusión del estudio del género resulta pues, indispensable para comprender las diferencias que presentan ambos sexos en sus problemas de salud. Ello responde a la concepción social del fenómeno salud que no se limita a ver al individuo como un organismo biológico exclusivamente.
Ya desde la comunidad primitiva se evidencian diferencias de género. Las rudas condiciones de vida de esta época determinaban que mientras grupos de hombres salían a cazar y a pescar, desafiando peligros naturales con el consiguiente riesgo que esto entrañaba, las mujeres permanecían en el hogar dedicadas a la atención de las labores domésticas, la crianza de los hijos y el cuidado de los enfermos.
En la esclavitud, empiezan a destacarse algunas mujeres, reinas o esclavas hermosas, con influencia en los círculos de poder. Cabe señalar que generalmente aquel poder aparecía asociado a la atracción sexual.
Durante la Edad Media, ya ciertas mujeres célebres se destacaron por su valor y competían con los hombres en cualidades guerreras, pero no fue hasta mucho más tarde que empezaron a borrarse las diferencias entre los sexos sin que en la actualidad, aún en los países más desarrollados económica y culturalmente, esto se haya logrado completamente (30).
Cuando el desarrollo social, con el crecimiento y desarrollo de las fuerzas productivas permitió estructurar la sociedad, se produjo un vuelco en el protagonismo de unos y otros: hombres y mujeres. Entonces los hombres aparecieron como únicos dueños del trabajo remunerado mientras las mujeres tenían que limitarse, salvo excepciones, sólo a ayudarlo y a mantener la atención del hogar.
Con el decursar del tiempo, junto a importantes transformaciones económicas, políticas, sociales y culturales cambió paulatinamente el modo de relación de hombres y mujeres, así como el lugar que cada uno de ellos ocupó en la sociedad lo que determinó las diversas formas de subordinación de la mujer. Reflexionar sobre este asunto permite conocer como las diferencias biológicas fueron convirtiéndose y justificándose como fuente de las desigualdades sociales (31).
Tomado de la gramática, el término género empezó a ser utilizado por las ciencias sociales en los países anglosajones bajo la influencia del movimiento feminista de los 60’s y los 70’s. Constituye una categoría que permite analizar las relaciones entre hombres y mujeres en un contexto determinado con una organización genérica específica. El enfoque de género posibilita desarrollar conocimientos concretos sobre la situación de las mujeres con respecto a los hombres en el mundo (32).
En las sociedades de hoy, las personas desarrollan múltiples actividades, reconociéndose tres tipos de roles de género (33):
- Rol reproductivo: se refiere a la reproducción biológica y a todas las actividades necesarias para garantizar el bienestar y la supervivencia de los individuos que componen el hogar, esto es, la crianza, la educación, la alimentación, la atención y cuidado de sus miembros y la organización y mantenimiento del hogar. Este rol en casi todas las culturas es asumido por las mujeres.
- El rol reproductivo del hombre consiste, fundamentalmente, en ayudar y no en responsabilizarse con el funcionamiento del hogar.
- Rol productivo: se refiere a las actividades que producen ingresos personales y para el hogar que pueden ser en dinero o en especies. Tradicionalmente este rol ha sido considerado como la función principal de los hombres, mientras que para las mujeres se le asigna un papel secundario.
- Este estereotipo no coincide con la realidad de nuestro país donde las mujeres juegan un papel cada día más importante en el mantenimiento económico del hogar.
- Rol de gestión comunitaria: se refiere a todas las actividades que se realizan para el desarrollo de la organización política y social de la comunidad. Toma la forma de participación voluntaria en la promoción y el manejo de las acciones comunales.
Resulta obvio que no son pocas las mujeres que en una misma jornada, a veces simultáneamente, cumplen dos y hasta tres tipos de roles y el mantenimiento de este balance trae consecuencias negativas en términos del manejo del tiempo y de los efectos sobre la salud física y mental de quien lo realiza.
En el informe de la Cuarta Conferencia Mundial Sobre la Mujer, celebrada en Beijing en 1995, se planteó que uno de los principales obstáculos para el logro del máximo grado de salud para las mujeres es la desigualdad tanto entre hombres y mujeres como entre mujeres de distintas regiones geográficas, clases sociales y grupos étnicos (34).
A través de tal óptica emerge y se visualiza, dentro de determinado sistema, el patrón de necesidades, roles, riesgos, responsabilidades y acceso a los recursos según el sexo.
El análisis del género como categoría se caracteriza por ser (33):
-Relacional: no sólo se refiere a mujeres u hombres aisladamente, sino a las relaciones genéricas entre unos y otros y a la manera en que estas relaciones se construyen socialmente.
-Jerárquica: las diferencias que establece entre mujeres y hombres, lejos de ser neutras, tienden a atribuir mayor importancia y valía a las características y actividades asociadas con lo masculino y a producir, por ende, relaciones desiguales de poder, en las que las mujeres están subordinadas.
-Histórica: se nutre de elementos mutantes en el tiempo y en el espacio, por lo tanto susceptibles de modificación a través de intervenciones.
-Ubicua: todo el sistema social está perneado por el género, tanto la macro como la microesferas.
-Cultural: cada cultura define lo masculino y lo femenino. Explica las diferencias culturales.
-Institucionalmente estructurada: mediatizado y normado por las instituciones sociales y/o estatales a través de sus regulaciones y sanciones.
-Contextualmente específica: existe variación al interior de las relaciones de género que subrayan la necesidad de incorporar la perspectiva de la diversidad en el análisis de género en los diferentes espacios y momentos históricos.
No se nace mujer; se llega a serlo. Ningún destino biológico, físico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra primaria (35).
Las relaciones de subordinación de género son sociales, se articulan funcionalmente al engranaje de explotación, injusticias y desigualdades en las que se sustentan las organizaciones sociales clasistas, y por otro, son relaciones enajenantes para mujeres y hombres que significan pérdidas sociales generales en la medida que limitan la posibilidad de construcción de una sociedad esencialmente humana.
En el mundo actual, que es descomunalmente injusto y que además es “un mundo de hombres”, la reivindicación de lo femenino se inserta como instrumento de reivindicación global de lo humano, lo que permite comprender que el integrar a la mujer en el más alto horizonte de sus capacidades, no sólo significa la potencialización de la construcción económica, social, política, científica, de las artes y de la cultura de una sociedad, sino también contar con una reserva de amor solidario y de antídoto frente a la voracidad del poder y la agresiva competitividad que, por razones históricas y no necesariamente biológicas, marcaron las rutas de la vida social conducida hasta ahora por hombres (36).
A pesar de las posibilidades que brinda el mundo actual, la mujer presenta situaciones de desventaja que son, en ocasiones, insostenibles. De modo general se reconoce la agudización de varios procesos que se combinan entre sí:
· Incremento de la proporción de hogares con jefatura femenina pero sin los soportes jurídicos ni salariales que tienen los varones.
· Expansión del trabajo femenino de baja calificación.
· Agudización del peso de la triple carga de actividad femenina para garantizar la supervivencia: trabajo insertado, práctica doméstica incluidas las tareas de gestión en el barrio o la comunidad y la de las funciones derivadas de la reproducción, todo esto muchas veces sin el apoyo masculino.
· Migración de fuerza de trabajo femenino.
· Agudización de la falta de acceso a los bienes de consumo y servicio, tanto los generales como los específicos de género.
Por todo lo expuesto más arriba no se podrán transformar las condiciones de género sin una revolución global de la economía, de la política y de la cultura.
Consideramos oportuno aclarar, que los problemas de género no son exclusivos de las mujeres. También los hombres son afectados, por ejemplo, la negación machista a las expresiones abiertas de la ternura y otras características erróneamente circunscritas al hecho de ser mujer piden con urgencia aliar a mujeres y hombres en proyectos trascendentes para aproximar sin prejuicios características como las señaladas.
Las diferencias sexuales ubican a las personas en un lugar distinto frente a los hijos, la pareja, el proyecto de vida, etc. y estas diferencias muchas veces se trasladan al plano social para justificar situaciones de desigualdad, de derechos y obligaciones de los hombres y mujeres.
Está demostrado que las diferencias de origen fisiológico provocan la existencia de condiciones, enfermedades o riesgos que son exclusivos del sexo femenino o que, afectando a ambos sexos registran una mayor prevalecía entre las mujeres. Lo mismo se repite para el hombre. Sin embargo, en términos de equidad en el sector salud, muchos países del mundo se enfrentan a la exigencia de responder no sólo a las necesidades y riesgos particulares ligados a la función reproductiva que recae exclusiva o predominantemente sobre el sexo femenino, sino también a la desventaja social que, como grupo poblacional, exhiben las mujeres frente a los varones en relación con los niveles de acceso y control sobre los recursos y procesos par proteger su propia salud y la de los demás.
Estas desigualdades se manifiestan no sólo en términos de la exposición diferencial a los riesgos, sino de manera fundamental, en la cuota de poder de que disponen las mujeres y los hombres para enfrentar dichos riesgos, proteger su salud e influir en la dirección del proceso de desarrollo sanitario. Dicha cuota ha privilegiado a los varones y situado a las mujeres en posición de desventaja y subordinación respecto a aquellos (37).
Los patrones femeninos han estado secularmente caracterizados por desigualdades debidas a una socialización diferenciada según el sexo, lo cual ha generado que las mujeres soporten una carga desproporcionalmente mayor de problemas de salud que son prevenibles que los que afectan a los hombres, por lo que las instituciones a nivel mundial deben trabajar para lograr de manera objetiva y tangible programas de atención a la salud de la mujer que rebasen los estrechos marcos de la salud reproductiva y abarquen la misma en el sentido más general.
No son pocos los países, principalmente de los llamados del Tercer Mundo, donde las mujeres tienen condiciones de vida más precarias que los hombres, carecen de derechos políticos y civiles o los mismos son más limitados, tienen problemas de acceso a la educación, a la salud, al trabajo y están sometidas a la violencia y a la prostitución, ocupando además espacios sociales asignados.
Esta, categóricamente, no es la situación de la mujer cubana, que cada vez más constituye una fuerza cuantitativa y cualitativamente importante dentro del proceso revolucionario.
Entre las conquistas más significativas de las mujeres cubanas se encuentran el gozar de igualdad jurídica refrendada por la Constitución de la República y que se complementa con el Código de la Niñez y del Trabajo y la Ley de Maternidad.
Estas ventajas subyacen a nivel sobre su responsabilidad familiar en la crianza de los hijos y el trabajo doméstico porque es generalmente a ella a quien la familia y la sociedad le exigen por esta función lo que limita aún sus posibilidades de realización, atentando contra el tiempo que deben dedicar las mujeres a su superación y disfrute personal.
De hecho aún persiste en buena parte de nuestra sociedad, la concepción de que los hombres son más aptos para algunas profesiones porque tienen menos dificultades personales e incluso más capacidad para su desempeño.
Tan evidente resultan las diferencias de género, que actualmente se considera la población femenina como el segundo grupo social más vulnerable en relación con la pobreza y el desarrollo humano, superado solamente por el grupo de niños menores de cinco años (38).
En relación con esta temática y como culminación de los estudios correspondientes a la Maestría de Salud Pública realizamos, en 1998, una investigación (26) sobre la relación existente entre las condiciones de vida y salud de los profesores de Enseñanza Especial del municipio Marianao. No pudimos incluir en nuestro estudio el análisis de género por cuanto en este tipo de enseñanza y en general en la profesión del magisterio la presencia femenina es casi totalitaria, fenómeno que se conoce como “feminización del magisterio” y que no es en modo alguno exclusivo de nuestro país.
Si tenemos en cuenta que la situación de salud de cada grupo poblacional se articula estrechamente con sus condiciones de vida y con los procesos que las reproducen o transforman y que cada individuo o pequeño grupo de ellos tiene un estilo de vida singular relacionado con sus propias características biológicas, su medio familiar y laboral, sus hábitos, normas y valores y su nivel educativo, lo cual constituye la unidad entre lo social y lo individual y condiciona que la salud sea mejor o peor en la medida en que se modifiquen las diferentes dimensiones de la reproducción social.
Escogimos a los maestros por ser los mismos el eslabón fundamental a través del cual transcurre y se materializa toda nuestra política educacional, razón por la cual requieren de atención y cuidados especiales. La posición habitual de trabajo del maestro es de pie, con conversación constante y atención mantenida, lo que le puede provocar un gran desgaste físico y psíquico que, en las desfavorables condiciones actuales, presumiblemente puede ser mayor sobre todo en el caso de este subsistema del Sistema Nacional de Educación por el tipo de educandos que atiende.
Se realizó un estudio descriptivo de corte transversal cuyo universo estuvo conformado por los profesores de la Enseñanza Especial del municipio Marianao que contaran como mínimo con dos años de experiencia laboral en el sector al momento de la investigación, tanto si se encontraban en activo como si estaban discapacitados en cualquiera de sus modalidades.
Las condiciones de vida fueron abordadas en las tres dimensiones que propone el modelo de Maida Donate y José Luis Nabut: laboral (condiciones de trabajo), familiar (condiciones del entorno familiar) y comunitaria (condiciones del entorno comunal).
Decidimos añadir una cuarta dimensión, la personal, después de consultar a diferentes expertos en el tema, por entender que nos permitiría de una forma más integral el fenómeno en cuestión.
Cada una de estas dimensiones fueron operacionalizadas en un conjunto de variables (50 en total).
Asimismo se determinó el comportamiento de las principales causas de morbilidad demandada y de invalidez permanente y temporal durante el año anterior al inicio de la investigación, en los diferentes estratos identificados según condiciones de vida.
Con el objetivo de obtener la información se aplicó una encuesta que previamente a ser aplicada de forma aplicada de forma definitiva se sometió a un proceso que permitió valorar comprensión, validez y confiabilidad.
Se realizó también una revisión de las historias clínicas de los maestros en los consultorios de las escuelas, de los registros oficiales del sector salud: dispensarización y enfermedades de declaración obligatoria y de los registros oficiales del sector educación.
Después de revisadas las encuestas para garantizar el completamiento de los datos, se procedió a la elaboración de una base de datos que nos permitiera el procesamiento de la información por técnicas computarizadas.
Para la identificación de los diferentes estratos según condiciones de vida, se empleó el análisis de Cluster o de conglomerados, técnica de análisis multivariado que permite crear grupos homogéneos en cuanto a las variables que operacionalizan las dimensiones del concepto condiciones de vida. Se utilizó en su variante Cluster jerárquico en el cual no se tiene predefinido el número de grupos o estratos que se desea formar.
Como medidas de resumen se emplearon el por ciento para variables cualitativas y la media para las cuantitativas, para éstas últimas como medida de dispersión se utilizó la desviación estándar.
Para medir la morbilidad se calcularon las tasas de incidencia y de prevalencia de las diferentes enfermedades registradas y las tasas de invalidez total y parcial para cada enfermedad.
Los principales resultados de nuestro estudio se exponen a continuación:
La aplicación del método de Cluster posibilitó la identificación de dos asentamientos o grupos de maestros. Nuestro universo (123 maestros) quedó distribuido de la siguiente forma:
Cluster 1: 41 maestros - 33,3 %.
Cluster 2: 82 maestros - 66,6%.
Se analizó de manera resumida las variables que mejor discriminaban por dimensiones. Se escogió el grupo que tenía mayor número de variables con mejores resultados y se clasificó como asentamiento con condiciones más favorables el grupo dos.
Las variables más discriminativas del total de las estudiadas fueron las siguientes.
- Promedio de edad.
- Estado conyugal y estabilidad de las relaciones.
- Utilización del tiempo libre.
- Ingreso económico familiar.
- Número de hijos.
- Tipo de vivienda.
- Estado de la vivienda.
- Equipamiento doméstico.
- Tiempo de traslado al trabajo.
- Condiciones de trabajo (iluminación, agua y presencia de ruido).
En general, en el estrato con mejores condiciones de vida predominaron personas más jóvenes, con mayor estabilidad conyugal, empleo más óptimo del tiempo libre, mayor ingreso económico familiar, menor número de hijos, mejores condiciones habitacionales tanto en cuanto a tipología habitacional como al estado constructivo de las viviendas, mayor confort general de sus hogares y mejores condiciones de trabajo desde el punto de vista organizativo de las condiciones físicas del puesto de trabajo, lo que lógicamente se reflejó en un menor por ciento de personas insatisfechas personal, familiar y laboralmente.
Con respecto a la morbilidad damandada (incidencia referida), encontramos que entre los maestros con condiciones de vida desfavorables el 70,7 % refirió no haber tenido ningún problema de salud durante el último año transcurrido. Las enfermedades más frecuentes dentro de este grupo fueron la Inflamación Pélvica Aguda (en lo adelante IPA), la Hipertensión Arterial (HTA) y la depresión, todas con una tasa de 7,3 por cada 100 maestros, contra el 85,0 % de los maestros del otro grupo y la Infección Respiratoria Aguda (IRA) y la IPA, ambas con tasas de 3,7 por cada 100 maestros.
En cuanto a la incidencia constatada, en el grupo con peores condiciones la enfermedad que provocó mayor demanda de asistencia médica fue la depresión (9,8 %) y en el que tiene mejores condiciones resultó ser la IRA (3,7 %).
Referente a la prevalencia, la enfermedad con más alta tasa entre los maestros con condiciones de vida desfavorables fue la Hipertensión Arterial (17,0 por cada 100 maestros) y entre aquellos con mejores condiciones el Asma Bronquial (18,3 por cada 100 maestros).
Las enfermedades que más invalidez causaron entre los maestros con peores condiciones fueron, en orden descendente, la Laringitis Nodular, los trastornos menstruales y la depresión. En el grupo con mejores condiciones la I PA y el Asma Bronquial.
De forma resumida podemos concluir que los resultados anteriores pueden estar en relación con los siguientes factores:
- En ambos grupos la presencia femenina fue casi totalitaria.
- En el grupo con peores condiciones de vida, el promedio de edad es mayor lo que puede considerarse como un factor importante en la génesis de disfunciones del sistema nervioso y por medio del estrés un factor de riesgo para la aparición de la Hipertensión Arterial.
Sintetizando en una frase la relación condiciones de vida-género-salud, Pedro Luis Castellanos dice
“…en el perfil de problemas de salud de cualquier grupo social encontramos entretejidos los problemas que son inherentes al grupo social al cual pertenece, y que expresan sus condiciones de vida como miembro de dicho grupo, y aquellos que expresan las desigualdades de género al interior de dicho grupo y dicha sociedad, todo lo cual moldea los riesgos y problemas inherentes a su sexo como atributo individual” (39).
CONCLUSIONES
La salud, como producto social, se encuentra determinada en gran medida por las condiciones sociales del grupo poblacional de que se trate.
Las diferencias de género, construidas socialmente, ejercen un importante papel en la determinación social de la salud.
La ciencia, en el actual contexto mundial y en particular en el latinoamericano, debe tener entre sus principales tareas la inclusión del estudio de los aspectos sociales en las investigaciones
Biomédicas.
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AUTORES: -
DRA. IDALIA TRIANA CASADO
ESPECIALISTA DE PRIMER GRADO DE OFTALMOLOGÍA
- LIC. NOELBIS B. PÉREZ SÁNCHEZ
PROF.AUXILIAR DE INFORMÁTICA MÉDICA
PROBLEMAS SOCIALES DE LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA
ABRIL 2006
FACULTAD DR. SALVADOR ALLENDE
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Publicación enviada por Dra.Idalia Triana Casado y Lic.Noelbis B. Pérez Sánchez
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Publicado Wednesday 14 de June de 2006
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